martes, 30 de septiembre de 2014

Hebreos 5:1-3

Hebreos 5:1-3

Todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres.  Él mismo es nombrado para representar a su pueblo ante Dios, y ofrecer dones y sacrificios por los pecados.  Puede tratar con paciencia a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está sujeto a las debilidades humanas.  Por tal razón se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como también por los del pueblo.



Más adelante estudiaremos que Cristo es superior a cualquier otro sacerdote que existió y cómo no debemos tener sacerdotes hoy en día pues Él es la perfección total.  El día de hoy quiero enfocarme en la importancia que tiene el entender la posición de cualquier servidor en la iglesia: pecador.  Igual que tú y yo.  Todos somos pecadores.  No hay nadie que sea “mejor” o “peor” sino que cada uno de nosotros cargamos con nuestra naturaleza caída y no hay forma de deshacernos de ella o pensar que uno tiene menos pecado que otro.  Lo único que realmente puede diferenciarnos es Cristo.  Él pagó por aquellos que le reconocen y, por lo tanto, nos hace distintos a aquellos que siguen encadenados a su pecado.  Ahora, es importante que los líderes en una congregación tengan ciertas características y parámetros.  Como el pasaje lo dice: tratan con paciencia a los ignorantes y a los extraviados.  En la carta de Timoteo capítulo 3 podemos ver otras características necesarias para servir.  Pero al final de cuentas, debemos entender que el servir no nos hace más o menos santos.  Por eso el pasaje nos dice: el sacerdote se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados.  Él también necesita perdón de Dios.  Aquellos que compartimos a Cristo no somos más que los que no lo hacen.  Compartimos la misma “línea directa” con el Señor que con todos los que le han recibido.
¿Sabes?  Tristemente hay personas que todavía adoran a otros seres humanos.  Los colocan en un pedestal y piensan que son diferentes.  No lo son.  Piensan que tiene algún tipo de unción divina.  No la tienen.  Piensan que son intermediarios de Dios.  No lo son pues Cristo es el único camino.  Y así las personas viven confundidas.  Por eso es tan importante estudiar la palabra y después compartirla.  ¡Para que la gente deje atrás toda esa ignorancia!
Por último, el pasaje nos dice que los sacerdotes eran escogidos por los hombres.  Después aprenderemos que Cristo, a diferencia de los demás, fue escogido por Dios.  Por esta razón, debemos entender que no hay nadie por encima de Él y esto nos pone al resto en el mismo nivel.  No te dejes confundir.  Los humanos somos pecadores y solamente la gracia de Dios nos absuelve de ese pecado.  No hay nadie que pueda perdonarnos más que el Señor y no hay nadie que represente a Dios sino Cristo.  Por más que digan ser representantes de Él y que Dios les dijo esto o aquello.  Si no está en línea con la palabra de Dios no le hagas caso y considéralo fuera de la voluntad de el Señor.  Te animo a que estudies la biblia y no te dejes llevar por lo que ves o escuchas sino por lo que Dios mismo te dice a través de su palabra.

Oración

Señor: gracias por mostrarme que Jesús es el único camino a Ti.  Gracias por enseñarme que ningún hombre es mayor que otro y que todos somos pecadores y necesitamos de tu perdón.  Yo te pido me perdones y me limpies pues quiero estar apartado para Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hechos 9:15-16

Hechos 9:15-16
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.



La respuesta de Dios a los cuestionamientos de Ananías es: Ve. Pero Dios dentro de todo su poder y potestad, sigue siendo amoroso y le dedica tiempo a Ananías dándole una explicación del por qué debe ir. Si Dios siendo dios aparta un espacio para hablar personalmente con Ananías y aclarar sus miedos y dudas, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por nuestro prójimo? Personalmente soy muy impaciente y no se me complica desesperarme. Me cuesta trabajo destinar de mi tiempo a los demás. En pocas palabras, soy egoísta. Al ver que Dios se toma la molestia de explicar el por qué de sus planes me hace darme cuenta lo mal que estoy al no amar a mi prójimo como a mí mismo y entregar de mi tiempo y esfuerzo. Piénsalo. Tal vez eres como yo…
Instrumento escogido me es éste. Si alguna vez te has sentido deprimido, sin mucha dirección y pensando que no vales mucho, quiero decirte que en Cristo tu vida tiene un propósito y está llena de sentido y valor. Aquellos que recibimos a Jesús, nos dice la biblia que somos adoptados dentro del pueblo de Dios, del linaje escogido. La gente busca sentido de pertenencia en una nacionalidad, en un grupo de amigos o en alguna actividad afín, pero esto llena parcialmente la necesidad. El ser hijos de Dios es lo que realmente nos permite sentirnos plenos e identificados. No pertenecemos más a este mundo sino a Aquél que nos rescató. Tu vida tiene un propósito. Instrumento escogido eres. ¿Estás dispuesto en ponerte a disposición de Dios?
Para llevar mi nombre en presencia de… Ir y hacer discípulos a todo el mundo nos dice Jesús. Esta es nuestra gran comisión. Este era el plan que Dios tenía sobre Saulo. Llevarlo ante reyes, judíos, gentiles y todo aquel que se le pusiera en frente para que diera testimonio de que Jesús es el Mesías. A veces nos atoramos con la ayuda física o mental. Tratamos de ayudar a los pobres, a las viudas, a los hambrientos, a los que sufren agresión, a los adictos y así los ejemplos abundan. Si bien, ayudarlos es una tarea ejemplar, nuestro propósito y motivo principal debe ser el compartir a Cristo y reconciliar a las personas con Él. Somos embajadores, representantes de nuestro Señor. Nuestra responsabilidad es hablar de Él y representarlo en todo momento. Hay gran necesidad por escuchar el evangelio pero ¿cómo habrán de escucharlo si no lo compartes?
Es necesario padecer por mi nombre… Seguir a Cristo no es fácil. Significa dejar que Él gobierne cediendo el trono de tu vida. Significa ir en contra de lo que se promueve a tu alrededor persiguiendo el dar gloria a Jehová. Dios no nos promete un camino sencillo pero sí uno lleno, abundante y desbordante de bendiciones. ¿Estás dispuesto a padecer para recibirlas?

Oración
Señor: estoy dispuesto a padecer por tu nombre. Quiero ser hijo tuyo, quiero que gobiernes mi vida y reines siempre en mí. Perdóname por mis pecados y permite que pueda vivir amándote y amando a mi prójimo. Gracias por darle sentido a mi vida y un propósito. Gracias por darme dirección y esperanza. Gracias por mostrarme que mi camino no llevaba a nada bueno y por tomarte el tiempo para explicarme cómo cambiar y por dónde caminar. Gracias Señor, en el nombre de Cristo. Amén.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Hechos 19:13-16

Hechos 19:13-16


Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús.  Decían: ¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!  Esto hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos.  Un día, el espíritu maligno les replicó: conozco a Jesús y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿Quienes son?  Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos.  Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos.


Con Dios no se juega.  Pareciera obvio pero no lo es.  Muchos de nosotros hemos caído en este mismo error.  Pensamos que podemos utilizar su nombre a nuestra conveniencia.  En el momento en que lo necesitamos y pidiendo por aquello que queremos.  No nos preocupamos por obedecerle ni por conocerle, simplemente invocamos su nombre para tratar de cumplir con nuestra voluntad.  Así estaban haciendo estos judíos.  Veían que Pablo realizaba grandes milagros utilizando el nombre de Jesús y pensaron que podrían hacer lo mismo.  Pensaron que todo se basa en lo que hacemos y decimos mientras la biblia nos dice que Dios ve el corazón.  ¿Cuántos allá afuera siguen pensando de esta manera?  La respuesta es triste y simple: muchos.
Cuando decides darle la vuelta a lo que Dios te dice, estás pensando que tú puedes hacer mejor las cosas de lo que Él lo haría.  ¿Lo entiendes?  Te lo repito.  Cada vez que la Biblia nos dice que debemos hacer esto o aquello y no lo hacemos, estamos pensando que nosotros lo haríamos mejor que Dios o que nuestra forma es más eficiente.  Piénsalo.  Si no, ¿por qué no actuamos como nos dice la biblia?  ¿Por qué posponemos el obedecer?  Porque nos cuesta trabajo creerle a Dios.  Nos cuesta trabajo entregar todo aquello que tanto valoramos.  Nos cuesta trabajo admitir que nos hemos equivocado.  Lo que hoy quiero que reflexiones es en cómo terminamos cuando omitimos los principios del Señor y lo utilizamos según nuestra conveniencia.  Terminamos como los judíos del pasaje: maltratados, desnudos y heridos.  Seguramente ya te ha pasado y puedes recordar ese momento.  Terminaste peor mientras pensabas que las cosas mejorarían.  ¿Sabes?  Es difícil lo que te voy a decir pero es la verdad: es tu culpa.  Tú decidiste no obedecer.  Tú decidiste hacer tesoros en la tierra olvidando aquellos que están en el cielo.  Tú te dejaste seducir por lo que te aparta de Dios.  Tal vez hoy estás herido y maltratado.  Te tengo una buena noticia.  El Señor te está esperando con los brazos abiertos.  Pide perdón.  Reconcíliate con el Señor y empieza de nuevo.
Por último, quiero hacer énfasis en las palabras del espíritu maligno: conozco a Jesús y sé quién es Pablo.  ¿Por qué los espíritus reconocen fácilmente a Jesús y a nosotros nos cuesta tanto trabajo?  Dejemos que Jesús destruya todas nuestras barreras y murallas que hemos construido para “protegernos”.  Reconozcámosle.  Adorémosle.  Y sobre todo creámosle.  Jesús existe.  Su palabra está en la Biblia que puedes leer en todo momento.  Dejemos de hacer nuestra voluntad.  Dejemos de pensar que lo podemos hacer mejor.  Dejemos que Él guíe.  Dejemos que Él nos llene.  Dejemos que Él nos cuide.  O acaso ¿Quieres seguir terminando herido y maltratado?  Yo no.
Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados y te pido que pueda ser reconciliado contigo.  Entiendo que Jesús murió por mí y que su nombre no debe ser invocado conforme a mi voluntad sino la tuya.  Te pido que transformes mi corazón y lo alinees conforme al tuyo.  Quiero ponerte primero y dejar de terminar herido y maltratado por hacer mi voluntad.  Escucha mi oración Señor, en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 27 de septiembre de 2014

Hechos 27:16-19

Hechos 27:16-19



Mientras pasábamos al abrigo de un islote llamado Cauda, a duras penas pudimos sujetar el bote salvavidas.  Después de subirlo a bordo, amarraron con sogas todo el casco del barco para reforzarlo.  Temiendo que fueran a encallar en los bancos de arena de la Sirte, echaron el ancla flotante y dejaron el barco a la deriva.  Al día siguiente, dado que la tempestad seguía arremetiendo con mucha fuerza contra nosotros, comenzaron a arrojar la carga por la borda.  Al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos del barco.  



La vida está llena de momentos difíciles.  Si el día de hoy tus vientos son tranquilos, mi recomendación es que des gracias y gloria a Dios.  Además, utiliza este tiempo para mejorar tu comunión con Él y prepararte para lo que venga. 

En el pasaje vemos que la tempestad estaba llegando a un grado tal que comenzaron a echar por la borda toda la carga.  Lo que necesitaban los dueños del barco para hacer dinero.  Era su negocio y para muchos, podría considerarse su vida.  ¿Cuánta gente cuando pierden un bien material dice: ahí va mi vida?  De cierta manera es cierto.  Nos apegamos tanto a los bienes que cuando tenemos que desprendernos de ellos nos cuesta demasiado trabajo y pensamos que están arrancando una parte de nuestro ser.  Piensa por un momento en la escena del barco y la tempestad.  Los cielos están negros.  El viento es mucho más poderoso de lo que el barco parece que puede soportar.  De repente te das cuenta que eres insignificante en comparación de los mares, los cielos y los vientos.  Eres una pequeña hormiguita que nada puede hacer al respecto y comienzas a desesperarte y entender que algo debes hacer para poder sobrevivir.  Tu mente empieza a funcionar con mil ideas por segundo.  Te das cuenta que hay mucho peso en el barco y sería bueno deshacerte de lo que no es vital.  La carga te sirvió mientras las cosas estaban en calma y podías comerciar y ganar dinero.  Hoy es un verdadero estorbo para poder sobrevivir.  Es necesario deshacerte de esa carga si quieres seguir adelante.  Pero si la tiras, perderás todo el dinero que ibas a generar.  Puede ser que tu reputación se vea afectada y tu negocio disminuya considerablemente.  ¿De qué vas a vivir?  ¿Cómo vas a tener dinero?  Tienes razón.  Son preguntas muy importantes.  El problema radica en que si no estás vivo, de qué sirve preguntárselas.  Ahora traslademos toda esta escena a tu vida.  ¿Cuánta carga estás arrastrando que debes tirar por la borda?  Cosas o incluso personas que piensas que son valiosas pero lo único que hacen es alejarte e interrumpir tu comunión con Dios.  Esa carga está afectando tu vida.  Lo sabes.  Lo has notado.  Pero no quieres deshacerte de ella porque piensas que puedes seguir así y nada pasará.  Déjame decirte que Dios es celoso de ti y no quiere ser el segundo ni el tercer lugar en tu vida.  El quiere estar por encima de todo y todos.  No lo puedes engañar y sabe perfectamente cuando lo desplazas del trono.  Son los momentos difíciles los que te hacen recordar que tus prioridades andan invertidas.  Son las enfermedades, los fallecimientos, los despidos, las sequías y todo tipo de problemas los que nos recuerdan que aquello que tanto valoramos realmente nos estorba para seguir adelante.  En el barco comenzaron a deshacerse de la carga y tres días después de los aparejos o sea de los instrumentos que el barco utiliza para navegar.  

Independientemente de que la situación era crítica, buscaron agarrarse de lo poco que les quedaba.  El barco.  Pero tres días después vieron que habría que desprenderse de más cosas si querían sobrevivir.  Tres días.  Setenta y dos horas estuvieron sufriendo en la tempestad hasta que decidieron desbaratar el barco y dejarlo como un bote salvavidas nada más.  

El barco es tu vida, tu cuerpo.  El barco nos recuerda cuántas porquerías acumulamos mientras todo es viento en popa y qué poco nos sirven cuando las cosas son adversas.  Hoy te animo a que medites en tus cargas.  Te animo a que medites si es necesario que una vez que te has dado cuenta que debes deshacerte de tantas cosas, dejes pasar más tiempo hasta que entiendas que es necesario deshacerte de todo pues no puedes seguir más.  ¿Cuánta tormenta necesitas para ceder?  ¿Qué tan duro está tu corazón para no dejarte tomar decisiones correctas?  No dejes que tu orgullo estorbe.   Entrega tu vida a Cristo.  Deja que Él lleve tus cargas.  Deja que Él te muestre por dónde caminar.  Deja que su amor llene tu vida.

Oración

Señor: no puedo más.  Las cargas me están aplastando y la tempestad me tiene atrapado.  Me entrego a ti mi Señor.  Rescátame y líbrame.  Te pido que perdones mis pecados.  Te pido me guíes por vientos mejores y me muestres cómo confiar en Ti cuando las tormentas son fuertes.  Hoy entiendo que todo aquello que consideraba útil y valioso no me ha servido para seguir adelante y por ello te pido que seas Tú quien me de la fuerza y la paz que tanta falta me hacen.  En Cristo Jesús te lo pido.

Amén 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Hechos 27:27-29

Hechos 27:27-29


Ya habíamos pasado catorce noches a la deriva por el mar Adriático, cuando a eso de la medianoche los marineros presintieron que se aproximaban a tierra.  Echaron la sonda y encontraron que el agua tenía unos treinta y siete metros de profundidad.  Más adelante volvieron a echar la sonda y encontraron que tenía cerca de veintiséis metros de profundidad.  Temiendo que fuéramos a estrellarnos contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y se pusieron a rogar que amaneciera.


Tal vez tú no has pasado catorce días a la deriva por el mar Adriático pero sí has estado en el hospital por la enfermedad de un ser querido o por la tuya.  Piensa en esos momentos en los que te sentiste que estabas a la deriva y simplemente no sabías qué hacer.  Recuerda los sentimientos.  Tu frustración.  Tu soledad.  Tu miedo.  Tu incertidumbre.  Es difícil.  Por eso debes siempre reflexionar sobre cómo diriges tu vida.  ¿Qué ocupa el primer lugar de tus prioridades?  ¿Sobre qué principios tomas decisiones?  Estas dos preguntas son importantísimas y te voy a explicar por qué.  En el pasaje de hoy vemos que llevaban ya varios días en la tempestad y habían perdido la esperanza de vivir.  Pablo les anuncia que su Dios le ha revelado que ninguno perecerá.  Si nos ponemos en los pies de los que estaban ahí, estoy seguro que varios dieron por loco a Pablo.  Piénsalo.  Llevaban días sin comer y la tempestad era sumamente dura.  ¡Cualquiera podría volverse loco!  Muchos de los que oyeron sus palabras no las creyeron y más adelante veremos cómo querían bajarse del barco a como diera lugar.  Después vemos que al echar la sonda, el agua comienza a estar cada vez menos profunda lo que es una muy buena señal.  ¿El problema?  Llega un momento tal en el que tienen que echar las anclas y esperar a que amaneciera.  ¿Parece fácil cierto?  Pues si has estado en una situación difícil sabes que no lo es.  Por esta razón, el pasaje dice que los que estaban a bordo no se fueron a dormir tranquilos y aliviados.  Por el contrario, nos dice que se pusieron a rogar que amaneciera.  ¡Ya no podían más!  Después de todo lo que habían atravesado anhelaban el poder ver tierra y bajarse de ese barco.  Así también nos pasa.  Después de varios días a la deriva, ya no podemos dormir tranquilos y solamente estamos rogando porque las cosas cambien.  Ruegas por encontrar un trabajo.  Ruegas por tu salud o la de alguien más.  Ruegas por tu tristeza.  Ruegas por tu soledad.  Ruegas por que puedas salir adelante.  ¿Notas la diferencia entre pedir y rogar?  Hay una gran diferencia en actitud.  Cuando rogamos, sabemos que es nuestra única opción y que no podemos más por nuestra propia cuenta.  Así nos quiere Dios.  De rodillas.  Rogando.  Reconociendo que lo necesitamos.  Reconociendo que no podemos más.  Él está ahí listo para abrazarte.  Totalmente presto para consolarte.  Cuando Dios ocupa el trono de nuestra vida y basamos nuestras decisiones en sus principios, el esperar se vuelve más sencillo.  El poder irnos a dormir para esperar a que amanezca se vuelve más fácil.  Cuando confías en el Creador y dejas que Él te llene de su paz, todo cambia.  Cuando cambias tus cargas pesadas por las de Él que son ligeras finalmente puedes darte cuenta de lo atrapado que vivías y lo difícil que era caminar.  Cuando pones tu fe en Dios el esperar tiene un propósito y se convierte en gozo.  Por el contrario, ya sabes lo que es esperar a que amanezca lejos de Él.
Oración
Padre Santo: perdóname.  Perdona mis ofensas contra Ti, perdona mi soberbia y mi falta de entrega.  Hoy me doy cuenta que no puedo más y necesito rogarte por que le des dirección y sentido a mi vida.  No sé ni puedo esperar por eso te necesito.  Te pido que pueda esperar confiado en Ti.  Te pido que pueda esperar a través de tu consuelo, tu paz y tus bendiciones.  Lléname de Ti mi Señor.  En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Gálatas 4:1-7

Gálatas 4:1-7


En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo.  Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.  Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo.  Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.  Ustedes ya son hijos.  Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba!  ¡Padre!  Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.



No dejo de sorprenderme por la cantidad de medicamentos que podemos tomar para cuestiones relacionadas a nuestro estado de ánimo.  Tristeza.  Soledad.  Depresión.  Ansiedad.  Hiperactividad.  Falta de atención o concentración.  Veo los comerciales que anuncian cómo una pastilla te puede ayudar para mejorar tu situación y después me impresiona escuchar todos los efectos secundarios que puede traer.  No estoy en contra de los doctores ni las medicinas.  ¡Por supuesto que no!  Lo único que pienso es que debemos ser cuidadosos y muchas veces debemos buscar de manera más profunda los problemas que presentamos.
¿Qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy?  Bien, pienso que en la vida hay dos etapas: antes y después de conocer a Cristo.  Si tenemos a Dios como nuestro Señor y rey de nuestra vida, ya no podemos actuar como antes.  Debemos aprender a depender más de Él y menos de cualquier otro método fuera de su palabra.  Si viene cierto que el Señor puede curar cualquier cosa, y Jesús lo hizo, no promuevo que dejes de tomar una pastilla para controlar tu cáncer.  Lo que quiero decir es que, cuando éramos como el menor de edad y el esclavo (antes de conocer a Jesús), teníamos que actuar conforme a lo que nos dieran.  No teníamos opción.  No podíamos reclamar.  Eramos esclavos de los principios y formas de trabajar de este mundo.  Pero ahora conoces al Señor.  Ahora tu vida es hecha nueva.  Tu corazón es nuevo y tu mente debe ser renovada.  Ya no eres esclavo sino hijo y heredero.  Ahora puedes decirle ¡Padre ayúdame!  Cualquier problema que tengas.  Cualquier preocupación.  Cualquier ansiedad.  Hoy quise enfocarme en síntomas como la depresión porque me parecen  temas poco hablados pero muy suscitados.  Piensa en esto: si realmente crees en Dios, si realmente sabes que cuando mueras vas a ir al cielo, si realmente crees que aquél que creó todo lo que vemos te ama y quiere tener comunión contigo y quiere bendecirte y te promete cuidarte y proveerte de todo lo que necesites, ¿Tiene sentido lo que sientes?  Yo sé que hay mil cosas que pasan por tu mente.  Yo sé que no entiendo la situación por la que pasaste o estás pasando.  Lo que sí sé es que Dios la conoce perfectamente y Él puede consolarte y llenarte de su paz hasta que se desborde y te sorprendas de cuánto has recibido.  ¡Eres hijo de Dios!  Nos dicen los versículos de hoy.  Ahora puedes decir ¡Abba!  Que significa ¡Papá!  Si tienes hijos, piensa en todo lo que harías por ellos.  Ahora entiende que Dios es tu Padre y piensa cuánto quiere hacer por ti.  Confía en Él y permite que transforme tu vida.  Entrega tus cargas.  Entrega tu depresión, tu angustia, tu amargura, tu enojo, tu resentimiento, todo aquello que sabes que te está consumiendo.  ¡Déjalo a los pies del Señor!  Dile a Dios: ¡No puedo más!  Tal vez hoy te sientes triste y solo.  Tal vez te sientes incomprendido.  Tal vez te sientes deprimido.  Hoy te animo a que pruebes un método distinto al que estás acostumbrado.  En lugar de hacer lo mismo de siempre, te pido que intentes ahora a través de Cristo.  No estás solo pues Él está a tu lado.  Él te entiende.  Él te sigue amando.  El pasaje de hoy nos recuerda lo que significa ser hijos de Dios.  Nos da entendimiento que hay dos formas de vivir.  Nos dice que hemos recibido al Espíritu Santo.  Yo sé que tu situación es única.  No quiero minimizar nada de lo que sientas o estés atravesando.  Lo que no quiero es que caigamos en el error de minimizar a Jehová.  ¡Nos hizo sus hijos!  Ahora vivamos como tales.

Oración
Señor: solamente Tú sabes lo que hay dentro de mí.  Solamente tú puedes sacarme adelante.  Señor, quiero aprender a depender de Ti.  Necesito vivir conforme a tu voluntad y dejar atrás todo aquello que me está hundiendo.  Te pido me rescates.  Te pido me llenes de tu amor y pueda sentir tu paz y vivir en ella.  Lléname de Ti.  Muéstrame tu camino pues lo quiero caminar.  Te pido me transformes conforme a tu palabra.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Gálatas 5:19-21

Gálatas 5:19-21


Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas.  Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.



Hay personas que toman pasajes como este para poder decir que tal o cual persona no se irán al cielo.  La verdad es que ninguno de nosotros podemos conocer lo que hay en el corazón de las personas y las decisiones que han tomado.  He escuchado “si hizo lo que hizo es porque seguramente no había aceptado a Cristo verdaderamente”.  Cuando Pablo dice: los que practican tales cosas; ¿A qué cosas se refiere?  ¿A la lista que está ahí?  Mas bien se refiere a las obras de la naturaleza pecaminosa o dicho de otra forma a las obras de la carne y no del espíritu.  Nosotros debemos dejar que el Señor examine nuestros corazones y nos de entendimiento.  La sinceridad es la base para poder encaminarnos por el camino espiritual.  Pero te pido que nunca juzgues ni señales a tu hermano.  No juegues al papel de Dios.  Si un hermano o conocido está totalmente envuelto en las obras de la carne, en lugar de señalarlo y decir que no podrá ir al cielo, te animo a que ores fervientemente por él, que le dediques tiempo y des testimonio de que Cristo lo ama y quiere reconciliarse con él.  Es más fácil señalar y seguir nuestro camino.  Lo que el Señor quiere que hagamos es que abramos los ojos y entendamos que aquellos que están siguiendo a la carne se encuentran atrapados y necesitan ser rescatados.  Tú y yo fuimos rescatados.  De la misma forma debemos ser un conducto para que otras personas sean rescatadas.  ¡Esa es nuestra tarea!  ¡No señalar y decir quién va y quién no va al cielo!
Ahora, si lees la lista que describe Pablo y la analizas con detalle, ninguna produce un malestar.  Todo lo contrario.  Cuando uno está enojado y suelta toda su furia e ira, uno se siente bien de hacerlo pues es difícil contenerse.  Cuando alguien se emborracha, no está sufriendo sino por el contrario, su cuerpo está disfrutando el momento.  Una persona que comete adulterio, está cumpliendo con un deseo que probablemente llevaba días o meses deseando llevar a cabo.  Lo que quiero decir es que, las obras de la carne, si bien son opuestas al espíritu, no crean un mal inmediato.  La manera en la que crecí, me hicieron creer que estas cosas eran malas y por consecuencia, mi entendimiento asimilaba que me traerían un mal también así como una enfermedad o algo parecido.  Si es malo, seguramente debe de ser una mala experiencia.  La realidad es distinta.  Por esta razón, tantas personas engañan a sus parejas.  Por esta razón, tantas personas sufren con problemas de alcoholismo y drogadicción.  Por esta razón, vemos centros para la depresión, para la soledad, para canalizar nuestras furias, etc.  ¡Porque nos causa un placer!  ¡Las obras de la carne son placenteras!  ¿Quiere decir entonces que son buenas?  No.  ¿Cómo puedo estar tan seguro?  Simplemente dando seguimiento detallado a las consecuencias de aquellos que deciden vivir así.  Ninguno termina bien.  El cuerpo que es expuesto a químicos como la heroína, sufre consecuencias sumamente graves.  Los enfermos terminan robando a sus propias familias para poder seguir con sus adicciones y su probabilidad de morir en sobredosis es sumamente alta.  ¡Esto es mucho más común de lo que te imaginas!
Dios ha puesto en su palabra los principios que nos llevarán a una vida llena de bendiciones.  También nos ha dejado advertencias para no caer en una vida que sea contraria a lo que Él desea que tengamos.  Él quiere vernos a su lado.  Él quiere que vayamos al cielo al morir.  Él quiere que tengamos comunión todos los días.  Él quiere rescatarnos de nuestras adicciones y de todos aquellos deseos de la carne que nos encadenan y encierran en un círculo destructivo.
Vivir para el espíritu requiere honestidad, fe y madurez.  La honestidad reconoce la falta de plenitud al seguir los deseos de la carne.  La fe da el primer paso a algo que no conocemos pero estamos convencidos que será un mejor camino.  La madurez nos da entendimiento sobre la urgencia de realizar estos cambios.

Oración
Padre: tu amor es tan grande que te has preocupado porque no caiga por caminos equivocados.  Hoy te pido que me rescates.  Dale sentido a mi vida.  Dale rumbo y dirección pues no sé hacia dónde ir.  Pensé que entendía lo que hacía pero hoy me doy cuenta que solamente hay vacío en mí que desesperadamente he querido llenar dando satisfacción a mi cuerpo.  Hoy me doy cuenta que solamente Tú puedes llenar mi vida y que tus principios me guían hacia una vida plena y de bendición.  Perdona mis pecados y permite que pueda estar contigo en el cielo cuando muera.  Te pido que transformes mi corazón y mi mente para que pueda vivir conforme a tu voluntad.  En el nombre de Jesús.  Amén