sábado, 27 de septiembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
Hechos 27:27-29
Hechos 27:27-29
Ya habíamos pasado catorce noches a la deriva por el mar Adriático, cuando a eso de la medianoche los marineros presintieron que se aproximaban a tierra. Echaron la sonda y encontraron que el agua tenía unos treinta y siete metros de profundidad. Más adelante volvieron a echar la sonda y encontraron que tenía cerca de veintiséis metros de profundidad. Temiendo que fuéramos a estrellarnos contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y se pusieron a rogar que amaneciera.
Tal vez tú no has pasado catorce días a la deriva por el mar Adriático pero sí has estado en el hospital por la enfermedad de un ser querido o por la tuya. Piensa en esos momentos en los que te sentiste que estabas a la deriva y simplemente no sabías qué hacer. Recuerda los sentimientos. Tu frustración. Tu soledad. Tu miedo. Tu incertidumbre. Es difícil. Por eso debes siempre reflexionar sobre cómo diriges tu vida. ¿Qué ocupa el primer lugar de tus prioridades? ¿Sobre qué principios tomas decisiones? Estas dos preguntas son importantísimas y te voy a explicar por qué. En el pasaje de hoy vemos que llevaban ya varios días en la tempestad y habían perdido la esperanza de vivir. Pablo les anuncia que su Dios le ha revelado que ninguno perecerá. Si nos ponemos en los pies de los que estaban ahí, estoy seguro que varios dieron por loco a Pablo. Piénsalo. Llevaban días sin comer y la tempestad era sumamente dura. ¡Cualquiera podría volverse loco! Muchos de los que oyeron sus palabras no las creyeron y más adelante veremos cómo querían bajarse del barco a como diera lugar. Después vemos que al echar la sonda, el agua comienza a estar cada vez menos profunda lo que es una muy buena señal. ¿El problema? Llega un momento tal en el que tienen que echar las anclas y esperar a que amaneciera. ¿Parece fácil cierto? Pues si has estado en una situación difícil sabes que no lo es. Por esta razón, el pasaje dice que los que estaban a bordo no se fueron a dormir tranquilos y aliviados. Por el contrario, nos dice que se pusieron a rogar que amaneciera. ¡Ya no podían más! Después de todo lo que habían atravesado anhelaban el poder ver tierra y bajarse de ese barco. Así también nos pasa. Después de varios días a la deriva, ya no podemos dormir tranquilos y solamente estamos rogando porque las cosas cambien. Ruegas por encontrar un trabajo. Ruegas por tu salud o la de alguien más. Ruegas por tu tristeza. Ruegas por tu soledad. Ruegas por que puedas salir adelante. ¿Notas la diferencia entre pedir y rogar? Hay una gran diferencia en actitud. Cuando rogamos, sabemos que es nuestra única opción y que no podemos más por nuestra propia cuenta. Así nos quiere Dios. De rodillas. Rogando. Reconociendo que lo necesitamos. Reconociendo que no podemos más. Él está ahí listo para abrazarte. Totalmente presto para consolarte. Cuando Dios ocupa el trono de nuestra vida y basamos nuestras decisiones en sus principios, el esperar se vuelve más sencillo. El poder irnos a dormir para esperar a que amanezca se vuelve más fácil. Cuando confías en el Creador y dejas que Él te llene de su paz, todo cambia. Cuando cambias tus cargas pesadas por las de Él que son ligeras finalmente puedes darte cuenta de lo atrapado que vivías y lo difícil que era caminar. Cuando pones tu fe en Dios el esperar tiene un propósito y se convierte en gozo. Por el contrario, ya sabes lo que es esperar a que amanezca lejos de Él.
Oración
Padre Santo: perdóname. Perdona mis ofensas contra Ti, perdona mi soberbia y mi falta de entrega. Hoy me doy cuenta que no puedo más y necesito rogarte por que le des dirección y sentido a mi vida. No sé ni puedo esperar por eso te necesito. Te pido que pueda esperar confiado en Ti. Te pido que pueda esperar a través de tu consuelo, tu paz y tus bendiciones. Lléname de Ti mi Señor. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido. Amén
jueves, 25 de septiembre de 2014
Gálatas 4:1-7
Gálatas 4:1-7
En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo. Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre. Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo. Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre! Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.
No dejo de sorprenderme por la cantidad de medicamentos que podemos tomar para cuestiones relacionadas a nuestro estado de ánimo. Tristeza. Soledad. Depresión. Ansiedad. Hiperactividad. Falta de atención o concentración. Veo los comerciales que anuncian cómo una pastilla te puede ayudar para mejorar tu situación y después me impresiona escuchar todos los efectos secundarios que puede traer. No estoy en contra de los doctores ni las medicinas. ¡Por supuesto que no! Lo único que pienso es que debemos ser cuidadosos y muchas veces debemos buscar de manera más profunda los problemas que presentamos.
¿Qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy? Bien, pienso que en la vida hay dos etapas: antes y después de conocer a Cristo. Si tenemos a Dios como nuestro Señor y rey de nuestra vida, ya no podemos actuar como antes. Debemos aprender a depender más de Él y menos de cualquier otro método fuera de su palabra. Si viene cierto que el Señor puede curar cualquier cosa, y Jesús lo hizo, no promuevo que dejes de tomar una pastilla para controlar tu cáncer. Lo que quiero decir es que, cuando éramos como el menor de edad y el esclavo (antes de conocer a Jesús), teníamos que actuar conforme a lo que nos dieran. No teníamos opción. No podíamos reclamar. Eramos esclavos de los principios y formas de trabajar de este mundo. Pero ahora conoces al Señor. Ahora tu vida es hecha nueva. Tu corazón es nuevo y tu mente debe ser renovada. Ya no eres esclavo sino hijo y heredero. Ahora puedes decirle ¡Padre ayúdame! Cualquier problema que tengas. Cualquier preocupación. Cualquier ansiedad. Hoy quise enfocarme en síntomas como la depresión porque me parecen temas poco hablados pero muy suscitados. Piensa en esto: si realmente crees en Dios, si realmente sabes que cuando mueras vas a ir al cielo, si realmente crees que aquél que creó todo lo que vemos te ama y quiere tener comunión contigo y quiere bendecirte y te promete cuidarte y proveerte de todo lo que necesites, ¿Tiene sentido lo que sientes? Yo sé que hay mil cosas que pasan por tu mente. Yo sé que no entiendo la situación por la que pasaste o estás pasando. Lo que sí sé es que Dios la conoce perfectamente y Él puede consolarte y llenarte de su paz hasta que se desborde y te sorprendas de cuánto has recibido. ¡Eres hijo de Dios! Nos dicen los versículos de hoy. Ahora puedes decir ¡Abba! Que significa ¡Papá! Si tienes hijos, piensa en todo lo que harías por ellos. Ahora entiende que Dios es tu Padre y piensa cuánto quiere hacer por ti. Confía en Él y permite que transforme tu vida. Entrega tus cargas. Entrega tu depresión, tu angustia, tu amargura, tu enojo, tu resentimiento, todo aquello que sabes que te está consumiendo. ¡Déjalo a los pies del Señor! Dile a Dios: ¡No puedo más! Tal vez hoy te sientes triste y solo. Tal vez te sientes incomprendido. Tal vez te sientes deprimido. Hoy te animo a que pruebes un método distinto al que estás acostumbrado. En lugar de hacer lo mismo de siempre, te pido que intentes ahora a través de Cristo. No estás solo pues Él está a tu lado. Él te entiende. Él te sigue amando. El pasaje de hoy nos recuerda lo que significa ser hijos de Dios. Nos da entendimiento que hay dos formas de vivir. Nos dice que hemos recibido al Espíritu Santo. Yo sé que tu situación es única. No quiero minimizar nada de lo que sientas o estés atravesando. Lo que no quiero es que caigamos en el error de minimizar a Jehová. ¡Nos hizo sus hijos! Ahora vivamos como tales.
Oración
Señor: solamente Tú sabes lo que hay dentro de mí. Solamente tú puedes sacarme adelante. Señor, quiero aprender a depender de Ti. Necesito vivir conforme a tu voluntad y dejar atrás todo aquello que me está hundiendo. Te pido me rescates. Te pido me llenes de tu amor y pueda sentir tu paz y vivir en ella. Lléname de Ti. Muéstrame tu camino pues lo quiero caminar. Te pido me transformes conforme a tu palabra. En Cristo Jesús te lo pido. Amén
En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo. Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre. Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo. Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre! Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.
No dejo de sorprenderme por la cantidad de medicamentos que podemos tomar para cuestiones relacionadas a nuestro estado de ánimo. Tristeza. Soledad. Depresión. Ansiedad. Hiperactividad. Falta de atención o concentración. Veo los comerciales que anuncian cómo una pastilla te puede ayudar para mejorar tu situación y después me impresiona escuchar todos los efectos secundarios que puede traer. No estoy en contra de los doctores ni las medicinas. ¡Por supuesto que no! Lo único que pienso es que debemos ser cuidadosos y muchas veces debemos buscar de manera más profunda los problemas que presentamos.
¿Qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy? Bien, pienso que en la vida hay dos etapas: antes y después de conocer a Cristo. Si tenemos a Dios como nuestro Señor y rey de nuestra vida, ya no podemos actuar como antes. Debemos aprender a depender más de Él y menos de cualquier otro método fuera de su palabra. Si viene cierto que el Señor puede curar cualquier cosa, y Jesús lo hizo, no promuevo que dejes de tomar una pastilla para controlar tu cáncer. Lo que quiero decir es que, cuando éramos como el menor de edad y el esclavo (antes de conocer a Jesús), teníamos que actuar conforme a lo que nos dieran. No teníamos opción. No podíamos reclamar. Eramos esclavos de los principios y formas de trabajar de este mundo. Pero ahora conoces al Señor. Ahora tu vida es hecha nueva. Tu corazón es nuevo y tu mente debe ser renovada. Ya no eres esclavo sino hijo y heredero. Ahora puedes decirle ¡Padre ayúdame! Cualquier problema que tengas. Cualquier preocupación. Cualquier ansiedad. Hoy quise enfocarme en síntomas como la depresión porque me parecen temas poco hablados pero muy suscitados. Piensa en esto: si realmente crees en Dios, si realmente sabes que cuando mueras vas a ir al cielo, si realmente crees que aquél que creó todo lo que vemos te ama y quiere tener comunión contigo y quiere bendecirte y te promete cuidarte y proveerte de todo lo que necesites, ¿Tiene sentido lo que sientes? Yo sé que hay mil cosas que pasan por tu mente. Yo sé que no entiendo la situación por la que pasaste o estás pasando. Lo que sí sé es que Dios la conoce perfectamente y Él puede consolarte y llenarte de su paz hasta que se desborde y te sorprendas de cuánto has recibido. ¡Eres hijo de Dios! Nos dicen los versículos de hoy. Ahora puedes decir ¡Abba! Que significa ¡Papá! Si tienes hijos, piensa en todo lo que harías por ellos. Ahora entiende que Dios es tu Padre y piensa cuánto quiere hacer por ti. Confía en Él y permite que transforme tu vida. Entrega tus cargas. Entrega tu depresión, tu angustia, tu amargura, tu enojo, tu resentimiento, todo aquello que sabes que te está consumiendo. ¡Déjalo a los pies del Señor! Dile a Dios: ¡No puedo más! Tal vez hoy te sientes triste y solo. Tal vez te sientes incomprendido. Tal vez te sientes deprimido. Hoy te animo a que pruebes un método distinto al que estás acostumbrado. En lugar de hacer lo mismo de siempre, te pido que intentes ahora a través de Cristo. No estás solo pues Él está a tu lado. Él te entiende. Él te sigue amando. El pasaje de hoy nos recuerda lo que significa ser hijos de Dios. Nos da entendimiento que hay dos formas de vivir. Nos dice que hemos recibido al Espíritu Santo. Yo sé que tu situación es única. No quiero minimizar nada de lo que sientas o estés atravesando. Lo que no quiero es que caigamos en el error de minimizar a Jehová. ¡Nos hizo sus hijos! Ahora vivamos como tales.
Oración
Señor: solamente Tú sabes lo que hay dentro de mí. Solamente tú puedes sacarme adelante. Señor, quiero aprender a depender de Ti. Necesito vivir conforme a tu voluntad y dejar atrás todo aquello que me está hundiendo. Te pido me rescates. Te pido me llenes de tu amor y pueda sentir tu paz y vivir en ella. Lléname de Ti. Muéstrame tu camino pues lo quiero caminar. Te pido me transformes conforme a tu palabra. En Cristo Jesús te lo pido. Amén
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Gálatas 5:19-21
Gálatas 5:19-21
Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Hay personas que toman pasajes como este para poder decir que tal o cual persona no se irán al cielo. La verdad es que ninguno de nosotros podemos conocer lo que hay en el corazón de las personas y las decisiones que han tomado. He escuchado “si hizo lo que hizo es porque seguramente no había aceptado a Cristo verdaderamente”. Cuando Pablo dice: los que practican tales cosas; ¿A qué cosas se refiere? ¿A la lista que está ahí? Mas bien se refiere a las obras de la naturaleza pecaminosa o dicho de otra forma a las obras de la carne y no del espíritu. Nosotros debemos dejar que el Señor examine nuestros corazones y nos de entendimiento. La sinceridad es la base para poder encaminarnos por el camino espiritual. Pero te pido que nunca juzgues ni señales a tu hermano. No juegues al papel de Dios. Si un hermano o conocido está totalmente envuelto en las obras de la carne, en lugar de señalarlo y decir que no podrá ir al cielo, te animo a que ores fervientemente por él, que le dediques tiempo y des testimonio de que Cristo lo ama y quiere reconciliarse con él. Es más fácil señalar y seguir nuestro camino. Lo que el Señor quiere que hagamos es que abramos los ojos y entendamos que aquellos que están siguiendo a la carne se encuentran atrapados y necesitan ser rescatados. Tú y yo fuimos rescatados. De la misma forma debemos ser un conducto para que otras personas sean rescatadas. ¡Esa es nuestra tarea! ¡No señalar y decir quién va y quién no va al cielo!
Ahora, si lees la lista que describe Pablo y la analizas con detalle, ninguna produce un malestar. Todo lo contrario. Cuando uno está enojado y suelta toda su furia e ira, uno se siente bien de hacerlo pues es difícil contenerse. Cuando alguien se emborracha, no está sufriendo sino por el contrario, su cuerpo está disfrutando el momento. Una persona que comete adulterio, está cumpliendo con un deseo que probablemente llevaba días o meses deseando llevar a cabo. Lo que quiero decir es que, las obras de la carne, si bien son opuestas al espíritu, no crean un mal inmediato. La manera en la que crecí, me hicieron creer que estas cosas eran malas y por consecuencia, mi entendimiento asimilaba que me traerían un mal también así como una enfermedad o algo parecido. Si es malo, seguramente debe de ser una mala experiencia. La realidad es distinta. Por esta razón, tantas personas engañan a sus parejas. Por esta razón, tantas personas sufren con problemas de alcoholismo y drogadicción. Por esta razón, vemos centros para la depresión, para la soledad, para canalizar nuestras furias, etc. ¡Porque nos causa un placer! ¡Las obras de la carne son placenteras! ¿Quiere decir entonces que son buenas? No. ¿Cómo puedo estar tan seguro? Simplemente dando seguimiento detallado a las consecuencias de aquellos que deciden vivir así. Ninguno termina bien. El cuerpo que es expuesto a químicos como la heroína, sufre consecuencias sumamente graves. Los enfermos terminan robando a sus propias familias para poder seguir con sus adicciones y su probabilidad de morir en sobredosis es sumamente alta. ¡Esto es mucho más común de lo que te imaginas!
Dios ha puesto en su palabra los principios que nos llevarán a una vida llena de bendiciones. También nos ha dejado advertencias para no caer en una vida que sea contraria a lo que Él desea que tengamos. Él quiere vernos a su lado. Él quiere que vayamos al cielo al morir. Él quiere que tengamos comunión todos los días. Él quiere rescatarnos de nuestras adicciones y de todos aquellos deseos de la carne que nos encadenan y encierran en un círculo destructivo.
Vivir para el espíritu requiere honestidad, fe y madurez. La honestidad reconoce la falta de plenitud al seguir los deseos de la carne. La fe da el primer paso a algo que no conocemos pero estamos convencidos que será un mejor camino. La madurez nos da entendimiento sobre la urgencia de realizar estos cambios.
Oración
Padre: tu amor es tan grande que te has preocupado porque no caiga por caminos equivocados. Hoy te pido que me rescates. Dale sentido a mi vida. Dale rumbo y dirección pues no sé hacia dónde ir. Pensé que entendía lo que hacía pero hoy me doy cuenta que solamente hay vacío en mí que desesperadamente he querido llenar dando satisfacción a mi cuerpo. Hoy me doy cuenta que solamente Tú puedes llenar mi vida y que tus principios me guían hacia una vida plena y de bendición. Perdona mis pecados y permite que pueda estar contigo en el cielo cuando muera. Te pido que transformes mi corazón y mi mente para que pueda vivir conforme a tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén
Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Hay personas que toman pasajes como este para poder decir que tal o cual persona no se irán al cielo. La verdad es que ninguno de nosotros podemos conocer lo que hay en el corazón de las personas y las decisiones que han tomado. He escuchado “si hizo lo que hizo es porque seguramente no había aceptado a Cristo verdaderamente”. Cuando Pablo dice: los que practican tales cosas; ¿A qué cosas se refiere? ¿A la lista que está ahí? Mas bien se refiere a las obras de la naturaleza pecaminosa o dicho de otra forma a las obras de la carne y no del espíritu. Nosotros debemos dejar que el Señor examine nuestros corazones y nos de entendimiento. La sinceridad es la base para poder encaminarnos por el camino espiritual. Pero te pido que nunca juzgues ni señales a tu hermano. No juegues al papel de Dios. Si un hermano o conocido está totalmente envuelto en las obras de la carne, en lugar de señalarlo y decir que no podrá ir al cielo, te animo a que ores fervientemente por él, que le dediques tiempo y des testimonio de que Cristo lo ama y quiere reconciliarse con él. Es más fácil señalar y seguir nuestro camino. Lo que el Señor quiere que hagamos es que abramos los ojos y entendamos que aquellos que están siguiendo a la carne se encuentran atrapados y necesitan ser rescatados. Tú y yo fuimos rescatados. De la misma forma debemos ser un conducto para que otras personas sean rescatadas. ¡Esa es nuestra tarea! ¡No señalar y decir quién va y quién no va al cielo!
Ahora, si lees la lista que describe Pablo y la analizas con detalle, ninguna produce un malestar. Todo lo contrario. Cuando uno está enojado y suelta toda su furia e ira, uno se siente bien de hacerlo pues es difícil contenerse. Cuando alguien se emborracha, no está sufriendo sino por el contrario, su cuerpo está disfrutando el momento. Una persona que comete adulterio, está cumpliendo con un deseo que probablemente llevaba días o meses deseando llevar a cabo. Lo que quiero decir es que, las obras de la carne, si bien son opuestas al espíritu, no crean un mal inmediato. La manera en la que crecí, me hicieron creer que estas cosas eran malas y por consecuencia, mi entendimiento asimilaba que me traerían un mal también así como una enfermedad o algo parecido. Si es malo, seguramente debe de ser una mala experiencia. La realidad es distinta. Por esta razón, tantas personas engañan a sus parejas. Por esta razón, tantas personas sufren con problemas de alcoholismo y drogadicción. Por esta razón, vemos centros para la depresión, para la soledad, para canalizar nuestras furias, etc. ¡Porque nos causa un placer! ¡Las obras de la carne son placenteras! ¿Quiere decir entonces que son buenas? No. ¿Cómo puedo estar tan seguro? Simplemente dando seguimiento detallado a las consecuencias de aquellos que deciden vivir así. Ninguno termina bien. El cuerpo que es expuesto a químicos como la heroína, sufre consecuencias sumamente graves. Los enfermos terminan robando a sus propias familias para poder seguir con sus adicciones y su probabilidad de morir en sobredosis es sumamente alta. ¡Esto es mucho más común de lo que te imaginas!
Dios ha puesto en su palabra los principios que nos llevarán a una vida llena de bendiciones. También nos ha dejado advertencias para no caer en una vida que sea contraria a lo que Él desea que tengamos. Él quiere vernos a su lado. Él quiere que vayamos al cielo al morir. Él quiere que tengamos comunión todos los días. Él quiere rescatarnos de nuestras adicciones y de todos aquellos deseos de la carne que nos encadenan y encierran en un círculo destructivo.
Vivir para el espíritu requiere honestidad, fe y madurez. La honestidad reconoce la falta de plenitud al seguir los deseos de la carne. La fe da el primer paso a algo que no conocemos pero estamos convencidos que será un mejor camino. La madurez nos da entendimiento sobre la urgencia de realizar estos cambios.
Oración
Padre: tu amor es tan grande que te has preocupado porque no caiga por caminos equivocados. Hoy te pido que me rescates. Dale sentido a mi vida. Dale rumbo y dirección pues no sé hacia dónde ir. Pensé que entendía lo que hacía pero hoy me doy cuenta que solamente hay vacío en mí que desesperadamente he querido llenar dando satisfacción a mi cuerpo. Hoy me doy cuenta que solamente Tú puedes llenar mi vida y que tus principios me guían hacia una vida plena y de bendición. Perdona mis pecados y permite que pueda estar contigo en el cielo cuando muera. Te pido que transformes mi corazón y mi mente para que pueda vivir conforme a tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén
martes, 23 de septiembre de 2014
Hechos 16:16
Hechos 16:16
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos adivinando.
Todo lo relacionado con espíritus y adivinación resulta sumamente intrigante e interesante. Mucha gente ha sido cautivada y seducida por estos temas y dedican no solo de su tiempo sino de su dinero para conocer y envolverse más en ello. Otras personas consideran que es pura charlatanería o fraude y se mantienen totalmente alejados de esto. ¿Qué dice Dios al respecto? ¿Existe la adivinación? ¿Puede alguien hablar con espíritus? ¿Proviene de Dios?
La biblia, en repetidas ocasiones nos habla de adivinos y personas que se comunican con los espíritus. También nos da advertencias sobre no consultarlos y repudiar todo espíritu de adivinación. En el Levítico 20:27 la biblia nos dice que: el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, debe morir apedreados y su sangre será sobre ellos. En Deuteronomio 18:10-12 nos dice: nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.
Me parece que con estos ejemplos (junto con muchos otros similares) podemos concluir que sí hay personas que pueden comunicarse con espíritus y tendrán la facultad de adivinar. También me parece que Dios deja sumamente claro su postura ante dichas personas y actividades. Repudio y abominación.
Hay mucha gente que no sabe en lo que se están metiendo y se vuelve una adicción. Comienzan a transformar su vida y ya no pueden tener un día normal sin acudir a algún tipo de adivinación o energía que les “muestre” qué hacer. La gente acomoda sus muebles en cierta forma para dejar que la “energía” mala se vaya. Se realizan actividades para sacar las “malas vibras” de sus cuerpos. Consultan adivinos para tomar decisiones. Incluso, algunas de estas actividades involucran nombres como: contacto con ángeles o acercamientos a dios. Tú puedes discernir sobre lo que está bien o mal poniendo atención a lo que se habla y exponiéndolo a la palabra de Dios. ¿Hablan de Cristo como el único camino a Dios? ¿Hablan de su sacrificio y nuestra necesidad de ser reconciliados con Él? ¿Promueven el estudio exhaustivo de la biblia? ¡Ten cuidado! Como dice el dicho: no todo lo que brilla es oro. Así, no todo lo que dice dios o ángeles está en relación con el Dios de la biblia.
Nuestra herramienta para enfrentar cada día se llama Cristo y todo lo podemos en Él. No necesitas conocer del futuro. No necesitas que te contacten con los espíritus. Necesitas de una relación con Dios. Necesitas de Cristo como redentor y Señor. Esto es lo que realmente transformará tu vida y te llenará de la paz que anhelas y buscas. Si estás involucrado en adivinaciones y has permitido que en tu vida influyan este tipo de personas, te invito a que cambies de dirección y busques al Dios verdadero. Si conoces gente que busca a los médiums o adivinos, te animo a que les platiques del Señor y les muestres que no tiene comunión con adivinos sino por el contrario los aborrece. Seamos inteligentes. Preocupémonos por la gran cantidad de gente que se desvía por falta de información. Es tú deber compartir la palabra y más en estas áreas tan controversiales.
Oración
Padre: gracias por advertirme sobre los adivinos y espíritus. Gracias por mostrarme que no provienen de Ti y que no tienes comunión con ellos. Te pido que no permitas que caiga en estas ideas y conceptos que me alejan de Ti y que pueda aprender a confiar solamente en Ti. Ayúdame a servir y compartir con la gente el peligro que es acudir a estas personas y extender tu amor y misericordia hacia ellas. En Cristo Jesús te lo pido. Amén
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos adivinando.
Todo lo relacionado con espíritus y adivinación resulta sumamente intrigante e interesante. Mucha gente ha sido cautivada y seducida por estos temas y dedican no solo de su tiempo sino de su dinero para conocer y envolverse más en ello. Otras personas consideran que es pura charlatanería o fraude y se mantienen totalmente alejados de esto. ¿Qué dice Dios al respecto? ¿Existe la adivinación? ¿Puede alguien hablar con espíritus? ¿Proviene de Dios?
La biblia, en repetidas ocasiones nos habla de adivinos y personas que se comunican con los espíritus. También nos da advertencias sobre no consultarlos y repudiar todo espíritu de adivinación. En el Levítico 20:27 la biblia nos dice que: el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, debe morir apedreados y su sangre será sobre ellos. En Deuteronomio 18:10-12 nos dice: nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.
Me parece que con estos ejemplos (junto con muchos otros similares) podemos concluir que sí hay personas que pueden comunicarse con espíritus y tendrán la facultad de adivinar. También me parece que Dios deja sumamente claro su postura ante dichas personas y actividades. Repudio y abominación.
Hay mucha gente que no sabe en lo que se están metiendo y se vuelve una adicción. Comienzan a transformar su vida y ya no pueden tener un día normal sin acudir a algún tipo de adivinación o energía que les “muestre” qué hacer. La gente acomoda sus muebles en cierta forma para dejar que la “energía” mala se vaya. Se realizan actividades para sacar las “malas vibras” de sus cuerpos. Consultan adivinos para tomar decisiones. Incluso, algunas de estas actividades involucran nombres como: contacto con ángeles o acercamientos a dios. Tú puedes discernir sobre lo que está bien o mal poniendo atención a lo que se habla y exponiéndolo a la palabra de Dios. ¿Hablan de Cristo como el único camino a Dios? ¿Hablan de su sacrificio y nuestra necesidad de ser reconciliados con Él? ¿Promueven el estudio exhaustivo de la biblia? ¡Ten cuidado! Como dice el dicho: no todo lo que brilla es oro. Así, no todo lo que dice dios o ángeles está en relación con el Dios de la biblia.
Nuestra herramienta para enfrentar cada día se llama Cristo y todo lo podemos en Él. No necesitas conocer del futuro. No necesitas que te contacten con los espíritus. Necesitas de una relación con Dios. Necesitas de Cristo como redentor y Señor. Esto es lo que realmente transformará tu vida y te llenará de la paz que anhelas y buscas. Si estás involucrado en adivinaciones y has permitido que en tu vida influyan este tipo de personas, te invito a que cambies de dirección y busques al Dios verdadero. Si conoces gente que busca a los médiums o adivinos, te animo a que les platiques del Señor y les muestres que no tiene comunión con adivinos sino por el contrario los aborrece. Seamos inteligentes. Preocupémonos por la gran cantidad de gente que se desvía por falta de información. Es tú deber compartir la palabra y más en estas áreas tan controversiales.
Oración
Padre: gracias por advertirme sobre los adivinos y espíritus. Gracias por mostrarme que no provienen de Ti y que no tienes comunión con ellos. Te pido que no permitas que caiga en estas ideas y conceptos que me alejan de Ti y que pueda aprender a confiar solamente en Ti. Ayúdame a servir y compartir con la gente el peligro que es acudir a estas personas y extender tu amor y misericordia hacia ellas. En Cristo Jesús te lo pido. Amén
lunes, 22 de septiembre de 2014
Hechos 16 17 18
Hechos 16:17-18
Esta (la mujer con espíritu de adivinación), siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
Si Pablo y los discípulos estaban anunciando a Cristo y predicando a todos los que pasaban por su camino, ¿por qué se molesta de que una mujer estuviera anunciando lo que venían a hacer? Yo pienso que la mujer no los anunciara como algo reverente o de importancia sino como burla. Existen comentarios sobre este pasaje los cuales explican que los judíos entendían cuando se anunciaba al Altísimo, pero los gentiles lo relacionaban con Baal, Zeus o cualquier dios que adoraran. Por esta razón, cada vez que la mujer atraía gentiles, Pablo tenía que estar aclarando que anunciaba a Jesús. Al estar creando confusión, Pablo decide tomar acción y reprende al espíritu.
Lo que me sorprende es la actitud de la adivina. Sabe quiénes son los discípulos y se percata perfectamente que tienen al Espíritu Santo. En otros pasajes vemos a ciegos, paralíticos, enfermos y todo tipo de personas rogando por acercarse a Jesús y pidiendo ser sanados y reconciliados. Esta mujer prefiere seguir su camino. Los anuncia a gran voz tal vez tratando de dar reconocimiento a Dios a su manera pero simplemente logra hacer enojar a Pablo. ¡Cuántas veces actuamos como esta mujer! Sabemos de Dios. Aprendemos de Él y aún así preferimos ir por un camino alterno. La mujer caminaba con los discípulos y los anunciaba pero realmente no los estaba siguiendo. Así nosotros podemos movernos. Tenemos una parte de Dios pero por otro lado seguimos sin entregar nuestra vida a Él. Ahí vamos. No muy cerca ni muy lejos. Caminamos escuchando un poco de la palabra y luego nos volteamos a seguir con lo nuestro. ¡Esto no está bien! Esto no es entrega ni obediencia. No le des de tus migajas a Dios porque no las necesita. Más bien eres tú quien necesita de Él.
Finalmente la mujer se queda “sin trabajo”. Quién sabe por cuantos años estuvo adivinando y un día todo terminó. Esto nos da aliento. Nos ayuda a entender que Dios se encarga, en su tiempo, de lidiar y frenar a aquellos que están en contra de su voluntad. No nos pertenece la venganza. No nos pertenece el hacer justicia. Nos corresponde obedecer. El Señor es el pastor y nosotros las ovejas. ¿En qué momento la oveja puede encontrar un mejor camino que su pastor? A veces veremos muchas injusticias. Personas que hacen lo malo y además parece que prosperan. No tengamos celos, corajes o envidias. Dejemos que Dios se encargue de ellos y mientras tanto vivamos agradecidos con las bendiciones que nos da.
Oración
Señor y Padre nuestro: te pido que quites los corajes, envidias y celos que he estado arrastrando por tanto tiempo. Ayúdame a corregir mi vida y seguir tu camino. Ya no quiero ir desde lejos sino a tu lado siempre. Te pido que pueda vivir agradecido y viendo tus bendiciones en lugar de lo que los demás hacen o tienen. Cambia mi corazón Señor. En el nombre de Jesús. Amén
Esta (la mujer con espíritu de adivinación), siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
Si Pablo y los discípulos estaban anunciando a Cristo y predicando a todos los que pasaban por su camino, ¿por qué se molesta de que una mujer estuviera anunciando lo que venían a hacer? Yo pienso que la mujer no los anunciara como algo reverente o de importancia sino como burla. Existen comentarios sobre este pasaje los cuales explican que los judíos entendían cuando se anunciaba al Altísimo, pero los gentiles lo relacionaban con Baal, Zeus o cualquier dios que adoraran. Por esta razón, cada vez que la mujer atraía gentiles, Pablo tenía que estar aclarando que anunciaba a Jesús. Al estar creando confusión, Pablo decide tomar acción y reprende al espíritu.
Lo que me sorprende es la actitud de la adivina. Sabe quiénes son los discípulos y se percata perfectamente que tienen al Espíritu Santo. En otros pasajes vemos a ciegos, paralíticos, enfermos y todo tipo de personas rogando por acercarse a Jesús y pidiendo ser sanados y reconciliados. Esta mujer prefiere seguir su camino. Los anuncia a gran voz tal vez tratando de dar reconocimiento a Dios a su manera pero simplemente logra hacer enojar a Pablo. ¡Cuántas veces actuamos como esta mujer! Sabemos de Dios. Aprendemos de Él y aún así preferimos ir por un camino alterno. La mujer caminaba con los discípulos y los anunciaba pero realmente no los estaba siguiendo. Así nosotros podemos movernos. Tenemos una parte de Dios pero por otro lado seguimos sin entregar nuestra vida a Él. Ahí vamos. No muy cerca ni muy lejos. Caminamos escuchando un poco de la palabra y luego nos volteamos a seguir con lo nuestro. ¡Esto no está bien! Esto no es entrega ni obediencia. No le des de tus migajas a Dios porque no las necesita. Más bien eres tú quien necesita de Él.
Finalmente la mujer se queda “sin trabajo”. Quién sabe por cuantos años estuvo adivinando y un día todo terminó. Esto nos da aliento. Nos ayuda a entender que Dios se encarga, en su tiempo, de lidiar y frenar a aquellos que están en contra de su voluntad. No nos pertenece la venganza. No nos pertenece el hacer justicia. Nos corresponde obedecer. El Señor es el pastor y nosotros las ovejas. ¿En qué momento la oveja puede encontrar un mejor camino que su pastor? A veces veremos muchas injusticias. Personas que hacen lo malo y además parece que prosperan. No tengamos celos, corajes o envidias. Dejemos que Dios se encargue de ellos y mientras tanto vivamos agradecidos con las bendiciones que nos da.
Oración
Señor y Padre nuestro: te pido que quites los corajes, envidias y celos que he estado arrastrando por tanto tiempo. Ayúdame a corregir mi vida y seguir tu camino. Ya no quiero ir desde lejos sino a tu lado siempre. Te pido que pueda vivir agradecido y viendo tus bendiciones en lugar de lo que los demás hacen o tienen. Cambia mi corazón Señor. En el nombre de Jesús. Amén
domingo, 21 de septiembre de 2014
Gálatas 5:11-12
Gálatas 5:11-12
Hermanos, si es verdad que yo todavía predico la circuncisión, ¿Por qué se me sigue persiguiendo? Si esa fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. ¡Ojalá que esos instigadores acabaran por mutilarse del todo!
Se acercan celebraciones relacionadas con la muerte, fantasmas, espíritus, magia entre otros. Muchas personas son verdaderamente fieles a sus tradiciones y cada año las siguen fervientemente. Tal vez creciste en un hogar donde poner un altar de muertos era considerado divertido y al mismo tiempo un reconocimiento y remembranza de aquellos seres queridos que ya no están aquí. ¿El problema? Debemos basar nuestra vida en los principios de Dios y no en las tradiciones humanas. Es verdaderamente importante cuestionar tus actos y ponerlos a la luz de la biblia y del ejemplo de Cristo. Por esta razón, muchos judíos se enojaban con Jesús y perseguían a sus seguidores. Incluso algunos creyentes tenían conflicto en entender que sus costumbres, ritos y tradiciones tenían que ser dejadas atrás. La circuncisión no traía el perdón de pecados. El tener figuras de personajes o santos no te dará una mejor comunión con el Señor ni traerá perdón a tu vida. El confesar tus pecados con otra persona no traerá perdón a tu vida. La biblia nos dice que solamente Jesús es el camino al Padre (Juan 14:6). Puede ser que estés acostumbrado a mil y un cosas e incluso las considerabas como ciertas. Es tiempo de cuestionar lo que haces. ¿Tiene sentido? ¿Está en la biblia? Tal vez incluso debemos ir más atrás: ¿Crees en Dios y en Jesucristo? ¿Crees que dejó su palabra en la biblia? Pablo nos dice que predicar la salvación a través de Jesús y no de una serie de rituales estaba ofendiendo a muchos: si esa fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. Pero no debemos detenernos porque alguien se ofenderá. Si bien, en amor debemos compartir a Cristo, no podemos frenar las buenas nuevas porque una persona pudiera sentirse ofendida. Es tu deber compartir la reconciliación que Jesús trajo al mundo. Es tu deber exponer la palabra de Dios y abrir los ojos a aquellos que siguen anclados a sus rituales y costumbres sin entender por qué hacen lo que hacen. Medita un poco en tu vida y en estas palabras. No soy yo quien está en contra de algún ritual o costumbre. Es Dios quien nos pide que tengamos una vida congruente y le sirvamos en todo lo que hagamos. ¿Cómo entonces vamos a adorarle y al mismo tiempo tener otras imágenes que adoramos? ¿Cómo alabarle y al mismo tiempo rendir culto a algún muerto? Así como en el tiempo de Pablo, no se podía recibir la libertad de Cristo y seguir pensando que uno debía ser circuncidado para la salvación, hoy en día no podemos hacer lo mismo con nuestros rituales y costumbres. Por esta razón Pablo dice de manera figurada: mejor les sería mutilarse del todo. Porque no tiene sentido pensar que un acto, un sacrificio, un rito o una costumbre traerán perdón y reconciliación con el Señor. Ya sea nosotros que estamos vivos o aquellos que ya no están aquí, cada uno tiene una responsabilidad con el Señor y cada uno será llamado a cuentas conforme le fue otorgado. Te animo a que pienses en tus costumbres y en tu vida espiritual. Si crees en Dios, debes alinear tus acciones y pensamientos con los principios de Su palabra. No caigas en el mismo error que aquellos que instigaban a los gálatas. Deja que Cristo te hable y muestre su camino.
Oración
Padre: tú estás en los cielos, todo lo puedes, todo lo ves y sin embargo, te has fijado en mí y me has amado como nunca podré entenderlo. ¡Gracias! Gracias por mandar a Jesús y por permitirme reconciliarme contigo a través de Él. Perdóname. Límpiame. Guía y transforma mi vida para que sea en servicio y obediencia a Ti. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.
Hermanos, si es verdad que yo todavía predico la circuncisión, ¿Por qué se me sigue persiguiendo? Si esa fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. ¡Ojalá que esos instigadores acabaran por mutilarse del todo!
Se acercan celebraciones relacionadas con la muerte, fantasmas, espíritus, magia entre otros. Muchas personas son verdaderamente fieles a sus tradiciones y cada año las siguen fervientemente. Tal vez creciste en un hogar donde poner un altar de muertos era considerado divertido y al mismo tiempo un reconocimiento y remembranza de aquellos seres queridos que ya no están aquí. ¿El problema? Debemos basar nuestra vida en los principios de Dios y no en las tradiciones humanas. Es verdaderamente importante cuestionar tus actos y ponerlos a la luz de la biblia y del ejemplo de Cristo. Por esta razón, muchos judíos se enojaban con Jesús y perseguían a sus seguidores. Incluso algunos creyentes tenían conflicto en entender que sus costumbres, ritos y tradiciones tenían que ser dejadas atrás. La circuncisión no traía el perdón de pecados. El tener figuras de personajes o santos no te dará una mejor comunión con el Señor ni traerá perdón a tu vida. El confesar tus pecados con otra persona no traerá perdón a tu vida. La biblia nos dice que solamente Jesús es el camino al Padre (Juan 14:6). Puede ser que estés acostumbrado a mil y un cosas e incluso las considerabas como ciertas. Es tiempo de cuestionar lo que haces. ¿Tiene sentido? ¿Está en la biblia? Tal vez incluso debemos ir más atrás: ¿Crees en Dios y en Jesucristo? ¿Crees que dejó su palabra en la biblia? Pablo nos dice que predicar la salvación a través de Jesús y no de una serie de rituales estaba ofendiendo a muchos: si esa fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. Pero no debemos detenernos porque alguien se ofenderá. Si bien, en amor debemos compartir a Cristo, no podemos frenar las buenas nuevas porque una persona pudiera sentirse ofendida. Es tu deber compartir la reconciliación que Jesús trajo al mundo. Es tu deber exponer la palabra de Dios y abrir los ojos a aquellos que siguen anclados a sus rituales y costumbres sin entender por qué hacen lo que hacen. Medita un poco en tu vida y en estas palabras. No soy yo quien está en contra de algún ritual o costumbre. Es Dios quien nos pide que tengamos una vida congruente y le sirvamos en todo lo que hagamos. ¿Cómo entonces vamos a adorarle y al mismo tiempo tener otras imágenes que adoramos? ¿Cómo alabarle y al mismo tiempo rendir culto a algún muerto? Así como en el tiempo de Pablo, no se podía recibir la libertad de Cristo y seguir pensando que uno debía ser circuncidado para la salvación, hoy en día no podemos hacer lo mismo con nuestros rituales y costumbres. Por esta razón Pablo dice de manera figurada: mejor les sería mutilarse del todo. Porque no tiene sentido pensar que un acto, un sacrificio, un rito o una costumbre traerán perdón y reconciliación con el Señor. Ya sea nosotros que estamos vivos o aquellos que ya no están aquí, cada uno tiene una responsabilidad con el Señor y cada uno será llamado a cuentas conforme le fue otorgado. Te animo a que pienses en tus costumbres y en tu vida espiritual. Si crees en Dios, debes alinear tus acciones y pensamientos con los principios de Su palabra. No caigas en el mismo error que aquellos que instigaban a los gálatas. Deja que Cristo te hable y muestre su camino.
Oración
Padre: tú estás en los cielos, todo lo puedes, todo lo ves y sin embargo, te has fijado en mí y me has amado como nunca podré entenderlo. ¡Gracias! Gracias por mandar a Jesús y por permitirme reconciliarme contigo a través de Él. Perdóname. Límpiame. Guía y transforma mi vida para que sea en servicio y obediencia a Ti. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.
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