martes, 2 de septiembre de 2014

Hechos 8:36-40

Hechos 8:36-40
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta que llegó a Cesarea.



El bautizo no es un rito sin sentido. No se le ocurrió a alguien sino se estableció para reconocer públicamente nuestro arrepentimiento y nuestra fe en Jesucristo como el Hijo de Dios. Algunas iglesias tienen restricciones en las edades para bautizarse. Me parece adecuado. Si bien, es difícil decidir si a los diez años o a los quince sería una edad correcta, el hecho de esperar y dejar que la persona decida de manera individual y asimismo lo declare me parece que va en línea con la biblia.
¿Qué impide que sea bautizado? Preguntó el eunuco. ¡Nada! Todavía no he encontrado una persona que tenga un historial lo suficientemente negro como para cubrir la gracia de Dios. Todos podemos ser bautizados. El perdón de Dios a través de la muerte de Jesús se extiende para cada uno de nosotros. Sí. A todos. Incluyendo aquellos que han cometido actos ilícitos. Si crees de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y en el evangelio que te he compartido, puedes ser bautizado. Le dijo Felipe. Jehová puso las reglas. No nosotros. No Felipe ni Juan o Pedro. Me da tristeza ver que existan personas desviando su atención de Jesús por exaltar a alguno de los discípulos. Si examinamos la vida de cualquiera de ellos, es fácil darse cuenta que siempre señalaron a Jesús y nunca se quedaron el reconocimiento.
Felipe había obedecido al Espíritu y se terminó encontrando con el eunuco a quien compartió de Jesús y terminó recibiéndolo en su corazón. En el momento en que se da la oportunidad y el eunuco pide ser bautizado, Felipe no duda en hacerlo. Así debemos ser nosotros. Felipe no pensó en que no había una preparación formal para el bautizo, tampoco pensó en que se mojaría la ropa y no habría como estar cómodos. Tampoco se detuvo porque no había cumplido con un prerrequisito para ser bautizado. Todas estas trabas las hemos inventado nosotros. Dios nos quiere compartiendo el evangelio y entregándonos a cualquier tipo de situación sin importar que pudiera afectar nuestro camino diario.
Cada día vive abriendo no solo tus ojos sino tu corazón. Busca ser sensible a la necesidad que existe del Dios Todopoderoso. Así, cuando la oportunidad llegue, estarás listo para “saltar al carro compartir de Cristo y bautizar”. No dejemos que los protocolos sean una escusa. Nuestro tiempo, nuestra vida llega a su clímax cuando nos entregamos a Dios. Espero que así sea cada día que vivas.

Oración
Señor: te doy gracias porque tu amor es tan grande que cubre todos mis pecados y no lo merezco. Te pido que transformes mi vida y pueda estar siempre abierto a compartir de Jesús sin importar el desvío de mi plan original. Quiero que mi vida sea de servicio a Ti. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén.

domingo, 31 de agosto de 2014

Josué 1:11

Josué 1:11


Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.



Josué está indicando lo que deben hacer los israelitas transmitiéndoles lo que Dios le había dicho anteriormente. La acción a realizar era CRUZAR el Jordán, pero para ello es necesario PREPARARSE.
Me ha sorprendido muchas veces la Biblia, o Dios, en cuanto al ORDEN que siempre está en las cosas. Hay un orden en cuanto a la creación, orden en nuestra vida (nacemos-crecemos-morimos), hay orden en la naturaleza, en fin, en cada parte de la creación de Dios se manifiesta su exactitud y preparación. Absolutamente nada fue creado al azar. Esto me pone a meditar sobre el orden y preparación en mi vida. No soy ordenado…
Pero no se trata solo de ser ordenados con papeles, trabajo, con la pasta de dientes y tu ropa. Se trata de ordenar tu vida y PREPARARLA para lo que vives y lo que estás por vivir.
La vida es dura, difícil y muchas veces puede parecer injusta. Hay ocasiones que simplemente NO entiendes lo que nos pasa. No haces nada malo, tratas de guiarte por un buen camino y aún así estás atravesando momentos difíciles.
Hay muchos autores que definen mucho mejor que yo lo que ES una vida. Mi punto principal, es que, sabiendo esto, es necesario que pongas atención a la forma en que ORDENAS y te PREPARAS en tu vida.
La siguiente vez que estés planeando tu día o semana, ¡INCLUYE A DIOS! Ejemplo: Cuando te levantes, has una oración y ponte en comunicación con el Señor agradeciendo por el día que comienza y entregándole lo que está por venir (cita con Dios en la mañana). Da gracias por los alimentos, entendiendo que Dios te sustenta (cita con Dios por la tarde). Estudia su palabra y memoriza versículos que te ayuden durante el día, como por ejemplo: si tienes problemas de fe, busca aquellos que te hagan recordar que las promesas de Dios se cumplen, o si quieres trabajar tu carácter, aquellos que digan que los frutos del Espíritu son dominio propio y así sucesivamente (cita con Dios EN TODO MOMENTO). Pero no hagas como muchas personas que simplemente se levantan, salen con prisa, de mal humor y ¡ACABA de empezar su día! No permitas que en tu vida, tanto en áreas personales como en las laborales, la falta de ORDEN y PREPARACION te lleven por caminos equivocados.
Josué pidió a los israelitas que PREPARARAN comida para lo que habría de venir. Hoy, examina tu vida. Reflexiona si estás PREPARANDO “tu comida” para cada día que Dios te permite vivir o si simplemente vives un día y otro sin ningún sentido

Oración
Dios: te pido perdón por mis pecados. Te pido que me limpies y pueda ser digno de hablar contigo. Te quiero poner mi vida y dejarte que la ordenes. Ayúdame a prepararme cada día para trabajar para Ti. No quiero seguir con una vida desordenada, te la entrego en el nombre de Cristo
Amén

sábado, 30 de agosto de 2014

Santiago 1:22

Santiago 1:22
No se contenten con sólo escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.





La versión de Reina Valera 1960 dice: pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. La versión de Dios habla hoy dice: pero no basta con oír el mensaje: hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos.
Quiero hacer énfasis en el autoengaño. En el mundo en que vives, es posible que realices actos erróneos y la gente no los perciba. Puedes engañar a tu esposa, engañar a tus padres, a tus jefes, pasarte una luz roja sin que te vea un policía, llevar una vida los domingos y otra los demás días engañando así a la congregación. Engaños y más engaños, pero al final, debes entender que la única persona que estás engañando es a ti mismo. Tú y nadie más que tú, es el perjudicado. ¿Puedes darte cuenta de esto? No tiene ningún logro el burlar a las personas y hacerlas creer lo que no es. Tú te estás engañando a ti mismo y eso no te lleva a ninguna parte.
Por otro lado, hay personas que se van al extremo del versículo y lo único que quieren hacer son obras. Quieren ayudar enfermos, ancianos, gente de la calle y así la lista sigue. ¿Qué tiene de malo? Que Dios dice no BASTA con escuchar la palabra sino ponerlo en práctica. La práctica no es aquello que tú pienses que se deba hacer, sino que está basada en lo que Dios dice que debe hacerse. El primer paso, lo más básico y elemental es leer la Biblia, enterarte de lo que Jehová dice y tiene para ti. El segundo paso va de la mano con el primero: poner en práctica lo aprendido.
Recuerda que Dios quiere que las cosas sean a Su manera, no a la tuya, que es un Dios soberano y sobre todo de orden. ¡Qué orgullo tan grande tenemos cuando pensamos que nuestras ideas y actos son mejores que lo que Él propone! Me he topado con personas que no quieren congregarse porque no confían en las iglesias, personas que no entregan su diezmo a la iglesia porque no les gusta la administración que se lleva a cabo, personas que se dedican a encontrar fallas en los que siguen a Jesús de manera incondicional. ¿Realmente crees que puedes llevar una mejor vida que la que te propone Dios? ¡Por favor! ¡Humilla un poco tu corazón!
Si Dios dice, tú haces. Deja de cuestionar. Obedece. Aprende a leer constantemente la Biblia y sobre todo a llevarla por práctica siempre. Si te dice que no dejes de congregarte, ¡no lo hagas!; si te pide que des tu diezmo, ¡dalo!; si te pide que respetes a tus autoridades ¡respétalas!; si te pide que ames a tu prójimo ¡ámalo!; si te pide que seas pronto para oír y lento para enojarte ¡hazlo! La Biblia NO es un libro de buenas intenciones. Es la palabra de Dios que te guía por el camino correcto. ¡No basta con escucharla! Es necesario que la lleves a la práctica en tu PROPIA VIDA. Deja de engañarte. Tú eres el único perjudicado. Te animo a que le des una oportunidad a Dios poniendo por práctica su palabra, te aseguro que te sorprenderás.

Oración
Padre Santo: perdona mis pecados y pon en mí el perdón para perdonar a los que me han hecho mal. Reconozco que he pasado tiempo siendo solamente oidor de tu palabra y hoy entiendo que me pides que sea hacedor. Ayúdame para que no tenga pena, que no me desanime y que pueda aplicar tus mandamientos en mi vida. No quiero engañarme a mí mismo sino quiero cambiar y comenzar a hacer lo que Tú me pides. Te pido que escuches mi oración, en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 28 de agosto de 2014

Colosenses 1:4b-6

Colosenses 1:4b-6
Y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente.



Recientemente estuve de vacaciones en un donde gracias a Dios tuvimos la oportunidad de aprender a esquiar en la nieve. Tomamos tres días de clases en los que nos enseñaron y nos prepararon para subir a la montaña. Comenzamos desde lo más básico y luego se fue elevando la dificultad. Todo fue un proceso estructurado, con orden y planeación. No subimos a la montaña el primer día y aprendimos a bajar como se nos fuera ocurriendo en el momento. No. Empezamos con el uno, el dos y el tres para así sucesivamente lograr llegar a la cima de la montaña y poder descender. He escuchado varias anécdotas de personas que prefirieron aventurarse desde un principio con algunas instrucciones muy básicas a la punta de la montaña y bajarla como les fuera posible. Si bien, bajaron para contar su historia, yo me pregunto ¿tiene sentido? ¿Lo disfrutaron o sufrieron?
Con el evangelio pasa algo similar.
Nos gusta escuchar de Dios, aprendemos de Él y queremos comenzar a correr cuando apenas estamos aprendiendo a gatear. Somos niños queriendo jugar a ser adultos. Se nos presentan las pruebas y ¡ya queremos que terminen! No nos damos el tiempo de aprender de ellas, de analizarlas, de relacionar las instrucciones de Dios con lo que nos está pasando en ese momento. Culturalmente me parece que es un problema mayor para los que somos latinos pues se nos complica leer instructivos y seguir todos los pasos cuando pensamos que podemos llegar al mismo punto sin necesidad de ellos.
Si pones atención, los colosenses habían escuchado acerca de la esperanza que hay en el cielo y la aprendieron del evangelio. No escucharon algunos rumores y comenzaron a generar ideas de cómo sería la esperanza sino que comenzaron a realizar el paso uno, dos y tres. Estudiaron y escudriñaron la Palabra de Dios. Entendieron que el evangelio traía un mensaje directo y personal a sus vidas y que debían ser transformadas. Conforme fueron aprendiendo, sus actitudes, pensamientos y actividades comenzaron a cambiar y es por ello que el versículo nos dice que ese evangelio dio fruto alrededor del mundo pero en específico ¡estaba dando fruto en Colosas!
La Palabra de Dios y la vida en Cristo llevan un orden. No quieras brincarlo u omitirlo. No puedes ser un hombre de gran fe y con grande entrega a Dios si primero no empiezas con los pasos básicos y esenciales que es conocerlo a fondo y dejar que Él te conozca a fondo. No puede haber fruto si primero no se siembra la semilla… hoy quiero invitarte a meditar sobre tu vida. ¿Estás queriendo correr sin saber caminar? ¿Te estás brincando los pasos 3 y 4 por querer llegar al 5? ¿Estás buscando que se acaben las pruebas en tu vida en lugar de aprender de ellas? Utiliza esa energía en fundar bien las bases de tu fe y seguir creciendo en orden y no en desorden. Estoy seguro que disfrutaremos más nuestra aventura con Cristo si seguimos sus pasos que si queremos subirnos a la montaña de fe directamente y esperar que podamos bajar sin caernos…

Oración.
Señor Todopoderoso: te pido que perdones mis pecados y te doy gracias por permitirme tener comunión contigo. Quiero pedirte perdón pues no he sabido tener orden en mi vida espiritual, he querido evitar las pruebas y siempre quiero avanzar sin darme el tiempo suficiente de aprender las bases que Tú me muestras. Te pido que en mi vida tu evangelio de fruto. Enséñame a sembrar y a tener la paciencia y dedicación para esperar a la cosecha. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

miércoles, 27 de agosto de 2014

Colosenses 1:10b-12ª

Colosenses 1:10b-12ª
Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre.



Así perseverarán con paciencia en toda situación
Recuerdo que hace algunos meses falleció un actor australiano al parecer por alta medicación. Si recuerdas a Michael Jackson, uno de los cantantes más famosos del mundo, se dice que también falleció por negligencia médica al recetar medicamentos tan fuertes. Otras personas en lugar de medicamentos, utilizan el alcohol, el cigarro u otro tipo de droga para tener un poco de paz, un momento de descanso donde puedan “descargar” todos sus problemas. Algo que les ayude a sus depresiones, a calmar la desesperación y “puedan” salir adelante. Así funciona tu naturaleza humana. Cuando te encuentras en situaciones que salen de tu control, tiendes a buscar soluciones inmediatas y tangibles. Respuestas que quiten ese peso de ti que ya no puedes soportar. La biblia nos enseña otra forma de tomar decisiones y en general otra forma de vivir.
Imagina que puedas vivir dando gracias con alegría al Padre, perseverando en toda situación con paciencia… ¿No te parece increíble? Sin importar lo que estés viviendo, tu vida no carece de paz ni alegría sino que tiene gozo y puedes incluso ver que, a pesar de todo lo que hay a tu alrededor tienes mucho de lo cual estás agradecido con Dios. Podría sonar milagroso o poco creíble, pero es real. Lo que sí te puedo decir es que no llega por arte de magia. Recuerda que Dios no es un mago que cumple deseos. La forma en la que tú y yo podemos vivir de esa forma está escrita en el principio del versículo: crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en Su poder.
En tu vida atravesarás diversas circunstancias. Algunas pensarás que tú las puedes controlar y otras te harán darte cuenta que en realidad no podías con ninguna. Pero nuestro Dios no quiere que estés triste y deprimido por no poder salir adelante por tus propias capacidades, ¡al contrario! Quiere que entiendas que Él está delante de ti para llenarte de Sus fuerzas, de Su sabiduría, de Su amor, de Su gracia, de Sus frutos y así puedas tener una vida en abundancia.
Si has decidido aceptar a Cristo en tu corazón, te recomiendo que vuelvas a leer el versículo y medites si tu vida está en línea con estos principios: crecer en el conocimiento de Dios, ser fortalecido en Él y vivir agradecido soportando con paciencia toda situación. Si aún no has tomado la decisión de reconocer a Jesús, te invito a que abras tu corazón a Dios y te puedas dar cuenta del camino al que te dirige tu vida actual, ¿no te estarás llenando de soluciones inmediatas que no arreglan nada en el largo plazo?

Oración
Padre: te agradezco que me enseñes una forma diferente de atravesar mis problemas. Te pido que pueda vivir fortaleciéndome todos los días en Tus fuerzas y que haya en mi un deseo por aprender cada día más de Ti, asimismo te pido que pueda estar agradecido por todo lo que me das sin importar las circunstancias. Gracias por tu amor que no merezco. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

martes, 26 de agosto de 2014

Hechos 6:3-6

Hechos 6:3-6
Hermanos y hermanas, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad. Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos.



¿Te gusta tener el control de todo? ¿Prefieres estar presente en todo lo que pasa para poder aprobar o rechazar? ¿No te gusta que se tomen decisiones sin ti? Pienso en aquellas personas que tienen puestos de liderazgo o que tienen su propio negocio y lo propensas que son en caer en estas situaciones. Incluso, es muy normal que en Latinoamérica, las empresas sean familiares y no dejen que los puestos importantes sean tomados por personas ajenas a la familia. Por el contrario, los apóstoles nos dan un ejemplo de cómo comportarnos. Ellos no intervinieron en la elección de los siete que debían encargarse de las viudas. Lo único que hicieron fue poner los parámetros a seguir: escojan siete varones llenos del Espíritu. No dejaron su labor de compartir el evangelio para ir y reclutar a los que se encargarían de esta tarea sino que supieron delegar y confiar en que Dios se encargaría de poner a las personas correctas. ¿Podían surgir nuevos problemas? ¡Por supuesto! Podían escoger mal y después de unos meses el problema volvería a surgir y tal vez con más enojo. Pero le entregaron a Dios aquello que no podían controlar. ¡Cuánto trabajo cuesta el delegar y permitir que Dios haga el resto! ¡Cuántos están sin salir de su oficina o negocio por no querer que pase nada fuera de su control! Has una pausa. Reflexiona. Piensa en tu forma de conducirte en lo que haces. ¿Quieres intervenir en todo? Tal vez quieres estar siempre pegado a tus hijos para que “no les pase nada” o quieres disminuir cualquier incertidumbre posible. Aprendamos de los discípulos que entendían que no podían estar en todos lados y que la incertidumbre de nosotros no significa que Dios ha dejado de tener el control. Pongamos prioridades en nuestra vida también y aceptemos que no podemos hacer todo. Aunque en este momento puedas estar pensando que sí puedes, escúchalo bien, no es así…
Finalmente trajeron a siete candidatos sobre los cuales los apóstoles oraron y encomendaron a Dios. ¿Ya has sido seleccionado para llevar a cabo una tarea en la iglesia del Señor? Cada uno de nosotros tiene un don especial que solo nosotros podemos realizar. ¿Ya te has puesto al servicio de Dios y de su iglesia? Que en tu corazón esté siempre el deseo de servir y encontrar cómo el Señor quiere utilizarte.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados y en especial por querer controlar todo lo que sucede a mi alrededor. Ayúdame a entregarte mi vida y deseos de controlar la incertidumbre confiando en que Tú eres quien toma las riendas. Pon en mí el deseo de servir y trabajar para Ti. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

lunes, 25 de agosto de 2014

Hechos 11:27-29

Hechos 11:27-29
En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.


Si lees con detenimiento, puedes darte cuenta que la biblia nos dice que no solamente pensaron en cómo ayudar sino que “en efecto lo hicieron”. ¿Por qué sobresale esto? Porque en muchas ocasiones, los problemas son analizados, las soluciones expuestas y finalmente nunca se hace nada. Principalmente me refiero a lo que sucede dentro de las congregaciones aunque también puede pasar en tu vida personal. Te das cuenta que debes estar más en comunión con Dios, que tus oraciones son escazas y con poco contenido, pero al final, dejas que pase el tiempo y nunca tomaste acción. No basta con entender que tienes un problema. Debes actuar conforme a la solución planteada. Como iglesia debemos poner manos a la obra. Si tenemos la inquietud de ayudar y compartir el evangelio a gente discapacitada, personas de la calle, viudas, personas sin trabajo, etcétera, ¡hagámoslo! Pongamos en oración esa idea o inquietud y sirvamos al Señor. No dejemos que pasen los días y luego los meses sin que se haga algo.
Por otro lado, cuando leo pasajes que contienen profecías, me cuestiono qué cosas habrá para nosotros hoy en día. En ese entonces sabían que vendría un hambre por toda Judea pero hoy ¿qué sabemos? Después de meditar en esto, me doy cuenta que Dios, a través de sus mandamientos y principios, nos da muchas “profecías” de lo que pasa cuando no le hacemos caso. Por ejemplo, la tasa de divorcio el día de hoy es algo así como 50% en los primeros cinco años de matrimonio. Hace un tiempo vi (por unos minutos nada más) un programa en MTV que pasaban la vida de adolescentes que estaban embarazadas. ¿Cuántas familias han sido destruidas por alguna adicción? ¿Cuánto se habla ahora de que las mujeres son iguales al hombre en cuestión de engañar a su pareja? ¡Esto es lo que tenemos a nuestro alrededor! No lo estoy inventando ni exagerando. Son simples datos duros. ¿El por qué de todo esto? El no entender que lo que Dios nos dice es para nuestro propio bien. El no comprender que son una especie de profecías las cuales nos protegen de cometer errores y sufrir graves consecuencias. Los principios de Dios nos guían por un camino que lleva fruto y bendición. Cuando nos apartamos de este camino, podemos estar convencidos que en nuestra vida habrá hambre y sequía. Además de esto, puedo decir con confianza que no siempre las cosas irán bien ni tampoco mal. Pero independientemente de lo que venga delante, nuestro Dios nos ha dejado promesas que nos dan aliento y fortaleza para enfrentarlas. ¿Qué piensas?

Oración
Padre: te pido que perdones mis pecados y me ayudes a tener disciplina para no dejar que los días pasen sin que yo haga nada. Ayúdame a entender que tu camino está lleno de pastos verdes y que este mundo no tiene nada que ofrecer en comparación. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén