lunes, 18 de agosto de 2014

Hebreos 9:25-26

Hebreos 9:25-26

Ni entró (Jesús) en el cielo para ofrecerse vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo.  Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.



Tristemente mucha gente no ha escuchado el evangelio y se mantienen en la ignorancia.  Es triste escuchar frases u “oraciones” en las que le piden a Dios algo a cambio de otra cosa.  Es decir, Dios, te pido sanes a tal o cual persona y te prometo que voy a hacer esto o lo otro.  Dios, te pido que si pasa esto que tanto quiero, no vuelvo a hacer tal.  ¿Te suena familiar?  No encuentro ninguna otra explicación más que ignorancia.  Después de estudiar pasajes como el de hoy, no tiene sentido pensar que necesitamos hacer algo a “cambio” de un milagro.  Jesús hizo el sacrificio perfecto una sola vez y para siempre.  ¿Qué tipo de “sacrificio”  podemos ofrecer nosotros?  Piénsalo.  ¡No tiene sentido!  Sin embargo, hoy te puedo asegurar que alguien que conoces o cercano a ti está atravesando una situación difícil y está tratando de “negociar” con el Señor.  En semana santa, hay un enorme ritual donde la gente deja de comer carne roja o algún otro alimento dependiendo el país por un periodo de tiempo.  ¿El propósito?  Tratar de reconciliarse con Dios y pedir “perdón” por sus pecados.  Lo triste es que no estamos ahí para compartirles esta gran noticia.  Nos da pena.  Nos da miedo.  No queremos incomodar a nadie.  Y así los pretextos sobran.  Sin embargo, la gente sigue sin conocer a Jehová y deseando tener comunión con Él.  Por esta razón insisto una y otra vez en la importancia de estudiar la biblia.  Debes tener muy claros los principios que Dios, y no los hombres, ha establecido.  Tal vez todavía acostumbras realizar ciertos sacrificios porque los consideras necesarios.  Después de leer el pasaje de hoy, debe quedarte claro que Jesús hizo el sacrificio que cumple con todos los requisitos para el perdón de nuestros pecados.  Por ello, no es necesario que hagas absolutamente nada más.  Sería minimizar lo que Cristo hizo.  Cada vez que alguien realiza otro “sacrificio” está negando lo que Jesús ya hizo.  Espero puedas entender que no se trata de criticar o juzgar a aquellos que realizan esto.  ¡Al contrario!  Estoy llamando a acción a todos aquellos que sí conocemos de la verdad y entendemos lo lejos que está de la voluntad de Dios el querer acercarse a Él a través de sacrificios.  Claramente nos dice la biblia que el sacrificio no se repite una y otra vez sino que fue perfecto y para siempre.  ¡Esto es lo que debemos anunciar!  También son principios que debemos guardar en nuestro corazón y utilizarlos como fundamento de nuestra esperanza en Él.  No solo murió por nosotros sino que además nos espera para interceder por nuestros pecados y poder entrar en presencia del Padre.  Este sacrificio debe humillarte y guiarte a reconocer lo pequeño que eres y lo grande que es Él.

Oración

Señor: gracias por permitirme aprender de tu palabra y conocer tu voluntad.  Gracias por mostrarme el sacrificio tan perfecto y eterno de Cristo y lo vital que es para mi vida espiritual.  Te pido perdón por mis pecados y que mi vida lleve a otras personas a conocerte.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

domingo, 17 de agosto de 2014

Hebreos 10:11-14

Hebreos 10:11-14

Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.  Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.  Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando.



Recientemente tuve una platica sumamente interesante.  Pude darme cuenta que Satanás no es estático sino sumamente dinámico.  Si bien, ya intentó perseguirnos y amedrentarnos sin resultado, hoy en día su estrategia es diametralmente opuesta.  Su ataque es más sutil.  Más sencillo y a la vez más profundo.  ¿Para que luchar contra Dios?  Mejor permear la idea que cada quien tiene a su dios.  Mejor promover que todos los caminos llevan al mismo lugar.  ¿Todos buscan el bien cierto?  Cada persona puede escoger su propio camino y al final llegará al “mejor” lugar porque puede creer en lo que quiera y eso es lo que pasará.  ¿Sacrificios?  Eso ya no se usa.  ¿Pecado?  Pues seguramente no soy el más santo o perfecto pero no debo estar tan mal.  Dentro de la conversación que tuve, me decía una persona convencida que no hay diferencia entre religiones pues todas buscan el mismo objetivo.  Irónicamente, al mismo tiempo reconoció que somos pecadores sin embargo cada quien puede “limpiarse” a su manera.  Por más que intenté explicar que la biblia dice que solamente uno puede llegar al cielo a través de Cristo y de nadie más, simplemente me escucharon y pensaron que yo estaba bien y ellos también.  ¡Increíble trabajo de Satanás!  ¡Todos estamos bien!  Mientras tanto, la gente se va a una eternidad sin Dios.  El punto no es debatir quién está bien y quién está mal.  El punto es anunciar que Cristo murió por nosotros y es justamente lo que dice el pasaje de hoy.  Nos dice que se sacrificó una sola vez y para siempre para después sentarse a la derecha del padre y todos sus enemigos serán puestos a sus pies.  Esto quiere decir que, aquellos que no le recibieron, que pelearon contra Él y le blasfemaron, serán juzgados.  Esto es real.  Esta es verdad absoluta.  No es mi idea.  No es mi religión.  Es lo que Dios ha establecido que sucederá.  Así como estableció que viniera el diluvio o cuando destruyó Sodoma o anunció que vendría el Mesías y se cumplieron todas las escrituras en Cristo.  No podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras la gente sigue perdida.  No puedes ser indiferente.  Tampoco se trata de ir y “convencer” a la gente.  Ese trabajo lo hace Dios.  A nosotros nos corresponde anunciar y vivir el ejemplo de Cristo.  En esa conversación yo expliqué lo que la biblia dice.  Espero comportarme como siervo de Dios y poder causar un impacto.  La semilla la dejé.  Solo Dios sabrá si dará fruto posteriormente.  Esa es nuestra responsabilidad.  Exponer el evangelio sin temor y sin censura.  Cristo se sacrificó por nosotros y hoy reina a la diestra del Padre.  ¿De qué lado quieres estar?

Oración

Señor: yo quiero estar contigo.  Te pido perdón por mis pecados y reconozco que Cristo murió por mí.  Te pido por sabiduría pues no es fácil entender que solamente Tú eres el camino.  Abre mi corazón y mi entendimiento.  Guía mi vida.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 16 de agosto de 2014

Hebreos 11:8-10

Hebreos 11:8-10

Por la fe Abraham cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.  Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor.



Génesis 12 narra esta historia de Abraham.  El versículo 1 dice: Jehová dijo a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  No le pidió algo fácil.  Mucha gente ni siquiera se cambia de trabajo por miedo al cambio, mucho menos de ciudad o país.  Dice una canción que la costumbre es más fuerte que el amor y yo le agregaría que las ganas de mejorar o siquiera de tener fe para hacer las cosas de manera distinta.  Es increíble lo arraigados que podemos estar a las cosas materiales e incluso interpersonales como la familia o amistades.  No quiere decir que esté mal tener buena comunión con tus seres queridos.  El problema llega cuando no dejamos que Dios haga de nosotros conforme a su voluntad.  Ponemos trabas y pretextos.  He escuchado testimonios de pastores que dejaron atrás grandes iglesias y amistades por seguir el camino que Dios les mostró en otro lado.  ¡Por supuesto que fue difícil!  Conforme pasó el tiempo vieron la mano de Dios haciendo cosas increíbles y confirmando que habían hecho lo correcto.  Me gusta pensar que todo lo que tenemos Dios lo pone en nuestras manos.  Nosotros debemos dejar esas manos abiertas para que Él decida poner o quitar conforme a su voluntad.  Por el contrario, cuando las cerramos, nos cuesta más trabajo dejar que Él haga cualquier cambio.  Ojo, de todas formas lo va a hacer.
Dios no quiere que todos cambiemos de ciudad o país.  Lo que sí debes saber es que es necesario hacer cambios en tu vida.  Dejar atrás lo que tanto estorba en tu comunión con Dios.  En ocasiones, hay personas que queremos mucho pero simplemente nos alejan de Dios.  Tal vez debes dejar de ir a ciertos lugares.  Así como Dios llamó a Abram y le pidió que dejara todo, hoy Dios te llama y te pide exactamente lo mismo.  Deja todo y sígueme.  Abram salió de su tierra y no reclamó ni cuestionó al Señor.  Simplemente obedeció.  ¡Por eso es nuestro ejemplo de fe el día de hoy!  Cuando Dios habla, nosotros debemos escuchar e inmediatamente después, obedecer.  Eso es fe.  Eso es ser un verdadero hijo de Dios.  Alguien que escucha y no hace nada, no puede sentirse parte con Dios.  Tal vez te has estado engañando pensando que es posible llevar una doble vida.  No se puede.  Dios quiere todo tu ser.  Quiere que le entregues tu corazón.  Tus pensamientos.  Tus deseos.  Tus miedos.  Todo.  No tengas miedo ni dejes que el mundo a tu alrededor frene ese llamado que Dios te hace.  Sabes perfectamente cuando Dios te habla.  Esas palabras tocan tu corazón.  Remueven lo que pensabas nunca podría ser removido.  Abren todo lo que quieres esconder.  Simplemente sacuden todo tu piso.  No le des la espalda a esas palabras.  Ten fe y deja que Él se encargue de dirigir tu vida.  Así como Abram, toma tus cosas y deja de vivir conforme a tu voluntad y comienza a vivir conforme a Cristo.

Oración

Padre: quiero vivir con mi fe puesta en Ti.  Quiero escucharte y obedecerte como lo hizo Abram.  Quiero dejar de dudar y cuestionar.  Te entrego mi vida.  Te entrego todo para que pueda vivir conforme a tu voluntad.  Guíame y no permitas que me aparte de Ti.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén

viernes, 15 de agosto de 2014

Hebreos 10:37-39

Hebreos 10:37-39

Pues dentro de muy poco tiempo, “el que ha de venir vendrá, y no tardará.  Pero mi justo vivirá por la fe.  Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado”.  Pero nosotros no somos de los que se vuelven a tras y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.



La cita es de Habacuc capítulo 2 versículos 3 y 4.  Nos repite que el Señor volverá y esa debe ser nuestra esperanza.  Ya sea que seamos llamados o que estemos vivos mientras Cristo viene por segunda ocasión, esto es un evento que debes estar convencido que sucederá.  ¿Quién es el justo?  ¿A quién hace referencia?  El justo es aquél que ha aceptado a Jesús como su Salvador.  El sacrificio realizado paga por sus pecados y por eso es llamado justo.  Irónicamente, la biblia nos enseña que no hay un solo justo en este mundo y eso puede confundir a algunos.  Lo que se refiere es que sin Cristo, no podemos ser justos.  No hay absolutamente nada que podamos hacer para poder “ganarnos” el cielo.  Jesús es el único camino para llegar.  No tus buenas obras ni tus buenos deseos.  Cristo.  Ese justo al que hace referencia el autor de Hebreos, vive por la fe y no deja de perseverar en su meta espiritual.
El pasaje de hoy nos enseña algo importantísimo: debemos tener mucho cuidado de lo que hacemos.  Me explico mejor.  Uno no se aparta del Señor de un día para otro.  No está un día estudiando la palabra y en constante oración y al día siguiente haciendo su voluntad.  No.  Uno se aparta poco a poco.  Comienza a dejar de leer.  Las oraciones se vuelven cotidianas y cortas.  Los estudios bíblicos son pocos.  Y así, prefieren asistir a alguna otra actividad que a la iglesia.  Por último, sin darse mucha cuenta, su relación con Dios está sumamente fría.  Cuando descuidamos nuestra vida espiritual estamos volviendo atrás.  Estamos cayendo justamente en la advertencia que se nos está haciendo el día de hoy.  Lo grave es que a Dios no le agrada.  Medita en esto.  Piensa de qué lado estás.  Puedes estar con aquellos que viven por la fe y no regresan a sus viejas andanzas o por el contrario, has descuidado tu crecimiento espiritual y estás en camino a la perdición.  Recuerda que con el Señor no hay medias tintas.  O estás con Él o estás contra Él.  No podemos estar coqueteando y jugando con nuestra vida espiritual y el pecado.  Si realmente has decidido por Cristo, tu vida debe ser distinta.  Tu vida debes enfocarla a no regresar al pecado y a lo que no agrada a Dios.  Debes aprender a vivir por fe y mantenerte firme.
Vuelve a leer el pasaje completo.  En donde dice: pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás.  Cambia la palabra nosotros y escribe YO.  Ahora vuelve a leerlo.  ¿Describe tu compromiso espiritual?  Espero que pueda animarte a que seas de los que no se vuelve atrás y acaban por perderse sino que tienes fe y preservas tu vida.  No lo tomes a la ligera.  Insisto, o estás con Él o contra Él.  Te animo a que estés con Él y dejes que Él reine en tu vida.  Es la mejor decisión que he tomado y espero hagas lo mismo.

Oración

Padre: perdóname.  He vuelto atrás.  Te pido limpies mis pecados y pueda regresar a Ti.  Quiero preservar mi vida.  Quiero vivir por la fe.  Quiero crecer espiritualmente y no caer.  Toma mi vida Señor y no permitas que me aparte de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén.

jueves, 14 de agosto de 2014

Hebreos 10:35-36

Hebreos 10:35-36

Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada.  Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que Él ha prometido.



La biblia constantemente nos enseña a crecer espiritualmente y poner nuestra mirada en las cosas de Dios y no las de este mundo.  Tenemos promesas que se cumplirán cuando seamos llamados a la presencia del Señor y disfrutaremos en grande junto con Él.  Pero también hay bendiciones mientras estamos aquí.  Simplemente, cuando vivimos obedeciendo y sirviendo a Jehová, nuestra vida se transforma de tal forma que la palabra de Dios nos dice que tenemos vida en abundancia.  Los versículos de hoy nos motivan a no perder la esperanza.  Básicamente a no desanimarte por todo lo que tienes frente a ti.  A no bajar la mirada del cielo y dejar que los problemas parezcan mayores que nuestro Señor.  No te sientas mal si sientes que en ocasiones has “tirado la toalla” espiritual.  Es normal.  Es un proceso que cada uno vive de distintas formas.  Lo que no está bien es que no levantes esa toalla y retomes el camino correcto.  Satanás, el Acusador, buscará hacerte sentir mal por cada caída que tengas.  Tratará de convencerte que no mereces regresar con el Señor.  ¡No hagas caso!  Dobla tu corazón y Dios está esperando que vengas a Él.  El pasaje nos dice que nosotros debemos perseverar.  ¿Qué significa esta palabra?  El diccionario dice: durar permanentemente o por largo tiempo; continuar con constancia lo que se ha empezado.  ¡No dejes que se apague esa flama por el Señor!  Mantente firme.  Pasa tiempo con Él en oración y leyendo su palabra.  Convive con aquellos que quieren agradar a Dios.  Busca apoyo y guía.  No te encierres y pienses que tú puedes solo.  Para eso somos una iglesia y una familia.  Necesitamos animarnos los unos a los otros.  Ahora, muchos prefieren luchar solos porque no quieren exponer sus problemas.  Eso se llama orgullo.  Es la soberbia saliendo a la luz.  ¿Acaso crees que los que vamos a la congregación somos perfectos?  ¡Por supuesto que no!  Cada uno de nosotros peca y necesita a Cristo para ser perdonado.  Deja la hipocresía a un lado.  El pasaje de hoy nos da dos instrucciones: no perder la confianza y perseverar.  Si has empezado a caminar con el Señor, no pares.  No bajes la mirada.  No te desanimes.  No temas.  Sigue confiando en Él pues tu corazón necesita pruebas para ser moldeado y transformado.  Además, como dice el pasaje de hoy, tú recibirás sus promesas al hacer y permanecer en su voluntad.
Yo sé que hay un cielo y que al morir iré a la presencia de mi Dios.  También sé, que obedecer a Cristo hoy, aquí en este mundo, no solo traerá bendiciones cuando vaya con Él sino también en esta vida.  Te animo a vivir a Cristo hoy y a descubrir lo que puede hacer en tu vida el día de hoy y para el día en que seas llamado.

Oración

Padre: gracias. Tu amor me llena de esperanza.  Tu misericordia me anima a seguir adelante.  Gracias por estar ahí.  Gracias por quererme bendecir y enseñarme a vivir conforme a tu voluntad y abundantemente.  Te pido perdón por mis pecados y sobre todo que guíes mi vida y no permitas que me separe de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Hebreos 10:30-31

Hebreos 10:30-31

Pues conocemos al que dijo: mía es la venganza; yo pagaré; y también: El Señor juzgará a su pueblo.  ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!




Es fácil confiar en lo que vemos y desconfiar de lo que no vemos.
Ser cristiano no significa ser un “agachado” o “dejado”.  Poner la otra mejilla no es estar carente de valor.  No somos personas sin personalidad ni tampoco vamos por la vida sin rumbo.  La diferencia radica en el pasaje de hoy.  Para aquellos que amamos a Dios y queremos que Él reine, debemos aprender a entregarle la venganza.  Leíste bien.  La venganza le corresponde al Señor.  No a ti.  No a mí.  A Él.  En el mundo nos movemos conforme a la ley de la selva donde el más fuerte o poderoso es quien termina “ganando”.  Pues debes saber que Dios es más que cualquier otro.  Sí.  Pareciera que las cosas no están a tu favor, pero debes confiar y entregar tus preocupaciones a Él.  ¿El resultado?  Paz.  Caminar con la carga de Cristo que es ligera y fácil de llevar y dejar atrás tu carga que no te dejaba siquiera dormir tranquilo.  Cada día hay injusticias en este mundo.  La gente le reclama a Dios el por qué las permite y estoy seguro que Él se entristece diciendo: ¿y por qué me reclaman cuando ni siquiera pasan tiempo conmigo?  La culpa no es de Dios sino de nosotros que nos hemos apartado de Él.  ¿Lo puedes entender?
Lo que quiero que aprendas y recuerdes el día de hoy es la importancia de no dejarse llevar por lo que sucede en este mundo.  Vas a atravesar injusticias.  Habrá gente que te lastime.  Mientras tanto debes recordar Romanos 12:12 que dice “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.  No debemos vivir buscando una vida color de rosa sino una vida llena de tribulación que nos haga aumentar nuestro tiempo de oración y comunión con Dios que a su vez, nos llene de gozo pues vivimos en la esperanza de su venida.
Aquí vivimos en una lucha de egos.  No debemos caer en ese juego.  Dios nos pide que muramos a nosotros mismos para que Él crezca.  Mientras más “apagas” tu luz, más brilla la de Cristo.  Por eso el Señor vino a servir y no a ser servido.  Para que nosotros le imitemos.  He escuchado historias de pleitos que llevan a actos impensables.  El orgullo brilla y la razón se apaga.  Proverbios 11:12 dice: Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.  El orgullo no trae nada bueno a tu vida mientras que la humildad trae sabiduría.  No te dejes llevar por esa marea tan fuerte con la que vivimos en este mundo.  Si lo mejor fuera ser el más fuerte y el más poderoso, Cristo no hubiera nacido en un pesebre y tener como profesión la carpintería.  Hubiera llegado al mejor palacio del momento y gobernado como ningún otro rey.  ¿Lo puedes ver?  ¡Ese no es nuestro objetivo como creyentes!  Servir al Rey de reyes es nuestro objetivo.  Confiar en Él.  Entregarle nuestras cargas y vivir confiados en que Él nos ama y se encarga de nosotros.  No caigas en la desesperación.  No dejes que tu orgullo y coraje reine sobre tus decisiones ni que la injusticia te haga perder la fe.  Entrega todo al Señor pues la venganza la pertenece a Él.  Él llama a cuentas y terrible cosa es caer en su manos.

Oración

Padre: gracias.  Vengo con mi corazón humillado a entregarte mis cargas.  Hay odio, coraje, impotencia y muchas cosas más que quiero entregarte y no llevar más conmigo.  Hoy aprendí que Tú eres quien hace justicia y se encarga de todo.  Yo quiero confiar en Ti y dejar atrás el vivir como en la selva.  Ayúdame a vivir humillado y agradecido.  Sirviendo y no buscando ser servido.  No permitas que este mundo me arrastre sino que pueda tener mis pies firmes en Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

martes, 12 de agosto de 2014

Hebreos 10:26-29

Hebreos 10:26-29

Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.  Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios.  Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos.  ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?



Proverbios 1:7 dice: el principio de la sabiduría es el temor a Jehová.  No es casualidad que la sabiduría no se encuentra en el amor ni en la misericordia o la gracia sino exclusivamente en el temor a Jehová.  He escuchado opiniones sobre lo que significa temer a Jehová y personalmente creo que lo podemos tomar literal.  Debemos tener miedo a Jehová.  El problema radica en no entender el miedo.  Temer a algo no significa que estamos alejados de ello sino que nuestras decisiones serán distintas y probablemente mejores basadas en ese temor.  Por ejemplo: si temo a las alturas, tendré mayor cuidado al caminar por acantilados o conduciendo en carretera por montañas.  No voy a dejar de vivir por ese temor sino que tomaré precauciones y mis decisiones se verán afectadas por el mismo.  Pues así es el temor a Jehová.  No quiere decir que no vamos a hacer nada por temor a que nos caiga un rayo.  Al contrario, vamos a tomar decisiones sabiendo que a nuestro Dios le es abominación el pecado y, por consecuencia, debemos mantenernos alejados de él.  ¿Lo puedes entender mejor?  Ahora vuelve a leer el pasaje.  Si podemos parafrasearlo, a mi parecer diría: Con Dios no se juega.  Uno no puede ir pensando que tiene comunión con Dios por atender a un evento los domingos.  La comunión con Dios se demuestra a través de tus acciones.  Tu vida debe tener congruencia entre lo que dice la biblia y lo que haces en tu día a día.  De lo contrario, el pasaje de hoy te dice que estás jugando con fuego y te vas a quemar.  Dios conoce tu corazón.  Ve hasta lo más profundo de ti y no le puedes engañar.  Tu pareja, tus seres queridos y los que te rodean pueden ser engañados.  Dios no.  Él sabe dónde estás parado y las intenciones de tu corazón.  Si ya has conocido la verdad ¿qué esperas para reformar tu camino?
Si como sociedad hemos acordado que ciertos delitos se castiguen con cárcel, ¿qué castigo merece aquél que pisotea al Hijo de Dios?  ¿Qué merece aquél que desprecia el amor que se ha derramado sobre él?  ¿Qué merece aquél que da la espalda a la misericordia y gracia que le son ofrecidas?  Ningún hombre ha establecido ese castigo sino Dios: la muerte y el infierno.  No es una novela ni ciencia ficción.  Al morir habrá juicio y de ahí iremos a la presencia del Padre si nuestro “abogado” fue Cristo o al infierno si le despreciamos en este mundo.  Aunque no es fácil hablar del juicio de Dios, es necesario compartirlo pues la gente tiene que saberlo.


Señor: definitivamente no quiero estar jugando con fuego y te pido perdón por darte la espalda y no tomarte con la seriedad debida.  Te pido perdones mis pecados y sobre todo que renueves mi mente y mi corazón pues quiero cambiar.  No permitas que siga igual sino guía mis pasos conforme a tu voluntad.  En Cristo Jesús.  Amén.