lunes, 11 de agosto de 2014

Hebreos 10:25

Hebreos 10:25

No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que aquel día se acerca.



Definitivamente ninguno de nosotros es perfecto y por consecuencia las congregaciones tampoco lo son.  Es fácil caer en la crítica y juzgar lo que se hace en una u otra iglesia.  Sin embargo, ¿quiénes somos para llevar juicio?  Si bien, es importante que pongas atención a lo que se predica y buscar siempre que la palabra de Dios sea lo más importante, el resto está de más.  He oído críticas a iglesias que son muy grandes mientras que otros critican que en una iglesia pequeña están encima de uno como si fuéramos niños.  Unos piensan que las alabanzas deberían ser himnos mientras que otros quieren música más contemporánea.  También se comenta sobre el pastor o co pastores que y su estilo de predicación.  En fin, siempre hay algo sobre lo cual podríamos discutir.  Sin embargo, pocas veces reconocemos el increíble efecto que tiene una congregación sobre aquellos que quieren alabar a su Señor y tomar ánimos para seguir en la lucha de su crecimiento espiritual.  Testimonios de personas que quebrantan corazones.  Familias destrozadas que hoy cuentan cómo el Señor puso paz en donde solo había gritos, rencores y odios.  Personas adictas que hoy dan gloria a Dios por otro día más de libertad y esperanza.  Cada persona tiene una historia.  A veces unas nos impactan más que otras pero eso es simplemente por el momento que estamos atravesando.  Yo te aseguro que tu vida sirve de inspiración a alguien más.  Ni siquiera tienes que saberlo pero hay gente que te observa y ven con ánimos tu forma de servir y vivir a Cristo.  Por esto nos dice el versículo que no debemos dejar de reunirnos.  ¡Nos perderíamos de muchas bendiciones!  No podríamos escuchar historias asombrosas sobre vidas transformadas y corazones renovados.  Tampoco podríamos ir y pedir para que oren por la situación que atravesamos.  Nos perderíamos de la oportunidad de convivir con gente que quiere crecer espiritualmente y pasa por situaciones similares a las nuestras.  Dejaríamos de escuchar palabras de aliento cuando todo parece estar de cabeza.  Y, a mi parecer, lo peor sería que dejaríamos de escuchar las correcciones de aquellos que nos muestran lo que dice la palabra y cómo debemos ajustar nuestra vida basada en ella.  Es fácil minimizar a la congregación y criticarla.  Sin embargo, esto no trae ningún beneficio y no edifica.  Por el contrario, si cambiar tu perspectiva y dejas que la visión de Dios te guíe, podrás darte cuenta de que reunirte y gozarte con los hermanos en la fe es una de las más grandes dichas.  Sé que algunos pudieron haber tenido malas experiencias y por ello prefieran “mantener su distancia”.  Hoy te digo que eso se llama soberbia.  Si Jesús te perdona y te recibe con los brazos abiertos, quién eres tú para no hacerlo con tu prójimo.  No dejemos de reunirnos como familia y busquemos la bendición que resulta de este ejercicio.

Oración

Padre: perdóname.  Entiendo que estoy siendo orgulloso al juzgar y criticar a la congregación.  Hoy me humillo ante Ti y te pido que pongas amor en mi corazón para con mi prójimo.  Te pido pongas en mí el deseo de reunirme con mis hermanos y que pueda gozarme de la bendición que esto conlleva.  En Cristo Jesús.  Amén

domingo, 10 de agosto de 2014

Hebreos 10:19-21

Hebreos 10:19-21

Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios.



Al momento en que Jesús muere, nos dice la biblia que el velo del templo que dividía el Lugar Santísimo fue rasgado y quedó abierto.  No te dejes engañar por la palabra velo pues medía cuatro pulgadas de grueso lo que equivale a 10cm.  Como hemos aprendido, uno no podía simplemente entrar en el Lugar Santísimo.  Solamente el sacerdote y después de haber realizado un ritual que incluía el sacrificio de un animal inocente.  Dios se encargó de mostrarnos que el pecado nos separa de Él.  De manera tangible podían ver que no se podía entrar al Lugar Santísimo sin haber primero pedido expiación por los pecados.  Cuando Cristo muere y el velo es rasgado, no significa que nuestro pecado no nos separe más sino que el pecado ya no nos domina ni reina pues Jesús vino para darnos esperanza haciendo el sacrificio perfecto.  Ya no es necesario estar realizando sacrificios constantemente sino que el camino a Jehová quedó abierto con la sangre de Cristo.  Por esto, el pasaje nos dice: mediante la sangre de Jesús, tenemos libertad para entrar al Lugar Santísimo.  Gracias al sacrificio de Jesús, la separación entre nosotros y Dios queda anulada.  Insisto, no porque nuestro pecado deje de existir sino porque Cristo nos ha limpiado y perdonado con su sangre.  Esto es lo que yo considero la máxima expresión de amor y gracia.  Sin merecerlo.  Sin haber hecho absolutamente nada.  Cristo me amó y entregó su vida por mí.  ¡Increíble!  Como buen padre amoroso, intercambió mi condena y la sufrió por mí.  Pagó por mí.  Se entregó por mí.  ¿No te parece incomprensible tanto amor?  Pues ahora, ese amor que hemos recibido debemos vivirlo llevándolo a nuestro prójimo.  Perdona.  Ama.  Ayuda.  Comparte.  Predica.  Da testimonio.  Deja de pensar tanto en ti y piensa en tu prójimo.  ¿Cómo quiere Dios que seas utilizado?  El mundo está lleno de odios y rencores; de guerras entre familias, países e ideologías por falta de amor y perdón.  La gente se pregunta, ¿dónde está Dios en todo este caos?  La respuesta es sencilla: está presente esperando a que podamos reconocer nuestra necesidad de Él y aceptemos que su Hijo pagó por nuestros pecados.  Que no te confundan.  Dios no está alejado.  Tampoco es un Dios que no le interese lo que pasa en tu vida.  Incluso cuando existía el templo y se separaba el lugar santísimo, no significaba que Dios estaba excluido de los demás.  Él siempre te ha amado y siempre te amará.  Sin embargo, debes decidir si vas a reconocer tu naturaleza caída y pedir que Cristo limpie tus pecados y puedas ser perdonado.  Él ahora está como nuestro sacerdote frente a la familia de Dios y a la diestra del Padre.  Cristo ya cumplió su parte y ahora nos corresponde cumplir la nuestra.

Oración

Señor: perdóname.  Entiendo el gran sacrificio que hizo Jesús por mí y sobretodo que yo merecía todo ese sufrimiento.  Te pido que limpies mi vida y que ahora tenga a Jesús como mi sacerdote.  Quiero vivir conforme a tu palabra.  Te pido reines en mi vida.  En el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 9 de agosto de 2014

VAYA TRAS QUIENES SIGUEN A CRISTO

VAYA TRAS QUIENES SIGUEN A CRISTO
  Pablo estableció el patrón para nosotros. En estos tiempos de engaño, acusación y falso discernimiento, busquemos y acatemos a aquellos que caminan tras el modelo de Pablo. Discernamos la influencia de Jesús en aquellos nos lideran. Cuando claramente vemos al Señor, vayamos tras quienes siguen a Cristo. Muchos maestros pasaran por la vida de usted. Recuerde las advertencias de Pablo al buscar dirección en oración acerca de las enseñanzas de quienes podrían influir sobre su vida. Busque aquellos que están prosiguiendo al premio de alcanzar la semejanza a Cristo. Respecto a los otros, ore por ellos, párese junto a ellos, y, según sea guiado por el Señor, incluso congréguese en sus iglesias y aliéntelos en amor y oración. Pero si ellos no están yendo a donde usted lo hace, ¡no los siga! Pablo dijo: "Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (v.13-14). ¿Qué fue lo que Pablo decidió "olvidar"? Él puso a un lado las heridas, perdonó las ofensas, y entregó en manos de Dios las desilusiones del ayer. Él prosiguió a la meta, al premio de poseer a Cristo. Pablo continuó en Filipenses: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús" (Fil. 3:12). Nuevamente, estamos buscando el patrón que Dios busca para cada uno de nosotros. ¡Un cristiano maduro es alguien que vive en la búsqueda de Dios! Pablo no abrazó la muerte como una entidad en sí misma; él abrazó la muerte de Cristo, la cual es no solamente lamuerte del yo, sino también el triunfo del amor. Es esta entrega "a muerte por causa de Jesús" que permite que "la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2 Cor. 4:11). Y todavía, conocer a Cristo significa también participar de Sus padecimientos mientras ponemos nuestras vidas por la redención de otros. Aquellos que padecen por Jesús, recuerden: la participación de Sus padecimientos es parte del conocerlo a Él. Hay una diferencia entre conocer una colección de verdades religiosas y realmente conocer a Cristo. La verdad está en conocer a Jesús; Él mismo es el camino, la verdad y la vida. Conocerlo es la vida eterna, y vivir en comunión con Él es participar del néctar del cielo. "A fin de conocerle, y el poder de Su resurrección, y la participación de Sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en Su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos" (v. 10-11). Amados, comenzamos este estudio con la advertencia de Pablo: "mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros " (v. 17). En el siguiente versículo, Dios revela el patrón que querremos imitar: Pablo se separa a sí mismo aun más de la ley mosaica, revelando que su búsqueda es "ser hallado en Él (Cristo), no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo (v. 9). Habiendo sido guardado de las consecuencias de la Ley, y habiendo recibido una nueva fuente de "justicia que es de Dios por la fe", Pablo es libre de ir en pos de su verdadero destino: ¡La semejanza a Cristo! Luego de presentar su notable linaje en los versículos 5 - 6, israelita de nacimiento; fariseo de acuerdo a la Ley, perseguidor de la Iglesia y de acuerdo a la definición de justicia de la Ley, irreprensible - Pablo renuncia luego a las cosas mismas que alcanzó o logró, diciendo: "Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como perdida por amor de Cristo" (v. 7). Para los maduros, ningún puesto u opinión de hombres puede reemplazar "la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (nuestro) Señor". El más asombroso de los logros "lo tengo por basura para ganar (nosotros) a Cristo" (v. 8). Una cosa es ser capaz de discernir lo que es falso, pero de mucho más valor es conocer claramente el patrón de la verdad. Así, Pablo utiliza el capitulo tres de Filipenses para revelar la actitud de su corazón. Al hacerlo, nos da el patrón o modelo de lo que debemos buscar en un líder. La esencia de este error consistía en que la expiación de Cristo no era suficiente para la salvación; además era necesario guardar todo el conjunto de las leyes mosaicas para ser salvos. Hoy en día la gente continúa importando obligaciones religiosas a la experiencia de salvación. Al exponer y advertirnos contra la influencia de la "falsa circuncisión", Pablo estableció una protección contra la atadura de las exigencias legalistas a fin de recibir la salvación. Y mientras ciertamente el camino que lleva a la vida es angosto, el Camino es una Persona: Jesucristo. No llegamos a la meta por cumplir leyes sino al encomendarnos al cuidado de Cristo. La tercera advertencia fue dirigida contra la "falsa circuncisión" (Fil. 3:2). Estos eran los judíos cristianos que, cuando fueron salvados, trataron de hacer del cristianismo una extensión del judaísmo. Esta última enseñanza fue la más peligrosa, por cuanto parecía ser la más razonable. Parte de los esfuerzos de Pablo como apóstol era edificar una unidad Cristo-céntrica entre los cristianos. Sin embargo, los "malos obreros" estaban centrados en sÍ mismos antes que en Cristo. Antes de seguir a líder alguno, verdaderamente debemos ver la influencia de Cristo en crecimiento en el carácter de ese individuo. Busque escuchar a su pastor hablar, al menos ocasionalmente, de su visión de alcanzar la semejanza a Cristo. Busque evidencias de humildad; busque ver una carga por la oración, y ver cómo él cultiva la unidad con otras iglesias cristianas. Si su pastor o líder está creciendo en estos valores, entonces él está también creciendo en fiabilidad. Al procurar él seguir a Cristo, probablemente el fruto de su ministerio será saludable. Pablo no estaba diciendo, por supuesto, que se ignore completamente lo que está mal en las personas. Necesitamos discernimiento. Permítame decirlo lisa y llanamente: Hay serios errores doctrinales y pecados en la Iglesia moderna. Pero cuando usted observe un patrón de ira, buscadores de faltas en otras personas, cuando en ellos el punto de vista primario parece siempre negativo, cuidado. Recuerde, Jesús advirtió acerca de los fariseos quienes "confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros" (Lucas 18:9). Cuidado cuando su maestro debe con frecuencia menospreciar a otros para exaltarse a sí mismo. La Iglesia de hoy tiene personas parecidas, quienes andan buscando faltas, quienes incesantemente y en su propia justicia se alimentan de la basura de los fracasos de la condición humana. Pablo está diciendo: "Cuidado con aquellos que siempre tienen algo negativo para decir, quienes continuamente están juzgando o difamando a otros. Si usted los escucha, se volverá como ellos. Sus palabras le robaran la visión, lo dejaran sin alegría, y drenaran su energía". Al primer grupo Pablo identifica como "los perros". La frase "cuidado con el perro" nos es conocida aun hoy. Significa que aquí hay un animal perverso. La mayoría de los perros en los tiempos de Pablo eran carroñeros. Uno podía encontrar docenas de estos animales comiendo desperdicios en los basureros fuera de las ciudades. Pablo comenzó su discurso revelando tres tipos de falsos maestros. Él advirtió: "Cuidaos de los perros, cuidaos de los malos obreros, cuidaos de la falsa circuncisión" (Fil. 3:2). Estos tres tienen cada uno su homólogo moderno. El contexto dentro del cual escribió Pablo, describe su propia justicia antes de encontrar a Cristo y su posterior abandono radical de la confianza en la carne. Estudiaremos cuidadosamente estos versículos, porque en una época en la que el engaño va en aumento, no todos los que claman "verdad, verdad" están hablando en defensa de la conformidad a Jesús. El Apóstol Pablo enfrentó un grave problema en el primer siglo. Falsos maestros se habían introducido en la Iglesia. El Apóstol advirtió a los filipenses, y a nosotros por extensión, a reconocer las diferencias entre un verdadero hombre de Dios y un falso maestro o profeta. Sin ninguna pose de falsa humildad, Pablo declaró que tanto su visión y su actitud espiritual son ejemplos que nosotros debemos seguir. Él nos instruye en nuestras habilidades de discernimiento a que busquemos y "acatemos" a líderes quienes son ejemplo del eje del propósito de Dios, el cual es poseer la semejanza con Cristo. "Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros" -- Filipenses 3:17

viernes, 8 de agosto de 2014

1Pedro 1:20-21

1Pedro 1:20-21


Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado estos últimos tiempos en beneficio de ustedes.  Por medio de Él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y lo glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.



Si lees el capítulo 1 del evangelio de Juan, puedes complementar lo que está escribiendo Pedro con respecto al señalamiento de Cristo antes de la creación del mundo.  Desde que empezó el mundo, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, designaron que Cristo (Dios Hijo) sería hecho hombre y se manifestaría a nosotros para poder ser reconciliados con Dios Padre a través de su crucifixión.
El Verbo (Cristo) siendo Dios, fue hecho hombre.  No se aferró a su deidad sino que tomó forma humana para que tú y yo pudiéramos ser rescatados.  Para que a través de Él, pudiéramos creer en Dios y tener comunión con el Padre.  Tristemente, muchas personas piensan que no necesitan ser perdonadas.  Piensan que todos somos “buenos”.  Creen que cualquier pensamiento está bien e incluso algunos niegan la existencia del cielo o el infierno.  Personalmente me parece algo bueno el cuestionar cualquier creencia.  Debemos ser juiciosos y no ser imitadores sin corroborar lo que estamos siguiendo.  No niego que existan otras religiones o pensamientos.  Sería absurdo.  Tampoco niego que cada persona pueda pensar y crear cualquier ideología que le parezca.  Lo que sí niego y no porque lo piense yo sino porque la biblia, la palabra de Dios, lo dice, es que cualquier persona fuera de lo que anuncia Cristo, tiene la razón.  Me explico mejor.  Podemos escuchar miles de pensamientos e ideas.  Podrán decir que el hombre proviene del chango y que al morir reencarnaremos.  No podemos negar el que alguien tenga este tipo de ideologías.  Pero lo que sí podemos hacer es ser luz en la oscuridad y predicar lo que dice el evangelio: que Dios es el creador de todo el universo, que necesitamos de Cristo para ser perdonados de nuestros pecados y que sin Él como nuestro redentor, no podemos acercarnos al Padre.  Que al morir, todos seremos llevados a juicio y seremos evaluados conforme a nuestros actos.  Si aceptamos a Cristo, seremos absueltos e iremos al cielo, si no lo reconocimos, seremos llevados al infierno.  Estos principios no los inventé yo.  No se le ocurrieron a alguien más.  Están en el libro que contiene cada detalle que Dios quiere que sepamos.  ¿Necesitas más?  Cristo cuando se hizo hombre anunció que moriría.  No termina ahí.  ¿Todos morimos cierto?  Lo que también anunció es que resucitaría al tercer día.  ¿Sabes?  Lo hizo.  No porque lo digo yo.  No porque alguien dijo que resucitó.  No.  Sino porque se presentó ante multitudes para que vieran que había vencido a la muerte.  El pasaje de hoy nos dice que por medio de Cristo nosotros podemos creer, tener fe y esperanza en Dios.  De ti depende el aceptar estas palabras y hacerlas tuyas.  De ti depende el reconocer tu necesidad de un redentor.  De ti depende el aceptar que fuiste creado de manera única y perfecta y no de una evolución de miles de millones de años.  De ti depende aceptar que el evangelio es verdadero y que Cristo es el único camino para llegar al Padre.  Deja de estar peleado con Dios.  Él está ahí.  Con los brazos abiertos.  Amándote y esperando que des la vuelta y lo reconozcas.  Deja tu orgullo que no te ha traído nada nuevo y abraza este regalo que te ofrece el Señor.

Oración
Dios Padre: creo en Ti.  Creo en tu palabra.  Creo en que tu Hijo Jesús murió por mis pecados para poder reconciliarme contigo y darme vida a tu lado después de la muerte.  Te pido me perdones y le des dirección a mi vida.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

jueves, 7 de agosto de 2014

1 Pedro 2:1-2

1 Pedro 2:1-2


Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.



Recuerdo un comercial de televisión que decía: se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  Creo que era algo relacionado con electricidad.  La frase lo dice todo.  A veces podemos hablar mucho y actuar poco.  Podemos conocer mucho y tener poco discernimiento.  El versículo de hoy no creo que contenga palabras nuevas para alguien.  Dudo que alguien piense que el engaño, la hipocresía y la calumnia son características que debamos promover.  Lo que resulta interesante es lo que sucede en la vida diaria.  Si bien, todos sabemos que debemos evitar la maldad, ¿por qué vivimos rodeados de tanta calumnia, engaños y envidias?  Porque se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  ¿Cuál esfuerzo?  El entregar nuestra voluntad a Dios.  La mayoría de nosotros no tiene dificultad en tratar de llevar una vida “buena” mientras que no involucre compromiso alguno.  Pero, en el momento en que hay algo más de por medio, la hipocresía, las mentiras, la maldad, el engaño y todo lo que no agrada a Dios toma un lugar más importante.  Mientras todo sea fácil, podemos decir que obedecemos a Dios.  Pero cuando no decir mentiras puede meternos en problemas, entonces pensamos que decir mentiras puede ser “justificado”.  Piénsalo.  ¿Cuántas veces has puesto en duda los mandamientos de Dios por pensar que hay una mejor alternativa?  ¿Cuántas veces has dejado que la envidia surja y se promueva en lugar de limitarla y abandonarla?  Hay un dicho que dice: estar a dieta no impide ver el menú.  Cierto.  El problema es que una vez que abrimos el “menú”, estamos jugando con fuego y la probabilidad de “comer” lo que no debes, aumenta exponencialmente.  Así pasa también con nuestra vida espiritual.  Pensamos que podemos estar en la raya y seguir manteniendo “la dieta”.  La verdad es que la biblia nos dice algo distinto.  Abandona.  Aléjate.  Mantente distante y no regreses a nada que tenga que vaya en contra de mi voluntad.  ¿Qué debo hacer entonces?  Cuestionar todo lo que hago.  ¿A qué tipo de lugares voy?  ¿Quiénes me rodean?  ¿Qué principios tienen?  ¿Sus consejos están en línea con la palabra de Dios?  ¿Sus conversaciones son edificantes o están llenas de críticas, envidias, celos e hipocresías?  Debes ser sabio.  Tal vez “ver el menú” te está causando mucho más daño de lo que te imaginas.  Abandonar todo aquello que no agrada a Dios y obedecerle en todo lo que hagamos involucra una gran entrega que debe estar siendo ejercitada constantemente.  Necesitas alinear cada detalle de tu vida para poder tener congruencia entre lo que sabes que Dios te pide, lo que crees y lo que terminas haciendo.  Una vez que logras conectar estos tres puntos, el versículo de hoy toma forma y vive en tu testimonio.  De lo contrario, son puras palabras que regresan vacías.  ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: no quiero vivir alejado de Ti y en contra de tu voluntad.  Hoy entiendo que debo poner atención y cuidar todo lo que hago.  Ayúdame a ser fuerte y confiar en tus mandamientos por encima de lo que yo considere mejor.  Te pido que realmente pueda abandonar toda maldad, envidia e hipocresía y pueda desear tu palabra en todo momento.  Ayúdame a mantenerme santo.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

martes, 5 de agosto de 2014

1 Pedro 1:3-5

1 Pedro 1:3-5


¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo!  Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable.  Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.



Hay estadísticas que muestran que el 50% de los que heredan una empresa (o fortuna) en excelentes condiciones, acabarán con ella en los siguientes 5 a 10 años.  Los demás, tienen 25% de probabilidad de poder continuar lo que sus padres o abuelos construyeron.  Personalmente no podía creer esto cuando lo leí pero cuando leo la biblia y me encuentro con pasajes como el de hoy, comprendo que allá afuera todo es destructible, contaminado y se marchita.  Totalmente opuesto a lo que nuestro Dios ofrece.  Nosotros buscamos estabilidad en los lugares equivocados.  Queremos encontrar paz y buenas bases donde nada permanece.  Nos frustramos.  Nos enojamos y finalmente nos desesperamos.  Mientras que nosotros solamente podemos acumular lo que hay en este mundo, el Señor nos dice que tenemos una herencia en el cielo diseñada y reservada para ti y para mí.  Una herencia que nunca se acabará.  Una herencia que nadie puede robar ni alterar.  A veces nos involucramos tanto en nuestro día a día que olvidamos que un día vamos a morir y no estaremos más aquí.  ¿Qué pasa después?  La respuesta está en el primer versículo.  Si has nacido de nuevo mediante Jesucristo, has recibido la herencia y estarás en el cielo.  De lo contrario, debes saber que el infierno será tu destino.  Sí.  El infierno existe.  No es el purgatorio que Dante escribió en su novela.  Es el lugar que Dios ha destinado para todos aquellos que han rechazado su amor y a su Hijo al no querer reconciliarse con Él.  Si hoy tienes dudas sobre dónde irías al morir, te recomiendo pidas perdón al Señor por tus pecados y reconozcas que Jesucristo ha muerto por ti para pagar esos pecados.  Pide que el Espíritu Santo venga a tu vida y que puedas nacer de nuevo pues el Señor al perdonarte deja lo viejo atrás y todo es nuevo.
Hay certidumbre sobre lo que pasará con aquellos que creemos y seguimos a Jesús.  Después de esta vida nos reuniremos con el Padre y recibiremos todo aquello que ha preparado para nosotros y que nadie ni nada puede alterar tal regalo.  Hagamos una pausa en nuestra vida.  Meditemos sobre nuestras prioridades.  Meditemos en el tiempo que le destinamos a leer la biblia y en querer obedecer y servir.  ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus actividades?  ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor?  Esto habla de tus prioridades puestas en práctica.  Hoy sabes lo que Dios tiene reservado para ti.  Una herencia increíble e inimaginable.  Además, se encarga de protegernos con su poder a través de la fe.  ¿Y nosotros cómo respondemos ante tales regalos?  No tienes que irte a un lugar y permanecer soltero para dar gracias a Dios por lo que hace por ti.  No tienes que flagelarte ni realizar algún sacrificio.  Eso ya lo hizo Jesús por ti y por mí.  Lo que tienes que hacer es entregar tu corazón, entregar tu vida y buscar obedecer al Señor en cada momento de tu vida.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Entiendo y reconozco que Jesús murió por mí para que pueda ser reconciliado contigo y al morir pueda ir al cielo a tu lado.  Permite que así sea en mi vida.  No quiero seguir apartado de Ti sino quiero obedecerte y recibir tu protección y bendición.  Quiero tener certeza y sé que solamente la encuentro en Ti.  Gracias por la herencia que me das por la cual no he hecho nada para merecerla.  Ayúdame a buscar lo tuyo, lo que permanece y no se contamina.  Ayúdame a entender que he nacido de nuevo y ahora mi vida te pertenece.  Gracias mi Señor, en el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 4 de agosto de 2014

Hebreos 11:2

Hebreos 11:2

Gracias a ella (la fe) fueron aprobados los antiguos.  Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve.



En el libro del Génesis capítulo 1, encontramos constantemente las palabras: Dios dijo.  Cada elemento de la creación salió de la boca del Señor.  La tierra, los mares, el cielo, las estrellas, el universo, la flora, la fauna, el ser humano, absolutamente todo lo que vemos fue creado al instante en que Jehová dijo que fuera.
Yo no soy científico pero sí me gustan los números y la estadística.  Leyendo un poco sobre la probabilidad de que el mundo se haya desarrollado a partir de una explosión, la teoría del big bang, tiene números muy desalentadores pues es prácticamente cero.  Sin embargo la gente toma esta teoría como ciencia cierta.  Hablan de la evolución como si fuera nuestra ascendencia y nos dicen que no importa que la probabilidad sea nula pues hay evidencia que demuestra que esta teoría es verdadera.  Esa “evidencia”, incluye algo que simplemente no puedo dar dimensión para creer.  Nos dicen que el universo tiene millones de años.  ¿Millones?  Me cuesta trabajo pensar siquiera en cientos de miles.  Sí.  Entiendo que la ciencia nos puede ayudar a conocer cómo el paso del tiempo afecta en todo lo que nos rodea.  Sin embargo, cómo es posible que determine un número de años muy, pero muy por encima de lo que siquiera podríamos imaginar.  Pero eso sí, critican a los que creemos en Dios y nos hacen pensar que nosotros somos los que creemos en algo que no tiene sentido.  Por la misma probabilidad.  Dios tiene el 50% de probabilidad de haber creado la tierra versus casi 0.0% con la teoría del big bang.  ¿Cómo llego a ese número?  Simple.  Solamente hay dos opciones: lo hizo o no.  Eso crea 50-50 de que haya sido.  Pasemos ahora a la parte de las evidencias.  ¡Esto es todavía mejor.  Nos dicen que la tierra estuvo en una etapa donde todo era hielo y posteriormente se derritió.  Obviamente hace millones de años.  Por esta razón, vemos que los desiertos tienen muestras de animales acuáticos y de agua.  Resulta que en el libro de Génesis encontramos que Dios mandó el diluvio donde toda la tierra fue cubierta por agua.  Esto no sucedió hace millones de años sino aproximadamente unos 8 a 10 mil.  Por lo menos podemos acercarnos a este número a través de la genealogía y no de pruebas que arrojan números enormes.  No estoy en contra de la ciencia.  Es otra mentira acerca de los que creemos en Dios.  Definitivamente me gusta la ciencia.  Sin embargo, la ciencia la creamos nosotros y no podemos suponer que lo conocemos todo.  De hecho, creo que debemos ser humildes y aceptar que conocemos muy poco.  Hasta hace no mucho tiempo creíamos que el átomo era la partícula más pequeña.  Hace menos de 100 años se descubrió la penicilina.  Personalmente creo que la ciencia nos ayuda a creer en Dios y no al contrario.  Sin embargo hay gente que lo ve al revés y piensa que la ciencia nos demuestra que Él no existe.  La biblia nos dice que Dios creó todo.  Así lo creo yo.  Lee el capítulo 1 de Génesis y aprende cómo Jehová fue creando cada detalle que hoy conocemos y vemos como parte de nuestro día a día.  No dejemos que la gente minimice nuestra creencia.  No nos sintamos menos porque está de moda la teoría x o y.  Nuestro Señor existió, existe y existirá sin importar las modas.  No dejes que tu fe se vea afectada porque el mundo te dice que estás mal.  Deja que Dios te muestre su existencia transformando tu vida y será la mejor forma de confirmar que estás en el camino correcto.

Oración

Señor: yo creo en tu palabra y creo que eres el creador de todo.  Te pido que no me confundan las teorías y pueda entender tu palabra para tener buen discernimiento.  Al mismo tiempo te pido por sabiduría para poder compartir mi fe en Ti.  Te pido que mi vida sea transformada por Ti y que sea un testimonio viviente que eres real y no un invento.  Perdona mis pecados Señor.  Te pido todo esto en el nombre de Jesucristo.  Amén