viernes, 28 de junio de 2013

ESCRITURA: Lucas 10:19:

ESCRITURA:

Lucas 10:19: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”

TESORO BÍBLICO:

Un oficial de policía que pesa 160 libras o 73 kilos, puede ponerse enfrente de un gran camión y con su mano levantada, ordenar: “Deténgase en el nombre de la ley.” Ciertamente, este oficial no podría detener dicho camión con su propia fuerza física. Él está confiando en el apoyo de una autoridad mayor que es: la ley. Su poderío sobre Satanás es igual. Su autoridad no reside en su propia fortaleza. Usted no puede vencer a Satanás con sus propias fuerzas, sino con la autoridad del Reino de Dios. Usted posee esa autoridad como hijo del Rey. Usted cuenta con el poder de Dios para vencer todo ataque de Satanás.

PUNTO DE ACCIÓN:

Cante del poder del Señor. Busque un himnario, y cuando lo encuentre, cante o medite en los versos del himno: “Castillo fuerte es nuestro Dios.”

jueves, 27 de junio de 2013

Si Jesús es el Señor de su vida,

ESCRITURA:

Primera Juan 3:2: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.”

TESORO BÍBLICO:

Si Jesús es el Señor de su vida, entonces su vida entera no está solamente ordenada, sino también cada paso dentro de su vida. Dios tiene un plan para el plomero al igual que para el predicador, para el mecánico como también para el misionero. Y si Dios, por ejemplo, le llama a ser un mecánico, pero usted llega a ser un misionero, ¡usted está aceptando la segunda mejor alternativa!

El conocer la voluntad de Dios es el logro más grande para su vida. El éxito no se deletrea D-I-N-E-R-O. Tampoco se deletrea F-A-M-A. El éxito es la realización continua de la voluntad de Dios, lo que Él desea para su vida. Dios no hace clones, Él hace hijos. Hay un propósito especial para su vida como su hijo (a): el ser como Jesús.

PUNTO DE ACCIÓN:

¿Tiene hijos? Comparta con ellos estos pensamientos importantes acerca de sus futuros.

miércoles, 26 de junio de 2013

el dolor y la culpa.

Jeremías 17:14: “Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque Tú eres mi alabanza.”



La mente humana puede ser herida con dos tipos de lesiones. Una es el dolor y la otra es la culpa. El dolor es una herida limpia. De alguna manera, su corazón se repondrá al Espíritu Santo aplicar su bálsamo sanador. Él derramará el “óleo de alegría”. El tiempo y la gracia de Dios le sanarán. Por el contrario, la culpa es una herida sucia y nunca sanará hasta no ser confesada y limpiada con el antiséptico del Calvario. Un esclavo sólo le teme al látigo de su amo, sin embargo el hijo teme desagradar a su padre.

PUNTO DE ACCIÓN:

¿Está sufriendo bajo una carga de culpa? Permita que el Espíritu Santo le muestre su pecado. Luego, confiéselo y obtenga el gozo del perdón de Cristo.

martes, 25 de junio de 2013

Los reinos de este mundo

ESCRITURA:

Salmo 2:6: “Pero Yo he puesto mi Rey sobre Sion, mi santo monte.”



Los reinos de este mundo son movidos como peones en un juego de damas, mas pronto Dios moverá a su Hijo a la fila del rey y ordenará: “¡Corónelo Rey de reyes!”

¿Cuántas veces usted ha orado: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”? ¿Cree usted que la voluntad de Dios se está haciendo en la tierra como en el cielo? Déle un vistazo a su alrededor al crimen, violación, asesinato, abuso de niños, y blasfemia. ¿Cree que eso es la voluntad de Dios? ¡Claro que no! ¿Cree usted que Jesucristo nos hubiera enseñado a orar una oración que no sería contestada? Dios va a poner a Jesús a la fila del rey y demandará: “¡Corónelo Rey!”

PUNTO DE ACCIÓN:

Le invito a leer el Salmo 2. ¿Qué les dice el Salmista a los reyes de este mundo que hagan? Ore ahora que Dios obre en los corazones de los líderes mundiales.

lunes, 24 de junio de 2013

El amor incondicional

El amor incondicional




También Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. (Efesios 5:2)

La Biblia no se refiere al amor cristiano como una emoción, sino como un acto de abnegación. Una persona que verdaderamente ama a alguien no trata de quitarle nada a esa persona. Es porque el amor cristiano nunca está condicionado a recibir algo; es incondicional.

A menudo el mundo define el amor desde el punto de vista de lo que puede obtener. Pero Dios nos ama aun cuando nunca recibe nada a cambio. Si ese tipo de amor caracterizara el matrimonio, el índice de divorcios no sería lo que es hoy. Si quienes dicen que ya no aman a su cónyuge pudieran comprometerse a amarlo de manera incondicional, pudieran descubrir que pueden recrear ese amor. Nuestro Señor Jesucristo no nos ama por lo que pueda sacar de nosotros; nos ama a pesar de la aflicción que le causamos. Haga del amor incondicional su meta, y sea humilde, obediente y abnegado.

domingo, 23 de junio de 2013

La profundidad del amor

La profundidad del amor




Ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. (1 Pedro 4:8)

Los cristianos debemos amar hasta más no poder, que incluye el cubrir “multitud de pecados”. Se debe afrontar el pecado pero también se debe perdonar. Eso es lo que implica “cubrir”. Debemos poner una frazada sobre el pecado pasado ya resuelto.
Examínese. ¿Le guarda rencor a alguien en su casa? Si lo hace, recuerde que Jesucristo ya pagó el castigo de cualquier cosa que esa persona hiciera. Su incapacidad para perdonar contradice su amor. Y si la falta de perdón es característica de su vida, tal vez usted no sea cristiano.
Inevitablemente, los que tienen un gran sentido del perdón están dispuestos a perdonar a los demás. Las personas que saben que se les ha perdonado mucho pueden perdonar mucho. Espero que eso le suceda a usted.

viernes, 21 de junio de 2013

La norma de Dios

La norma de Dios




Seréis, pues, santos, porque yo soy santo. (Levítico 11:45)

La vida cristiana pudiera resumirse en esta declaración: Ser imitadores de Dios. Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48). El apóstol Pedro reiteró esa norma elevada cuando dijo: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Cuanto más se conoce a Dios, tanto más se entiende quién Él quiere que seamos, de modo que lo primero que el creyente debe procurar es conocer a Dios (Fil. 3:10). Eso puede lograrse solo cuando estudiamos el carácter de Dios como se revela en las Escrituras.