miércoles, 10 de abril de 2013

Tener fe para no rendirse


Tener fe para no rendirse    Todo tenemos diferentes luchas que libramos diariamente, mi lucha tal vez no sea la tuya, quizá no se parezca o no tenga desde tu perspectiva la misma importancia que para mi tiene. Al igual tu lucha para muchos de nosotros puede parecer fácil pero para ti a lo mejor es muy difícil de sobrellevar y sin embargo no te das por vencido, ¡Bien por ti!

Realmente a veces sentimos que lo más fácil es dejar todo, renunciar a nuestro esfuerzo y dejarnos hundir, pero aun cuando eso sea lo que parezca más fácil nosotros no somos de los que nos rendimos ni retrocedemos, la Biblia dice: “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” Hebreos 10:39 (Reina-Valera 1960).

Me gusta mucho la frase de este versículo que dice: “sino de los que tienen fe”, y es que se necesita fe para poder seguir adelante en la vida cristiana, sin fe no podemos agradar a Dios.

Quizá estos días tus luchas se han acrecentado y has experimentado un sentimiento de impotencia ante tu realidad y has pensado incluso en rendirte, en tirar la toalla, en ya no seguir más en tu lucha, sin embargo hoy quiero recordarte que tienes a Dios de tu lado y si Él va de tu lado no tienes porque rendirte, puesto que Él te ha ayudado, te está ayudando y te seguirá ayudando para no rendirte.

A pesar que hoy tengas sentimientos encontrados que te quieran hacer pensar que no podrás, la realidad es que sí podrás porque Dios está de tu lado. La Biblia dice: “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.” Jeremías 20:11 (Reina-Valera 1960).

Es momento de activar la fe, de confiar plenamente en lo que Dios hará y en no fijarte en lo que en este momento esta pasando, ni mucho menos en lo mal que te puedas sentir, sino ver más allá de eso, confiar en que las cosas van a mejorar porque de tu lado está Dios quien ha prometido no dejarte solo nunca.

Hoy quiero invitarte a sacar fuerzas de donde pareciera que no hay, a volver tu mirada al cielo, a recordar que en otros tiempos también te sentiste mal y siempre hubo una respuesta divina que calmo tu angustia y hoy no será la excepción.

lunes, 8 de abril de 2013

El peso de nuestro castigo


El peso de nuestro castigo

Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos.

Hebreos 9:28

Cuando el apóstol Pedro dijo que Cristo "llevó" nuestros pecados (1 P. 2:24), empleó un término que significa "llevar una carga muy pesada". Eso es el pecado. Es tan pesado que Romanos 8:22 dice: "Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto" bajo su peso. Solo Jesucristo pudo quitarnos semejante peso.

Cuando Cristo "llevó nuestros pecados", llevó el castigo de nuestros pecados. Él sufrió la muerte física y espiritual. Cuando Jesús clamó en la cruz "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46), el suyo fue el grito de muerte espiritual. Ese era el castigo de llevar nuestros pecados.   La transformación

Así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:4

El propósito del sacrificio expiatorio de Cristo fue que "nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia" (1 P. 2:24). Pedro no dice que Cristo murió para que pudiéramos ir al cielo, tener paz o experimentar el amor. Él murió para efectuar una transformación: Hacer santos de pecadores. La obra expiatoria de Cristo permite que una persona se aparte del pecado y que entre en una nueva forma de vida: Una vida de justicia.

El apóstol Pablo dij "Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado" (Ro. 6:6). Hemos muerto al pecado, de modo que ya no tiene poder sobre nosotros. Primera Pedro 2:24 repite ese pensamient nuestra identificación con Cristo en su muerte es un abandono del pecado y una nueva dirección en la vida.   Cristo nuestro pastor

Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

1 Pedro 2:25

El versículo de hoy es una alusión de Pedro a Isaías 53:6, que dice: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". Si el Señor hubiera provisto un sacrificio por el pecado, nunca nos habría podido llevar a su redil.

La tarea de un pastor es cuidar ovejas. El término griego para "Pastor" en 1 Pedro 2:25, junto con la palabra traducida como "Obispo", describe las responsabilidades de los ancianos (cp. 1 P. 5:2). Jesucristo cuida, vigila y guía a su rebaño. Él dij "El buen pastor su vida da por las ovejas" (Jn. 10:11). Eso es precisamente lo que hizo para llevarnos a sí mismo.

domingo, 7 de abril de 2013

Los planes de Dios.


Los planes de Dios.  Dice la escritura en Hechos cap. 27, que la nave en la que Pabloviajaba, ya venía con algunos problemas. En esa embarcación viajaba un hombre de Dios, Pablo; que continuamente estaba formulando advertencias, pero dice la Palabra que el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave que a lo que Pablo decía (Hech. 27:11)

Pero finalmente, soplando una brisa del sur, les pareció que tenían lo que querían y se lanzaron al mar. Les duró poco. Pronto la embarcación se vio envuelta en una furiosa tempestad y quedó a la deriva, para finalmente quedar encallada cerca de la playa y las más de doscientas personas que la abordaban pudieran llegar a tierra como pudieran.

En esta vibrante escena de la Biblia puedo discernir algunos denominadores comunes conla actualidad. Elcenturión daba más crédito al piloto y al patrón dela nave. Cumplíacon su trabajo.  Estaba muy bien lo que hacía, aunque los que gobernaban la nave tenían un criterio a todas luces discutible.

Pero los planes de Dios trascienden deseos y peticiones humanas. Nadie iba a morir ya que Pablo estaba allí y no debía morir todavía. Dios distribuye sus bendiciones  de acuerdo a un plan superlativo, no a los antojadizos deseos de cada uno de nosotros. Si no hubiese estado Pablo, ni siquiera sabríamos de esa embarcación. Sería un número más de tantos naufragios anónimos ocurridos en todo el mundo.

Hoy pedimos a Dios muchas cosas. Unas cuantas no se cumplen. Y está muy bien que sea así.

Si el médico pidiera mucho trabajo a Dios y El se lo diera, significa que hay mucha gente enferma. Eso no es bueno. Si el mecánico pidiera mucho trabajo a Dios y El se lo diera quiere decir que hay mucha gente con su auto roto. Tampoco es bueno. Si el constructor pidiera a Dios mucho trabajo a Dios y El se lo da, quiere decir una de dos cosas: que hay mucha gente próspera que finalmente puede acceder a su sueño y construir su casa propia; o que hubo una terrible catástrofe y hay que levantar toda una ciudad de nuevo. Depende desde qué punto de vista se lo mire.

Lo planes de Dios, insistimos, son superlativos. Trascienden nuestro pequeño mundito. No hay secretos en esto. Para poder recibir grandes bendiciones hay que estar en el centro de la Voluntad de Dios. Y Pablo salió beneficiado porque lo estaba, cumpliendo con Sus Planes.

Hay quienes creen y enseñan  que “su receta” es válida para todos. Pues bien: NO ES ASÍ. Jesús le dijo a Pedro:  Si quiero que él quede hasta que yo venga,  ¿qué a ti?  Sígueme tú.  (Juan 21:20 y 21) Y con esto fue clarísimo: Tiene propósitos diferentes contigo y con tu hermano. Y para cumplirlos no le concederá lo mismo a tí que a tu hermano. Y esto no depende de ti, ni de tu hermano, sino de ÉL y de los propósitos que tenga para ti y para tu hermano.

Uno escucha al piloto y al timonel de la nave, es decir a los líderes espirituales, y eso está muy bien. Pero nunca debemos perder de vista lo que Dios nos dice y discernir lo que nos dejó en las Escrituras. Que es básicamente lo mismo que ocurría en esa nave de Hechos cap. 27, donde Dios les trasmitía sus advertencias a los tripulantes por intermedio de Pablo.

Escudriñad las Escrituras;  porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;  y ellas son las que dan testimonio de mí;
(Juan 5:39 RV60)

sábado, 6 de abril de 2013


La batalla con la incredulidad       “Eliseo le respondió: —¡Escucha el mensaje del Señor! Esto dice el Señor: “Mañana, a esta hora, en los mercados de Samaria, tres kilos de harina selecta costarán apenas una pieza de plata y seis kilos de grano de cebada costarán apenas una pieza de plata”. El funcionario que atendía al rey le dijo al hombre de Dios: —¡Eso sería imposible aunque el Señor abriera las ventanas del cielo! Pero Eliseo le respondió: — ¡Lo verás con tus propios ojos, pero no podrás comer nada de eso!”

2 Reyes 7:1-2 Nueva Traducción Viviente (NTV)

El escenario era crudo. El rey de Aram mandó sitiar la ciudad más importante del reino de Israel, Samaria. Dentro de la ciudad ya no había alimento, tanto que las personas comenzaron a comerse a los suyos; esto último como consecuencia del pecado del pueblo de DIOS. No obstante en Su misericordia el SEÑOR envió a Eliseo para dar un mensaje de aliento y anunciarles la salvación ante sus enemigos. A ello el funcionario del rey respondió:  —¡Eso sería imposible aunque el Señor abriera las ventanas del cielo! Seguramente este hombre tenía endurecido el corazón por las dificultades que había vivido, y su propia boca le condenó. Al día siguiente el SEÑOR ahuyentó de manera sobrenatural a los enemigos de Su pueblo, les dio botín y trajo de nuevo alimento. Y como lo afirmó Eliseo, el funcionario observó dicho evento pero murió aplastado por la multitud (2 Reyes 7:19).

Si tú has nacido de nuevo por la sangre de Jesús, la manera en que debes vivir es por fe. Esto implicará que en ocasiones no recibirás lo que anhelas en el momento que quieres, significa que tendrás que mantenerte fiel a DIOS aunque no veas lo que esperas; y que deberás creer cuando sea difícil hacerlo.

Si tú has permitido que las situaciones que has vivido endurezcan tu corazón para creer lo que DIOS ha dicho para tu vida, debes arrepentirte y permitir que Él te limpie. No sea que te ocurra lo que al funcionario del rey, tan cerca de recibir lo que anhelaba pero condenado por su propia boca.

Cuando te sea difícil creer, pídele a DIOS que aumente tu fe y así te será hecho.

No pierdas bendiciones por falta de creer.

viernes, 5 de abril de 2013

No amenace


No amenace

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:34

Jesús "no amenazaba" a pesar de un increíble sufrimiento (1 P. 2:23). Lo escupieron, le tiraron de la barba, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y atravesaron con clavos su carne para asegurar su cuerpo a una cruz. En cualquier otra persona, semejante tratamiento injusto habría provocado sentimientos de venganza, pero no en Cristo. Él era el Hijo de Dios, Creador y Sustentador del universo, santo e inmaculado, con el poder de enviar a quienes lo atormentaban al fuego eterno.

Pero Jesús nunca amenazó a sus verdugos con juicio inminente; más bien los perdonó. Cristo murió por los pecadores, incluso por quienes lo perseguían. Sabía que la gloria de la salvación podía alcanzarse solamente por la senda del sufrimiento, de modo que aceptó su sufrimiento sin amargura, sin enojo y sin espíritu de venganza. Que pueda reaccionar usted de igual modo ante su propio sufrimiento.    Vindicados

Señor, no les tomes en cuenta este pecado.

Hechos 7:60

Vivimos en una época en la que el cristianismo se ha vuelto cada vez más impopular con la sociedad secular. La defensa de la verdad de las Escrituras y del mensaje del evangelio pudiera pronto volverse intolerable. Eso resultará en el trato injusto de los cristianos.

La posibilidad de semejante trato debe llevarnos a pasajes como 1 Pedro 2:21-25. Allí aprendemos que, al igual que nuestro Señor, debemos andar por la senda del sufrimiento para alcanzar la gloria de recompensa y exaltación en el futuro. Esa comprensión de seguro llevó a Esteban a poner su mirada en Jesucristo en gloria y a pedirle a Dios que perdonara a quienes lo asesinaban (Hch. 7:54-60). Se encomendó a Dios, sabiendo que Él lo vindicaría. Si usted hace lo mismo, Dios también lo vindicará.      Nuestro sustituto

Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

1 Pedro 2:24

La muerte expiatoria de Jesucristo es una verdad fundamental de la fe cristiana. La redención, la justificación, la reconciliación, la eliminación del pecado y la propiciación son todos resultados de la obra expiatoria de Cristo.

El apóstol Pablo también destacó esa obra cuando dijo que Dios "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Co. 5:21), y que "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición" (Gá. 3:13).

Algunos sostienen que es inmoral enseñar que Dios tomó forma humana y llevó los pecados de hombres y mujeres en su lugar. Dicen que es injusto transferir el castigo del pecado de un culpable a un inocente. Pero eso no es lo que sucedió. Cristo tomó voluntariamente nuestro pecado y llevó su castigo. Si no hubiera estado dispuesto a tomar nuestro pecado y aceptar su castigo, como pecadores nosotros hubiéramos llevado el castigo del pecado en el infierno para siempre. La obra de Cristo en la cruz no fue injusta; ¡fue el amor de Dios puesto en práctica!

jueves, 4 de abril de 2013

Usa el poder de DIOS en ti


Usa el poder de DIOS en ti.      Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.”

Juan 16:7 (Reina-Valera 1960).

En la vida del creyente existirán situaciones desagradables. Situaciones que claramente van en contra de lo que habla la Palabra de DIOS, como enfermedades, malos tratos, problemas conyugales, trabajo excesivo, etc. Y el creyente al pensar que aquello viene de parte del SEÑOR se acostumbra a ello. Pero, ¿qué padre de vosotros si su hijo le pide un pan le dará una piedra? DIOS es bueno y quiere que Sus hijos estén contentos con la vida que les ha dado. Si bien es cierto que existirán casos los cuales dentro de la soberanía de DIOS no pueden ser modificados, la constante de DIOS es que Él quiere darnos lo que anhelamos (Jeremías 29:11) porque Jesús pagó el precio de nuestra plenitud (Isaías 53:4-5).

Vivir abrumado por lo que el creyente considera cargas nubla la vista espiritual. Impidiéndole ver todo el poder que habita dentro de él/ella para cambiar la situación que le oprime. Si el SEÑOR permite problemas en la vida de los suyos es solamente para que Su poder y gloria sean manifestados.

Cuando reconoces quien es DIOS y que Su poder habita en ti, los problemas toman su justo tamaño.

No andes por la vida cargando problemas, mejor permite que el SEÑOR les conquiste por medio de tu oración. Si tú aceptaste a Cristo en tu corazón, entonces Su poder está en ti (Gálatas 3:27). El mismo poder que hizo que los muros de Jericó cayeran, que hace que los muertos se levanten, que conquistó naciones enteras para Israel, que sanó leprosos y que libera endemoniados, habita en ti. Créelo.

Sé libre de cualquier cosa que te oprima, pues Cristo ya le conquistó por ti.

miércoles, 3 de abril de 2013

Deje que Dios lo resuelva


Deje que Dios lo resuelva

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Lucas 23:46
El apóstol Pedro les dijo a los cristianos que no devolvieran "mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo" (1 P. 3:9). Esa fue la actitud de Jesús. Él pudo hacerlo porque "encomendaba la causa al que juzga justamente" (2:23). La palabra traducida como "encomendaba" significa "entregar a alguien para que se ocupe de eso". En cada ocasión de sufrimiento, nuestro Señor entregó la circunstancia y se entregó a sí mismo a Dios. Era porque tenía confianza en el justo juicio de Dios y la gloria que sería suya. Esa confianza le permitió aceptar con serenidad tan grande sufrimiento.
Esa es la manera en la que usted debe reaccionar cuando se enfrenta a una persecución injusta en el trabajo, en su familia o en otras relaciones. Cuando usted se venga, se pierde la bendición y la recompensa que ha de traer el sufrimiento. La venganza muestra que le falta la confianza que debe tener en el poder de Dios para resolver las cosas a su debido tiempo, que incluirá castigar a los injustos y recompensar a quienes son fieles en el sufrimiento. Así que entréguele eso a Dios y deje que Él lo resuelva.