jueves, 21 de marzo de 2013

Importa Cómo Oír


Importa Cómo Oír 

       Dice Cristo en Lucas 8:18: "Mirad, pues, cómo oís..." Importa la manera de oír. Uno puede oír la verdad presentada por un genuino siervo de Dios, pero si no mira cómo oye, no sacará ningún provecho del oír.
       En Lucas 10 tenemos el caso de un hombre sabio en la ley de Moisés que se levantó, y le hizo a Cristo una pregunta, y luego escuchó la respuesta. Pero no oyó con la intención de recibir algún beneficio. Dice el texto que le hizo a Jesús una pregunta con el fin de tentarle. Está claro que con tal actitud de mente no le iba a aprovechar nada la respuesta que Jesús le diera. Él oyó las palabras de Cristo, pero oyó con mala actitud.
       Así es hoy en día. Muchos oyen la verdad, pero no la perciben porque no son honrados de corazón. Tienen los ojos de su entendimiento cerrados a causa de sus prejuicios.
       Otros oyen de otra manera. Oyen, sí, pero demoran. No reciben la palabra con solicitud. No están ansiosos de saber la verdad para obedecerla. Cuando la oyen, no están dispuestos a aceptar la verdad y ser salvos. Tienen buenas intenciones pero no oyen con la actitud necesaria para provecho. Vamos a notar el casos que hallamos en Hechos 24:24,25: "Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio, y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré". Hay mucha gente como Félix, que oye, pero no obedece.
       Dice Hebreos 4:2, "Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron". Si alguno oye la pura verdad, pero no la cree, de nada le aprovecha. El oír tiene que ser acompañado de la fe. Es como cuando alguien es invitado a asistir un servicio de predicación, y acepta la invitación para cumplir con el sentido de deber social. Asiste, y oye la predicación, pero le es sin provecho porque no mezcló fe con el oír.
       Luego hay quienes oyen de buena gana y obedecen al evangelio. ¡Dichosos éstos! En Marcos 12:37 vemos que "...gran multitud del pueblo le oía de buena gana". Los humildes están más dispuestos a oír el evangelio y obedecerlo. Los demás muchas veces están demasiado ocupados con sus negocios y en su propia sabiduría se sienten muy independientes de Dios. Confían en su propio brazo de fuerza, y creen no necesitar a Dios. Mis amigos, no sean de los tales. Oigan la verdad y obedézcanla.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Importa Qué Cosa Oír


Importa Qué Cosa Oír



       Muchos son como los atenienses del tiempo de Pablo, de quienes dicen las Escrituras que pasaban su tiempo queriendo oír alguna cosa nueva. Dice Hechos 17:21: "Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino es decir o en oír algo nuevo" Por lo tanto, muchos maestros buscan seguidores por medio de alguna cosa nueva y atractiva que llame la atención de la gente.

       Vivimos ahora en tiempos de modernización en todo aspecto de la vida física, y muchos quieren algo moderno también en la religión. Así es que muchos son como los atenienses antiguos, y no como los de Berea, de quienes leemos en el mismo capítulo 17 de Hechos. Estos eran más nobles. Dice el texto, Hechos 17:11, así: "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así". Esto requiere algo de energía espiritual; los muchos prefieren oír algo nuevo, y no escudriñar nada. Es por esto que la gente es engañada tan fácilmente. De veras, es necesario tener cuidado con lo que oímos.

       Vemos la importancia de tener cuidado con lo que oímos, porque dice el Nuevo Testamento que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Si se oye algo que no es de la Palabra de Dios, la fe resultante no va a ser fe bíblica, o fe según la enseñanza de la Biblia. La persona sí tendrá fe, pero no va a ser la fe que sana, o salva. Dice el apóstol Pablo, escribiendo a los tesalonicenses (2 Tesalonicenses 2:10-12), que si alguno no ama la verdad, Dios le enviará una operación de error, para que crea la mentira y sea condenado. [Cuando una persona rechaza voluntariamente el conocimiento de la verdad revelada en el Nuevo Testamento, ¿qué es lo que va a creer? ¡Lo único que queda es la mentira! Si rehusamos aceptar la verdad, Dios permitirá que seamos engañados por cualquier falso maestro o por cualquier creencia falsa. En otras palabras, Dios dice a todo el mundo que rechaza Su Palabra: "si usted prefiere la mentira a la verdad, ¡ahí la tiene!" Dios no obliga a nadie a creer la verdad o la mentira. Cada uno tiene la plena libertad de elegir lo que va a creer... pero si elegimos la mentira, Dios permitirá que nos quedemos con ella

       ¿Quién dirá, pues, que no importa qué oiga uno? Sí importa.

martes, 19 de marzo de 2013

El primer paso


El primer paso

Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Mateo 28:19

El bautismo es la señal exterior de la fe de uno en Cristo. Es un acto de obediencia mediante el cual una persona muestra la realidad de su salvación. La salvación no se ve con los ojos, sino que es algo sobrenatural y espiritual. Sin embargo, debe ser evidente el fruto o resultado de la salvación.

En la iglesia primitiva, el fruto inicial de la obediencia era el bautismo, y se puede esperar hoy día ese mismo fruto. Es el medio por el cual una persona da testimonio de su unión en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Ro. 6:3-4). Gálatas 3:27 dice: "Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos".

La Gran Comisión en Mateo 28 nos ordena que prediquemos el evangelio y bauticemos a otros. Eso quiere decir que debemos decir a las personas que la salvación es algo que no solo deben creer, sino también confesar públicamente, con el bautismo como el primer paso. Cuando alguien es reacio a confesar públicamente a Cristo de esa forma, tenemos razón para poner en tela de juicio la autenticidad de su fe. Jesús dij "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mt. 10:32). Esa es la confesión pública que todos debemos hacer.    La oveja perdida

Habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:7

Al principio de la parábola de la oveja perdida, Jesús pregunta: "¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?" (Lc. 15:4). Lo que Jesús quiso decir es que cualquier pastor buscaría una oveja perdida, ya que no se trata solamente del deber, sino también de afecto.

Después de encontrar a la oveja, el pastor en esa parábola fue a su casa e invitó a sus amigos y vecinos para celebrar con ellos. El gozo del pastor era tan grande que tenía que expresarlo.

El versículo de hoy es la conclusión de esa parábola y una esperanza para los cristianos de hoy. Así como el pastor se regocija por la oveja perdida, nuestro buen pastor se regocija por el pecador arrepentido, por haber encontrado a su oveja perdida.    Renovar nuestra pasión

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino.

Mateo 9:35

Todo lo que vale en la vida es resultado de la pasión de alguien. Los acontecimientos importantes de la historia humana son resultado de un profundo y entusiasta deseo de ver metas cumplidas. El deseo entusiasta de los creyentes debe ser la evangelización del mundo. Sin embargo, vivimos en una época que tiende a entorpecer nuestra perspicacia. Nuestra cultura opaca nuestras metas legítimas y le quitaría a nuestra fe su poder apasionado si tuviera la oportunidad.

En realidad, algunos cristianos son un jarro de agua fría para el corazón apasionado. Simplemente no comprenden a alguien con un interés apasionado por un proyecto espiritual, ya que la pasión espiritual no es la norma. La norma es no dejar que el cristianismo interrumpa su manera de vivir. Si usted sigue esa norma, bajará su temperatura espiritual y se volverá apático.

Todos debemos preguntarnos: ¿Dónde está nuestra carga por la evangelización? ¿Por qué no es el evangelismo la función principal de la iglesia? ¿Es la iglesia simplemente un centro de actividad complaciente consigo misma, satisfecha con la comodidad y la prosperidad?

lunes, 18 de marzo de 2013

El previo requisito del éxito


El previo requisito del éxito

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

S. D. Gordon escribió un libro intitulado Quiet Talks with World Winners (Conversaciones silenciosas con los ganadores del mundo). En ese libro cuenta la historia de un grupo de personas que se preparaban para escalar el Monte Blanco en los Alpes Suizos. Los guías explicaron que, debido a lo difícil del ascenso, cada persona debía llevar consigo únicamente el equipo necesario para escalar, dejando atrás todas las pertenencias personales.

Un joven inglés no hizo caso al consejo y llevó consigo varias cosas, pero en el camino hacia la cumbre, las fue dejando atrás, una a una. Por último, cuando alcanzó la cumbre, lo había tirado todo menos el equipo esencial.

S. D. Gordon aplicó eso a la vida cristiana: "Muchos de nosotros, cuando nos damos cuenta de que no podemos alcanzar la cumbre con nuestras cargas, dejamos de subir, y levantamos en la llanura nuestras tiendas, y nos quedamos con nuestros planes y nuestras pertenencias insignificantes. La llanura parece estar llena de muchas tiendas" (55). Lo que todos debemos preguntarnos es: ¿Están mis pertenencias personales impidiéndome cumplir la misión que Dios me ha dado?    Toda autoridad

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18

Antes de que Cristo presentara la Gran Comisión, de hacer "discípulos a todas las naciones", había establecido su autoridad divina para darla. De otro modo, habría parecido imposible de cumplir la orden.

Mientras los discípulos siguieron a Jesús durante tres años y medio, aprendieron mucho de su autoridad. Les mostró que tenía autoridad sobre la enfermedad (Mt. 4:23) y la muerte (Jn. 11:43-44). Él les dio a sus discípulos el mismo poder que Él tenía para vencer a la enfermedad y a los demonios (Mt. 10:1). Estableció que tenía la autoridad de perdonar pecados (Mt. 9:6) y de juzgar a todos los hombres (Jn. 5:25-29). Y probó que tenía la autoridad de dar su vida y volver a tomarla (Jn. 10:18).

La sumisión a esa absoluta autoridad de Cristo no es una opción; es su obligación suprema.    Una alternativa

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente.

Romanos 1:16

Antes de que Dios enviara a su Hijo a la tierra, el plan de Dios era salvar al mundo por medio de Israel; pero Israel fue incrédulo. Se describe su incredulidad en una parábola acerca de un rey que preparó una fiesta de bodas para su hijo y llamó a los convidados (Israel). Cuando los invitados no quisieron ir, algunos por indiferencia y otros por enemistad, el rey dijo a sus siervos: "Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis" (Mt. 22:9). Jesús empleó esa parábola para describir a los israelitas apóstatas, que rechazaron a su Mesías y se perdieron la fiesta planificada para ellos.

Entonces Dios hizo la invitación a otro grup los gentiles. Dios escogió a un pequeño grupo de personas reunidas en un monte de Galilea y a otro grupo de discípulos en Jerusalén para evangelizar al mundo perdido. Por medio de ellos haría la obra que la nación de Israel se había negado a hacer, y a nosotros se nos llama a continuar esa obra.

viernes, 15 de marzo de 2013

Importa a Quién Debemos Oír


Importa a Quién Debemos Oír 

       Muchos en este mundo no tienen cuidado de lo que oigan. Son fascinados fácilmente por palabras persuasivas de la humana sabiduría. Si alguna cosa les parece atractiva, la aceptan sin cuidado. Esto es muy peligroso. Así es que vamos a estudiar acerca de la necesidad de oír con cuidado.
       Dice Cristo en Mateo 11:15: "El que tiene oídos para oír, oiga". Hay que oír, pero conviene oír con cuidado.
       En primer lugar, vamos a notar que importa a quién debemos oír. Sí, importa mucho. El apóstol Juan nos dice en 1 Juan 4:1: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo". Si uno no prueba a todo maestro, podrá ser que esté escuchando a un profeta falso. Muchos de éstos andan en el mundo, dice Juan.
       Yo ilustro el punto de esta manera: ustedes ahora están leyendo mis palabras. ¿Deberían creerme en todo, sin examinar las Escrituras para ver si predico la verdad? ¡En ninguna manera! Les pido que me presenten atención, sí, pero al mismo tiempo les pido que me prueben con la Biblia abierta. Si yo fuera un maestro falso, no insistirían en que lo hicieran , sino que me creyeran plenamente por ser quien soy. Muchas veces aparece alguien ante el público, con grandes y presuntuosos títulos eclesiásticos, que los hombres mismos han inventado, y luego espero éste que el público le crea en todo por ser lo que pretende ser. Seguramente es un falso maestro.
       La pregunta importante, pues es ésta: ¿a quién debemos oír? Las Escrituras nos enseñan a oír a Cristo. En Mateo 17:5 leemos de "...una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oid". Hebreos 1:1,2, dice que "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos primeros días nos ha hablado por el Hijo..." Dios ahora nos habla por Su Hijo, Cristo Jesús.
       "Pero," dice alguien, "cómo podemos oirle a Cristo ahora, ya que no existe en la tierra?" Bueno, antes de salir de esta tierra, Cristo comisionó a doce apóstoles a ir por todo el mundo a predicar el evangelio, guiados del Espíritu Santo en sus predicaciones. Les dijo Cristo: "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). Salieron estos apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, a predicar el evangelio, registrándolo también en sus escrituras. Tenemos hasta la fecha esas Escrituras inspiradas en el Nuevo Testamento. Al oír lo que los apóstoles dicen por sus escrituras, a Cristo estamos oyendo.
       Siendo el caso así, ¿qué de los muchos que oyen a otros? En lugar de oír a Cristo por Sus apóstoles, muchos oyen más bien a José Smith por las supuestas revelaciones de él que tienen los mormones. Otros oyen a la profetisa, la señora White. Por eso son sabatistas. Otros oyen a la llamada profetisa, la señora Eddy, de la llamada Ciencia Cristiana. Hay otros que oyen a Moisés y a los profetas del Antiguo Testamento, y por lo tanto practican cosas del Antiguo Testamento, el cual Cristo quitó en Su muerte en la cruz [ Col. 2:14] . Hay quienes oyen a catecismos y a manuales y a artículos de fe, compuestas todas estas cosas por hombres, y no por Dios. Sí, mis amigos, importa a quién debemos oír.

jueves, 14 de marzo de 2013

El Creer en Jesús Para Ser Salvo

El Creer en Jesús Para Ser Salvo 
¡NO EQUIVALE A "CREER SOLAMENTE"! 

  • El hombre llega a ser hijo de Dios "por la fe en Cristo Jesús" cuando obedece al Señor en el bautismo (Gálatas 3:26,27). Es verdad que el pecador es justificado "por la fe" (Gálatas 3:24), pero por una fe obediente y activa y no por la "fe solamente" (un simple estado mental).

  • Lo que realmente vale: "la fe que obra por el amor" (Gálatas 5:6).

  • El hombre es "libertado del pecado" (Romanos 6:18) cuando obedece de corazón a "aquella forma de doctrina", o sea, la enseñanza con respecto al bautismo y su papel en la salvación del hombre (Romanos 6:17, 37).

  • La predicación del verdadero evangelio de Cristo "se ha dado a conocer a todas las gentespara que obedezcan a la fe" (Romanos 16:26; 1:5). Hechos 6:7 nos dice: "...también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe". Dios quiere que "toda las gentes" obedezcan TODAS las condiciones que Él ha establecido para que el hombre se salve y no "creer solamente".

  • En Hechos 2:44, "los que habían creído" eran los mismos que habían sido bautizados(versículo 41).

  • En Hechos 8:12, "...cuando creyeron a Felipe ... se bautizaban hombres y mujeres"

  • En Hechos 16:33,34, el carcelero de Filipos "...se bautizó ... y se regocijó con toda su casade haber creído a Dios"

  • En Hechos 18:8, "...Crispo ... creyó " lo cual incluyó el haber sido "bautizado" por el apóstol Pablo (1ª Corintios 1:14)

  • Los demonios "creen solamente" pero no están salvos (Santiago 2:19). ¿Por qué no? ¡Porque su "fe" no les conduce a obedecer a Dios! Los demonios "creen" pero no tienen vida eterna. Es más, aun creen que Jesús es el Hijo de Dios (Mateo 8:29; le conocen, Marcos 1:34; 5:7) ¡pero rehusan obedecerle! Esto significa que "el creer" en Dios es mucho más que la aceptación mental de algún hecho.

  • "La fe sin obras está muerta" (Santiago 2:20,26).

  • Jesús "es autor de eterna salvación para todos los que le obedecen" (Hebreos 5:9). Para llegar a ser cristiano (o sea, para recibir la salvación que es en Cristo) es necesarioobedecer y no "creer solamente".

  • El hombre purifica su alma "por la obediencia" a la verdad (1ª Pedro 1:22).

¿Quiénes son los que "creen en Jesús" de verdad?  
  • "El que cree" en Jesús para vida eterna (Juan 6:47) es el mismo que hace lo que Jesús manda, lo cual incluye el arrepentimiento (Hechos 17:30); la confesión (Romanos 10:9,10; Hechos 8:36,37) y; el bautismo "para perdón de los pecados" (Marcos 16:16; Hechos 2:38) como condiciones previas a la salvación.

  • "Aquel que en él cree" (Juan 3:16) es el mismo que se arrepiente, confiesa su fe en Jesús y se bautiza "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). Algunos afirman que "si una persona no se bautiza pero cree en Jesús, no se pierde..."; sin embargo, ¡el apóstol Pedro dice que el bautismo es necesario "para perdón de los pecados"! Está claro que el que no se bautiza para este fin todavía está perdido porque aún no se han lavado sus pecados (Hechos 22:16). Si uno rehusa bautizarse "para perdón de los pecados", tal persona no cree en Jesús porque la fe que salva incluye el bautismo.

  • "Los que tienen fe en Jesús" (Romanos 3:26, Nueva Versión Internacional) son los mismos que han sido "sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo" (Romanos 6:35). Dios "justifica" (Romanos 3:26) a los tales cuando su cuerpo de pecado es destruido en el bautismo (Romanos 6:6,7) y no sin este acto de obediencia. ¡La fe verdadera no equivale a "creer solamente"!

  • "Toda aquel que cree" (Romanos 1:16) es el mismo que demuestra su "obediencia a la fe" (Romanos 1:5; 16:26) al obedecer TODAS las condiciones que Dios ha establecido para la salvación, las cuales incluyen el bautismo. La obediencia y la fe son dos cosas inseparables. Por ejemplo, vemos que el apóstol Pablo alaba a los romanos diciéndoles: "...vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Romanos 1:8). Pero en Ro. 16:19 les dice que "...vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos..."

  • "Con el corazón se cree para justicia..." (Romanos 10:10) cuando tal persona obedece"de corazón a aquella forma de doctrina" (el bautismo, Romanos 6:17, 37) y libertado del pecado, viene a ser "siervo de la justicia" (Romanos 6:18).

  • Los que son "guardados por el poder de Dios mediante la fe" (1ª Pedro 1:5) son los mismos que habían sido "elegidos ... para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo" (versículo 2). Uno recibe los beneficios de la sangre de Jesús en el bautismo y no sin este acto de obediencia (Hechos 2:41,47; 20:28.)

miércoles, 13 de marzo de 2013

La Ignorancia No es Excusa


La Ignorancia No es Excusa



       Muchas personas hoy en día viven de acuerdo con el refrán "ojos que no ven, corazón que no siente". En otras palabras, "lo que no sé, no me concierne". Desde el principio de la Creación, la gente desea evadir su responsabilidad ante Dios empleando el pretexto de "la ignorancia". Para ilustrar esta forma equivocada de pensar, muchos en los países de habla inglesa suelen decir: "ignorance is bliss", lo cual viene a ser algo como "ser ignorante es ser dichoso". A veces se emplea este refrán para referirse a la infancia. Dicen algunos que cuando eran niños (con menos conocimiento) eran, en realidad, más felices. Lo malo consiste en traer esta mentalidad a nuestra vida como adultos y pensar que estaremos mejor sin conocer la Voluntad de Dios.

       Como otra evidencia de como muchos se escudan detrás del argumento de la ignorancia, cito a continuación una conversación que tuve hace algunos años con un amigo de Barcelona. Un día decidí hablarle del evangelio y de la esperanza de estar con Dios después de la muerte. Este señor, ya de edad avanzada, se tapó los oídos en medio de la conversación y exclamó: "¡No me hables más! ¡No quiero preocuparme por esas cosas!" Mi amigo pensaba, sin duda, que si no sabía nada del tema él podría seguir viviendo felizmente y "quizá" esa misma ignorancia le pudiera salvar de cualquier apuro en el más allá. De esta manera, muchas personas piensan que la mejor forma de morir es "no sabiendo nada". "Así," razonan equivocadamente, "Dios no podrá pedirme cuentas de lo que hecho con mi vida." Piensan que este pretexto le bastará a Creador del universo y podrán entrar inmediatamente en Su morada eterna nada más al presentar este argumento.

       ¡Pero la Biblia dice todo lo contrario! Un día todos tendremos que dar cuenta de lo que hayamos hecho con nuestras vidas, "sea bueno o malo" (2 Cor. 5:10). ¡El rehusar conocer este hecho no nos ayudará a evitarlo en el futuro! Tal como en el tiempo de los cristianos del primer siglo, los hombres ELIGEN conocer ciertas cosas e ignorar otras. El apóstol Pedro menciona en su segunda carta que aun había personas en su día que ignoraban VOLUNTARIAMENTE que Dios destruyó por agua a la gente desobediente en el tiempo de Noé (2 Ped. 3:5). La ignorancia de la Voluntad de Dios es una ELECCIÓN. Algunos, para esquivar su responsabilidad ante Dios, nos preguntan: "pero, ¿qué del pobre africano o del indio de la selva amazónica que nunca ha leído la Biblia?" No obstante, lo que desea hacer tal persona es evadir su PROPIA RESPONSABILIDAD ante Dios. Él no es "el pobre africano o indio". Conocer la voluntad de Dios está A SU ALCANCE, como también está al alcance de usted y la está leyendo en este mismo instante.

       En varias ocasiones Jesús nos dice en el Nuevo Testamento: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo 11:15; 13:9; 13:43). ¿Quiénes, pues, son los que tienen oídos? Todos, por supuesto. Dios, que es el Creador del oído, quiere que hagamos uso apropiado de este miembro del cuerpo para saber cual es Su Santa Voluntad. No se haga usted "el sordo" cuando se presenta la oportunidad de conocer mejor la Palabra de Dios. Cada uno es responsable de oír y de entender lo que Dios le dice en la Biblia (Mateo 15:10; Efesios 5:17). ¡En el Juicio Final no habrá pretexto que valga!