jueves, 18 de octubre de 2012

Cristo habló muchas palabras sobre sus sufrimientos,


Vv. 1-6.Cristo habló muchas palabras sobre sus sufrimientos, pero sólo una de su gloria; sin embargo, los discípulos se aferraron de esta y olvidaron las otras. A muchos que les gusta oír y hablar de privilegios y de gloria están dispuestos a soslayar los pensamientos acerca de trabajos y problemas. Nuestro Señor puso ante ellos un niñito, asegurándoles con solemnidad que no podrían entrar en su reino si no eran convertidos y hechos como los pequeñuelos. Cuando los niños son muy pequeños no desean la autoridad, no consideran las distinciones externas, están libres de maldad, son enseñables y dispuestos a confiar en sus padres. Verdad es que pronto empiezan a mostrar otras disposiciones y a edad temprana se les enseñan otras ideas, pero son características de la infancia las que los convierten en ejemplos adecuados de la mente humilde de los cristianos verdaderos. Ciertamente necesitamos ser renovados diariamente en el espíritu de nuestra mente para que lleguemos a ser simples y humildes como los pequeñuelos, y dispuestos a ser el menor de todos. Estudiemos diariamente este tema y examinemos nuestro espíritu.

Vv. 7-14.Considerando la astucia y maldad de Satanás, y la debilidad y depravación de los corazones de los hombres, no es posible que no haya sino ofensas. Dios las permite para fines sabios y santos, para que sean dados a conocer los que son sinceros y los que no lo son. Habiéndosenos dicho antes que habrá seductores, tentadores, perseguidores y malos ejemplos, permanezcamos de guardia. Debemos apartarnos, tan lícitamente como podamos, de lo que puede enredarnos en el pecado. Hay que evitar las ocasiones externas de pecado.
Si vivimos conforme a la carne, debemos morir. Si mortificamos, a través del Espíritu, a las obras de la carne, viviremos. Cristo vino al mundo a salvar almas y tratará severamente a los que estorban el progreso de otros que están orientando su rostro al cielo. ¿Y, alguno de nosotros rehusará atender a los que el Hijo de Dios vino a buscar y salvar? Un padre cuida a todos sus hijos, pero es particularmente tierno con los pequeños.

Vv. 15-20.Si alguien hace mal a un cristiano confeso, éste no debe quejarse a los demás, como suele hacerse, sino ir en forma privada a quien le ofendió, tratar el asunto con amabilidad, y reprender su conducta. Esto tendrá en el cristiano verdadero, por lo general, el efecto deseado y las partes se reconciliarán. Los principios de estas reglas pueden practicarse en todas partes y en todas las circunstancias, aunque son demasiado descuidados por todos. ¡Cuán pocos son los que prueban el método que Cristo mandó expresamente a todos sus discípulos! -En todos nuestros procedimientos debemos buscar la dirección orando; nunca podremos apreciar demasiado las promesas de Dios. en cualquier tiempo o lugar que nos encontremos en el nombre de Cristo, debemos considerar que Él está presente en medio nuestro.

Vv. 21-35.Aunque vivamos totalmente de la misericordia y el perdón, nos demoramos para perdonar las ofensas de nuestros hermanos. Esta parábola señala cuánta provocación ve Dios de su familia en la tierra y cuán indóciles somos sus siervos.
Hay tres cosas en la parábola: -1. La maravillosa clemencia del amo. La deuda del pecado es tan enorme que no somos capaces de pagarla. Véase aquí lo que merece todo pecado; esta es la paga del pecado, ser vendido como esclavo. Necedad de muchos que están fuertemente convictos de sus pecados es fantasear que pueden dar satisfacción a Dios por el mal que le han hecho.
2. La severidad irracional del siervo hacia su consiervo, a pesar de la clemencia de su señor con él. No se trata de que nos tomemos a la ligera hacerle mal a nuestro prójimo, puesto que también es pecado ante Dios, sino que no debemos agrandar el mal que nuestro prójimo nos hace ni pensar en la venganza. Que nuestras quejas, tanto de la maldad del malo y de las aflicciones del afligido, sean llevadas ante Dios y dejadas con Él.
3. El amo reprobó la crueldad de su siervo. La magnitud del pecado acrecienta las riquezas de la misericordia que perdona; y el sentido consolador de la misericordia que perdona hace mucho para disponer nuestros corazones a perdonar a nuestros hermanos.
No tenemos que suponer que Dios perdona realmente a los hombres y que, después, les reconoce sus culpas para condenarlos. La última parte de esta parábola muestra las conclusiones falsas a que llegan muchos en cuanto a que sus pecados están perdonados, aunque su conducta posterior demuestra que nunca entraron en el espíritu del evangelio ni demostraron con su vivencia la gracia que santifica. No perdonamos rectamente a nuestro hermano ofensor si no lo perdonamos de todo corazón. Pero esto no basta; debemos buscar el bienestar hasta de aquellos que nos ofenden. ¡Con cuánta justicia serán condenados los que, aunque llevan el nombre de cristianos, persisten en tratar a sus hermanos sin misericordia! El pecador humillado confía solo en la misericordia abundante y gratuita a través del rescate de la muerte de Cristo. Busquemos más y más la gracia de Dios que renueva, para que nos enseñe a perdonar al prójimo como esperamos perdón de Él.

martes, 16 de octubre de 2012

Ahora, los discípulos contemplaron algo de la gloria de Cristo


Vv. 1-13.Ahora, los discípulos contemplaron algo de la gloria de Cristo, como del unigénito del Padre. Tenía el propósito de sostener la fe de ellos cuando tuvieran que presenciar su crucifixión; les daría una idea de la gloria preparada para ellos, cuando fueran transformados por su poder y fueran hechos como Él.
Los apóstoles quedaron sobrecogidos por la visión gloriosa. Pedro pensó que era más deseable seguir allí, y no volver a bajar para encontrarse con los sufrimientos, de los cuales tenía tan poca disposición para oír. En esto no sabía lo que decía. Nos equivocamos si esperamos un cielo aquí en la tierra. Sean cuales sean los tabernáculos que nos propongamos hacer para nosotros en este mundo, siempre debemos acordarnos de pedirle permiso a Cristo. Aún no había sido ofrecido el sacrificio sin el cual las almas de los hombres pecadores no pueden ser salvadas; había servicios importantes que Pedro y sus hermanos debían cumplir.
Mientras Pedro hablaba, una nube brillante los cubrió, señal de la presencia y gloria divina. Desde que el hombre pecó, y oyó la voz de Dios en el huerto, las apariciones desacostumbradas de Dios han sido terribles para el hombre. Cayeron postrados en tierra hasta que Jesús les dio ánimo; cuando miraron alrededor vieron sólo a su Señor como lo veían corrientemente. Debemos pasar por diversas experiencias en nuestro camino a la gloria, y cuando regresamos al mundo después de participar en un medio de gracia, debemos tener cuidado de llevar a Cristo con nosotros, y entonces que sea nuestro consuelo que Él está con nosotros.

Vv. 14-21.El caso de los hijos afligidos debe presentarse a Dios con oración ferviente y fiel. Cristo curó al niño. Aunque la gente era perversa y Cristo era provocado, de todas maneras, atendió al niño. Cuando fallan todas las demás ayudas y socorros, somos bienvenidos a Cristo, podemos confiar en Él y en su poder y bondad.
Véase aquí una señal del esfuerzo de Cristo como nuestro Redentor. Da aliento a los padres a llevar sus hijos a Cristo, cuyas almas están bajo el poder de Satanás; Él es capaz de sanarlos y está tan dispuesto como poderoso es. No sólo llevadlos a Cristo con oración, sino llevadlos a la palabra de Cristo; a los medios por los cuales se derriban las fortalezas de Satanás en el alma.
Bueno es que desconfiemos de nosotros mismos y nuestra fuerza, pero es desagradable para Cristo cuando desconfiamos de cualquier poder derivado de Él u otorgado por Él. También había algo en la enfermedad que dificultaba la curación. El poder extraordinario de Satanás no debe desalentar nuestra fe, sino estimularnos a un mayor fervor al orar a Dios para que sea aumentada. ¡Nos maravillamos al ver que Satanás tenía la posesión corporal de este joven, desde niño, cuando tiene la posesión espiritual de todo hijo de Adán desde la caída!

Vv. 22, 23.Cristo sabía perfectamente todas las cosas que le ocurrirían, pero emprendió la obra de nuestra redención, lo cual demuestra fuertemente su amor. ¡Qué humillación exterior y gloria divina fue la vida del Redentor! Toda su humillación terminó en su exaltación. Aprendamos a soportar la cruz, a despreciar las riquezas y los honores mundanos y a estar contentos con su voluntad.

Vv. 24-27.Pedro estaba seguro de que su Maestro estaba listo para hacer lo justo. Cristo habló primero de darle pruebas de que no se podía esconder de Él ningún pensamiento. Nunca debemos renunciar a nuestro deber por temor a ofender, pero a veces tenemos que negarnos a nosotros mismos en nuestros intereses mundanos para no ofender.
Sin embargo, el dinero estaba en el pez; el único que sabe todas las cosas podía saberlo y sólo el poder omnipotente podía llevarlo al anzuelo de Pedro.
El poder y la pobreza de Cristo deben mencionarse juntos. Si somos llamados por la providencia a ser pobres como nuestro Señor, confiemos en su poder y nuestro Dios satisfará toda nuestra necesidad, conforme a sus riquezas en gloria por Cristo Jesús. En la senda de la obediencia, en el curso, quizá, de nuestra vocación habitual, como ayudó a Pedro, así nos ayudará. Si se presentara una emergencia repentina, que no estamos preparados para enfrentar, no recurramos al prójimo sin antes buscar a Cristo.

lunes, 15 de octubre de 2012

Un público obligado a escuchar


Un público obligado a escuchar

Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.

Filipenses 4:22

No todo sufrimiento es físico. A veces pasamos por sufrimientos emocionales y mentales. Pablo estaba preso en Roma cuando escribió a los filipenses. Se había reducido mucho su ministerio; no obstante, les dijo a los filipenses que su encarcelamiento en realidad había contribuido al adelanto del evangelio. Estando encadenado a soldados romanos, tuvo la oportunidad de ganarlos para el Señor (v. 13).

Estaba ocurriendo una especie de avivamiento en el palacio del César, que evidentemente llevó a la salvación de algunos, como lo indica el versículo de hoy. Los soldados no sabían a quién tenían en sus manos: creían que tenían un preso, pero en realidad tenían a un evangelista para quienes ellos eran un público que ¡no tenía más remedio que escuchar! ¡Qué ejemplo de regocijo en medio de una situación frustrante y desalentadora!     El logro de una mente comprensiva

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Santiago 1:3

Nunca dude que las pruebas lograrán algo positivo. Están destinadas a producir "paciencia" o, mejor traducido, "resistencia" o "perseverancia". Con cada prueba forjamos la tenacidad de espíritu que resiste bajo presión mientras esperamos con paciencia que Dios quite la prueba a su debido tiempo y entonces nos recompensa. Eso nos fortalece a medida que obtenemos más resistencia.

Dios nos edifica de la misma manera que un corredor va desarrollando poco a poco la capacidad de correr largas distancias. Él comienza por lo más insignificante y va aumentando hasta la capacidad máxima. Dios permite mayores pruebas en nuestra vida a fin de aumentar nuestra resistencia para un mayor servicio y gozo, ya que cuanto más difícil la batalla, tanto más grata la victoria. Cuando usted sale de una prueba difícil, puede regocijarse por la liberación que Dios le ha dado. Eso prueba que se puede confiar en Él, y eso fortalece su fe.   Esperanza del cielo

Gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos.

Romanos 8:23-24

Las pruebas en la vida de un creyente aumentan su esperanza del cielo. Así como las pruebas crean un creciente desinterés por el mundo efímero, también crean un mayor deseo, por ejemplo, de reunirse con un ser querido que se ha ido para estar con el Señor. Si los seres más queridos de su vida han ido a la presencia de nuestro Salvador, y si usted ha invertido su tiempo y su dinero en las cosas eternas, entonces no tendrá muchas ataduras con este mundo transitorio.

Más allá de esta vida de sufrimiento hay un futuro glorioso para el creyente que nos hace desear aun más el cumplimiento de la salvación. De modo que las pruebas nos dan un mayor aprecio de lo que es eterno; nos ayudan a anhelar la ciudad eterna del cielo.

domingo, 14 de octubre de 2012

Cristo enseña por el Espíritu de sabiduría en el corazón


Mateo   16.Vv. 1-4.Los fariseos y los saduceos se oponían unos a otros en principios y conducta, pero se unieron contra Cristo. Pero deseaban una señal de su propia elección: despreciaron las señales que aliviaban la necesidad del enfermo y angustiado, y pidieron otra cosa que gratificara la curiosidad del orgulloso. Gran hipocresía es buscar señales de nuestra propia invención, cuando pasamos por alto las señales ordenadas por Dios.

Vv. 5-12.Cristo habla de cosas espirituales con un símil y los discípulos lo entienden mal, como de cosas carnales. Tomó a mal que ellos pensaran que Él se preocupaba tanto del pan como ellos; que estuvieran tan poco familiarizados con su manera de predicar. Entonces entendieron ellos lo que quería decir. Cristo enseña por el Espíritu de sabiduría en el corazón, abriendo el entendimiento al Espíritu de revelación en la palabra.

Vv. 13-20.Pedro dijo, por sí mismo y por sus hermanos, que estaban seguros de que nuestro Señor era el Mesías prometido, el Hijo del Dios vivo. Esto muestra que creían que Jesús era más que hombre. Nuestro Señor afirma que Pedro era bienaventurado, porque la enseñanza de Dios lo hacía diferente de sus compatriotas incrédulos.
Cristo agrega que lo llama Pedro, aludiendo a su estabilidad o firmeza para profesar la verdad. La palabra traducida “roca”no es la misma palabra “Pedro”, sino una de significado similar. Nada puede ser más erróneo que suponer que Cristo significó que la persona de Pedro era la roca. Sin duda que el mismo Cristo es la Roca, el fundamento probado de la Iglesia; y ¡ay de aquel que intente poner otro! La confesión de Pedro es esta roca en cuanto doctrina. Si Jesús no fuera el Cristo, los que Él posee no son de la Iglesia, sino engañadores y engañados. Nuestro Señor declara luego la autoridad con que Pedro sería investido. Él habló en nombre de sus hermanos y esto lo relacionaba a ellos con Él. Ellos no tenían conocimiento certero del carácter de los hombres, y estaban propensos a errores y pecados en su conducta; pero ellos fueron guardados libres de error al establecer el camino de aceptación y de salvación, la regla de la obediencia, el carácter y la experiencia del creyente, y la condenación final de los incrédulos e hipócritas. En tales materias su decisión era recta y confirmada en el cielo. Pero todas las pretensiones de cualquier hombre, sean de desatar o atar los pecados de los hombres, son blasfemas y absurdas. Nadie puede perdonar pecados sino solamente Dios. Y este atar y desatar en el lenguaje corriente de los judíos, significaba prohibir y permitir, o enseñar lo que es legal o ilegal.

Vv. 21-23.Cristo revela paulatinamente su pensamiento a su pueblo. Desde esa época, cuando los apóstoles hicieron la confesión completa de Cristo, que era el Hijo de Dios, empezó a hablarles de sus sufrimientos. Dijo esto para corregir los errores de sus discípulos sobre la pompa y poder externos de su reino. Quienes sigan a Cristo no deben esperar cosas grandes ni elevadas en este mundo. Pedro quería que Cristo aborreciera el sufrimiento tanto como él, pero nos equivocamos si medimos el amor y la paciencia de Cristo por los nuestros. No leemos de nada que haya dicho o hecho alguno de sus discípulos, en algún momento, que dejara ver que Cristo se resintió tanto como al oír esto. Quienquiera que nos saque de lo que es bueno y nos haga temer que hacemos demasiado por Dios, habla el lenguaje de Satanás. Lo que parezca ser tentación a pecar debe ser resistido con horror y no ser considerado. Los que renuncian a sufrir por Cristo, saborean más las cosas del hombre que las cosas de Dios.

Vv. 24-28. Un verdadero discípulo de Cristo es aquel que lo sigue en el deber y lo seguirá a la gloria. Es uno que anda en el mismo camino que anduvo Cristo, guiado por su Espíritu, y va en sus pasos, dondequiera que vaya. —“Niéguese a sí mismo”. Si negarse a sí mismo es lección dura, no es más de lo que aprendió y practicó nuestro Maestro, para redimirnos y enseñarnos. “Tome su cruz”. Aquí se pone cruz por todo problema que nos sobrevenga. Somos buenos para pensar que podemos llevar mejor la cruz ajena que la propia; pero mejor es lo que nos está asignado, y debemos hacer lo mejor de ello. No debemos, por nuestra precipitación y necedad, acarrearnos cruces a nuestras cabezas, sino tomarlas cuando estén en nuestro camino.
Si un hombre tiene el nombre y crédito de un discípulo, siga a Cristo en la obra y el deber del discípulo. Si todas las cosas del mundo nada valen cuando se comparan con la vida del cuerpo, ¡qué fuerte el mismo argumento acerca del alma y su estado de dicha o miseria eterna! Miles pierden sus almas por la ganancia más frívola o la indulgencia más indigna, sí, a menudo por solo pereza o negligencia. Cualquiera sea el objeto por el cual los hombres dejan a Cristo, ese es el precio con que Satanás compra sus almas. Pero un alma es más valiosa que todo el mundo. Este es el juicio de Cristo para la materia; conocía el precio de las almas, porque las rescató; ni hubiera subvalorado al mundo, porque lo hizo. El transgresor moribundo no puede comprar una hora de alivio para buscar misericordia para su alma que perece. Entonces, aprendamos justamente a valorar nuestra alma, y a Cristo como el único Salvador de ellas.

viernes, 12 de octubre de 2012

Resistir hasta el fin


Resistir hasta el fin

Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas].

Santiago 1:12

El verbo soportar en el versículo de hoy se refiere a resistir con paciencia y de forma victoriosa. Implica pasiva o incluso penosa supervivencia y se concentra en el resultado de ser victorioso. La persona que pasa por las pruebas y sale victoriosa nunca abandona su fe ni a su Dios. Demuestra que es un cristiano genuino.

Algunas personas van a la iglesia, dicen creer en Cristo y hasta se bautizan. Pero cuando se enfrentan a los problemas, ellas desaparecen. Y tal vez nunca vuelvan. Quizás afrontaron una relación quebrantada, la muerte de un ser querido, o alguna otra lucha, y las circunstancias fueron tan insoportables que culparon a Dios y se fueron, convencidas de que el cristianismo no es la solución.

Como creyentes, podemos pasar por tiempos de luchas y de dudas, pero nunca será destruida nuestra fe. Nos aferramos al Señor a pesar de nuestras pruebas porque lo amamos. Esa perseverancia amorosa resulta en verdadera bendición.      Tengamos esperanza

Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13

Usted ha oído muchos sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha oído alguna vez un mensaje o ha leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza. La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza? Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o una creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.  Nuestra corona futura

Cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida.

Santiago 1:12

La vida eterna es la corona que Dios ha prometido a quienes lo aman. Es el galardón supremo del creyente. Aunque en el presente experimentamos algunos de los beneficios de vida eterna, la tenemos como una promesa. Algún día la recibiremos en su plenitud. Seguimos esperando recibir el galardón futuro. Cuando venga el Señor, nos dará la plenitud de vida eterna.

El apóstol Pablo expresó un pensamiento similar: "Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Ti. 4:8). Cuando Cristo regrese por la iglesia, a los cristianos se les dará una vida de justicia eterna. Todos recibiremos la misma corona de las recompensas de vida eterna, justicia y gloria.

La resistencia no gana la vida eterna. Sin embargo, la resistencia es la prueba de la fe y del amor genuinos, y eso es recompensado con la plenitud de vida eterna.   Un amigo recibido con agrado

Ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:11

El considerar una prueba como algo que causa gozo es algo que requiere disciplina, ya que el gozo no es la reacción humana natural ante las aflicciones. El cristiano tiene que hacer un compromiso consciente para afrontar cada prueba con una actitud gozosa. Pablo estaba preso en Roma cuando dijo a los filipenses: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez dig ¡Regocijaos!... he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (4:4, 11). Él había aprendido a estar contento y a regocijarse en medio de las pruebas. Eso no es algo que sucede por casualidad.

Cuando vea llegar una prueba, asuma una actitud de gozo que resulta de esperar lo que la obra perfeccionadora del Señor hará a través de la prueba. Debemos estar convencidos de que vamos a afrontar las pruebas con una actitud alegre. Es el gozo de quien considera un privilegio que se pruebe su fe porque sabe que la prueba lo acercará más al Salvador. Entonces una prueba será un amigo recibido con agrado.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las adiciones a las leyes de Dios desacreditan su sabiduría,


Vv. 1-9. Las adiciones a las leyes de Dios desacreditan su sabiduría, como si Él hubiera dejado fuera algo necesario que el hombre puede suplir; de una u otra manera llevan siempre a que los hombres desobedezcan a Dios. ¡Cuán agradecidos debemos estar por la palabra escrita de Dios! Nunca pensemos que la religión de la Biblia pueda ser mejorada por algún agregado humano, sea en doctrina o práctica.
Nuestro bendito Señor habló de sus tradiciones como inventos propios de ellos, y señaló un ejemplo en que esto era muy claro: las transgresiones del quinto mandamiento. Cuando se les pedía ayuda para las necesidades de un padre, ellos alegaban que habían dedicado al templo todo lo que podían disponer, aunque no se separaran de ello, y por tanto, sus padres no debían esperar nada de ellos. Esto era anular la efectividad del mandamiento de Dios.
El sino de los hipócritas es meter un pequeño paréntesis: “En vano me adoran”. No complacerá a Dios ni les aprovechará a ellos; ellos confían en vanidad, y la vanidad será su recompensa.

Vv. 10-20.Cristo muestra que la contaminación que debían temer no era la que entraba por la boca como alimento, sino lo que salía de sus bocas, que demostraba la maldad de sus corazones. Nada durará en el alma, sino la gracia regeneradora del Espíritu Santo; y nada debe ser admitido en la iglesia, sino lo que es de lo alto; por tanto, no debemos perturbarnos por quien se ofenda por la afirmación clara y oportuna de la verdad.
Los discípulos piden que se les enseñe mejor sobre esta materia. Donde una cabeza débil duda de una palabra de Cristo, el corazón recto y la mente dispuesta buscan instrucción.
El corazón es perverso, Jeremías xvii, 9, porque no hay pecado en palabra y obra que no esté primero en el corazón. Salen todos del hombre y son fruto de la maldad que hay en el corazón y allí obra. Cuando Cristo enseña, muestra a los hombres el engaño y la maldad de sus corazones; les enseña a humillarse y buscar ser purificados de sus pecados y de su inmundicia en el manantial abierto.

Vv. 21-28.Los más remotos y oscuros rincones del país reciben las influencias de Cristo; después, los confines de la tierra verán su salvación.
La angustia y el trastorno de su familia llevó a una mujer a Cristo; aunque es la necesidad la que nos empuja a Cristo, sin embargo, no seremos desechados por él. Ella no limitó a Cristo a ningún caso particular de misericordia, pero misericordia, misericordia, es lo que ella rogó: ella no aduce mérito, sino que depende de la misericordia. Deber de los padres es orar por sus hijos, y ser fervorosos para orar por ellos, especialmente por sus almas. ¿Tenéis un hijo, una hija, dolorosamente afligida con un demonio del orgulloso, un demonio inmundo, un demonio de maldad, que está cautivo por su voluntad? Este es un caso más deplorable que el de la posesión corporal, y debéis llevarlos por fe y oración a Cristo, que Él solo es capaz de sanarlos.
Muchos métodos de la providencia de Cristo, especialmente de su gracia, para tratar con su pueblo, que son oscuros y confunden, se pueden explicar por este relato, que enseña que puede haber amor en el corazón de Cristo aunque su rostro tenga el ceño fruncido; y nos anima a confiar aún en Él aunque parezca listo para matarnos. A quienes Cristo piensa honrar más, los humilla para que sientan su indignidad. Un corazón orgulloso sin humillar no soportaría esto; ella lo convirtió en argumento para validar su petición.
El estado de esta mujer es un emblema del estado del pecador, profundamente consciente de la miseria de su alma. Lo mínimo de Cristo es precioso para un creyente, hasta las mismas migajas del Pan de vida. De todas las gracias, es la fe la que más honra a Cristo; por tanto, de todas las gracias, Cristo honra más a la fe. Él le sanó a la hija. Él habló y fue hecho. De aquí los que buscan ayuda del Señor, y no reciben respuesta de gracia, aprendan a convertir aun su indignidad y desaliento en ruegos de misericordia.

Vv. 29-39.Cualquiera sea nuestro caso, la única manera de encontrar bienestar y alivio es dejarlo a los pies de Cristo, someterlo a Él y referirlo a su disposición. Los que quieren salud espiritual de Cristo, deben ser gobernados como a Él le agrada. Véase el trabajo que ha hecho el pecado: a cuanta variedad de enfermedades están sometidos los cuerpos humanos. Aquí había tales enfermedades que la fantasía no podía siquiera suponer su causa ni su curación; sin embargo, estaban sujetas al mando de Cristo. Las curas espirituales que obra Cristo son maravillosas. Cuando hace que las almas ciegas vean por fe, el mudo hable por la oración, el rengo y el manco anden en santa obediencia, es para maravillarse.
Su poder también fue mostrado a la multitud en la abundante provisión que hizo para ellos: la manera es muy semejante a lo anterior. Todos comieron y quedaron satisfechos. Cristo llena a quienes alimenta. Con Cristo hay pan suficiente y para guardar; provisiones de gracia para más de los que la buscan, y para quienes buscan más.
Cristo despidió a la gente. Aunque los había alimentado dos veces, no deben esperar milagros para encontrar su pan diario. Vuelvan a casa a sus ocupaciones y a sus mesas. Señor, aumenta nuestra fe, y perdona nuestra incredulidad, enseñándonos a vivir de tu plenitud y tu abundancia para todas las cosas que pertenecen a esta vida y a la venidera.

lunes, 8 de octubre de 2012

¿Qué hay en su corazón?






¿Qué hay en su corazón?

Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

2 Crónicas 32:31

Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte.     Separados del mundo

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios "mayores riquezas... que los tesoros de los egipcios". Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales.      El gozo que nos aguarda

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.       Pruebas bienaventuradas

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciend "Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]" (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del segundo?