domingo, 15 de julio de 2012

Romanos. 8


Romanos. 8
Versículos 1-9. La libertad de los creyentes respecto de la condenación. 10-17. Sus privilegios por ser los hijos de Dios. 18-25. Sus esperanzas ante las tribulaciones. 26, 27. La ayuda del Espíritu Santo en la oración. 28-31. Su interés en el amor de Dios. 32-39. Triunfo final por medio de Cristo.

Vv. 1-9.Los creyentes pueden ser castigados por el Señor, pero no serán condenados con el mundo. Por su unión con Cristo por medio de la fe, están seguros. ¿Cuál es el principio de su andar: la carne o el Espíritu, la naturaleza vieja o la nueva, la corrupción o la gracia? ¿Para cuál de estos hacemos provisión, por cuál somos gobernados? La voluntad sin renovar es incapaz de obedecer por completo ningún mandamiento. La ley, además de los deberes externos, requiere obediencia interna. Dios muestra su aborrecimiento del pecado por los sufrimientos de su Hijo en la carne, para que la persona del creyente fuera perdonada y justificada. Así, se satisfizo la justicia divina y se abrió el camino de la salvación para el pecador. El Espíritu escribe la ley del amor en el corazón, y aunque la justicia de la ley no sea cumplida por nosotros, de todos modos, bendito sea Dios, se cumple en nosotros; en todos los creyentes hay quienes responden a la intención de la ley.
El favor de Dios, el bienestar del alma, los intereses de la eternidad, son las cosas del Espíritu que importan a quienes son según el Espíritu. ¿Por cuál camino se mueven con más deleite nuestros pensamientos? ¿Por cuál camino van nuestros planes e ingenios? ¿Somos más sabios para el mundo o para nuestras almas? Los que viven en el placer están muertos, 1 Timoteo v, 6. El alma santificada es un alma viva, y esa vida es paz. La mente carnal no es sólo enemiga de Dios, sino la enemistad misma. El hombre carnal puede, por el poder de la gracia divina, ser sometido a la ley de Dios, pero la mente carnal, nunca; esta debe ser quebrantada y expulsada.
Podemos conocer nuestro estado y carácter verdadero cuando nos preguntamos si tenemos o no el Espíritu de Dios y de Cristo, versículo 9. Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu. Tener el Espíritu de Cristo significa haber cambiado el designio en cierto grado al sentir que había en Cristo Jesús, y eso tiene que notarse en una vida y una conversación que corresponda a sus preceptos y a su ejemplo.

sábado, 14 de julio de 2012

SI NO HAY CAMBIO, NO HAY CONVERSIÓN


LA DOCTRINA DE LA CONVERSIÓN

Nosotros “éramos por naturaleza hijos de ira” (Efesios 2.3). Desde la antigüedad se nos casó con nuestros ídolos como el caso de Efraín. Para volver a Dios es necesario que haya una transformación; un cambio en nuestra mentalidad, en los deseos de nuestro corazón y en nuestra actitud hacia Dios y hacia el pecado. A nosotros nos es necesario experimentar un cambio completo en nuestras vidas de manera que agrademos a Dios al estar en armonía con su palabra. Cuando un pecador se arrepiente, Dios hace la obra de convertirlo en un cristiano. Los pecados que el pecador una vez amó ahora aborrece y las cosas buenas de Dios que antes aborreció ahora las ama. La conversión es una transformación completa: un amor nuevo en el corazón y una vida nueva en el alma.

SI NO HAY CAMBIO, NO HAY CONVERSIÓN

Ésta es la conclusión inevitable a la que arriba el que con diligencia estudia este tema en la Biblia. Para ilustrar esto de una manera diferente lo haremos de la siguiente forma: Un bosque pantanoso puede ser convertido en un terreno fértil para el cultivo; la arena silícica se convierte en un vidrio claro con el cual se fabrican los parabrisas; el agua se convierte en vapor. En cada caso hay un cambio esencial que produce entonces la conversión.
También ocurre un cambio esencial que convierte al pecador en un hijo de Dios. Hay un cambio de mentalidad, de los deseos del corazón y de vida en esa persona. Sin tal cambio, aunque el incrédulo se afile a una congregación de creyentes, no será un hijo de Dios. Para estar en Cristo Jesús nada sirve a menos que la persona llegue a ser “una nueva creación” (Gálatas 6.15). Y cuando esa “nueva creación” existe por dentro, la persona manifestará por fuera una “vida nueva” en Cristo Jesús (Romanos 6.4). “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12.34). “La fe sin obras está muerta” (Santiago 2.26). “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6.2). Cuando uno se convierte al Señor cambia sus caminos, desecha todos los hábitos pecaminosos y manifiesta los frutos de una vida justa en su andar diario.
Hay personas que dicen que se han convertido al Señor, pero con sus hechos lo niegan. Su lengua no ha sido limpiada de inmundicia y blasfemia, su orgullo sigue siendo parte de su vida diaria, su conducta es la misma de todos los días, sus negocios son tan fraudulentos como antes, su forma de vestir es tan mundana como las modas del mundo y siguen viviendo en los placeres pecaminosos que antes vivían. Concluimos, pues, que como no hay un cambio por fuera, tampoco ha habido un cambio por dentro. Tal persona no se ha convertido al Señor. Donde hay vida adentro hay luz afuera (Mateo 5.14–16).

jueves, 12 de julio de 2012

Cristo «aprendió la obediencia


El mismo libro en la Biblia que dice que Cristo «aprendió la obediencia
» a través del sufrimiento, y que fue «[perfeccionado]
por aflicciones», también dice que fue «sin pecado». «[Cristo] fue
tentado en todo según nuestra semejanza, pero sinpecado» (Hebreos
4:15).
Esta es la enseñanza consecuente de la Biblia. Cristo fue sin pecado.
Aunque era eldivino Hijo de Dios, era realmente humano, con
todas nuestras tentaciones y apetitos y debilidades físicas. Sintió
hambre (Mateo 21:19) y enojo y aflicción (Marcos 3:5) y dolor
(Mateo 17:12). Pero su corazón amaba perfectamente a Dios, y actuó
de acuerdo con ese amor: «no hizo pecado, ni se halló engaño en
su boca» (I Pedro 2:22).
Por consiguiente, cuando la Biblia dice que Jesús «por lo que padeció
aprendió la obediencia», no quiere decir que aprendió a dejar
de desobedecer. Quiere decir que con cada nueva experiencia aprendió
en la práctica -yen eldolor-lo que significa obedecer. Cuando
dice que fue «[perfeccionado] por aflicciones», no quiere decir
que fue gradualmente librándose de defectos. Quiere decir que fue declaración de la aprobación de Dios. Esta la dio levantando a Jesús
de entre los muertos.

martes, 10 de julio de 2012

Los deberes de la congregación hacia los pastores


Los deberes de la congregación hacia los pastores
El éxito de una congregación depende mucho de cómo los miembros apoyan a los pastores y cómo cumplen con sus deberes. A continuación ofrecemos algunos deberes de los miembros de la iglesia hacia los pastores:
1.                 Orar por ellos
Las oraciones de una congregación fiel resultan de gran ayuda para los pastores. Pablo estimó de mucho valor las oraciones de los santos (2 Corintios 1.11). Las oraciones de una congregación fiel libraron a uno de los apóstoles de la cárcel y probablemente de la muerte (Hechos 12.5). Todos los pastores verdaderos se dan cuenta del valor de las oraciones de los santos y siempre las anhelan. (Lea Efesios 6.18–19; Colosenses 4.2–3; 1 Tesalonicenses 5.25; 2 Tesalonicenses 3.l.) Hermanos y hermanas, oren por sus pastores.

domingo, 8 de julio de 2012

El pacto matrimonial


El pacto matrimonial es algo muy importante para el Espíritu de Dios, quien insta a los creyentes a buscar otro creyente como pareja para así asegurar la santidad del matrimonio. El Señor también exige la fidelidad y un trato justo en el seno del matrimonio. Dios repudia las actitudes intransigentes y crueles que destruyen este sagrado pacto y dan lugar al divorcio.
Obedece a Dios; contrae matrimonio solamente en el Señor y ante el Señor. Sé amoroso y fiel con tu pareja. No consideres el divorcio como una respuesta satisfactoria ante cualquier problema marital. Confía en Dios para recobrar la esperanza en un matrimonio en el que no parece haber esperanza. Permanece siempre dispuesto a aprender de nuevo lo que es el amor, la comprensión y el perdón.1
1 «Verdad en acción a través de Malaquías», #2, Biblia Plenitud, p. 1169.
Hayford, Jack W.: La Familia Llena Del Espiritu : Sabiduria Santa Para Construir Hogares Felices. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000, c1995 (Logos Library System; Serie Vida En Plenitud Guias Para Las Dinamicas Del Reino), S. 45

viernes, 6 de julio de 2012

¡ABRID EL DEPÓSITO!


¡ABRID EL DEPÓSITO!
 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.
 En la Palabra de Dios hay ricas minas de verdad que si las exploráramos toda nuestra vida, encontraríamos que tan solo hemos comenzado a ver sus preciosos tesoros... Se necesitará de toda la eternidad para comprender las riquezas de la gloria de Dios y de Jesucristo...
Cristo ha dicho: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba"  ¿Habéis extinguido ya la fuente? No, porque es inextinguible.  Podéis beber tan pronto como sintáis necesidad, y beber de nuevo.  La fuente siempre está llena. Y una vez que hayáis bebido de esa fuente, no procuraréis apagar vuestra sed en las cisternas rotas de este mundo... No, porque habéis bebido de la corriente que alegra la ciudad de Dios.  Entonces vuestro gozo será pleno, pues Cristo será en vosotros la esperanza de gloria
Jehová Emanuel, "en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento" y en el cual "habita toda la plenitud de la Divinidad corporalmente", conocerle, poseerle, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor "cuál sea la anchura y la longura y profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de da plenitud de Dios", "ésta es la herencia de los siervos del Señor, ésta es la justicia que deben esperar de mí, dice el Señor" (El Discurso Maestro de Jesucristo,
No hay necesidad de que pasemos hambre ni sed, al paso que el depósito del cielo está abierto para nosotros y la llave nos es entregada.  ¿Cuál es la llave?  La fe, que es el  don de Dios. Abrid el depósito, tomad de sus ricos tesoros

jueves, 5 de julio de 2012

¿QUIÉN PUEDE CONOCER A DIOS?


¿QUIÉN PUEDE CONOCER A DIOS?
 Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?  (Job_11:7)
 No podemos descubrir a Dios mediante el escudriñamiento.  Pero él se ha revelado en su Hijo, que es el resplandor de la gloria del Padre y la expresa imagen de su persona.  Si deseamos un conocimiento de Dios, debemos ser como Cristo... El vivir una vida pura por fe en Cristo como el Salvador personal, llevará al creyente a un concepto más claro y elevado de Dios... La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes Principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios.  El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Mientras estaba recubierto por la columna de nube, Cristo dio instrucciones acerca de este amor.  Distinta y claramente presentó los principios del cielo como reglas que había de observar su pueblo escogido en su trato mutuo.  Cristo vivió estos principios en su vida humana.  Presentó en su enseñanza los motivos que debieran gobernar las vidas de sus seguidores...
Los que participan del amor de Dios, mediante la recepción de la verdad , darán evidencia de esto haciendo esfuerzos fervientes y abnegados para dar el mensaje del amor de Dios a otros.  Así son colaboradores con Cristo.  El amor a Dios y el amor mutuo los une con Cristo mediante eslabones áureos... Esta unión hace que fluyan al corazón continuamente ricos raudales del amor de Cristo, y luego fluyan nuevamente en amor hacia otros.
Las cualidades esenciales para conocer a Dios son las que señalan la plenitud del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su desinterés.  Esos atributos se cultivan realizando actos bondadosos con un corazón bondadoso