domingo, 11 de septiembre de 2011

Confortémonos unos a otros


Confortémonos unos a otros

Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hebreos 10:24
Dios quiere que sus hijos se conforten unos a otros. Pablo el apóstol, cuando comenzó su carta a los creyentes de Roma, les aseguró que deseaba visitarlos no solo para confortarlos, sino para ser confortado por ellos: "...para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí" (Ro. 1:12). Antes de eso, había descrito a Timoteo y se había descrito a sí mismo a los corintios como colaboradores "para vuestro gozo" (2 Co. 1:24).
Si en realidad es discípulo de Cristo, ha de ser una obligación y un gozo para usted estimular a otros creyentes al amor y a las buenas obras, como enseña el versículo de hoy.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Lo intrínsecamente bueno


Lo intrínsecamente bueno

Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Filipenses 4:8
Casi por definición, ciertas cosas en el reino espiritual son buenas. En primer lugar, Dios mismo es bueno. "¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?" (Ro. 2:4).
En segundo lugar, la Palabra de Dios es buena y obra para nuestro bien. Pablo les dijo a los ancianos de Éfes "Os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados" (Hch. 20:32).
En tercer lugar, los santos ángeles de Dios son buenos y están para apoyar a los creyentes. El escritor de Hebreos confirma esto con la interrogación retórica: "¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?" (He. 1:14).
Esas son verdades no solo dignas de meditar en ellas sino, en vista de sus realidades, de vivirlas.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La bondad de la fidelidad de Dios


La bondad de la fidelidad de Dios

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23
Es manifiesta la bondad de la fidelidad de Dios con los creyentes, ya que, aunque le seamos infieles, Él permanece fiel a nosotros. El profeta Miqueas se regocijó en la fidelidad de Dios: "¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia" (Mi. 7:18).
Siempre que lo necesite, puede confiar en la fidelidad de las promesas de Dios, como esta: "Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré" (Sal. 91:15); "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:19).

jueves, 8 de septiembre de 2011

La bondad de la sabiduría de Dios


La bondad de la sabiduría de Dios

También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.
Isaías 28:29
La manera más directa en la que vemos la bondad de la sabiduría de Dios es cuando Él la comparte con nosotros. El apóstol Pablo pedía que Dios les concediera a los creyentes de Éfeso y de todas partes el "espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él" (Ef. 1:17). Expresó conceptos similares en su carta a los colosenses: "Nosotros... no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual" (1:9). "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (3:16).
¿Cómo está aprovechando la bondad de la sabiduría de Dios?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La bondad del poder de Dios


La bondad del poder de Dios

Jehová es tardo para la ira y grande en poder.
Nahum 1:3
El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: "El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos" (Dt. 33:27).
En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hch. 1:8).
Sean favorables o desfavorables nuestras circunstancias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Cuándo llega el bien?


¿Cuándo llega el bien?

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Salmo 25:10
Después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, Dios los guió continuamente a través de los ásperos obstáculos del desierto de Sinaí. Moisés les recordó: "[Dios] te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua... afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien" (Dt. 8:15-16).
Esa ilustración, junto con muchas otras de la Biblia, con toda claridad demuestra que el Señor a veces demora el bien que ha prometido a los suyos. Sin duda Dios no guió a los israelitas durante cuarenta años de pruebas difíciles solo para llevarlos a un mal final, sino que los llevó bien, aunque usó mucha disciplina y purificación para lograrlo.
Como cristianos, también podemos esperar dificultades temporales antes de ver la gloria que Dios tiene aguardando por nosotros. Pablo nos recuerda que "esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria" (2 Co. 4:17).

lunes, 5 de septiembre de 2011

La providencia de Dios


La providencia de Dios

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28
Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.
Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.
En su providencia, el Señor usa "todas las cosas", circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pabl "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.