viernes, 9 de septiembre de 2011

La bondad de la fidelidad de Dios


La bondad de la fidelidad de Dios

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23
Es manifiesta la bondad de la fidelidad de Dios con los creyentes, ya que, aunque le seamos infieles, Él permanece fiel a nosotros. El profeta Miqueas se regocijó en la fidelidad de Dios: "¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia" (Mi. 7:18).
Siempre que lo necesite, puede confiar en la fidelidad de las promesas de Dios, como esta: "Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré" (Sal. 91:15); "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:19).

jueves, 8 de septiembre de 2011

La bondad de la sabiduría de Dios


La bondad de la sabiduría de Dios

También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.
Isaías 28:29
La manera más directa en la que vemos la bondad de la sabiduría de Dios es cuando Él la comparte con nosotros. El apóstol Pablo pedía que Dios les concediera a los creyentes de Éfeso y de todas partes el "espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él" (Ef. 1:17). Expresó conceptos similares en su carta a los colosenses: "Nosotros... no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual" (1:9). "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (3:16).
¿Cómo está aprovechando la bondad de la sabiduría de Dios?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La bondad del poder de Dios


La bondad del poder de Dios

Jehová es tardo para la ira y grande en poder.
Nahum 1:3
El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: "El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos" (Dt. 33:27).
En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hch. 1:8).
Sean favorables o desfavorables nuestras circunstancias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Cuándo llega el bien?


¿Cuándo llega el bien?

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Salmo 25:10
Después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, Dios los guió continuamente a través de los ásperos obstáculos del desierto de Sinaí. Moisés les recordó: "[Dios] te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua... afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien" (Dt. 8:15-16).
Esa ilustración, junto con muchas otras de la Biblia, con toda claridad demuestra que el Señor a veces demora el bien que ha prometido a los suyos. Sin duda Dios no guió a los israelitas durante cuarenta años de pruebas difíciles solo para llevarlos a un mal final, sino que los llevó bien, aunque usó mucha disciplina y purificación para lograrlo.
Como cristianos, también podemos esperar dificultades temporales antes de ver la gloria que Dios tiene aguardando por nosotros. Pablo nos recuerda que "esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria" (2 Co. 4:17).

lunes, 5 de septiembre de 2011

La providencia de Dios


La providencia de Dios

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28
Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.
Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.
En su providencia, el Señor usa "todas las cosas", circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pabl "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿Qué hago con Jesús?


¿Qué hago con Jesús?


Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado!” Mateo 27:22.
Hoy voy a ponerme personal y sí, te haré sentirte incómodo. Quiero hacerte una pregunta, que debes responder. Pero antes, quiero compartirte el trasfondo:
En Mateo capítulo 27 encontramos a Jesús ante Pilato. Cristo ha sido traicionado por Judas y fue arrestado por los soldados romanos. Pilato creía que tenía el futuro de Jesús en sus manos, pero más bien era Jesús quien sostenía su propio destino.
Mientras Pilato se sentía juez, hizo una pregunta que debería detenernos y hacernos pensar a cada uno de nosotros. Es dudoso saber si Pilato realmente entendía la magnitud de la pregunta, si entendía que estaba tomando una decisión que afectaría su alma por toda la eternidad.
“¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?” - preguntó Pilato (Mateo 27:22). La respuesta inmediata fue que crucificarán a Jesús y eso fue exactamente lo que sucedió.
Entonces, ¿qué harás con Jesús, quien es llamado Cristo? Sólo hay dos respuestas: aceptarlo como señor y salvador de tu vida, o rechazarlo. No se vale pensarlo y responder después, porque eso, de cierta forma es rechazarlo.
En ningún lado de la Biblia se nos dice que Pilato luego se hizo un creyente de Jesucristo. Pero déjame asegurarte, que si él siguió rechazando a Jesús como Salvador, su decisión le llevará a una eternidad de tormento, soledad y abandono.
Si aceptas a Cristo, ¿será ese el final de la historia? ¡No! Una vez que reconocemos a Cristo como nuestro señor y salvador, debemos responder a esa pregunta diariamente. Pensando cómo lo tendrás presente en tu vida. ¿Hablarás con Él sólo los domingos y cuándo necesites ayuda? ¿Le harás saber a tus amigos que eres seguidor de Jesús? Si lo haces, será diferente. ¿Y qué harás si alguien se burla de tu decisión?
Los cristianos debemos decidir a diario, “¿qué hacemos con Jesús?” ¿Pasar tiempo estudiando la palabra de Dios, o dejar que la Biblia se llene de polvo? ¿Aprovechar el silencio para acercarnos a Él, o encender el televisor para llenar el silencio? ¿Ir a la iglesia o a la tienda?, etc.
En Mateo 10:32 dice: “A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo”. Entonces, te pregunto: ¿Qué vas a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
Oración
Jesús, abro mi corazón para que vivas en mi. Limpia mi pecado, corrige mis errores y dame una nueva vida. Abro mi corazón porque quiero que te quedes conmigo y pasar más tiempo conociendo de ti y haciendo tu voluntad. Amén.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Dios es quien lo garantiza


Dios es quien lo garantiza

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Juan 10:29
Lamentablemente, muchos creyentes a lo largo de la historia de la iglesia, incluso muchos en la actualidad, se han negado a creer que Dios garantiza la seguridad eterna de ellos. Tal negación se deriva de la errónea convicción de que esa salvación es un esfuerzo cooperativo entre las personas y Dios. Tal razonamiento dice que un Dios Todopoderoso no dejará de hacer su parte, pero que un cristiano falible pudiera dejar de hacer la suya.
Pero el creer en lo que dice la Biblia acerca de la salvación, que viene solo de un Dios soberano, lo llevará a la confianza de que su salvación es segura. Si la salvación es toda de Dios, entonces puede saber con certeza que Él no dejará de asegurarla. Cualquiera que sea verdaderamente hijo de Dios no tiene nunca que temer perder su ciudadanía en el cielo. Y si usted lo es, puede confiar en las palabras de Cristo del versículo de hoy de que "nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre".