martes, 23 de agosto de 2011

Falsa seguridad


Falsa seguridad

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:21
El Nuevo Testamento presenta normas elevadas para distinguir la verdadera vida cristiana, y también da muchas advertencias para evitar el engaño de sí mismo respecto a la salvación (vea Mt. 25).
Una de las causas del engaño de sí mismo es una interpretación errónea de la doctrina de la seguridad. Muchos son engañados por testigos cristianos bienintencionados que les dicen que para ser salvos sencillamente tienen que tomar una decisión por Cristo y después, basándose en esa oración de decisión, nunca volver a dudar de su salvación.
Lamentablemente, tales evangelistas están tratando de garantizar la salvación de alguien sin la obra convincente del Espíritu Santo y la futura evidencia de los frutos espirituales acompañados de la obediencia a la Palabra (Jn. 8:31). Solo Dios puede dar a una persona la verdadera promesa de la salvación, por el Espíritu obrando mediante su Palabra (vea Ro. 8:14-16).

lunes, 22 de agosto de 2011

Rechace los falsos credos


Rechace los falsos credos

Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina... Pero tú sé sobrio en todo.
2 Timoteo 4:3, 5
El profeta Isaías dio este buen consejo respecto a reconocer la falsa doctrina: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Is. 8:20). Las doctrinas heréticas y los falsos credos no pueden resistirse al escrutinio de la luz divina de la Biblia.
Los falsos credos nunca enseñan la necesidad de entrar por la puerta estrecha de Cristo o andar por su camino angosto. A primera vista su contenido pudiera parecer ortodoxo y exigir verdadera fe, pero al final su mensaje radicará en el fundamento de las obras humanas y enseñara la salvación por el esfuerzo humano. Tales credos no mostrarán la profundidad o el peligro del pecado y de la depravación humana, y como consecuencia no presentarán la necesidad del arrepentimiento, del perdón y de la sumisión al Señor.
El mensaje de todos los falsos credos es un mensaje de deficiencias, y la mayor de todas es la omisión de la verdad del evangelio que salva.

domingo, 21 de agosto de 2011

Dar verdaderos frutos


Dar verdaderos frutos

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.
Lucas 3:8
Su carácter esencial, sus motivos, sus convicciones, sus lealtades y sus ambiciones, se mostrarán con el tiempo en lo que dice y en lo que hace. Las buenas obras no salvan, pero todo creyente es salvado para buenas obras. "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Ef. 2:10; vea también Gá. 5:22-23; Col. 1:10).
Para el creyente, el llevar fruto ocurre con la ayuda de Cristo. El apóstol Pablo se refiere a que seamos "llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo" (Fil. 1:11). Por otra parte, los incrédulos (entre ellos los que dicen ser cristianos y no lo son) con el tiempo mostrarán los malos frutos que inevitablemente produce su vida no regenerada.
Si usted está dando frutos, estará creciendo en todas las esferas que enumera Pedr fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor (vea 2 P. 1:5-9).

sábado, 20 de agosto de 2011

El juzgar los frutos espirituales


El juzgar los frutos espirituales

No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Mateo 7:18
Un árbol frutal puede ser hermoso y decorativo, y dar una sombra refrescante en el verano. Pero su principal propósito es dar frutos, y por tanto se le juzga por lo que produce y no por lo que aparenta. De igual manera, a cualquiera que diga que habla en nombre de Dios se le ha de juzgar por su vida, no simplemente por su apariencia ni por sus palabras.
A veces los falsos profetas pueden engañar incluso a los cristianos genuinos. Si se vuelve descuidado respecto a la Palabra de Dios, perezoso en cuanto a la oración e indiferente acerca del reino de Dios, es fácil que lo engañe un maestro talentoso, ameno y con facilidad de palabra que aparenta ser ortodoxo.
Por lo tanto, es importante que siga vigilante y preparado. Los malos frutos de un árbol malo son sencillamente inaceptables, sin que importe cuán buenos puedan ambos parecer. Se les debe examinar con cuidado (vea He. 5:14). Pero para el creyente de experiencia hay una verdadera garantía en las palabras de Jesús: "por sus frutos los conoceréis" (Mt. 7:20). No hay por qué ser engañado si se observa cuidadosamente.

viernes, 19 de agosto de 2011

Cómo distinguir lo verdadero de lo falso


Cómo distinguir lo verdadero de lo falso

Todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
Mateo 7:17
La Didaché, uno de los escritos cristianos más antiguos después del Nuevo Testamento, da varias pautas para distinguir a los profetas verdaderos de los falsos. En primer lugar, un verdadero profeta no abusará de la hospitalidad, sino que seguirá adelante, atendiendo su ministerio y su misión. Pero un falso profeta dará vueltas indefinidamente, preocupado solo por satisfacer sus propios intereses.
En segundo lugar, a diferencia del falso profeta, el verdadero profeta se opone a la excesiva solicitud de dinero. Está contento con el apoyo para las necesidades fundamentales de la vida y del ministerio.
En tercer lugar, la manera de vivir de un verdadero profeta corresponderá con las normas de justicia que enseña. Es muy probable que un falso profeta enseñe una cosa y practique otra.
Un verdadero ministro del evangelio mostrará lo que Pablo escribió: "Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo" (2 Co. 2:17).

jueves, 18 de agosto de 2011

La reacción ante los falsos profetas


La reacción ante los falsos profetas

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Mateo 7:15
En la breve carta de Judas a los creyentes, el apóstol advierte categóricamente contra los falsos profetas y nos dice cómo reaccionar ante ellos. "Conservaos en el amor de Dios" (Jud. 21). Nuestra primera reacción ante la falsa enseñanza es sencillamente estar en armonía con Dios, estar seguros de que estamos en comunión con Él y recibir su bendición y su poder. Entonces podemos convencer "a algunos que dudan" (v. 22). Los creyentes que dudan de su fe por culpa de los falsos maestros necesitan que se les aliente.
Otra reacción necesaria pudiera ser salvar a otros, "arrebatándolos del fuego" (v. 23). Hay que rescatar a los incrédulos que van rumbo al infierno por oír falsas enseñanzas antes de que sea demasiado tarde.
Por último, Judas presenta una tercera reacción ante los falsos profetas: "De otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne" (v. 23). A veces debemos confrontar a los falsos profetas y a sus seguidores, haciéndolo con una especial dependencia del Señor y teniendo el cuidado de no contaminarnos con sus falsas enseñanzas.

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Qué es un falso profeta?


¿Qué es un falso profeta?

Por sus frutos los conoceréis.
Mateo 7:16
La característica más peligrosa de los falsos profetas es que afirman que son de Dios y que hablan en su nombre. "Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso" (Jer. 5:31).


Tales líderes casi siempre parecen agradables y positivos. Les gusta estar con los cristianos, y saben cómo hablar y actuar como creyentes.


Por lo general los falsos profetas reflejan sinceridad y así engañan con más facilidad a los demás (vea 2 Ti. 3:13). Pero usted puede identificar el verdadero carácter de los falsos maestros al observar de lo que no hablan mucho. Por lo general no niegan doctrinas fundamentales como la deidad de Cristo y el sacrificio expiatorio, el carácter pecaminoso de la naturaleza humana, o el que los incrédulos vayan al infierno. Sencillamente pasan por alto tales verdades "polémicas".


Pero siempre que un falso profeta esté en medio de ustedes, no se puede pasar por alto su presencia ni los efectos perjudiciales de su enseñanza herética.