sábado, 26 de marzo de 2011

Pescadores de hombres


Pescadores de hombres

Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Mateo 4:19

Los pescadores del primer siglo usaban instrumentos especiales para pescar. Uno era la vara y el anzuelo (Mt. 17:27). Otro era una lanza o posiblemente un tipo de arpón (Job 41:26). Un tercero era la red (Mt. 13:47). Esta a veces tenía más de trescientos pies de largo unos ocho pies de ancho. Los pescadores la mantenían a flote por un extremo con corchos y hundían el otro extremo. A veces extendían la red entre dos botes y remaban en círculo. Luego tiraban de las sogas atadas a la parte superior de la red, terminando el proceso de pesca (Jn. 21:6).

Sin embargo, en el versículo de hoy Jesús se refería a una red que tenía forma circular (de unos quince pies de diámetro) hecha de una malla fina y con plomadas por la orilla. Atando un largo cordel al centro de la red, el pescador podía lanzarla al agua. Luego halaba el centro de la red con la cuerda para asegurar la pesca.

Así como los discípulos pescaron almas dentro del círculo de su red de aquella época, el Señor quiere que sus discípulos de nuestro tiempo evangelicemos a los hombres y a las mujeres que nos rodean.

viernes, 25 de marzo de 2011

El modelo de testimonio


El modelo de testimonio

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1 Corintios 11:1

Cristo es el ejemplo perfecto a imitar al dar testimonio a los demás. En primer lugar, estaba dispuesto a dar testimonio. Aunque hubo ocasiones en las que dejó a las multitudes, por lo regular Jesús estaba entre el pueblo, aun cuando estuviera ocupado.

En segundo lugar, era imparcial. Jesús estaba a menudo con personas comunes y corrientes, leprosos, prostitutas y recaudadores de impuestos, los que pertenecían a las clases social y moralmente más bajas. Pero también ayudó a un centurión romano, hombre de importante condición social (Mt. 8:5-13), y al rico Jairo, cuya hija necesitaba un milagro (Mr. 5:22-24, 35-43). Jesús reflejaba la mente de Dios, que no hace acepción de personas (Hch. 10:34).

En tercer lugar, era sensible al dolor de los demás. En Marcos 5, una mujer que había estado con una hemorragia durante doce años extendió la mano y tocó la ropa de Jesús. Preocupado por ella, Jesús preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?" (v. 30).

Por último, consiguió una confesión pública de quienes creían en Él, como en el caso del ciego (Jn. 9:1-41) y del leproso samaritano (Lc. 17:11-19).

Siga el ejemplo de Cristo cuando les dé testimonio a los demás.

jueves, 24 de marzo de 2011

La aflicción por las almas perdidas


La aflicción por las almas perdidas

¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

Mateo 23:37

Jesús se interesaba profundamente por las personas. Nuestro Señor llevó a Felipe (Jn. 1:43), a Mateo (Mt. 9:9) y a Pedro y a Juan (Mt. 4:18-19) a la fe con el llamad "Sígueme". En Juan 4, junto a un pozo se encontró con una mujer y la llevó a la salvación. En Lucas 19, se encontró con Zaqueo, un recaudador de impuestos, a quien guió a la confesión de pecado, al arrepentimiento y a la fe. En Juan 3, enseñó a Nicodemo acerca del nuevo nacimiento. En Marcos 10, llevó al ciego Bartimeo a que creyera en Él. En Marcos 5, Jesús sanó a un endemoniado en la región de los gadarenos. Y Lucas 23 cuenta de su breve pero conmovedor encuentro con el ladrón en la cruz (vv. 40-43); antes de entregarse a Dios, Cristo lo rescató del infierno eterno.

El corazón de Jesús se afligió por las almas perdidas. En Juan 5:40, tenemos una vislumbre de la pasión de Cristo cuando dij "No queréis venir a mí para que tengáis vida". Tienen un tono melancólico esas palabras. ¿Resuena en su corazón el afecto de sus palabras?

miércoles, 23 de marzo de 2011

Ejemplos de pasión


Ejemplos de pasión

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

Efesios 4:11

Se dice que Juan Wesley hizo más por Inglaterra que sus ejércitos y sus navíos. Vivió pobre, habiendo dado a otros miles de dólares a lo largo de su vida. Maltratado y calumniado, dejó su reputación y su alma en las manos de Dios. Se ha calculado que viajó más de trescientos mil kilómetros a pie y a caballo, y predicó dos mil cuatrocientos sermones. Gran parte de la iglesia establecida lo menospreció, pero él llevó fuego al frío corazón de esa iglesia. Tenía fama de quedarse sin aliento en busca de las almas.

Ordenado a los veintidós años, George Whitefield comenzó a predicar con gran elocuencia y buenos resultados. Su poder era resultado de su pasión por las almas, y usaba cada uno de sus talentos dados por Dios para guiar a las almas a Cristo. Cruzó el Atlántico trece veces y predicó millares de sermones. El epitafio de su tumba dice que fue un soldado de la cruz, humilde, devoto y ferviente, que prefirió la honra de Cristo antes que su propio interés, su reputación o su vida.

Aunque esos hombres son ejemplos admirables, el ejemplo perfecto de alguien con pasión por los perdidos es Cristo.

martes, 22 de marzo de 2011

SIERVO POR ELECCION PROPIA


SIERVO POR ELECCION PROPIA
“Pero si el siervo dice: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre” (Éxodo 21:5). Para este siervo no hay dilema, no hay qué elegir. Su decisión nunca estuvo en duda. Su amo era su mundo. El siervo estaba atado a él con cadenas eternas de amor. A él no le sería posible dejar a su amo o su casa.

La vida del siervo giraba entorno al amor que sentía por su amo, y al igual que Pablo, él consideraba todo lo demás como “estiércol” con tal de ganar a su amo. Él era la clase de persona dispuesta a ser despreciada con tal de que otros pudieran llegar a conocer el amor de su Señor.

Este siervo valoraba la intimidad con su amo sobre cualquier otra bendición terrenal. ¿A quién le podría importar los rebaños, los sembradíos, o el vino y el aceite, cuando se puede tener una comunión e intimidad sin fin con el amo? Su corazón rebozaba de cariño por su amo y él lo dijo claramente: “Yo amo a mi señor, no quiero ser libre.”

Lo que este siervo nos está diciendo es simplemente esto: ¡Cristo es suficiente! Nada en este mundo tiene el valor suficiente como para perder el sentir de su presencia. Toda la riqueza y prosperidad de toda la tierra no se puede comparar a tener un día con él. Los placeres que están a su diestra exceden inmensamente cualquier éxtasis conocido por los hombres. Conocerlo a él, estar donde él está, sentarse juntos en los lugares celestiales, es más que la misma vida. Servirlo, ser guiado por él, ir y venir de acuerdo a su mandato, es vivir la vida en su plano más alto.

¿Me recordaría usted que es un hijo y no un siervo? Entonces yo asimismo le recordaría gentilmente que Jesús era un Hijo, el cual “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7). Él pudo haber venido como poderoso Príncipe del Altísimo, arrasando a todo enemigo, sin embargo, Cristo eligió venir como siervo, totalmente comprometido con los negocios de su Padre.

Este siervo dedicado del cual leemos en Éxodo, creía tener una sola misión en su vida, y ésta era la de servir a su amo. Él no estaba buscando la herencia, aunque está escrito, “El siervo prudente se impondrá al hijo indigno, y con los hermanos compartirá la herencia” (Proverbios 17:2). El amor que tenía le hacía obedecer con facilidad desde la mañana hasta la noche, cada momento que estaba despierto, él vivía en servidumbre voluntaria a su amo. Él era impulsado sólo por el amor – no por culpabilidad, ni por sentido de obligación. No es de asombrarse que Jesús podía decir, “Si me amas, me obedecerás.”

lunes, 21 de marzo de 2011

Renovar nuestra pasión


Renovar nuestra pasión

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino.

Mateo 9:35

Todo lo que vale en la vida es resultado de la pasión de alguien. Los acontecimientos importantes de la historia humana son resultado de un profundo y entusiasta deseo de ver metas cumplidas. El deseo entusiasta de los creyentes debe ser la evangelización del mundo. Sin embargo, vivimos en una época que tiende a entorpecer nuestra perspicacia. Nuestra cultura opaca nuestras metas legítimas y le quitaría a nuestra fe su poder apasionado si tuviera la oportunidad.

En realidad, algunos cristianos son un jarro de agua fría para el corazón apasionado. Simplemente no comprenden a alguien con un interés apasionado por un proyecto espiritual, ya que la pasión espiritual no es la norma. La norma es no dejar que el cristianismo interrumpa su manera de vivir. Si usted sigue esa norma, bajará su temperatura espiritual y se volverá apático.

Todos debemos preguntarnos: ¿Dónde está nuestra carga por la evangelización? ¿Por qué no es el evangelismo la función principal de la iglesia? ¿Es la iglesia simplemente un centro de actividad complaciente consigo misma, satisfecha con la comodidad y la prosperidad?

domingo, 20 de marzo de 2011

El primer pasom


El primer paso

Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Mateo 28:19

El bautismo es la señal exterior de la fe de uno en Cristo. Es un acto de obediencia mediante el cual una persona muestra la realidad de su salvación. La salvación no se ve con los ojos, sino que es algo sobrenatural y espiritual. Sin embargo, debe ser evidente el fruto o resultado de la salvación.

En la iglesia primitiva, el fruto inicial de la obediencia era el bautismo, y se puede esperar hoy día ese mismo fruto. Es el medio por el cual una persona da testimonio de su unión en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Ro. 6:3-4). Gálatas 3:27 dice: "Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos".

La Gran Comisión en Mateo 28 nos ordena que prediquemos el evangelio y bauticemos a otros. Eso quiere decir que debemos decir a las personas que la salvación es algo que no solo deben creer, sino también confesar públicamente, con el bautismo como el primer paso. Cuando alguien es reacio a confesar públicamente a Cristo de esa forma, tenemos razón para poner en tela de juicio la autenticidad de su fe. Jesús dij "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mt. 10:32). Esa es la confesión pública que todos debemos hacer. La oveja perdida

Habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:7

Al principio de la parábola de la oveja perdida, Jesús pregunta: "¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?" (Lc. 15:4). Lo que Jesús quiso decir es que cualquier pastor buscaría una oveja perdida, ya que no se trata solamente del deber, sino también de afecto.

Después de encontrar a la oveja, el pastor en esa parábola fue a su casa e invitó a sus amigos y vecinos para celebrar con ellos. El gozo del pastor era tan grande que tenía que expresarlo.

El versículo de hoy es la conclusión de esa parábola y una esperanza para los cristianos de hoy. Así como el pastor se regocija por la oveja perdida, nuestro buen pastor se regocija por el pecador arrepentido, por haber encontrado a su oveja perdida.