Crecimiento en la oración (Efe. 6:18). Si la Palabra de Dios es el pan que nutre nuestra alma, la oración es el aliento que la mantiene viva. La oración de Jesús en el Getsemaní le dio fuerzas para andar por el camino a la cruz y lo preparó para la victoria del domingo de resurrección. Sin la oración, "no puedes mantener un caminar cristiano. Ella eleva, fortalece y ennoblece; es el alma que habla con Dios" • Crecimiento en la adoración, el testimonio y el servicio (Hech. 2:42¬47; 5:41, 42; 6:7). El crecimiento cristiano y la madurez no son posibles sin una participación activa en la adoración y el compañerismo, el testimonio y el servicio. La vida cristiana no se vive en el vacío ni en una cámara fría, sino en una relación dinámica por la cual un creyente es movido de la adoración al compañerismo y al servicio hasta que la comunidad entera vea a Jesús reflejado en su vida (Heb. 10:24,25; Fil. 3:12-14)
domingo, 20 de febrero de 2011
Crecimiento en la oración
Crecimiento en la oración (Efe. 6:18). Si la Palabra de Dios es el pan que nutre nuestra alma, la oración es el aliento que la mantiene viva. La oración de Jesús en el Getsemaní le dio fuerzas para andar por el camino a la cruz y lo preparó para la victoria del domingo de resurrección. Sin la oración, "no puedes mantener un caminar cristiano. Ella eleva, fortalece y ennoblece; es el alma que habla con Dios" • Crecimiento en la adoración, el testimonio y el servicio (Hech. 2:42¬47; 5:41, 42; 6:7). El crecimiento cristiano y la madurez no son posibles sin una participación activa en la adoración y el compañerismo, el testimonio y el servicio. La vida cristiana no se vive en el vacío ni en una cámara fría, sino en una relación dinámica por la cual un creyente es movido de la adoración al compañerismo y al servicio hasta que la comunidad entera vea a Jesús reflejado en su vida (Heb. 10:24,25; Fil. 3:12-14)
sábado, 19 de febrero de 2011
Crecimiento por fe
Crecimiento por fe
Por fe andamos, no por vista.
2 Corintios 5:7
El versículo de hoy se refiere al andar en el sentido de ser más semejantes a Cristo. Eso tiene lugar cuando vivimos por fe. Sin embargo, cuando lo juzgamos todo por lo que vemos, tenemos un crecimiento difícil.
¿Recuerda a los doce espías de Israel enviados a Canaán (Nm. 13)? Diez regresaron y dijeron que se sintieron como saltamontes en una tierra de gigantes. Esos diez anduvieron por vista. Pero Josué y Caleb tuvieron fe, sabiendo que Dios estaba de su parte. Diez ni siquiera pensaron que Dios podía dirigir las circunstancias, pero dos sabían que Él es más grande que cualquier situación.
¿Vive usted por fe? Si quiere crecer espiritualmente, crea en la Palabra de Dios y confíe en Él en toda situación. Llevar frutos
El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto.
Juan 15:5
Teníamos un melocotonero en el traspatio, y un año tuvo muchísimos melocotones. ¡Tuvimos suficientes como para alimentar a todo el vecindario! Otro año, no pudimos encontrar ni un melocotoncito. Algunos cristianos pueden ser así, mostrando poca evidencia de ser de Dios; pero Dios quiere que crezcamos y produzcamos mucho fruto para su gloria.
El fruto que usted lleva es la manifestación de su carácter, y la única forma de que las personas sepan que usted es un hijo de Dios. Él quiere presentarse al mundo por medio de lo que produce en usted, de modo que su carácter está en juego en el fruto de usted. Él quiere que usted produzca mucho más de lo que puede producir el mundo o la carne.
viernes, 18 de febrero de 2011
El Gozo de Jesús, el Mesías Prometido
El Gozo de Jesús, el Mesías Prometido
De acuerdo al profeta Isaías, el Mesías prometido es Aquel en quien el Padre se contenta (42:1). Él es descrito como Aquel que “le hará entender diligente en el temor de Jehová” (11:3). Y él es Aquel que será caracterizado por el gozo, un gozo que sobrepasará a todo el gozo de Sus hermanos:
“Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; centro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros” (Salmo 45:6-7).
El escritor a los Hebreos habla del Señor Jesús como alguien que fue motivado para desarrollar Su obra en la cruz del Calvario, por el gozo en el que Él entraría por Su expiación sacrificial:
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:1-3).
Jesús les dijo a Sus discípulos que tendrían un gran gozo. El gozo que experimentarían era primero y principalmente Su gozo, uno en el cual ellos también entrarían.
“Estas cosas s he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).
“Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).
jueves, 17 de febrero de 2011
La necesidad del arrepentimiento
La necesidad del arrepentimiento
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Salmo 51:10
No puede haber verdadera confesión sin arrepentimiento. Muchas veces no confesamos nuestro pecado porque no estamos dispuestos a abandonarlo. Cuando era un joven cristiano, recuerdo haberle dicho al Señor que me arrepentía por determinados pecados que había cometido y después le daba gracias por haberlos perdonado. Pero eso era lo único que hacía.
Ocurrió algo importante en mi vida espiritual cuando comencé a decir: "Señor, gracias por perdonarme esos pecados. Sé que no te agradan, y no quiero volver a cometerlos". Eso puede ser difícil de decir porque a veces queremos cometer ciertos pecados otra vez. Pero revelamos falta de madurez espiritual cuando queremos eliminar el castigo del pecado pero deseamos retener el placer. Para que su confesión de pecado sea genuina, debe apartarse de sus pecados. ¿Cree verdaderamente en Dios?
[Abraham] tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.
Romanos 4:20
Decir que se cree lo que Dios ha dicho es mucho más fácil que confiar en Él verdaderamente. Por ejemplo, muchos que afirman que "Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas" (Fil. 4:19) caen en la ansiedad cuando afrontan dificultades económicas.
También la Biblia dice que, si damos generosamente con los motivos correctos, Dios nos recompensará (Mt. 6:3-4). Muchos dicen que creen también en ese principio, pero les resulta difícil ponerlo en práctica. Muchos cristianos también temen a la muerte, aunque Dios ha dicho que nos dará la gracia que necesitamos para afrontarla y que nos llevará después al cielo.
Creer en Dios significa que reconocemos su gloria, que es la suma de todos sus atributos y la plenitud de toda su majestad. Si Él es quien dice que es, entonces se le debe creer. Usted crecerá espiritualmente cuando le diga a Dios: "Si tu Palabra lo dice, lo creeré; si tu Palabra lo promete, lo reclamaré; y si tu Palabra lo ordena, lo obedeceré".
miércoles, 16 de febrero de 2011
Los Beneficios de la Gracia
Los Beneficios de la Gracia
La gracia trae consigo beneficios, bendiciones y promesas que nunca antes existieron.
Es un mejor Pacto (Hebreos)
Nos salva (Tito 2:10; 3:4-7)
Nos da vida Eterna (Juan 3:16)
Nos declara justos (Romanos 5:17; I Pedro 5:12)
Nos hace santos (Hebreo 10:14)
Nos perfecciona (Hebreos 10:1, 14)
Nos da mejores promesas (Hebreos)
Nos capacita (Tito 2:11-12)
Para rechazar la impiedad y los deseos mundanos
Vivir sobriamente - Para nosotros mismos
Vivir justamente - Para con nuestros semejantes
Vivir piadosamente - Para con Dios
Para servir a Dios- (I Corintios 15: 9-10; Efesios 3:8; 4:7)
Nos da la promesa del Espiritu Santo. (Galatas 3:2)
Nos da la unción del Espiritu Santo (I Juan 2:20; II Corintios 1:21)
Nos da dones (I Corintios 12; Romanos 12:3-8)
Nos da la seguridad de la salvación (Efesios 1:3-14)
Recibimos la plenitud de Dios (Juan 1:16-17)
Viviendo y creciendo en la Gracia
La única manera de llegar a recibir la Gracia de Dios es através de la Fe. (Romanos 4:5, 16; 5:1-2)
Permaneciendo Firmes y no volver al sistema de obras (Galatas 5:1)
No usando la libertad como libertinaje para pecar. (Galatas 5:13)
Amando a nuestro prójimo (Galatas 5:14)
Siendo controlados por el Espiritu Santo, no por la carne.(Galatas 5:16; Efesios 4:18)
No dando lugar a la vanagloria (Galatas 5:26)
Restaurando al caído (Galatas 6:1)
Sobrellevando las cargas de los otros (Galatas 6:2, 3)
Sometiendo a prueba y llevando nuestra propia carga.(Galatas 6:4-5)
Compartiendo con los demás (Galatas 6:6)
. No cansarnos de hacer el bien (Galatas 6:9-10)
. No despreciando a Cristo (Hebreos
. No dejando de congregarnos (Hebreos 10:25)
. No recibiendo la Gracia en vano (II Corintios 6;1; 12:9)
. Confiando en la obra Cristo.
martes, 15 de febrero de 2011
Acepte su responsabilidad
Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.
Salmo 51:4
Si quiere pecar cada vez menos y tener un mayor desarrollo espiritual en su vida, debe aceptar su responsabilidad. No le eche la culpa a sus circunstancias, a su cónyuge, a su novio o a su novia, a su jefe, a sus empleados o a su pastor. Ni siquiera le eche la culpa a Satanás. Su pecado es culpa suya. Sin duda que el sistema del mundo puede contribuir al problema, pero el pecado ocurre en definitiva como un acto de la voluntad; y usted es responsable de eso.
Tal vez uno de los mejores ejemplos de alguien que aprendió a aceptar su responsabilidad sea el del hijo pródigo. Cuando volvió a casa con su amoroso padre, dij "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo" (Lc. 15:21). Estuvo incluso dispuesto a que se le tratara como a un modesto jornalero porque sabía que no merecía nada (v. 19). Esa es la actitud correcta de alguien que confiesa su pecado. Un distintivo del cristiano
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados.
1 Juan 1:9
El apóstol Juan escribió su primera epístola para definir la diferencia entre un cristiano y un incrédulo. Nuestro versículo de hoy indica que la confesión caracteriza al primero. El versículo siguiente dice: "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso" (v. 10). Los hombres no regenerados niegan su pecado, pero los cristianos aceptan la responsabilidad por el pecado y lo confiesan.
La confesión de pecado no tiene lugar solamente en la salvación. Continúa, como la fe, durante toda la vida de un creyente. La disposición de confesar el pecado es parte del modelo de vida que caracteriza a todos los creyentes. Ese modelo también incluye el amor (1 Jn. 3:14), la separación del mundo (2:15), y la enseñanza por el Espíritu Santo (2:27). Desde luego que hay varios grados de confesión, a veces no hacemos una confesión tan completa como debiéramos, pero un verdadero creyente finalmente reconoce su pecado.
Acepte su responsabilidad
Acepte su responsabilidad
Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.
Salmo 51:4
Si quiere pecar cada vez menos y tener un mayor desarrollo espiritual en su vida, debe aceptar su responsabilidad. No le eche la culpa a sus circunstancias, a su cónyuge, a su novio o a su novia, a su jefe, a sus empleados o a su pastor. Ni siquiera le eche la culpa a Satanás. Su pecado es culpa suya. Sin duda que el sistema del mundo puede contribuir al problema, pero el pecado ocurre en definitiva como un acto de la voluntad; y usted es responsable de eso.
Tal vez uno de los mejores ejemplos de alguien que aprendió a aceptar su responsabilidad sea el del hijo pródigo. Cuando volvió a casa con su amoroso padre, dij "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo" (Lc. 15:21). Estuvo incluso dispuesto a que se le tratara como a un modesto jornalero porque sabía que no merecía nada (v. 19). Esa es la actitud correcta de alguien que confiesa su pecado. Un distintivo del cristiano
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados.
1 Juan 1:9
El apóstol Juan escribió su primera epístola para definir la diferencia entre un cristiano y un incrédulo. Nuestro versículo de hoy indica que la confesión caracteriza al primero. El versículo siguiente dice: "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso" (v. 10). Los hombres no regenerados niegan su pecado, pero los cristianos aceptan la responsabilidad por el pecado y lo confiesan.
La confesión de pecado no tiene lugar solamente en la salvación. Continúa, como la fe, durante toda la vida de un creyente. La disposición de confesar el pecado es parte del modelo de vida que caracteriza a todos los creyentes. Ese modelo también incluye el amor (1 Jn. 3:14), la separación del mundo (2:15), y la enseñanza por el Espíritu Santo (2:27). Desde luego que hay varios grados de confesión, a veces no hacemos una confesión tan completa como debiéramos, pero un verdadero creyente finalmente reconoce su pecado.
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