viernes, 11 de febrero de 2011

Sentir lo que Dios siente


Sentir lo que Dios siente

Sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Romanos 14:8

Recuerdo a una joven que aprendió a sentir dolor cuando no se honraba a Dios. Salió de un pequeño pueblo en Virginia occidental para ir a vivir con un estudiante en la UCLA. Poco después la echó a patadas. Ella anduvo deambulando y trató de quitarse la vida varias veces, pero cada vez sobrevivió. Mi hermana y yo la conocimos y tuvimos la oportunidad de guiarla a Cristo. Poco después de eso ella decidió volver a su pueblo natal para hablarles de Cristo a su mamá y a sus amigas.

Varios meses después, me escribió una carta. Esto es algo de lo que escribió:

"Puedo casi sentir la insoportable tristeza que Dios siente cuando alguien lo rechaza y no lo glorifica. ¡Él es Dios! Él nos hizo. Él nos lo dio todo. Seguimos dudando y rechazándolo. ¡Es horrible! Cuando pienso en cuánto lo herí, espero que algún día yo pueda compensar eso.

"Está muy claro para mí que debe glorificarse a Dios. Él lo merece, y desde hace mucho tiempo. Anhelo decirle a Cristo, y así indirectamente a Dios, que lo amo. Quiero que Dios sea Dios y que ocupe el lugar que merece. Estoy hastiada de ver cómo las personas lo rebajan." Confrontación con un mundo malvado

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

1 Pedro 4:14

Nadie puede vivir para la gloria de Dios y sentirse totalmente cómodo en este mundo. Usted no debe ser aborrecible ni tratar de ser un inadaptado, pero si su vida es cristiana, entonces sufrirá algunos de los vituperios que soportó Él.

Vivimos en una época en la que muchos quieren hacer el cristianismo fácil, pero la Biblia dice que es difícil. Muchos quieren hacer a los cristianos encantadores, pero Dios dice que serán detestados. El cristianismo debe confrontar el sistema siendo diferente de él. Debe exponer el pecado antes de que pueda mostrar el remedio.

Asegúrese de que su vida refleje su devoción a Cristo. Eso es lo que lo distinguirá a usted del mundo.

jueves, 10 de febrero de 2011

la inmutabilidad de Dios.13


En el día de hoy, en nuestra cultura muchos consideran la inmoralidad, la perversión y los
pensamientos torcidos, como progreso, como una bendición. Pero debemos considerarlos por lo que son -juicio divino- una pequeña muestra de lo que vendrá. (6) El Dios inmutable es el único medio por el cual los hombres pecadores pueden ser cambiados para poder entrar en las eternas bendiciones de Dios. Mientras Dios no cambia, los hombres pecadores deben cambiar para entrar el reino de Dios. Este „cambio‟ va de un hombre que es un vil pecador, que merece la eterna ira de Dios, a un pecador perdonado, que ahora está vestido en la justicia de Dios, por medio de su fe en Cristo. Es Dios quien provee los medios mediante los cuales los pecadores pueden cambiar transformándose en una nueva creación, perdonado, justificado, teniendo una esperanza no perecible. Lo que se requiere de los hombres, es que se arrepientan, dejar de pensar y actuar como lo hicieron alguna vez, reconociendo sus pecados y confiar en Jesucristo. No son las buenas obras que hacen los hombres, las que ganan el favor de Dios. Más bien, es le buena obra que Dios cumple en nuestras vidas, el resultado de Su bondad y de Su gracia. El único cambio que Dios aceptará, es el cambio que Él produce en y a través nuestro, por medio de la obra de Cristo y del Espíritu Santo. No hay mayor espanto que saber que somos pecadores y que Dios no sólo odia el pecado, sino que Él ciertamente juzgará a los pecadores. Para los pecadores no hay consuelo que pueda encontrarse en la inmutabilidad de Dios. Pero para aquellos que han confiado en la provisión de Dios para los pecadores, no hay mayor consuelo que saber que Dios nos ha elegido, nos ha llamado y nos ha prometido la salvación eterna que no cambia. Algunos de los propósitos de Dios son temporales y transitorios. El pacto mosaico, por ejemplo, fue una provisión transitoria que no alteró en modo alguno o dejó de lado, el eterno pacto de Dios con Abraham (ver Gálatas 3:17).
Debemos decir que incluso los no-dispensacionalistas creen en las dispensaciones que existen en ciertas distinciones en el programa de Dios a través del curso de la historia bíblica. El desacuerdo se origina en el hecho de tales diferencias; pero en la interpretación de estas diferencias. Como regla, los dispensacionalistas tienden a enfatizar las diferencias mientras que los teólogos del pacto, enfatizan la unidad de todo el plan que abarca todas las dispensaciones

miércoles, 9 de febrero de 2011

la inmutabilidad de Dios.12



INMUTABILIDAD DE DIOS7 (5) Con frecuencia los impíos hacen mal uso de la inmutabilidad de Dios, haciendo de ella un pretexto para vivir en el pecado sin temer el castigo. Los hombres y mujeres pecadores a menudo abusan de la inmutabilidad de Dios. El Dios inmutable es Uno que es el sostenedor de todas las cosas. Por supuesto, todas las cosas permanecen desde la fundación del mundo (Colosenses 1:16-17; ver también 2ª Pedro 3:3-4). La constancia del mundo en el cual vivimos, es un asunto de la gracia común y esta constancia testifica Su bondad y gracia. Los no creyentes malinterpretan la consistencia del orden de la creación, haciendo de ella „una prueba‟ de que Dios no juzgará al mundo por su pecado (2ª Pedro 3:3-4). Entonces, ¿cómo podemos estar seguros de Su juicio? (1) Porque la Palabra de Dios nos advierte del juicio y la Palabra de Dios, al igual que Dios, no cambia. (2) Porque la historia de la Biblia está llena de ejemplos de la intervención de Dios en la historia humana juzgando sus pecados. Este juicio tiene a veces una forma espectacular, tal como lo vemos en el diluvio (Génesis 6-7) o en la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Otras veces, el juicio es retrasado de manera que los hombres puedan arrepentirse y ser salvos. Y otras veces, el juicio de Dios llega en una forma en que no se le reconoce como un juicio divino. Este es el caso en Romanos 1:18-32. La ira de Dios es evidente al permitirle a los hombres sufrir la degradación y la corrupción del pecado de manera que se contaminan tanto en el cuerpo como en la mente. Él juzga a los pecadores permitiéndoles persistir en su pecado sin interrupción divina, cosechando así el torbellino de consecuencias por su pecado.

martes, 8 de febrero de 2011

Confesar a Cristo como Señor


Confesar a Cristo como Señor

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Romanos 10:9

Para dar gloria a Cristo, debemos confesarlo como Señor. Eso es parte de la salvación, no un acto subsiguiente. La salvación es cuestión de confesar que Cristo es Dios y, por lo tanto, que Él es soberano en su vida.

Si nunca ha confesado a Jesucristo como Señor, no puede vivir para su gloria. No puede decir: "Niego a Cristo. Él no es mi Salvador ni Señor", y luego esperar glorificar a Dios. Si usted no honra al Hijo, no honra al Padre (Jn. 5:23). Así que la salvación es el necesario comienzo de glorificar a Dios y, por lo tanto, para el crecimiento espiritual. No se puede crecer hasta que no se haya nacido. Interesados en la gloria de Dios

No puedes soportar a los malos.

Apocalipsis 2:2

Debemos estar tan interesados en la gloria de Dios que suframos cuando no se le honra. Esa fue sin duda la actitud de David cuando dij "Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí" (Sal. 69:9). David sufría profundamente cuando no se honraba a Dios.

Como padre, comprendo lo que David estaba diciendo. Si alguien hiere a uno de mis hijos, me hiere a mí. A menudo he llorado por alguien a quien amo y cuyo corazón estaba quebrantado. Cuando usted se identifique con Dios de esa manera, le interesará su honra mucho más de lo que le ocurre a usted.

lunes, 7 de febrero de 2011

la inmutabilidad de Dios.11


En Jeremías 4, Dios conmina a Judá a arrepentirse (ver versículo 14); pero fue ignorado y por lo tanto, el juicio vendrá. Una vez que ha pasado el tiempo del arrepentimiento, es seguro que vendrá la ira de Dios. Desde esta perspectiva, Dios no se arrepentirá del juicio que ha anunciado por medio de Sus profetas. Este fue el caso en los días de Noé. El evangelio fue proclamado por más de 100 años; pero una vez que Dios cerró la puerta del arca, ya había terminado el tiempo del arrepentimiento y había llegado el tiempo del juicio. Ciertamente, Dios no “cambiará” con respecto al juicio, una vez que ha concluido el tiempo para el arrepentimiento. No se equivoque confiando la gracia y la misericordia de Dios al darse demasiado tiempo para arrepentirse como una evidencia de apatía divina y de que Dios no juzgará a los hombres por sus pecados. El juicio es cierto y seguro para los pecadores que se rebelan en contra de Dios. «Aquí hay terror para los impíos. Aquellos que desafían a Dios, que quebrantan Su ley, no se preocupan de Su gloria, sino que viven su vida como si Él no existiera, pensando que en el último día cuando lloren pidiendo misericordia, Dios alterará Su voluntad, revocará Su palabra y rescindirá de sus espantosas amenazas. No, Él ha declarado: “Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré” (Ezequiel 8:18). Dios no se negará a Sí mismo para gratificar sus concupiscencias. Dios es santo y por lo tanto, invariable. Por lo tanto, Dios odia el pecado, lo odia eternamente. Y por eso la eternidad del castigo para todos quienes mueren en sus pecados».
La inmutabilidad divina, al igual que la nube que se interpuso entre los israelitas y el ejército egipcio, tiene un lado oscuro como uno claro. Asegura la ejecución de Sus amenazas tanto como el desarrollo de Sus promesas y destruye la esperanza que acarician los impíos, que Él será indulgente hacia Sus frágiles y erradas criaturas y que estos serán tratados con mucha más liviandad que como lo declara Su propia Palabra. Nos oponemos a estas presuntuosas y falsas especulaciones. La verdad solemne es que Dios es invariable en veracidad y propósito, en lealtad y justicia

domingo, 6 de febrero de 2011

La progresión espiritual


La progresión espiritual

Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

1 Juan 2:13

Mi propia experiencia me ha enseñado mucho acerca de los distintos niveles de desarrollo espiritual descritos por el apóstol Juan en el versículo de hoy. Cuando yo era un niño espiritual, estaba absorto en la euforia de amar al Señor y no conocía mucha teología. En aquel tiempo la enseñanza de cualquier influía fácilmente en mí. Más adelante, cuando aprendí la Palabra de Dios, ya no me engañaron las falsas doctrinas; me enojaban. Y ahora, cuando he crecido en el conocimiento de la Palabra, mi deseo es conocer a Dios de una manera más íntima, que es el último nivel del crecimiento. Los padres espirituales no solo conocen la Biblia, sino que también conocen profundamente al Dios que la escribió.

El crecimiento espiritual va progresando del saber que usted es cristiano al conocimiento de la Palabra de Dios y al conocimiento de Dios mismo. La manera de conocer a Dios es dedicar la vida a concentrarse en su gloria, aprendiendo así a comprender la plenitud de su persona. Esa concentración se vuelve un imán que lo va llevando hacia arriba por los niveles de la madurez. Por qué damos testimonio

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Juan 15:8

Es probable que la mayoría de las personas piensen que debemos ser salvos por otras razones que no sean glorificar a Dios. Muchos cristianos por lo general darán las siguientes como las razones de que den testimoni

• Mantener a las personas fuera del infierno. Quieren que no sufran el castigo eterno.

• Manifestar el amor de Dios.

• Obedecer el mandato de Cristo. En Mateo 28:18-20 y en Hechos 1:8, Jesús nos dice que evangelicemos.

Todas esas son razones válidas y bíblicas para la evangelización, pero la principal razón de que debamos predicar el evangelio es para la gloria de Dios.

sábado, 5 de febrero de 2011

Concentrarse en la gloria de Dios


Concentrarse en la gloria de Dios

A Jehová he puesto siempre delante de mí.

Salmo 16:8

Todo existe con el propósito de glorificar a Dios. El Catecismo Menor de Westminster del siglo XVII comienza declarando que el principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre.

El Salmo 19:1 dice: "Los cielos cuentan la gloria de Dios". La inmensidad del espacio y todo lo que hay en Él glorifica a Dios.

En Isaías 43:20, Dios dice: "Las fieras del campo me honrarán".

Los ángeles que aparecieron en el nacimiento de Cristo dijeron: "Gloria a Dios en las alturas" (Lc. 2:14).

La Biblia aclara que usted existe para dar gloria a Dios. Que usted siga el ejemplo de David y ponga siempre al Señor delante de usted. Responder a la gloria de Dios

Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

2 Corintios 3:18

Cuando glorificamos a Dios, comenzamos a crecer. Gracias a las grandes verdades reveladas en el Nuevo Testamento, los creyentes ahora pueden ver la gloria de Dios con más claridad que podían verla los que estaban bajo la ley. Cuando la vemos, crecemos espiritualmente, yendo de un nivel de gloria al próximo.

Al final del versículo de hoy, observe que Pablo dice que el Espíritu Santo es el que imparte energía a nuestro crecimiento. El Espíritu Santo llena de poder nuestra vida, llevándonos a través de niveles de gloria hacia la imagen de Cristo.

No se preocupe por los detalles intrincados de la obra del Espíritu Santo ni por los detalles de su propia actividad. Cerciórese de concentrarse primordialmente en la gloria del Señor.