sábado, 15 de enero de 2011

Una unión misteriosa


Una unión misteriosa

Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Filipenses 2:7

La humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.

Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, "uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciend Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciend ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dij De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer. La gracia del Rey

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

Romanos 3:24

Todo creyente recibe la gracia de Dios como resultado de responder a las buenas nuevas. Y las buenas nuevas son que la salvación es por gracia.

El apóstol Pablo dij "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Ef. 2:8-9). La gracia de Dios que trae salvación ha aparecido para todas las personas. Se ofrece totalmente independiente de cualquier cosa que pudiéramos haber hecho para recibir el favor de Dios. Es el favor inmerecido de Dios, que en su misericordia y su clemencia nos da la salvación como un regalo. Lo único que tenemos que hacer es sencillamente responder creyendo en su Hijo.

Entramos en el reino de Dios solo por la gracia de Dios. No hay lugar para la propia alabanza ni la proeza humana. Recuerde darle gracias a Dios por concederle una salvación tan misericordiosa.

viernes, 14 de enero de 2011

INMUTABILIDAD DE DIOS


INMUTABILIDAD DE DIOS . La resurrección de nuestro Señor fue una necesidad teológica. En la primera Epístola de Pedro, son muy importantes la inmutabilidad de Dios y Sus obras. En 1ª Pedro 1:3-9, Pedro habla de nuestra salvación, más bien como algo incorruptible más que corruptible. Habla de nuestra herencia incorruptible (versículo 4) y también nuestra fe (versículo 7). En los versículos 18-19, Pedro considera la sangre derramada de nuestro Señor, como algo precioso, porque es incorruptible. La expiación mediante la cual ganamos nuestra salvación, fue a través de un sacrificio incorruptible, de modo que nuestra salvación es igualmente incorruptible. En los versículos 22-25, Pedro sigue explicando que la Palabra de Dios es imperecible. Es esta Palabra que sirvió como una semilla incorruptible mediante la cual fuimos engendrados. Por cuanto nuestro nacimiento se origina en una semilla incorruptible, no sólo la Palabra es incorruptible, sino que también nuestra vida y nuestro amor, que nace de la Palabra. Finalmente, e 1ª Pedro 5:4, Pedro habla a los ancianos de su recompensa: “la corona incorruptible de gloria”. Nuestra salvación es segura porque es incorruptible. Por lo tanto nuestra salvación, al igual que Dios, es inmutable. Conclusión
La inmutabilidad de Dios está lejos de ser tan sólo una observación teológica o una verdad hipotética. Es una verdad que transforma vidas, de lo cual podemos concluir varias implicaciones para nuestras vidas. (1) La inmutabilidad de Dios tiene una tremenda implicancia con relación a la Biblia, la Palabra de Dios

jueves, 13 de enero de 2011

Un tesoro escondido


Un tesoro escondido

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Efesios 1:3

No hay manera de comprender las riquezas que Dios ha provisto para quienes aman a su Hijo. Los tesoros que ha preparado son infinitos. Jesús dij "El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo" (Mt. 13:44). El apóstol Pablo cita al profeta Isaías cuando dice: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Co. 2:9).

La buena noticia es que, si amamos al Hijo de Dios, heredamos todas las riquezas del Padre. Si creemos en Cristo, tenemos un tesoro inimaginable. Resucitado por medio del Espíritu

Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 3:34-35

Jesucristo desempeñó una función que exigía sumisión voluntaria, e hizo la voluntad del Padre mediante el poder del Espíritu. Ese es un acto asombroso de amor y humildad de alguien que es plenamente Dios y que siempre lo será por toda la eternidad.

Es importante reconocer la obra del Espíritu en el ministerio y la resurrección de Jesús porque ella indica que toda la Trinidad participó en la redención de la humanidad. La mayor confirmación de que Jesucristo es quien dijo ser es que el Padre resucitó al Hijo mediante el poder del Espíritu Santo

miércoles, 12 de enero de 2011

El Amor de Dios - ¡Es para Usted!


El Amor de Dios - ¡Es para Usted!
El amor de Dios nos ha sido revelado y ahora Él está a la puerta y llama.13 Depende de cada individuo el buscar una relación personal con Dios, o el rechazarlo rotundamente. La única barrera entre nosotros y el amor de Dios es nuestro libre albedrío y Jesucristo es la puerta.14 "Jesús respondió: ´Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no por Mí´" (Juan 14:6). La salvación es un regalo gratis comprado y pagado con la sangre de Cristo. No hay otro camino. "…No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, ¡entonces por demás murió Cristo!" (Gálatas 2:21). Usted no puede ganarse el perdón de Dios a través de buenas obras. ¿Cómo podría el hacer las buenas obras, que usted debería haber hecho toda la vida, compensar las incontables veces que ha fallado? Dios no es tonto. Aunque "amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá delante de Mí…" (Jeremías 2:22).

Una vez un hombre cayó de rodillas delante de Cristo y le rogó: "Si quieres, puedes limpiarme." Cristo, "teniendo misericordia" respondió: "Quiero, sé limpio" (Marcos 1:40-41). Nosotros también podemos caer de rodillas y reconocer la única provisión de Dios para nuestros pecados. Nosotros también podemos oír: "Quiero, sé limpio." Cristo voluntariamente sufrió la justa indignación de Dios sobre sí mismo para que usted no tuviese que hacerlo; quienquiera que acepte Su muerte sobre la cruz como pago por sus pecados, se reconciliará con Dios a quien ha ofendido. "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados…Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2da de Corintios 5:18-19, 21). ¿Aceptaría usted hoy el amor de Dios?

martes, 11 de enero de 2011

El Jesús histórico


El Jesús histórico

Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

1 Juan 4:9

Muchos dudan de si existió en realidad Jesús, pero muchos historiadores han escrito acerca del Señor Jesucristo.

Alrededor de 114 d.C., el historiador romano Tácito escribió que al fundador de la religión cristiana, Jesucristo, le dio muerte Poncio Pilato en el reinado del emperador romano Tiberio (Annals 15.44).

Plinio el menor escribió una carta al emperador Trajano sobre el tema de Cristo y los cristianos (Cartas 10.96-97).

En 90 d.C., el historiador judío Josefo escribió una breve nota biográfica acerca de Jesús: "Fue alrededor de ese tiempo que Jesús, un hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre, ya que era un hacedor de obras maravillosas, maestro de tales hombres cuando recibían la verdad con agrado. Atrajo hacia Él a muchos de los judíos y a muchos de los gentiles. Él era Cristo" (Antigüedades 18.63).

El Talmud se refiere a Jesús de Nazaret (Sanhedrin 43a, Abodah Zera 16b-17a).

Jesús fue un hombre en la historia. Y sus reclamos fueron ciertos. ¿Duda de su poder para salvarlo a usted? La confirmación del Hijo de Dios

Declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.

Romanos 1:4

Jesucristo tenía que ser más que hombre; tenía que ser también Dios. Si Jesucristo fuera solo hombre, aun el mejor de los hombres, no podía haber salvado a los creyentes de su pecado. Si fuera incluso el hombre justo de la simiente de David, pero no Dios, no podía haber soportado el castigo de Dios el Padre en la cruz y haber resucitado de los muertos. No podía haber vencido a Satanás y al mundo, sino que habría sido vencido como son vencidos todos los hombres.

Si hubo alguna duda de que Jesucristo era el Hijo de Dios, su resurrección de los muertos debiera eliminarla. Tenía que ser hombre para llegar a nosotros, pero tenía que ser Dios para resucitarnos. Cuando Dios resucitó a Cristo de los muertos, confirmó que era verdad lo que Él dijo.

Tan claro como el horizonte separa la tierra del cielo, así la resurrección separa a Jesucristo del resto de la humanidad. Jesucristo es Dios encarnado.

lunes, 10 de enero de 2011

El Amor de Dios


El Amor de Dios - Porque de tal manera amó Dios al Mundo
¡Dios es amor! "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él (Juan 3:16-17). Jesucristo amó tanto al mundo que se dio a Sí mismo por él, desde Sus derechos y privilegios como Hijo único y eterno de Dios, ¡hasta Su propia vida! Si usted desea ver el amor de Dios, mire la cruz. "En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: En que Dios envió a Su Hijo unigénito, para que vivamos por Él. En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1a de Juan 4:9-10). "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23).

domingo, 9 de enero de 2011

El cumplimiento de la ley


El cumplimiento de la ley

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 5:48

Jesús se enfrentó a gran oposición durante su ministerio cuando no estuvo de acuerdo con la teología judía contemporánea (Mt. 15:1-3). Como era hipocresía, rechazó la presunta devoción de los fariseos.

Muchos en su época decían: "¿Está Jesús diciendo una nueva verdad? ¿Está realmente hablando en nombre de Dios? Él no dice lo que dicen los fariseos. En realidad, dice lo opuesto de lo que se nos enseña".

Jesús dij "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mt. 5:17). Jesús no condenó la ley del Antiguo Testamento, sino que condenó la tradición que se había creado alrededor de ella. Los guías religiosos habían pervertido tanto la ley de Dios que Jesús declaró: "Os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (v. 20).

¿De qué justicia depende usted? ¿De la suya o de la de Cristo? Nuestro evangelio consecuente

Él había prometido [el evangelio] antes por sus profetas en las santas Escrituras.

Romanos 1:2

¿Sabía usted que el Antiguo Testamento es absolutamente consecuente con el Nuevo? Es porque las buenas nuevas son algo antiguo, no algo nuevo. El Antiguo Testamento, desde Génesis hasta Malaquías, o cualquier libro entre ellos, es todo acerca de la revelación de Jesucristo.

Jesús dijo que las Escrituras dan testimonio de Él (Jn. 6:39). Al hablarles a los hombres que iban por el camino a Emaús, Jesús dij "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían" (Lc. 24:25-27).

¿Por qué hoy es eso tan importante para usted? Para que pueda estar confiado de que las Escrituras presentan la promesa de Dios de buenas nuevas en Cristo.