sábado, 30 de enero de 2010

Exodos 23

Exodos 23 -

CAPÍTULO 23
Versículos 1-9. Leyes contra la falsedad y la injusticia. 10-19. El año de reposo-El reposo-Las tres fiestas. 20-33. Dios promete conducir a los israelitas a Canaán.

Vv. 1-9.En la ley de Moisés hay marcas muy claras de un sentir moral sólido y de una verdadera sabiduría política. En ella cada cosa es adecuada para el objetivo deseado y confesado: la adoración de un solo Dios y la separación de Israel del mundo pagano. Ninguna de las partes, amistades, testigos ni opiniones comunes deben movernos a minimizar las faltas graves, o a agravar las pequeñas, a excusar a los ofensores, a acusar al inocente ni a tergiversar nada.

Vv. 10-19.La tierra tenía que reposar cada siete años. No debía ararse ni sembrarse; había que comer lo que la tierra produjera de sí misma, sin trabajarla. Esta ley parece tener la intención de enseñar la dependencia de la Providencia, y la fidelidad de Dios al enviar mayor provisión cuando se guardan sus indicaciones. También era un tipo del reposo celestial, cuando cesen para siempre todos los sufrimientos, preocupaciones e intereses terrenales.
Se prohíbe estrictamente todo respeto por los dioses de los paganos. Puesto que la idolatría era un pecado al cual se inclinaban los israelitas, ellos debían eliminar todo recuerdo de los dioses de los paganos.
Se pide en forma estricta la presencia religiosa solemne ante Dios, en el lugar que Él elija. Deben reunirse en la presencia del Señor. ¡Qué buen Amo al que servimos, que ha hecho un deber que nos regocijemos en su presencia! Dediquemos con placer al servicio de Dios esa parte de nuestro tiempo que Él nos pide y contemos sus reposos y ordenanzas como fiestas para nuestra alma. No debían presentarse con las manos vacías; así ahora, nosotros no debemos ir a adorar a Dios con el corazón vacío; nuestra alma debe llenarse con santos deseos y consagración a Él, porque de tales sacrificios se agrada Dios.

Vv. 20-33.Aquí se promete que ellos serán guiados y resguardados en su camino por el desierto a la tierra prometida. He aquí yo envío mi Ángel delante de ti. El precepto unido con esta promesa es que sean obedientes a este ángel que Dios envía delante de ellos. Cristo es el Ángel de Jehová; esto lo enseña claramente San Pablo, 1 Corintios x, 9.
Deben tener un asentamiento cómodo en la tierra de Canaán. Cuán razonables son las condiciones de esta promesa: que sirvan al único Dios verdadero, no a los dioses de las naciones que de ningún modo son dioses. ¡Cuán ricos son los detalles de esta promesa! El consuelo de su alimento, la continuidad de su salud, el aumento de su riqueza, la prolongación de sus vidas hasta una edad avanzada. Así la piedad tiene promesa de esta vida presente. Se promete que ellos subyugarán a sus enemigos. Bandadas de avispas abrieron camino a las huestes de Israel; Dios puede usar ínfimas criaturas para castigar a los enemigos de su pueblo. Con verdadera bondad para la iglesia, los enemigos son vencidos poco a poco; así nos mantenemos en guardia y en continua dependencia de Dios. Las corrupciones salen del corazón del pueblo de Dios no de una vez por todas, sino poco a poco. El precepto de esta promesa es que no deben tener amistad con los idólatras. Quienes se mantienen fuera de los caminos peligrosos deben evitar las malas compañías. Peligroso es vivir en un barrio malo; los pecados de los vecinos pueden ser lazo para nosotros. El peligro más grande viene de quienes nos harían pecar contra Dios.

viernes, 29 de enero de 2010

No parece justo

No parece justo

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré.

1 Corintios 9:16-17

Hay una historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.

"Eso no parece justo", le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. "Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey". Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciend "¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo".

Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar? ¿Alguien está escuchando?

Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

2 Corintios 12:15

Ha habido ocasiones en mi ministerio como pastor en las que me he preguntado si alguien escucha lo que enseño. ¿De verdad me aprecian las personas o aprecian la enseñanza de la Palabra? Es fácil caer en ese complejo de lástima de sí mismo.

Tal vez se haya sentido así en su ministerio. De ser así, debe recordar que mientras considere el ministerio en el que está como algo que usted da, no tendrá ese problema. Pero si considera el ministerio como algo que recibe, terminará con un concepto tergiversado de lo que en realidad es el ministerio.

Si alguna vez se siente tentado a considerar su ministerio con una actitud egoísta, asuma la actitud que Pablo mostró en el versículo de hoy. Aun cuando las personas lo odiaran, él seguiría amándolas. La principal característica del amor es dar con generosidad. Algo de valor eterno

Deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados.

Romanos 1:11

Hace algunos años, una joven de nuestra iglesia, que era estudiante en una universidad de la ciudad, me dij "Aprendí una gran lección de uno de sus sermones acerca del amor. Siempre pensé que amaba a las niñitas de mi clase de la escuela dominical de cuarto grado. Todas tienen vestiditos adornados y la más linda sonrisa".

Ella siguió diciend "Un sábado estaba en un partido de fútbol de mi escuela, algo que hago todos los sábados, y el Señor me indicó que esa no era la manera adecuada de preparar mi lección de escuela dominical. Como asistía a los juegos del sábado, tenía la costumbre de enseñar una lección el domingo por la mañana que era muy superficial. Dios señaló que en realidad yo no amaba a aquellas niñitas como yo pensaba, ya que no sacrificaba nada de mi propia vida para darles algo de valor eterno".

Ella terminó nuestra conversación diciend "Así que de ahora en adelante no asistiré a ningún otro partido de fútbol hasta que mi lección esté terminada y sienta que puedo impartirles algo de valor eterno."

jueves, 28 de enero de 2010

Mateo 11

Mateo 11 -

CAPÍTULO 11
Versículos 1. La prédica de Cristo. 2-6. La respuesta de Cristo a los discípulos de Juan. 7-15. El testimonio de Cristo acerca de Juan el Bautista. 16-24. La perversidad de los judíos. 25-30. El evangelio revelado al simple.-Invitación a los cargados.

V. 1.Nuestro divino Redentor nunca se cansó de su obra de amor; y nosotros no debemos agotarnos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no desfallecemos.

Vv. 2-6.Algunos piensan que Juan envió a preguntar esto para su satisfacción. Donde hay verdadera fe, puede aún haber una mezcla de duda. La incredulidad remanente en los hombres buenos puede, en la hora de tentación, cuestionar a veces las verdades más importantes. Pero esperamos que la fe de Juan no fallara en este asunto, y que él sólo deseara verla fortalecida y confirmada. Otros piensan que Juan envió a sus discípulos a Cristo para satisfacción de ellos.
Cristo les señala lo que han oído y visto. La condescendencia y la compasión de la gracia de Cristo por los pobres muestran que Él era quien debía traer al mundo las tiernas misericordias de nuestro Dios.
Las cosas que los hombres ven y oyen, comparadas con las Escrituras, dirigen el camino en que se debe hallar la salvación. Cuesta vencer prejuicios, y peligroso es no vencerlos, pero los que creen en Cristo, verán que su fe será hallada mucho más para la alabanza, honra y gloria.

V. 7-15.Lo que Cristo dijo acerca de Juan no sólo fue para elogiarlo, sino para provecho del pueblo. Los que oyen la palabra serán llamados a dar cuenta de su provecho. ¿Pensamos que se termina el cuidado cuando se termina el sermón? No, entonces empieza el mayor de los cuidados.
Juan era un hombre abnegado, muerto para todas las pompas del mundo y los placeres de los sentidos. Conviene que la gente, en todas sus apariencias, sea coherente con su carácter y situación.
Juan era hombre grande y bueno, pero no perfecto; por tanto, no alcanzó la estatura de los santos glorificados. El menor en el cielo sabe más, ama más, y hace más alabando a Dios y recibe más de Él que el más grande de este mundo. Pero por el reino de los cielo aquí se debe entender más bien al reino de la gracia, la dispensación del evangelio en su poder y pureza. ¡Cuánta razón tenemos para estar agradecidos que nuestra suerte esté echada en los días del reino de los cielos, bajo tales ventajas de luz y amor! -Hay multitudes que fueron traídas por el ministerio de Juan y llegaron a ser discípulos suyos. Y hubo quienes lucharon por un lugar en este reino, que nadie pensaría que tenían derecho ni título para eso, y parecieron ser intrusos. Nos muestra cuánto fervor y celo se requiere de todos. Hay que negar el yo; hay que cambiar la inclinación, la disposición y el temperamento de la mente. Los que tengan un interés en la salvación grandiosa, lo tendrán a cualquier costo, y no pensarán que es difícil ni la dejarán ir sin una bendición. Las cosas de Dios son de preocupación grande y común. Dios no requiere más de nosotros que el uso justo de las facultades que nos ha dado. La gente es ignorante porque no quiere aprender.

Vv. 16-24.Cristo reflexiona en los escribas y fariseos que tenían un orgulloso concepto de sí. Compara la conducta de ellos con el juego de los niños que, enojándose sin razón, rebaten todos los intentos de sus compañeros por complacerlos, o para que se unan a los juegos para los cuales acostumbraban reunirse.
Las objeciones capciosas de los hombres mundanos son a menudo muy burlonas y demuestran gran malicia. Algo tienen que criticar de todos por excelente y santo que sea. Cristo, que era inmaculado, y apartado de los pecadores, aquí se presenta junto con ellos y contaminado por ellos. La inocencia más inmaculada no siempre será defensa contra el reproche.
Cristo sabía que los corazones de los judíos eran más enconados y endurecidos contra sus milagros y doctrinas que los de Tiro y Sidón; por tanto, su condenación será mayor. El Señor ejerce su omnipotencia, pero no castiga más de lo que merecen y nunca retiene el conocimiento de la verdad de aquellos que lo anhelan.

Vv. 25-30.Corresponde a los hijos ser agradecidos. Cuando vamos a Dios como Padre, debemos recordar que Él es el Señor de cielo y tierra, lo cual nos obliga a ir a Él con reverencia en cuanto es Señor soberano de todo; aunque con confianza como a Quien es capaz de defendernos del mal y proporcionarnos todo bien.
Nuestro bendito Señor agregó una declaración notable: que el Padre había puesto en Sus manos todo poder, autoridad y juicio. Estamos endeudados con Cristo por toda la revelación que tenemos de la voluntad y el amor de Dios Padre, aun desde que Adán pecó.
Nuestro Salvador ha invitado a todos los que trabajan fuerte y están muy cargados que vayan a Él. En algunos sentidos, todos los hombres están así. Los hombres mundanos se recargan con preocupaciones estériles por la riqueza y los honores; el alegre y sensual se esfuerza en pos de los placeres; el esclavo de Satanás y sus propias lujurias es el siervo más esclavizado de la tierra. Los que trabajan duro por establecer su propia justicia, también trabajan en vano. El pecador convicto está muy cargado de culpa y terror; y el creyente tentado y afligido tiene trabajos duros y cargas. Cristo los invita a todos a que vayan a Él en pos de reposo para sus almas. Él solo da esta invitación: los hombres van a Él cuando, sintiendo su culpa y miseria, y creyendo su amor y poder para socorrer, lo buscan con oración ferviente. Así, pues, es deber e interés de los pecadores trabajados y cargados, ir a Jesucristo. Este es el llamado del evangelio: quienquiera que quiera, venga. Todos los que así van recibirán reposo como regalo de Cristo, y obtendrán paz y consuelo en su corazón. Pero al ir a Él deben tomar su yugo y someterse a su autoridad. Deben aprender de Él todas las cosas acerca de su consuelo y obediencia. Él acepta al siervo dispuesto, por imperfectos que sean sus servicios. Aquí podemos hallar reposo para nuestras almas, y sólo aquí.
Ni tenemos que temer su yugo. Sus mandamientos son santos, justos y buenos. Requiere negarse a sí mismo y trae dificultades, pero esto es abundatemente recompensado, ya en este mundo, por la paz y el gozo interior. Es un yugo forrado con amor. Tan poderosos son los socorros que nos da, tan adecuadas las exhortaciones, y tan fuertes las consolaciones que se encuentran en el camino del deber, que podemos decir verdaderamente, que es un yugo grato. El camino del deber es el camino del reposo. Las verdades que enseña Cristo son tales que podemos aventurar por ellas nuestra alma.
Tal es la misericordia del Redentor, y ¿por qué debe el pecador laborioso y cargado buscar reposo en alguna otra parte? Vamos diariamente a Él en busca de la liberación de la ira y de la culpa, del pecado y de Satanás, de todas nuestras preocupaciones, temores y dolores. Pero la obediencia forzada, lejos de ser fácil y liviana, es carga pesada. En vano nos acercamos a Jesús con nuestros labios mientras el corazón esté lejos de Él. Entonces, venid a Jesús para hallar reposo para vuestras almas.

miércoles, 27 de enero de 2010

Exodos 22

Exodos 22 -

CAPÍTULO 22
Leyes judiciales.
El pueblo de Dios siempre deberá estar listo para mostrar mansedumbre y misericordia, conforme al espíritu de estas leyes. Debemos responder a Dios no sólo por lo que hacemos maliciosamente sino por lo que hacemos despreocupadamente. Por tanto, cuando hemos hecho daño a nuestro prójimo, debemos hacer restitución, aunque no seamos obligados por la ley. Que estas escrituras dirijan nuestra alma a recordar que si la gracia de Dios de verdad se nos ha manifestado, entonces nos ha enseñado y capacitado para conducirnos de tal modo por su santo poder, que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, Tito ii, 12. Y la gracia de Dios nos enseña que como el Señor es nuestra porción, hay suficiente en Él para satisfacer todos los deseos de nuestra alma.

martes, 26 de enero de 2010

El servicio como adoración

El servicio como adoración

Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Romanos 12:1

Cuando muchos piensan en la adoración, se imaginan los vitrales de una iglesia y los inmensos órganos. Pero en la Biblia, la misma palabra que se emplea para describir la adoración también significa servicio.

La mayor adoración que puede rendírsele a Dios es servirle. Para Pablo, el servicio significaba una entrega absoluta.

Pablo le escribió a Timote "Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia" (2 Ti. 1:3). Pablo estaba diciendo que se podía mirar en lo más íntimo de su ser y ver que servía a Dios con todo su ser. El servicio de Pablo era un acto de adoración. Era profundo, genuino y sincero. Esa es la verdadera medida de la genuina espiritualidad. La única forma de servir a Dios es con una entrega absoluta. Verdadera gratitud

Doy gracias a Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

Romanos 1:8

Una cosa sabemos del apóstol Pabl Tenía un corazón agradecido. En casi cada una de sus epístolas, Pablo expresó gratitud por las personas que recibían su mensaje. Aunque sabía que cada iglesia necesitaba corrección, no solo envió instrucción; también envió un mensaje de gratitud. Siempre pudo ver que se cumplían los propósitos de Dios. Pablo expresó lo que está en el corazón de todos los verdaderos siervos de Dios: "Una actitud agradecida".

Lamentablemente, algunos van por la vida destacando lo negativo. Se niegan a ser agradecidos por lo bueno que Dios está haciendo en la vida de otra persona. Si no les está sucediendo a ellos, entonces piensan que es malo. Pablo no expresó su gratitud diciend "Estoy muy agradecido por lo que Dios ha hecho por mí". Más bien dij "Doy gracias a Dios por ustedes". Él sentía tanto gozo por el éxito de otra persona como del suyo propio. Que lo mismo pueda decirse también de usted. Un corazón agradecido

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros.

Filipenses 1:3

Un corazón agradecido es esencial para el verdadero servicio espiritual. Si está tratando de servir al Señor sin gratitud en su corazón por lo que ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.

¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más.

Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: "Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido". Pero cuando él lo haga, ¡cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido!

lunes, 25 de enero de 2010

Mateo 10

Mateo 10 -

CAPÍTULO 10
Versículos 1-4. Llamado a los apóstoles. 5-15. Los apóstoles son instruidos y enviados. 16-42. Instrucciones para los apóstoles.

Vv. 1-4.La palabra “apóstol”significa mensajero; ellos eran los mensajeros de Cristo enviados a proclamar su reino. Cristo les dio poder para sanar toda clase de enfermedades. En la gracia del evangelio hay un bálsamo para cada llaga, un remedio para cada dolencia. No hay enfermedad espiritual si no hay poder en Cristo para curarla. Sus nombres están escritos y eso es su honra; pero ellos tenían más razón para regocijarse en que sus nombres estuvieran escritos en el cielo, mientras los nombres altos y poderosos de los grandes de la tierra están enterrados en el polvo.

Vv. 5-15.No se debe llevar el evangelio a los gentiles hasta que los judíos lo hayan rechazado. Esta limitación a los apóstoles fue sólo para su primera misión.
Doquiera fueran debían proclamar: El reino de los cielos se ha acercado. Ellos predicaron para establecer la fe; el reino para animar la esperanza; de los cielos para inspirar el amor a las cosas celestiales y el desprecio por las terrenales; que se ha acercado , para que los hombres se preparen sin tardanza.
Cristo dio poder para hacer milagros como confirmación de su doctrina. Esto no es necesario ahora que el reino de Dios vino. Muestra que la intención de la doctrina que predicaban era sanar almas enfermas y resucitar a los que estaban muertos en pecado.
Al proclamar el evangelio de la gracia gratuita para sanidad y salvación de las almas de los hombres, debemos por sobre todo evitar la aparición del espíritu del asalariado.
Se les dice qué hacer en las ciudades y pueblos desconocidos. El siervo de Cristo es embajador de la paz en cualquier parte donde sea enviado. Su mensaje es hasta para los pecadores más viles, aunque les corresponde buscar a las mejores personas de cada lugar. Nos conviene orar de todo corazón por todos y conducirnos cortésmente con todos.
Se les da instrucciones sobre cómo actuar con los que les rechacen. Todo el consejo de Dios debe ser declarado y a los que no escuchen el mensaje de gracia, se les debe mostrar que su estado es peligroso. Esto debe ser tomado muy en serio por todos los que oyen el evangelio, no sea que sus privilegios les sirvan sólo para aumentar su condena.

Vv. 16-42.Nuestro Señor advierte a sus discípulos que se preparen para la persecución. Ellos tenían que evitar todas las cosas que den ventaja a sus enemigos, toda intromisión en los afanes políticos o mundanos, toda apariencia de mal o egoísmo, y todas las medidas clandestinas. Cristo predice dificultades no sólo para que los trastornos no sean sorpresa sino para que ellos puedan confirmar su fe. Les dice que deben sufrir y de quiénes. Así, Cristo nos ha tratado fiel y equitativamente, diciéndonos lo peor que podemos hallar en su servicio; y quiere que así nos tratemos a nosotros mismos, al sentarnos a calcular el costo.
Los perseguidores son peores que las bestias, porque hacen presa de los mismos de su especie. Los lazos de amor y deber más sólidos a menudo se han roto por enemistad contra Cristo. Los sufrimientos de parte de amistades y parientes son muy dolorosos; nada hiere más. Simplemente parece que todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; y debemos esperar que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
En esta predicción de problemas, hay consejos y consuelo para los momentos de prueba. Los discípulos de Cristo son odiados y perseguidos como serpientes, y se procura su ruina, y necesitan la sabiduría de la serpiente, pero la sencillez de las palomas. No sólo no dañen a nadie sino que no le tengan mala voluntad a nadie. Debe haber cuidado prudente, pero no deben dejarse dominar por pensamientos de angustia y confusión; que esta preocupación sea echada sobre Dios. Los discípulos de Cristo deben pensar más en hacer el bien que en hablar bien. En el caso de gran peligro, los discípulos de Cristo pueden salirse del camino peligroso, aunque no deben salirse del camino del deber. No se deben usar medios pecaminosos e ilícitos para escapar; porque entonces, no es una puerta que Dios ha abierto. El temor al hombre le pone una trampa, una trampa de confusión que perturba nuestra paz; una trampa que enreda, por la cual somos atraídos al pecado; y, por tanto, se debe luchar y orar en su contra. La tribulación, la angustia y la persecución no pueden quitarles el amor de Dios por ellos o el de ellos por Él. Temed a aquel que puede destruir cuerpo y alma en el infierno.
Ellos deben dar su mensaje públicamente, porque todos están profundamente preocupados de la doctrina del evangelio. Hay que dar a conocer todo el consejo de Dios, Hechos xx, 27. Cristo les muestra por qué deben estar de buen ánimo. Sus sufrimientos testifican contra los que se oponen a su evangelio. Cuando Dios nos llama a hablar por Él, podemos depender de Él para que nos enseñe qué decir. Una perspectiva fiel del final de nuestras aflicciones será muy útil para sostenernos cuando estemos sometidos a ellas. El poder será conforme al día. De gran aliento para los que están haciendo la obra de Dios es que sea una obra que ciertamente será hecha.
Véase cómo el cuidado de la providencia se extiende a todas las criaturas, aun a los gorriones. Esto debe acallar todos los temores del pueblo de Dios: Vosotros valéis más que muchos gorriones. Los mismos cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Esto denota la cuenta que Dios hace y mantiene de su pueblo. Nuestro deber es no sólo creer en Cristo, sino profesar esa fe, sufriendo por Él, cuando somos llamados a ello, como asimismo a servirlo. Aquí sólo se alude a la negación de Cristo que es persistente, y esa confesión sólo puede tener la bendita recompensa aquí prometida, que es el lenguaje verdadero y constante del amor y la fe. La religión vale todo; todos los que creen su verdad, llegarán al premio y harán que todo lo demás se rinda a ello. Cristo nos guiará a través de los sufrimientos para gloriarnos con Él. Los mejores preparados para la vida venidera son los que están más libres de esta vida presente.
Aunque la bondad hecha a los discípulos de Cristo sea sumamente pequeña, será aceptada cuando haya ocasión para ella y no haya capacidad de hacer más. Cristo no dice que merezcan recompensa, porque no podemos merecer nada de la mano de Dios; pero recibirán un premio de la dádiva gratuita de Dios. Confesemos osadamente a Cristo y mostremos nuestro amor por Él en todas las cosas.