martes, 17 de noviembre de 2009

El control soberano


El control soberano

Elegidos según la presciencia de Dios.

1 Pedro 1:2

A través de los años, las teologías arminianas y calvinistas han estado en polos opuestos. La teología reformada tradicional, que llamamos calvinismo, subraya la soberanía de Dios, pero la teología arminiana en realidad subraya la soberanía del hombre. Enseña que Dios es útil al dar ayuda espiritual, pero que uno tiene que encontrarla en sí mismo para ir a Cristo, perseverar en la fe, alcanzar metas espirituales y obtener victorias espirituales.

¿Qué resulta de esa clase de teología? Una persona puede decir que confía en Cristo, pero en realidad confía en sí misma. Eso muestra la creencia de que el poder para escoger la salvación, o perderla por el fracaso espiritual, pertenece a la persona. Suponga que usted creyera que tenía esa clase de poder. ¿Puede imaginarse lo que sería enfrentarse a la muerte y preguntarse si no pudiera entrar en el cielo porque había cometido muchísimos pecados? Esa incertidumbre causará ansiedad, no seguridad.

Confiar plenamente en Dios requiere conocimiento de su gracia soberana: Que una persona es escogida, redimida, mantenida y glorificada por Dios, que es el iniciador. Reaccione ante los problemas con acción de gracias

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6

En vez de orar a Dios con duda o descontento, el creyente ha de acercarse a Dios con un espíritu de acción de gracias. Por eso Dios prometió que nada en nuestra vida será demasiado para que lo soportemos (1 Co. 10:13). Él ha prometido hacer que todo obre para nuestro bien (Ro. 8:28), y "perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos" en medio de nuestro sufrimiento (1 P. 5:10).

Todas las dificultades están dentro del propósito de Dios, de modo que podemos darle gracias por su poder y sus promesas. Pedro dijo que echemos "toda [nuestra] ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de [nuestra]" (1 P. 5:7). Al hacerlo, hemos de ser agradecidos por su providencia, su promesa de perfeccionarnos, la gloria que Él recibirá del cumplimiento de su voluntad, y por las pasadas misericordias que son la promesa de bendiciones futuras.

lunes, 16 de noviembre de 2009

QUE SERIA DE MI- JESUS ADRIAN ROMERO

QUE SERIA DE Mi SEÑOR JESÚS. ESTARÍA PERDIDO SIN TI

Genesis 46

Genesis 46 -

CAPÍTULO 46
Versículos 1-4. Las promesas de Dios para Jacob. 5-27. Jacob y su familia van a Egipto. 28-34. José se reúne con su padre y sus hermanos.

Vv. 1-4.Aun en los hechos y emprendimientos que parecen más gratos debemos buscar el consejo, la ayuda y la bendición del Señor. En atender sus mandamientos y haber recibido las prendas de su amor en el pacto, tenemos la esperanza de Su presencia y la paz que confiere. En todos nuestros cambios debemos acordarnos de nuestra salida de este mundo. Cuando pasamos por el valle de sombra de muerte, nada puede animarnos a no temer mal alguno salvo la presencia de Cristo.

Vv. 5-27.Aquí tenemos una lista detallada de la familia de Jacob. Aunque el cumplimiento de las promesas siempre es seguro, sin embargo, suele ser lento. Ahora han pasado 215 años desde que Dios había prometido a Abraham hacer de él una gran nación, capítulo xii, 2; sin embargo, esa rama de su simiente, a la cual fue hecha la promesa, solamente había aumentado a setenta, de los cuales se conserva esta relación específica para mostrar el poder de Dios para hacer que estos setenta se conviertan en una gran multitud.

Vv. 28-34.Consideró justo hacerle saber al faraón que su familia iba a establecerse en sus dominios. Si otros depositan su confianza en nosotros, no debemos ser tan bajos como para abusar de ellos e imponernos.
Pero, ¿qué va a hacer José con sus hermanos? Hubo un tiempo en que ellos se confabularon para deshacerse de él, ahora él piensa dónde establecerlos para provecho de ellos; esto es devolver bien por mal. Quería que ellos vivieran solos en la tierra de Gosén, que estaba más cerca de Canaán.
Los pastores eran una abominación para los egipcios. Pero José no quería que ellos fueran avergonzados al reconocer aquella como la ocupación de ellos ante el faraón. Podría haberles procurado puestos en la corte o en el ejército. Pero tales distinciones los hubieran expuesto a la envidia de los egipcios, o a la tentación de olvidar Canaán y la promesa hecha a sus padres. Una vocación honesta no es desgracia, ni debemos contarla como tal, sino, más bien, reconocer que es vergonzoso estar ocioso o no tener nada que hacer. Generalmente es mejor que la gente permanezca en las vocaciones en que fueron criados y a las que están acostumbrados. Cualquiera sea el empleo y condición que Dios, en su providencia, nos haya asignado, acostumbrémonos a eso, sintámonos contentos con eso y no pensemos en posiciones más altas. Mejor es ser el crédito de un puesto modesto que la vergüenza de uno elevado. Si deseamos destruir nuestras almas o las almas de nuestros hijos, procuremos grandes cosas para nosotros y para ellos pero, si no, nos corresponde estar contentos en lo que estamos, teniendo comida y vestido.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El Señor está cerca


El Señor está cerca

El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos.

Filipenses 4:5-6

El Señor Jesucristo rodea a todos los creyentes con su presencia (Sal. 119:151). Cuando usted tiene un pensamiento, el Señor está cerca para leerlo; cuando usted ora, el Señor está cerca para oír la oración; cuando necesita su fortaleza y su poder, Él está cerca para darlos. En realidad, Él vive en usted y es la fuente de su vida espiritual. El estar consciente de su presencia evitará que caiga en la ansiedad o sea inestable.

El saber que el Señor está cerca nos ayuda a no estar "afanosos" por nada, ya que sabemos que Él puede resolver todo lo que se nos presente. La inquietud y la preocupación indican falta de confianza en Dios. O usted ha creado otro dios que no puede ayudarlo, o cree que Dios pudiera ayudarlo pero no quiere, que significa que usted está poniendo en tela de juicio la integridad de Dios y de su Palabra. Así que deléitese en el Señor y medite en su Palabra (Sal. 1:2). Sepa quién es Él y cómo obra. Entonces podrá decir: "El Señor está cerca, así que no me afanaré por nada". Un ancla de confianza

En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia.

Salmo 31:1

Como lo indica el versículo de hoy, David tuvo gran confianza en Dios en medio de la aflicción. También dij "Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio" (Sal. 31:3-4). Su confianza radicaba en el carácter santo de Dios. Un adecuado conocimiento de Dios es esencial para la estabilidad espiritual. Y la única forma de conocer a Dios es mediante lo que Él ha querido revelarnos de sí mismo en las Escrituras.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Genesis 45


Genesis 45 -

CAPÍTULO 45
Versículos 1-15. José consuela a sus hermanos y envía por su padre. 16-24. El faraón confirma la invitación de José-Los regalos de José para sus hermanos. 25-28. Jacob recibe la noticia de que José está vivo.

Vv. 1-15.José dejó hablar a Judá y escuchó todo lo que tenía que decir. Halló a sus hermanos humillados por sus pecados, considerados él, pues Judá lo mencionó dos veces en su discurso, respetuosos de su padre y muy tiernos con su hermano Benjamín. Ahora estaban preparados para el consuelo que les daría, identificándose. José ordenó a todos sus siervos que se fueran. Así Cristo se da a conocer Él mismo, y expresa su amorosa bondad a su pueblo, fuera de la vista y de los oídos del mundo. José derramó lágrimas de ternura y fuerte afecto y con estas borró la austeridad con que se había comportado con sus hermanos hasta ese momento. Esto representa la compasión divina hacia los que vuelven arrepentidos. “Yo soy José, vuestro hermano”. Esto los humillaría más aun por su pecado de venderlo, pero los alentaría a esperar un buen trato. Así, pues, cuando Cristo quiso convencer a Pablo dijo: “Yo soy Jesús”, y cuando consolaba a sus discípulos, decía: “Yo soy, no temáis”. Cuando Cristo se manifiesta a su pueblo, les anima a acercarse a Él con un corazón sincero. José lo hace así y les muestra que, sea lo que ellos pensaran hacer contra él, Dios lo había usado para bien. Los pecadores deben dolerse y enojarse consigo mismos, aunque Dios saque algo bueno de sus pecados, pues eso no es mérito de ellos. Es muy impactante la concordancia de todo esto con el caso del pecador, al manifestarse Cristo a su alma. En este relato él no piensa que el pecado sea un mal menor sino mayor; y, de todos modos, está tan armado contra la desesperación que llega a regocijarse en lo que Dios ha obrado, mientras que tiembla pensando en los peligros y la ruina de la cual ha escapado. José promete cuidar de su padre y de toda la familia. Deber de los hijos es, si la necesidad de sus padres lo requiere en cualquier momento, mantenerlos y darles lo mejor que puedan; esto es mostrar la piedad en casa, 1 Timoteo v, 4. Después que José hubo abrazado a Benjamín, los acarició a todos ellos y, luego, sus hermanos conversaron libremente con él de todos los asuntos de la casa de su padres. Después de las señales de la verdadera reconciliación con el Señor Jesús, sigue la dulce comunión con Él.

Vv. 16-24.El faraón fue amable con José y sus familiares por amor a él. Egipto compensaría las pérdidas de la mudanza de ellos. Así, los que van a recibir de Cristo su gloria celestial, no debieran tener consideración de las cosas de este mundo. Lo mejor de sus deleites solo es ceniza; no podemos estar seguros de ellos mientras estemos aquí, y mucho menos, llevarlos con nosotros. No pongamos nuestra vista o el corazón en el mundo; hay cosas mejores para nosotros en la tierra bendita donde se fue Cristo, nuestro José, a prepararnos un lugar. José despidió a sus hermanos con una adevertencia apropiada: “No riñáis por el camino”. Sabía que eran demasiado dados a pelearse y, habiendo perdonado a todos, les hace este encargo, de no pelearse entre sí. Esta orden nos ha dado nuestro Señor Jesús, que nos amemos unos a otros y que pase lo que pase o que haya pasado, no peleemos. Puesto que somos hermanos, todos tenemos el mismo Padre. Todos somos culpables y, en lugar de pelear unos con otros, tenemos razón para reñirnos a nosotros mismos. Somos o esperamos ser, perdonados por Dios, a quien todos hemos ofendido y, por tanto, debiéramos estar listos para perdonarnos unos a otros. Estamos “en el camino”, un camino a través de la tierra de Egipto, donde tenemos muchos ojos sobre nosotros que procuran aprovecharse de nosotros, un camino que lleva a la Canaán celestial donde esperamos estar por siempre en perfecta paz.

Vv. 25-28.Oír que José está vivo es una noticia demasiado buena para ser verdadera; Jacob se afligió pues no lo cree. Nosotros nos afligimos porque no creemos. A la larga se convence Jacob de la verdad. Jacob estaba viejo, y no esperaba vivir mucho más. Dice: “Que mis ojos se refresquen con esta visión antes que se cierren y, después de eso, no necesito otra cosa para hacerme feliz en este mundo”.
He aquí, Jesús se manifiesta a Sí mismo como Hermano y Amigo ante quienes una vez lo despreciaron y fueron sus enemigos. Él les asegura su amor y las riquezas de su gracia. Les manda dejar de lado la envidia, el enojo, la maldad y la discordia, y que vivan en paz unos con otros. Les enseña a renunciar al mundo por Él y su plenitud. Les proporciona todo lo necesario para conducirlos a casa, hacia Él mismo, para que donde Él esté ellos también estén. Al fin, cuando envía por su pueblo, aunque ellos puedan por un tiempo sentir algunas dudas y temores, el pensamiento de ver su gloria y de estar con Él, les permitirá decir: “Basta, estoy dispuesto a morir; y a ir a ver y a estar con el Amado de mi alma”.

viernes, 13 de noviembre de 2009

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