examina nuestros corazones SEÑOR JESÚS
miércoles, 28 de octubre de 2009
Genesis 39
Genesis 39 -
CAPÍTULO 39
Versículos 1-6. José preferido por Potifar. 7-12. José resiste la tentación. 13-18. José es acusado falsamente por su ama. 19-23. Encarcelado-Dios está con él.
Vv. 1-6.Nuestros enemigos pueden despojarnos de las distinciones y adornos externos pero la sabiduría y la gracia no nos pueden ser quitadas. Ellos pueden separarnos de los amigos, los parientes y de la patria pero no pueden apartarnos de la presencia del Señor. Pueden aislarnos de las bendiciones externas, robarnos la libertad y confinarnos en calabozos, pero no pueden impedirnos la comunión con Dios, del trono de la gracia, o arrebatarnos las bendiciones de la salvación. José fue bendecido, maravillosamente bendecido, aun en la casa donde era esclavo. La presencia de Dios con nosotros hace que prospere todo lo que hacemos. Los hombres buenos son bendición en el lugar donde viven; los buenos siervos pueden serlo aunque sean mal y poco estimados. La prosperidad del impío es, de una u otra manera, a causa del piadoso. Aquí una familia mala fue bendecida por amor del buen siervo de ella.
Vv. 7-12.La belleza de hombres o mujeres a menudo resulta ser una trampa, tanto para ellos mismos como para los demás. Esto prohíbe el orgullo por ella y exige una constante vigilancia contra la tentación que la acecha. Tenemos mucha necesidad de hacer un pacto con nuestro ojos, no sea que los ojos infecten el corazón. Cuando la lujuria ha conseguido el poder, se sacrifican la decencia, la fama y la conciencia. La esposa de Potifar demostró que su corazón estaba totalmente dedicado al mal. Cuando comprendió que no podía vencer a José con los problemas y tribulaciones del mundo, pues en medio de ellas, él aún se aferraba a sus principios, Satanás lo asaltó con placeres que han producido más destrucción que lo anterior. Pero José por la gracia de Dios, fue capacitado para resistir y superar la tentación; y su escape fue un ejemplo tan grande del poder divino como la liberación de los tres muchachos del horno de fuego. Este pecado era el que más fácilmente hubiera podido perturbarlo. La tentadora era su ama, una cuyo favor le hubiera hecho progresar; su máximo peligro era rechazarla y se convirtiera en su enemiga. El tiempo y el lugar favorecían la tentación. A todo esto había que agregar la instigación constante y frecuente. La todopoderosa gracia de Dios capacitó a José para vencer este ataque del enemigo. Presenta como argumento lo que debía, tanto a Dios como a su amo. Estamos obligados por honor como por la justicia y la gratitud, a no hacer mal en nada a quienes confían en nosotros, por muy secreto que esto pudiera hacerse. Él no iba a ofender a su Dios. José aduce tres argumentos.
1. Considera quién era tentado. Uno que está en el pacto de Dios, que profesa la religión y la relación con Él.
2. Cuál era el pecado al que se le tentaba. Otros podrían mirarlo como poca cosa; pero José no lo pensó así. Hay que llamar al pecado por su nombre, sin rebajar su importancia. Que los pecados de esta naturaleza siempre sean mirados como gran maldad, como excesivamente pecaminosos.
3. Contra quién fue tentado a pecar: contra Dios. El pecado es contra Dios, contra su naturaleza y su dominio, contra su amor y su propósito. Los que aman a Dios, por esta razón odian el pecado. La gracia de Dios capacitó a José para vencer la tentación eludiendo a la tentadora. No quiso quedarse a conversar con la tentación, sino que huyó de ella como quien escapa para salvar la vida. Si tenemos la intención de no hacer iniquidad, huyamos como un ave de la trampa, y como un ciervo del cazador.
Vv. 13-18.El ama de José, habiendo tratado en vano de hacerlo culpable, trató de vengarse de él. Quienes han roto las ataduras de la prudencia, nunca serán sujetos por los lazos de la verdad. No es cosa nueva que el mejor de los hombres sea acusado falsamente del peor de los delitos por quienes son los peores delincuentes. Bueno es que haya en el futuro un día de revelación en que todos aparecerán con su verdadero carácter.
Vv. 19-23.El amo de José creyó la acusación. Probablemente Potifar haya elegido la cárcel porque era lo peor, pero Dios tenía el propósito de abrir camino para que José recibiera honra. José era propiedad de su Dios y por Él fue honrado. Estaba lejos de todos sus amigos y parientes; no tenía nadie que le ayudara o consolara, pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia. Los que tienen buena conciencia estando presos, allí tienen un buen Dios. Dios le favoreció ante el guardia de la prisión; confió en él para que administrara los asuntos de la prisión. Un hombre bueno hará el bien donde esté y será una bendición aun estando en cadenas y prisionero.
No olvidemos mirar a Jesús a través de José, pues Él sufrió siendo tentado pero sin pecado, fue calumniado y perseguido y apresado, pero sin causa; aquel que por la cruz ascendió al trono. Que nosotros seamos capacitados para ir, sometiéndonos y sufriendo, por la misma senda al mismo lugar de gloria.
CAPÍTULO 39
Versículos 1-6. José preferido por Potifar. 7-12. José resiste la tentación. 13-18. José es acusado falsamente por su ama. 19-23. Encarcelado-Dios está con él.
Vv. 1-6.Nuestros enemigos pueden despojarnos de las distinciones y adornos externos pero la sabiduría y la gracia no nos pueden ser quitadas. Ellos pueden separarnos de los amigos, los parientes y de la patria pero no pueden apartarnos de la presencia del Señor. Pueden aislarnos de las bendiciones externas, robarnos la libertad y confinarnos en calabozos, pero no pueden impedirnos la comunión con Dios, del trono de la gracia, o arrebatarnos las bendiciones de la salvación. José fue bendecido, maravillosamente bendecido, aun en la casa donde era esclavo. La presencia de Dios con nosotros hace que prospere todo lo que hacemos. Los hombres buenos son bendición en el lugar donde viven; los buenos siervos pueden serlo aunque sean mal y poco estimados. La prosperidad del impío es, de una u otra manera, a causa del piadoso. Aquí una familia mala fue bendecida por amor del buen siervo de ella.
Vv. 7-12.La belleza de hombres o mujeres a menudo resulta ser una trampa, tanto para ellos mismos como para los demás. Esto prohíbe el orgullo por ella y exige una constante vigilancia contra la tentación que la acecha. Tenemos mucha necesidad de hacer un pacto con nuestro ojos, no sea que los ojos infecten el corazón. Cuando la lujuria ha conseguido el poder, se sacrifican la decencia, la fama y la conciencia. La esposa de Potifar demostró que su corazón estaba totalmente dedicado al mal. Cuando comprendió que no podía vencer a José con los problemas y tribulaciones del mundo, pues en medio de ellas, él aún se aferraba a sus principios, Satanás lo asaltó con placeres que han producido más destrucción que lo anterior. Pero José por la gracia de Dios, fue capacitado para resistir y superar la tentación; y su escape fue un ejemplo tan grande del poder divino como la liberación de los tres muchachos del horno de fuego. Este pecado era el que más fácilmente hubiera podido perturbarlo. La tentadora era su ama, una cuyo favor le hubiera hecho progresar; su máximo peligro era rechazarla y se convirtiera en su enemiga. El tiempo y el lugar favorecían la tentación. A todo esto había que agregar la instigación constante y frecuente. La todopoderosa gracia de Dios capacitó a José para vencer este ataque del enemigo. Presenta como argumento lo que debía, tanto a Dios como a su amo. Estamos obligados por honor como por la justicia y la gratitud, a no hacer mal en nada a quienes confían en nosotros, por muy secreto que esto pudiera hacerse. Él no iba a ofender a su Dios. José aduce tres argumentos.
1. Considera quién era tentado. Uno que está en el pacto de Dios, que profesa la religión y la relación con Él.
2. Cuál era el pecado al que se le tentaba. Otros podrían mirarlo como poca cosa; pero José no lo pensó así. Hay que llamar al pecado por su nombre, sin rebajar su importancia. Que los pecados de esta naturaleza siempre sean mirados como gran maldad, como excesivamente pecaminosos.
3. Contra quién fue tentado a pecar: contra Dios. El pecado es contra Dios, contra su naturaleza y su dominio, contra su amor y su propósito. Los que aman a Dios, por esta razón odian el pecado. La gracia de Dios capacitó a José para vencer la tentación eludiendo a la tentadora. No quiso quedarse a conversar con la tentación, sino que huyó de ella como quien escapa para salvar la vida. Si tenemos la intención de no hacer iniquidad, huyamos como un ave de la trampa, y como un ciervo del cazador.
Vv. 13-18.El ama de José, habiendo tratado en vano de hacerlo culpable, trató de vengarse de él. Quienes han roto las ataduras de la prudencia, nunca serán sujetos por los lazos de la verdad. No es cosa nueva que el mejor de los hombres sea acusado falsamente del peor de los delitos por quienes son los peores delincuentes. Bueno es que haya en el futuro un día de revelación en que todos aparecerán con su verdadero carácter.
Vv. 19-23.El amo de José creyó la acusación. Probablemente Potifar haya elegido la cárcel porque era lo peor, pero Dios tenía el propósito de abrir camino para que José recibiera honra. José era propiedad de su Dios y por Él fue honrado. Estaba lejos de todos sus amigos y parientes; no tenía nadie que le ayudara o consolara, pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia. Los que tienen buena conciencia estando presos, allí tienen un buen Dios. Dios le favoreció ante el guardia de la prisión; confió en él para que administrara los asuntos de la prisión. Un hombre bueno hará el bien donde esté y será una bendición aun estando en cadenas y prisionero.
No olvidemos mirar a Jesús a través de José, pues Él sufrió siendo tentado pero sin pecado, fue calumniado y perseguido y apresado, pero sin causa; aquel que por la cruz ascendió al trono. Que nosotros seamos capacitados para ir, sometiéndonos y sufriendo, por la misma senda al mismo lugar de gloria.
martes, 27 de octubre de 2009
No ha de culparse a Dios
No ha de culparse a Dios
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.
Santiago 1:13
Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.
Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.
Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios. Hay que reconocer la trampa
Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Santiago 1:14
La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.
¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado del mundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.
Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar.
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.
Santiago 1:13
Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.
Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.
Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios. Hay que reconocer la trampa
Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Santiago 1:14
La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.
¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado del mundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.
Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar.
lunes, 26 de octubre de 2009
Genesis 38
Genesis 38 -
CAPÍTULO 38
La conducta libertina de Judá y su familia.
Este capítulo cuenta acerca de Judá y su familia y es un relato tal que, parece un milagro que de todos los hijos de Jacob, nuestro Señor haya venido de Judá, Hebreos vii, 14. Pero Dios muestra que la salvación es por gracia y no por mérito y que Cristo vino al mundo a salvar pecadores, aun al primero. Además, que la dignidad de Cristo es de Él mismo y no de sus antepasados. Cuán poca razón tuvieron los judíos, que así fueron llamados a partir de este Judá, para jactarse como lo hicieron, Juan viii, 41. ¡Qué horrorosos ejemplos de su extremo desagrado por el pecado proclama el Señor en sus castigos! Busquemos la gracia de Dios para evitar toda apariencia de pecado. Que este estado de humillación al cual fue sometido Jesús, cuando vino a quitar el pecado por medio del sacrificio de sí mismo, al designar personajes como los aquí registrados para que fueran sus antepasados, haga más amado al Redentor en nuestros corazones.
CAPÍTULO 38
La conducta libertina de Judá y su familia.
Este capítulo cuenta acerca de Judá y su familia y es un relato tal que, parece un milagro que de todos los hijos de Jacob, nuestro Señor haya venido de Judá, Hebreos vii, 14. Pero Dios muestra que la salvación es por gracia y no por mérito y que Cristo vino al mundo a salvar pecadores, aun al primero. Además, que la dignidad de Cristo es de Él mismo y no de sus antepasados. Cuán poca razón tuvieron los judíos, que así fueron llamados a partir de este Judá, para jactarse como lo hicieron, Juan viii, 41. ¡Qué horrorosos ejemplos de su extremo desagrado por el pecado proclama el Señor en sus castigos! Busquemos la gracia de Dios para evitar toda apariencia de pecado. Que este estado de humillación al cual fue sometido Jesús, cuando vino a quitar el pecado por medio del sacrificio de sí mismo, al designar personajes como los aquí registrados para que fueran sus antepasados, haga más amado al Redentor en nuestros corazones.
domingo, 25 de octubre de 2009
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