jueves, 8 de octubre de 2009

Al Cordero Lealtad

esas muertes sirvieron para ganar almas para CRISTO yo doy gracias por estos hermanos que DIOS los lleno de su ESPÍRITU

Genesis 29

Genesis 29 -

CAPÍTULO 29
Versículos 1-8. Jacob llega al pozo de Harán. 9-14. Su encuentro con Raquel-Labán lo atiende. 15-30. El contrato de Jacob por Raquel-El engaño de Labán. 31-35. Los hijos de Lea.

Vv. 1-8.Jacob prosiguió alegre su viaje después de la dulce comunión que tuvo con Dios en Betel. La providencia lo llevó al campo donde tenían que abrevar los rebaños de su tío. Lo que se dice del cuidado de los pastores por sus ovejas puede recordarnos la tierna preocupación que nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, tiene por su rebaño, la iglesia; pues Él es el buen Pastor que conoce a sus ovejas y a quien ellas conocen. La piedra de la boca del pozo era para cerrarlo; el agua era escasa, no estaba ahí para que cualquiera la usara: pero los intereses particulares no nos deben impedir que nos ayudemos unos a otros. Cuando se juntaban todos los pastores con sus rebaños, entonces, juntos, como buenos vecinos, abrevaban a sus rebaños. La ley de clemencia al hablar tiene un poder obligatorio, Proverbios xxxi, 26. Jacob fue bien educado con estos extranjeros y halló que ellos eran bien educados con él.

Vv. 9-14.Vea aquí la humildad y laboriosidad de Raquel. Nadie tiene que avergonzarse del trabajo honesto y útil, ni debe impedírselo la preferencia de alguien. Cuando Jacob comprendió que ésta era su parienta, estuvo muy dispuesto a servirla.
Labán, aunque no del mejor humor, le dio la bienvenida y se dio por satisfecho con el relato que Jacob le hizo de sí mismo. Aunque evitemos estar neciamente dispuestos a creer todo lo se nos diga, debemos tener cuidado de ser suspicaces en forma poco caritativa.

Vv. 15-30.En el mes que Jacob se pasó como huésped, no estuvo ocioso. Dondequiera estemos es bueno ocuparnos en algo útil. Labán estaba deseoso de que Jacob siguiera con él. No se debe sacar ventaja de las relaciones con los subordinados; es nuestro deber recompensarlos.
Jacob hizo saber a Labán el afecto que tenía por su hija Raquel. Careciendo de bienes mundanos con los cuales dotarla, promete siete años de servicio. El amor hace cortos y fáciles los servicios largos y difíciles; de ahí que leemos del trabajo del amor, Hebreos vi, 10. Si sabemos valorar la felicidad del cielo, los sufrimientos de este tiempo presente serán como nada para nosotros. Una era de trabajo no será sino unos pocos días para los que aman a Dios y anhelan la venida de Cristo.
Jacob, que se había aprovechado de su padre, ahora es utilizado por Labán, su suegro, con un engaño parecido. De aquí, que por injusto que haya sido Labán, el Señor fue justo: ver Jueces i, 7. Aun los justos, si dan un paso en falso, así les paga Dios en la tierra. Muchos que como Jacob no son desengañados por la persona, en sus matrimonios, pronto se hallan, para su gran dolor, desencantados por el carácter. La elección de esta relación debe hacerse con buen consejo y pensamiento por ambas partes. Hay razones para creer que la excusa de Labán no era cierta. Su modo de zanjar la cuestión empeoró lo malo. Jacob se vio llevado al problema de las muchas esposas. Él no podía rechazar a Raquel porque la había desposado; mucho menos podía rechazar a Lea. Todavía no había un mandamiento expreso contra casarse con más de una esposa. Era pecado de ignorancia en los patriarcas, pero no justifica la misma costumbre actual cuando la voluntad de Dios está claramente dada a conocer por la ley divina, Levítico xviii, 18, y más plenamente desde que, por nuestro Salvador, pueden unirse solamente un hombre y una mujer, 1 Corintios vii, 2.

Vv. 31-35. Los nombres que Lea da a sus hijos expresaban su respeto y consideración tanto hacia Dios y hacia su esposo. Rubén, o Mira un hijo , con este pensamiento, Ahora mi marido me amará; Leví, o unido con la expectativa de que Esta vez mi marido se unirá conmigo. El afecto mutuo es a la vez el deber y el consuelo de la relación conyugal; y los compañeros de yugo deben considerar el agradarse uno a otro, 1 Corintios vii, 33, 34. Ella reconoce, agradecida, la bondadosa providencia de Dios al escucharla. En todo lo que nos sostenga y consuele en las aflicciones o se ocupe de nuestra liberación de ellas, es Dios quien debe ser reconocido en eso. Llamó Judá a su cuarto hijo, o alabanza diciendo, Esta vez alabaré a Jehová. De este, según la carne, es que vino Cristo. Cualquiera sea la razón de nuestro regocijo debe ser el tema de nuestra acción de gracias. Los favores frescos deben apresurarnos a alabar a Dios por los favores anteriores. Esta vez alabaré a Jehová más y mejor de lo que lo he hecho. Todas nuestras alabanzas deben centrarse en Cristo, como objeto de ellas y como Mediador de ellas. Él descendió, según la carne, de aquel cuyo nombre era “Alabanza”, y Él es nuestra alabanza. ¿Está Cristo formado en mi corazón? Esta vez alabaré a Jehová.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Lealtad al Cordero - español

lealtad y gloria al cordero de DIOS

Genesis 28

Genesis 28

CAPÍTULO 28
Versículos 1-5. Isaac manda a Jacob a Padan-aram. 6-9. Esaú se casa con la hija de Ismael. 10-15. La visión de Jacob. 16-19. La piedra de Betel. 20-22. El voto de Jacob.

Vv. 1-5.Jacob tenía promesas de bendiciones para este mundo y para el venidero pero sale para trabajar en forma ardua. Esto lo ayudó a corregirse por el fraude perpetrado a su padre. La bendición le será conferida, pero tendrá agudo dolor por el curso indirecto tomado para obtenerla.
Jacob es despedido por su padre con un solemne encargo. Él no debe tomar esposa de las hijas de Canaán: Los que profesan la religión no deben casarse con quienes no se preocupan por la fe. Además, le da una bendición solemne. Isaac lo había bendecido antes sin querer; ahora lo hace deliberadamente. Esta bendición es más completa que la anterior; es una bendición evangélica. Esta promesa apunta tan alto como el cielo, del cual Canaán era un tipo. Esa era la patria mejor que Jacob y los demás patriarcas tenían en vista.

Vv. 6-9.Los buenos ejemplos impresionan aun al profano y malo. Pero Esaú pensó complacer a sus padres en una cosa para expiar los otros males cometidos. Los corazones carnales son dados a creerse tan buenos como debieran ser porque en algún aspecto no son tan malos como pudieran haber sido.

Vv. 10-15.La conducta de Jacob hasta ahora, según el relato, no era la de alguien que simplemente tiene temor de Dios y confia en Él. Pero ahora, con problemas, obligado a huir, sólo buscó a Dios para que le permita estar a salvo y poder acostarse a dormir a la intemperie con su cabeza sobre una piedra. Todo creyente verdadero debe estar dispuesto a arreglarse con la almohada de Jacob, supuesto que pueda tener la visión de Jacob. El tiempo de Dios para visitar a su gente con sus consolaciones es cuando están completamente privados de otros consuelos y de otros consoladores.
Jacob vio una escalera que iba de la tierra al cielo, los ángeles subiendo y bajando por ella y al mismo Dios en lo alto de ella. Esto representa: -1. La providencia de Dios, por la cual se mantiene un intercambio constante entre el cielo y la tierra. Esto hace saber a Jacob que él tenía a la vez un buen guía y un buen guardián.
2. La mediación de Cristo. Él es esta escalera; el pie en la tierra es su naturaleza humana; lo alto en el cielo es su naturaleza divina. Cristo es el Camino; todos los favores de Dios vienen a nosotros y todos nuestros servicios van a Él por Cristo, Juan i, 51. Por este camino los pecadores se acercan al trono de la gracia con aceptación. Por fe vemos este camino y, en oración, nos acercamos a él. En respuesta a la oración recibimos todas las necesarias bendiciones de la providencia y la gracia. No tenemos camino para llegar al cielo sino por Cristo. Cuando el alma, por fe, puede ver estas cosas, entonces, todo lugar se volverá agradable y toda perspectiva, gozosa. Él nunca nos dejará hasta que su última promesa sea cumplida para nuestra felicidad eterna.
Dios habló ahora consoladoramente a Jacob. Le habló desde lo alto de la escalera. Todas las felices nuevas que recibimos del cielo vienen por medio de Jesucristo. El Mesías debía venir de Jacob. Cristo es la gran bendición del mundo. Todos los que son bendecidos, son bendecidos en Él, y nadie, de ninguna familia queda fuera de la bendición en Él sino aquellos que se excluyen a sí mismos. Jacob tenía que temer el peligro de su hermano Esaú, pero Dios promete guardarle. Él tenía un largo viaje por delante a un país desconocido pero, “He aquí, yo estoy contigo”y Dios promete traerlo de vuelta a esta tierra. Parecía abandonado por todos sus amigos, pero Dios le dio esta seguridad, Yo no te dejaré. Dios nunca abandona al que ama.

Vv. 16-19.Dios se manifestó Él mismo y su favor a Jacob cuando éste dormía. El Espíritu, como el viento, sopla cuando y donde quiere, y la gracia de Dios, como el rocío no se retrasa para los hijos de los hombres. Jacob procuró superarse a partir de la visita que Dios le hizo. Doquiera estemos, en la ciudad o en el desierto, en la casa o en el campo, en la tienda o en la calle, podemos mantener nuestra relación con el Cielo, si no es así, es nuestra propia falta. Pero mientras más veamos de Dios, más causa tendremos para un santo temblor delante de Él.

Vv. 20-22.En esta ocasión Jacob formuló un solemne voto. Obsérvese lo siguiente: -1. La fe de Jacob. Él confía que Dios estará con él y que le guardará; él confía en esto.
2. La moderación de Jacob en sus deseos. No pide ropa suave ni carne exquisita. Si Dios nos da mucho, tenemos que estar agradecidos y usarlo para Él; si nos da poco, tenemos que estar contentos y disfrutar alegremente de Él en lo poco.
3. La piedad de Jacob y su consideración de Dios, que se ven en lo que deseó, que Dios estuviera con Él y le guardara. No tenemos que desear más para que nos haga cómodos y felices. También su resolución es aferrarse al Señor como su Dios del pacto. Cuando recibimos más que la gracia común de Dios, debemos abundar en gratitud para Él. El diezmo es una proporción adecuada para consagrar a Dios y emplearla para Él aunque puede ser más o menos, según Dios nos prospere, 1 Corintios xvi, 2. Entonces, ¡recordemos nuestros Beteles, cómo estamos comprometidos por votos solemnes a rendirnos al Señor, para tomarlo por nuestro Dios y consagrar todo lo que tenemos y somos para su gloria!

martes, 6 de octubre de 2009

Los Apostoles Pagaron con sus vidas

no nos apartemos nunca de nuestro SEÑOR JESUCRISTO

Genesis 27

Genesis 27 -

CAPÍTULO 27
Versículos 1-5. Isaac manda a Esaú que vaya de caza. 6-17. Rebeca instruye a Jacob sobre cómo obtener la bendición. 18-29. Jacob obtiene la bendición fingiendo ser Esaú. 30-40. El temor de Isaac-La importunidad de Esaú. 41-46. Esaú amenaza la vida de Jacob-Rebeca envía lejos a Jacob.

Vv. 1-5.Las promesas del Mesías y de la tierra de Canaán habían pasado a Isaac. Ahora tenía unos 135 años de edad y sus hijos, alrededor de 75. No habiendo considerado debidamente la palabra divina referida a sus dos hijos de que el mayor serviría al menor, resolvió dar todo el honor y el poder que había en la promesa a Esaú, su hijo mayor. Nosotros somos muy buenos para tomar medidas conforme a nuestro propio razonar más que según la revelación divina y, por eso, perdemos frecuentemente nuestro camino.

Vv. 6-17.Rebeca sabía que la bendición estaba preparada para Jacob y esperaba que él la tuviera. Pero hizo mal a Isaac al engañarlo; hizo mal a Jacob al tentarlo para que hiciera mal. Puso una piedra de tropiezo en el camino de Esaú y le dio un pretexto para odiar a Jacob y aborrecer la religión. Todos eran culpables. Era una de aquellas medidas retorcidas que a menudo se adoptan para hacer progresar las promesas divinas; como si el fin justificase o excusase los medios incorrectos. Así, pues, muchos han actuado mal con la idea de ser útiles para fomentar la causa de Cristo. La respuesta a todas esas cosas es la que Dios dirigió a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”.
Fue un decir muy apresurado de Rebeca: “Hijo mío, sea sobre mí tu maldición”. Cristo ha llevado la maldición de la ley por todos los que se uncen al yugo del mandamiento, el mandamiento del evangelio. Pero es demasiado osado que una criatura diga: “sea sobre mí tu maldición”.

Vv. 18-29.Con cierta dificultad, Jacob se salió con la suya y obtuvo la bendición. Esta bendición es en términos muy generales. No se mencionan las misericordias distintivas del pacto con Abraham. Esto podría deberse a que Isaac pensaba en Esaú, aunque era Jacob quien estaba delante suyo. No podía ignorar la forma en que Esaú había despreciado las cosas mejores. Además, su inclinación por Esaú, al punto de no tomar en cuenta la voluntad de Dios, debe haber debilitado enormemente su propia fe en esas cosas. Por tanto, podría esperarse que la escasez estuviera en su bendición, concorde con su estado mental.

Vv. 30-40.Cuando Esaú comprendió que Jacob había obtenido la bendición, clamó con un muy grande y amargo llanto. Viene el día en que quienes ahora se toman a la ligera las bendiciones del pacto y venden su derecho a las bendiciones espirituales por lo carente de valor, en vano las pedirán con urgencia. Isaac tembló mucho cuando se dio cuenta el engaño que le hicieron. Los que siguen la opción de sus propios afectos más que la voluntad divina, se meten en confusión. Pero él pronto se recuperó y confirmó la bendición que había dado a Jacob diciendo: Yo lo bendije y será bendito.
Los que se apartan de su sabiduría y de su gracia, de su fe y de la buena conciencia, en aras de los honores, las riquezas o los placeres de este mundo, por más que finjan celo por la bendición, se han juzgado indignos de ella y su condenación será la que les corresponde.
Una bendición corriente fue dada a Esaú. Era lo que deseaba. Los deseos débiles de felicidad sin la elección correcta del fin, y el uso correcto de los medios, engañan a muchos llevándolos a su propia ruina. Las multitudes van al infierno con sus bocas llenas de buenos deseos.
La gran diferencia es que no hay nada en la bendición de Esaú que apunte a Cristo; y sin eso, la grosura de la tierra y el producto del campo, de bien poco valen. Así, pues, por fe Isaac bendijo a sus dos hijos, según lo que debía ser su suerte.

Vv. 41-46.Esaú aborreció a Jacob por la bendición que éste obtuvo. Así siguió por el camino de Caín, que asesinó a su hermano porque había recibido la aceptación de Dios, de la cual Caín se había hecho indigno. Esaú se propuso impedir que Jacob o su descendencia tuviera el dominio, quitándole la vida. Los hombres pueden inquietarse por los consejos de Dios, pero no pueden cambiarlos. Para evitar una tragedia Rebeca advirtió a Jacob del peligro y le aconsejó que se fuera en aras de su seguridad. No debemos esperar demasiada sabiduría y decisión aún en los más prometedores de los hijos; más bien debemos tener cuidado de mantenerlos apartados del camino del mal. Cuando leemos este capítulo no debemos dejar de observar que no debemos seguir ni al mejor de los hombres más allá de lo que hagan conforme a la ley de Dios. No debemos hacer mal para que venga bien. Aunque para cumplir sus propósitos Dios no tomó en cuenta las malas acciones registradas en este capítulo, de todos modos vemos su juicio en las penosas consecuencias para todas las partes involucradas.
Fue privilegio y ventaja particular de Jacob transmitir estas bendiciones espirituales a todas las naciones. El Cristo, el Salvador del mundo, iba a nacer de cierta familia y Jacob fue preferido y no Esaú por el beneplácito del Dios Omnipotente que ciertamente es el mejor juez de lo que es bueno y tiene el derecho indudable de dispensar sus favores según lo estime conveniente, Romanos ix, 12–15.

lunes, 5 de octubre de 2009

Genesis 26


Genesis 26 -

CAPÍTULO 26
Versículos 1-5. Isaac va a Gerar debido a una hambruna. 6-11. Niega a su esposa y es reprendido por Abimelec. 12-17. Isaac se enriquece-La envidia de los filisteos. 18-25. Isaac excava pozos-Dios lo bendice. 26-33. Abimelec hace un pacto con Isaac. 34, 35. Las esposas de Esaú.
Vv. 1-5. Isaac había sido educado en una dependencia de fe en la concesión divina de la tierra de Canaán para él y sus herederos; ahora que hay hambre en la tierra, Isaac sigue aferrado al pacto. El valor real de las promesas de Dios no puede disminuir para el creyente por ninguna providencia contraria que le sobrevenga. Si Dios se compromete a estar con nosotros y nosotros estamos donde Él quiere, nada sino nuestra propia incredulidad y desconfianza pueden impedir nuestro consuelo. La obediencia de Abraham a la orden divina fue la evidencia de esa fe por la cual, como pecador, fue justificado ante Dios, y el efecto de ese amor por el cual obra la fe verdadera. Dios testifica que él aprobó esta obediencia para animar a otros, especialmente a Isaac.
Vv. 6-11. Nada hay de imitable ni de excusable en la negación que hace Isaac de su esposa. La tentación de Isaac es la misma que venció a su padre y en dos ocasiones. Esto hizo que su pecado fuera más grave. Las caídas de los que nos han precedido son otras tantas rocas sobre las cuales han naufragado los demás; el relato de ellas es como poner boyas para salvar a los marineros del futuro. Este Abimelec no es el mismo que vivió en la época de Abraham pero ambos actuaron rectamente. Los pecados de los profesantes los avergüenzan delante de los que no son religiosos.

Vv. 12-17.Dios bendijo a Isaac. Obsérvese que Dios le bendijo con gran crecimiento para estimular a los inquilinos pobres, honestos y trabajadores que trabajan las tierras de otras personas.
Los filisteos envidiaban a Isaac. Este es un ejemplo de la vanidad del mundo; pues mientras más tengan los hombres, más envidia suscitan y se ven expuestos a la censura y a la injuria. También pertenece a la corrupción de la naturaleza el que sin duda es un mal principio: que los hombres se lamenten por el bien de otros. Ellos hicieron que Isaac saliera del país de ellos. La sabiduría que es de lo alto nos enseña a ceder nuestro derecho y a retirarnos de las peleas. Si somos injustamente expulsados de un lugar, el Señor nos hará lugar en otra parte.

Vv. 18-25.Isaac se enfrentó a mucha oposición al excavar pozos. Dos fueron llamados Contención y Enemistad. Vea la naturaleza de las cosas mundanas: provocan peleas y ocasionan discordias; y a menudo la suerte del más tranquilo y pacífico es que aunque evite las peleas no puede impedir que se peleen con él. ¡Qué misericordia es tener mucha agua y tenerla sin pelear por ella! Isaac excavó un pozo, a la larga, por el cual no contendieron. Aquellos que se esfuerzan por lograr la tranquilidad rara vez fracasan. Aun cuando los hombres son falsos y malos, Dios sigue siendo fiel y bondadoso; y su tiempo para mostrarse así es cuando más desengañados estamos de los hombres. La misma noche en que Isaac llegó a Beerseba agotado e inquieto, Dios dio consuelo a su alma. Quienes están seguros de la presencia de Dios pueden moverse con comodidad.

Vv. 26-33.Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él, Proverbios xvi, 7. Los corazones de los reyes están en sus manos y cuando le place puede volverlos para favorecer a su pueblo. No es malo estar alerta al tratar con quienes han actuado injustamente. Pero Isaac no insistió en la injusticia que le habían hecho; entabló libremente amistad con ellos. La religión nos enseña a ser amistosos y, en cuanto dependa de nosotros, tener paz con todos los hombres. La providencia sonrió por lo que hizo Isaac; Dios bendijo sus labores.

Vv. 34, 35.Esaú fue necio al casarse con dos esposas juntas, y peor aun al casarse con cananeas, ajenas a la bendición de Abraham y sujetas a la maldición de Noé. Le dolió a sus padres que se casara sin el consejo ni consentimiento. Los hijos que causan preocupaciones a sus padres buenos tienen pocas razones para esperar la bendición de Dios.