viernes, 18 de septiembre de 2009

Genesis 16


Genesis 16 -

CAPÍTULO 16
Versículos 1-3. A pedido de Sarai, Abram toma a Agar. 4-6. La mala conducta de Agar con Sarai. 7-16. El Ángel manda que Agar regrese-La promesa para ella-el nacimiento de Ismael.

Vv. 1-3.Sarai que ya no esperaba tener hijos propios, propuso a Abram que tomara otra esposa, cuyos hijos ella podría adoptar: su esclava, cuyos hijos serían propiedad de Sarai. Esto fue hecho sin pedir el consejo del Señor. Obró la incredulidad, y olvidaron el poder omnipotente de Dios. Fue un mal ejemplo y fuente de múltiple incomodidad. En toda relación y situación de la vida hay una cruz que debemos llevar: gran parte del ejercicio de la fe consiste en someterse pacientemente, en esperar el tiempo del Señor y usar solamente aquellos medios que Él designa para remover la cruz. Las tentaciones necias pueden tener pretensiones muy lindas y estar pintadas con eso que luce muy plausible. La sabiduría carnal nos saca del camino de Dios. Esto no sería así si pidiésemos el consejo de Dios por su palabra y oración antes de intentar aquello que es dudoso.

Vv. 4-6.El desdichado matrimonio de Abram con Agar logró muy pronto hacer mucha maldad. Podemos agradecernos la culpa y pena que nos siguen cuando nos salimos del camino de nuestro deber. Véalo en este caso.
La gente apasionada suele pelear con el prójimo por cosas de las cuales ellos mismos deben llevar la culpa. Sarai había dado su doncella a Abram pero ella grita: “Mi afrenta sea sobre ti.”Nunca se dice sabiamente aquello que el orgullo y la ira ponen en nuestras bocas. No siempre tienen la razón aquellos que son más ruidosos y osados para apelar a Dios: tales prisa e imprecaciones osadas hablan corrientemente de culpa y de una mala causa. Agar olvidó que ella misma había provocado primero al despreciar a su señora. Aquellos que sufren por sus faltas deben soportarlo con paciencia, 1 Pedro ii, 20.

Vv. 7-16.-Agar estaba fuera de su lugar y fuera del camino de su deber y seguía descarriándose más cuando el Ángel la halló. Gran misericordia es ser detenido en un camino pecador, sea por la conciencia o por la providencia. ¿De dónde vienes tú? Considera que está huyendo del deber y de los privilegios con que eras bendecida en la tienda de Abram. Bueno es vivir en una familia religiosa, cosa que debieran considerar aquellos que tienen esta ventaja. ¿A dónde ira? Está corriendo al pecado; si Agar regresa a Egipto, volverá a los ídolos endiosados y al peligro del desierto por el cual debe viajar. Recordar quienes somos a menudo nos enseña nuestro deber. Inquirir de donde venimos debiera mostrarnos nuestro pecado y necedad. Considerar donde iremos, descubre nuestro peligro y desgracia. Aquellos que dejan sus lugares y deberes, deben apresurar su regreso por mortificante que sea.
La declaración del Ángel, “Yo quiero”, señala que este Ángel era la Palabra eterna e Hijo de Dios. Agar no pudo sino admirar la misericordia del Señor y sentir, ¿he sido yo, que soy tan indigna, favorecida con una bondadosa visita del Señor? Ella fue llevada a un mejor temperamento, regresó y con su conducta ablandó a Sarai y recibió un trato más amable. ¡Que nosotros seamos siempre impresionados apropiadamente con este pensamiento: ¡Dios, Tú me ves!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Los llamados de Dios


Los llamados de Dios

Los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28

Las epístolas del Nuevo Testamento emplean los términos llamados y llamamiento respecto a la obra soberana y regeneradora de Dios en el corazón de un creyente que lo lleva a la vida nueva en Cristo. Todos los llamados de Dios son escogidos y redimidos por Él y finalmente glorificados. Sin duda los ha predestinado a que sean sus hijos y a que sean conformados a la imagen de su Hijo.
Aunque la fe humana es esencial si hemos de estar entre los llamados, es aun más esencial que Dios inicie nuestro llamamiento a la salvación. La elección de Dios no solo precede a la elección del hombre, sino que hace posible y eficaz la elección del hombre. "Ninguno puede venir a mí [Cristo], si no le fuere dado del Padre" (Jn. 6:65).

En primer lugar, el llamado de Dios para los redimidos es de una vez por todas. En segundo lugar, ese llamado continúa hasta que el cristiano sea finalmente glorificado. Eso debe emocionarnos y animarnos a imitar la resolución de Pablo de proseguir "a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3:14).

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Características del amor a Dios


Características del amor a Dios

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más.

Filipenses 1:9

El verdadero amor a Dios tiene muchas características. He aquí una lista de las más importantes:

• Desea la comunión personal con Dios (Sal. 42:1--2; 73:25).
• Confía en que el poder de Dios proteja a los suyos (Sal. 31:23).
• Se caracteriza por la paz que solo Dios puede dar (Sal. 119:165; Jn. 14:27).
• Es sensible a la voluntad de Dios y a su honra (Sal. 69:9).
• Ama a las personas que Dios ama (1 Jn. 4:7--8, 20--21).
• Aborrece lo que Dios aborrece (1 Jn. 2:15).
• Espera la segunda venida de Cristo (2 Ti. 4:8).

Por último, y lo más importante, se caracteriza por la obediencia a Dios (Jn. 14:21; 1 Jn. 5:1--2).

Podemos amar a Dios y manifestar esas características solo porque Él primero nos amó a nosotros (1 Jn. 4:7, 10, 19). ¿Ama usted a Dios?

martes, 15 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 15


CAPÍTULO 15
Versículos 1. Dios da ánimo a Abram. 2-6. La promesa divina-Abram es justificado por la fe. 7-11. Dios promete Canaán como herencia a Abram. 12-16. La promesa confirmada en una visión. 17-21. La promesa confirmada por una señal.

V. 1.Dios aseguró a Abram la seguridad y la felicidad; que estaría siempre a salvo. “Yo soy tu escudo”; o, Yo soy para ti un escudo, presente contigo, que te cuido en forma muy real. La consideración de que el mismo Dios es y será un escudo para su pueblo, para asegurarlo de todos los males, un escudo dispuesto para ellos y un escudo alrededor de ellos, debiera silenciar todos los temores que atormentan y confunden.

Vv. 2-6.Aunque nunca debemos quejarnos de Dios tenemos permiso para quejarnos a Él, y expresarle todas nuestras aflicciones. Es consolador para un espíritu cargado presentar su caso a un amigo fiel y compasivo.
La queja de Abram es que no tenía hijo; que probablemente nunca iba a tener uno; que la falta de un hijo era un problema tan grande para él que le quitaba todo consuelo. Si suponemos que Abram no miraba más que la comodidad externa, esa queja habría estado cargada de culpa. Pero si consideramos que Abram aquí se refería a la Simiente prometida, su deseo era digno de encomio. No debemos descansar satisfechos hasta que tengamos pruebas de nuestro interés en Cristo; ¿de qué me sirve todo si voy sin Cristo? Si continuamos insistiendo en oración, no obstante, orando con humilde sumisión a la voluntad divina, no buscaremos en vano.
Dios dio a Abram la promesa expresa de un hijo. Los cristianos pueden creer en Dios respecto de las preocupaciones corrientes de la vida, pero la fe por la cual son justificados siempre se refiere a la persona y obra de Cristo. Abram creyó a Dios que le prometía a Cristo; los cristianos creen en Él como habiendo sido levantado de entre los muertos, Romanos iv, 24. Por la fe en su sangre han obtenido el perdón de pecados.

Vv. 7-11. Dios dio la seguridad a Abram de tener la tierra de Canaán como herencia. Dios nunca promete más de lo que puede cumplir, que es lo que hacen a menudo los hombres. Abram hizo como Dios le mandó. Partió por la mitad las bestias, conforme a la ceremonia acostumbrada para sellar los pactos, Jeremías xxxiv, 18, 19. Habiendo preparado todo conforme a lo señalado por Dios, se puso a esperar la señal que Dios pudiera darle. Debemos mantenernos vigilantes ante nuestros sacrificios espirituales. Cuando los pensamientos vanos, a la manera de aquellas aves, bajan a atacar nuestros sacrificios, debemos espantarlos para esperar en Dios sin distracciones.

Vv. 12-16.Un sueño profundo cayó sobre Abram: con este sueño cayó sobre él el horror de una gran oscuridad: un cambio súbito. Los hijos de la luz no siempre andan en la luz. Entonces se le anunciaron varias cosas.
1. El sufrimiento de la simiente de Abram por largo tiempo. Serán extranjeros. Los herederos del cielo son extranjeros en la tierra. Serán siervos; pero los cananeos sirven bajo maldición, los hebreos sirven bajo una bendición. Ellos sufrirán. Quienes son bendecidos y amados de Dios a menudo son afligidos gravemente por los hombres perversos.
2. El juicio de los enemigos de la simiente de Abram. Aunque Dios puede permitir que perseguidores y opresores pisoteen a su pueblo por largo tiempo, ciertamente se las verá con ellos al fin.
3. Aquí se anuncia el gran suceso, la liberación de la simiente de Abram de Egipto. -4. Su feliz asentamiento en Canaán. Ellos volverán de nuevo a Canaán. La medida de pecado se llena paulatinamente. La medida de pecado de algunas personas se llena lentamente. El conocimiento de los sucesos futuros raramente ayuda a nuestro consuelo. Hay tantas aflicciones en las familias más favorecidas y en las vidas más felices que es misericordioso de parte de Dios ocultar lo que nos pasará a nosotros y a los nuestros.

Vv. 17-21.El horno humeante y la antorcha encendida representan, probablemente, las severas pruebas y la feliz liberación de los israelitas, con el apoyo bondadoso recibido en los tiempos difíciles. Probablemente el horno y la antorcha, que pasaron entre los pedazos, los quemaran y consumieran completando de este modo el sacrificio, y atestiguara que Dios lo aceptó. Así se sugiere que los pactos de Dios con el hombre son hechos por sacrificio, Salmo 1. 5. Nosotros podemos saber que Él acepta nuestro sacrificio si enciende afectos piadosos y devotos en nuestra alma.
Se establecen los límites de la tierra concedida. Se habla de varias naciones o tribus que deben ser expulsadas para dar lugar a la simiente de Abram.
En este capítulo notamos la fe de Abram que lucha contra la incredulidad triunfando sobre ella. No os asombréis, creyentes, si encontráis temporadas de tinieblas y malestar. Sin embargo, no es la voluntad de Dios que estéis deprimidos: no temáis, pues Él será para vosotros todo lo que fue para Abram.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Puede ser bueno el sufrimiento?


¿Puede ser bueno el sufrimiento?

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:3--4

A veces no nos detenemos a pensar que Dios puede convertir lo malo del sufrimiento en una lección para bien, una lección que podemos aprovechar para crecer espiritualmente. A veces el sufrimiento en forma de persecución se produce sencillamente porque no queremos comprometer nuestra fidelidad al Señor. Muchas otras veces es simplemente el dolor común, la dificultad, la enfermedad y los conflictos resultantes de la corrupción del pecado del mundo.

Sin embargo, a veces Dios trae el sufrimiento como un medio de disciplinarnos cuando caemos en pecado. Eso fue lo que les ocurrió a Ananías y Safira en la iglesia primitiva (vea Hch. 5:1--11). De igual manera, Dios castigó a algunos miembros de la iglesia de Corinto por sus pecados (1 Co. 11:29--30).

Cualquiera que sea el caso, no hay que ver el sufrimiento como malo. Puede enseñarnos bondad, solidaridad, humildad, compasión, paciencia y mansedumbre. Mucho más importante es que Dios puede usar el sufrimiento de formas excepcionales para hacer que usted se acerque más a Él.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Confortémonos unos a otros


Confortémonos unos a otros

Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

Hebreos 10:24

Dios quiere que sus hijos se conforten unos a otros. Pablo el apóstol, cuando comenzó su carta a los creyentes de Roma, les aseguró que deseaba visitarlos no solo para confortarlos, sino para ser confortado por ellos: "...para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí" (Ro. 1:12). Antes de eso, había descrito a Timoteo y se había descrito a sí mismo a los corintios como colaboradores "para vuestro gozo" (2 Co. 1:24).

Si en realidad es discípulo de Cristo, ha de ser una obligación y un gozo para usted estimular a otros creyentes al amor y a las buenas obras, como enseña el versículo de hoy.

sábado, 12 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 14


CAPÍTULO 14
Versículos 1-12. La batalla de los reyes-Lot llevado prisionero. 13-16. Abram rescata a Lot. 17-20. Melquisedec bendice a Abram. 21-24. Abram devuelve el botín.

Vv. 1-12.Las guerras de las naciones forman gran parte de la historia pero no hubiésemos tenido el relato de esta guerra si Abram y Lot no hubieran sido parte de ella. Por codicia Lot se había instalado en la fértil pero malvada Sodoma. Sus habitantes estaban completamente maduros para la venganza contra todos los descendientes de Canaán. Los invasores eran de Caldea y Persia en aquel entonces reinos pequeños. Tomaron a Lot y sus bienes entre los demás. Era justo e hijo del hermano de Abram, sin embargo, estaba con los demás en este problema. Ni nuestra propia piedad ni nuestra relación con los favoritos del cielo nos pueden dar seguridad cuando se inicien los juicios de Dios. Más de un hombre honesto sufre lo peor debido a sus malos vecinos: es sabiduría nuestra separarnos o, por lo menos, distinguirnos de ellos, 2 Corintios, vi, 17. Un pariente tan cercano de Abram debiera haber sido compañero y discípulo de Abram. Si prefirió morar en Sodoma fue gracias a sí mismo que participó de las pérdidas de Sodoma. Cuando nos salimos del camino de nuestro deber, nos salimos de la protección de Dios y no podemos esperar que la opción tomada por nuestra lujuria termine en nuestro provecho. Ellos se llevaron el patrimonio de Lot; justo para Dios es quitarnos los deleites, por los cuales nos vemos privados de su gozo.
Vv. 13-16. Abram aprovecha esta oportunidad para dar una prueba real de que es verdaderamente amigo de Lot. Nosotros debemos estar listos para socorrer a los que están en problemas, especialmente parientes y amistades. Aunque el prójimo haya faltado a sus deberes para con nosotros, aun así no debemos descuidar nuestro deber para con ellos. Abram rescató a los cautivos. Al tener la oportunidad debemos hacer el bien a todos.
Vv. 17-20. A Melquisedec se le llama rey de Salem, que se supone es el lugar que después se llamó Jerusalén y, generalmente, se piensa que era simplemente un hombre. Las palabras del apóstol, Hebreos vii, 3, sólo dicen que la historia sagrada nada menciona de sus antepasados. El silencio de las Escrituras sobre esto es para que elevemos nuestros pensamientos a Cristo, cuya generación no puede ser declarada.
Pan y vino fue un buen refrigerio para los cansados seguidores de Abram; notable es que Cristo designara los mismos elementos como recordatorio de su cuerpo y sangre que, indudablemente, son carne y bebida para el alma.
Melquisedec bendijo a Abram de parte de Dios. Bendijo a Dios de parte de Abram. Nosotros tenemos que agradecer las misericordias para con el prójimo como por las que nosotros recibimos. Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, es el Mediador de nuestras oraciones y alabanzas y no sólo eleva las nuestras sino eleva las suyas propias por nosotros.
Abram le dio el diezmo del botín, Hebreos, vii, 4. Cuando hemos recibido una misericordia grande de Dios, es muy apropiado que expresemos nuestra gratitud por un acto especial de piadosa caridad. Jesucristo, nuestro gran Melquisedec, está para que se le rinda homenaje y para reconocerle humildemente como nuestro Rey y Sacerdote; debemos darle no solamente el diezmo de todo, sino todo lo que tenemos.
Vv. 21-24. Observe la oferta de gratitud del rey de Sodoma a Abram: “Dame las personas y toma para ti los bienes”. La gratitud nos enseña a recompensar lo más que podamos, a quienes han soportado fatigas, han corrido riesgos y han gastado para nuestro servicio y provecho. Abram rehusó generosamente esta oferta. Acompaña su rechazo con una buena razón: “Para que no digas: Yo enriquecí a Abram”, lo cual se reflejaría en la promesa y pacto de Dios, como si el Señor no hubiera enriquecido a Abram sin los despojos de Sodoma. El pueblo de Dios, en aras de su propio crédito, debe tener cuidado de hacer algo que parezca mezquino o mercenario o que tenga resabios de codicia e interés propio. Abram puede confiar en el Dueño del cielo y la tierra que le proveerá.