gracias SEÑOR JESÚS por tu amor infinito
miércoles, 9 de septiembre de 2009
La bondad del poder de Dios
La bondad del poder de Dios
Jehová es tardo para la ira y grande en poder.
Nahum 1:3
El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: "El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos" (Dt. 33:27).
En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hch. 1:8).
Sean favorables o desfavorables nuestras circunstancias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.
martes, 8 de septiembre de 2009
Genesis 12
Genesis 12 -
CAPÍTULO 12
Versículos 1-3. Dios llama a Abram y lo bendice con la promesa de Cristo. 4, 5. Abram se va de Harán. 6-9. Viaja por Canaán y adora a Dios en esa tierra. 10-20. Abram es llevado a Egipto por una hambruna-Finge que su esposa es su hermana.
Vv. 1-3.Dios eligió a Abram y lo separó de entre sus congéneres idólatras para reservar un pueblo para sí, entre los cuales se mantuviese la verdadera adoración hasta la venida de Cristo. Desde aquí en adelante Abram y su simiente son casi el único tema de la historia de la Biblia. Se probó a Abram, si amaba a Dios más que a todo y si podía dejar voluntariamente todo para ir con Dios. Sus parientes y la casa de su padre eran una constante tentación para él; no podía seguir entre ellos sin el riesgo de ser contaminado por ellos. Quienes dejan sus pecados y se vuelven a Dios ganarán lo indecible con el cambio.
La orden que Dios dio a Abram es en gran medida igual que el llamamiento del evangelio, porque los afectos naturales debe ceder el paso a la gracia divina. El pecado y todas sus oportunidades deben abandonarse, en particular, las malas compañías.
He aquí muchas promesas grandes y preciosas. Todos los preceptos de Dios van acompañados de promesas para el obediente.
1. Haré de ti una nación grande. Cuando Dios sacó a Abram de su pueblo, prometió hacerle cabeza de otro pueblo.
2. Te bendeciré. Los creyentes obedientes estarán seguros de heredar la bendición.
3. Engrandeceré tu nombre. El nombre de los creyentes obedientes ciertamente será engrandecido.
4. Serás bendición. Los hombres buenos son bendición para sus países.
5. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. Dios se ocupará de que nadie sea perdedor por algún servicio hecho en favor de su pueblo.
6. En ti serán benditas todas las familias de la tierra. Jesucristo es la gran bendición del mundo, la más grande que el mundo haya poseído jamás. Toda verdadera bienaventuranza en el mundo ahora o que alguna vez llegue a tener, se debe a Abram y su descendencia. Por medio de ellos tenemos una Biblia, un Salvador y un evangelio. Ellos son la cepa sobre la cual ha sido injertada la iglesia cristiana.
Abram creyó que la bendición del Todopoderoso supliría todo lo que él pudiera perder o dejar atrás, satisfaría todas sus carencias y respondería, más aun, sobrepasaría todos sus deseos, y sabía que nada sino la desgracia seguiría a la desobediencia. Este tipo de creyentes, justificados por fe en Cristo, tienen paz con Dios.
Ellos siguen en su camino a Canaán. No se desalientan por las dificultades del camino ni son arrastrados fuera del camino por los deleites que encuentran. Los que se dirigen al cielo deben perseverar hasta el fin. Los que emprendemos el camino en obedeciencia a la orden de Dios y atendiendo humildemente su providencia, ciertamente triunfaremos y finalmente tendremos consuelo. Canaán no era, como otras tierras, una simple posesión externa, sino un tipo del cielo y, en este sentido, los patriarcas la apreciaban fervientemente.
Vv. 6-9.Abram halló la tierra poblada por cananeos que eran malos vecinos. Él viajó, y siguió adelante aún. A veces la suerte de los hombres buenos es no estar establecidos y, a menudo, cambiar a diversos estados. Los creyentes deben considerarse como peregrinos y extranjeros en este mundo, Hebreos xi, 8, 13, 14. Pero observe cuánto consuelo tenía Abram en Dios. Cuando tuvo escasa satisfacción en sus contactos con los cananeos que allí encontró, tuvo abundante placer en la comunión con aquel Dios que lo había llevado hasta ahí, y que no lo desamparó. La comunión con Dios se mantiene por la palabra y la oración. Dios se revela Él mismo y sus favores en forma gradual a su pueblo; antes había prometido mostrarle a Abram la tierra; ahora, promete dársela: a medida que crece la gracia, crece el consuelo. Pareciera que Abram lo entendió también como la concesión de una tierra mejor, de la cual esta era tipo, porque esperaba un país celestial, Hebreos xi, 16.
Abram se estableció tan pronto como llegó a Canaán, y aunque no era sino extranjero y peregrino ahí, mantuvo la adoración de Dios en su familia. No sólo se preocupó de la parte ceremonial de la religión, la presentación de sacrificios, sino tomó conciencia de buscar a Dios e invocar su nombre, el sacrificio espiritual con el cual se agrada Dios. Predicaba sobre el nombre del Señor; enseñó a su familia y a sus vecinos el conocimiento del Dios verdadero y de su santa religión. La adoración familiar es un buen camino antiguo, nada nuevo, sino la antigua costumbre de los santos. Abram era rico y tuvo una familia numerosa, aun no estaba establecido, y estaba rodeado de enemigos; sin embargo, doquiera levantara su campamento, edificaba un altar: donde quiera que vayamos no dejemos de llevar nuestra religión con nosotros.
Vv. 10-20.No hay en la tierra una situación libre de pruebas, ni personaje libre de defectos. Hubo hambruna en Canaán, la más gloriosa de todas las tierras, como hubo incredulidad, en Abram el padre de los fieles, con los males que siempre conlleva. La felicidad perfecta y la pureza perfecta están solamente en el cielo. Abram, cuando debe dejar Canaán por un tiempo, va a Egipto, con la intención de demorarse allí no más de lo necesario, para que no pareciera que mira hacia atrás.
Ahí Abram oculta su relación con Sarai, equivocado, y pide a su esposa y a sus siervos que hagan lo mismo. Él ocultó una verdad como un modo de negarla efectivamente, y por ello, expone al pecado tanto a su esposa como a los egipcios. La gracia por la cual más se destacaba Abram era la fe; sin embargo, así cayó por la incredulidad y desconfianza en la providencia divina, aun después que Dios le había aparecido dos veces. ¡Ay, qué será de una fe débil cuando la fe firme se ve así remecida! Muchas veces, si Dios no nos librara de las angustias e inquietudes en que nos metemos nosotros mismos, por nuestro propio pecado y necedad, estaríamos destruidos. Él no nos trata conforme a lo que merecemos.
Son castigos felices aquellos que nos impiden ir por el camino del pecado y nos lleva a cumplir nuestro deber, particularmente el deber de hacer reparación por lo que hemos tomado o conservado indebidamente.
La reprensión de faraón para Abram fue muy justa: “¿Qué es esto que has hecho conmigo?”¡Cuán inapropiado de un hombre sabio y bueno! Si quienes profesan la fe hacen lo injusto y engañoso, especialmente si dicen lo que está al borde de la mentira, deben estar dispuestos a oír una reprensión, y tienen razón para agradecer a quienes les hablen de esa manera.
La despedida fue bondadosa. El faraón estaba tan lejos de toda intención de matar a Abram, como éste temía, que tuvo un particular cuidado de él. A menudo, nos confundimos con temores que no tienen absolutamente ningún fundamento. Muchas veces tememos cuando nada hay que temer. El faraón encargó a sus hombres que no dañaran en nada a Abram. No basta que los que tienen la autoridad no hieran por sí mismos; ellos deben impedir que sus siervos y quienes los rodean hagan daño.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Genesis 11
Genesis 11 -
CAPÍTULO 11m
Versículos 1-4. Un lenguaje en el mundo-La construcción de Babel. 5-9. La confusión de las lenguas-Dispersión de los constructores de Babel. 10-26. Los descendientes de Sem. 27-32. Taré, el padre de Abram, abuelo de Lot-viaje a Harán.
Vv. 1-4. ¡Con cuánta prontitud se olvidan los hombres de los juicios más graves y vuelven a sus crímenes anteriores! Aunque la devastación del diluvio estaba delante de sus ojos, aunque surgieron de la simiente del justo Noé, aún durante su vida, la maldad aumenta en forma excesiva. Nada sino la gracia santificadora del Espíritu Santo puede quitar la lujuria pecaminosa de la voluntad humana y la depravación del corazón del hombre.
El propósito de Dios era que la humanidad formara muchas naciones y poblara toda la tierra. Despreciando la voluntad divina y contrariando el consejo de Noé, el grueso de la humanidad se unió para edificar una ciudad y una torre que les impidiera ser separados. Empezó la idolatría y Babel llegó a ser una de sus principales sedes. Ellos se hicieron mutuamente más osados y resueltos. Aprendamos a estimularnos mutuamente al amor y a las buenas obras, así como los pecadores se incitan y alientan unos a otros a las malas obras.
Vv. 5-9.He aquí una expresión a la manera de los hombres: “Descendió Jehová para ver la ciudad”. Dios es justo y bueno en todo lo que hace contra el pecado y los pecadores y no condena a nadie sin oírlo. El pío Heber no se encuentra en este grupo impío; pues él y los suyos son llamados hijos de Dios; sus almas no se unieron a la asamblea de estos hijos de los hombres. Dios permitió que ellos llegaran a cierto punto para que las obras de sus manos, de las cuales se prometían honra perdurable para sí mismos, resultasen para su reproche eterno. Dios tiene fines sabios y santos al permitir que los enemigos de su gloria ejecuten en gran medida sus malos proyectos y prosperen por largo tiempo.
Observe la sabiduría y misericordia de Dios en los métodos usados para derrotar esta empresa. Y la misericordia de Dios al no hacer el castigo igual a la ofensa; pues Él no nos trata conforme a nuestros pecados. La sabiduría de Dios, al establecer una forma segura de detener sus procedimientos. Si no se podían entender entre sí, no podrían ayudarse uno a otro; esto apartaría de la edificación. Dios tiene diversos medios, y eficaces, para frustrar y derrotar los proyectos de hombres orgullosos que se ponen en su contra y, en particular, los divide entre ellos mismos. A pesar de su unidad y obstinación, Dios estaba por encima de ellos; ¿pues quién ha endurecido su corazón contra Él y ha prosperado? Su lenguaje fue confundido. Por ellos todos sufrimos hasta hoy todos los dolores y problemas necesarios para aprender idiomas, todo ello por la rebeldía de nuestros antepasados de Babel. Y, ¡vaya!, cuántas desdichadas disputas, peleas de palabras, surgen por entender mal unos las palabras de otros, y, por todo lo que sabemos, se deben a esta confusión de lenguas.
Ellos dejaron de edificar la ciudad. La confusión de sus lenguas no sólo los incapacitó para ayudarse unos a otros sino que vieron la mano del Señor contra ellos. Es sabiduría dejar algo en cuanto nos damos cuenta que Dios se opone a ello. Dios puede destruir y reducir a nada todas las artes y designios de los constructores de Babel: no hay sabiduría ni consejo que pueda levantarse contra el Señor.
Los constructores se fueron conforme a sus familias y las lenguas que hablaban a los países y lugares asignados a ellos. Los hijos de los hombres nunca se volvieron a juntar, ni jamás se reunirán nuevamente, hasta el gran día en que el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria y todas las naciones se reúnan ante Él.
Vv. 10-26.He aquí una genealogía, o lista de nombres, que termina en Abram, el amigo de Dios, y así conduce a Cristo, la Simiente prometida, que era el hijo de Abram. Nada queda en el registro sino sus nombres y edades; pareciera que el Espíritu Santo se apresurase a pasar por ellos hacia la historia de Abram. ¡Cuán poco sabemos de aquellos que pasaron antes que nosotros en este mundo, aun de aquellos que vivieron en los mismos lugares en que nosotros vivimos, como, igualmente, sabemos poco de aquellos que viven en lugares distantes! Tenemos bastante que hacer para dirigir nuestra propia obra. Cuando empezó a poblarse la tierra, las vidas de los hombres empezaron a acortarse; esto fue sabia disposición de la Providencia.
Vv. 27-32.Aquí comienza la historia de Abram, cuyo nombre es famoso en ambos Testamentos. Hasta los hijos de Heber se habían vuelto adoradores de dioses falsos. Los que, por gracia son herederos de la tierra prometida, debían recordar cuál era la tierra de su nacimiento, esto es, cuál era su estado corrupto y pecador por naturaleza.
Los hermanos de Abram eran Nacor, de cuya familia tuvieron sus esposas Isaac y Jacob, y Harán, el padre de Lot, que murió antes que su padre. Los hijos no pueden estar seguros de sobrevivir a sus padres. Harán murió en Ur, antes de la feliz salida de la familia de ese país idólatra. Nos concierne apresurarnos a salir de nuestro estado natural, no sea que la muerte nos sorprenda en él.
Aquí leemos de la salida de Abram desde Ur de los caldeos, con su padre Taré, su sobrino Lot y el resto de su familia, obedeciendo la llamada de Dios. Este capítulo los deja a medio camino entre Ur y Canaán, donde habitaron hasta la muerte de Taré. Muchos llegan a Harán y, sin embargo, no llegan a Canaán; no están lejos del reino de Dios y, no obstante, nunca llegan allí.
CAPÍTULO 11m
Versículos 1-4. Un lenguaje en el mundo-La construcción de Babel. 5-9. La confusión de las lenguas-Dispersión de los constructores de Babel. 10-26. Los descendientes de Sem. 27-32. Taré, el padre de Abram, abuelo de Lot-viaje a Harán.
Vv. 1-4. ¡Con cuánta prontitud se olvidan los hombres de los juicios más graves y vuelven a sus crímenes anteriores! Aunque la devastación del diluvio estaba delante de sus ojos, aunque surgieron de la simiente del justo Noé, aún durante su vida, la maldad aumenta en forma excesiva. Nada sino la gracia santificadora del Espíritu Santo puede quitar la lujuria pecaminosa de la voluntad humana y la depravación del corazón del hombre.
El propósito de Dios era que la humanidad formara muchas naciones y poblara toda la tierra. Despreciando la voluntad divina y contrariando el consejo de Noé, el grueso de la humanidad se unió para edificar una ciudad y una torre que les impidiera ser separados. Empezó la idolatría y Babel llegó a ser una de sus principales sedes. Ellos se hicieron mutuamente más osados y resueltos. Aprendamos a estimularnos mutuamente al amor y a las buenas obras, así como los pecadores se incitan y alientan unos a otros a las malas obras.
Vv. 5-9.He aquí una expresión a la manera de los hombres: “Descendió Jehová para ver la ciudad”. Dios es justo y bueno en todo lo que hace contra el pecado y los pecadores y no condena a nadie sin oírlo. El pío Heber no se encuentra en este grupo impío; pues él y los suyos son llamados hijos de Dios; sus almas no se unieron a la asamblea de estos hijos de los hombres. Dios permitió que ellos llegaran a cierto punto para que las obras de sus manos, de las cuales se prometían honra perdurable para sí mismos, resultasen para su reproche eterno. Dios tiene fines sabios y santos al permitir que los enemigos de su gloria ejecuten en gran medida sus malos proyectos y prosperen por largo tiempo.
Observe la sabiduría y misericordia de Dios en los métodos usados para derrotar esta empresa. Y la misericordia de Dios al no hacer el castigo igual a la ofensa; pues Él no nos trata conforme a nuestros pecados. La sabiduría de Dios, al establecer una forma segura de detener sus procedimientos. Si no se podían entender entre sí, no podrían ayudarse uno a otro; esto apartaría de la edificación. Dios tiene diversos medios, y eficaces, para frustrar y derrotar los proyectos de hombres orgullosos que se ponen en su contra y, en particular, los divide entre ellos mismos. A pesar de su unidad y obstinación, Dios estaba por encima de ellos; ¿pues quién ha endurecido su corazón contra Él y ha prosperado? Su lenguaje fue confundido. Por ellos todos sufrimos hasta hoy todos los dolores y problemas necesarios para aprender idiomas, todo ello por la rebeldía de nuestros antepasados de Babel. Y, ¡vaya!, cuántas desdichadas disputas, peleas de palabras, surgen por entender mal unos las palabras de otros, y, por todo lo que sabemos, se deben a esta confusión de lenguas.
Ellos dejaron de edificar la ciudad. La confusión de sus lenguas no sólo los incapacitó para ayudarse unos a otros sino que vieron la mano del Señor contra ellos. Es sabiduría dejar algo en cuanto nos damos cuenta que Dios se opone a ello. Dios puede destruir y reducir a nada todas las artes y designios de los constructores de Babel: no hay sabiduría ni consejo que pueda levantarse contra el Señor.
Los constructores se fueron conforme a sus familias y las lenguas que hablaban a los países y lugares asignados a ellos. Los hijos de los hombres nunca se volvieron a juntar, ni jamás se reunirán nuevamente, hasta el gran día en que el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria y todas las naciones se reúnan ante Él.
Vv. 10-26.He aquí una genealogía, o lista de nombres, que termina en Abram, el amigo de Dios, y así conduce a Cristo, la Simiente prometida, que era el hijo de Abram. Nada queda en el registro sino sus nombres y edades; pareciera que el Espíritu Santo se apresurase a pasar por ellos hacia la historia de Abram. ¡Cuán poco sabemos de aquellos que pasaron antes que nosotros en este mundo, aun de aquellos que vivieron en los mismos lugares en que nosotros vivimos, como, igualmente, sabemos poco de aquellos que viven en lugares distantes! Tenemos bastante que hacer para dirigir nuestra propia obra. Cuando empezó a poblarse la tierra, las vidas de los hombres empezaron a acortarse; esto fue sabia disposición de la Providencia.
Vv. 27-32.Aquí comienza la historia de Abram, cuyo nombre es famoso en ambos Testamentos. Hasta los hijos de Heber se habían vuelto adoradores de dioses falsos. Los que, por gracia son herederos de la tierra prometida, debían recordar cuál era la tierra de su nacimiento, esto es, cuál era su estado corrupto y pecador por naturaleza.
Los hermanos de Abram eran Nacor, de cuya familia tuvieron sus esposas Isaac y Jacob, y Harán, el padre de Lot, que murió antes que su padre. Los hijos no pueden estar seguros de sobrevivir a sus padres. Harán murió en Ur, antes de la feliz salida de la familia de ese país idólatra. Nos concierne apresurarnos a salir de nuestro estado natural, no sea que la muerte nos sorprenda en él.
Aquí leemos de la salida de Abram desde Ur de los caldeos, con su padre Taré, su sobrino Lot y el resto de su familia, obedeciendo la llamada de Dios. Este capítulo los deja a medio camino entre Ur y Canaán, donde habitaron hasta la muerte de Taré. Muchos llegan a Harán y, sin embargo, no llegan a Canaán; no están lejos del reino de Dios y, no obstante, nunca llegan allí.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Genesis 10
Genesis 10 -
CAPÍTULO 10
Versículos 1-7. Los hijos de Noé, de Jafet, de Cam 8-14. Nimrod el primer monarca. 15-32. Los descendientes de Canaán-Los hijos de Sem.
Vv. 1-7.Este capítulo habla de los tres hijos de Noé, que de estos se esparcieron las naciones en la tierra. Ninguna nación, excepto los judíos, puede estar segura de cuál de estos setenta desciende. Por amor al Mesías, solo los judíos conservaron la lista de nombres de padres e hijos. Sin embargo, muchos hombres doctos han mostrado, con alguna probabilidad, qué naciones de la tierra descendieron de cada uno de los hijos de Noé. A la posteridad de Jafet fueron asignadas las islas de los gentiles; probablemente, la isla de Bretaña entre las demás. Todos los lugares de ultramar más allá de Judea son llamados islas, Jeremías xxv, 22 [o costas, RVR 1960]. Esa promesa, Isaías xlii, 4, “las costas esperarán su ley”, habla de la conversión de los gentiles a la fe de Cristo.
Vv. 8-14.Nimrod fue un gran hombre en su época; él comenzó a ser poderoso en la tierra. Los anteriores a él se contentaban con estar al mismo nivel de su prójimo y, aunque cada hombre reinaba en su propia casa, ningún hombre pretendía ser más. Nimrod estaba decidido a enseñorearse de sus vecinos. El espíritu de los gigantes de antes del diluvio, que llegaron a ser hombres poderosos y hombres de renombre, Génesis vi, 4, revivió en él.
Nimrod fue vigoroso cazador . En aquel entonces cazar era el método de impedir el aumento dañino de las bestias salvajes. Esto requería mucho valor y destreza y así dio a Nimrod, una oportunidad para mandar a los demás y, paulatinamente, sumó una cantidad de hombres bajo un jefe. Probablemente desde tal comienzo Nimrod empezó a gobernar y a obligar a los demás a someterse. Él invadió los derechos y propiedades de sus vecinos y persiguió a hombres inocentes; proponiéndose hacer todo suyo por la fuerza y la violencia. Ejecutó sus opresiones y la violencia desafiando al mismo Dios. Nimrod fue un gran rey . De una u otra forma, por la razón o la fuerza, obtuvo poder y, así, fundó una monarquía que fue el terror del fuerte y con buenas probabilidades de gobernar todo el mundo. Nimrod fue un gran constructor . Obsérvese en Nimrod la naturaleza de la ambición. No tiene límites; lo mucho quiere tener más, y todavía clama: Dame, dame. Es incansable; Nimrod, cuando tuvo cuatro ciudades bajo su mando, no pudo contentarse hasta que tuvo cuatro más. Es cara; Nimrod prefería encargarse de levantar ciudades si no tenía el honor de gobernarlas. Es atrevida, y ante nada se detendrá. El nombre de Nimrod significa rebelión; los tiranos entre los hombres son rebeldes ante Dios. Vienen días en que los conquistadores no ya serán encomiados, como en las historias parciales del hombre; más bien llevarán el sello de la infamia, como en los registros imparciales de la Biblia.
Vv. 15-32.La posteridad de Canaán fue numerosa, rica y gratamente establecida; sin embargo, Canaán estaba bajo una maldición divina, y no una maldición sin causa. Quienes están sometidos a la maldición de Dios pueden, quizá, florecer y prosperar en este mundo; porque nosotros no podemos conocer el amor o el odio, la bendición o la maldición por lo que está delante sino por lo que está dentro de nosotros. La maldición de Dios siempre obra realmente y siempre es terrible. Quizá sea una maldición secreta, una maldición para el alma y no obra de modo que los demás pueden verla; o es una maldición lenta y no obra pronto; pero los pecadores están reservados por ella para el día de la ira. Canaán tiene aquí una tierra mejor que Sem o Jafet y, sin embargo, ellos tienen mejor suerte pues heredan la bendición.
Abram y su simiente, el pueblo del pacto de Dios, descendieron de Heber, y por él fueron llamados hebreos. Cuanto mejor es ser como Heber, el padre de una familia de hombres santos y honestos que ser el padre de una familia de cazadores de poder, de riquezas mundanas o de vanidades. La bondad es la verdadera grandeza.
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