domingo, 26 de abril de 2009

Sigue vivo


Sigue vivo

Pero vivificado en espíritu.

1 Pedro 3:18

El versículo de hoy hace una mención específica del espíritu de la vida de Jesucristo; no se refiere al Espíritu Santo. El apóstol Pedro está comparando lo que le ocurrió a la carne (o cuerpo) de Jesús con lo que le ocurrió a su espíritu. Su espíritu estaba vivo pero su carne estaba muerta.

Algunos piensan que "vivificado en espíritu" se refiere a la resurrección física de Cristo, pero eso necesitaría una declaración com "Siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en la carne". La resurrección fue un hecho espiritual y físico. Así que lo que Pedro quiere decir es que, aunque Cristo estaba físicamente muerto, su espíritu seguía vivo.

En la cruz, el espíritu de Cristo experimentó una breve separación de Dios. Él dij "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46). Sin embargo, la separación terminó pronto, ya que poco después del lamento de nuestro Señor, Él dij "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46). De modo que ya su espíritu no estaba separado de Dios; le fue entregado al Padre.

1 Pedro 3:19

Cristo fue a predicar un triunfante sermón antes de su resurrección el domingo por la mañana. El verbo "predicó" en el versículo de hoy se refiere a hacer una proclamación o anunciar un triunfo. En los tiempos antiguos, un heraldo iba delante de generales y reyes en la celebración de victorias militares, anunciando a todos las victorias que se ganaron en la batalla.

Eso fue a hacer Jesucristo; no a predicar el evangelio, sino a anunciar su triunfo sobre el pecado, la muerte, el infierno, los demonios y Satanás. No fue a ganar almas, sino a proclamar la victoria sobre el enemigo. A pesar del injusto sufrimiento al que lo sometieron, Él pudo anunciar la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte para usted y para mí.

sábado, 25 de abril de 2009

La muerte de Samuel


1 Samuel 25 -

CAPÍTULO 25
Versículos 1. La muerte de Samuel. 2-11. El pedido de David; la negación grosera de Nabal. 12-17. La intención de David de destruir a Nabal. 18-31. Abigail lleva un regalo a David. 32-39. Él se tranquiliza-Nabal muere. 39-44. David toma por esposa a Abigail.

V. 1.Todo Israel lamentó a Samuel y tenían razón. Él oraba diariamente por ellos. Tienen corazones duros quienes pueden enterrar a los ministros fieles sin pena, los que no sienten como pérdida suya a quienes han orado por ellos, y les han enseñado el camino del Señor.

Vv. 2-11.No hubiéramos sabido de Nabal si nada hubiera pasado entre él y David. Obsérvese su nombre, Nabal, “necio”, porque eso significa. Las riquezas hacen que los hombres se vean grandes ante los ojos del mundo, pero para quien ve correctamente, Nabal se veía muy bajo. No tenía honor ni honestidad; era vulgar, de mal temperamento e irritable; malo en sus hechos, duro y opresor; hombre que no le importaba qué fraude o violencia usaba para ganar y atesorar. ¡Qué poca razón tenemos para anhelar la riqueza de este mundo, cuando un vulgar como Nabal tiene abundancia, y hombres tan buenos como David sufren necesidad! -David puso como argumento los bondadosos servicios dispensados a los pastores de Nabal. Considerando que los hombres de David estaban en angustia y en deuda, inquietos y con escasez de provisiones, fue la buena administración de David lo que les impidió saquear. Nabal se dejó llevar por el apasionamiento, como tienden a hacerlo los hombres codiciosos, cuando se le pidió algo, pensando así cubrir un pecado con otro; y, maltratando al pobre, se excusan para no socorrerlos. Pero Dios no puede ser burlado. Que esto nos ayude a soportar los reproches y los malentendidos con paciencia y buen ánimo, y nos haga flexibles; con frecuencia ha sido la suerte de los excelentes de la tierra.
Nabal insiste mucho en la propiedad de las provisiones de su mesa. ¿No puede hacer con lo suyo como le plazca? Erramos si pensamos que somos señores absolutos de lo que tenemos y que podemos hacer lo que nos plazca con ello. No; no somos sino mayordomos, y debemos usarlo como se nos manda, recordando que no es nuestro sino de Aquel que nos lo encomendó.

Vv. 12-17.Dios es bueno con el malo e ingrato, ¿por qué nosotros no podemos ser como Él? David decidió destruir a Nabal y todo lo que le pertenecía. ¿Es esta tu voz, oh David? ¿Había estado tanto tiempo en la escuela de la aflicción, donde debió aprender la paciencia y, sin embargo, sigue tan apasionado? En otros momentos, era sereno y considerado, pero se enardece tanto por unas pocas palabras duras, que procura destruir una familia entera. ¿Qué es de los mejores hombres, cuando Dios los deja librados a sí mismos, para que puedan saber lo que hay en sus corazones? ¡Qué necesario es orar, Señor, no nos metas en tentación!

Vv. 18-31.Abigail expió con un regalo la negativa de Nabal al pedido de David. La conducta de ella fue muy sumisa. La sumisión pacifica grandes ofensas. Ella se pone en el lugar de un penitente, y de alguien que ruega. No podía excusar la conducta de su marido. Ella no depende de sus razonamientos, sino de la gracia de Dios para ablandar a David y espera que la gracia obre poderosamente. Le dice que estaba por debajo de él vengarse de un enemigo tan débil y despreciable como Nabal, que así como no le haría ningún bien, tampoco podía hacerle mal alguno.
Ella predice el final glorioso de los problemas presentes de David. Dios preservará tu vida; por tanto, no te conviene quitarle la vida a nadie, injusta e innecesariamente, en especial del pueblo de tu Dios y Salvador. Abigail guarda este argumento para el final por ser poderoso ante un hombre tan bueno; que mientras menos ceda a su pasión, más contribuirá a la paz y tranquilidad de su propia conciencia. Muchos han hecho en el ardor de su ira lo que desearán mil veces deshacer. La dulzura de la venganza pronto se vuelve amargura. Cuando somos tentados a pecar, debemos considerar cómo lo veremos cuando lo pensemos después.

Vv. 32-39.David da gracias a Dios por enviarle esta feliz interferencia en un camino de pecado. Quien sea que nos salga al encuentro con un consejo, orientación, consuelo, advertencia o reproche oportuno, debemos ver que Dios lo envía. Debemos estar muy agradecidos por esas felices providencias que son medios para impedirnos pecar. La mayoría piensa bastante si tomarán el reproche con paciencia, pero pocos lo toman con gratitud y elogian a quienes lo dan y lo aceptan como un favor. Mientras más cerca estemos de cometer pecado, mayor es la misericordia de una llamada oportuna de atención. Los pecadores suelen estar muy seguros cuando más peligran.
Estaba muy ebrio. Señal de que era Nabal, un necio, que no podía disfrutar de algo sin abusar de ello; que no podía ser afable con sus amigos sin convertirse en bestia. No hay señal más segura de que un hombre tiene poca sabiduría ni forma más segura de destruir lo poco que tenga, que beber en exceso. A la mañana siguiente, ¡cómo ha cambiado! Su corazón que anoche estaba alegre con el vino, a la mañana siguiente estaba pesado como piedra; tan engañosos son los placeres carnales, que pronto pasa la risa del necio; el final de ese alborozo es angustia. Los ebrios se entristecen cuando reflexionan en su propia necedad.
Unos diez días después el Señor atacó a Nabal para que muriera. David bendijo a Dios por haberle impedido matar a Nabal. La tristeza del mundo, el orgullo avergonzado y la conciencia aterrada pone fin al gozo del lujurioso y apartan al codicioso de su riqueza; pero, cualquiera sea el arma, el Señor golpea a los hombres con la muertes cuando le place.

Vv. 39-44.Abigail creía que David sería rey de Israel y apreciaba mucho su carácter piadoso y excelente. Consideró honorable su propuesta de matrimonio y ventajosa para ella, a pesar de sus dificultades actuales. Con gran humildad e indudablemente de acuerdo con las costumbres de la época, ella consintió, dispuesta a compartir sus tribulaciones. De esta manera, quienes se unen a Cristo deben estar dispuestos a sufrir con Él creyendo que después reinarán con Él.

viernes, 24 de abril de 2009

Tema: “El Libro de los libros”


Tema: “El Libro de los libros”
Texto: Hechos 17:10-12
La Escritura nos da una descripción precisa del carácter del Padre celestial, y de sus acciones y propósitos. Combinados, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento nos enseñan que el problema del hombre es el pecado, y que el único remedio es la fe en el Hijo de Dios: Jesucristo. Por medio de la Biblia sabemos lo que sucede en el momento de nuestra salvación: nuestra deuda por el pecado es considerada pagada, el poder del pecado sobre nosotros es destruido y el Espíritu Santo se convierte en nuestro acompañante.

Dios nos ha hecho saber, por medio de su Palabra, quién es Él, qué está haciendo y cuál será el futuro de la humanidad. El propósito de la Escritura es llevarnos a tener una relación personal cada vez mayor con el Padre, y capacitarnos para dar un servicio fructífero como embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20). En esta posición, somos llamados a seguir el ejemplo de Jesús de glorificar a Dios Padre (Mateo 5:16); nuestro Salvador no se concentró en sí mismo, sino en el Padre celestial, cuyo propósito es alcanzar a todo el mundo con su gracia salvadora.

La voluntad del Padre contiene ciertas tareas que cada uno de sus hijos debe realizar (Efesios 2:10). Al meditar en los principios y ejemplos de la Biblia, podremos discernir su voluntad para nosotros. La obra de Jesús fue hacer la voluntad de su Padre, y ése debe de ser también nuestro llamado.

¿Qué lugar tiene este Libro de los libros —la Biblia— en la fijación del rumbo de su vida? Aparte tiempo hoy y cada día para escuchar al Señor, participar de su sabiduría y saber lo que Él le está diciendo a usted personalmente. Cuando lo haga, orientará su mente hacia las prioridades y la mente del Señor.

jueves, 23 de abril de 2009

Abre mis ojos - Marcos Barrientos y Danilo Montero

yo quiero mas de ti SEÑOR

Sufrimiento con propósito

Sufrimiento con propósito

Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre.

Hebreos 6:20

El propósito de Cristo al llevar nuestros pecados en la cruz y soportar las tinieblas de la muerte fue abrir el camino hacia Dios. El apóstol Pedro dijo que Cristo murió "para llevarnos a Dios" (1 P. 3:18). Dios mostró simbólicamente esa verdad al rasgar el velo del templo de arriba abajo, abriendo el lugar santísimo al acceso inmediato de todos los adoradores (Mt. 27:51). Como sacerdotes, todos los creyentes pueden entrar a la presencia de Dios (1 P. 2:9; He. 4:16).

El verbo griego traducido como "pueda llevarnos" (1 P. 3:18) expresa el propósito de la obra de Jesús. Se empleaba a menudo el verbo cuando se estaba presentando a alguien. La forma nominal de la palabra se refiere al que hace la presentación. En la época de Cristo, los funcionarios de las cortes antiguas controlaban el acceso al rey. Una vez que estaban convencidos del derecho de ese acceso de una persona, el funcionario llevaba a esa persona a la presencia del rey. Y esa es precisamente la función que Jesucristo desempeña por nosotros ahora. Como Él dij "Nadie llega al Padre sino por mí" (Jn. 14:6). Él vino para llevarnos a la presencia del Padre.

miércoles, 22 de abril de 2009

David en Adulam-Muchos recurren a él


1 Samuel 22 -

CAPÍTULO 22
Versículos 1-5. David en Adulam-Muchos recurren a él. 6-19. Saúl destruye a los sacerdotes de Nob. 20-23. Abiatar huye tras David.

Vv. 1-5.Obsérvese los instrumentos débiles que a veces usa Dios para realizar sus propósitos. El Hijo de David está preparado para recibir a las almas angustiadas que quedarán bajo su mando. Él recibe a todos los que acuden a Él, por viles y miserables que sean; los transforma en un pueblo santo y los pone a su servicio: quienes reinarán con Él primero deben conformarse con sufrir con Él y por Él.
Obsérvese con cuán tierna preocupación David proveyó para sus ancianos padres. Lo primero que hace es buscarles una habitación tranquila, sin importar lo que le pase a él. Los hijos deben aprender a honrar a sus padres en todo, considerando en todo su comodidad y satisfacción. Aunque sean aascendidos a lo más alto, y estén muy ocupados, no se olviden de sus ancianos padres. Los pasos del hombre bueno han sido ordenados por el Señor. Dios preservará a su pueblo para la obra determinada, por más que sean odiados y denunciados.

Vv. 6-19.Obsérvese la naturaleza del rencor celoso y sus malas artes. Saúl miraba como sus enemigos a todos los que le rodeaban, porque no hablan como él. En la respuesta de Ahimelec a Saúl, tenemos el lenguaje de la inocencia consciente, pero, ¡con qué maldad no presionará a los hombres cuando el espíritu maligno tiene el dominio! Saúl afirma lo que es completamente falso e indemostrable. Sin embargo, hasta los tiranos más sanguinarios han hallado instrumentos de su crueldad, tan bárbaros como ellos mismos. Doeg, habiendo asesinado a los sacerdotes, fue a la ciudad de Nob y pasó a espada a todos. Nada tan repugnante, sino los que lo hacen, los que han provocado a Dios, al punto que Él los entrega a la lujuria de sus corazones. Sin embargo, este fue el cumplimiento de las amenazas contra la casa de Elí. Aunque Saúl fue injusto al hacerlo, Dios fue justo al permitirlo. Ninguna palabra de Dios caerá en tierra.

Vv. 20-23.David lamentó mucho la desgracia. Gran trastorno para un hombre bueno es comprender que ha sido el causante del mal para terceros. Debe de haber estado muy apesadumbrado cuando consideró que su mentira había sido la causa de este suceso fatal. David habla con certidumbre de su propia seguridad y promete que Abiatar tendrá su protección. Con el Hijo de David todo los que son suyos pueden tener la seguridad que estarán salvaguardados, Salmo xci, 1.
En la prisa y la distracción en que estaba continuamente David, halló tiempo para tener comunión con Dios y halló consuelo en ella.

martes, 21 de abril de 2009

Sufrimiento por los pecados


Sufrimiento por los pecados

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.

Romanos 8:3

Cuando como creyentes sufrimos la persecución, la crítica o incluso la muerte, somos pecadores que sufren debido a los pecados de los demás. Nuestro dolor puede ser resultado de los pecados de odio, enojo, envidia o asesinato.

Cristo también sufrió por los pecados, pero como el inmaculado. Primera Pedro 2:22 dice que Él "no hizo pecado". Nunca pensó, dijo ni hizo nada malo. Más bien, todo lo que pensó, dijo e hizo fue perfectamente santo. Los pecados de los demás lo pusieron en la cruz: de quienes se burlaron de Él y de quienes lo clavaron en la cruz. Él murió por los pecados del mundo entero.

El versículo de hoy dice que Jesús murió "a causa del pecado". Él sufrió como ofrenda por el pecado porque "la paga del pecado es muerte" (Ro. 6:23). Así como en el Antiguo Testamento Dios exigía un sacrificio de animal para simbolizar la necesidad de nuestra expiación por el pecado, el Nuevo Testamento presenta a Cristo como el sacrificio que no solo proporcionó un símbolo, sino también la realidad de nuestra expiación eterna por el pecado.