viernes, 17 de abril de 2009

David se compromete a pelear con Goliat


1 Samuel 17 -

CAPÍTULO 17
Versículos 1-11. El desafío de Goliat. 12-30. David llega al campamento. 31-39. David se compromete a pelear con Goliat. 40-47. Va a su encuentro. 48-58. Mata a Goliat.

Vv. 1-11.Los hombres dependen tan completamente de Dios en todas las cosas, que cuando Él retira su ayuda, el más valeroso y decidido no encuentra corazón ni brazos como lo demuestra la experiencia diaria.

Vv. 12-30.Isaí no pensó en mandar su hijo al ejército en esa situación crítica, pero el sabio Dios ordena las acciones y los asuntos para que sirvan a su designio.
En épocas de formalismo e indiferencia general, todo grado de celo que implique disposición para ir adelante o para aventurarse en la causa de Dios más que los demás, será tildado de orgullo y ambición, y nada menos que por los parientes cercanos como Eliab, o por los superiores negligentes. Fue una prueba de la mansedumbre, paciencia y constancia de David. Tenía el derecho y la razón de su lado, pero no devolvió golpe por golpe; con una respuesta blanda calmó la ira de su hermano. La derrota de su propia pasión fue más honrosa que la de Goliat. Quienes emprenden grandes servicios públicos, no deben encontrar raro que hablen mal de ellos y que se les opongan personas de quienes debían esperan apoyo y ayuda. Deben proseguir humildemente con su obra haciendo frente no sólo a las amenazas del enemigo sino a los dardos y sospechas de los amigos.

Vv. 31-39.Un pastorcillo, llegado esa misma mañana directamente de su tarea de cuidar ovejas, tuvo más valor que todos los hombres poderosos de Israel. De esta manera, Dios a menudo envía buenas palabras a su Israel y hace grandes cosas por ellos por medio de lo necio y débil del mundo. De la manera que había respondido con mansedumbre a la pasión de su hermano, David respondió con fe al temor de Saúl.
Cuando David cuidaba ovejas, demostró que era muy cuidadoso y atento con su rebaño. Esto nos recuerda a Cristo, el buen Pastor, que no sólo se aventuró, sino que entregó su vida por las ovejas. Nuestra experiencia debiera animarnos a confiar en Dios y a ser valientes en el camino del deber. El Dios que ha liberado, libera y seguirá liberando.
David tuvo la autorización para pelear con el filisteo. Al no estar acostumbrado a una armadura, como la que Saúl le puso, no estaba satisfecho de ir de esa manera; esto era del Señor, para que se viera con toda claridad que él luchó y venció por fe y que la victoria era de Aquel que obra a través de los medios e instrumentos más débiles y despreciados. No debe preguntarse cuán excelente es una cosa, sino si es apropiada. Sea la cota de Saúl tan rica, y su armadura tan fuerte, pero ¿en qué mejoran a David, si no le acomoda? Pero la fe, la oración, la verdad y la justicia, toda la armadura de Dios, y el sentir que había en Cristo, son igualmente necesarios para todos los siervos del Señor, cualquiera sea la obra de ellos.

Vv. 40-47.La seguridad y presunción de los necios los destruye. Nada puede superar la humildad, fe y piedad que hay en las palabras de David. Expresó su segura esperanza de éxito; se glorió en su pobre apariencia y en sus armas de que la victoria sería atribuida solo al Señor.

Vv. 48-58.Véase lo frágil e incierta que es la vida, aunque el hombre se considere excelentemente fortificado; ¡cuán rápida y fácilmente y por qué pequeñas maneras, puede abrirse un pasaje para que salga la vida y entre la muerte! El fuerte no se gloríe en su fuerza ni el hombre armado en su armadura. Dios resiste al soberbio y desprecia a los que le desafían a Él y a su pueblo. Nadie que haya endurecido su corazón contra Dios ha prosperado. La historia quedó escrita para que todos se atrevan a entrar en acción en defensa de la honra de Dios, y en apoyo de su causa, con valiente e inconmovible confianza en Él. Hay un conflicto en que están comprometidos todos los seguidores del Cordero, y ¡deben estarlo!: un enemigo más formidable que Goliat, que se atreve a desafíar a los ejércitos de Israel; pero “resistid al diablo y de vosotros huirá”. Vé a la batalla con la fe de David, y las potestades de las tinieblas no te resistirán. ¡Pero con cuánta frecuencia el cristiano es entorpecido por un corazón malo e incrédulo!

jueves, 16 de abril de 2009

Devoción a Cristo


Devoción a Cristo

Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones.

1 Pedro 3:15

A pesar de la oposición a la que pueda enfrentarse el creyente en este mundo, siempre debe afirmar en su corazón que Cristo es Señor. Debe aceptar y reconocer la soberanía y majestad del Señor, temiendo solo a Él.

El creyente que santifica a Cristo lo exalta como el objeto de su amor y su lealtad. Reconoce su perfección, ensalza su gloria y exalta su grandeza. Se somete a la voluntad de Dios, comprendiendo que su voluntad a veces implica sufrimiento. Vivir de esa manera es adornar en todo "la doctrina de Dios nuestro Salvador" (Tit. 2:10).

Como cristiano, tiene que consagrarse a honrar a Cristo como Señor, aun en medio del sufrimiento. La sumisión a Él le dará valor y fortaleza en medio de la hostilidadEstad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

1 Pedro 3:15

Cuando la sociedad ataca, hay que estar preparado para hacer una defensa. El término griego para "defensa" a menudo se refería a una defensa formal en un juzgado. Pero Pablo también empleó la palabra para describir su capacidad de responder a cualquiera que le preguntara; no solo un juez, un magistrado o un gobernador (Fil. 1:16--17). Además, la inclusión de la palabra siempre en el versículo de hoy indica que hay que estar preparado para responder en todas las situaciones y no solo en la esfera jurídica.

Sea en el ámbito oficial o de manera informal a cualquiera que pregunte, usted tiene que estar preparado para dar una respuesta acerca de "la esperanza que hay en vosotros" (1 P. 3:15), es decir, dar una descripción de su fe cristiana. Debe estar preparado para dar una explicación racional de su salvación.

miércoles, 15 de abril de 2009

Saúl enviado a destruir a Amalec


1 Samuel 15 -

CAPÍTULO 15
Versículos 1-9. Saúl enviado a destruir a Amalec. 10-23. Saúl se excusa y se elogia a sí mismo. 24-31. La humillación imperfecta de Saúl. 32-35. Muerte de Agag-Samuel y Saúl se separan.

Vv. 1-9.La sentencia condenatoria contra los amalecitas había sido dictada mucho antes, Éxodo 17, 14; Deuteronomio 25, 19, pero no se había ejecutado mientras no llenaran la medida de sus pecados. Estamos seguros que el justo Señor no hace injusticia a nadie. El recuerdo de la amabilidad de los antepasados de los ceneos que los favoreció, en la época en que Dios estaba castigando las injurias perpetradas por los amalecitas, tendió a vindicar la justicia de Dios en esta dispensación. Peligroso es ser hallado en compañía de los enemigos de Dios, y por deber e interés personal tenemos que apartarnos de ellos, no sea que participemos de sus pecados y sus plagas, Apocalipsis 18, 4.
Como el mandamiento había sido expreso, y prueba para la obediencia de Saúl, su conducta evidentemente era el efecto de un espíritu orgulloso y rebelde. Él destruyó solamente la basura, lo que de poco servía. Lo destruido ahora fue sacrificado a la justicia de Dios.

Vv. 10-23.El arrepentimiento de Dios no es un cambio de propósito, como en nuestro caso, sino un cambio de método. El cambio estuvo en Saúl, “ha dejado de seguirme”. Por eso hizo de Dios su enemigo. Samuel se pasó toda una noche rogando por Saúl. El rechazo de los pecadores es tristeza para los creyentes: Dios no se deleita en su muerte ni tampoco nosotros.
Saúl se jacta de su obediencia ante Samuel. De esta manera piensan los pecadores, que justificándose a sí mismos, escaparán del juicio del Señor. El ruido del ganado, como el moho de la plata, Santiago v, 3, atestiguó contra él. Muchos se ufanan de obedecer los mandamientos de Dios, pero entonces, ¿qué significa su contemporización con la carne, su amor al mundo, su espíritu irritable y perverso, y su negligencia de los deberes santos que atestiguan en su contra? Véase de qué mal es raíz el amor del dinero; y nótese cuál es la gravedad del pecado y obsérvese qué es lo que por sobre toda otra cosa lo hace malo ante los ojos del Señor: es la desobediencia: “no obedeciste la voz del Señor”.
El corazón carnal y engañoso como el de Saúl, piensa excusarse de los mandamientos de Dios por lo que a ellos más agrada. Cuesta convencer a los hijos de desobediencia. Pero la obediencia humilde, sincera y consciente a la voluntad de Dios es más placentera y aceptable para Él que todos los holocaustos y sacrificios. Se glorifica más a Dios y se niega mejor al yo por la obediencia que por el sacrificio. Mucho más fácil es llevar un buey o un cordero para ser quemado sobre el altar, que llevar cautivo cada pensamiento altanero a la obediencia de Dios, y someter nuestra voluntad a su voluntad. Son ineptos e indignos de gobernar a los hombres los que no están dispuestos a que Dios reine sobre ellos.

Vv. 24-31.Hubo varias señales de hipocresía en el arrepentimiento de Saúl.
1. Le suplicó a Samuel a solas y parecía muy ansioso de quedar bien en su opinión y de ganar su favor. -2. Aunque la confiesa, justifica su falta; ese no es el camino del verdadero arrepentido. -3. Toda su preocupación era salvar su crédito ante el pueblo y preservar su interés por él. -Los hombres son inconstantes y cambian de idea, débiles y no pueden concretar sus propósitos; algo pasa que no pudieron prever por lo cual rompen sus medidas pero no ocurre así con Dios. El Fuerte de Israel no mentirá.

Vv. 32-35.Muchos piensan que la amargura de la muerte ya ha pasado, cuando todavía no ha llegado; ponen el día malo muy lejos de sí, cuando en realidad, está muy cerca. Samuel llama a Agag para que rinda cuenta de sus pecados. Siguió el ejemplo de la crueldad de sus antepasados, por tanto es justamente requerida toda la sangre justa derramada por Amalec. A Saúl parece no preocuparle la señal del desagrado de Dios bajo el cual está, aunque Samuel llora día y noche por él. Jerusalén estaba carnalmente segura cuando Cristo lloró por ella. ¿Deseamos hacer toda la voluntad de Dios? Volvéos a Él, no en forma ni apariencia, sino con sinceridad.

martes, 14 de abril de 2009

Jonatán ataca a los filisteos


1 Samuel 14 -

CAPÍTULO 14
Versículos 1-15. Jonatán ataca a los filisteos. 16-23. La derrota de ellos. 24-35. Saúl prohíbe al pueblo comer hasta el anochecer. 36-46. Jonatán señalado por sorteo. 47-52. La familia de Saúl.

Vv. 1-15.Saúl parece haber estado muy perdido e incapaz de ayudarse. Nunca pueden considerarse a salvo quienes se ven fuera de la protección de Dios. Ahora manda en busca de un sacerdote y el arca. Espera arreglar las cosas con el Todopoderosos por medio de una reforma parcial, como hacen muchos cuyo corazón no se humilla ni cambia. A muchos les agrada tener ministros que profeticen cosas lindas.
Jonatán sintió el impulso y la impresión divina que lo lanzó a esta aventura atrevida. Dios guía los pasos de quienes lo reconocen en todos sus caminos y buscan su dirección, con todo el propósito de su corazón de seguirle. A veces encontramos más consuelo en lo que, no es tanto nuestra obra, puesto que hemos sido llevados a ello por las vueltas inesperadas, pero bien planeadas de la providencia divina.
Hubo pánico en la guarnición. Se le dice temblor de Dios lo cual significa no sólo un gran temblor, que no pudieron resistir ni razonar para ponerle fin, sino que vino repentinamente de la mano de Dios. El que hizo el corazón sabe hacerlo temblar.

Vv. 16-23.Los filisteos fueron puestos uno contra el otro por el poder de Dios. Mientras más evidente era que Dios hacia todo, más razón tenía Saúl para preguntar si Dios le daría autorización para hacer algo. Pero estaba tan presuroso por combatir a un enemigo caído que no se quedó para terminar sus devociones, ni escuchó la respuesta de Dios. Quien cree no andará tan apurado ni considerará cualquier asunto tan urgente, como para no dedicar tiempo para que Dios lo acompañe.

Vv. 24-35.La severa orden de Saúl fue muy imprudente; si ganaba tiempo, le quitaba fuerzas para la persecución. Tal es la naturaleza de nuestros cuerpos que el trabajo cotidiano no puede hacerse sin el pan cotidiano, que, consecuentemente nuestro Padre celestial da en su gracia.
Saúl estaba alejándose de Dios y ahora empieza a levantar altares, siendo entonces, como muchos, muy celoso de la forma de la piedad, pero niega su eficacia.

Vv. 36-46.Si Dios rechaza nuestra oración tenemos razones para sospechar que es por algún pecado albergado en nuestro corazón, el cual debemos buscar para sacarlo y eliminarlo. Siempre debemos sospechar de nosotros mismos y examinarnos primero; pero un corazón que no se ha humillado sospecha de cada persona, y busca en todas partes, menos en sí mismo, la causa pecaminosa de su calamidad.
Se descubrió que Jonatán era el ofensor. Los que son más indulgentes con sus pecados son los más severos con los demás; quienes más desechan la autoridad de Dios son los más impacientes cuando se desobedecen sus propios mandatos. Los que echan maldiciones, se ponen en peligro a sí mismos y a su familia. —¿Qué observamos en toda la conducta de Saúl en esta ocasión sino una disposición impetuosa, orgullosa, maligna e impía? Y en todo caso, ¿no percibimos en cada caso que ese hombre, librado a sí mismo, deja ver la depravación de su naturaleza, y que está esclavizado al más bajo de los temperamentos?

Vv. 47-52.Este es un recuento general de la corte y campamento de Saúl. Él tenía pocas razones para enorgullecerse de su dignidad real, y ninguno de sus vecinos tenían causa para envidiarlo, pues disfrutó muy poco después de asumir el reinado. A menudo, la gloria terrenal del hombre no es sino un destello producido justo antes que caiga sobre ellos la oscura noche de la desgracia y de los ayes.

lunes, 13 de abril de 2009

Vencedores en el sufrimiento


Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Apocalipsis 12:11

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11--25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento?Cómo vivir en un mundo adverso

Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

1 Pedro 2:12

Tal vez no lo haya comprendido antes, pero vivir como cristiano en este mundo es como ser extranjero sin hogar ni ciudadanía permanente. El apóstol Pedro se refirió a los creyentes como "extranjeros y peregrinos" (1 P. 2:11). Usted debe considerarse un ciudadano temporal y abstenerse de participar en la maldad del mundo.

Esa es una perspectiva importante que debe mantenerse mientras aumenta la hostilidad hacia el cristianismo en nuestra sociedad. Muchos incrédulos consideran la inmoralidad como un estilo de vida alternativo y creen que el hombre puede resolver sus problemas de la manera que le parezca.

Para vivir en tal sociedad, tiene que armarse de una confianza en el poder de la justicia a fin de triunfar sobre la persecución y el sufrimiento. Durante tiempos de hostilidad, usted debe tener confianza y no quedar atrapado en la confusión.

viernes, 10 de abril de 2009

Vencedores en el sufrimiento


Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Apocalipsis 12:11

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11--25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento?