lunes, 7 de julio de 2025

 


No se trata del tamaño de la fe

“porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” Mateo 17:20b

¡Cuán poderosa es la fe! ¿Lo has notado? Jesús nos revela que si a la fe del creyente se le pudiera medir y poner un tamaño, y quizás encontrar que es tan “pequeña” como un grano de mostaza, esa medida sería lo suficientemente poderosa para incluso mover montes: “porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (Mateo 17:20b) Y es que tú y yo hemos sido testigos de lo poderosa que es la fe cuando la depositamos en Jesús, el autor y consumador, pues las Escrituras registran estos grandes acontecimientos, como por ejemplo: la sanidad del criado del centurión quien aún sin ser judío y ni siquiera haber tenido la posibilidad de recibir enseñanza en la sinagoga, conocía que Jesús era tan poderoso que si depositaba su fe en Cristo no sería defraudada, incluso vemos cómo manifiesta que tan solo basta con una palabra del Señor para que esa sanidad sea posible (Mateo 8:8); y cómo no hablar de la mujer del flujo de sangre quien fue sanada de su azote, pues vemos en ella el tamaño de su fe cuando la biblia nos revela lo que había en su pensamiento: “si tocare tan solamente el borde de su manto, seré salva” (Marcos 5:28)

Hermanos, lo que Dios nos está revelando por medio de Su palabra es que no se trata del tamaño de nuestra fe, si es “grande” o “pequeña”, se trata de calidad de fe y de confianza en el Señor Jesucristo.   Oración.

«Señor que mi fe solo esté cimentada en ti, no importa qué tan grande o pequeña sea, lo importante es que sea inamovible, que aunque vengan tormentas, tempestades o situaciones difíciles sea imposible moverme de ti, pues tú eres quien me sostiene. Amén.

domingo, 6 de julio de 2025

Revelación de Dios

 


Revelación de Dios

“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Mateo 16:17

A través de éste pasaje Dios nos revela que si alguna vez tú y yo hemos comprendido la verdad de la Palabra, no ha sido por nuestro intelecto o buena comprensión lectora, sino por la revelación de Dios, tal como vemos le sucedió a Pedro en el pasaje principal. Las Escrituras nos enseñan en 1 Corintios 2:10-13 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”, así pues entendemos que Dios se revela a nosotros por medio de su Palabra pero nos permite ser sensibles a tal revelación por su Espíritu Santo.

Hermanos, cada vez que nos dispongamos a meditar en las Escrituras tengamos presente que es Dios quien se revela y se da a conocer a nosotros, en esos instantes maravillémonos como niños, y estemos expectantes de todo lo que Dios nos quiere enseñar pues todo lo que hemos aprendido no ha sido por nuestra capacidad humana sino por la revelación del Espíritu Santo de Dios.  Oración.

«Padre, gracias por revelarme quién eres, tú siempre estás dispuesto a enseñarme y mostrarme esas cosas grandes y ocultas que no conozco, pero quieres de mi parte que te busque y te llame. Espíritu Santo que arda mi corazón por conocer tu palabra, que aumente mi hambre por ti oh Dios todos los días, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

sábado, 5 de julio de 2025

Enseñando a las nuevas generaciones

 


Enseñando a las nuevas generaciones

“Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.” Jueces 2:10

Éste pasaje me hace querer preguntar ¿por qué la nueva generación que describe el pasaje principal no conocía de Jehová? Podríamos llegar a pensar que era porque no había quién les hubiese transmitido todas las enseñanzas de lo que el Señor había hecho con sus antepasados, y justo cuando leía éste pasaje pensaba: la nueva generación de nuestros tiempos es similar a la de aquél entonces, pues vemos que hoy en día en sus mentes están todo tipo de pensamientos contrarios al conocimiento de Cristo. Entonces, ¿cuál es la solución? Claramente está en lo que el Señor transmitió a la generación en el tiempo de Moisés: “Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;” (Deuteronomio 11:18-20), enseñar la Palabra de Dios a las nuevas generaciones es nuestra labor, pues como dice el apóstol Pablo: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?” (Romanos 10:14-15a) Todos nosotros hemos sido enviados por el Señor Jesús a predicar las buenas nuevas de que en Cristo hay perdón de pecados, salvación y vida eterna.

Hermanos, hoy Dios nos invita a que juntos sigamos expandiendo su Palabra y llevando a que las nuevas generaciones sean para Cristo.  Oración.

«Padre, quiero enseñar a otros lo mismo que tú me has enseñado pues entiendo que esta nueva generación te necesita, porque como dices en tu palabra: Separados de tí nada podemos hacer. Amén.

viernes, 4 de julio de 2025

¿Cómo no voy a creer?

 


¿Cómo no voy a creer?

“Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.” Josué 2:12-13

Este relato corresponde a la petición que le hace Rahab, la ramera, a los 2 espías que esconde en su casa. Lo impresionante de esto es ver el cambio de mentalidad que hubo en ella una vez ha entendido que el único Dios verdadero es el Dios de Israel (Josué 2:9-11), es tal la transformación en esta mujer que vemos cómo su convicción ahora está puesta en el Señor, gracias a eso está segura que aquellos espías pueden tener misericordia de ella y su familia porque también han recibido la misericordia de Dios.

Cuando Rahab conoce que el Dios de Israel es el único Dios verdadero quiere que esto mismo lo sepa y lo crea su familia, pues para poder que sus padres y hermanos se refugiaran en la casa de Rahab para ser salvos de la destrucción que se venía, se necesitaba fe, creer en que Dios los libraría. Imaginemos el impacto para esta familia al escuchar a aquella mujer manifestando su fe en el Dios de Israel, probablemente ellos conocían a qué se dedicaba Rahab, y al escucharla hablar con aquella seguridad impactó tanto sus vidas que hasta ellos mismos decidieron creer en Dios. Ahora, pensemos: ¿cuál sería el impacto que causaría en nuestra familia cuando tomemos esa decisión, de no sólo creer en el Señor, sino de obedecerle sin vacilar? ¿Qué pasaría en la vida de aquellas personas que nos rodean? Seguramente pasará lo que a la familia de Rahab, incluso a lo que se refería Josué, tu casa y tú servirán a Jehová.  Oración.

«Señor ¿cómo no voy a creer en ti si te he visto actuar, si veo que eres real? Padre, si yo te he conocido ha sido por medio de tu Hijo Jesucristo y por la revelación de tu Santo Espíritu, quiero llevar a otros a que también te conozcan y se refugien en ti. Llévame a no callar, a predicar a tiempo y fuera de tiempo la obra de nuestro Salvador. Amén.

jueves, 3 de julio de 2025

Reflejando a Dios en nuestro diario caminar

 


Reflejando a Dios en nuestro diario caminar

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” Efesios 5:1

¿Has notado que cuando nace un bebé tendemos a buscarle a quién se parece? Al verle sacamos nuestras propias conclusiones y tendemos a decir: “tiene los rasgos físicos de su padre, o en su personalidad es como su madre”. Si aplicáramos éste concepto en nuestras vidas ¿a quién podríamos decir que nos parecemos, a nuestro Padre Celestial o al mundo que nos rodea? Es necesario que nos realicemos ésta pregunta, pues como vimos en el devocional de ayer, nuestra misión es reflejar en nuestro diario caminar a nuestro Padre Celestial, pero ¿Cómo lograrlo, cómo experimentarlo de manera práctica? Veamos a los bebés, ellos aprenden por imitación de los padres y es increíble ver cómo enseñar a abrir y a cerrar la mano y él tratará de imitarlo pues quiere hacer lo que los padres hacen, ¿cómo lo logra? Observando con atención y confiando en que lo que está viendo es lo que lo llevará a conseguir realizar el movimiento que está viendo. Lo mismo podríamos decir que sucede en nuestra relación con Dios, entre más nos fijemos en Él, le observemos y pasemos tiempo con Él, el Espíritu Santo nos llevará de manera natural a imitarle, pues recordemos que sólo es por el Espíritu Santo que podremos reflejar a Dios en nuestro diario caminar.    Oración.

«Padre solo quiero ser un reflejo tuyo así como tu Hijo Jesucristo lo ha sido. Gracias por enseñarme a través de tu palabra, que si lo puedo llegar a experimentar, tan solo es por la obra de tu Santo Espíritu. Amén.

miércoles, 2 de julio de 2025

Reflejando a nuestro Creador

 


Reflejando a nuestro Creador

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;… Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Génesis 1:26a-27

La biblia nos muestra cómo Dios nos diseñó para reflejar Su imagen, la pregunta es: Si hemos sido creados de esta manera ¿por qué nuestra vida en algunos momentos no refleja esa imagen de Dios?, ¿por qué se ha desdibujado ésto en el hombre con el paso del tiempo? Pues hoy en día vemos una humanidad que no refleja a su Creador el cual es amoroso, compasivo, perdonador, fiel, justo, sino una humanidad que refleja al mundo y su propia carne (Gálatas 5:19-21a) Entonces ¿cuál es la solución para retornar a ese diseño original y comenzar a reflejar a nuestro Creador? Una de las claves está en la fe, porque sólo por medio de ella es que el Espíritu Santo nos permite entender que debemos retornar a ese diseño original en el que fuimos creados para reflejar a Dios (Romanos 8:7-9), la segunda clave está en nuestra comunión con Dios, pues a medida que le conozcamos por medio de Su palabra y creamos en ella entonces el mismo Espíritu Santo nos llevará a reflejar en palabras, sentimientos, pensamientos, acciones todo lo que hemos aprendido sobre el Padre, tal como vemos sucedió con Jesús, pues cuando le vemos podemos notar que cuando vino al mundo encarnado en hombre lo que hizo fue reflejar a Su Padre, tanto así que la biblia nos revela que Él es la imagen visible del Dios invisible (Colosenses 1:15) lo que nos indica que nosotros también debemos hacerlo, mostrar al mundo de manera visible a nuestro Creador.   Oración.

«Padre llévame a reflejar día tras día tus pensamientos, tus palabras y tu manera de actuar, quiero experimentar en todo momento la verdad que declaras en tu palabra, con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo más vive Cristo en mí. Amén.

martes, 1 de julio de 2025

Un encargo de Amor

 


Un encargo de Amor

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:16-20

Los versículos finales del evangelio de Mateo son conocidos como la “Gran Comisión”, la palabra comisión significa encargo, encomienda, misión; así que podemos decir que en estos versículos que registran las últimas Palabras de Jesús antes de ascender al cielo hallamos el encargo que el Señor nos da, encontrando profundas verdades para nuestro crecimiento cristiano.

Lo primero es que los discípulos fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado, enseñándonos la importancia de obedecer los mandatos del Señor, la obediencia, que como sabemos es fundamental para el crecimiento cristiano, debe ser un rasgo distintivo del seguidor de Cristo, pero debemos conocer que es gracias a la obra de Jesús, a su muerte y resurrección y a que el Espíritu Santo es dado a todo creyente, que ahora como discípulos del Señor, podemos obedecer.

Lo segundo es que obedecer el mandato del Señor permite verlo, es decir conduce a una revelación de su presencia; y esto es lo que Jesús nos enseña cuando dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21. Y es maravilloso ver que esta revelación de Jesús como Dios, conduce directamente a la adoración.

Lo tercero es el gran encargo que Jesús deposita en sus discípulos, es decir en nosotros los creyentes: Ir y hacer discípulos a todas las naciones, lo que implica compartir de Cristo, para que por fe se conozca a Jesús como Señor y Salvador, lo que conducirá al nuevo creyente a reconocer públicamente su fe por medio del bautismo. Finalmente también debemos enseñarles todo lo que Jesús ha dicho, lo cual se puede resumir en Amar a Dios sobre todo y al prójimo como Cristo nos ha amado, este es el encargo de Amor.   Oración.

«Señor Jesús, gracias por tu gran amor, ese amor que me rescató y me dio una nueva vida, gracias por llamarme a compartir de tu gran amor, gracias por ese encargo de Amor, que tu Espíritu Santo me capacite y me lleve a cumplir con la gran comisión. Amen.