viernes, 23 de mayo de 2025

Proclama su Palabra en medio de la crisis

 


Proclama su Palabra en medio de la crisis

 “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6:6-8

“Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa”. Isaías 6:11-13

¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías no tuvo los resultados que él esperaría? Ya Dios se lo había revelado de antemano cuando le dio la visión para su llamamiento. Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo, la respuesta de Dios en Isaías 6:11-12 quizás lo dejó desconcertado.

Uno pensaría que el Señor nos llama a hacer algo para ver resultados inmediatos, que haga que los corazones se vuelvan a Dios, pero muchas veces no es así. La misión del profeta Isaías produjo el resultado contrario, la culpa por los pecados del pueblo de Israel aumentó y el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultado la positiva conversión de Israel a su Dios. Y esto produjo una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehová que concluyen la visión, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco. Así que Isaías entiende que ese tronco es la simiente santa, aludiendo al remanente que volvería a Dios.

¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan, y entendieran, para que el mensaje profético quedara como testimonio para nosotros y entender que todo en manos de Dios tiene un tiempo y un propósito.

El profeta Isaías tuvo una visión del trono de Dios, visión que no fue concedida en un tiempo de paz, sino en el año de inestabilidad e incertidumbre del pueblo de Israel. Es en los momentos de crisis cuando Dios revela su gloria a los que tienen el corazón dispuesto, pero para eso hay que ver más allá de lo externo. La gloria de Dios se manifiesta, pero no será percibida por los que están enfocados en lo terrenal porque las señales invisibles se revelan a los que buscan la Presencia de Dios. Como dice Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

La revelación se obtiene por clamor, las cosas ocultas no son inaccesibles, pero si reservadas para aquellos que lo buscan con sinceridad y quienes están sintonizados con su Espíritu y comienzan a ver lo que otros no ven. En estos finales tiempos, como escogidos y llamados por el Señor, debemos entender que el aumento de la maldad, el endurecimiento de los corazones, la falsificación de la verdad, son señales que el tiempo se acorta para la venida del Señor Jesús y eso no debe desanimarnos, sino que con más premura debemos compartir el evangelio, dejándole los resultados a Dios.

No ignoremos nuestras experiencias con Dios, cuando Él se manifiesta y nos llama, muchas veces aparece en nuestros momentos críticos. Y su voz audible a nuestro corazón nos lleva al arrepentimiento y a la confesión de pecado. Y resultan en una consagración al servicio: «Heme aquí, envíame a mí»

Cumplamos entonces con la gran comisión a la cual fuimos llamados, en medio de un mundo sordo y ciego, pero que Dios ama y quiere que alcancemos.    Oración.

«Gracias amado Jesús por escogerme y llamarme a tu reino, quiero responder a mi llamado consagrando mi vida a ti, que pueda proclamar tu Palabra aun en medio de la crisis, sabiendo que los resultados son tuyos. Espíritu Santo límpiame y santifícame para ser un instrumento de bendición en esta generación que tiene oídos sordos y ceguera espiritual, que la luz de Cristo alumbre sus corazones. En el glorioso y santo nombre de Jesús, amén.

jueves, 22 de mayo de 2025

El mover soberano de Dios

 


El mover soberano de Dios

 “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor”. Hebreos 12:27-29

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3

Cuando vemos cambios sociales, desórdenes climáticos, crisis, guerras, transformaciones culturales y políticas, decimos que todas estas cosas son por causas humanas, pero no nos detenemos a pensar que también hay causas divinas, porque a veces Dios permite el caos y el desorden, con el propósito de sacudir lo que es terrenal. El problema no es que el mundo cambie, el problema es que como iglesia no percibamos que todos estos cambios también nos incluyen. En Mateo 24:6 Jesús añadió una advertencia fundamental: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”. Aquí el Señor nos dice: “no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca”.

Estas palabras contienen más que una simple advertencia profética, es una instrucción a no temer, pero tampoco ignorar, a no entrar en pánico, pero tampoco a permanecer indiferentes, todo lo que ocurre tiene una raíz espiritual. Nada se mueve en la tierra sin haber sido permitido en los cielos. Esto habla de la soberanía de Dios que mueve los hilos de la historia humana.

En estos momentos muchos cristianos no están notando que hay un debilitamiento de la sensibilidad espiritual, no se trata sólo de pecado sino de frialdad. Mateo 24:12 dice “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.

En Apocalipsis 3:17 dice: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. La iglesia de Laodicea representa la iglesia de los últimos días, caracterizada por la apostasía, una iglesia que es rica, pero está ciega y desnuda. Una iglesia que se ha vuelto complaciente y que necesita urgentemente la gracia que regenera, las vestimentas de la justicia de Cristo y el Espíritu que ilumina los ojos del corazón. Esta es una imagen de una fe desconectada de la realidad espiritual.

La frialdad espiritual de muchos no es otra cosa que el síntoma de haber dejado de mirar con los ojos del Espíritu. El mundo está mostrando síntomas de deterioro que lo llevará al juicio divino, pero también síntomas de transición a una nueva etapa espiritual, con el regreso del Señor Jesucristo.

Quizás como le pasó a Elías, muchos buscan a Dios en los grandes ruidos, pero no se dan cuenta que Él ya está hablando en el susurro de los acontecimientos. (1 Reyes 19:11-12) Todo ese mover de Dios lo podremos captar solo los que estemos conectados con su Espíritu.

Hoy vemos que la cultura se acelera, las leyes cambian, el mal se normaliza, la moralidad se diluye, pero en medio de todo esto hay mensajes que solo se comprenden a la luz de la Palabra. No hay que esperar un evento sobrenatural para saber que Dios está hablando; solo hace falta mirar desde el Espíritu de Dios, conectados con Él, lo que el mundo intenta maquillar: el dolor generalizado, la ansiedad colectiva, los colapsos emocionales, los conflictos incontrolables que no son solo efectos sociales, son síntomas espirituales, Romanos 8:22-23 dice “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Pidamos al Señor tener los sentidos ejercitados para que discernamos estos tiempos porque no basta con conocer la Palabra, sino saber cuándo se está cumpliendo delante de nuestros ojos. (Hebreos 5:14) Pidamos a Dios oír el susurro de su voz en medio de tanto ruido.   Oración.

«Amado Señor, sé que el dolor anuncia un nacimiento, lo que parece destrucción es el anuncio de un mover soberano tuyo. Señor ayúdame a madurar a la luz de tu Palabra para comprender que todo lo que está sucediendo a mi alrededor es porque tu gloria se está levantando, pero no la percibiré si me enfoco en la comodidad de mi día a día y no en clamar y buscar tu rostro, porque las señales invisibles de tu poder solo las revelas a los que buscan tu Presencia. En Cristo Jesús, amén.

miércoles, 21 de mayo de 2025

Preparados espiritualmente

 


Preparados espiritualmente

 “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”. Mateo 24:3-8

Los discípulos preguntaron a Jesús por las señales de su venida y por el fin de los tiempos. Jesús primero respondió: «Mirad que nadie os engañe». El hecho es que siempre que miramos a las señales nos volvemos susceptibles a ser engañados. En estos tiempos se han levantado muchos falsos profetas que hablan de falsas señales de espiritualidad, poder y autoridad, la verdad es que debemos poner la mirada en Jesús y en sus palabras para no caer en el engaño. (Mateo 24:11,24)

En sus enseñanzas reservadas a los discípulos en el Monte de los Olivos, Jesús respondió en torno a tres preguntas básicas: 1) la destrucción del templo, 2) su Segunda Venida, y 3) el fin. Jesús evoca los trágicos acontecimientos que rodearían la destrucción de Jerusalén, para describir las condiciones que precederían su propio regreso y esta profecía ya se cumplió en el año 70 d.C. El Señor nos advierte contra engaños de índole religioso, levantamientos sociales y políticos, que cada vez son más frecuentes, calamidades naturales que suceden todos los días en distintas partes del planeta, deslealtades y persecución a los cristianos en algunos lugares, todas estas cosas anuncian que estamos en los finales tiempos.

Pero dice el Señor que todo esto será principio de dolores haciendo alusión a los “dolores de parto”, que marcará la transición de esta era con la por venir.

Este es un mensaje de preparación para los últimos tiempos, el problema es que muchos estamos tan distraídos por el ruido del mundo que no escuchamos, estamos tan ocupados con lo inmediato que nos hemos olvidado de lo eterno. No permitamos que el Señor nos sorprenda con su venida y nos halle dormidos espiritualmente. Volvámonos más sensibles a su voz, más atentos a las señales, más obedientes a su dirección. Necesitamos hoy más que nunca activar nuestra fe, leyendo su Palabra, orando y velando para que el evangelio llegue hasta el último rincón de esta tierra.

Todo está escrito en su Palabra, pidamos discernimiento para entenderla, para que se agudicen nuestros sentidos espirituales, porque no es una advertencia vacía, sino una invitación de amor, porque es un Padre que nos está anunciando con tiempo lo que sucederá para que estemos listos. Como lo dijo Pablo en 1 Tesalonicenses 5:4 “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón”.

Esta promesa es para los que velan, para los que oran, para los que disciernen, para los que se humillan y buscan al Señor con todo su corazón. No con miedo, sino con reverencia, no con ansiedad, sino con expectativa. Porque Jesús vuelve y queremos tener un corazón preparado, un espíritu sensible, y una fe firme, para lo que el Señor tiene reservado para nosotros. Los ojos naturales ven acontecimientos, los ojos espirituales ven señales, esta diferencia ha sido una constante a lo largo de la historia sagrada, no es que el mundo esté sin dirección, es que muchos no han aprendido a leer lo que el cielo está escribiendo. Lucas 21:11 dice “y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo”. Solo los que estén preparados espiritualmente lo captarán.   Oración.

«Amado Señor, quiero estar preparado para tu segunda venida. Que cuando te manifiestes con poder y gloria, no me aleje de ti avergonzado sino que pueda verte cara a cara. Sé que el pecado enfría mi amor por ti y por los demás, ayúdame a llevar una vida santa y en comunión contigo, que esté lleno de tu Santo Espíritu, para discernir las señales y entender cuánto necesito hablar de tu amor en estos tiempos. En el glorioso nombre de Jesús, amén.

martes, 20 de mayo de 2025

Una iglesia despierta

 


Una iglesia despierta

 “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. Mateo 25:1-13

Decíamos en el devocional anterior que quizás muchos cristianos hemos sentido en nuestro espíritu como una inquietud, por todo lo que escuchamos que está sucediendo en el mundo; esto no es casualidad, es el Espíritu Santo despertando a la iglesia (la esposa de Cristo), para que esté alerta y velando en oración ante el inminente regreso de Jesús.

Así como las vírgenes prudentes, que tenían sus lámparas encendidas porque no dejaron agotar el aceite, que representa la presencia del Espíritu Santo avivado en los corazones. Pero también dice la parábola, respecto de las vírgenes insensatas que no estaban listas y sus lámparas estaban apagadas, porque no eran genuinas en su fe, y que cuando llegó el esposo tuvieron que escuchar: “De cierto os digo, que no os conozco”.

La clave aquí es velar, vigilar con temor de Dios y anhelo por la Presencia de Jesús. Deberíamos vivir a la luz de la realidad de que algún día nos encontraremos frente a Él, tanto si eres salvo o no. El Señor pondrá a prueba la autenticidad de la fe.

Cuando el Señor recoja a su iglesia, cada creyente se irá con Él, no con base al mérito personal, todos iremos por la gracia de Dios, ya que nos salvó por su gracia, nos ha guardado por la gracia y nos llevará por su gracia.

El tiempo de gracia continua, pero no será indefinido y aunque no podemos poner fechas, si podemos discernir los tiempos, como creyentes y no como los fariseos a quienes Jesús les dijo en Mateo 16:1-3: “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡más las señales de los tiempos no podéis!

No podemos caer en la ceguera espiritual, es tiempo de levantarnos y abrir nuestros ojos y oídos espirituales porque estamos a las puertas del regreso de Jesús y Él, nos hace un llamado espiritual a posicionarnos como verdaderos hijos de Dios. La Biblia muestra que Dios siempre prepara a los suyos antes de hacer algo que ya ha determinado que hará; como en el diluvio, cuando le dio instrucciones a Noé para construir un Arca, a José que le reveló sueños antes de la hambruna en Egipto, a Moisés que le habló desde la zarza ardiendo antes del éxodo de su pueblo, a Jesús lo preparó en el desierto antes de iniciar el ministerio. ¿Qué está haciendo Dios con nosotros ahora? ¿Qué señales nos está enviando?

El Espíritu Santo está afinando los sentidos de su iglesia, removiendo lo superficial y sacando lo profundo a la luz. Hebreos 12:27 dice “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles”. Y en esto hay un propósito, es para purificar, para sacar lo falso de lo verdadero, para hacer nacer una iglesia más despierta, más comprometida, más llena del Espíritu y ese proceso ya ha empezado.   Oración

«Amado Jesús, despierta mi espíritu para mantenerme en comunión contigo y discernir las señales que nos estás dando en este tiempo, que indica que tu venida está muy cerca, aviva el fuego de tu Espíritu dentro de mí, anhelo tu Presencia y deseo fervientemente tu regreso. Necesito que me enseñes a orar y a velar, para mantenerme firme y alerta hasta el final. Gracias, por esa esperanza que me has dado, de que algún día estaré junto con toda tu iglesia delante de ti, adorándote. En el nombre de Jesús, amén

lunes, 19 de mayo de 2025

La voluntad de Dios revelada a los que le temen

 


La voluntad de Dios revelada a los que le temen

 “Oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice así: A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades”. Amós 3:1-2

“Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”. Amós 3:7

La voluntad divina es revelada a todos los que lo aman, la cual no se revela al mundo, sino a sus siervos los cuales no podemos dejar de obedecer al Señor. Como dice Salmos 25:14 “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”. El objetivo es llevar el evangelio a aquellos que no lo conocen y advertirles que una vida sin Dios los llevará a la perdición.

Ante su Palabra declarada, debemos reverenciar el nombre del Señor y obedecer. Cuando Jehová comunica su terrible mensaje de juicio sobre el pueblo de Israel al profeta Amós, el profeta no puede sino profetizar y les dice que no se quejen de él porque profetiza, puesto que debe obedecer a Dios. Al profeta se le ha dejado penetrar en el secreto de los planes del Señor. Por que como dice Jeremías 23:18 “Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?” Sólo los que viven en intimidad y comunión con Él les serán revelados sus planes.

Los profetas eran informados de antemano de lo que Dios iba a hacer con su pueblo. En un sentido más amplio esto se aplica a todos los creyentes, “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Hechos 4:20. Ya Dios ha dejado todas las profecías del fin de los tiempos escritas en su Palabra, y no podemos ignorarlas, sino proclamarlas, porque esto es una verdad poderosa. Esta afirmación no es un simple consuelo para su iglesia, sino una advertencia para los que no creen. Dios anuncia con anticipación los tiempos cruciales a través de sus profecías. Las señales espirituales, advertencias y cumplimientos proféticos que según la Palabra de Dios marcarán un punto de quiebre en la vida de todos los creyentes y en el futuro de este mundo.

Las advertencias acerca del pecado y del castigo se aplican a la gente de hoy de la misma manera que para el pueblo de Israel. Por eso, no tendremos excusas cuando sobrevenga el juicio sobre la tierra. No tomemos a la ligera sus advertencias en la Palabra, porque Dios se valió de los profetas para anunciar a su pueblo lo que vendría, para que se arrepintieran y volvieran a Él, pero lastimosamente el pueblo no hizo caso.

Muchos creyentes sentimos en nuestro espíritu que algo se avecina, que los tiempos que estamos viviendo no son normales, que lo que está sucediendo en el mundo no es producto del azar, sino señales cada vez más evidentes de que estamos entrando en una nueva etapa profética. Jesús mismo lo dijo en Mateo 24:33-34 “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

Esa expresión “a las puertas”, no es metafórica, indica inmediatez, urgencia, algo que está por suceder. Y esto es la venida del Señor Jesucristo que comenzará con el rapto de su iglesia.

Amós 8: 11-12 nos advierte “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando la palabra de Jehová, y no la hallarán”.

Este tipo de hambre espiritual ocurre cuando el pueblo ha olvidado las advertencias por mucho tiempo, y llega a un punto donde ya no se oye. No porque Dios haya dejado de hablar, sino porque el corazón se ha endurecido, por eso hay que prestar atención. Ahora el cielo está abierto a través de la iglesia, pero no estará por siempre.

¿Cómo prepararnos?, ¿qué actitudes adoptar? ¿y qué decisiones pueden determinar el futuro espiritual de muchos?     Oración

«Amado Dios, gracias por tu Palabra santa revelada a todos los que creemos en ti. Tú dices: “la comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”. Todas las profecías de tu plan de redención eterno ya han sido plasmadas en tu Palabra, sobre el destino de los que te amamos y de los que te rechazan. Espíritu Santo inquieta mi corazón a conocer las profecías, a estudiarlas para poder proclamarlas y llamar así a muchos al arrepentimiento, para que te conozcan como el Único y Suficiente Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.

domingo, 18 de mayo de 2025

Abre los ojos de nuestro entendimiento

 


Abre los ojos de nuestro entendimiento

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” Isaías 14:12-14

“alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Efesios 1:18

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Juan 16: 8-11

La falsa gloria y el orgullo que seduce a este mundo vienen de Satanás que lleva a los hombres a sobreestimarse a sí mismos, de tal manera que llegan a pensar que no necesitan de Dios, a independizarse de Él y a considerarse dioses. Como dice Romanos 1:21, 25 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido……. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.

El hombre piensa así, coloca su voluntad por encima de la voluntad y el carácter de Dios y esto lo lleva al pecado. Podemos imaginarnos entonces al ser humano insignificante pero orgulloso en esta tierra, desobedeciendo abiertamente a Dios y haciendo lo que desea. Jesús dijo en Juan 16:9 “El pecado del mundo consiste en que el mundo se niega a creer en mí”. (NTV)

El Espíritu Santo fue quien abrió los ojos de nuestro entendimiento, para que nos alumbrara la luz de Cristo, nos mostró las mentiras del enemigo que trastornan a las naciones, con filosofías erróneas, expectativas falsas acerca de Dios, de la vida y mentiras acerca de nosotros; Él trae la verdad de Dios a nuestros corazones, para que conozcamos a Jesús como el Hijo de Dios, cambia nuestra visión espiritual para que veamos a Dios correctamente.

El ministerio presente del Espíritu Santo en el mundo es convencerlo de pecado, justicia y juicio, quiere producir evidencia a través del evangelio en los corazones de los hombres, para traerlos a esta convicción, para que puedan tomar una decisión frente a Dios, para que tengan fe y para que confíen en Jesucristo como su Señor y Salvador, que es nuestra justicia delante de Dios.

Es una experiencia hermosa y fructífera tener al Espíritu Santo como el maestro que nos enseñe, pidamos hoy que nos dé espíritu de sabiduría y revelación para un mayor conocimiento de Dios y pidamos por aquellos que todavía no creen en Jesús.  Oración.

«Señor Jesús, llena mi vida con la presencia de tu Espíritu para crecer cada día en el conocimiento de Dios. Hoy te pido por los perdidos, para que inundes de luz sus corazones y puedan verte como su única esperanza, derriba todas las fortalezas donde se esconden y quita el manto de mentiras en que están envueltos. Trae Espíritu Santo convicción de pecado, justicia y juicio, enséñales la verdad, desvanece todas las justificaciones que los apartan de ti y ten misericordia de ellos. Amén. 

sábado, 17 de mayo de 2025

Diseño divino de la enseñanza y discipulado

 


Diseño divino de la enseñanza y discipulado

 “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” Tito 2:1-7

La primera obligación de los líderes cristianos es enseñar. Hemos de instruir a otros para que vivan en la fe, no importa la edad que tengan. Las enseñanzas deben provenir primero del ejemplo de nuestra propia vida.

A través de Tito se da instrucciones a la iglesia para designar personas preparadas para compartir el ministerio, personas que practican la verdad y son capaces de comunicar eficazmente la sana doctrina y que pueden ayudar a atender al Pueblo de Dios.

Se le dice a los ancianos y ancianas, no por su edad sino por su trayectoria en la vida cristiana, que deben instruir a los más jóvenes para que vivan vidas santas y sean reverentes en su comportamiento. Por eso es tan importante el testimonio intergeneracional. En la Biblia vemos el ejemplo de Timoteo que fue moldeado por el amor de Loida, su abuela y su madre Eunice. (2 Timoteo 1:5). Este es el poder transformador del discipulado en el hogar y aquí se ve la influencia de las mujeres sobre sus generaciones. El testimonio de padres fieles hacia sus hijos, deja un legado espiritual duradero, no solo fortaleciendo la iglesia local sino, impactando vidas de manera personal y profunda.

Las personas cristianas mayores, con nuestra experiencia de vida y sabiduría en la Palabra, tenemos la oportunidad de ayudar a los más jóvenes en cómo vivir su fe y cómo enfrentar los desafíos con una perspectiva espiritual. Dentro de la iglesia se pueden construir conexiones divinas donde las generaciones se unan, no sólo para aprender, sino para caminar juntas en el llamado que Dios nos ha dado.

Este es un diseño divino de enseñanza y discipulado que trae unidad en la iglesia; porque sin importar la edad y la etapa de la vida, los diferentes ministerios forman un papel fundamental en la edificación del cuerpo de Cristo, porque todos podemos complementarnos y trabajar juntos. Así como los jóvenes pueden aprender de nuestra experiencia y sabiduría, nosotros los que tenemos tiempo en la vida cristiana, podemos encontrar en ellos, entusiasmo, pasión y creatividad. La multiforme gracia de Dios une distintas generaciones para animarnos, exhortarnos y avanzar juntos en la fe. 1 Corintios 12:12 nos enseña: “Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.   Oración.

«Amado Dios, qué bendición es caminar en comunidad y reflejar la unidad que sólo Cristo puede dar. A los más ancianos en la fe, ayúdanos a cuidar nuestro testimonio, a ser ejemplo para aquellos que son más jóvenes y que necesitan guía y consejo para vivir su fe. Permítenos crecer cada día más en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo para transmitir la verdad con fidelidad. En el precioso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, amén.