jueves, 15 de mayo de 2025

Mente sana. Segunda parte

 


Mente sana. Segunda parte

 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. Salmos 139:23-24

Es difícil evitar los conflictos en el mundo donde vivimos, pero el Señor promete mantenernos en paz aun en medio de ellos, para poder hacerlo debemos perseverar en Él, apoyados en su amor y su poder, manteniendo nuestros pensamientos y nuestra confianza en Dios. Cuatro consejos para renovar nuestra mente:

1-Teniendo nuestros pensamientos en Dios.

El Señor nos dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Mateo 22:37 y en Isaías 26:3 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

Una de las maneras que sabemos que amamos a una persona es cuando invertimos tiempo para pensar en ella. De la misma manera ocurre con Dios. Si lo amamos sentiremos que no lo podemos sacar de nuestra mente, por tanto, nuestro deseo debe ser priorizar su voluntad, honrándolo con nuestras palabras y acciones.

Todo lo que usted piensa y dice tiene que ver con Dios. No es un asunto de religiosidad, lo que ocurre es que ahora que le hemos confiado nuestras vidas a Él, reconocemos que conoce nuestros pensamientos y no queremos desobedecer incluso con lo que pensamos. Además, Él nos pide que pensemos lo bueno, lo puro, lo honesto, todo lo que es verdadero, todo lo que es digno de alabanza (Filipenses 4:8) y esos son los pensamientos de Dios, que están plasmados en su Palabra.

2-Fortaleciendo nuestra relación con el Espíritu Santo

Solos no podemos cambiar nuestra forma de pensar, necesitamos la ayuda de Dios. Por lo tanto, nuestra relación con el Espíritu Santo es de vital importancia para que nuestra mente pueda ser renovada. Como dice Efesios 4:23 “y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. Es dejar que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y actitudes.

Un cambio de mentalidad es un proceso profundo en el que interviene el poder de Dios, pero también nuestra disposición al cambio. Ciertamente el cambio comienza con la purificación de nuestra mente. Dicha obra se le atribuye al Espíritu Santo, quien nos purifica y santifica en la medida que vamos creciendo espiritualmente.

3-Filtrando nuestros pensamientos

Todo pensamiento que surja en nuestra mente, debe ser filtrado a través de la Biblia. De esta manera si adoptamos un pensamiento, debe ser filtrado por la Palabra. Cristo es la verdad, Él mismo es el conocimiento, por tanto, todo pensamiento que se rebele contra su enseñanza debe ser rechazado o repelido.

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 2 Corintios 10:5

No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan un nido en ella”. Muchos pensamientos intentarán alojarse en nuestra mente, pero será nuestra responsabilidad permitir que se hospeden en ella.

4-Eliminando contenido nocivo

Mientras no cambiemos el contenido que ponemos en nuestra mente a través de lo que vemos, leemos o escuchamos, será difícil experimentar nuevos resultados. La Biblia nos da un consejo en torno a la elección del contenido que deberíamos aceptar.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. 1 Corintios 10:23

Preguntémonos por aquello que veremos, escucharemos o leeremos ¿edifica o no?, es un buen ejercicio a la hora de elegir. Procuremos buscar contenidos que aporten a nuestra sana edificación.

Pidamos al Espíritu Santo que purifique y santifique nuestra mente, rindámonos a Él, permitiendo que su Palabra limpie nuestros pensamientos cambiándolos por los de Dios (Juan 15:3).   Oración.

«Amado Señor, deseo amar tus mandamientos y pensar en tu ley todo el tiempo. Me despojo de los recuerdos que intencionalmente he guardado aun sabiendo que me hacen daño, también de todo pensamiento impuro y destructivo. Te pido perdón si he visto cosas vergonzosas que deshonran tu nombre. Ayúdame a poner mis pensamientos en ti, a llevar todo pensamiento cautivo a la cruz de Cristo, a fortalecer mi relación con el Espíritu Santo para que renueve mi mente y mi corazón, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Amén.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Mente Sana.

 


Mente Sana.

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía”. Job 3:25

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8

El plan de Dios es que gocemos de una plena salud mental. Sin embargo, para que esto ocurra debemos conocer la mente y el poder que ejerce tanto en la toma de decisiones, como en la adopción de hábitos, sean estos buenos o malos.

La Biblia nos anima a pensar en Dios, en sus planes y voluntad, en vez de pensar como nos hemos acostumbrado en las cosas de la tierra. Colosenses 3:2 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.

Los pensamientos son tan poderosos, que la sumatoria de ellos pueden llegar a construir nuestra realidad. “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25). Job expresa que lo que siempre había temido le ocurrió y se hizo realidad lo que tanto le asustaba.

Satanás influencia nuestra mente a través de experiencias dolorosas, conversaciones y a través de los medios digitales. Es por eso que la Biblia nos insta a ser buenos administradores de nuestros pensamientos. Los pensamientos son como una semilla y la planta que brota de esa semilla son nuestras actitudes que se convierten en acciones. De aquí que para corregir las acciones lo primero que debemos hacer es sanar nuestra mente.

Dios dotó al ser humano de múltiples habilidades e infinitas capacidades, entre ellas: pensar. Sin embargo, no siempre usamos esa capacidad correctamente. Lo que pensamos muestra lo que somos. Todo lo que sale de una persona es lo que hay en su corazón, así dice Marcos 7:20-23.

Proverbios 23:7a expresa: “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”. En otras palabras, lo que pensamos define lo que somos y lo que hacemos. Satanás es experto en decir mentiras acerca de nosotros mismos, de la familia, de la sexualidad, de la cultura donde vivimos, de la fe, llevándonos a tener ideas erróneas y destructivas.

Jesús en su condición humana experimentó muchas de nuestras emociones, por ejemplo: La soledad, el rechazo, el dolor y la traición. Jesús no solo nos conoce muy bien, también entiende nuestras debilidades y comprende a lo que nos enfrentamos diariamente en la condición de seres humanos. La diferencia es que Él no pecó con su mente; enseñándonos con esto, que es posible tener una mente libre de malos pensamientos y bajos deseos.

Por su gracia, podemos experimentar tener una mente como la de Cristo, su Palabra lo afirma: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, 1 Corintios 2:16. Es por eso que el Señor quiere que tengamos una mente renovada, para que entendamos su voluntad para nosotros (Romanos 12:2).

Es muy probable que estemos luchando con algunos pensamientos en más de una forma. Cuanto más dejemos echar raíces en nuestra mente, más nos consumirá y más difícil será deshacernos de ellos. Los pensamientos dañinos deben ser desechados y reemplazados por la verdad de Dios, esta es la mejor forma de luchar contra los pensamientos destructivos. Efesios 4:17 dice: “Esto, pues, digo y quiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente”.

Dios quiere renovar nuestra mente, quiere cambiar nuestra vieja manera de pensar y darnos una mente nueva, una mente sana. Para ello te invito, mañana, a conocer la manera en que podemos hacerlo.     Oración.

«Señor, hoy comprendo el poder que tú le has otorgado a mi mente, quiero despojarme de mis pensamientos pecaminosos, que deshonran tu nombre y que me separan de ti. Te entrego mi mente, deseo que la renueves como tu palabra lo dice. Por favor ayúdame a cambiar mi mente. Te pido perdón por albergar en ella tantos pensamientos tóxicos, destructivos y pecaminosos. Transforma mi manera de pensar, porque deseo tener la mente de Cristo, en el nombre de Jesús, amén.

martes, 13 de mayo de 2025

 


Vivir en paz y armonía

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” Hebreos 12:14-15

Aquí se nos exhorta a tener buen ánimo y a buscar la paz con todos; es decir, con todos los que podamos, hay algunas personas que simplemente no quieren vivir en paz. Sigamos la paz también con todos los cristianos. En Romanos 12:18 dice «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres». Y debemos procurar «la santidad, sin la cual nadie verá al Señor».

Estar en paz con todos y mantenernos en santidad son dos desafíos espirituales que humanamente son imposibles de seguir si no es por el poder del Espíritu Santo. La paz, la santificación y la justificación nos llegaron a través del sacrificio de Jesus y por el Espíritu Santo ( Romanos 5:1; Hebreos 10:10; 1 Corintios 6:11). Cuando Pablo nos dice “mirad bien”, nos exhorta a mantener nuestra mirada puesta en el Señor Jesús para no retroceder en nuestra fe, solo así podremos caminar en su gracia. El Señor tiene una tremenda reserva de gracia que quiere usar sobre nosotros. El problema es que muchos de nosotros no aprovechamos su gracia, cuando vivimos con sentimientos destructivos, encadenados al pasado o sin la capacidad de perdonar a otros. Consideremos cuál es el sentimiento que está afectando nuestra salud emocional: amargura, ira, rechazo, desesperación, indiferencia, miedo, resentimiento, venganza, frustración, culpa, condena, tristeza, desilusión, y demás.

Estos sentimientos negativos son ataques tóxicos que enferman el alma, son como raíces que se profundizan y no son fáciles de desarraigar. En ocasiones aparecen sin que haya un agente externo que los agite. Sin embargo, cada uno de ellos se convierte en un obstáculo para nuestro bienestar emocional y espiritual pues dejamos de disfrutar la gracia de Dios.

La Biblia nos enseña que la forma en que hablamos y nos relacionamos con los demás, están íntimamente relacionados con nuestra salud emocional. Las ofensas, el mal carácter y los comportamientos inadecuados, son el resultado de las emociones quebrantadas.

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Lucas 6:45

Ya Cristo pagó el castigo por nuestros pecados, y Dios es rico en misericordia, por eso debemos acercarnos a Él para pedir perdón, para que nos de la capacidad de perdonar a otros y decirle cuánto necesitamos de su gracia.

No permitamos que brote alguna raíz de amargura que nos perturbe y contamine a otros. Pidamos perdón si con nuestros labios hemos juzgado, condenado e injuriado a nuestros hermanos en la fe, o a nuestra familia y a nuestro entorno, y con ello, hemos eclipsado nuestras relaciones, provocando situaciones que no son agradables a Dios. Aprendamos a hablar en paz, con amor y gracia, para soportar cualquier experiencia por la que estemos pasando y, bajo ninguna circunstancia, sentir amargura o resentimiento hacia nadie. Pidámosle al Señor que nos permita mantener la armonía y vigilar el bienestar espiritual y emocional de los demás. Otros seguirán nuestro ejemplo y tenemos una responsabilidad con ellos si afirmamos que vivimos por Cristo.   Oración “Señor gracias por exhortarme, llévame a seguir la paz con todos, especialmente con mis hermanos en la fe, quiero siempre vivir en tu gracia y no alejado de ella. Te pido perdón si en mi corazón he albergado alguna raíz de amargura que ha contaminado a otros. Ayúdame a caminar en santidad, renueva mi hombre interior, para llenar mi corazón de amor, gozo y paz, y caminar en la plenitud de tu Espíritu. En el precioso nombre de Jesús, amén.

lunes, 12 de mayo de 2025

ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

 


ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”, Juan 4:23-24

Nos podemos hacer esta pregunta ¿qué es una adoración agradable a Dios? El Señor Jesús se lo reveló a la mujer samaritana en la conversación que tuvieron junto al pozo de Jacob. La mujer discutía sobre los lugares de adoración con Jesús, diciendo que los judíos adoraban en Jerusalén, mientras que los samaritanos adoraban en el monte Gerizim.

Cuando Jesús le dice que él sabía acerca de sus muchos maridos, así como el hecho de que el hombre con el cual vivía no era su marido, ella se sintió descubierta, e intentó cambiar la conversación de su vida personal y pasar a temas religiosos. Jesús no cambiaría el tema, pues quería dejar en firme sobre la verdadera adoración.

De la conversación se concluye que la adoración al Padre en espíritu y en verdad no se limita a un lugar determinado geográficamente, ni debe ser regulada por las prácticas transitorias del antiguo testamento. Con la venida de Cristo, la separación entre judíos y gentiles ya no persiste, ni tampoco la adoración en el templo, pues todos los creyentes adquirieron igual acceso a Dios a través de Cristo. La adoración se cambió a un propósito del corazón, no de las acciones exteriores, y dirigida por la Verdad y no por un rito.

La verdadera adoración debe ser "en espíritu", es decir, que involucre todo el corazón. Debe existir una verdadera pasión por Dios, para que haya adoración en espíritu. Al mismo tiempo, la adoración debe ser "en verdad", es decir, debidamente fundamentada. Si no tenemos conocimiento del Dios que adoramos, no hay adoración en verdad. Ambas son necesarias para satisfacer y honrar a Dios en adoración. Entre más profunda sea nuestra adoración, mayormente será Dios glorificado.

Hermano, Dios está buscando corazones dispuestos a hacer su voluntad, apasionados por el estudio y lectura de la Biblia. Adorar a Dios en espíritu y en verdad implica necesariamente amarlo con todo el corazón, el alma, mente y todas las fuerzas. Oración.

"Señor Jesucristo, aquí estoy dispuesto ante ti, con sencillez de corazón para hacer tu voluntad y adorarte en espíritu y en verdad, pues mi alma se apasiona por ti y mi carne te anhela. Te amo Señor con todo mi corazón, mi alma, mi mente y mis fuerzas, amén. 

domingo, 11 de mayo de 2025

Un diálogo sincero con Dios

 


Un diálogo sincero con Dios

 “Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal” Lucas 11:2-4

“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11:11-13

Con todo lo que está pasando actualmente en el mundo, el Señor nos llama a interceder como sacerdotes, pues es parte del llamado que nos ha hecho, como dice Apocalipsis 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. Los sacerdotes, somos todos aquellos que nos paramos delante de Dios para interceder por otros.

Las palabras de Jesús, en la oración del Padre Nuestro que dicen: “venga tu reino”, son más que una sugerencia a orar por un distante día milenial, pues todo en esta oración tiene que ver con la vida cotidiana. El modo verbal de “venga tu reino”, significa en esencia: “Padre, que tu reino venga aquí y ahora”. Esta oración no se trata de una fórmula para ser repetida, sino más bien un modelo a seguir. Por lo general, nuestras necesidades se parecen a una lista de compras antes que un sincero diálogo con Dios, por eso debemos aprender a orar, para tocar su corazón.

Nos enseña que la parte dedicada a la adoración no debe limitarse a una frase, “Padre Nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”, porque debemos exaltar a Dios por lo que Él es y hace, con expresiones de amor y reconocimiento. Las peticiones no se deben referir solo al pan y todo lo material que necesitamos, sino también clamar por nuestra área espiritual, implorando perdón por nuestros pecados y el señorío de Dios sobre nuestras vidas. Orar para que el reino de Dios venga en la actual situación mundial. Sabemos que todo se hará en el perfecto tiempo de Dios. Y orar para que el mal no nos alcance y nos dañe.

La motivación para orar surge cuando reconocemos la importancia que Jesús le atribuyó a la oración, como algo que nos ayuda a desempeñar nuestra función de “administradores del reino”. Sin la intervención del gobierno de Dios a través de la oración, las circunstancias de la tierra estarían sin control. Las necesidades terrenales deben estar sujetas a la voluntad de Dios tanto aquí, como en el cielo.

Ni la debilidad del gobierno humano, ni la depravación de las obras del infierno prevalecerán. Con nuestra intercesión podemos hacer retroceder a las tinieblas, porque sólo el poder de Dios puede cambiar las cosas y traer su reino a la tierra, y la gloria de Dios sobre nuestra vida, nuestra familia y nuestra iglesia. Sin embargo, a nosotros nos corresponde orar. La oración tiene poder porque cuando lo hacemos estamos pidiendo la intervención del cielo en todos los asuntos de la tierra, por eso todo el ministerio del reino comienza, se sostiene y triunfará por medio de la oración.

Toda autoridad ha sido dada a su iglesia como dice Lucas 9:1-2 “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”.

Él nos recuerda su naturaleza de Padre y hace un paralelo con nosotros, diciendo que, si padres humanos imperfectos enfrentamos las necesidades reales de nuestros hijos, cuánto más podemos esperar de Él, que nos bendice con la mejor de las dádivas, el Espíritu Santo. Nuestras necesidades fundamentales son de índole espiritual, y una buena relación con Dios, a través del Espíritu Santo, es la base de que el Señor proveerá tanto en lo espiritual como en lo material.   Oración.

«Señor, enséñame a orar, por tu Palabra y por tu Espíritu. Estimúlame y vivifícame para interceder, dirígeme sobre qué orar; enséñame qué debo decir. Confío en tu poder y tu bondad y en que escuchas mi oración cuando la hago con un corazón contrito y humillado. Lo que más anhelo es que venga tu reino y señorío sobre mi vida para poder llevar el reino de Dios, primeramente, a mi familia, a mi entorno y a ese mundo tan necesitado. Lléname de tu gracia y verdad, en el glorioso nombre de Jesús de Nazaret, amén.

sábado, 10 de mayo de 2025

Dios es suficiente

 


Dios es suficiente en medio de las dificultades

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar”. Habacuc 3 :17-19

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Romanos 1:16-17

Habacuc nos ofrece un relato de la jornada espiritual de un hombre que transita de las dudas a la fe. El profeta, en el principio está abrumado por las circunstancias que lo rodean, no puede pensar en otra cosa que no sea iniquidad y violencia que ve en medio de su pueblo, aunque se dirige a Dios, cree que Él se ha ido, que sus palabras han sido olvidadas y que su mano no se manifiesta. Como si Dios no pudiera ser hallado en ninguna parte. Los hombres malos están en control de todo y, lo que es peor, actúan como se esperaría de quienes no tienen ningún freno de Dios, (Habacuc 1:2-4).

Qué diferente es el panorama cuando Habacuc deja de mirar los problemas y ya no está bajo el control de las situaciones o ansioso por ellas, porque ha alzado la vista para mirar a Dios. Ya esos acontecimientos no nublan su mente, porque se ha elevado por encima de ellos. En lugar de dejarse dominar por todo eso, ha puesto su esperanza en el Señor, ha comprendido al fin que Él se preocupa por los hijos y que es la fuente de su gozo y fortaleza. Se da cuenta que ha sido llamado a propósitos más altos. (Habacuc 3:17-19); así que Habacuc ha pasado de la queja a la confianza, de la incertidumbre a la fe y que ese remanente de justos que confían y dependen de Dios serán liberados y vivirán.

Con esta porción de la Biblia, el Señor quiere que aprendamos a elevarnos por encima de las circunstancias y aun regocijarnos con ellas. Porque Dios es suficiente en medio de las dificultades. Cuando hacemos esto pasamos de la queja a la confianza, de la duda a la fe, de un hombre vulnerable y necesitado a la seguridad de tener un Dios omnipotente, del valle de las necesidades a la cima de la plenitud de Dios; entonces habrá una transformación en nuestro interior y entenderemos totalmente lo que dice Habacuc 2:4b “más el justo por su fe vivirá”.

Somos parte del remanente que confía y depende del Dios soberano y esta es una declaración de confianza y fe que se convierte en evidencia del poder del evangelio, “el justo por la fe vivirá”, para darnos la certeza de la salvación eterna, por eso debemos regocijarnos en el Señor y decir como Habacuc: “yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”.

El apóstol Pablo considera este principio de Habacuc 2:4 como la piedra angular del evangelio de Cristo. Porque Él es la respuesta a las necesidades humanas, incluyendo el perdón de pecados, la relación con Dios, una nueva vida en el Espíritu y la esperanza del futuro.   Oración.

«Gracias mi Señor, porque mi gozo no depende de las circunstancias, sino de mi fe en un Dios soberano y bueno. Aunque a veces las situaciones de la vida pueden abrumarme cuando veo tanta maldad y violencia a mi alrededor, sé que estás allí en el silencio de mi corazón animándome. Quiero alzar mis ojos a ti, y que tus pensamientos invadan mi mente, porque creo en tu Palabra y que todo lo tienes bajo tu control, porque he puesto mi esperanza en ti, eres la fuente de mi fuerza y alegría. En el nombre de Jesus, mi Señor y Salvador, amén.

viernes, 9 de mayo de 2025

No te resistas a la gracia de Dios

 


 No te resistas a la gracia de Dios

 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9

“Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres. Entonces Sansón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres. Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi. Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual está en Lehi, hasta hoy” Jueces 15:14-19

La Gracia de Dios es real y poderosa en nuestras vidas, por eso no debemos resistirnos a ella sino recibirla. Veremos un ejemplo en la Biblia de un hombre que se resistió a la gracia de Dios y su vida no tuvo un final feliz.

Sansón no supo aprovechar el don sobrenatural que Dios le dio por el poder del Espíritu Santo, casi se puede decir que tomó todo como un juego. ¿Qué le pasaba a Sansón? Le hablaba a Dios de forma irreverente, pensaba que toda su victoria sobre los filisteos fue por su fuerza, pero no reconoce que esa fuerza fue por el poder del Espíritu Santo sobre él; en contraste vemos a un Dios misericordioso extendiendo su gracia sobre él abriendo un pozo de agua para que bebiera y se recuperara.

Sansón siempre fue así, siendo Nazareo de nacimiento, apartado para Dios desde el vientre, se le prohibía tomar vino o sidra, tocar cadáveres, comer cosas inmundas y tomar mujeres paganas; pero, si vemos la historia de Sansón hizo todo lo contrario a lo establecido. No entendía la gracia, pero se aprovechó de ella. Sansón siempre vivió cerquita del pecado y su debilidad más grandes fueron las mujeres filisteas, las mujeres del pueblo enemigo de Israel.

Se expuso a ese juego con el pecado hasta que fue debilitado por una filistea astuta, que lo sedujo y le sacó el secreto de su fuerza. Sabemos que en sí no era el cabello largo el que lo hacía fuerte, este era un requisito para ser nazareo, sino que su fuerza provenía del poder del Espíritu Santo que venía sobre él. Cuando se expuso al pecado, se debilitó espiritualmente, sucumbió ante él y perdió su fuerza. Esta mujer bastante intensa lo sedujo hasta que lo condujo a pecar y a desechar la gracia de Dios.

Dice Jueces 16:15-17 “Y ella le dijo: ¿Cómo dices: ¿Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres”.

Lo más triste es lo que dice Jueces 16:20 “Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él”. El Señor lo había abandonado. Y terminó muy mal. Los filisteos le raparon la cabeza, lo prendieron, le sacaron los ojos y lo llevaron con cadenas a la cárcel a que moliese grano. Esto no era el plan de Dios para Sansón, pero por resistirse a la gracia de Dios llegó a esta condición.

Después el cabello le volvió a crecer, pero junto con esto vino el arrepentimiento, vemos a un Sansón que baja la guardia ante Dios, se humilla y reconoce su pecado, reconoce que se equivocó y esto hace que vuelva a conectar con su gracia. y pudo hacer una oración sincera, en Jueces 16:28 dice: “Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos”. No sólo reivindicó el nombre de Dios al reconocer su pecado, sino que Dios le devolvió la fuerza y derribó el edificio donde estaban todos los filisteos haciendo burla y escarnio con él, y aunque murió junto con ellos, al final vio la misericordia que Dios tuvo con él y por ende con Israel al ser juzgados sus enemigos. ¿Será que tenemos que llegar a esos extremos para entender la gracia de Dios?

Nos abrimos a la gracia de Dios alimentando nuestra nueva naturaleza, creyendo en nuestra nueva identidad en Cristo. Andando en el Espíritu, con oración, adoración y búsqueda de su Palabra. Deja morir de hambre la vieja naturaleza para que no domine tu vida, (Colosenses 3:2-10).

Cuando alguien se ha acercado al Señor Jesús y ha sido limpiado por Él, puede sentarse y tener una relación personal de compañerismo con Él. En lo que concierne a los cristianos, no deberían hacer nada que no honre el nombre del Señor Jesucristo. Si una acción no tiene esa motivación, ¿qué bendición puede traer?    Oración.

«Señor, en este momento, dejo de pretender lo que no soy y reconozco mi necesidad de ti, sé que no puedo en mis fuerzas, necesito de tu gracia para caminar en fe, Soy honesto y reconozco cuán débil soy. Devuélveme la capacidad de acercarme a ti en humildad y arrepentimiento: Señor perdóname y límpiame de las consecuencias de mi pecado. Quiero consagrarme nuevamente a ti y rendir mi ser en tu presencia. Mi esperanza está en tu gracia, me abro a ella para ya no vivir bajo la culpa y condenación. Renueva un espíritu recto dentro de mí, no me eches de delante de ti y no apagues en mí tu Santo Espíritu. Amén.