lunes, 18 de noviembre de 2024

¿La fe sin obras, las obras sin fe?

 


¿La fe sin obras, las obras sin fe?

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”, Santiago 2:14-17

«Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.», Juan 6:28-29

El contexto de lo que escribe el apóstol Santiago es a personas ya salvadas, como lo dice al inicio de su carta: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión:” (Santiago 1:1), y se centra en el testimonio que el cristiano debe mostrar ante el mundo.

Por esto la escritura es clara en que vamos a ganar coronas o a perderlas según el trabajo que hagamos para el Señor, dos pasajes son concluyentes sobre el tema de los ya salvados relacionado a las obras, el primero está en 2 Corintios 5:10 que dice: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”, observemos que se refiere a un tribunal que en el contexto del versículo es para los creyentes al decir Pablo “todos nosotros”. Y el segundo pasaje está en 1 Corintios 3:15: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” Y el contexto de este pasaje se refiere a la obra que hacen los que sirven al Señor anunciando el evangelio, enseñando o edificando a la iglesia pero llevando a evaluarse frente al fundamento que es Cristo mismo. (1 Corintios 3:7-11)

Y relacionado a los galardones o coronas dice la escritura en Santiago 1:12: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” y en Apocalipsis 22:12 dice el mismo Señor Jesús: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

Entendemos entonces claramente, que todo creyente es llamado a hacer las buenas obras que nuestro Padre preparó de antemano, para que anduviéramos en ellas, y será recompensado por llevar a cabo estas obras en la guía del Espíritu Santo; estas obras son evidencia visible de nuestra fe y nos permiten cumplir su voluntad para no ser aquellos de los cuales dice el Señor Jesús: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

Mañana seguiremos reflexionando acerca de este importante tema.   Oración.

«Padre, gracias por transformar mi corazón por medio de la fe en Jesús, de permitirme nacer de nuevo y colocar tu amor en mi por medio de tu Santo Espíritu, por el cual soy transformado cada día y llevado a reflejar el carácter de Cristo haciendo la obra que preparaste para mi, para gloria de tu Santo nombre. En el nombre de Jesús.

domingo, 17 de noviembre de 2024

DIOS CAMBIA LA AFLICCIÓN EN REGOCIJO

 DIOS CAMBIA LA AFLICCIÓN EN REGOCIJO

“Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana […]; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, 1 Samuel 1:8-11

El pueblo de Israel vivía momentos críticos, porque sus enemigos los filisteos se habían fortalecido, pues contaban con moderna tecnología militar griega, por tanto, era necesario que Dios levantara un profeta y juez de Israel, para restaurar la ley, el orden y la adoración a Dios.

Un varón llamado Elcana, hombre piadoso y temeroso de Dios, tenía dos esposas (Situación no aprobada por Dios), Ana que era estéril y Penina quien sí tenía hijos, y ésta “la irritaba (a Ana), enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos”. Ana se sentía muy afligida porque era una gran desgracia en Israel que una mujer fuera estéril.

En estas circunstancias de tanta aflicción, Ana fue al templo y “con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” y hace un pacto con el Señor, pidiendo: si “dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida”. La Biblia cuenta que Dios la escuchó y le concedió un hijo que se llamaría Samuel, ella lo dedicó a Dios y apenas lo destetó, lo consagró en el templo y fue reconocido como fiel profeta de Dios.

Esta historia nos enseña que la tristeza o la aflicción no deben impedirnos orar, mucho menos enojarnos con Dios, pues en la presencia de Él todo cambia, así como ocurrió con Ana. La Biblia dice: “Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste”. Presentémonos delante del Señor, derramemos nuestra alma y clamemos con fervor, que Él nos responderá y con su poder nos liberará de la amargura y la frustración. El gozo del Señor renueva nuestras fuerzas. Ana en su cántico dice: “Mi corazón se regocija en Jehová” “Porque nadie será fuerte por su propia fuerza”. (1 Samuel 1:1,9)

Hermano, nada es imposible para Dios, Él es poderoso para hacer mucho más de lo que nosotros pedimos o entendemos. El Dios que adoramos es el Dios de Ana, es el que quita toda esterilidad, el que cambia la tristeza en gozo, es el Dios que se hizo hombre y vino a entregar su vida en una cruz por amor a nosotros, el Dios que susurra a nuestro oído diciéndonos que echemos toda carga sobre Él, porque Él tiene especial cuidado de nosotros.  Oración.

"Amado Padre, no quiero vivir en aflicción, me levantaré y haré lo que hizo Ana, rechazar ser una víctima y correr a tu presencia. Tú conoces mi necesidad, por tanto, a ti clamaré y oraré con lágrimas en mis ojos, echando toda ansiedad sobre ti, sabiendo y confiando que eres el Dios de imposibles, el que cambia la tristeza en gozo. Gracias Señor. Amén.

 

sábado, 16 de noviembre de 2024

La multiforme gracia de Dios.

 


La multiforme gracia de Dios.

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”, 1 Pedro 4:10

La gracia de Dios se manifiesta de maneras diferentes, la escritura nos enseña que es multiforme, denotando que se presenta de diversas maneras. Una de esas maneras son los dones, que vienen como producto de un favor inmerecido de Dios y no por mérito propio.

Una de esas formas en que se presentan estos dones impulsados por su gracia, es a través de lo que hacemos normalmente, pero que por su Espíritu Dios lo hace extraordinario, en Romanos 12:6-8 se nos explica este hecho: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”, como podemos leer, otra vez por la gracia de Dios, tenemos diferentes dones como profecía, que se refiere a interpretar de manera correcta la escritura en el contexto actual y futuro, el don de servicio, el de enseñar y otros tantos dones que tienen algo en común: el Espíritu los hace dones extraordinarios y poderosos en Cristo Jesús con el propósito de edificar a la iglesia, de alcanzar a los perdidos y de derrumbar toda mentira que se levanta en contra del conocimiento de Cristo.

Otra clave de estos dones es que no son para nosotros mismos, sino para servir a los demás, para usarlos con el objetivo de bendecir a otros y lo más importante es que son para glorificar a Dios y deben, por lo tanto, estar alineados o en obediencia a la Palabra de Dios, como continúa el versículo de hoy: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.”, (1 Pedro 4:11).   Oración.

«Padre cuánta gracia me has dado para que pueda estar preparado en todo para toda buena obra y que por medio de lo que hago, lleno del Espíritu, muchos sean consolados, sanados y salvados, al creer en Jesús, pues lo están percibiendo a través de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

viernes, 15 de noviembre de 2024

Catarsis espiritual. Parte 2

 

Catarsis espiritual. Parte 2


“Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve” “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.” “Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.”, Salmos 51:7, 10 y 12

La catarsis espiritual experimentada por el rey David es guiada por el Espíritu de Dios, que no se quedó solo en mostrarle su pecado sino que lo lleva a la cruz, pues cuando el rey David dice “Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve” (Salmos 51:7) está haciendo una referencia directa al hisopo que se untaba en los dinteles de las casas del pueblo de Israel con la sangre del cordero para que el ángel de la muerte no pasara por ellas; un simbolismo y alusión directa a la sangre del Cordero de Dios que sería rociada sobre nosotros para perdón de pecados (1 Pedro 1:2).

Esta catarsis espiritual debe culminar con el éxtasis espiritual que produce la cruz, debemos morir al pecado para resucitar juntamente con Cristo. Una verdadera transformación espiritual que continúa en el corazón, llevándonos a una vida de obediencia guiada por el poder transformador del Espíritu de Dios. Es decir, la catarsis espiritual bíblica, no se trata de una emoción pasajera que sólo permanece mientras dura un hecho que nos conmovió, sino que es un cambio interior profundo que dura toda nuestra vida y va transformando cada área de nuestro ser.

Por esta razón David, guiado por el Espíritu, pide en oración mantenerse constante y pide vivir coherentemente, para no dar mal testimonio del Señor y además clamar por ser sostenido por el amor de Dios cuando dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.” (Salmo 51:10), anhela una limpieza y renovación, pero sobre todo, que el Señor lo lleve a la obediencia, sostenido y renovado en el Espíritu Santo. Para lograr mantenerse en la posición que Dios le dio finalmente David pide “Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.” (Salmo 51:12). Todos estamos llamados a esta catarsis espiritual, a un cambio y renovación que transforme el rumbo de nuestra vida, pero no un evento pasajero por las consecuencias del pecado sino una obediencia perfecta como la que solo Cristo nos puede dar por medio de la fe en él.   Oración.

«Sin ti Jesús no podría cambiar mi vida, solo en ti puedo nacer de nuevo y obedecer al Padre como tú lo hiciste, pues lo que es imposible para el hombre es posible para Dios, que tu Espíritu, habitando en mi corazón, me guíe y todos los que me conocen vean a alguien diferente porque he sido transformado de dentro hacia afuera para reflejar tu amor. Amén.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Catarsis espiritual. Parte 1

 


Catarsis espiritual. Parte 1

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.”, Salmos 51:1-2

En la RAE la definición de catarsis es “Purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda”, en psicología, se utiliza para describir la liberación emocional intensa que alguien experimenta al expresar sentimientos reprimidos.

Aunque en la biblia la palabra «catarsis» no aparece literalmente, el concepto de tener una experiencia de liberación y transformación interior profunda, si está registrada en varios pasajes.

El rey David experimentó una catarsis espiritual cuando al ser confrontado por su pecado se da cuenta de que ha actuado con necedad y sus acciones han tenido consecuencias terribles, es decir, Dios le muestra su estado interior y lo lleva a darse cuenta de que si sigue actuando de esta manera, las cosas no van a terminar bien, pues de lo que está sembrando eso recogerá. Pero si Dios no le alumbra el entendimiento a través de enviar su Palabra y revelarle su pecado, el rey David no hubiera tomado un camino diferente, precisamente por el engaño del pecado (Hebreos 3:13). Esta confrontación que Dios envió por medio del profeta se encuentra en el segundo libro de Samuel capítulo 12.

En el Salmo 51, guiado por el Espíritu, el rey David describe su proceso de transformación interior, de arrepentimiento que en griego usa la palabra metanoia y se refiere a un cambio de la forma de pensar, que tiene como consecuencia aborrecer el pecado y alejarse de él. Por esto el Rey David reconoce que ha pecado cuando dice: “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. ” esto muestra la obra del Espíritu Santo convenciendo a David de su real estado interior (Juan 16:8).

Necesitamos que el Espíritu Santo nos muestre nuestro estado interior y nos revele profundamente lo que sucede en nuestras vidas, ser confrontados pero en su luz para que sea revelado lo oscuro, sean abiertos nuestros ojos y se manifieste nuestra urgente necesidad de Jesús.  Oración.

«Señor ten misericordia de mí, no quiero seguir igual, por la gracia de Cristo perdóname, límpiame y cambia el rumbo de mi vida para desde ahora en adelante hacer tu voluntad, transforma mi interior dándome un corazón obediente y colocando a tu Espíritu en mí, en el nombre de Jesús, amén.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Debemos pedir creyendo

 


Debemos pedir creyendo

“Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 21:21-22

En esta promesa, Jesús agrega un elemento importantísimo para la oración, debemos tener gran confianza en Dios y debemos pedir, creyendo. Nuestra fe debe ser tal, que cuando pedimos debemos tener la convicción de que será contestada. Sin embargo, no es la única condición para recibir respuesta. La Biblia establece varios elementos para una oración eficaz: Debemos orar en el nombre de Jesús, orar con el deseo de que se haga la voluntad de Dios antes que la nuestra y permanecer en su Palabra.

Si no entendemos bien esta promesa, podemos desanimarnos cuando no vemos la respuesta inmediata de Dios. Si la entendemos correctamente producirá poder en nosotros. ​Jesús promete que la oración nos da la capacidad para hacer grandes cosas, es la manera de recibir su poder para solucionar las situaciones adversas, es el canal para eliminar montañas de dificultades, por tanto, debemos orar, levantarnos y obrar, pero a veces hay que esperar y dejar actuar a Dios en las cosas que parecen imposibles y que sólo Él puede resolver.

La oración nos sirve para aceptar situaciones que no pueden ser cambiadas, como el ejemplo del apóstol Pablo, que le pidió al Señor ser sanado de una enfermedad en los ojos, un aguijón en la carne, pero Dios no lo libró de esa situación, sino que lo capacitó para aceptarlo, entendiendo que el poder de Dios se perfeccionaría en su debilidad. Su situación no solamente fue aceptada sino transformada en gloria.

El mismo Jesús en Getsemaní, oró intensamente en su agonía, por su inminente muerte en la cruz, pidiendo pasar esa copa, pero esa petición no podía ser concedida, oró hasta recibir la fortaleza para cumplir con la voluntad del Padre, su situación fue transformada y lo condujo directamente a la gloria de la resurrección.

Detrás de una petición siempre está la voluntad de Dios y el propósito por el cual nos permite pasar por situaciones difíciles, que generalmente nos llevan a fortalecer la fe, a crecer espiritualmente y a ver su gloria.

La oración nos da la capacidad para soportar lo insoportable, cosas que son inevitables, que son parte de la vida, como: la enfermedad, la muerte, las desilusiones, los fracasos, etc. La oración es un bálsamo de consuelo, fortaleza y paz, cuando llevamos nuestras cargas y descansamos en el amor y la misericordia de Dios. Oración.

Señor Jesucristo, me enseñaste a orar para tener un canal de comunicación contigo, y para presentar ante ti las situaciones de mi vida. Dame la confianza y la fe para entregarte mis cargas y descansar en tu presencia, teniendo la certeza de que oyes mi oración y estás presto a responderme. Amén.

martes, 12 de noviembre de 2024

Conocer a Jesús

 


Conocer a Jesús

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”, Jeremías 9:23-24

“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.”, 2 Pedro 1:2

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,”, 2 Pedro 1:3

Entre más conozco a Jesús, recibo de él todas las cosas que ya me han sido dadas, este conocimiento viene por su Palabra y por la acción de su Espíritu en nosotros cuando creemos, una fe que obra impulsada por el amor de Dios que ha sido derramado en nuestro corazón (Gálatas 5:6, Romanos 5:5).

El conocimiento de Jesús no es cualquier conocimiento intelectual superficial, sino como lo confirma la palabra griega usada en 2 Pedro 1:3 “epígnosis” denota un conocimiento profundo, basado en un pleno discernimiento que es revelado mediante el Espiritu de Dios a nuestras mentes limitadas, pero que no se queda en ideas solamente sino en una experiencia de primera mano.

Si, cuando creemos en él, luego de escuchar su evangelio (la mayor y mejor buena noticia), podemos experimentar su amor, su paz y su plenitud de forma directa, sin intermediarios.

Entonces si esta revelación del conocimiento de Cristo a nuestra vidas viene por medio del evangelio que manifiesta el favor inmerecido de Dios en Cristo “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” (Romanos 3:24), debemos por tanto estar atentos a escucharlo, a escudriñarlo, a valorar cuando se nos enseña la palabra de Dios en su texto y en su contexto, pues es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que Cristo sea formado en nosotros (2 Pedro 1:19).

Entendemos entonces, que el conocimiento integral de Cristo, nos lleva a ser moldeados a la imagen de Cristo, porque es por la fe en lo que está escrito que se hace realidad en nosotros cada promesa y nos permite descubrir el gran tesoro espiritual que ha sido colocado en nosotros. Hermanos, el conocimiento de Cristo nos transforma (2 Corintios 3:18, Hebreos 4:12)    Oración.

«Mi amado Jesús, anhelo conocerte más, aprender más de ti para honrar al Padre, tal como tú lo hiciste y me diste ejemplo, y qué buena noticia saber que por medio de la fe puedo tomar para mí tus virtudes, identificándome plenamente con lo que dice la Escritura y colocándolo en práctica por el poder transformador de tu Espíritu, amén.