miércoles, 13 de diciembre de 2023

La fe lleva tu corazón de pesebre a Templo

 

La fe lleva tu corazón de pesebre a Templo


“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” Lucas 2:7

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”. 1 corintios 3:16

Cuando vemos el nacimiento del Rey de reyes y Señor de señores en un pesebre, nos damos cuenta de un mensaje poderoso que habla de humildad, pues Él siendo Dios, se despojó de sí mismo y vino a habitar en medio de su creación sin lujos ni privilegios. (Lucas 2:7).

Precisamente esa humildad es la que se necesita para poder reconocerlo y dejarlo entrar a nuestra vida, que de manera similar a un pesebre o establo donde están los animales, no debían oler de la mejor manera, en nuestro caso, nuestras vidas sin Jesús el único olor que podrían emanar era el del pecado.

De forma maravillosa ese pesebre de nuestro corazón es el que Dios quiere convertir en templo, en el templo de su Santo Espíritu. La manera para hacerlo es creyendo, como dice Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” y como lo declara 1Corintios 3:16 “ ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”.

Para poder llegar a creer necesitamos la fe, y como hemos visto, ésta viene por el oír la palabra de Dios; así que a medida que escuchamos la palabra de Dios nos daremos cuenta de nuestra condición, y su verdad es la que nos ayudará a quitar el orgullo para reconocer que necesitamos del Salvador.

Que en esta navidad podamos reconocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador, invitándolo a reinar en nuestras vidas para que las convierta de un pesebre en su templo. Esto es posible al creer y orar: Señor Jesús, gracias porque me amas, entiendo que te necesito, reconozco que he pecado, me arrepiento y te abro las puertas de mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador personal. Amén.   Oración.

«Padre Dios, gracias porque por la fe en tu Hijo Jesucristo hoy puedo estar seguro que he sido adoptado como tu hijo, y que como hijo me has dado el privilegio de tener tu Santo Espíritu en mi vida. Gracias por ese amor tan grande que fue capaz de venir a vivir en el humilde pesebre de mi corazón. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 12 de diciembre de 2023

La verdadera fe produce esperanza

 


La verdadera fe produce esperanza

“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22:41-42

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:2

Como vimos en el devocional de ayer, la fe verdadera le sirve al creyente como un ancla para permanecer firme en sus convicciones y no ceder ante las tentaciones o las dificultades que en el mundo se pueden encontrar; pero la verdadera fe también nos ayuda a tener esperanza, pues al llevarnos a Jesús, nos conduce directamente a Dios, la persona más confiable.

Esto lo tuvo muy claro Jesucristo en su caminar por este mundo, pues en la prueba más difícil que le tocó soportar, ir a la cruz, su confianza en Dios fue la que le permitió permanecer firme. En su humanidad le oró al Padre que si era posible pasara esa copa, pero también le dijo que se hiciera la voluntad de Dios y no la suya.

Es maravilloso darnos cuenta que cuando nos acercamos a Dios depositando nuestra fe en Él, Él mismo nos ayuda y fortalece, así su respuesta no sea la que nosotros esperamos. Su propio Hijo Jesucristo, tuvo que soportar beber esa copa que él pedía no se le diera, pero su Padre no se quedó cruzado de brazos, en medio de esa situación angustiante, le envió un ángel para fortalecerlo (Lucas 22:43).

Jesús tenía una esperanza muy grande pues confiaba en su Padre, por eso dice Hebreos 12:2b: “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Ese gozo era producido por la esperanza de que gracias a la fe en Él la humanidad podría obtener salvación.

Si depositamos nuestra fe en Dios, podemos estar seguros que al igual que el Padre hizo con Jesús hará con nosotros, es decir, nos fortalecerá y nos dará esperanza, pues la escritura dice: “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén.” 2 Corintios 1: 20a.  Oración.

«Padre Fiel, gracias porque en ti puedo confiar, pues en ti no hay ni siquiera sombra de variación, siempre eres el mismo y lo que dices lo cumples, gracias por tus promesas que traen a mi vida esperanza, que tu Santo Espíritu me recuerde siempre tu verdad, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 11 de diciembre de 2023

La fe el ancla de nuestra vida

 

La fe el ancla de nuestra vida


“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Daniel 3:16-18

Muchas veces pensamos que la fe es dada solo para obtener lo que deseamos, pero en realidad es otorgada para mucho más que eso, para poder alcanzar lo que Dios desea para nosotros, que siempre será mucho mejor que lo que nosotros podamos anhelar.

Sadrac, Mesac y Abed-nego sabían muy bien esto, pues sus palabras mencionadas al rey Nabucodonosor dejan ver cuánta fe tenían en Dios, pues estaban seguros que el verdadero Dios, a quien ellos servían continuamente podía librarlos del horno de fuego ardiendo y de la mano del rey.

Pero lo más sorprendente de este relato es que ellos sabían que aun si Dios no los librara, no sería porque no pudiera, pues sabían que él era todopoderoso para hacerlo, sino porque esa sería su voluntad, y confiaban en ello, a tal punto, que preferían morir antes que servir a los dioses falsos del rey o adorar a su estatua.

La fe depositada en Dios fue la que mantuvo a estos jóvenes firmes frente al rey para no pecar, ellos depositaron su fe en Dios, y Dios los salvó haciendo un milagro, protegiéndolos de las llamas del horno ardiente como se puede leer en Daniel 3:19-28.

Su fe, fue esa ancla que no permitió que sus vidas se perdieran y accedieran a las peticiones del rey. El resultado, su fe los acercó a Jesús, quien caminó con ellos en el horno de fuego, librándolos de la muerte, además este milagro sirvió de testimonio tanto al rey como al pueblo de ese tiempo, y aún hoy, para conocer el poder de Dios

Por eso, la fe debe ser para nosotros los creyentes, lo que un ancla es para un barco, una ayuda para mantener la nave, es decir nuestra vida, firme y segura mientras alguna tormenta nos golpee, para no ir a la deriva, para no perdernos y para permanecer confiados.   Oración.

«Padre Todopoderoso, te pido en el nombre de tu Hijo Jesús me ayudes a tener una fe firme, que como un ancla me permita permanecer aferrado a tu amor y tu verdad, para soportar cualquier tormenta que pueda tener en esta vida, gracias por tu Espíritu Santo que me recuerda tus promesas y me fortalece en la prueba. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 10 de diciembre de 2023

Enciende el amor por medio de la fe

 

Enciende el amor por medio de la fe


“Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:5-7

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.” Cantares 8:6-7

Este hermoso poema citado en el libro de Cantar de los Cantares que hace alusión al amor entre esposos, también nos muestra el amor entre Cristo y su novia la Iglesia, y nos deja ver cuán fuerte y poderoso es el amor, y la verdad es que el amor de Dios es tan fuerte y poderoso que es capaz de salvar al más cruel pecador.

A medida que en nuestra relación de esposos pasamos más tiempo con nuestro cónyuge, le conocemos más, las profundidades de su alma, su ser, y eso nos conecta más profundamente y alimenta más la llama del amor. Con Dios pasa lo mismo, a medida que pasamos tiempo con Él esa llama de su amor se enciende, pero necesita de un combustible importantísimo, la fe, pues como vimos en devocionales anteriores “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” hebreos 11:6, además es necesario recordar que este combustible llamado fe solo se activa por el oír la Palabra de Dios, como declara Romanos 10:17

Que en esta navidad escuchemos la exhortación que como a hijos amados se nos hace, para avivar el fuego del don de Dios que está en nosotros, ese amor que ha sido derramado en nuestros corazones, porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.  Oración.

«Amado Padre, gracias por ese maravilloso don de tu amor derramado en mi corazón, un regalo inmerecido, que me has dado al depositar mi fe en Ti, ayúdame a tener intimidad contigo, y a avivar esa llama poderosa del amor, enciéndela por medio de la fe, gracias a lo que me dices por medio de tu Palabra y en la comunión con tu Santo Espíritu. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 8 de diciembre de 2023

La verdadera fe te lleva al verdadero Amor

 La verdadera fe te lleva al verdadero Amor

“Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía.” Lucas 8:41-42
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” 1 Juan 3:1a
El amor de un buen padre siempre buscará la forma para poder salvar a un hijo que se encuentre entre la vida y la muerte, precisamente esto es lo que vemos en Jairo, una persona importante en la sociedad del tiempo de Jesús, de quien se habla en el evangelio de Lucas.
Este hombre religioso fue capaz de pasar por encima de sus tradiciones y aun de lo que pudieran pensar sus semejantes, pues tomó la decisión de depositar su fe en Jesús, a quien muchos de su clase religiosa, como los fariseos, condenaban.
Cuando Jairo se acerca a Jesús, se postra a sus pies, y lo hace públicamente, demostrando su fe (Marcos 5:21-23), el testimonio de lo sucedido con este hombre, que quedó registrado en las páginas de tres evangelios, nos muestra nuevamente, que cuando depositamos nuestra fe en Jesús, él no la defraudará, Jairo confió en Jesús y su hija fue salvada, es más, Jairo pudo ser testigo de un gran milagro, la resurrección de su hija, pues cuando el Señor llegó al sitio donde se encontraba la niña, ella había fallecido. (Lucas 8:49-55).
Al igual que en el relato de Jairo, el Padre celestial, el único completamente bueno, fue capaz de buscar la forma para salvar a una humanidad perdida, y fue entregando a su propio Hijo por amor. Lo grandioso es, que como Jesús levantó a aquella niña de la muerte, Dios Padre también levantó a Jesús de entre los muertos, para mostrarnos su amor. (1 Juan 3:1a, Juan 11:25, Juan 1:12)
Gracias al milagro de Jesús, la hija de Jairo pudo tener una nueva oportunidad para seguir experimentando el amor de su padre, y gracias al milagro de la resurrección de Cristo nosotros también podemos tener la nueva oportunidad de experimentar el verdadero Amor, (Romanos 5:5), que se recibe al depositar nuestra fe en Jesús.Oración.
«Padre Bueno, gracias por haberme adoptado como tu hijo, gracias porque al ver la resurrección de tu Hijo Jesús puedo tener la certeza de tu gran amor y poder, gracias porque al depositar mi fe en ti, me regalaste el verdadero Amor, derramado en mi corazón por el Espíritu Santo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 7 de diciembre de 2023

La fe verdadera te lleva a Jesús

 

La fe verdadera te lleva a Jesús


“Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” Marcos 5:27

En el relato mencionado en el evangelio de Marcos, donde se describe a una mujer que durante doce años había padecido de flujo de sangre, podemos ver cómo la fe verdadera siempre lleva a Jesús, esta fe es la producida al escuchar la Palabra de Dios.

Marcos 5:27 declara que esta mujer oyó hablar de Jesús, y eso la llevó a tomar la decisión de depositar su fe en el Señor, por lo cual lo buscó, aun exponiéndose a un rechazo público, pues en la ley mosaica se establecía que una mujer en estas condiciones era considerada inmunda (Levítico 15:19-30).

Lo maravilloso de este hecho es que Jesús no defraudó la fe de esta mujer, por el contrario, la exaltó, pues Él mismo es quien le dice: “Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.” Marcos 5:34; muy distinto fue el resultado que ella obtuvo al depositar su fe en otras personas como dice Marcos 5:26 “había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor”.

Por lo tanto, podemos estar seguros que, testificar de lo que Jesús ha hecho en nosotros, producirá un efecto maravilloso en aquellos que decidan depositar su fe en el Señor, pues al igual que aquella mujer, encontrarán más que la solución a su problema, encontrarán la salvación.

Que no importe la situación por la cual estemos atravesando, cuando las cosas se pongan difíciles, reflexionemos en esta historia, y pidamos a Dios poder hacer lo mismo que esta mujer, buscar con ímpetu a Jesús para depositar nuestra fe en Él.

También aprovechemos esta navidad para compartir de Aquel que vino a nacer en un pesebre, que murió, resucitó y ahora vive en nuestro corazón, pues esta es la forma de encender la fe verdadera en los demás.   Oración.

«Padre Celestial, hoy tengo el privilegio de entrar a tu presencia por haber depositado mi fe en tu Hijo Jesucristo y en su obra maravillosa en la cruz; en mi corazón tengo gratitud porque un día, un hijo tuyo me compartió tu verdad, el evangelio de salvación, y esa fe verdadera que produce tu Palabra me acercó a Cristo; hoy, te pido que me uses de igual manera, para testificar de tu gran amor y así otros lleguen a ti. Amen.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 6 de diciembre de 2023

Cómo hacer crecer nuestra fe

 


Cómo hacer crecer nuestra fe

“Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.” Lucas 17:5-6

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

En varias ocasiones los discípulos de Jesús fueron amonestados por su poca fe, y cuando estos le pidieron a Jesús que les aumentara su fe, el Señor les respondió: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.” (Lucas 17:5-6).

Podemos observar que Jesús no les dice explícitamente la clave para hacer crecer su fe, pero lo que hace es precisamente ayudarles con esto, pues sus palabras son las que traen esa convicción y esa certeza tan necesarias para hacer crecer la verdadera fe.

Y esta fe verdadera acerca de la cual Jesús les habla a sus discípulos, es aquella que nos llevará siempre hacia Él, pues esta fe es espiritual y solo viene por medio de lo espiritual, es decir por medio de la Palabra de Dios, “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63b).

Nosotros los creyentes somos privilegiados, pues claramente se nos enseña que la fe que Dios nos pide, viene por el oír la palabra de Dios, como está escrito en Romanos 10:17. Así que aprovechemos esta navidad para ahondar más en la Palabra de Dios, pues esta es la manera que Dios ha establecido para que nuestra fe crezca y se fortalezca.

Además, aprovechemos para compartir el mensaje del evangelio, partiendo del nacimiento de nuestro salvador, pues de esta manera es posible que los incrédulos vuelvan sus ojos a Jesús y crean en él. Recordemos lo que dice Romanos 10:14-15 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”    Oración.

«Padre Dios, gracias porque cada vez que me permites servirte, al compartir de ti, al predicar tu Palabra, al escribir un devocional, estás aumentando mi fe, pues me llevas a escudriñar la Biblia, y gracias porque por medio de tu Espíritu Santo formas el carácter de Cristo en mí, con la certeza y convicción que trae tu verdad. Amen.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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