martes, 31 de octubre de 2023

¿Seré yo?

 

¿Seré yo?

“Porque no me afrentó un enemigo, lo cual


habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios”. Salmos 55:12-14

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Salmos 55:22

Este versículo es escrito por David después de la traición de uno de sus amigos, Ahitofel (2 Samuel 15:31), un amigo de muchos años que conspiró con Absalón (su hijo) contra él, para derrocarlo de su reinado. Una de las mayores heridas que se puede recibir es la traición de alguien que parece ser un compañero íntimo, un amigo o un familiar. Recordemos que Jesús también fue traicionado de igual manera por uno de sus amigos, en Marcos 14 :18-19 dice: “Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?”

En esta situación David va a Dios y echa su carga, su angustia, su tristeza, su amargura sobre el Señor, porque sabe que el Señor lo puede levantar. Cuando somos lastimados emocionalmente por alguien cercano, debemos acudir a Dios, antes de cualquier deseo de venganza y debemos entregarle nuestros sentimientos de frustración y decepción que están afectando nuestra vida, para que Dios nos calme y traiga paz a nuestro corazón. Este Salmo en el verso 23 nos propone conducirnos a una decisión de fe: “Pero yo en ti confiaré”, el Señor nos sostendrá, no permitirá que seamos removidos de su favor, nos da su seguridad.

De alguna manera, todos hemos experimentado una traición alguna vez en la vida y hubiésemos querido que no fuera esa persona que estaba tan cerca de nosotros; por eso, necesitamos recurrir a Dios para entregarle nuestras heridas y recordar que Él siempre nos sustentará, porque no dejará caído para siempre al justo, Él es nuestra justicia y el único que puede restaurar un corazón roto. El Señor puede redimir nuestra alma, Salmos 55:18.

Ahora pensemos en esto, cuando conocemos a Jesús y nos comprometemos con Él, podemos tener actitudes o acciones que pueden traicionarlo, podemos negarlo cuando vivimos una vida carnal y actuamos como incrédulos, o al seguir la corriente de este mundo. Negamos la verdad de Cristo cuando no lo obedecemos y nos comportamos distinto a como Él nos enseña en su Palabra, cuando rechazamos su autoridad sobre nuestra vida y hacemos nuestra voluntad; hoy podemos estar expresando lo que los discípulos del Señor dijeron cuando Él les dijo que uno de ellos lo iba a traicionar: ¿Seré yo?

El Señor hoy nos está invitando a amarle tanto, que su voz sea más atractiva que todas las voces que nos invitan a alejarnos de Él, que la vida que nos ofrece sea tan plena que solo queramos vivir para Él. Revisemos nuestro corazón y miremos qué actitudes podrían estar traicionando a Cristo.  Oración.

«Amado Jesús, así como tú, he experimentado la traición de alguien cercano a mí, sabes el dolor que se siente y la decepción profunda que esto causa en nuestra alma, por eso hoy te pido que me ayudes a ser fiel a ti, porque tu amor nunca cambia, siempre permaneces fiel. Enséñame a llevar mis cargas delante de ti para que restaures mi corazón, en el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 30 de octubre de 2023

No estorbemos el fluir de su gracia

 


No estorbemos el fluir de su gracia

“Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.» 2 Reyes 4:3

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.» Efesios 3:20

Nunca estaremos estrechos en Dios ni en las riquezas de su gracia, porque Él es generoso, la estrechez está en nuestra mente por la falta de fe y obediencia, dudamos de lo que el poder de Dios es capaz de hacer en nuestras vidas y en la de otros. Lo que falla es nuestra fe y no sus promesas. El Señor siempre da más de lo que pedimos.

En este pasaje una viuda de uno de los profetas fieles al Señor, consultó a Eliseo sobre un serio problema: su difunto esposo había muerto sin pagar una deuda. Según la costumbre de la época, para sufragar la deuda el acreedor podría hacer esclavos a sus dos hijos, Levítico 25:39-42; ella en su desesperación buscó ayuda en el siervo de Dios, quién le pregunta en medio de su escasez qué tiene ella para ofrecer, a lo que contesta: que solo una vasija de aceite; el profeta le dice algo absurdo: “Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas”, y ella obedeció sin refutar la orden que le dio, después le pide que se encierre con sus hijos y empiece a llenar todas las vasijas, y… ¡hubo un verdadero milagro!, el aceite siguió fluyendo mientras ella tuvo vasijas vacías en qué recibirlo; así su participación personal y la ausencia de Eliseo sirvieron para que ella se diera cuenta de que el poder para resolver su problema procedía de Dios y aumentaría aún más su fe.

Aprendemos una lección espiritual de este relato, Dios hace milagros en vasijas vacías, Él es suficiente y está listo para derramar su poder en nosotros, pero es necesario que primero estemos vacíos de todo orgullo, altivez, incredulidad, autocomplacencia, temores, dudas, etc., porque mientras estemos llenos de todas estas cosas no queda espacio para que Él obre en nosotros.

Recordemos que Él da más de lo que pedimos; si hubiera más vasijas hay bastante en Dios para llenarlas; Él es suficiente para todo y su suficiencia absoluta no se detendrá hasta suplir las necesidades de los pecadores y de salvar sus almas, porque el anhelo de su corazón, es lo que dice la Escritura: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”, 1 Timoteo 2:4

Tengamos cuidado de no limitar las bendiciones de Dios y de estar estorbando el fluir de su gracia por la falta de fe y de obediencia a su Palabra, porque Él es capaz de dar más de lo que pedimos o imaginamos. No olvidemos que no se trata de nuestro aceite sino del suyo, que es la presencia poderosa de su Espíritu Santo en nosotros, para que toda la gloria y honra sean para Dios.   Oración.

«Amado Señor, gracias por recordarme hoy, la fe y la obediencia a tu Palabra, haz que siga el ejemplo de la viuda, que se caracterizó por su obediencia y por eso obtuvo más de lo que pidió, pues pudo pagar su deuda y vivir tranquila con sus hijos, no permitas que estorbe el fluir de tu gracia en mi vida y en la de otros por la falta de fe y de obediencia, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 29 de octubre de 2023

¿Cuál es nuestra perspectiva?

 

¿Cuál es nuestra perspectiva?


“No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 corintios 4:18

Hoy más que nunca debemos poner nuestros ojos en Jesús, orando, leyendo su Palabra y alabándolo, pues el mundo ha perdido totalmente la perspectiva de Dios, el Señor ha sido sacado de todos los ámbitos terrenales. Como creyentes tenemos la capacidad de elegir nuestra perspectiva, o colocamos nuestro enfoque en el mundo o en las cosas eternas, pues como personas espirituales percibimos las cosas que no son visibles por medio del Espíritu Santo, mientras que el hombre natural ve solo las cosas que son visibles.

Toda la hermosura y lo agradable de las cosas que experimentamos en esta tierra, algún día terminarán, pero las cosas que no se ven son eternas, por eso Pablo nos hace un llamado a que nuestro hombre interior siga creciendo cada día, aumentando el tesoro de la gracia de Dios y la esperanza del gozo de la eternidad.

David es un ejemplo de alguien que eligió la perspectiva correcta, por encima de sus circunstancias, pues dijo en el Salmo 73:26 “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Su mirada estaba puesta en Dios, conocía el corazón del Señor, sabía que lo amaba, entendía que el poder de Dios era mayor que sus problemas, por eso conocer a Dios da perspectiva en tiempos difíciles. Él siempre nos acompaña en cualquier temporada buena o mala y nos da su apoyo.

Pablo que pasó por diversas pruebas se mantuvo como viendo al invisible, como lo hizo Moisés, Hebreos 11:27; porque sabía que un día sus sufrimientos terminarían y obtendría el reposo de Dios. Debemos entonces concentrarnos en la recompensa de nuestra fe y en el gozo que permanece para siempre. Como dice Isaías 35:10 «Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido”.

Recuerda que adoptar una perspectiva verdadera es una elección personal. Hermanos pongamos los ojos en Jesús que es la imagen visible de Dios y pensemos que nuestros problemas son temporales y nos están preparando para la gloria eterna que hará que ellos no parezcan nada, por eso debemos mantener nuestra mente en las cosas que no se pueden ver. Elegir una mentalidad eterna, es la perspectiva correcta.  Oración.

«Señor Jesucristo, ayúdame a colocar mis ojos en ti para tener una perspectiva divina en medio de las dificultades de esta vida, siguiendo tu verdad que me da seguridad, porque sé que nunca me abandonarás, aunque pase los peores días, tu poder es lo suficientemente grande para sostenerme, en ti tengo toda mi esperanza, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 28 de octubre de 2023

Cada hijo de Dios es llamado a servirle

 


Cada hijo de Dios es llamado a servirle

“Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía”.1 Reyes 19:19-21

El llamamiento de Dios es para quién Él elige, muchas veces no entendemos por qué el Señor lo hace, pues somos personas comunes y corrientes. El pasaje de hoy dice: “… halló a Eliseo, hijo de Safat”. Eliseo, cuyo nombre hebreo significa “Mi Dios es salvación”, era el hijo de un hacendado procedente de Abelmejola. Este sitio se ubicaba en la parte norte de la cuenca del río Jordán. Aparentemente era de una familia pudiente, ya que tenían, según el relato, 12 yuntas de bueyes; lo que no era común.

Elías encontró a Eliseo por orden divina mientras estaba trabajando en el campo, no estaba desocupado, sin embargo, su corazón fue tocado por el Espíritu Santo, a tal punto que nada de este mundo lo sacaría de su llamamiento celestial, pues estuvo listo para dejarlo todo y ayudar en el ministerio a Elías.

Eliseo deja todo alegremente para acompañar a Elías, solo pidió un poco de tiempo para despedirse de su familia y amigos e hizo un banquete de despedida, quemó hasta el arado con que trabajaba, lo que implicaba que no volvería a su trabajo de agricultor.

Dice que Elías “echó sobre él su manto”, con este acto estaba invistiendo a Eliseo para el servicio de profeta. Ahora Eliseo es quien realiza una acción simbólica que no admite ninguna duda; al matar a una de las yuntas y al quemar el arado, estaba diciendo que su vida anterior terminaba, no solo acepta su llamamiento, sino que hace una ofrenda sacrificial a Dios en entrega total a Él.

Lo mismo hicieron los discípulos de Cristo, lo dejaron todo para seguirle. Recordemos las palabras de Jesús cuando dice en Juan 15:16: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”.

Cada hijo de Dios es llamado a servirle, por eso, solo cuando experimentamos el poder de Dios y su transformación en nosotros por medio de la investidura y unción del Espíritu Santo, estaremos listos para ofrecernos voluntariamente a Él, sin importar lo que tenemos que dejar, renunciando a la comodidad de nuestra vida y a los bienes materiales.

Cuántos, por amor a su nombre, hemos seguido su llamado, hemos renunciado a la familia, los amigos y a las ocupaciones aparentemente más provechosas, para cumplir con su propósito. En forma similar Jesús hoy sigue llamando a muchos en medio de las ocupaciones, corresponde a cada uno de nosotros sentir la energía de su gracia obrando poderosamente en nuestra vida, para rendirnos sin reservas a su llamamiento.

¿Hemos escuchado su llamado?,¿Cuál es el arado que debemos quemar?, ¿Nos preocupa el cuánto, cómo y cuál será el costo de servir al Señor?, ¿Pensamos que el servicio es algo reservado para unos pocos? ¿Creemos que somos demasiado mayores, o demasiado jóvenes, o que estamos demasiados ocupados, o cansados para hacer lo que el Señor nos pide?    Oración.

«Amado Señor, gracias por elegirme entre tantas personas para ser tu hijo y tu siervo; hoy muéstrame qué arado debo quemar para poder cumplir con el propósito que tienes para mí, no permitas que nada de este mundo me distraiga del llamamiento celestial que me has hecho, sé que tus planes son mejores que los míos, quiero servirte con todo mi corazón, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 27 de octubre de 2023

Las promesas para el que es fiel

 

Las promesas para el que es fiel


“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”. Apocalipsis 3:10-12

La promesa de Cristo resucitado en este pasaje del apocalipsis es que todos los que guardan sus mandamientos serán guardados, porque la lealtad tiene su recompensa segura. La “Palabra de mi paciencia”, habla de la clase de resistencia que Jesús vivió en su vida terrenal, la resistencia de Jesucristo es algo que tenemos que aprender y que suple tres cosas en nosotros: nos provee un ejemplo, nos aporta una inspiración, nos da valentía para resistir los tiempos de prueba.

Por eso debemos caminar mirándolo a Él, que por el gozo que fue puesto delante de Él soportó la cruz y la vergüenza del calvario, Hebreos 12:1, si Él pudo dejar todo a un lado para centrarse en salvarnos, porque no dejamos a un lado la vergüenza que nos da decir que somos cristianos y compartir con otros el evangelio de salvación, entendiendo que Él nos da la entereza para resistir nuestras batallas mientras estemos en esta tierra, en Hebreos 2:18 dice: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. El que es fiel a Cristo estará a salvo bajo su protección.

 

En el versículo 11 se combinan la advertencia y la promesa, el Señor nos promete venir pronto, por eso no podemos estar desapercibidos, porque Él vendrá como ladrón en la noche y tendremos que dar cuenta de nuestras acciones al que viene a juzgar a vivos y a muertos, 1 Pedro 4:5. También es un aliciente para todos aquellos que han sido fieles pero que siguen sufriendo, porque pronto llegará el final de sus angustias. Hebreos 10:37 “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”, nos exhorta a ser pacientes porque muy pronto regresará nuestro amado Jesús.

El Cristo resucitado le dice a la iglesia de Filadelfia que retengan lo que tienen, para que nadie les prive de su corona. Por eso hay que guardar el evangelio, que enseña la paciencia y perseverancia en la expectativa de su venida, Gálatas 1:9 “Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. Cristo ahora está esperando con paciencia, hasta que el usurpador sea arrojado fuera y todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies, así también nosotros, su iglesia, debemos soportar este tiempo hasta recibir el gozo que se nos ha prometido en el reino venidero.

El Señor premia la fidelidad, el fiel será un pilar en el templo de Dios, un pilar de la iglesia, un soporte grande y honorable, ya no vivirá en inseguridad, se da la promesa de estabilidad serena en la paz que Jesucristo provee. Es una vida de bondad inalterable que disfrutaremos, después de tantas luchas en la tierra cuando estemos en su majestuosa presencia.

El Cristo Resucitado escribirá en el cristiano fiel el nombre de Dios, el nombre de la nueva Jerusalén y su propio nombre nuevo, haciendo referencia a que en la antigüedad cuando moría un sacerdote después de una larga vida de fidelidad, se le honraba erigiendo un nuevo pilar en el templo en el que hubiera servido e inscribiendo su nombre y el de su padre en él. Así es que esto podría referirse al honor permanente que confiere Cristo a sus fieles servidores. El sentido es que los fieles llevarán la señal inconfundible de pertenecer a Dios y de la ciudadanía de Jerusalén, la ciudad donde habita su presencia.  Oración.

«Gracias mi amado Señor, porque hasta ahora no has dejado de cumplir tu Palabra, quiero ser fiel hasta el fin, y así, disfrutar de esas promesas que has guardado para el que permanece en fidelidad, mi residencia futura será la nueva Jerusalén, donde estaré siempre en tu Presencia Santa, tendré una ciudadanía en el reino futuro, todo será nuevo, puro y seguro. ¡Gloria a ti Señor!, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 26 de octubre de 2023

Un hijo profundamente amado por Dios

 


Un hijo profundamente amado por Dios

“El hijo sabio alegra al padre; más el hombre necio menosprecia a su madre”. Proverbios 15:20

“El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz”. Proverbios 17:25

La Biblia tiene mucha información sobre la crianza de los hijos y de la relación entre los padres e hijos, nuestro amor por nuestros hijos es instintivo y poderoso, siempre queremos lo mejor para ellos. Algunos pueden traernos muchas alegrías; pero también, pueden causarnos dolor, por eso desde temprana edad hay que enseñarles a distinguir entre lo necio y lo sabio en los diferentes aspectos de la vida.

Saber que tenemos un Padre que nos ama incondicionalmente, que fue capaz de enviar a su Hijo a dar su vida por nosotros, debe hacernos reflexionar cómo estamos viviendo como hijos de Dios, si somos hijos sabios o necios, si estamos trayendo alegría o tristeza a nuestros padres y al corazón de Dios.

Recordemos que los necios alardean, mientras que los sabios hablan con moderación, Proverbios 18:2, el necio no se complace con el entendimiento se complace en revelar la insensatez de su corazón. La Palabra de Dios dice que hasta un necio pasa por sabio cuando guarda silencio, Proverbios 17:28. Los sabios aman la rectitud y la verdad, se conducen por la vida con prudencia. La forma como vivimos, hablamos y nos comportamos dice si somos sabios o somos necios.

Por eso es tan importante cómo nos vemos a nosotros mismos en relación con Dios, si nos vemos como hijos de Dios profundamente amados y aceptados por Él, podemos fortalecernos en su amor, derrotar la baja estima, la culpabilidad y la condenación; disfrutar así, de la libertad que nos ha dado viviendo la vida en el Espíritu, esto conduce a una vida de plenitud y paz, Romanos 8:6.

Nos convertimos en hijos de Dios no por nuestro nacimiento físico, sino cuando nacemos de nuevo por el Espíritu, y desde ese momento somos guiados por el Espíritu de Dios, Romanos 8:14; no hay por lo tanto excusas para vivir neciamente cuando hemos recibido su presencia, toda la sabiduría divina y el dominio propio para guiar nuestras vidas. Nuestro objetivo es glorificar al Padre con todo lo que hacemos, como dice Mateo 5:16: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Podemos ser los hijos de Dios que Él quiere que seamos.

Así como queremos que nuestros hijos conozcan y experimenten nuestro amor y se fortalezca nuestra relación con ellos, Dios Padre quiere que estemos seguros de su amor y de su relación con nosotros, como lo expresa Romanos 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, seamos entonces, la alegría de nuestros padres terrenales, pero el mayor gozo y complacencia para nuestro Padre Celestial, como lo fue Jesús, Mateo 3:17.   Oración.

«Amado Padre, no hay estatus más alto que ser tu hijo, he sido adoptado por el puro afecto de tu voluntad, me siento amado “y privilegiado de llamarme hijo de Dios”, de pertenecer al Creador del universo, puedo tener por medio de la sangre de Cristo intimidad contigo y llamarte “Abba Padre”, por eso, ya no tengo ningún temor, porque me has dado seguridad, pertenencia y la certeza de que disfrutaré de una eternidad de amor contigo, ayúdame a ser sabio y fiel, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 25 de octubre de 2023

Busca la libertad en Dios

 

Busca la libertad en Dios


“Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán”. Oseas 4:1-3

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Oseas 4:6

Este pasaje refleja la triste realidad del mundo de hoy, lamentablemente los seres humanos se han olvidado de los mandamientos de Dios, aún más, hay un total desconocimiento de ellos, su amor no está puesto en Dios, sino en sí mismos y en las cosas del mundo. Tenemos que entender que aquello que llega a ser nuestro amor más grande en esta tierra, es aquello que servimos y adoramos.

Este pasaje provee una ilustración de lo que Jesús dijo acerca del pecado en Juan 8:34-36 “Jesús les respondió: De cierto,de cierto os digo,que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”; los que pecan son esclavos del pecado y terminarán arruinando sus vidas, además de su falta de conocimiento de Dios, que los lleva a la esclavitud y a la perdición. Por lo tanto, es decisión de cada uno vivir bajo la guía del Espíritu o seguir siendo esclavos del pecado y sus consecuencias.

Oseas 1:1 nos recuerda que todo lo que dice el profeta, es la Palabra que Dios le ha dado y es un llamamiento para que su pueblo escuche y responda por sus pecados y proceda al arrepentimiento, antes de que venga su juicio sobre la tierra.

La acusación que trae es grave: en la tierra se ha roto el pacto con Dios, no hay verdad, la confiabilidad y fidelidad se ha perdido en las relaciones personales, tanto en acciones como en palabras, fallándole a Dios y a otros. No hay lealtad, ya no hay amor recíproco mostrándose leal en cada situación, sin embargo, Dios sigue dándonos su amor inmerecido a pesar de nosotros. En cuanto al pacto con Él, no se ve el amor leal que debemos expresarle en obediencia a sus mandamientos, cada día vemos más de lo que dice Oseas 4:2 “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden”.

No hay conocimiento de Dios, así lo expresa Oseas 4:6 “mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”, si no conocemos a Dios, no podremos tener una relación íntima con Él que incluya saber la voluntad revelada por su palabra, la comunión personal y también el reconocimiento de su soberanía absoluta. Él es el “gran rey”, el Soberano de las naciones, conforme al pacto que estableció desde la antigüedad.

Con los Diez Mandamientos como la base, Oseas muestra el camino a la destrucción: en lugar de verdad se ve perjurar, engañar y falsear; en vez de lealtad se ve, asesinar, robar y adulterar; finalmente, en lugar del conocimiento de Dios se ven los hechos de sangre y adoración a ídolos violando así todos los mandamientos establecidos por el Señor; esto es prueba de la falta de conocimiento de Dios y su Palabra, hoy persiste la ignorancia espiritual y siguen creciendo todos estos actos de violencia, desamor y falta de misericordia en el mundo. La sentencia futura ante la responsabilidad del pecado es que la tierra está en duelo, desfallecerá y morirá.

Hoy más que nunca, Dios necesita Oseas que se levanten a proclamar el evangelio de salvación, a revelar el amor de Jesús, para que los hombres se vuelvan en arrepentimiento, le busquen y le conozcan para actuar en misericordia, en justicia y en verdad, sólo así vendrá la anhelada libertad que todos queremos.   Oración.

«Amado Dios, no puedo ser ajeno a la realidad que vivo, hoy más que nunca se ve reflejado la falta de conocimiento de tu Palabra, la desobediencia a todos tus mandamientos; no hay verdad, ni lealtad entre los seres humanos y mucho menos hacia ti, por eso, así como Oseas, quiero ser ese instrumento que proclame tu verdad y el amor de Cristo, que es el Único que puede transformar y liberar los corazones. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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