viernes, 20 de octubre de 2023

¿Quién te habló de Cristo?

 

¿Quién te habló de Cristo?

“Porque todo aquel que invocare el nombre d


el Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:13-15

Para responder a la pregunta del título del devocional, debo ir a la época del colegio cuando tenía 12 años, estaba pasando un momento difícil y había perdido la esperanza de vivir, fue en un abrir y cerrar de ojos que mi enfoque de la existencia cambió; en su misericordia Dios colocó a una compañerita de mi edad, para compartirme el evangelio de la gracia de Dios; recuerdo exactamente que el versículo que más impactó mi vida en ese momento fue Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, yo quería esa vida en abundancia que me estaba ofreciendo Jesús y por eso sin dudarlo lo invité a entrar a mi corazón. Ese fue el comienzo de una vida con propósito, hasta convertirme en lo que ahora soy, una sierva del Señor. Qué afortunada fui y qué agradecida estoy con aquella persona que Dios usó para predicarme el evangelio de Cristo.

Pensemos un poco en las personas que nos rodean, las situaciones por las que quizás están pasando, muchos están desesperados y han perdido la esperanza, ¿será que hemos sido sensibles a su necesidad?, ¿cuántas de ellas han escuchado el mensaje por nuestra boca, ese mensaje que transformó nuestra vida y cambió nuestro destino eterno?

Hemos sido salvos por la gracia de Dios, pero no debemos ser egoístas con aquellos que necesitan salvación, se nos ha dado un mensaje para compartir y aquí, el apóstol Pablo es contundente con esta exhortación: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?”.

Entendamos que para que alguien invoque el nombre de Cristo debe creer en Él, pero para que crea, necesita escuchar el mensaje de salvación y de una persona que se lo anuncie. La respuesta a la pregunta de Pablo es que Dios nos ha encomendado esa tarea a todos los que somos creyentes, nos dice en Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Somos mensajeros del evangelio y podemos al predicarlo, estar definiendo el destino eterno de la gente que está cerca de nosotros, ese mensaje está en su Palabra y nosotros hemos creído en lo que el Señor dice en ella, además nos ha dado su Santo Espíritu que es el que convence a cada individuo que le hablamos, de pecado, justicia y juicio, como lo hizo conmigo de niña, por eso, no debemos callar, permitamos que muchos se beneficien del poder salvador y transformador del evangelio.

Pablo declara en Romanos 1:14 “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor”, haciendo alusión a su sentido de obligación ¿Por qué? Porque el hombre está muerto y necesita vida, el hombre va por un camino de perdición y necesita liberación, porque el hombre vive sin esperanza y necesita volver a Dios, Jesús es la única solución para el hombre pecador que está perdido y necesita ser encontrado, Lucas 19:10 “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Hermanos, la respuesta a las preguntas que el Señor nos hace a través del apóstol Pablo en este pasaje, es que “alguien” necesita ser enviado a predicar de modo que otros puedan oír y creer, ¿no crees que ese “alguien” somos nosotros?   Oración.

«Padre amado, aquí estoy dándote gracias y adorándote porque un día una persona me habló de tu amor expresado a través de la vida de tu Hijo Jesús, quien vino a morir para salvarme y darme una vida nueva, gracias por esa persona que utilizaste para que me compartiera el evangelio; donde quiera que esté bendícela y ayúdame a seguir su ejemplo, pues anhelo que aquellos que me rodean crean en ti e invoquen tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 19 de octubre de 2023

De lo genuino a lo falso

 

De lo genuino a lo falso


“Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho. Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los dio a los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la guardia los llevaban; y los ponían en la cámara de los de la guardia” 1 Reyes 14:25-28

Así como pasó en el reinado de Roboam, hijo de Salomón, el pecado en nuestras vidas hace que ese tesoro escondido, que es Cristo, se opaque y no brille como debería. El pecado deja al descubierto nuestra miseria humana, nos empobrece y nos debilita.

Miremos un poco la vida de Roboam: reinó después de su padre y no tuvo un corazón perfecto para Dios; su idolatría e inmoralidad fueron más importantes que Dios, llevando al pueblo al pecado y a alejarse paulatinamente del Señor; esto causó su ruina espiritual y material, pues fueron saqueados por Sisac rey de Egipto. Como no quedaba oro, Roboam mandó a reemplazar los escudos de oro, robados por Sisac, por copias de bronce; aquí se muestra el declive del reinado de la casa de David.

Lo genuino y valioso fue cambiado por lo aparente y de menor valor. Quizá, esto es una de las artimañas que usa Satanás para corromper los valores verdaderos del cristianismo y reemplazarlos por el sistema de antivalores de este mundo, para que la gente siga contenta y satisfecha con lo que está haciendo. Entendamos que el peor error que podemos cometer es retirar a Dios de nuestras vidas, pues hace que todo lo demás se vuelva inútil o se derrumbe por causa de nuestro pecado.

Las filosofías e ideologías actuales han reemplazado la misericordia divina por la tolerancia humana; el creacionismo bíblico, por la evolución científica; el amor verdadero, por el sexo libre; y a Jesús, por el sincretismo religioso. La iglesia ha olvidado que el mensaje de salvación más importante para la humanidad es que Jesús, el Hijo de Dios, vino a este mundo para morir por nuestros pecados y salvarnos de la condenación eterna; sin embargo, se ha reemplazado por doctrinas de prosperidad y realización personal, basados en el esfuerzo humano, quitándole toda la gloria a Jesús; quien murió en la cruz, quien fue nuestro sustituto perfecto por nuestra iniquidad y quien al morir nos dio salvación, perdón de pecados y vida eterna.

Cristo es irremplazable. No podemos reemplazar el gozo de la salvación por los placeres de este mundo; no podemos reemplazar la santidad y la palabra de Dios por nuestras propias reglas y conductas, las cuales nos llevan a la perdición; no podemos reemplazar su presencia y nuestra comunión diaria por prácticas religiosas, culturales y de rito.

Dios nos pide un corazón sincero delante de Él y una vida cristiana transparente, como dice Hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Un corazón donde resplandezca Cristo, nuestro tesoro en vasos de barro, como lo expresa 2 Corintios 4:6-7: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.

Es agradable saber que el evangelio brilla en nuestros corazones. Así como la luz fue al principio de la creación, también, en la nueva creación, la luz del Espíritu iluminó nuestra alma cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón; el tesoro de luz y gracia del evangelio, que es Cristo, está puesto en vasos de barro. Por eso, hoy más que nunca el mundo necesita cristianos auténticos, genuinos, que prediquen la verdad y no permitan que la mentira, el pecado y los antivalores de este mundo opaquen el resplandor de la gloria de Cristo en sus vidas.   Oración.

«Amado Jesús quiero ser un verdadero siervo tuyo; por eso, permite que tu luz resplandezca a través de mi vida, con palabras sinceras, acciones correctas, con un corazón puro y una mente renovada; que nada de este mundo reemplace tu presencia gloriosa en mi vida, eres mi más preciado tesoro, me escogiste para propagar a otros tu luz, porque eres la única manifestación verdadera y completa del resplandor y gloria de Dios Padre, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 18 de octubre de 2023

Trabajando con fervor

 


Trabajando con fervor

“Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri. Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restauró Sadoc hijo de Baana. E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor” Nehemías 3:1-5

“Después de él Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote” Nehemías 3:20

En este capítulo se revela la gran unidad entre el pueblo de Dios para reconstruir las murallas de Jerusalén, fue un tremendo reto; por eso, unos 40 grupos trabajaron simultáneamente. Partes de la muralla se hicieron completamente nuevas, mientras que otras fueron solo reparadas. Aquí se destacaron las grandes dotes de Nehemías como líder y organizador. Recordemos que este siervo de Dios era un simple copero del rey de Persia, pero usado de manera sorprendente al ser guiado por Dios para reconstruir la Santa Ciudad.

Cada vez que nos sintamos incompetentes ante cualquier desafío, pensemos lo que Dios es capaz de transformar en nosotros para lograr sus planes, y siempre recordemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13). Esta unidad también anticipa el propósito y metas que caracterizarían a la iglesia cristiana; veamos Filipenses 1:27-28 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios”.

También en este pasaje se muestra a los que trabajan con diligencia para la obra de Dios, como fueron los sacerdotes, levitas y las personas más humildes; entre ellos, se destaca Baruc que lo hizo con todo fervor (Nehemías 3:20); en contraste con los que fueron perezosos para hacerlo, como es el caso de los tecoítas, que no se prestaron para ayudar; a estos se les llamaba los “grandes”, haciendo referencia a su estatus social y económico, y que no quisieron involucrarse. En el libro de Nehemías se conmemoraron los nombres de todos los que repararon el muro, pues fue una obra de amor, patriotismo y servicio para darle tranquilidad y seguridad al pueblo de Dios en medio de tantos enemigos que lo rodeaban.

Tenemos que entender que la obra de Dios solo se hace con su poder; sin embargo, como en este caso, habrá personas en la iglesia que piensan que son demasiado sabias o importantes para trabajar arduamente, perdiéndose el privilegio de servir y ver la manifestación sobrenatural de Dios en sus vidas. Dios le dio sabiduría a Nehemías para que cada sacerdote reparara la pared frente a su propia casa, además de otras secciones; si cada uno era responsable de la parte del muro que estaba cerca de su casa, estarían más motivados para construir, no desperdiciarían tiempo trasladándose a otros lugares, estarían defendiendo su propia casa si eran atacados y harían de la construcción un esfuerzo familiar.

¡Qué hermoso ejemplo para hacer la obra de Dios en nuestra iglesia!, sentir que cada proyecto es propio y que es una tarea de todos; lo haríamos con más amor y entusiasmo. Pidamos al Señor que entendamos que Él necesita gente como Baruc para hacer el trabajo con responsabilidad, excelencia y gozo; saber que, con pocos Baruc, se puede transformar el mundo, así como Jesús lo hizo con sus 12 discípulos. Hoy sigamos el consejo de Pablo en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.  Oración.

«Señor enséñame a amar tu obra de tal manera que la realice con amor, responsabilidad, cuidado y entusiasmo, porque es para la construcción de tu reino en esta tierra; y para gloria y alabanza de tu nombre. Que nada me parezca demasiado cuando se trata de hacer tu voluntad. Llena mi corazón de fervor, diligencia y entrega para servirte. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 17 de octubre de 2023

Fruto de labios

 


Fruto de labios

“Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado” Isaías 57:14-16

“He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré” Isaías 57:18-19

¡Qué palabra más hermosa que manifiesta el amor de Dios para nosotros! Las repeticiones tales como “allanad, allanad” y más adelante “paz, paz”, muestran el amor expansivo de Dios que va más allá del pueblo de Israel hasta todas las naciones de la tierra, mostrándose como el Dios Salvador, el libertador soberano, con su gran misericordia y paciencia, cristalizando así su oferta de gracia para el que está lejos como para el que está cerca. Pablo interpreta este pasaje como un anticipo a la inclusión de los gentiles dentro del plan de salvación de Dios; recordemos Efesios 2:17 “Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca”.

El Alto y Sublime Dios bajó a nuestro nivel para salvarnos, para vivificar a todos los quebrantados de espíritu, aquellos que le buscan y confían en Él. Para nosotros es imposible subir a su nivel a salvarnos a nosotros mismos, por eso, Jesús se despojó a sí mismo, se hizo semejante a los hombres y tomó la forma de siervo para ir a la cruz y extender su misericordia y su gracia sobre cada uno de nosotros, a pesar de ver nuestra vida llena de pecado (Filipenses 2:6-8).

¿Qué quiere Dios con esta oferta de gracia?, que confiemos en Él, es la única manera de ser salvados, sanados y restaurados. Lastimosamente el orgullo y la justicia propia son las piedras de tropiezo que hay en el camino que conduce al reconocimiento de Cristo. Por eso, Él dice que allanemos ese camino para que la gracia de Dios obre en nuestras vidas. Necesitamos humillarnos delante del Alto y Sublime y reconocer nuestra necesidad de su amor y salvación, reconocer nuestra condición de pecadores. Tendrá tierno cuidado de quienes reflexionan en su condición y temen su ira; hará su morada en aquellos que han humillado su corazón, para vivificarlos y consolarlos.

Dios “no contenderá para siempre con su pueblo”, porque nuestro espíritu sería aplastado por causa de nuestra rebelión contra Él. Dios ha visto nuestros caminos que son pecaminosos, sin embargo, extiende su misericordia para sanarnos, para restaurarnos; Dios nos conducirá por la senda del arrepentimiento para que seamos perdonados, porque no abandonará la obra de sus manos ni derrotará lo comprado por la sangre de su Hijo.

Hará que los hombres se vuelvan a Él con acción de gracias (Hebreos 13:15), como dice el pasaje de hoy: “He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios”; fruto de labios que prediquen, oren y confiesen su poderoso nombre.   Oración.

«Gracias amado Señor por sacarme de mi condición de pecador por medio de tu abundante gracia derramada en la cruz; por salvarme, sanarme y restaurarme al poner mi confianza en ti. Haz que por la influencia del Espíritu Santo y el nuevo corazón que me has dado, brote alabanza agradecida de mis labios, que me vuelva a ti de todo corazón y recuerde la promesa de Isaías 55:7 “deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 16 de octubre de 2023

Dios nos convoca a orar

 


Dios nos convoca a orar

“En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años” Daniel 9:2

“Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado” Daniel 9:3-9

La oración es la respuesta a la iniciativa de Dios. Daniel era un hombre con quien Dios habló de manera directa. En este caso, Daniel estaba estudiando el libro del profeta Jeremías, y la palabra escrita se apoderó de sus pensamientos y sintió el impulso de orar. Ojalá fuera igual para nosotros al escuchar o leer la palabra de Dios y prestar atención a todo lo que ya está determinado en ella, permitiendo que la profecía del fin de los tiempos nos mueva a orar más por este mundo perdido e interceder de la manera como Daniel lo hizo por el pueblo de Israel.

El propósito por el que Dios nos habla es convocarnos a orar; somos privilegiados al tener en nuestras manos la palabra escrita, puesto que las visiones pueden desaparecer; al igual que la voz de Dios o de otra persona que enseña o predica la palabra, esta puede borrarse poco a poco de nuestra mente. Debemos estar agradecidos que se nos ha dado la palabra escrita y el estímulo del Espíritu Santo, porque sus palabras no van a desaparecer. Daniel no necesitó oír una voz, se sintió atrapado por la promesa escrita de Dios; él observaba que los hechos que lo rodeaban contrastaba con las palabras escritas por Jeremías, esto le originó una tensión interior que lo llevó a interceder, había esperanza para su pueblo de regresar del exilio a su tierra natal.

Hay conflicto cuando tomamos la palabra de Dios superficialmente porque no sentimos preocupación por este mundo en caos; quizá la falta de clamor en nuestras vidas indica la falta de lectura de su palabra, que nos lleva a esa lucha espiritual interna y nos motiva a orar por otros. Nuestra tensión debería ser como la de Daniel al leer la palabra profética e interceder sobre lo que el Señor ya ha determinado para este mundo. La tensión por las cosas espirituales puede ser creativa y generadora de vida y cambiar nuestro enfoque al observar nuestra realidad y compararla con lo que Dios dice; esto haría que nos entregáramos más a la oración, a la súplica y al ayuno, para que el Señor responda a pesar de las situaciones que vemos.

Esta intercesión muestra los elementos básicos de la oración: adoración, confesión y súplica, apela a la misericordia para todos. Daniel destaca el carácter de Dios (Daniel 9:4); el Dios cuya majestad llena el universo y que mostró sus hechos poderosos para con su pueblo, pero también sus temibles juicios; el Dios cuyos pactos son inviolables y cuyo poder no tiene fin. Los ruegos, las súplicas de intercesión, solo pueden nacer de un corazón que conoce a Dios.   Oración.

«Padre amado cuán grande es tu nombre sobre toda la tierra, cuán bondadoso eres Señor, lento para la ira y grande en misericordia; hoy intercedo por este mundo perdido, todos hemos pecado y nos hemos separado de ti, desde los más grandes hasta los más pequeños, te ruego Señor extiendas tu misericordia sobre esta tierra y nos lleves al arrepentimiento, a convertirnos de nuestros malos caminos y a volver nuestra mirada a ti, ten piedad de nosotros Rey Salvador. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 11 de diciembre de 2022

Levantémonos por Amor

 


Levantémonos por Amor

“Mi amado metió su mano por la ventanilla, y mi corazón se conmovió dentro de mí. Yo me levanté para abrir a mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra, que corría sobre la manecilla del cerrojo.” Cantares 5:4-5

“Por lo cual dice: despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.” Efesios 5:14

Cuando la esposa mencionada en el libro de Cantares se levanta conmovida en su corazón para abrir a su esposo, después de poner excusas insignificantes, tristemente él ya se ha ido, (Cantares 5:6), ese instante descrito debe hacernos reflexionar, pues es necesario estar atentos a la voz del Señor, y al ser despertados por su amor, siempre debemos estar dispuestos a levantarnos inmediatamente en respuesta a ese amor.

Efesios 5:14 nos exhorta no sólo a despertarnos, sino también a levantarnos, pues como vemos es necesario que, en respuesta al amor, tomemos acción y nos levantemos, si así lo hacemos, algo extraordinario ocurrirá, la Luz del Amor de Cristo nos alumbrará.

El amor del amado y su amada, fue tan grande que, aunque ella no le abrió inmediatamente, la fuerza del amor permitió que pudieran volver a estar juntos, como es detallado en Cantares 8:5-7 “¿Quién es esta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté; allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te dio a luz. Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.”

El amor de Cristo por nosotros es tan grande que las muchas aguas no podrán apagarlo, ni lo ahogarán los ríos, así que, si en algún momento nos hemos quedado adormecidos, y no nos hemos levantado ante el llamado de Dios, decidamos hoy levantarnos y obedecer, pues estemos seguros que ni aun todos los bienes del mundo podrían compararse con ese maravilloso amor que sigue luchando por ti y por mí.  Oración

«Señor Jesús, gracias por tu gran amor, porque aunque a veces no atiendo a tu llamado inmediatamente, sigues buscándome, ayúdame, quiero levantarme por amor a ti. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 10 de diciembre de 2022

Despiértame con tu Amor

 

Despiértame con tu Amor


“Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, Porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche. Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” Cantares 5:2-3.

Al igual que un esposo amoroso busca a su amada, el Señor Jesús siempre está en busca de nuestro amor; el esposo descrito en el libro de Cantares, llama con su propia voz a su amada, desea entrar en su hogar, estar con ella, por lo cual le dice “Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía”. Eso mismo hace Jesús, pues con su voz de amor siempre está llamando y diciendo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» Apocalipsis 3:20.

A diario nuestro Amado quiere cenar con nosotros, siempre nos llama con su dulce voz, pero, ¿cuántas veces, por cosas triviales, nos pasa lo que le pasó a la esposa descrita en Cantares 5:2-3?, quien en el momento de llegar su esposo, estaba dormida, y aunque su corazón velaba, ese adormecimiento no le permitió levantarse de una y correr hacia la puerta para abrirla y recibir a su esposo en su hogar, sino más bien la llevó a presentar excusas diciendo:” Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” Cantares 5:3.

Nuestro amado está hoy llamando nuevamente a la puerta de nuestro corazón, quiere compartirnos su amor, sus planes, su luz, su salvación, así que despertemos por su amor de ese sueño espiritual, y levantémonos, pues ahora el Amado usa nuestros pies, nuestras manos, nuestra voz, nuestra vida para ir y tocar el corazón de aquellos que están perdidos sin Él, o de aquellos hijos pródigos que están alejados de su hogar celestial.

Dejemos que su voz resuene en esta navidad a través de nuestros labios, al compartir el mensaje del evangelio, las buenas nuevas de Jesús, despertando así al mundo con su gran Amor.  Oración.

«Señor Jesús, despiértame con tu amor, que al escucharte pueda estar presto a levantarme para tener comunión contigo por medio de tu Santo Espíritu; quiero que me uses como ese instrumento en tus manos para transmitir tu mensaje, para ir y tocar a las puertas del corazón de las personas que me rodean, y presentarles al Amado, para que así, puedan ver la Luz, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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“Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, Porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche. Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” Cantares 5:2-3.

Al igual que un esposo amoroso busca a su amada, el Señor Jesús siempre está en busca de nuestro amor; el esposo descrito en el libro de Cantares, llama con su propia voz a su amada, desea entrar en su hogar, estar con ella, por lo cual le dice “Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía”. Eso mismo hace Jesús, pues con su voz de amor siempre está llamando y diciendo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» Apocalipsis 3:20.

A diario nuestro Amado quiere cenar con nosotros, siempre nos llama con su dulce voz, pero, ¿cuántas veces, por cosas triviales, nos pasa lo que le pasó a la esposa descrita en Cantares 5:2-3?, quien en el momento de llegar su esposo, estaba dormida, y aunque su corazón velaba, ese adormecimiento no le permitió levantarse de una y correr hacia la puerta para abrirla y recibir a su esposo en su hogar, sino más bien la llevó a presentar excusas diciendo:” Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” Cantares 5:3.

Nuestro amado está hoy llamando nuevamente a la puerta de nuestro corazón, quiere compartirnos su amor, sus planes, su luz, su salvación, así que despertemos por su amor de ese sueño espiritual, y levantémonos, pues ahora el Amado usa nuestros pies, nuestras manos, nuestra voz, nuestra vida para ir y tocar el corazón de aquellos que están perdidos sin Él, o de aquellos hijos pródigos que están alejados de su hogar celestial.

Dejemos que su voz resuene en esta navidad a través de nuestros labios, al compartir el mensaje del evangelio, las buenas nuevas de Jesús, despertando así al mundo con su gran Amor.  Oración.

«Señor Jesús, despiértame con tu amor, que al escucharte pueda estar presto a levantarme para tener comunión contigo por medio de tu Santo Espíritu; quiero que me uses como ese instrumento en tus manos para transmitir tu mensaje, para ir y tocar a las puertas del corazón de las personas que me rodean, y presentarles al Amado, para que así, puedan ver la Luz, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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