viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuarto de guerra- Parte 1

 


Cuarto de guerra- Parte 1

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Mateo 6:6

¿Tienes en tu casa un cuarto de guerra? Pero no ese cuarto en el que vas y discutes con alguien más para que el resto de personas no escuche lo que hablas, o en el que te encierras tú mismo con la excusa de “alejarte de los problemas” para no tener que enfrentar o empeorar la situación que te molesta; sino, ese cuarto de guerra en el que pasas tiempos de intimidad con Dios, para postrarte en oración y vencer, con la ayuda del Espíritu Santo y en el nombre de Jesús, toda batalla de: orgullo, enemistad, conflictos, desánimo, pereza, soledad, incertidumbre, dolor, entre otras. Seguramente tendremos uno, pero preguntémonos ¿qué uso le estamos dando?; ¿cómo estamos peleando nuestras batallas?, ¿bajo nuestras fuerzas, pensamientos, emociones, voluntad, capacidades?, o ¿bajo la presencia de Dios?

Si le preguntáramos a alguien como Moisés, sin duda alguna nos diría que las batallas las ganamos, no solos, sino bajo la presencia del Señor; pues él mismo pudo experimentar en una de ellas, cómo, cuando levantaba sus manos el pueblo de Israel prevalecía, pero las bajaba, y prevalecía el pueblo contrario (Éxodo 17:11), esto mismo es lo que pasa en nuestras vidas, cuando enfrentamos esas batallas solos, perdemos, y ¿qué perdemos? Paz, amor, gozo, paciencia, bondad, mansedumbre, templanza, y llamamos pérdida al hecho de que dejamos de experimentar este fruto tan precioso que produce el Espíritu Santo en nuestras vidas cuando no le damos Su lugar; pero sucede que cuando enfrentamos, con la ayuda de Dios, estas batallas, vencemos, vencemos todo orgullo, enemistad, pleitos, celos, iras, envidias y cosas semejantes a estas.

Así que la pregunta es ¿de qué forma seguiremos enfrentando de ahora en adelante nuestras batallas? Hoy Dios nos dice que toda batalla la ganamos, pero de la mano de quien ya ha vencido, Jesucristo (1 Corintios 15:57)  Padre, quiero utilizar ese cuarto de guerra para pelear mis batallas, pero no solo, sino de tu mano; pues entiendo que venzo, cuando estoy contigo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 17 de noviembre de 2022

Este es mi deseo

 


Este es mi deseo

“Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.” 1 Reyes 3:5

¿Qué le pedirías a Dios si te hiciera esta pregunta?, ¿escogerías tener más años de vida, riquezas, gloria o alguna otra cosa? Seguramente dirías sí a todo, o a una parte de las respuestas que se acaban de mencionar, sin embargo, podemos notar que todas ellas apuntan hacia la satisfacción de nuestros deleites, lo que nos recuerda que si pedimos y no recibimos es porque estamos pidiendo mal, pues nuestra mirada sigue estando en las cosas materiales, cuando las que permanecen son las eternas (Santiago 4:3, 2 Corintios 4:18)

Salomón escogió la mejor parte, sabiduría; pues él al ser nombrado como rey reconoció que por su juventud y falta de sabiduría no podría dirigir correctamente al pueblo de Dios, es por esto que decide elegir, entre tantas posesiones, tener un corazón entendido; esto agradó a Dios y a cambio lo premió, dándole un corazón sabio y entendido (tanto que no ha habido antes, ni después, alguien como él), pero además decide añadirle riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes tampoco ha habido alguien como Salomón. Este relato bíblico debe llevarnos a reflexionar en cuál está siendo el enfoque de nuestras peticiones, pues seguramente invertimos demasiado tiempo pidiendo una larga cantidad de cosas materiales, mientras hemos dejado a un lado las más importantes, las espirituales.

¿Cuántos de nosotros creemos tener la sabiduría necesaria para vivir correctamente? Nuestros frutos nos lo dirán, pues solo se cosecha de lo que se siembra (Santiago 3:13-18)

Si hoy a través de este mensaje hemos entendido que no hemos pedido sabiduría a Dios: para dirigir nuestras vidas, para guiar a nuestra familia, para ser mujeres temerosas del Señor, hijos obedientes, entre otras; es tiempo de que la pidamos, pues si lo hacemos con fe, Dios quien es fiel, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, nos la dará (Santiago 1:5-7)   Oración.

«Padre mi deseo es vivir en tu sabiduría, sabiduría pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia, que da buenos frutos y que no tiene incertidumbre, ni hipocresía. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 16 de noviembre de 2022

He visto la bondad de Dios

 

He visto la bondad de Dios


“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová” Salmos 27:13-14.

Qué gran fe la que podemos ver reflejada en David a lo largo de este precioso Salmo, qué seguridad con la que se pronuncia pues aunque su vida en ese momento está pasando por diversas pruebas, lo que sucede alrededor no quita su paz, es más, vemos cómo de cierta forma esas situaciones hacen que en él se reafirme su confianza en el Señor, pues aunque el panorama parece difícil sabe que todo control lo tiene Dios, pues declara: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmos 27:1).

Al ver este relato es fácil recordar nuestras experiencias, pues nosotros también hemos enfrentado momentos difíciles, quizás no al nivel de los de David, pero al fin y al cabo batalla es batalla; algunas han sido económicas, de soledad, de pruebas, entre otras, pero cuando volvemos a esos momentos podemos ver cómo hemos experimentado lo que David, nuestro único refugio se encuentra en Dios, por eso cuando oramos y estamos en intimidad con Él sentimos que estamos en un lugar seguro, y aunque la situación externa no cambie y siga igual, nuestro corazón se esfuerza y alienta en el Señor, pues sabemos y confiamos en que veremos la bondad de Jehová en nuestras vidas.

¡Cuán bueno ha sido Dios con nosotros! Ha sido nuestro estandarte, refugio, roca, sustento, esperanza, consuelo, lo ha sido todo.

En este día démosle gracias a Dios y alabémoslo, porque como dice el salmista, hubiéramos desmayado en esos momentos difíciles, si no creyéramos que veríamos Su bondad.   Oración.

«Padre, has sido tan bueno y fiel conmigo que solo de mi boca salen palabras de gratitud y alabanza, gracias por ser mi sustento en momentos de dificultad y por siempre mostrarme tu bondad, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 15 de noviembre de 2022

Tu palabra me infunde aliento

 


Tu palabra me infunde aliento

“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4b

Qué bello es pensar que Dios, como nuestro Pastor, nos infunde aliento; eso nos lleva a la ilustración de cuando un rebaño es guiado por su pastor, pues si lo has notado, cuando las ovejas no quieren avanzar su pastor debe infundirles aliento con su vara y cayado, pues estas no pueden quedarse en ese lugar, ya que no es el indicado para comer ni mucho menos para descansar. Qué hermoso es saber que de la misma forma el Señor nos alienta, pero utilizando su palabra, pues ¿cuántas veces hemos estado fatigados, cansados y sin ánimo de avanzar?, muchas, pero en esos momentos el Espíritu Santo, quien vive y mora en nosotros, nos recuerda todo lo que Jesús nos ha enseñado a través de su palabra: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28); esta palabra es la que nos da el impulso, el ánimo para tomar la decisión de pararnos y buscar a Dios en intimidad, intimidad que nos lleva no solo a descansar, sino también a renovar nuestras fuerzas (Isaías 40:31).

El Señor, a través de esta palabra, nos recuerda que si hoy estamos como aquellas ovejas, que por el cansancio no quieren ni pueden avanzar, le busquemos, pues el reposo que estamos necesitando no se encuentra afuera, sino en Él, pues Él es el dueño del reposo (Lucas 6:5).  Oración.

«Señor, en ti se encuentra mi descanso, ayúdame a no solo recordarlo, sino también a experimentarlo. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 14 de noviembre de 2022

Respondiendo al llamado - Parte 3

 

Respondiendo al llamado - Parte 3


“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22:42

Si el ejemplo de María nos sirvió para entender que esa es la manera en la que debemos estar dispuestos a recibir y aceptar nuestro llamado, sin duda alguna con la vida de nuestro Señor Jesús lo comprenderemos mucho más. En el evangelio de Lucas podemos ver a Jesús en su condición humana, reconociendo su angustia y tristeza ante el llamado que Dios le ha hecho (ir a la cruz para que nuestros pecados fueran imputados sobre Él); y al hacer esto se produciría una separación en la relación suya con el Padre. Por lo que, al verlo en esa condición nos resulta más fácil identificarnos con Él, pues ¿cuántas veces nuestras emociones quieren dominarnos e impulsarnos a no cumplir con el propósito que Dios nos ha encomendado? Diríamos que muchas veces, pero cuando ponemos nuestra mirada en Jesús vemos cómo nos enseña a través de su vida, que aun nuestras emociones, pensamientos y voluntad pueden ser sujetas a la voluntad de Dios; y esto gracias al poder del Espíritu Santo, quien vive y mora en nosotros. Esa sujeción es la que nos conducirá, a cada uno de nosotros, a cumplir con el propósito que Dios nos ha dado, así como lo hizo Jesús.

En Cristo vemos la disposición de querer y hacer la voluntad de su Padre; el querer, cuando pide se haga la voluntad de Dios en su vida; y el hacer, cuando se levanta y camina a enfrentar su llamado, la cruz. De igual manera debemos hacer nosotros.

Basta ya de excusarnos y de continuar poniendo nuestra mirada en aquello que no sea Jesús; sigamos su ejemplo, oremos, levantémonos, digamos sí al llamado que Dios nos hace, pero, sobre todo, actuemos.  Oración

«Padre, tu Hijo Jesús es mi mayor ejemplo de obediencia y mi meta es vivir cada día como Él lo hizo en la tierra, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de noviembre de 2022

Apresúrate a restaurar tu relación con Dios

 

Apresúrate a restaurar tu relación con Dios (Primera parte)


 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Qué maravilloso es recibir la libertad después de estar en una prisión, y ser liberados de la ley del pecado y de la muerte, para quienes hemos creído en la obra extraordinaria de Jesús en el Calvario, siendo perdonados por medio de la sangre derramada en la cruz. Pero, si aún a pesar de esta gran verdad, estás en pecado, apresúrate, corre hacia Jesucristo, arrepiéntete y encontrarás el perdón.

Colosenses 3:5-9 dice: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, […] Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Esto de despojarse o de hacer morir en nosotros, parece algo fácil pero siempre se termina haciendo lo opuesto, y por consiguiente alejándose de Dios para continuar en el pecado. Cuando esto suceda, no huyas de Dios, confiesa tu pecado y vuelve al Camino que es Jesucristo.

Dice la biblia que “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:9) y aún más, nos limpia de toda maldad y nos hace nuevas criaturas. Pero ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? Tenemos que arrepentirnos, lo cual es un cambio de mente, sentimientos y de voluntad en cuanto al pecado. Esto implica dejar nuestro estilo de vida pasado, abandonar intencionadamente el pecado y volvernos a Dios. Es un cambio de actitudes. Es tomar decisiones radicales una a una, pues no se puede cambiar de un solo golpe toda la vida, pero hay que comenzar ya.

Hermano, si andas en malos caminos, confiésalo ante Dios y Él te ayudará a cambiar tu manera de pensar y de actuar. Confesar los pecados es un paso importante en nuestra restauración y santificación para tener una relación íntima con Dios. Oración.

«Padre Amado, me presento delante de ti con un corazón contrito y humillado, reconociendo mi pecado y mi maldad; me confieso delante de tu presencia con firme arrepentimiento, pues hoy dejo morir lo terrenal en mí y me apropio de tu inmenso perdón para restaurar mi relación contigo. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de noviembre de 2022

Respondiendo al llamado- Parte 1

 

Respondiendo al llamado- Parte 1


“Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” Éxodo 3:11

“Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.” Jeremías 1:6

¿Cuántos de nosotros nos sentimos identificados con estas respuestas? Pues cada vez que nuestro pastor o líder nos ha pedido que realicemos: una alabanza, reflexión y hasta una oración ¿hemos sentido que no tenemos la capacidad de hacerlo, o que no estamos lo suficientemente preparados? Lastimosamente cuando respondemos de esta manera ante el llamado que Dios nos hace, a través de las autoridades que ha puesto en nuestra iglesia, podemos darnos cuenta que en quien tenemos puesta nuestra mirada, no es en el Señor, sino en nuestras capacidades, talentos, experiencia y edades.

Si observamos nuestras citas del día de hoy nos daremos cuenta de que el Señor fue muy claro en que, si alguna misión se les estaba encomendando a estos dos hombres, era porque Dios mismo los capacitaría y guiaría hacia el cumplimiento de su propósito; por eso el gran YO SOY le recuerda a Moisés que puede ir ante el Faraón rey de Egipto y decirle que libere al pueblo de Israel, porque Dios mismo estaría con él, y no solo le manifestó esto, sino que además le declaró que estaría en su boca y le enseñaría lo que en ese momento tendría que hablar (Éxodo 3:12a; 4:12). De igual manera sucedió en el caso de Jeremías, el Señor le manifestó que no viera su juventud, porque a todo lo que Dios lo estaba mandando, iría él, y no solo esto, sino que también diría todo lo que el Señor le mandara (Jeremías 1:7)

Como podemos observar, cada llamado que Dios ha hecho no ha venido sin instrucción, ni mucho menos nos ha dejado solos, pues su palabra nos dice: “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” (1 Tesalonicenses 5:24)

En el devocional de mañana veremos cómo Dios nos quiere motivar a que nuestra respuesta a Su llamado sea “heme aquí, hágase conmigo conforme tu voluntad”   Oración.

«Padre ¿cómo respondo a tu llamado? No quiero que de mi recibas un no puedo, sino más bien un: “heme aquí, hágase en mí tu voluntad”. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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