sábado, 22 de octubre de 2022

Jesús derriba todas las barreras

 

Jesús derriba todas las barreras


“La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” Juan 4:9-10

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?” Santiago 2:1-4

La iglesia cristiana debe ser notoria por su amor, por eso, los que profesamos la fe en Cristo como el Señor de gloria, no debemos hacer acepción de personas por las solas circunstancias o apariencias externas; debemos, como discípulos, ser humildes como Jesús, acogiendo a las personas independientemente de su género, raza o estilo de vida.

Jesús vino a derribar todas las barreras sociales y eso lo vemos en el pasaje de hoy, donde demostró que la ruptura de las divisiones es una de las maneras mediante las cuales la sociedad puede ser transformada.

Él se encuentra en el pozo de Jacob con una mujer samaritana y entabla una larga conversación con ella; en primer lugar, hablar en público con una mujer contradecía todos los convencionalismos de ese entonces y, más aún, un religioso con una mujer de dudosa reputación, ya que los que eran religiosos no se mezclaban con pecadores, por eso, sus discípulos son los primeros sorprendidos cuando lo ven; miremos Juan 4:27 que dice “En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?”

La división entre judíos y samaritanos venía desde tiempo atrás; los samaritanos eran una minoría despreciada y relegada. Jesús rompe con las barreras del racismo, la guerra de clases, la discriminación, la segregación racial y social, su amor rompe estos muros de separación, porque es para todas las personas sin acepción y así lo manifestó siempre.

Dios nos ama a todos por igual, no importa quienes seamos; aún más, Él ama a personas imperfectas como nosotros. Jesús se acerca a la samaritana de una manera humilde, pidiendo agua, ella era una mujer marginada, con un pasado de relaciones rotas, rechazada y repudiada por su propia gente, tanto que iba a la hora más calurosa al pozo a sacar agua, para no toparse con ninguno; pero: ¡gloria a Dios!, ese día tuvo el mejor encuentro, el misericordioso Jesús que no la condenó ni la rechazó por su estilo de vida o posición social.

Debemos entonces ser una iglesia amorosa, que le dé oportunidad de salvación a toda persona. En última instancia, es el Espíritu Santo quien logra la transformación de las personas y de la sociedad, porque es el que trae la unidad, rompiendo las divisiones y posiciones sociales, como pasó con la samaritana ese día.

Recordemos que después de la visión del lienzo con animales limpios e inmundos, el apóstol Pedro tuvo que aprender que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34); Dios no tiene favoritos.  Oración.

«Señor Jesucristo, sé que viniste para derribar barreras raciales y sociales entre nosotros; todas las personas necesitan el agua viva de tu presencia, viniste a saciar su sed de aceptación, amor y soledad. Entiendo que la transformación de una sociedad empieza por mi propio cambio, que solo lo puedo lograr por medio del Espíritu Santo que mora en mí; ayúdame a no hacer acepción de personas y amar a los que me rodean sin discriminación, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 21 de octubre de 2022

En la cruz, la misericordia y la justicia se encuentran

 

En la cruz, la misericordia y la justicia se encuentran


“En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, ¿sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí” Mateo 12:1-6

“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia” Isaías 42:1-3

Jesús rechazó por completo el legalismo de los fariseos; en este caso específico, era evidente el hambre ocasionada por la escasez de provisiones de Jesús y sus discípulos, por lo que, el Señor defiende este acto de arrancar las espigas y de comerlas, explicando que lo hacían por necesidad. El acto mismo era expresamente permitido según Deuteronomio 23:25, que dice “Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo”; lo que indica que no era el trabajo de cosechar, sino de saciar una necesidad momentánea.

Les reitera a los fariseos que no habían leído cuando David y los que andaban con él, teniendo hambre, entraron en la casa de Dios y comieron los panes de la proposición que solo podían comer los sacerdotes. Este ejemplo fue muy apropiado: El hombre que era “conforme al corazón de Dios”, de los que los judíos siempre se jactaban, sufrió escasez cuando fue perseguido, pidió al sumo sacerdote el pan, lo que según la ley era ilegal hacer.

Sin embargo, los fariseos no pudieron ni quisieron ver más allá del tecnicismo de las leyes; ellos insistían en un sistema de religión de manifestaciones externas, donde guardar la ley y las tradiciones eran según su interpretación. Jesús insistía en lo contrario; un sistema de devoción interna, en el cual lo más importante era mantener una relación correcta con Dios y con los demás, con actos de amor, misericordia y compasión.

La justicia y el legalismo se oponen, por eso, Jesús incumplió las demandas de los fariseos para poder sanar y liberar, aun en el día de reposo; y les decía: “Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:12).

El amor es algo que se ha perdido en estos tiempos; Jesús lo expresó en Mateo 24:12 “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.

El Señor nos enseña a combinar la misericordia y la justicia; Él está lleno de amor y compasión, por eso a Jesús se le aplica el pasaje de Isaías 42:1-3, donde dice que no acabará de romper la caña quebrada, ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la justicia; en palabras más sencillas, hay momentos en la vida en los que estamos física, emocional o espiritualmente frágiles como una caña quebrada o una mecha que apenas arde. A diferencia de muchos, Jesús sigue mostrando misericordia, amor y compasión, aun cuando somos débiles y frágiles nos trata con mayor cuidado.

Recordemos esa caja que guardamos con mucho esmero porque su etiqueta dice “frágil”. La vida cristiana sería más fácil si pegáramos esa etiqueta sobre una persona que se siente vulnerable y necesita nuestra misericordia. Jesús hizo un gran sacrificio cargando el castigo de nuestro pecado y sus consecuencias en la cruz, y en su lugar impidió que fuésemos aplastados por el peso de la justicia de Dios; se puede decir que en la cruz la misericordia y la justicia se encontraron. Hoy exaltemos a Jesús porque en ese madero derramó su inmenso amor por nosotros y ahora podemos acercarnos al lugar santísimo sin ningún impedimento.   Oración.

«Gracias Señor por anteponer tu amor a las tradiciones legalistas; me llenas de confianza porque siempre actúas en justicia y misericordia. Ayúdame a mirar a otros con tus ojos de amor y compasión, para aprender a ser justo y misericordioso como tú lo eres; enséñame a tratar a los más frágiles con cuidado, mostrando tu amor, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 20 de octubre de 2022

Vive un avivamiento personal

 

Vive un avivamiento personal


“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” 2 Crónicas 7:14

Si anhelamos un avivamiento personal, o de la iglesia en general, debemos vivir este versículo de 2 Crónicas 7:14 en nuestras vidas. Se nos pide hacer cuatro cosas para experimentar sus bendiciones: humillarnos, orar, buscar el rostro del Señor y convertirnos; esta es la fórmula para pelear nuestras batallas diarias y vivir en victoria.

Cuando hacemos esto, la respuesta de Dios se hace evidente mediante tres promesas: oír nuestras oraciones, perdonar nuestro pecado y sanar nuestra tierra.

Aquí Dios no le está hablando a extraños, sino a sus hijos; aquellos que, para formar parte del pueblo de Dios, se humillan delante de Él, reconociéndolo como su Señor y Salvador, que abandonan su pecado, le oran y someten sus deseos a la autoridad de su palabra y a su voluntad. Es un nuevo estilo de vida, que viene de dejar los malos caminos en arrepentimiento genuino, convirtiéndonos de corazón y avivando una relación personal y sincera con nuestro Padre celestial.

En 2 Crónicas 20:3-4 dice “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a toda Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”; este es el ejemplo del rey Josafat, quien fue asediado por sus enemigos y se humilló delante de Dios, reconociendo el poder de Dios. Dice en 2 Crónicas 20:6 “y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”

Este hombre se esmeró en depositar toda su confianza en Jehová cuando dijo: “(…) no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:12b) ¡Qué hermoso ejemplo para el espíritu, cuando el creyente se ve asaltado por el temor y la confusión! El apóstol Pablo supo lo que esta verdad significaba para el que confía en Dios, por eso dijo: «porque por fe andamos, no por vista» (2 Corintios 5:7).

Humillarse ante Dios no es perder fuerza o prestigio, es entrega absoluta al que todo lo puede, al que es más grande que cualquier enemigo, problema o situación que tengamos. Frente a nuestras batallas personales, familiares, laborales y aún espirituales, entendamos que el más poderoso está de nuestro lado; humillémonos en su presencia y daremos paso a la victoria, porque le estamos dando el lugar a Él para obrar.   Oración.

«Dios, en medio de las batallas de mi vida, me acerco a ti, con un corazón contrito y humilde, reconociendo que he pecado, me arrepiento y deseo volver a tu presencia; sé que todo lo puedes, que eres más poderoso que cualquier situación que me agobia, me aferro a tu promesa de que, si me humillo y te busco de todo corazón, tú me perdonarás, oirás mi clamor, responderás a mis necesidades y avivarás mi espíritu, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

miércoles, 19 de octubre de 2022

Tomemos posesión de lo que Cristo nos ha dado

 


Tomemos posesión de lo que Cristo nos ha dado

“Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?” Josué 18:3

“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” 1 Corintios 1:27-31

A Israel se le dio en propiedad la tierra, antes de que tomaran posesión de ella y la disfrutaran; por eso Josué les dice ¿hasta cuándo van a esperar para tomar posesión del territorio que les otorgó el Señor Dios de sus padres?

La actitud de los líderes de las tribus de Israel es desconcertante, ya que por años anduvieron por el desierto para llegar hasta la tierra prometida y, teniéndola ante sus ojos, no entraron a poseerla; hasta que Josué les dice ¿qué es lo que están esperando?

Esto parece semejante a la actitud de aquellos cristianos que ruegan a Dios por soluciones a sus problemas; piden recursos económicos y oportunidades de trabajo, pero cuando tienen los recursos, cuando se les presentan las oportunidades, cuando ven la solución delante de sus ojos, no asumen las responsabilidades y tareas que éstas conllevan y se quedan sin poseer lo que Dios les ha concedido.

Espiritualmente puede pasar lo mismo; cuando conocemos a Jesús, recibimos perdón, justificación, redención, sabiduría, poder, acceso directo a Dios, victoria sobre los poderes demoníacos, autoridad sobre el mal y el don más grandioso que es la presencia del Espíritu Santo; fuera de todo esto, nos pertenecen todas las promesas de Dios en su palabra.

Si vemos bien, es una gran herencia ganada por Cristo en la cruz para nosotros; sin embargo, no siempre tomamos posesión y disfrutamos plenamente de todas estas bendiciones espirituales en nuestras vidas. Olvidamos que “el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo ya nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3), y seguimos viviendo como si no tuviéramos nada.

Así como Israel recibió la tierra como un don del Señor, nosotros hemos recibido en Jesús todas las bendiciones espirituales. La pregunta es ¿cuánto tiempo esperaremos hasta que comencemos a tomar posesión de estos dones?

Dios nos escogió para bendecirnos con las bendiciones que no se pueden encontrar más que en el cielo, cosas que están fuera de nuestra capacidad; nos escogió para hacernos mejores, para darnos solo lo que Él puede dar, para manifestar su poder y gloria a través de nuestra vida; nos escogió para que fuéramos santos e irreprensibles para Él, como dice Colosenses 1:21-22 “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él”.

También puede que hayamos entregado nuestra vida a Jesús, pero no le permitimos a Él tomar posesión de todos los aspectos de ella como: las finanzas, trabajo, amigos, matrimonio, familia, vida de oración y demás; ¿qué es lo que estamos entonces esperando?   Oración.

«Señor, gracias porque me has bendecido en Cristo con muchas bendiciones espirituales, dones y habilidades; ayúdame a tomar posesión de lo que es mío por la fe en Jesús, para vivir una vida de sabiduría, humildad, integridad y fidelidad delante de ti. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

martes, 18 de octubre de 2022

Experimenta la presencia de Jesús Vivo

 


Experimenta la presencia de Jesús Vivo

“No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” Lucas 24:6-7.

“Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron, así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” Lucas 24:24-27.

¿Cómo podemos encontrarnos con Jesús hoy? La resurrección no solo fue un hecho histórico, sino un encuentro para muchas personas con el Cristo resucitado. Hoy también podemos experimentar su presencia, para eso necesitamos entender que su resurrección cambió el mundo para siempre. Un mundo en oscuridad por el pecado, encontró la luz; un mundo en muerte, halló la vida; un mundo seducido por el enemigo, encontró la libertad; porque Cristo venció la muerte, el pecado y las tinieblas, levantándose victorioso de su tumba.

Jesús ganó una gran victoria para nosotros, no se trató simplemente de una presencia espiritual, su cuerpo físico resucitado y transformado se hizo presente a sus discípulos y se reveló a ellos de dos maneras:

La primera manera, es que se les apareció físicamente, primero a las mujeres, después a los dos discípulos en el camino de Emaús y luego a los once cuando estaban reunidos. La Biblia a través del apóstol Pablo asevera que se apareció a más de quinientos hermanos, en 1 Corintios 15: 5-6 dice: “y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen”.

Se le apareció a Jacobo y por último dice Pablo que a él; y todas estas personas estuvieron dispuestas a morir por esa verdad. La pregunta hoy, es: ¿de qué manera se nos ha aparecido a nosotros? De pronto no lo hemos visto físicamente, pero se ha manifestado de manera poderosa en nuestras vidas por la presencia vivificante de su Espíritu que mora en nosotros.

La segunda manera, es por medio de las Escrituras: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¿Alguna vez has sentido que tu corazón arde cuando estás leyendo o escuchando su Palabra?, eso es lo que debería suceder cada vez que se nos revela a Jesús a través de la Biblia. En Lucas 24:32, fue revelado a sus dos discípulos: “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”

Cada vez que estamos reunidos Jesús se hace presente en medio de su iglesia; Él lo prometió y lo cumple. Recordemos Mateo 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Si queremos experimentar la presencia del Cristo Vivo en nuestras vidas, asegurémonos en primer lugar de congregarnos para compartir unos con otros y en segundo lugar escuchemos con profundo anhelo su Palabra, para que arda nuestro corazón cada vez que Cristo es revelado a través de ella.   Oración.

«Padre amado, gracias porque Jesús está vivo, has que mi corazón arda cuando estudio tu Palabra y también al congregarme con mis hermanos en la fe para experimentar tu presencia por medio de tu Santo Espíritu. Quiero verte más, no solo en mi vida personal sino también en mi iglesia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

lunes, 17 de octubre de 2022

¿Qué camino elegirás?

 


¿Qué camino elegirás?

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:13-14

“Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte” Jeremías 21:8.

En estos versículos se presentan dos opciones: dos caminos y dos destinos, pero una sola decisión. Tenemos que hacernos conscientes del peligro de no vivir nuestra vida cristiana como Dios quiere, podemos tener un pie en las cosas de Dios y otro en las cosas del mundo, lo que hará que en un momento dado fallemos espiritualmente.

Todo puede parecer respetable en la superficie, podemos aparentar ser santos y piadosos, pero debajo, escondido, puede acechar el pecado. Los demás no pueden ver los comportamientos de nuestra vida donde reside el pecado, pero Dios sí puede verlo todo.

Hay dos caminos: una puerta ancha y un camino ancho, que conduce a la perdición; y una puerta estrecha y un camino estrecho que conduce a la vida, y es Jesús. Dice el Señor que pocos encuentran este camino, pero es el camino a seguir, aunque sea pedregoso, no es el más fácil, pero es el único seguro a la vida eterna.

La puerta ancha representa el inicio del camino que lleva a la perdición; es descrita como “ancha”; evidentemente es una puerta que permite entrar a muchos sin ningún sacrificio de su parte, no requieren dar nada, les está permitido traer cualquier cosa de equipaje: el materialismo, el prejuicio, el odio implacable; por eso lo escoge mucha gente, porque no hay restricciones relacionadas con las creencias o conductas. Es el camino abierto de menor resistencia. El camino ancho no requiere ninguna reforma o cambio en nuestro estilo de vida.  Oración.

«Señor, vengo delante de ti arrepentido a pedirte perdón, porque teniendo la opción de escoger, he transitado por el camino fácil, me he contaminado con las cosas que este mundo ofrece y he permitido que en áreas de mi vida se oculte el pecado. Hoy elijo la senda de tu voluntad para mi vida, de santidad y de honra. Elijo la bendición y no la maldición, elijo la vida que eres tú, Jesús; esa puerta estrecha y ese camino estrecho que me guiarán a la vida eterna, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 16 de octubre de 2022

Jesús, Único y Singular

 


Jesús, Único y Singular

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” Juan 1:1-5.

Todo el evangelio de Juan es una respuesta a la pregunta que muchos se hacen: ¿Quién es Jesucristo? La respuesta de Juan es: Jesús es Dios, es Singular y Único. El propósito de Juan es llevarnos a creer y a tener una comunión con Dios por medio de Jesucristo. Por eso es necesario entender quién es.

Es la Palabra única de Dios: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Jesús es llamado la Palabra, el Verbo, el Logos. Es el «memra» de las Escrituras hebreas, esta palabra tiene su equivalencia al griego con la palabra logos que es traducida al español como Verbo. Este vocablo «Logos» no puede ser explicado por la filosofía griega, sino por el tetragrama hebreo:

“YHVH” = Jehová. ¡Él es el Jehová! ¡Él es el Verbo! ¡Él es la Palabra viviente! ¡Él es el que es!

El Verbo o Palabra, es uno de los nombres más elevados y más profundos que se le da al Señor Jesucristo. Jesús es el Verbo, y este nombre reúne todo lo que fue dicho acerca de Jehová en el Antiguo Testamento. Jesús no sólo estaba con Dios al principio: “el Verbo era Dios”, lo que nos aclara que Jesús es Dios.

Es el único creador de todo: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). Por medio de Él, Dios hizo todas las cosas. Colosenses 1:16 dice: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

Es la única luz del mundo: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:4). La luz es un sinónimo de bondad y verdad y es más fuerte que la oscuridad. La oscuridad no puede prevalecer contra la luz.

Es el único transformador de vidas: “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13). Creer en Jesús significa la mayor y más significativa transformación: Dios nos hace hijos y nos recibe en su familia.

Es la única revelación de Dios: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

Pidamos al Espíritu Santo que nos dé entonces una fresca revelación de quién es Jesús, tener una comprensión más profunda de lo que significa ser hijos de Dios y así darlo a conocer a otros.  Oración.

«Amado Padre celestial, gracias porque te has revelado en la persona de Jesucristo lleno de gracia y verdad, por ayudarme a comprender que Jesús es mi Único Salvador que ha venido a darme luz y a transformar mi vida. Quiero tener un entendimiento más profundo de lo que significa ser tu hijo. Ayúdame a tener la claridad para decirle a otros quién es Jesús y cómo pueden conocerle. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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