jueves, 27 de enero de 2022

Pensar como Jesús

 


Pensar como Jesús

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Tenemos la mala costumbre de pensar erróneamente cuando vemos a alguien pasar por una dificultad; lo primero que hacemos es criticar o juzgar, pensar con malicia o condenando. Quizás pensamos qué pecado pudo cometer esa persona para que esté en esas condiciones, lo cual es una actitud muy común y humana, que incluso la podemos ver en los discípulos del Señor; en cierta ocasión ellos vieron a un ciego de nacimiento y lo primero que le preguntaron a Jesús fue quién había pecado para que estuviera en esas circunstancias, si quizá había sido él o sus padres, a lo que el Señor Jesús les responde según Juan 9:3 “Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Y dicho esto, sanó al ciego de nacimiento, por lo cual todas las personas que conocían que siempre se sentaba a mendigar, se sorprendieron de semejante maravilla.

Esto es lo que hoy Dios nos está diciendo, puede que así mismo pase con otras personas y aun con nosotros; es posible que el Señor permita diversas situaciones en nuestra vida, no por castigo o porque hayamos cometido un grave pecado, sino porque hace parte de su plan para manifestar su gloria a través de nuestra vida. Dice la Palabra de Dios que nadie conoce su propio corazón, solo Dios, así que ninguno de nosotros puede juzgar a los demás o auto juzgarse, por lo que nos es necesario esperar hasta que venga el Señor Jesucristo, quien aclarará lo oculto de las tinieblas, manifestará las intenciones de los corazones y dará a cada uno su recompensa (1 Corintios 4:5).

Por lo pronto el Señor nos está exhortando para que pensemos en todo lo bueno, todo lo justo, todo lo amable, todo lo puro, aquello en lo que haya alguna virtud y todo lo que sea digno de alabar. Dispongámonos para pensar como Jesús piensa y pidamos a Dios, en oración, que nos permita honrarlo y adorarlo, aún con nuestra manera de pensar como dice el Salmo 19:14 “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”   Oración.

«Señor, sé que muchas veces te fallo y que es un grave error pensar mal y apresuradamente; te pido que limpies mi mente y me permitas pensar como lo hace Jesús, en todo lo bueno, lo puro, lo justo, lo verdadero y en lo que haya alguna virtud. Perdona mi mala manera de pensar y transfórmala, para que sea de acuerdo con tu verdad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

miércoles, 26 de enero de 2022

Nuestro Dios incomparable

 

Nuestro Dios incomparable


“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Isaías 40:28

¿Habrá algo que podamos esconderle a Dios? ¿Será que existe algo imposible para Dios? ¿Puede haber alguna cosa que se escape del control o conocimiento de Dios? Ciertamente no, la Biblia nos describe a un Dios que todo lo sabe, que todo lo puede y que está en todas partes, pero lo mejor de todo, es que nos revela que, por nuestra fe en Jesucristo, nosotros podemos llamarle Padre, pues por el hecho de creer en la obra salvadora de su Unigénito Hijo hemos pasado a ser sus hijos adoptivos; hecho que nos confirma Efesios 1:5 que dice “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” y que, como leemos, esto ha sido por su inagotable amor y porque Él así lo decidió.

Pero, a pesar de todo lo que vemos, leemos, escuchamos y hemos experimentado, muchas veces nos quejamos, nos olvidamos y renegamos de Dios; le reclamamos por el hecho de estar pasando por situaciones difíciles o incómodas, pensando que el Señor se ha olvidado de nosotros, que no ha podido resolver nuestra dificultad o que simplemente no le importamos; a lo cual nuestro Dios hoy nos responde conforme dice su Palabra en Isaías 40:28 ¿no sabes que soy el Dios eterno, el creador del mundo, que no me canso y que mi inteligencia no hay quien la alcance?

El Señor hoy nos exhorta a que simplemente confiemos en Él. Muchas veces dudamos y reprochamos, pero ese es justamente el camino contrario para encontrar la bendición y misericordia de Dios; Él hoy nos promete que a los que lo esperamos y en Él confiamos nos dará nuevas fuerzas, levantaremos alas como las águilas, correremos y no nos cansaremos, caminaremos y no nos fatigaremos. No importa qué tan difícil o grande sea nuestro problema, Dios nos levantará y nos hará volar por encima de la más grande dificultad (Isaías 40:31).   Oración.

«Padre Celestial, gracias por revelarme tu poder y majestad sobre todo lo creado; pero así mismo me pides confiar y esperar en tu voluntad, pues eres soberano. Te pido me fortalezcas en el conocimiento de tu Palabra para entender cada vez más, lo alto, lo ancho y lo profundo de tu gran amor, y así pueda vivir en la paz de confiar en tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

martes, 25 de enero de 2022

Perfeccionados en la fe

 


Perfeccionados en la fe

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” Santiago 2: 19-22

Si bien el requisito para nosotros alcanzar bendición es creer, tener fe; esta fe se debe perfeccionar por medio de nuestras obras, si nosotros verdaderamente hemos creído a Dios, nuestro actuar debe mostrar o perfeccionar dicha fe. Si nosotros no le creemos a una persona nunca haremos lo que ella nos aconseja, pero si en verdad le creemos, procederemos a actuar de acuerdo con lo que nos habla; por ejemplo: si alguien nos dice, invierte dinero en este negocio que es bueno, y nosotros no creemos en sus palabras, nunca invertiremos; pero si una persona en la cual confiamos nos dice, invierte dinero en este negocio que es bueno, ¿cómo se evidenciará que realmente le creemos? Sencillamente, invirtiendo el dinero; si así no lo hiciéramos es porque realmente no le creemos.

Así también pasa con Dios, el Señor conoce nuestro corazón y sabe realmente si hemos creído o no. Por nuestra fe viene toda bendición; pero si nosotros no obramos de acuerdo con lo creemos es porque realmente no creemos. Como nos enseña nuestra lectura bíblica de hoy, hasta los demonios creen en Dios, pero a los que realmente les es contada su fe como actuar correcto, es a los que se disponen a obrar de acuerdo con lo que han creído, pues en el caso de Abraham que se dispuso a obedecer a Dios, dice la Escritura que fue realmente su fe la que le fue contada por justicia (Santiago 2:23). Si no hay fe no hay obras, si hay fe pero no hay obras realmente no hay fe o no es perfeccionada la fe, y si hay fe y hay obras es porque la fe fue perfeccionada por las obras; así las cosas, la fe es el motor de las obras y el origen de la bendición o recompensa de Dios.

Ahora bien, veamos un ejemplo de lo que nos dice Dios y que hoy en día es muy controvertido por la sociedad. El Señor nos dice por medio de su Palabra “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud” (Salmos 127:4). Si le creemos a Dios, ¿cuál debería ser nuestra obra?, ¿planificar durante toda la juventud? No, eso solo evidencia que realmente no le creemos a Dios, pero si nuestro obrar es disponer en Dios nuestros hijos permitiendo que sea Él en su tiempo quien nos los dé, entonces sería un acto de fe y se perfeccionaría nuestra fe. Así que, no olvidemos perfeccionar nuestra fe, porque Dios recompensará nuestro creer.  Oración.

«Padre bueno, gracias por enseñarme cada día la verdadera fe, esa fe que tiene evidencias, que se perfecciona a través de las obras; Señor, yo quiero que perfecciones mi fe, que me permitas en toda área de mi vida obrar de acuerdo con tu verdad; yo creo en ti, pero necesito mostrar por mis obras que realmente te creo, dame esa gracia por Jesucristo nuestro Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

lunes, 24 de enero de 2022

Predestinados para ser conforme a Cristo

 


Predestinados para ser conforme a Cristo

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:29

“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:13

Existe un plan innegable que Dios tiene con cada uno de sus hijos y es el que lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, es decir, a ser personas con su carácter, que lleguemos a la plenitud de ser como Él es; es un hecho que no se puede dudar, pero sobre todo que se puede lograr, y podemos preguntarnos ¿cómo puede ser esto posible, si a diferencia de Cristo, yo tengo pecado?

Pues bien, dice la Palabra de Dios en Gálatas 4:6 “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”

El mismo Espíritu que por nuestra fe en Jesucristo nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte, porque lo que era imposible para nosotros por nuestra debilidad, Dios enviando a Jesús en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en el cuerpo de Cristo (Romanos 8:3). Así que, si Cristo está en nosotros por medio de su Espíritu, nuestro cuerpo es declarado muerto para cometer pecado, pero nuestro espíritu vive para que obremos como Cristo, de manera justa y santa (Romanos 8:10).

Es decir que, nuestra realidad debe ser conforme a la verdad, si Dios dice que por su Espíritu podemos hacer morir las obras pecaminosas que nos piden nuestros malos deseos, es porque así debe ser, esa es la manera en que debemos vivir, “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Así que hermanos, la invitación es a que, por medio de la fe, del conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, todos lleguemos a manifestar en nosotros el carácter y la madurez espiritual de Cristo; para esto, claramente, debemos pasar más tiempo con Él, conociendo cada uno de sus hechos y sus palabras, y pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a practicarlas.   Oración.

«Poderoso Dios, tienes planes maravillosos de bendición con el propósito de manifestar tu gloria en nosotros; te alabamos y bendecimos porque en Cristo nos has predestinado para ser como tu Hijo, personas de fe y testimonio, justos y bondadosos; pedimos, como lo dice tu Palabra, que por medio de tu Espíritu nos ayudes a vivir para ti, declarándonos muertos al pecado, pero vivos para Dios, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

domingo, 23 de enero de 2022

Sacrificio aceptable y verdadero

 

Sacrificio aceptable y verdadero


“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17

A menudo fallamos, le fallamos a Dios por cometer pecado, y estamos tan alejados de Él que pensamos y queremos agradarle con sacrificios y obras que muestren externamente que tenemos un corazón que obedece a Dios. Buscamos aparentar o engañar a los demás y finalmente no conseguimos más que autoengañarnos. Creemos que las obras buenas que hagamos compensarán nuestro pecado, lo cual es completamente falso, porque como dice la Palabra de Dios hoy, Él no quiere y no acepta otro sacrificio por el perdón de pecados, que no sea un espíritu quebrantado y un corazón arrepentido y humillado delante de Él. Aún como creyentes en Cristo, que sabemos que el Señor pagó por todos nuestros pecados, debemos arrepentirnos y confesarlos conforme dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

El Señor siempre estará dispuesto a escucharnos y en Cristo Jesús perdonarnos, pero nosotros también debemos ir siempre a su presencia, reconociendo nuestra necesidad de Él e incapacidad de poder hacer algo más que nuestra humillación en oración, para poder encontrar su perdón y la comunión con Dios, pues claramente dice la Palabra en Mateo 5:3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Así que, si has fallado, si has pecado y de verdad estás arrepentido, no necesitas más que ir a tu cuarto, cerrar tu puerta y humillarte delante de Dios; tu Padre que te ve en secreto y conoce tu corazón te recompensará en público, te dará el perdón y la paz que tanto necesitas, y sin duda, tomará el control de tu situación para que se resuelva conforme a su buena, agradable y perfecta voluntad, la cual podrás encontrar y entender si tomas el hábito de escucharlo a Él, dice su Palabra “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira”. (Salmos 119:104).   Oración.

«Señor, te doy gracias por tu Palabra, pero te pido me des la voluntad para decidir creer totalmente en ella y que así se borren de mis pensamientos y de mi corazón los dichos y las costumbres erróneas aprendidas de otros hombres; que tu Santo Espíritu, que, por gracia mora en mí, me guíe a toda verdad y me ayude a vivir de acuerdo con tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

sábado, 22 de enero de 2022

¿Amamos a Dios?

 


¿Amamos a Dios?

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Juan 14:23

Aunque experimentar la presencia de Dios en nuestra vida debería ser parte de nuestro día a día, a menudo no es así, por lo general los afanes de la familia, el trabajo o el estudio, nos roban el tiempo con Dios y sin quererlo terminamos tomando decisiones y haciendo todo de manera individual, sin consultarle a Dios, y resulta que al poco tiempo por las consecuencias evidenciadas nos damos cuenta de que estamos caminando sin la dirección de Dios. Pero lo delicado de esto es que estamos dejando ver que en realidad no amamos a Dios.

El versículo de hoy nos dice que si nosotros amamos a Dios guardaremos su Palabra, entonces si en nuestro día a día no disponemos el tiempo para leer y meditar en lo que nos quiere decir Dios en cada momento y para cada situación, es porque en realidad estamos viendo a Dios como nuestra última opción, como el Dios que apaga nuestros incendios. No somos conscientes y no tenemos la voluntad para ceder el control de nuestra vida a Dios, sino hasta que se presente la más grave consecuencia o sintamos que todo se sale de nuestro control. Y esto es un error muy grande que estamos cometiendo, porque a pesar de que Dios tenga misericordia, escuche nuestro clamor e intervenga en la situación, sin duda vamos a tener que enfrentar las secuelas de nuestras propias y equivocadas decisiones.

Así que, hermanos, la invitación es para que amemos a Dios verdaderamente, que lo conozcamos por medio de su Palabra y aprendamos a tener una relación sincera con Él; si nosotros escudriñamos las escrituras nos vamos a encontrar con un Dios que por amor nos adoptó como sus hijos, nos cuida y bendice. Dios no es un ser lejano, Él ha decidido morar en cada creyente por medio de su Espíritu Santo para guiarnos al conocimiento de su verdad y así revelarnos su buena voluntad. El secreto para la bendición lo encontramos en su dirección (Salmos 25:12-13).  Oración.

«Amado Dios, cuántas veces me he alejado, he hecho lo malo por no escucharte. Te pido perdón porque conociendo tu voluntad he sido desobediente y me he apartado de tu verdad. Te ruego Señor en el nombre de Jesús que borres mi pecado y maldad y crees en mí un corazón limpio que te ame y se deleite en tus mandamientos, para gloria de tu Santo nombre, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

viernes, 21 de enero de 2022

Ser y hacer discípulos

 


Ser y hacer discípulos

«Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;» Juan 8:31

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén». Mateo 28:19-20

Como discípulos de Cristo, conocedores y hacedores de su Palabra, se nos ha encargado una gran misión: hacer discípulos para el Señor en todas las naciones; esta tarea se trata de enseñarle a las personas la Palabra de Dios con el propósito de que conozcan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; este conocimiento debe ser espiritual más que intelectual, pues los debe llevar a ser imitadores de Dios, a ser santos como Dios es santo y a reflejar a Cristo en sus vidas por medio del Espíritu Santo que mora en cada creyente.

Ahora bien, este tipo de discípulos que nosotros estamos llamados a hacer, primero se debe evidenciar en nosotros, porque para ‘hacer’ primero se tiene que ‘ser’. Para nosotros poder enseñar la palabra de Dios, primero debemos estudiarla y para impartir una enseñanza real y con autoridad, lo ideal es que primero la hayamos vivido; en la carta a los Hechos de los Apóstoles podemos notar cómo el escritor dice que había escrito las cosas que Jesús había comenzado a ‘hacer’ y a ‘enseñar’ (Hechos 1:1), y en Marcos 1:22 podemos leer lo siguiente “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Quiere decir, que las personas que escuchaban las enseñanzas de Jesús, notaban que lo que Él enseñaba lo practicaba y no era como los escribas que sus actos eran contrarios a sus dichos.

Así las cosas, la clave para nosotros poder ser verdaderos discípulos de Cristo y hacer discípulos como Él lo hacía, está en conocer, aceptar y declarar la siguiente verdad en nosotros: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20). Es decir, conocer, aceptar y vivir, que nuestro viejo hombre con tendencia al pecado murió con Cristo y ahora hay uno nuevo que vive para la gloria de Dios como Cristo; esto solo es posible si le cedemos el control de nuestra vida al Espíritu Santo permitiendo que sea Jesús a través de su Espíritu el que viva y se refleje en nosotros.

¿Y tú, ya eres discípulo de Cristo, y mejor aún ya haces discípulos para Cristo?   Oración.

«Padre Celestial, que el Espíritu de tu Hijo que mora en mí y el cual me permite llamarte Padre, sea el que haga morir en mí las obras que no vienen de ti, para que pueda vivir bajo tu dirección y propósito; te pido la gracia para reflejar a Cristo en mi vida y para enseñar tu Palabra con toda diligencia y autoridad, en el nombre de Jesucristo tu Hijo, amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito