sábado, 21 de agosto de 2021

No caigamos en vanas discusiones

 


No caigamos en vanas discusiones

“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”. 2 Timoteo 2:14-16

¿Para qué discutimos? Cuando contiendo con otras personas sobre palabras, temas y asuntos que nos llevan a la discordia y al enojo, la biblia dice que de nada aprovecha y si queremos llevar a otros a Cristo en vez de acercarlos a Él, los estamos alejando. Qué gran responsabilidad descansa sobre nuestros hombros, porque como creyentes debemos usar bien la Palabra de Dios y estar siempre preparados para presentar defensa de nuestra fe con mansedumbre. Se nos aconseja en 1 Pedro 3:15 “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

Nuestra actitud entonces debe ser de santidad y humildad. Se nos dan tres consejos: primero, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse”, en otras palabras, seamos celosos o diligentes para presentarnos a nosotros mismos diferentes delante de Dios, porque nos hemos conducido correctamente y crecido en el conocimiento de su palabra y en nuestro testimonio de vida. Segundo, “que usa bien la palabra de verdad”, indica que debemos hacer camino derecho para la palabra, sin desviarnos ni a izquierda ni a derecha, no enseñando otra doctrina diferente a la que el Espíritu Santo nos ha dado, discerniendo correctamente la verdad y captando su sentido. Y tercero, “evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”; las disputas de palabras destruyen las cosas de Dios, por eso debemos tomar consciencia de nuestro deber cristiano, ser vasos santos que se llenen de la plenitud de Dios para poder compartir sabiamente y con amor de Cristo.

La única manera de “santificar a Dios” es que se entronice en nuestros corazones. Como morada de su Espíritu debemos estar siempre listos para dar razón de nuestra fe en Cristo con humildad, no con arrogancia, sino con reverencia, con respeto a las personas y en el temor de Dios. Busquemos tener buena conciencia sin ser ofensivos al presentar nuestra fe a otros, nuestra conducta debe invitarlos a honrar y glorificar a Dios.

Si queremos ser obreros de Dios aprobados, debemos leer, estudiar y aprender la palabra de Dios, que es la única fuente de sabiduría, conocimiento y comprensión de las verdades supremas, que libertan, enriquecen a los que la buscan y es el más poderoso freno para el pecado, como nos recuerda el salmo 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. La palabra de Dios debe ser nuestra espada lista a la hora de hablar de Cristo y el arma más efectiva en nuestras batallas espirituales. ¿Estamos preparados para decirle a otros lo que Cristo ha hecho por todos en la cruz, con humildad, mansedumbre y santidad?    Oración.

«Señor Jesús, Tú eres el mejor ejemplo de mansedumbre, me invitas a que aprenda de ti que eres manso y humilde de corazón como la única manera de compartir mi fe a otros, para que se acerquen a ti y encuentren descanso para sus almas, se reconcilien con Dios Padre y sean encaminados a la gloria eterna. No permitas que entre en discusiones sin sentido, que me alejen de la piedad y aparten a las personas de ti. No quiero ser piedra de tropiezo. En Cristo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 20 de agosto de 2021

Contigo estoy para librarte

 

Contigo estoy para librarte


“No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová”. Jeremías 1:8

“Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”. Jeremías 20:11

El Señor, a través del profeta Jeremías, nos dice que “no temamos delante de ellos”; ¿Qué o quiénes pueden ser esos “ellos” para nosotros?, pueden ser problemas, personas, desafíos, enfermedades o emociones que nos están afectando y llenando de temor. Dios puede obrar de dos maneras, podrá librarnos de ellos inmediatamente o dejarlos por un tiempo para tratar nuestro corazón, formar nuestro carácter cristiano y manifestar su poder a través de nosotros.

Tenemos que entender que no importa quién se nos opone o qué nos atemorice, Dios sigue siendo nuestra defensa, como dice Isaías 54:15 “Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá”.

Y cuando esos “ellos” gritan frente a nosotros que “no podemos, que nos vencerán, entre otros”, es cuando debemos rendirnos ante la Presencia de Dios con la certeza de que Él va delante de nosotros como poderoso gigante. Moisés experimentó esto cuando dijo en Éxodo 33:14: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso”. Ser conscientes de que Dios nos rodea y nos protege, nos da la seguridad de su respaldo, de que está con nosotros y nos defiende. Recordemos Isaías 54:17 “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová”.

Dios estará allí como nuestro Redentor y nuestro Rey, escuchará cada grito de amenaza, de burla, cada palabra de desaliento y nos recordará que Él es quien pelea nuestras batallas; y que, así como David, podremos desafiar todo ataque en nuestra contra, como dice 1 Samuel 17:45 “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”. Nosotros los creyentes en el Nombre de Jesús, “seremos más que vencedores”.

Jesús ganó la batalla en la cruz y obtuvo la victoria sobre todo lo que quiere dañarnos y condenarnos; con su sangre derramada, anuló el acta de decretos en nuestra contra y estableció un nuevo pacto eterno que nos recuerda que somos libres y estamos a salvo en Él. Si estamos pasando por momentos de temor y angustia, apropiémonos de la promesa en Salmos 91:15 “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. No es solo que lo invoquemos, sino que creamos que vendrá en nuestro rescate y nos honrará. Cada vez que pasamos por un desierto Él adereza mesa, unge nuestra cabeza con aceite delante de nuestros angustiadores y nos libra. Él estará allí y honrará al que haya pasado la prueba.  Oración.

«Amado Señor Jesucristo, en momentos de debilidad, angustia, enfermedad e incertidumbre, no permitas que el temor se apodere de mí, recuérdame que Tú eres mi defensa y que como poderoso gigante vas delante de mí para protegerme y librarme. Tú venciste en la cruz, obtuviste la victoria por mí, por eso, en tu nombre enfrentaré todas mis batallas y soy más que vencedor. Gracias por darme la seguridad de tu Presencia. En Cristo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 19 de agosto de 2021

¡Cuán preciosa es, oh Cristo, tu misericordia!

 


¡Cuán preciosa es, oh Cristo, tu misericordia!

“Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti”. Isaías 54:9-10

Estos versos nos muestran el pacto de amor eterno de Dios con nosotros, el cual estableció hace miles de años cuando dijo que ninguna carne volvería a ser exterminada con un diluvio. Este pacto se basa en la eterna compasión del Señor, que nos expresa también en Jeremías 31:3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Su pacto de paz no lo quebrantará porque se cumplió en Jesucristo.

Dios es grande en misericordia y tardo para airarse, su fidelidad alcanza las alturas como dice el Salmo 36:5 “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes”. Él nos recuerda constantemente su consuelo y amor, porque un día se reunirá eternamente con nosotros para que disfrutemos de su eterna bondad; por eso, no debemos desesperarnos bajo las aflicciones ni perder la esperanza. Los montes serán estremecidos y se removerán, pero las promesas de Dios nunca serán quebrantadas por ningún suceso, por lo tanto, no debemos temer, confiemos en lo que dice el Salmo 46:1-2 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar”.

La misericordia de Dios hace que disfrutemos en abundancia de su justicia, bondad, refugio, bendición, vida y luz como dice el Salmo 36:7-9 “Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz”.

Animémonos a seguir adelante de la mano de nuestro Dios justo que cumplirá sus promesas. Entonces, cuando Jesús regrese, que no nos encuentre débiles en la fe. Recordemos lo que dijo en Lucas 18:8 “Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”  Oración.

«Señor Jesús, anímame hasta que Tú regreses, a pesar de los acontecimientos que están haciendo temblar a este globo terráqueo. Tú sabes todo lo que tengo que enfrentar mientras tránsito en este mundo; rodéame de tu misericordia y ayúdame a confiar en tu fidelidad que es nueva cada día. Por eso me quiero amparar bajo la sombra de tus alas, saciarme de la grosura de tu casa y abrevar del torrente de tus delicias, porque contigo está el manantial de la vida. Que sean tu justicia y tu misericordia para siempre en mí, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 18 de agosto de 2021

 


Jesús el Soberano de las naciones

“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”. Salmo 2:2-8

“Que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo”. Hechos 4:25-26

Este Salmo de David es un himno a Dios, quien es el Rey sobre todo y que realiza su dominio sobre la tierra por medio de su Ungido. El reino temporal de la línea davídica señala adelante hacia el reino eterno, cuyo rey será el Mesías Cristo. Entonces, este pasaje del antiguo testamento prefigura y apunta hacia la persona de Jesús, porque en Él se encuentra su pleno cumplimiento como Rey de reyes y Señor de señores.

Aquí se nos dice que los reyes de la tierra y príncipes aparecerán como los adversarios de Cristo, también los inconversos que van a ser incitados por Satanás, gobernador de este mundo, a atacar toda causa de Dios. Y esto es lo que estamos viendo en este tiempo, porque todos los gobiernos de este mundo, con sus ambiciosos y corruptos proyectos, están en contra de todas las verdades y preceptos cristianos, rompiendo las ligaduras de la conciencia y quitando en todo ámbito los mandamientos de Dios, oponiéndose al gobierno justo y santo del Señor.

Recordemos, por lo tanto, que toda potestad le fue dada a Jesús en el cielo y en la tierra, su trono está establecido por los siglos de los siglos, por lo que dice que Dios se reirá de todos los que se unan en contra de su Ungido, como dice “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira”. Así que, aunque se levanten poderes seculares que quieren proscribir el cristianismo, jactándose de que gobernarán el mundo, persiguiendo la iglesia porque la ven como una amenaza, como un estorbo moral y espiritual, no lo podrán lograr. No importa cuán desesperante se vean las cosas, todo permanecerá bajo el control total de Dios, porque Jesús dijo muy claro en Mateo 16:18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Cristo es nuestra Roca firme y nuestra esperanza segura.

Por muy difíciles que sean los tiempos que estamos viviendo, es momento de confiar y humillarnos delante de nuestro Dios, quien nos levantará, fortalecerá y avivará, aún en medio del caos que estamos pasando, porque la iglesia tiene las llaves que abre las puertas a Cristo, Él tiene sus ojos puestos en nosotros para guardarnos y darnos la victoria. Él sigue siendo el Señor Soberano, aunque el mundo se rebele contra Él. Como dice Isaías 40:22-23 “Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana” Oración.

«Gracias amado Padre porque todas las cosas están sujetas a Ti, aun en estos tiempos de tanta frialdad espiritual, rebeldía, odio y violencia de los hombres, Tú eres el que tiene el control y llevarás a cabo tu propósito de establecer tu reino eterno, justo y santo en esta tierra, por medio de nuestro Señor Jesucristo, a quien hoy alabo con todo mi ser, reconociendo su señorío y preparándome para su regreso como el poderoso y triunfante Rey, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 17 de agosto de 2021

Preparando nuestro corazón

 


Preparando nuestro corazón

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”. Esdras 7:10

Esdras era un sacerdote y escriba, versado en los mandamientos de Dios; como dice Esdras 7:11, Su deseo predominante había sido estudiar la ley divina y tenía presente los principios de Dios en su vida, por eso, tenía un vivo celo y amor por enseñarlos, a tal punto que su misión y propósito personal fue instruir, reformar y edificar al pueblo de Israel.

Hemos sido llamados por Cristo a enseñar a otros su Palabra, hasta que Él regrese, como dice Mateo 28:20 “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Esa es la labor de la iglesia militante en el mundo, que prediquemos y hagamos discípulos para el reino de Dios. Debemos estar dispuestos y preparados pidiéndole al Espíritu Santo, que es nuestro maestro por excelencia, que nos enseñe e instruya en la Palabra, para esa labor.

Llama mucho la atención cuando dice que “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar”, tres características que debemos fomentar para ser los maestros que el Señor quiere. Preparar el corazón es despojarse de todo esquema mental, toda lógica y razonamiento humano que impiden que nuestra mente sea moldeada y renovada por los pensamientos de Dios; esto requiere una vida de comunión e intimidad diaria con el Señor. Bien decía Pablo en Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

También Pablo aconsejando a Timoteo le dijo en 2 de Timoteo 2:15 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Para ser aptos en la enseñanza debemos ser diligentes en aprender. Se nos dice, que no solo Esdras estudió y profundizó en las Escrituras, sino que estuvo dispuesto a obedecerlas y cumplirlas y esto es esencial en la instrucción cristiana, pues no podemos hablar o enseñar lo que no practicamos.

Esdras enseñó tanto con su predicación como con su ejemplo. Esto debe motivarnos a que haya un deseo profundo en nosotros de impactar la vida de otras personas con la Palabra de Dios y con nuestro testimonio, dejando que el amor de Dios nos inunde al llevar sus enseñanzas como Jesús lo hacía, pero también debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.

Recordemos Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”. Preparemos entonces nuestro corazón, para que sea esa buena tierra, blanda, profunda y limpia que reciba la semilla de la Palabra de Dios, para que crezca en nosotros y podamos dar el fruto que el Señor espera.    Oración.

«Amado Señor, quiero que coloques en mí la triple intención que tuvo Esdras, de estudiar, cumplir y enseñar la Palabra de Dios; prepara mi corazón para recibir tus enseñanzas y dame mucho amor y celo por tus principios, para poder también enseñarlos a otros con ejemplo y sabiduría. Quiero impactar la vida de otras personas con tu Palabra, ayúdame a conocerla y vivirla, a ser no sólo un oyente, sino un hacedor de ella. En el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 16 de agosto de 2021

Como árbol plantado junto a corrientes de agua

 


Como árbol plantado junto a corrientes de agua

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmo 1:2-3

“Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre”. Salmo 52:8

Felices y bendecidos los que se deleitan en la Palabra de Dios, porque permanecen en Él y en sus principios, no basta con conocer su Palabra, hay que vivirla. El propósito de guardarla con abundancia, en nuestra mente y corazón, no es que acumulemos mucho conocimiento, sino que nuestro ser sea transformado, dejando que el Espíritu Santo llene y aplique sus enseñanzas en nosotros. Colosenses 3:16 nos dice “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Meditar significa susurrar, indica que debemos asimilar la Palabra, pensarla y aplicarla, porque en ella encontramos la felicidad de la vida.

Cuando estamos cimentados en la Palabra permanecemos siempre fructíferos, como el árbol plantado junto a corrientes de agua, que está siempre verde y no se marchita. Eso es lo que Dios tiene planeado para cada uno de nosotros, para que todo lo que hagamos esté lleno de gozo y propósito. No quiere decir que no afrontemos dificultades, sino que cuando vengan los problemas, la Palabra de Dios nos sostendrá firmes ante cualquier viento de adversidad, confiando siempre en la misericordia de Dios.

Hermanos, seamos como árboles plantados en los atrios de Dios, nutriéndonos constantemente en nuestra comunión diaria con el Señor, confiando que su Palabra es verdad y es infalible, con total confianza en sus promesas porque Dios nunca nos defraudará. Tenemos el potencial por medio del Espíritu Santo, de hablar vida, restauración, de hablar palabra de aliento que venga del corazón de Dios. Traigamos paz a los corazones angustiados como dice proverbios 12:25 “La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra”. Una buena palabra de Dios aplicada por fe, alegra al corazón.  Oración.

«Amado Dios, en tu Revelación está mi delicia y no hay sustituto para tu Palabra, ya que es mi sustento diario que me permite conocer de ti cada día más; me gozo en meditarla de día y de noche para poder hacer tu santa voluntad. Seré ejemplo de frescura y firmeza, y el fruto que dé será el resultado natural de estar unido a ti, mi fuente de vida. Ayúdame a permanecer en comunión contigo para tener siempre tu Palabra en mis labios para consolar, edificar y enseñar a otros, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 15 de agosto de 2021

Tocados por el poder de la cruz

 

Tocados por el poder de la cruz


“Más Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Mateo 27:50-53

“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”. Romanos 6:22

En el preciso instante en que Jesús murió sucedieron cosas extraordinarias, un terremoto que partió las rocas y abrió los sepulcros de personas creyentes que resucitaron y que después fueron vistas en la ciudad cuando Cristo se levantó de los muertos, y el velo del templo que se partió en dos. Esto tiene un gran significado espiritual para nosotros los que hemos creído en su muerte y resurrección. En primer lugar, en el santísimo lugar solo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año para hacer la remisión de pecados con la sangre de animales sacrificados y ofrecerla a Dios, por él mismo y por el pueblo.

Observemos que la cortina fue partida de arriba abajo, y no al contrario, implicando que fue rasgada por Dios y no hubo intervención humana. Ese velo es un símbolo del cuerpo de Cristo, cuando fue desgarrado sobre la cruz al pagar el castigo de nuestro pecado y con esto abrió el camino a la presencia de Dios. Ya no necesitamos de un intermediario, porque Jesús mismo es nuestro mediador y sacerdote y podemos acudir directamente al trono de Dios por medio de Él, como lo dice 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

El evento de que los sepulcros se abrieron y los cuerpos de muchos santos resucitaron, los cuales aparecieron y entraron a la ciudad después de la resurrección de Jesús, es relatado solo en el libro de Mateo, pero hubo muchos testigos de este acontecimiento, lo que da testimonio de que las palabras de Jesús se cumplirán en todo creyente cuando dice en Juan 11:25-26 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Si creemos en Jesús, tenemos una vida con Él por la eternidad.

Ese día, todos aquellos que se situaron debajo de la cruz de Cristo, como el centurión y los que estaban custodiándola, fueron tocados por el poder de la cruz y presenciaron estos hechos milagrosos pudiendo exclamar “en verdad este era el Hijo de Dios”. Esto es lo que Dios nos pide a nosotros los pecadores, que ocupemos un lugar bajo la cruz de Cristo y miremos lo que hizo por nosotros. Su obra fue perfecta, nos ha dado libertad, abrió la puerta de entrada al lugar santísimo para que podamos adorar a nuestro Padre y nos dio vida eterna para que la disfrutemos junto a Él.   Oración.

«Jesucristo, quiero colocarme bajo tu cruz y darte gracias por quebrantar tu cuerpo para derramar tu preciosa sangre en sacrificio por mis pecados y darme libertad para acercarme a la presencia del Padre; eres mi único mediador e intercesor ante Él. Abriste un camino nuevo para que pudiera llegar a Dios y me regalaste vida eterna; qué seguridad tan grande saber que tengo un destino eterno junto a ti. En Cristo Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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