lunes, 26 de abril de 2021

Despojaos del viejo hombre

 

Despojaos del viejo hombre


“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.” Efesios 4: 17-18

Recibir por fe a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador personal tiene para el creyente un significado de transformación de su vida, es el nacimiento de un nuevo hombre. “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:17-18).

Un nuevo hombre, debe vivir como hombre nuevo y, una nueva criatura como criatura nueva; “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4: 22-24).

Más aun, el Señor en su palabra nos manda: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas” (Isaías 43:18) aunque el enemigo siempre estará tratando de recordarnos nuestra pasada manera de vivir para hacernos sentir culpables y robarnos la bendición que nos dice: “Yo deshice como nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” (Isaías 44:22)

“Despojaos del viejo hombre” es un mandato a vivir en obediencia, con el temor de Dios en nuestro corazón, honrando y glorificando su nombre todos los días que Dios nos permita vivir. Recordemos siempre el propósito que Dios tiene para con nosotros al habernos escogido y llamado: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Isaías 43:7) Por tanto, para gloria de Dios debemos vivir, renovados en el espíritu de nuestra mente.  Oración.

«Santísimo Señor, Dios Padre Todopoderoso y Eterno, en el nombre de Jesucristo de Nazareth, te damos gracias porque en tu amor eterno con que nos has amado, enviaste a tu hijo unigénito para que ofreciera su vida y derramara su sangre en la cruz del calvario a la cual llevó todos nuestros pecados, culpas e iniquidades; y por la gracia que nos has dado en Cristo Jesús, al recibirle por fe, fuimos juntamente crucificados con Él y con Él juntamente resucitados, de modo que nuestro viejo hombre, crucificado quedó en la cruz del calvario y ahora somos nuevas criaturas en Cristo Jesús y como nuevas criaturas, sustentados por tu Santo Espíritu, vivimos para honra y gloria de Dios. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 25 de abril de 2021

Renacidos de simiente incorruptible

 


Renacidos de simiente incorruptible

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” 1 Pedro 1:23

Gracias a la santa Palabra de Dios, a la cual tenemos acceso ilimitado, se nos ha revelado la verdad y voluntad de Dios; en el versículo de hoy nos dice que nosotros hemos nacido de nuevo y esta vez no de una semilla corruptible, como lo es el nacimiento en la carne o de nuestros padres, sino de una incorruptible a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Si nosotros observamos el capítulo 1 del evangelio de Juan, podemos encontrar que “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” (Juan 1:1), “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14); es decir que, el verbo o la palabra de Dios es Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador, y a todos los que le recibimos y creemos en su nombre nos ha dado el derecho de ser hechos hijos de Dios, no engendrados de carne o simiente corruptible, sino de Dios (Juan 1:12-13).

Además, nos agrega el versículo de hoy que la Palabra de Dios vive y permanece para siempre, dándonos a entender que todo aquel que es nacido de Dios tiene vida eterna (Juan 3:16) porque ciertamente el hombre, dice la biblia, en su nacimiento de carne, es como hierba y su gloria como flor de la hierba, que se seca y se marchita; es decir, que en algún momento va a morir, pero la palabra del Señor permanece para siempre y de la misma forma todos los que creemos en ella (1 Pedro 1:24-25).

Hermanos, que bendición es saber esta Buena Noticia, que la Palabra fue hecha carne para que todo aquel que en ella crea sea hijo de Dios y tenga vida eterna. Nuestro llamado es a creer en Cristo y obedecer su verdad, transformar nuestra manera de pensar para conocer su voluntad. Así que, deseemos todos los días como niños recién nacidos la leche espiritual (la palabra) no adulterada, para que por medio de ella crezcamos para salvación (1 Pedro 2:2).   Oración.

«Dios bueno, te hiciste hombre y habitaste entre nosotros para mostrarnos tu gloria, gloria de tu Unigénito, lleno de gracia y de verdad; te pido Padre Santo, que nos permitas comprender tus maravillas y bondades para con nosotros, y así mismo nos des de tu gracia sobre gracia para predicarla a toda persona, gracias en el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 24 de abril de 2021

Sabiduría y disciplina en nuestra conducta

 

Sabiduría y disciplina en nuestra conducta


Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia,

Justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:1-7

Vivir una vida disciplinada y exitosa sólo se logra de la mano de Dios, sólo Él puede, a través de su Palabra, enseñarnos a hacer lo correcto y justo. Su Palabra es la que nos da inteligencia, conocimiento y discernimiento para tomar decisiones acertadas. Temer a Dios es reconocerlo con reverencia en nuestras vidas y es la base del verdadero conocimiento.

Temer a Dios es respetarlo y amarlo obedeciendo sus preceptos, porque su Palabra contiene consejos y enseñanzas morales que nos permiten ordenar nuestra vida y comportarnos de tal manera que nos vaya bien. Si le pedimos a Dios sabiduría y somos disciplinados en nuestra conducta podremos tomar buenas decisiones.

La sabiduría de Dios está entonces al alcance de todos los que le buscan, Él quiere que la pidamos y nos la dará abundantemente como dice Santiago 1: 5: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

Cristo habla por su palabra y por su Espíritu. Cristo es la Palabra y la Sabiduría de Dios, y nos es hecho sabiduría, como dice 1 Corintios1:24: “más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”.

La sabiduría siempre está buscando a las personas según Proverbios 1:20-21: “La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones”. En otras palabras, Cristo, que es Sabiduría, siempre está buscando a los hombres para que le conozcan y aprendan a ser sabios en su manera de vivir. Es decisión nuestra si permitimos que nos alcance, si le dejamos entrar en nuestro corazón para que nos llene de su conocimiento y poder así vivir conforme a su voluntad.  Oración.

«Señor Jesús, tú me dices en tu Palabra que pida en tú nombre creyendo y recibiré, te pido sabiduría y disciplina para poder actuar con prudencia, actuar en justicia, haciendo lo bueno delante de tus ojos, siendo sabio en mi comportamiento, agradándote en todo, y reverenciando tu Santo Nombre. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 23 de abril de 2021

Justificados por la fe

 

Justificados por la fe


“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.” Gálatas 3:24

Linaje de Abraham y herederos según la promesa de Dios, es lo que somos los creyentes en Cristo.

Hermanos, estamos en el tiempo de la gracia donde la salvación es un regalo de Dios para todos los que creen en Cristo (Efesios 2:8). Se ha acabado el tiempo donde el ser aceptos delante de Dios era por las obras de la Ley; dice la Palabra de Dios que esta Ley fue añadida por causa de las transgresiones hasta que viniera la descendencia a quien fue dada la promesa de fe, por lo cual, nos dice el versículo de hoy, que la Ley ha sido nuestra guía encargada de conducirnos a Cristo. Pero una vez venida la fe ya no estamos bajo ley, ya que todos podemos ser hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:19, 25-26).

Dios nos ve como a su unigénito Hijo gracias a que estamos revestidos de Él, hemos sido bautizados por el Espíritu en su cuerpo y ahora somos uno en Él, ya no hay varón ni mujer, esclavo ni libre, todos somos uno en Cristo Jesús (1 Corintios 12:13, Gálatas 3:27-28).

Lo que nos revela todo esto es que ahora, como hijos de Dios justificados por la fe y sellados por su Santo Espíritu, ya no estamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo, somos libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, solamente que no usemos esta libertad como pretexto para pecar, sino mejor sirvámonos por amor los unos a los otros porque toda la ley se cumple en esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:13-14). “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” (Gálatas 6:2).  Oración.

«Padre Santo, Tú eres incomparable y tu amor inagotable; te doy gracias por entregar a tu Hijo unigénito para hacerme justo delante de ti por mi fe en Él. Gracias Jesús por no rendirte en esa cruz. Gracias Espíritu Santo por revelarme a Cristo y su palabra de verdad. Dios, mi alma te alaba, gloria y honra a ti, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 22 de abril de 2021

El intercambio

 

El intercambio


“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29

¿Alguna vez hemos considerado nuestra relación con Dios como un intercambio?

Si reflexionamos en nuestra rutina diaria de comunión con Dios, nos damos cuenta de que nunca salimos igual de como entramos a su Presencia, y esto se debe a que nosotros siempre llevamos algo para entregar y a cambio recibimos lo que el Padre nos da; y es justamente lo que Dios quiere con nosotros, Él desea que aprendamos a confiar en Él de tal manera que le entreguemos cada uno de nuestros motivos y preocupaciones para a cambio darnos todo su amor que se extiende en paz, perdón, fe, gozo, provisión y mucho más.

Él nos dice, entrégame tus preocupaciones y yo te doy mi paz, pues su Palabra en Filipenses 4:6-7 indica “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Entrégame tus pecados que yo te doy mi perdón, es lo que nos revela a través de 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

No te quedes con tus cargas, entrégamelas y yo te doy mi descanso, es a lo que nos alienta en Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

Dame tu tristeza a cambio de mi alegría, es lo que nos dice en Salmos 42:5 “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”

Como vemos, es un intercambio muy beneficioso para nosotros; así que, es hora de reflexionar y ver qué asuntos de nuestra vida aún no hemos intercambiado con Jesús.  Oración.

«Papito Dios, indudablemente ser hallado por ti ha marcado un antes y un después en mi vida, no tenía nada y Tú me has provisto de todo, desde lo más mínimo hasta lo más grande y profundo, has restaurado todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo; por eso, Padre celestial, cada día vengo a ti con la certeza de la fe porque sé que seguirás obrando en mí hasta el día en que Cristo vuelva, gracias poderoso Dios, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 21 de abril de 2021

La unidad del Espíritu, parte 2

 

La unidad del Espíritu, parte 2


“Yo en ellos, y Tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:23

Iglesia, Cristo en nosotros con el fin de que el mundo conozca al Padre, su amor y su verdad. ¿Nos estamos ocupando en esto?

En la oración de Jesús por sus discípulos, pide al Padre 3 cosas muy importantes que debemos tener en cuenta:

Primero, pide que nos guarde con el fin de que seamos uno (Juan 17:11).

Segundo, que nos santifique con su Palabra de verdad (Juan 17:17).

Tercero, que seamos uno en el Padre y en el Hijo (Juan 17:21).

Pero también hay una cuarta que tiene que ver con el propósito por el cual el Señor ruega por nosotros, Él pide por aquellos que han de creer en Él por el mensaje que escuchen de nosotros (Juan 17:20). Precisamente con ese objetivo es tan ferviente la oración de Jesús, que sus discípulos vayamos al mundo a testificar de Él mostrando con cuánto amor nos ha amado el Padre para que los que crean puedan tener vida eterna, porque la única manera de tener esta vida es conociendo al único Dios verdadero y a Jesucristo a quien Él envió (Juan 17:2-3). Es lo que también llamamos, la gran comisión, ir y hacer discípulos por todo el mundo, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todo lo que Dios nos ha mandado (Mateo 28:19-20).

Entonces, queridos hermanos, preguntémonos lo siguiente:

Como iglesia e hijos de luz y miembros del cuerpo de Jesús ¿estamos gozando de su amor usando correctamente la Palabra de verdad para santificarnos? y ¿estamos glorificando al Padre unidos en el Espíritu dando a conocer a su Hijo?

Pues bien, nuestro Señor hoy nos exhorta, de manera entrañable, a amarnos como hermanos los unos a los otros, a no ser perezosos sino diligentes sirviendo al Señor con espíritu fervoroso y a mantenernos constantes en la oración (Romanos 12:10-12), así como también nos anima a permanecer firmes y constantes creciendo en su obra siempre, sabiendo que nuestro trabajo en Él no es en vano (1 Corintios 15:58).  Oración.

«Padre de la gloria, tu Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos tus hijos, discípulos de Cristo con la misión de glorificarte, llevando tu mensaje de salvación por todo el mundo; te pido, Padre Santo, que seas Tú fortaleciendo la comunión con nuestros hermanos en Cristo, por medio de tu Santo Espíritu, y así unidos a ti podamos cumplir con tu gran comisión, en el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 20 de abril de 2021

La unidad del Espíritu, parte 1

 La unidad del Espíritu, parte 1

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». Efesios 4:1-3

La paz es el lazo del Espíritu que nos mantiene unidos entre hermanos.

Donde hay discordias, envidias, pleitos, celos y demás obras de la carne, el Espíritu, evidentemente, no es el que está reinando en el corazón de las personas, sino su naturaleza pecaminosa y cuando esto sucede es imposible ponernos de acuerdo entre nosotros para glorificar a Dios.

Es por esto por lo que el Señor, a través del pasaje bíblico de hoy, nos ruega que vivamos como es debido y digno de nuestro llamado, es decir, como hijos de Dios y discípulos de Cristo. Nosotros, rescatados de nuestra vana manera de vivir y salvos por su gracia a través de nuestra fe en Él, ahora hemos sido creados en Cristo para buenas obras, las que Dios preparó para que andemos en ellas (Efesios 2:8-10); lo que quiere decir que, con Cristo habitando en nuestros corazones nosotros estamos perfectamente cimentados en amor y capacitados para conocer su amor que excede todo conocimiento y así ser llenos de toda la plenitud de Dios.

Ahora bien, todo esto es con el propósito de que lo vivamos verdaderamente, soportando los defectos y errores de nuestros hermanos con toda paciencia, humildad y mansedumbre, y con el fin de mantenernos unidos como un solo cuerpo en el Espíritu por medio de la paz.

Hermanos, Dios nos ha dado todo, su gracia, su amor, su misericordia y su Santo Espíritu sobre nosotros. Él nos ha capacitado para ser sus fieles testigos en todo el mundo, para que seamos luz y sal, para que llevemos fruto y para que los que no creen a Dios por nuestra conducta lo glorifiquen. Se nos pide mucho porque mucho se nos ha dado; así que, despojémonos de ese viejo hombre con sus malos deseos que no permiten la unidad del Espíritu y vistámonos del nuevo ser creado a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta, pura y basada en la verdad.   Oración 

«Papito Dios, tu Espíritu en mí te clama y te alaba; por tu buena voluntad me has adoptado como tu hijo en Cristo y ahora redimido de la esclavitud anhelo vivir para ti, guiado por tu Santo Espíritu haciendo morir las obras de la carne. Padre, que tu paz que sobrepasa todo entendimiento guarde mi pensamiento y mi corazón y el de mis hermanos en la fe, para que unidos en Espíritu te glorifiquemos siempre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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