lunes, 22 de marzo de 2021

¿Cristo está en tu hogar?

 

¿Cristo está en tu hogar?


«Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad […]. Y toda aquella generación también fue reunida por sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel». Jueces 2:6-10

Este pasaje nos habla de una generación que abandonó al Dios de sus padres; e increíble que los hijos de Josué, que experimentaron el cruce del Jordán y que sus abuelos vieron cómo el ejército de faraón quedaba hundido en las aguas del mar rojo, vieron el maná caer del cielo, el agua que brotó de la roca, la nube y la llama de fuego que los conducía, y no conocían estos prodigios. Fue una descendencia que la corriente del mundo los envolvió, generación que no conoció al Dios de los milagros, al Dios de la siembra y de la cosecha, al Dios de los ejércitos. La pregunta es: ¿quién es el culpable de no conocer al Dios de sus padres?, pues Dios dio la instrucción y dijo: «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas» Deuteronomio 6:6-9, estos padres no obedecieron el mandato de Dios.

Ahora echemos una mirada al interior de nuestra familia, ¿cómo están los cimientos en nuestro hogar? ¿Cristo gobierna nuestra casa?, pues el hogar es el sitio donde se cimentan las bases de la vida y solo se fortifican si, Cristo y su Palabra son el alimento diario que sacia el vacío del niño, del adolescente, del joven, del adulto y del anciano.

Padres, instruyan a los niños en las Escrituras porque de lo contrario se va a levantar una generación que se amolda fácilmente al mundo, a los placeres y al entorno. Hoy se vive una desconexión familiar, se vive en la misma casa, comen en la misma mesa, pero son unos completos desconocidos.

Ahora es la oportunidad y nunca es demasiado tarde para dejar que Jesucristo tome la dirección de nuestro hogar. Dice la Biblia: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican».   Oración.

«Amado Padre, en el nombre de Jesucristo y bajo la autoridad y gracia concedida por su gran amor, seré de bendición en mi casa, caminaré en rectitud y santidad, pues es mi responsabilidad llevar el mensaje de salvación a mi hogar y así mi descendencia será generación bendita y serán para tu servicio. Señor levantaré altar familiar para ti en mi hogar y será lugar de restauración. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 21 de marzo de 2021

Jesús es nuestra victoria

 

Jesús es nuestra victoria

“Yo Juan, vuestro hermano, y co


partícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”. Apocalipsis 1:9-11a

En esta porción de Apocalipsis encontramos la historia del apóstol Juan exiliado en la isla de Patmos cumpliendo una sentencia por predicar y dar testimonio de Jesús.

Tenía una edad avanzada y hacía muchos años que Jesús había ascendido a los cielos. El cristianismo en todo oriente estaba siendo perseguido con violencia, muchos creyentes y apóstoles habían muerto por causa del evangelio.

Humanamente, para los creyentes del primer siglo, esta prueba los superaba en muchos sentidos, quizás varios perdieron la esperanza y pensaron que no era suficiente seguir caminando con Cristo, veían la promesa de su regreso muy lejana y su fe se estaba debilitando. Pero el apóstol Juan nos da un ejemplo grandioso de perseverancia, al encontrar consuelo en la presencia del Señor, pues se hallaba orando fervientemente, a pesar de las circunstancias, cuando Jesús se le presenta, no como el humilde carpintero, sino como Dios en toda su gloria y le dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”, en otras palabras ‘yo soy tu todo, yo soy tu victoria’ y le muestra el futuro para su iglesia, dándole la revelación del futuro.

En medio de las situaciones difíciles que estamos atravesando, el señor Jesucristo es suficiente para que sigamos caminando cada día, porque Él es la esperanza que vive para siempre, Él venció la muerte y triunfó en la cruz dándonos una victoria eterna y perfecta para que estemos seguros en Él. Su Palabra nos dice en Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

Si, somos más que vencedores cuando estamos en Cristo Jesús. Entonces ¿a qué tememos? Si ya Jesús venció todas las cosas, venció la tentación, la enfermedad, la pobreza, al mundo, a la muerte. Él soportó toda la injusticia humana para darnos vida y eternidad. Si ya somos vencedores entonces ¿quién le puede quitar la victoria a quien ya la tiene?     Oración.

«Señor Jesucristo, te doy gracias porque tú eres más que suficiente para mantenerme fortalecido en todo momento. Viniste a vencer al mundo y aunque hoy afronte situaciones difíciles, puedo encontrar gozo en la victoria que me diste sobre todas las cosas, con tu muerte en la cruz. Ayúdame a recordar mi identidad en ti y a entender que “soy más que vencedor” por medio de ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 20 de marzo de 2021

Jesús llevará su iglesia (Parte 1)

 

Jesús llevará su iglesia (Parte 1)


«Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» Hechos 1:6-11

Después de la Resurrección Jesús permaneció con sus discípulos cuarenta días dándoles instrucciones y hablándoles acerca del Reino de Dios, para luego ascender al cielo frente a la mirada de sus discípulos. Estos, atónitos y con sus ojos puestos en el cielo, reciben la más alentadora promesa, que Jesús vendrá, así como le habían visto subir al cielo, pues Jesús mismo lo había dicho: «Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» Juan 14:3.

En la agenda de Dios hay un día y una hora programada para llevar a su iglesia con Él, viene por aquellos que conforman el cuerpo de Cristo, su iglesia, aquellos que han lavado sus pecados en la sangre del Cordero, aquellos que han nacido de nuevo reconociendo y aceptando a Jesús como su único y suficiente Salvador.

La pregunta es: ¿Estás listo para irte con el Señor? ¿Has recibido a Jesucristo en tu vida? Dice la biblia en Juan 1:11 «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron». Es sorprendente cuando Jesús entró a Jerusalén montado en un borriquito en medio de voces de júbilo, en tanto en la sinagoga, los ancianos y maestros de la ley, predicaban que vendría el Mesías prometido en las Escrituras, a redimir a su pueblo, sin entender que ese mesías ya caminaba por las calles de Jerusalén.

Así están muchos hoy, embebidos en la rutina, afanados por la vida, saturados con la codicia, hundidos en el pecado, sin darse cuenta que Jesucristo está llamando a la puerta de su vida, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad; Dios quiere salvar a toda la humanidad, por tanto, confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tu corazón que Dios le levantó de los muertos y serás salvo.

Hermano, Jesucristo viene por su iglesia para estar con Él por toda la eternidad.   Oración.

«Amado Padre, doblego mi corazón ante ti, arrepentido de todo pecado y maravillado de tu grandeza y de cuán perfecto eres. Sé que llegará el tiempo final y la puerta se cerrará, te ruego por los míos que aún no te han recibido, toca su corazón para que te busquen y sean librados del terrible día. Por mi parte, quiero mantenerme puro en tu presencia, creyendo que me iré contigo, seré transformado y vestido con vestidos resplandecientes. Señor Jesús, espero tu regreso. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 19 de marzo de 2021

Restaura tu relación con Dios

 


Restaura tu relación con Dios

«Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado» Salmo 32:5

«Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» 1 Juan 1:9

Es maravilloso recibir libertad después de estar en prisión, y hemos sido liberados de la ley del pecado y de la muerte, quienes hemos creído en la obra de Jesús en la cruz. Si aún a pesar de esta gran verdad estamos atados al pecado, apresurémonos hacia Jesucristo con arrepentimiento y en Él encontraremos el perdón.

Colosenses 3:5-9 dice: «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; […] Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos». Esto de despojarnos o de hacer morir en nosotros parece algo fácil, pero siempre terminamos haciendo lo contrario y por consiguiente alejándonos de Dios. Cuando esto suceda, reconoce tu debilidad, confiesa tu pecado y vuelve al Camino que es Jesucristo.

Reconocer y confesar nuestros pecados restaura la comunión con Dios. Confesar el pecado significa apresurarse a ir al Padre a través de Jesucristo y apartarse de todo mal. No debemos negar, ni encubrir, ni ocultar el pecado, pues Dios lo ve todo.

Ahora, si nos sentimos no merecedores del perdón y la gracia divina, recordemos la parábola descrita en Lucas 15, el hijo pródigo, quien cambió el amparo de un padre benigno para ir a caer bajo un patrón despiadado y cruel, donde no podía ni siquiera comer la comida de los cerdos los cuales cuidaba. Este hijo, «volviendo en sí», recapacita sobre su mal proceder y sabiendo que en casa de su padre hay abundancia y bienestar, regresó sucio y maloliente a su hogar. Esperaba recibir un trato como un criado más, pero su padre le recibió con sus brazos abiertos, le expresó su amor, le puso ropas nuevas, un anillo en su dedo, calzado a sus pies y el mejor banquete para celebrar su regreso.

Esto nos muestra el gran amor de Dios, Él quiere restaurar la comunión cuando hemos fallado y es necesario arrepentimiento y confesión, pues el perdón de los pecados presentes, pasados y futuros fue un asunto consumado en el Gólgota hace más de dos mil años; ahí, todos los pecados fueron perdonados.  Oración.

«Amado Dios, jamás quiero ocultar mi pecado, ni encubrirlo, porque delante de ti nada está oculto. Tampoco quiero culpar a otros por mis faltas, pues soy responsable de lo que hago; hoy reconozco mi maldad y confieso ante ti mi debilidad, ayúdame Señor. Te agradezco Padre, porque tu Hijo Jesús cargó con todos mis pecados para darme el perdón. Me apropio de esta bendición y que sea restaurada mi relación contigo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 18 de marzo de 2021

El toque de su amor

 

El toque de su amor


“Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”. Hechos 9:13-16

Un destello de la presencia de Dios, un toque de su amor, puede transformar todo lo que somos y nunca volver a ser como antes. Eso le pasó a Saulo cuando se abandonó ante el amor perfecto de Jesucristo, ese amor que le dio la segunda oportunidad. Rompió las cadenas que lo oprimían: el legalismo, el orgullo y el odio y se convirtió en Pablo, el más grande evangelista de todos los tiempos.

Y ese toque no sólo fue para Saulo sino para Ananías que tuvo un comportamiento fraternal con Saulo, aun sabiendo lo que era él, antes de ser llamado, pero esa es la esencia del evangelio; en Cristo, podemos reconciliarnos no sólo con Dios sino con los demás.

Y si ya hemos sido libres, el consejo de Pablo es permanecer en esa libertad y no volver a la esclavitud como dice Gálatas 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud”.

Cuando Dios nos rescata de nuestra antigua vida de esclavitud y rompe las ligaduras que nos atan a este mundo, a nuestra propia carne y a Satanás, somos libres y nos equipa con una nueva naturaleza espiritual para cumplir con su llamado, para ser instrumentos de bendición como lo fue Pablo. El apóstol nuevamente nos aconseja en Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Solo el toque del amor de Dios puede cambiar nuestra mente y corazón para levantarnos en alabanza a Dios por todo lo que hizo por nosotros al rescatarnos. Nunca debemos olvidar el momento en que fuimos liberados por el amor de Jesús, sino que debemos reverenciar a Aquel que hizo que todo lo imposible en nosotros, fuera posible.    Oración.

«Señor dame un corazón agradecido y humilde para reconocer lo que hiciste por mí, al rescatarme de mi esclavitud y darme libertad espiritual. Se que estaba atado al mundo, a mi carne y al enemigo, pero rompiste mis cadenas para que obedeciera a tu llamado y poder ser ahora un instrumento de bendición. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 17 de marzo de 2021

Predica a tiempo y a destiempo

 

Predica a tiempo y a destiempo


«Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras» Proverbios 24:11-12

Si un hombre sabe que en su vecindario hay una bomba que va a explotar, ¿será que sale corriendo solo, sin avisar a sus vecinos que la muerte se avecina? Esta situación se asemeja en el ámbito espiritual, cuando a nuestro lado pasan algunos caminos a la muerte, es decir, a la condenación eterna y muchos no hacemos nada para librarlos.

Dios ha dado una misión a todo creyente: «…y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándole en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación». 2 corintios 5:18b-19

La reconciliación une a Dios y al hombre ya que las iniquidades han generado división entre el hombre y Dios. Pero Dios mostró su amor al darnos a su Hijo como el Camino de reconciliación. Por tanto, «El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» 1 Juan 5:12

Somos nosotros los encargados de dar testimonio de Cristo ahora mismo, porque el tiempo pasa apresurado y puede ser demasiado tarde para muchos. Alguien contó: “visité a un familiar que estaba enfermo y dije: mañana le hablaré de Cristo y esa misma noche murió el enfermo y un gran remordimiento me invadió por haber desaprovechado la ocasión de haberle compartido acerca de la vida eterna”.

Es Dios quien sopesa, y examina los corazones. En esos casos en los cuales sabemos que no hemos realizado lo que deberíamos, lo único que nos queda es la firme convicción de llevar las buenas nuevas de salvación a tiempo y a destiempo, y cumplir con la palabra que dice: Libra a los que son llevados a la muerte y que van en camino de destrucción.

La historia de Ester es un buen ejemplo de alguien que liberó a su pueblo que estaba con sentencia de muerte. El valor de Esther salvó a su gente, incluso cuando hubiera sido fácil para ella ignorar la necesidad o decir: ciertamente no lo sabía.

Hermanos, no seamos indiferentes con los que se dirigen hacia la muerte, ignorando el mal que rodea. No podemos cerrar los ojos y apartar nuestro rostro de tanta iniquidad, es tiempo de evangelizar, pues Dios pagará al hombre según sus obras.   Oración.

«Padre Amado, Tú eres soberano, omnisciente, omnipotente y actúas con justicia, por ello, ante tanta perdición del mundo, con firmeza llevaré el mensaje de salvación, anunciaré la palabra de reconciliación dada por ti, pues la recompensa viene de tus manos. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 16 de marzo de 2021

Integridad en todo tiempo

 


Integridad en todo tiempo

«Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?» Job 1:8

Aquí encontramos la mejor definición de integridad de un ser humano, pues nuestro servicio a Dios no será íntegro, si nuestra vida no es recta y apartada del mal. La integridad es la manifestación de una vida interior en santidad y rectitud.

Satanás le argumenta a Dios «¿Acaso teme Job a Dios de balde?», en otras palabras ¿quién no va a ser íntegro cuando es bendecido?, pero esto no es cierto, pues lo vemos en el pueblo de Israel, cuando más bendecido fue, más se apartó de Dios. La biblia nos muestra varones íntegros como el profeta Daniel. Leemos en Daniel 6:4 «Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él». El profeta Daniel perseveró en lo que había decidido: no contaminarse y seguir fiel a Dios a pesar de las pruebas, personas y circunstancias. Cuando vino el momento de la prueba Dios le guardó, no lo libró de ir al foso de los leones, pero no lo dejó ir solo, Dios estuvo con él y cerró la boca de las fieras para que no le hicieran daño. La integridad nos asegura la presencia del Señor en medio de las pruebas, así como también su protección.

Caminar en obediencia con Cristo es fuente de integridad, dejando que el Espíritu Santo guíe a toda verdad. David decía: «¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino» Salmo 15:1-3. También David decía: «en la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa» Salmo 101:2b, y esto por la sencilla razón de que es en casa donde manifestamos nuestra verdadera personalidad y lo que realmente somos.

Hermano, que hoy sea el día de renunciar a toda falsedad, a deshacerse de toda doble identidad y doble moral, a vivir en Integridad cueste lo que cueste y marcar la diferencia en medio de un mundo corrupto y lleno de mentira.   Oración.

«Padre Amado quiero permanecer en comunión contigo, tener una vida ferviente de oración, para llevar una vida de integridad y llenar mi corazón de tu Palabra; por tanto, examina mis íntimos pensamientos y mi corazón, pruébame y mira si en mí hay camino de perversidad y guíame. Ayúdame en mis debilidades para caminar en rectitud y procurar lo bueno delante de tus ojos. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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