lunes, 8 de marzo de 2021

Llamados a vivir intachables

 

Llamados a vivir intachables


«Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación» 2 Pedro 3:1-4

Pedro les dice, que esta es la segunda vez que les escribe sobre esto y es el tema de la segunda venida del Señor y la promesa de cielo nuevo y tierra nueva.

Pedro hace una recomendación bien fuerte para que los creyentes no caigan en el problema de seguir pensando como en el primer siglo que decían: «desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación», o sea han pasado tantos años y el Señor no ha venido, entonces quién asegura que vendrá, a lo mejor solo sea una promesa y no realidad, pero Pedro vuelve y dice en 2 Pedro 3:9-10: «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas».

Dios quiere que ninguno perezca, y esto no solo por misericordia de los inconversos sino como lección del modo en que debe vivir el cristiano en este tiempo. Por tanto, hay que tomar decisiones radicales como creyentes y como iglesia: Así como Pablo dijo: ¿Qué quieres que yo haga Señor? Es tiempo de cambiar nuestros planes, por los planes de Dios; la obra del Señor continúa y hoy más que nunca la iglesia debe pararse en la brecha; el enemigo no debe poner bozal a nuestra boca, ni impedir que sigamos compartiendo como hermanos.

En estos momentos últimos y difíciles en el mundo, no podemos seguir viviendo igual y Pedro lo escribe en los versos siguientes: «Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios» 2: Pedro 3:11-12a

«Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz». 2: Pedro 3:14

Hermanos, es hora de vivir intachables, aprobados y en santa y piadosa manera de vivir, cumpliendo los principios como mayordomos fieles de sus bienes, pues está pronta la segunda venida del Señor.    Oración.

«Amado Padre, en estos tiempos últimos y difíciles, donde se vive en un mundo convulsionado, te ruego me ayudes a someterme a tus planes, a permanecer en santa y piadosa manera de vivir, irreprensible, sin mancha, cumpliendo con todos tus principios, predicando tu palabra y haciendo tu santa y perfecta voluntad que es buena y agradable. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 7 de marzo de 2021

Dirección y revelación

 


Dirección y revelación transmitidas por el Espíritu Santo

«Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios» 1 Corintios 2:9-10

Todos los días recibimos información a través de nuestros sentidos, pero Pablo nos dice que hay ciertas cosas que no podemos concebir o dilucidar por medio del ojo y del oído humano, ni aún por medio de la imaginación, del pensamiento o del raciocinio. En otras palabras, hay cosas que uno nunca puede obtener por medios humanos, las cuales Dios ha preparado para aquellos que le aman y sólo el Espíritu de Dios las puede enseñar. En la Biblia se puede aprender historia, poesía, oraciones, etc., pero las verdades espirituales, los secretos de Dios, son revelados por medio del Espíritu Santo, sólo Él nos las enseña. Jesús dijo en Juan 16:13, «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad». Esto es, que hasta que el Espíritu de Dios no nos revele las cosas de Cristo, viviremos vidas vacías.

Entonces, el paso a seguir, es ser lleno del Espíritu Santo y esto no es un acto de una sola vez, es producto de una relación continua, una búsqueda perpetua de Dios. 2 corintios 3:18b dice: «…, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor». Esta transformación se hace día a día como resultado de vivir una vida conectada al Espíritu Santo y tener un papel activo en el caminar con Dios. Dice la biblia en Lucas 11:13 «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» Así que, Pide la presencia del Espíritu Santo en tu vida, que Dios te la dará y él guiará tus pasos.

Así como guió a Pablo en su experiencia de vivir en el Espíritu; ejemplo de ello es cuando el Espíritu Santo da instrucciones claras y precisas a Pablo para que no predique en Asia, y cuando intentó ir a Betania, no se lo permitió. Así mismo ocurrió con Felipe a quien lo guia por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, por allí iba un etíope, tesorero de la reina de Etiopía, que había venido a Jerusalén para adorar y Felipe lo encuentra, le predica el evangelio y lo bautiza; luego, el Espíritu Santo arrebata a Felipe y lo lleva a anunciar el evangelio en todas las ciudades. Es verdad, el Espíritu Santo guía tus pasos.

Hermano, qué fascinante es vivir en la sobrenaturalidad de Dios, pues el mundo espiritual es real y divino.   Oración.

«Amado Padre, llena mi vida de tu Santo Espíritu, de lo sobrenatural, para seguir actuando con poder en el mundo natural, para poder predicar tu Palabra a tiempo y a destiempo. Para orar con denuedo, para adorarte y alabarte con todo el corazón, para que se abran caminos y sendas donde no las hay. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 6 de marzo de 2021

El amor que sobrepasa todo conocimiento

 

El amor que sobrepasa todo conocimiento


«Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» Efesios 3:14-19

Esta porción bíblica es una gran oración de Pablo con una actitud extraordinaria, dobla sus rodillas ante el Padre y entra en una cálida y estrecha relación con el Señor Jesucristo. Este es un acto digno de imitar, pues aún el Señor Jesús cuando entró en el jardín de Getsemaní cayó en tierra sobre su rostro.

El apóstol oró por los creyentes, para que Dios les dé conforme a las riquezas de su gloria, y hace varias peticiones. Primeramente, pide que los creyentes sean fortalecidos con poder en lo íntimo de su ser por su Santo Espíritu. El área espiritual del cristiano necesita oración y poder del Espíritu de Dios para crecer en la gracia y desarrollarse hacia la plena madurez. Si hoy te sientes débil, enfermo, triste y solo, doblega tu corazón delante del Señor, arrodíllate y has oración, pues el Espíritu Santo te dará poder y gracia. Solo Jesucristo venda tus heridas y te da sanidad y nuevas fuerzas.

Luego, Pablo pidió que “Cristo habite por la fe en vuestros corazones”. Esto involucra tener en la mente los pensamientos del Señor, tener la certeza que Cristo habita en el corazón por la fe en Él, y con seguridad afirmar: «ya no vivo yo, más vive Cristo en mí» (Gálatas 2:20). Por tanto, no estamos solos, tenemos la mejor compañía, la presencia de Cristo en nosotros.

Pablo continuó orando para que los creyentes pudiéramos conocer las dimensiones del amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, para que estuviésemos arraigados y cimentados en amor, que conociéramos la infinita extensión del amor de Dios, que seamos capaces de comprender cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de esa fuente de amor. Solo el Espíritu Santo nos puede guiar a esa gran experiencia del amor de Cristo, que al ser infinito, va más allá del entendimiento humano, pero podemos disfrutar y deleitarnos en ese gran amor.

Hermanos, Dios nos ama con amor eterno e infinito, dejémonos seducir de ese perfecto amor y seremos llenos de toda la plenitud de Dios.  Oración.

«Padre Amado, que tu Santo Espíritu dirija mi ser, dirija mi vida y me enseñe a conocer, vivir y disfrutar la gran dimensión de tu amor, pues tu amor no tiene límites, tu amor es eterno, es incondicional, en tu amor encuentro paz y fortaleza a mi alma. Solo en tu amor puedo vivir tu plenitud en todo y en las riquezas de tu gloria. Gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 5 de marzo de 2021

Estad quietos

 

Estad quietos


«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra» Salmo 46:10

Los seres humanos, por lo general somos individuos activos y muchos hiperactivos, haciendo cosas de manera inquieta y ansiosa, por lo que, el estar quietos, puede resultar difícil y aun mayormente en tiempos de tormenta. Es así como lo acelerado de nuestras vidas hace imposible que escuchemos lo que Dios quiere decirnos. Así mismo sucede con la oración, podemos orar por horas y solo nosotros somos los que hablamos y no dejamos el tiempo de silencio para escuchar la voz de Dios.

Entonces, ¿qué tengo que hacer? En primer lugar, apártate de la turbulencia exterior que bloquea el poder de sentir la presencia de Dios, silencia tu mente y en la calma de tu alma sentirás que Dios está contigo, pues la calma no significa que la tormenta se haya ido, significa que puedes continuar por encima de sus efectos, porque sabes en quién has confiado y quien tiene el control de tu vida.

Por tanto, pasa tiempo con Dios y escucha su voz. Él te revelará grandes verdades, te revelará sus secretos, si sólo te quedas quieto delante de Él.

Por un momento, examina tu vida, ¿la vives con mucho afán y no has aprendido a escucharlo? Cuando eleves tu oración, es el momento de afinar tu oído. Aunque Él no responda en ese preciso momento, lo hará a su debido tiempo, solo presta atención, Dios te hablará en el momento apropiado, pues usa las circunstancias y las personas para hablarnos. Pero la mejor manera en que Dios nos habla y nos responde es a través de su Palabra. Él se manifestará majestuosamente en tu vida y así conocerás que es Dios, el único Ser Supremo que creó los cielos y la tierra, quien será exaltado entre las naciones y enaltecido en toda la tierra.

Hermanos, en la quietud de tu alma escucha esa dulce, tierna y divina voz del Omnipotente Dios que te dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” Oración.

«Amado Dios, cada mañana me presento delante de ti, afinando mi oído a tu divina voz, pues tu palabra es vida y alienta mi alma, tu palabra es dulce miel a mi boca, es lumbrera a mis pies y luz a mi camino. Padre, quieto esperaré en ti, rindiendo mi vida en completa sumisión. Amén.  Un nuevo corazón

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal» Proverbios 4:23-27

Quién no se ha encontrado en un camino sin salida, rutinas, hábitos arraigados, malos pensamientos, vicios, complejos, ataduras, palabras soeces, pasiones desordenadas, conflictos y tormentos; todas estas cosas son prisiones de la vida egocéntrica, de las que el hombre no puede o no sabe cómo liberarse. Si bien es cierto que el creyente lucha contra un mundo impío y contra Satanás, éstos no son sus mayores enemigos, sino que el gran problema reside dentro de sí mismo, puesto que abre o cierra su corazón a Dios.

Jesús enseñó sobre los asuntos de la vida, enfatizando el tema del corazón del ser humano, pues el corazón es, sin lugar a dudas, el punto crucial de todo asunto y un nuevo corazón no se logra por arte de magia, sino que es el fruto de la fe en Cristo.

Un escritor dijo, “ninguno de los métodos más avanzados de la ciencia y del análisis humano actual, puede soltar al hombre de sus ataduras reales; y eso es porque ignora la fuente del problema humano. El problema está en el corazón, en un ego innato y voraz. El egocentrismo, está en el fondo de las prisiones que el hombre crea para sí”.

La Palabra de Dios tiene las respuestas a los males de la humanidad, pues los problemas reales del hombre son espirituales; por tanto, consagra a Dios tu mente, tus sentidos, tus meditaciones, tus motivaciones, tu voluntad y tus afectos. Abre el corazón a Jesucristo, recíbelo como tu liberador y doblega tu cerviz delante de él, para que él gobierne tu vida. En Ezequiel 11:19-20 dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Pues Dios y su Palabra son la solución al egocéntrico corazón del ser humano.

Hermano acude confiadamente a Dios, Él está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza, pues solo Él da un nuevo corazón.  Oración.

«Señor Jesucristo, dispongo mi corazón y mi mente para que gobiernes mi vida he impregnes tu palabra en mí, para no pecar contra ti. Ayúdame a liberarme de tanta atadura egocéntrica y que pueda tener un nuevo corazón y un espíritu recto dentro de mí para poder hacer tu santa, perfecta y agradable voluntad.  Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 4 de marzo de 2021

Un nuevo corazón

 

Un nuevo corazón


«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal» Proverbios 4:23-27

Quién no se ha encontrado en un camino sin salida, rutinas, hábitos arraigados, malos pensamientos, vicios, complejos, ataduras, palabras soeces, pasiones desordenadas, conflictos y tormentos; todas estas cosas son prisiones de la vida egocéntrica, de las que el hombre no puede o no sabe cómo liberarse. Si bien es cierto que el creyente lucha contra un mundo impío y contra Satanás, éstos no son sus mayores enemigos, sino que el gran problema reside dentro de sí mismo, puesto que abre o cierra su corazón a Dios.

Jesús enseñó sobre los asuntos de la vida, enfatizando el tema del corazón del ser humano, pues el corazón es, sin lugar a dudas, el punto crucial de todo asunto y un nuevo corazón no se logra por arte de magia, sino que es el fruto de la fe en Cristo.

Un escritor dijo, “ninguno de los métodos más avanzados de la ciencia y del análisis humano actual, puede soltar al hombre de sus ataduras reales; y eso es porque ignora la fuente del problema humano. El problema está en el corazón, en un ego innato y voraz. El egocentrismo, está en el fondo de las prisiones que el hombre crea para sí”.

La Palabra de Dios tiene las respuestas a los males de la humanidad, pues los problemas reales del hombre son espirituales; por tanto, consagra a Dios tu mente, tus sentidos, tus meditaciones, tus motivaciones, tu voluntad y tus afectos. Abre el corazón a Jesucristo, recíbelo como tu liberador y doblega tu cerviz delante de él, para que él gobierne tu vida. En Ezequiel 11:19-20 dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Pues Dios y su Palabra son la solución al egocéntrico corazón del ser humano.

Hermano acude confiadamente a Dios, Él está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza, pues solo Él da un nuevo corazón.  Oración.

«Señor Jesucristo, dispongo mi corazón y mi mente para que gobiernes mi vida he impregnes tu palabra en mí, para no pecar contra ti. Ayúdame a liberarme de tanta atadura egocéntrica y que pueda tener un nuevo corazón y un espíritu recto dentro de mí para poder hacer tu santa, perfecta y agradable voluntad. Amén  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 3 de marzo de 2021

El tiempo es de Dios

 

El tiempo es de Dios


“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido”. Daniel 10:12

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 corintios 12:7-9

A veces es difícil comprender que los tiempos de Dios, nada tienen que ver con los nuestros, la mayoría de las veces. Cuando pedimos en oración, algunas respuestas llegan inmediatamente, pero en muchas ocasiones tenemos que esperarlas o entender que no serán respondidas, porque no son la voluntad de Dios.

Podemos ver que Daniel se humilló ante Dios y clamó de tal manera que sus palabras fueron oídas y el Señor envía a un ángel para darle respuesta a su petición. También vemos a Pablo clamando tres veces, rogándole a Dios que quite su aguijón en la carne y el Señor le responde que no.

Debemos entender, que, aunque seamos perseverantes y dependamos de Dios, muchas veces nuestras oraciones no tendrán contestación inmediata y parecerá que tardan más de la cuenta. Pero Dios no se equivoca, Él sabe el momento preciso para darnos lo que pedimos o mostrarnos claramente cuál es su voluntad.

El Señor no tiene prisa, vivimos en un tiempo donde todo lo obtenemos presionando tan sólo un botón, nos hemos acostumbrado a la inmediatez, donde la información llega instantáneamente y podemos solucionar problemas rápidamente. Pero así no es con Dios, a veces pretendemos manipularlo a nuestro antojo, reclamando y declarando promesas, queriendo que haga nuestra voluntad y no la suya y no esperamos lo que realmente Él quiere.

No comprender la Palabra de Dios puede traer confusión cuando creemos que Dios se ha olvidado de nosotros, o que tenemos poca fe, o que no somos merecedores de lo que nos promete, porque no podemos hacer que responda a nuestra oración.

Hermanos, la Palabra de Dios es verdadera y ninguna de sus promesas falla, Dios es fiel y bueno y sabe el tiempo y el momento para respondernos. Creamos y esperemos, pidamos que nuestra fe no se debilite, sino que sigamos el ejemplo de Abraham como dice Romanos 4:19-21 “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que también era poderoso para hacer todo lo que había prometido” Oración.

«Amado Dios, gracias por tu Palabra y tu fidelidad hacia mí, hazme entender que el tiempo tuyo es eterno y que tú respondes en el momento preciso. Que mi fe no se debilite cuando no lleguen las respuestas a mis oraciones, sino que confíe en ti, glorificando tu nombre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 2 de marzo de 2021

El privilegio de ser hijos de Dios

 

El privilegio de ser hijos de Dios


«Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» Juan 1:12-13

Algunos se sienten jactanciosos por ser hijos de algún afamado o de un hombre rico, sin embargo, es de incomparable privilegio ser hijos de Dios y esto por su puro amor y voluntad, pues nos ha adoptado como hijos suyos por medio de Jesucristo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? Tan clara y sencilla es su palabra cuando dice, que, para tener la potestad de ser hijo de Dios, hay dos requisitos: recibir a Jesucristo en el corazón y creer en la obra que Jesús hizo en la cruz.

Pablo afirma, además: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios», (Romanos 8.14), esto requiere hacer la voluntad de Dios, pues los hijos de Dios no son guiados por emociones o impulsos mentales. Es el Espíritu de Dios el que guía y dirige de manera objetiva e intencional. Ilumina la mente de los hijos de Dios para que entiendan su Palabra y los capacita para que la obedezcan. El apóstol Pedro dice: «como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir» (1 Pedro 1:14-15).

Hoy disfrutamos de los privilegios de ser hijos de Dios, gozamos de su amor, su comprensión, Él suple nuestras necesidades, nos dirige, nos disciplina, nos instruye a vivir como hijos del Gran rey, y nada, ni nadie puede privarnos de disfrutar de estos privilegios que logramos al poner nuestra fe en Jesucristo.

Estas bendiciones están aseguradas por la presencia del Espíritu Santo que es el sello de nuestra herencia, así mismo están garantizadas las bendiciones del cielo que están preparadas para nosotros.

Hermanos, somos valiosos, somos hijos de Dios, somos miembros de la familia real, príncipes y princesas que reinarán con Cristo sobre los nuevos cielos y nueva tierra. Jesucristo prometió que «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3:21).  Oración.

«Padre, gracias por haberme mostrado cuánto me amas, al haberme adoptado como hijo, por la fe en Cristo; ¡qué privilegiado soy!, ahora que el Creador del universo y su plenitud, el Señor de todas las cosas, es mi Padre. Esto es tan grande y tan maravilloso, que mi corazón se regocija en el Dios de mi salvación. Te amo Padre, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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