sábado, 6 de marzo de 2021

El amor que sobrepasa todo conocimiento

 

El amor que sobrepasa todo conocimiento


«Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» Efesios 3:14-19

Esta porción bíblica es una gran oración de Pablo con una actitud extraordinaria, dobla sus rodillas ante el Padre y entra en una cálida y estrecha relación con el Señor Jesucristo. Este es un acto digno de imitar, pues aún el Señor Jesús cuando entró en el jardín de Getsemaní cayó en tierra sobre su rostro.

El apóstol oró por los creyentes, para que Dios les dé conforme a las riquezas de su gloria, y hace varias peticiones. Primeramente, pide que los creyentes sean fortalecidos con poder en lo íntimo de su ser por su Santo Espíritu. El área espiritual del cristiano necesita oración y poder del Espíritu de Dios para crecer en la gracia y desarrollarse hacia la plena madurez. Si hoy te sientes débil, enfermo, triste y solo, doblega tu corazón delante del Señor, arrodíllate y has oración, pues el Espíritu Santo te dará poder y gracia. Solo Jesucristo venda tus heridas y te da sanidad y nuevas fuerzas.

Luego, Pablo pidió que “Cristo habite por la fe en vuestros corazones”. Esto involucra tener en la mente los pensamientos del Señor, tener la certeza que Cristo habita en el corazón por la fe en Él, y con seguridad afirmar: «ya no vivo yo, más vive Cristo en mí» (Gálatas 2:20). Por tanto, no estamos solos, tenemos la mejor compañía, la presencia de Cristo en nosotros.

Pablo continuó orando para que los creyentes pudiéramos conocer las dimensiones del amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, para que estuviésemos arraigados y cimentados en amor, que conociéramos la infinita extensión del amor de Dios, que seamos capaces de comprender cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de esa fuente de amor. Solo el Espíritu Santo nos puede guiar a esa gran experiencia del amor de Cristo, que al ser infinito, va más allá del entendimiento humano, pero podemos disfrutar y deleitarnos en ese gran amor.

Hermanos, Dios nos ama con amor eterno e infinito, dejémonos seducir de ese perfecto amor y seremos llenos de toda la plenitud de Dios.  Oración.

«Padre Amado, que tu Santo Espíritu dirija mi ser, dirija mi vida y me enseñe a conocer, vivir y disfrutar la gran dimensión de tu amor, pues tu amor no tiene límites, tu amor es eterno, es incondicional, en tu amor encuentro paz y fortaleza a mi alma. Solo en tu amor puedo vivir tu plenitud en todo y en las riquezas de tu gloria. Gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 5 de marzo de 2021

Estad quietos

 

Estad quietos


«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra» Salmo 46:10

Los seres humanos, por lo general somos individuos activos y muchos hiperactivos, haciendo cosas de manera inquieta y ansiosa, por lo que, el estar quietos, puede resultar difícil y aun mayormente en tiempos de tormenta. Es así como lo acelerado de nuestras vidas hace imposible que escuchemos lo que Dios quiere decirnos. Así mismo sucede con la oración, podemos orar por horas y solo nosotros somos los que hablamos y no dejamos el tiempo de silencio para escuchar la voz de Dios.

Entonces, ¿qué tengo que hacer? En primer lugar, apártate de la turbulencia exterior que bloquea el poder de sentir la presencia de Dios, silencia tu mente y en la calma de tu alma sentirás que Dios está contigo, pues la calma no significa que la tormenta se haya ido, significa que puedes continuar por encima de sus efectos, porque sabes en quién has confiado y quien tiene el control de tu vida.

Por tanto, pasa tiempo con Dios y escucha su voz. Él te revelará grandes verdades, te revelará sus secretos, si sólo te quedas quieto delante de Él.

Por un momento, examina tu vida, ¿la vives con mucho afán y no has aprendido a escucharlo? Cuando eleves tu oración, es el momento de afinar tu oído. Aunque Él no responda en ese preciso momento, lo hará a su debido tiempo, solo presta atención, Dios te hablará en el momento apropiado, pues usa las circunstancias y las personas para hablarnos. Pero la mejor manera en que Dios nos habla y nos responde es a través de su Palabra. Él se manifestará majestuosamente en tu vida y así conocerás que es Dios, el único Ser Supremo que creó los cielos y la tierra, quien será exaltado entre las naciones y enaltecido en toda la tierra.

Hermanos, en la quietud de tu alma escucha esa dulce, tierna y divina voz del Omnipotente Dios que te dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” Oración.

«Amado Dios, cada mañana me presento delante de ti, afinando mi oído a tu divina voz, pues tu palabra es vida y alienta mi alma, tu palabra es dulce miel a mi boca, es lumbrera a mis pies y luz a mi camino. Padre, quieto esperaré en ti, rindiendo mi vida en completa sumisión. Amén.  Un nuevo corazón

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal» Proverbios 4:23-27

Quién no se ha encontrado en un camino sin salida, rutinas, hábitos arraigados, malos pensamientos, vicios, complejos, ataduras, palabras soeces, pasiones desordenadas, conflictos y tormentos; todas estas cosas son prisiones de la vida egocéntrica, de las que el hombre no puede o no sabe cómo liberarse. Si bien es cierto que el creyente lucha contra un mundo impío y contra Satanás, éstos no son sus mayores enemigos, sino que el gran problema reside dentro de sí mismo, puesto que abre o cierra su corazón a Dios.

Jesús enseñó sobre los asuntos de la vida, enfatizando el tema del corazón del ser humano, pues el corazón es, sin lugar a dudas, el punto crucial de todo asunto y un nuevo corazón no se logra por arte de magia, sino que es el fruto de la fe en Cristo.

Un escritor dijo, “ninguno de los métodos más avanzados de la ciencia y del análisis humano actual, puede soltar al hombre de sus ataduras reales; y eso es porque ignora la fuente del problema humano. El problema está en el corazón, en un ego innato y voraz. El egocentrismo, está en el fondo de las prisiones que el hombre crea para sí”.

La Palabra de Dios tiene las respuestas a los males de la humanidad, pues los problemas reales del hombre son espirituales; por tanto, consagra a Dios tu mente, tus sentidos, tus meditaciones, tus motivaciones, tu voluntad y tus afectos. Abre el corazón a Jesucristo, recíbelo como tu liberador y doblega tu cerviz delante de él, para que él gobierne tu vida. En Ezequiel 11:19-20 dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Pues Dios y su Palabra son la solución al egocéntrico corazón del ser humano.

Hermano acude confiadamente a Dios, Él está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza, pues solo Él da un nuevo corazón.  Oración.

«Señor Jesucristo, dispongo mi corazón y mi mente para que gobiernes mi vida he impregnes tu palabra en mí, para no pecar contra ti. Ayúdame a liberarme de tanta atadura egocéntrica y que pueda tener un nuevo corazón y un espíritu recto dentro de mí para poder hacer tu santa, perfecta y agradable voluntad.  Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 4 de marzo de 2021

Un nuevo corazón

 

Un nuevo corazón


«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal» Proverbios 4:23-27

Quién no se ha encontrado en un camino sin salida, rutinas, hábitos arraigados, malos pensamientos, vicios, complejos, ataduras, palabras soeces, pasiones desordenadas, conflictos y tormentos; todas estas cosas son prisiones de la vida egocéntrica, de las que el hombre no puede o no sabe cómo liberarse. Si bien es cierto que el creyente lucha contra un mundo impío y contra Satanás, éstos no son sus mayores enemigos, sino que el gran problema reside dentro de sí mismo, puesto que abre o cierra su corazón a Dios.

Jesús enseñó sobre los asuntos de la vida, enfatizando el tema del corazón del ser humano, pues el corazón es, sin lugar a dudas, el punto crucial de todo asunto y un nuevo corazón no se logra por arte de magia, sino que es el fruto de la fe en Cristo.

Un escritor dijo, “ninguno de los métodos más avanzados de la ciencia y del análisis humano actual, puede soltar al hombre de sus ataduras reales; y eso es porque ignora la fuente del problema humano. El problema está en el corazón, en un ego innato y voraz. El egocentrismo, está en el fondo de las prisiones que el hombre crea para sí”.

La Palabra de Dios tiene las respuestas a los males de la humanidad, pues los problemas reales del hombre son espirituales; por tanto, consagra a Dios tu mente, tus sentidos, tus meditaciones, tus motivaciones, tu voluntad y tus afectos. Abre el corazón a Jesucristo, recíbelo como tu liberador y doblega tu cerviz delante de él, para que él gobierne tu vida. En Ezequiel 11:19-20 dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Pues Dios y su Palabra son la solución al egocéntrico corazón del ser humano.

Hermano acude confiadamente a Dios, Él está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza, pues solo Él da un nuevo corazón.  Oración.

«Señor Jesucristo, dispongo mi corazón y mi mente para que gobiernes mi vida he impregnes tu palabra en mí, para no pecar contra ti. Ayúdame a liberarme de tanta atadura egocéntrica y que pueda tener un nuevo corazón y un espíritu recto dentro de mí para poder hacer tu santa, perfecta y agradable voluntad. Amén  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 3 de marzo de 2021

El tiempo es de Dios

 

El tiempo es de Dios


“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido”. Daniel 10:12

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 corintios 12:7-9

A veces es difícil comprender que los tiempos de Dios, nada tienen que ver con los nuestros, la mayoría de las veces. Cuando pedimos en oración, algunas respuestas llegan inmediatamente, pero en muchas ocasiones tenemos que esperarlas o entender que no serán respondidas, porque no son la voluntad de Dios.

Podemos ver que Daniel se humilló ante Dios y clamó de tal manera que sus palabras fueron oídas y el Señor envía a un ángel para darle respuesta a su petición. También vemos a Pablo clamando tres veces, rogándole a Dios que quite su aguijón en la carne y el Señor le responde que no.

Debemos entender, que, aunque seamos perseverantes y dependamos de Dios, muchas veces nuestras oraciones no tendrán contestación inmediata y parecerá que tardan más de la cuenta. Pero Dios no se equivoca, Él sabe el momento preciso para darnos lo que pedimos o mostrarnos claramente cuál es su voluntad.

El Señor no tiene prisa, vivimos en un tiempo donde todo lo obtenemos presionando tan sólo un botón, nos hemos acostumbrado a la inmediatez, donde la información llega instantáneamente y podemos solucionar problemas rápidamente. Pero así no es con Dios, a veces pretendemos manipularlo a nuestro antojo, reclamando y declarando promesas, queriendo que haga nuestra voluntad y no la suya y no esperamos lo que realmente Él quiere.

No comprender la Palabra de Dios puede traer confusión cuando creemos que Dios se ha olvidado de nosotros, o que tenemos poca fe, o que no somos merecedores de lo que nos promete, porque no podemos hacer que responda a nuestra oración.

Hermanos, la Palabra de Dios es verdadera y ninguna de sus promesas falla, Dios es fiel y bueno y sabe el tiempo y el momento para respondernos. Creamos y esperemos, pidamos que nuestra fe no se debilite, sino que sigamos el ejemplo de Abraham como dice Romanos 4:19-21 “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que también era poderoso para hacer todo lo que había prometido” Oración.

«Amado Dios, gracias por tu Palabra y tu fidelidad hacia mí, hazme entender que el tiempo tuyo es eterno y que tú respondes en el momento preciso. Que mi fe no se debilite cuando no lleguen las respuestas a mis oraciones, sino que confíe en ti, glorificando tu nombre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 2 de marzo de 2021

El privilegio de ser hijos de Dios

 

El privilegio de ser hijos de Dios


«Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» Juan 1:12-13

Algunos se sienten jactanciosos por ser hijos de algún afamado o de un hombre rico, sin embargo, es de incomparable privilegio ser hijos de Dios y esto por su puro amor y voluntad, pues nos ha adoptado como hijos suyos por medio de Jesucristo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? Tan clara y sencilla es su palabra cuando dice, que, para tener la potestad de ser hijo de Dios, hay dos requisitos: recibir a Jesucristo en el corazón y creer en la obra que Jesús hizo en la cruz.

Pablo afirma, además: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios», (Romanos 8.14), esto requiere hacer la voluntad de Dios, pues los hijos de Dios no son guiados por emociones o impulsos mentales. Es el Espíritu de Dios el que guía y dirige de manera objetiva e intencional. Ilumina la mente de los hijos de Dios para que entiendan su Palabra y los capacita para que la obedezcan. El apóstol Pedro dice: «como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir» (1 Pedro 1:14-15).

Hoy disfrutamos de los privilegios de ser hijos de Dios, gozamos de su amor, su comprensión, Él suple nuestras necesidades, nos dirige, nos disciplina, nos instruye a vivir como hijos del Gran rey, y nada, ni nadie puede privarnos de disfrutar de estos privilegios que logramos al poner nuestra fe en Jesucristo.

Estas bendiciones están aseguradas por la presencia del Espíritu Santo que es el sello de nuestra herencia, así mismo están garantizadas las bendiciones del cielo que están preparadas para nosotros.

Hermanos, somos valiosos, somos hijos de Dios, somos miembros de la familia real, príncipes y princesas que reinarán con Cristo sobre los nuevos cielos y nueva tierra. Jesucristo prometió que «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3:21).  Oración.

«Padre, gracias por haberme mostrado cuánto me amas, al haberme adoptado como hijo, por la fe en Cristo; ¡qué privilegiado soy!, ahora que el Creador del universo y su plenitud, el Señor de todas las cosas, es mi Padre. Esto es tan grande y tan maravilloso, que mi corazón se regocija en el Dios de mi salvación. Te amo Padre, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 1 de marzo de 2021

Mi pensamiento es Cristo

 

Mi pensamiento es Cristo


«Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo» 2 Corintios 11:2-3

Este celo al que se refiere Pablo proviene de la naturaleza divina y es diferente al que surge de la naturaleza humana, porque el celo divino tiene el propósito de cuidar y guardar de la destrucción, más el celo humano conduce al descontrol de la mente y de las emociones, haciéndole prisionero de ese celo.

Dios nos anhela sin reservas para Él, Santiago 4:5 dice: « ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?»

Es notable el hecho de que la desobediencia y la rebeldía para con Dios, nacen en el pensamiento del hombre, y esto nos hace reflexionar sobre la fragilidad de nuestros sentidos, a los cuales en muchas ocasiones seguimos su propio sentir y he allí el gran problema.

Pues el éxito de satanás, materializado en la serpiente, fue hacer que los sentidos de Eva se enfocaran en algo diferente a Dios, usó algo cotidiano e inofensivo, el fruto de un árbol, para causar un gran daño. Eva no tuvo que pronunciar palabra alguna para caer, solo permitió que sus pensamientos se desviaran del compromiso puro y sincero que tenía hacia Dios y el hombre; un poco de seducción y un pequeño desvió del pensamiento le costó a la humanidad la pérdida de la naturaleza divina y la destitución de la presencia de Dios. Para esto, solo Jesucristo pudo ser el mediador y restaurar lo que la humanidad perdió, por eso hoy más que nunca, nuestro pensamiento en su totalidad debe estar sometido a Cristo, para que ningún engaño o falsa doctrina que tanto acecha, nos haga caer.

Pablo ansiaba que el amor de los creyentes de la iglesia fuera sólo para Cristo, así como una novia pura que afirma su amor a un solo hombre, pues la devoción simple y pura de los creyentes a Cristo debe ser firme y en sincera fidelidad.

Hermanos, que los afanes y distracciones del mundo no saturen nuestra vida y perdamos el amor y la fe por Cristo, pues somos llamados a ser auténticos creyentes.  Oración.

«Amado Dios, sé cuánto me amas y anhelas celosamente; por eso, al despertar cada mañana, llevo cautivo mi pensamiento a Jesucristo, lleno mi mente de su Palabra para estar firme a toda astucia de engaño y poder permanecer en sincera fidelidad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 28 de febrero de 2021

Soportándonos y perdonándonos unos a otros

 

Soportándonos y perdonándonos unos a otros


“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” Gálatas 6:1

“soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Colosenses 3:13

En la vida se presentan muchos conflictos entre nosotros, padres e hijos, esposos, hermanos, amigos, vecinos, no hay excepción. Pero lo que nos enseña la Palabra de Dios es a solucionarlos o a enfrentarlos con sabiduría, con amor y con mucha paciencia.

Lo primero que nos aconseja la escritura que hagamos cuando tengamos un conflicto con nuestro hermano, está en Mateo 18:15-17, y básicamente nos dice que si alguien peca contra nosotros lo amonestemos en privado, luego con dos o tres testigos si no reconoce su falta y por último en la iglesia (en el caso de que sea un hermano en Cristo); si no nos oyere solo nos queda orar por esa persona. Pero siempre, el principio de toda corrección, es que se debe hacer con mansedumbre (2 Timoteo 2:25).

Algo importante acerca de los conflictos, que debemos considerar, es que siempre los vamos a tener de una forma u otra, y siempre tenemos que estar dispuestos a perdonar (Mateo 18:21-22), no podemos exigirle a una persona que nunca vuelva a fallar, porque incluso nosotros mismos podemos caer en el error que estamos juzgando, por esto dice “considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1); pero esto tampoco es excusa para dejar pasar el error y no enfrentar la situación problemática, buscando en la fuerza de Dios y el poder de su Espíritu, un cambio que nos lleve a solucionar el problema. De esto se trata cuando dice la escritura “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” (Gálatas 6:1-2).

Si somos victimarios u ofensores, estamos llamados a apartarnos del pecado, pidiendo a Dios que nos de el dominio para no volver a ofender a la otra persona, estimándola como superior a nosotros mismos (Filipenses 2:3) y heredera de la misma gracia que nos fue dada, porque todos nosotros somos uno en Cristo Jesús. (Gálatas 3:28).

Estos principios son enseñados para nuestra congregación en la iglesia, pero nos dan luz para solucionar cualquier conflicto en nuestra vida con nuestro prójimo, a los cuales también debemos soportar y perdonar, aplicando lo que nos enseñó nuestro Señor Jesús: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;”( Mateo 5:44)    Oración.

«Padre, ayúdame en la fuerza de tu Espíritu a tener toda paciencia y humildad para reconocer mis errores y para no ofender a mi hermano, y también para soportar y perdonar cuando soy ofendido, así como tú me perdonaste, así también ayúdame a hacerlo, cumpliendo la ley del amor, pues el amor no hace mal al prójimo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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