domingo, 24 de enero de 2021

 


Señor no quiero traicionarte

«Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.» Marcos 14:10-11

Cuando Jesús dijo en Marcos 14:18 “Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.” Y en el versículo 27(NTV) “Todos ustedes me abandonarán”, más uno de los discípulos se dijo para sí mismo: “yo no lo haré” y quizás nosotros también lo hemos dicho. Pero habrá situaciones en la vida cristiana tan tensas, donde sentiremos la presión del mundo sobre nosotros, que pueden hacer tambalear nuestra fe, es allí donde podemos traicionar o abandonar a Jesús, y aún más como el apóstol Pedro, llegar a negar que conocemos al Señor.

Y es que hay cosas en la vida que pueden hacernos fallar, como cuando alguien usa el chantaje y la extorsión para que cedamos ante algo ilegal, o cuando en nuestro trabajo se nos prohíbe hablar de nuestra fe, o cuando mentimos para ocultar cualquier falencia en nuestra vida, etc.

Jesús le hace la última llamada de amor y advertencia a Judas, diciéndole: «Yo sé lo que piensas hacer. ¿No quieres detenerte?, pero Judas está cegado por la codicia y no entiende las consecuencias de lo que hará. Así es con nosotros, el Señor nos llama con amor y nos advierte lo que sucederá si nos desviamos del camino, pero Él respeta nuestra libre voluntad, su amor nos invita a hacer lo correcto, su verdad nos advierte de las consecuencias de nuestros pecados. Lo terrible de todo esto es que no pongamos atención a su voz y terminemos haciendo lo que no está bien. No habrá más responsables de nuestro pecado que nosotros mismos.

Este pasaje es una invitación de Dios a que lo amemos de tal manera que su voz, su Palabra, sea más atractiva que cualquier voz que nos invite a traicionarlo o a abandonarlo. Vendrán tiempos muy difíciles que sólo podremos soportar si permanecemos al lado de aquel que quiere que estemos todos los días en comunión con Él, en oración y en el conocimiento de su palabra. ¿Negaremos nuestra fe cuando nos identifican como cristianos?   Oración inicial

«Señor tú me invitas todos los días a sentarme a tu mesa para tener comunión contigo, para llenarme de tu Palabra y así fortalecer mi fe en ti. No permitas que ninguna situación de este mundo o alguna voz extraña me incite a alejarme de ti, de tal manera que te traicione o te abandone. Dame la fuerza para soportar la presión. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 19 de enero de 2021

Gozo y paz en medio de la adversidad

 


Gozo y paz en medio de la adversidad

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Romanos 15:13

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Sólo por el poder del Espíritu Santo podemos experimentar gozo y paz en medio de las adversidades. El mundo ha perdido la esperanza con tantas pruebas y tristezas que está afrontando. El gozo de muchas personas se ha apagado por el dolor, la enfermedad y la pérdida, estos tiempos difíciles han robado la paz. Como hijos de Dios no podemos dejar que nuestro corazón se desanime, porque Jesús está en nosotros y nos ha dado un regalo: paz en la mente y en el corazón.

El Señor no quiere que tengamos miedo, incluso en medio de las circunstancias que estamos viviendo, sino valor para seguir adelante trayendo consuelo y esperanza a los que decaen.

“El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer”. Necesitamos fe para confiar en el amor del Señor a pesar de todo, de modo que podamos tener esperanza por medio del poder santificador y consolador del Espíritu Santo, quién quita toda duda y temor. Nuestro propio poder nunca lograría esto, porque sólo podemos tener dominio cuando el poder de Cristo cubre nuestra debilidad. Como dice 2 Corintios 12:9: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.

No se trata de cualquier clase de paz, sino la paz que produce estar en íntima comunión con Dios, que sólo encontramos en Él y que el mundo no nos puede brindar. Siempre estaremos en constante presión en el mundo, pero nuestro triunfo está asegurado porque ya Cristo ganó la victoria espiritual en la cruz y podemos enfrentar el futuro con valentía.

Debemos entonces animarnos porque Cristo ha vencido al mundo ante nosotros, por eso cuidémonos de no desfallecer, orando sin cesar.  Oración.

«Amado Jesús ayúdame a poner mi mirada en ti, para encontrar la fuerza para seguir y la paz que necesita mi alma, sólo tú Espíritu Santo entiendes mi dolor, porque moras en mí y me conoces perfectamente, lléname sobrenaturalmente de tu gozo y paz para no caer en amargura. Que tu paz gobierne mi vida y guarde mis pensamientos porque hoy decido confiar en ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 18 de enero de 2021

Dios mira la intención del corazón

 


Dios mira la intención del corazón

“Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”. Génesis 4:2-4

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Génesis 4:6-7

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. 2Corintios 9:7-8    Oración.

«Mi amado Padre Celestial, muestra mis verdaderas intenciones al darte a ti y al servir a otros, haz que mi corazón sea íntegro y examínalo, para no dar con envidia, celos o egoísmo. No permitas que el pecado ciegue mi vida y me impida agradarte. Si estoy en un error, háblame a través de tu Palabra y hazme volver a ti en arrepentimiento. Perdóname mi pecado Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de enero de 2021

Dios da gracia a los humildes

 

Dios da gracia a los humildes

«¿O pensáis que la Escritura dice


en vano: ¿El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.», Santiago 4:5-10

Siempre que hablamos de celos pareciera que es algo normal entre las personas que se aman, pero no siempre es así. Los celos en sentido negativo pueden ser consecuencia de nuestra desconfianza por los demás. Sentimos celos cuando alguien es promovido antes que nosotros, o cuando otra persona recibe un reconocimiento que creemos que nos merecemos y originamos conflictos por hablar irresponsablemente de otros generando dudas sobre ellos. La solución es ir humildemente ante la presencia del Señor para poder expresarle nuestros sentimientos de envidia y celos, y pedirle que quite nuestra vanagloria personal.

Los celos de Dios por nosotros no son los celos humanos egoístas, cuando se dice que nos “anhela celosamente” se refiere a que Él no quiere perdernos por causa del mundo y de nuestros propios deseos carnales. Por eso el apóstol Santiago dice que el Espíritu que Dios ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente, anhela la plena devoción de nuestros corazones.

Moisés oye a Dios decir: “Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios.” (Deuteronomio 32:21), insistiendo en su exclusivo derecho de recibir adoración de sus hijos como dice Éxodo 34:14: “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”.

La palabra española ‘celoso’ viene del griego zélos, que transmite la idea de “calor ardiente”. El sentido es que Dios ama a la humanidad con tan ardiente pasión que no puede soportar ningún otro amor supremo en los corazones de los seres humanos. Y es que Dios nos amó de tal manera que entregó a su Hijo Unigénito por nosotros, para que pudiéramos disfrutar de su presencia y de todas sus bendiciones.

Si Él nos hace una gran demanda de amor, también nos da una gran gracia para poder cumplirla, pero no podemos recibirla hasta que no nos demos cuenta de nuestra necesidad de Dios y acudamos humildemente pidiendo su ayuda, reconociendo nuestro pecado. Pero cuando nos sentimos autosuficientes, que todo lo podemos solos, creemos que no tenemos obligaciones con nadie y mucho menos con Dios. Entonces, no somos conscientes que fuimos creados por Él, para depender absolutamente de su amor y de su gracia, que es lo que realmente nos hace felices.  Oración.

«Señor sé que eres celoso, en el buen sentido de la palabra, porque no quieres compartirme con el mundo en el que puedo hacerme daño. Estás lleno de gracia para llenarme de ella y de tu misericordia. Tu gracia es amor en acción y te complaces en darla a los humildes, a los que reconocemos la gran necesidad de ti y entendemos que no podemos vivir sin tu presencia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 16 de enero de 2021

La vida es un eco

 

La vida es un eco


“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Marcos 8:34-35

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”. Eclesiastés 11:1

Esta parte del evangelio de Marcos es una de las porciones que deberíamos tener más cerca del corazón y como centro de nuestra fe cristiana. Jesús nunca indujo a las personas a seguirlo con falsas promesas, tampoco ofreció un camino fácil, pero sí ofreció su gloria. Decirle a alguien que debe estar dispuesto a cargar una cruz es decirle que su vida no va a ser nada sencilla, que tendrá que sufrir, renunciar y hasta perder cosas por causa de la fe, es quizás ser tratado como lo fue Jesús, como un criminal condenado a muerte.

Implica dar totalmente nuestras vidas, energía, vitalidad, entusiasmo, emociones, motivaciones con generosidad, es decir, todo lo que somos. Cuando nos aferramos a nuestra vida la perdemos, pero cuando nos damos sin reservas, la ganamos. La vida sólo crece cuando es entregada. Por eso no podemos guardarnos la vida o decir que no vamos a amar o servir a otros, porque eso es lo que significa seguir a Cristo. Él no vino a hacernos la vida fácil, vino a hacernos grandes, sirviéndole a Dios. Recordemos Mateo 20:26: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”.

Jesús tiene derecho a pedirnos que asumamos una cruz, porque Él la llevó antes que nosotros. Nunca nos pediría algo que no pudiéramos soportar. El que quiere servirle debe ser capaz de decir como el apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mi”.

En Eclesiastés “el pan sobre las aguas” puede representar vida, dinero, tiempo, afecto, habilidades, talentos, que cuando los ponemos al servicio de los demás se multiplican. Lo que sea que demos es lo que siempre volverá. La vida es un eco, lo que sembramos, eso cosechamos.  Oración.

«Hoy deseo seguirte mi Jesús, entregar mi vida con más amor, alegría, afecto, oración y sacrificio hacia los que me rodean. Me llamas a servir como un gran privilegio para ver mi vida bendecida, porque todo lo que haga aquí, recibirá recompensa no solo en esta tierra, sino en la eternidad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de enero de 2021

Miedo al futuro

 


Miedo al futuro

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 1 Reyes 19:8-10

¿Cuántas veces nos ha pasado lo de Elías? En situaciones difíciles podemos tomar dos decisiones: ir a Dios y encontrar el descanso que necesitamos en Él o huir de nuestros problemas y buscar “cuevas para escondernos de la situación”. Las cuevas son peligrosas porque nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos, lo que impide que Dios y otros puedan ayudarnos, nos hacen caer en desesperanza, en el miedo al futuro, sentir que nada tiene sentido y podemos llegar a tomar decisiones equivocadas, a refugiarnos en algo o en alguien que nos hace daño, a caer en vicios y hasta en pensamientos de suicidio.

Cuando nos metemos en la cueva, perdemos la visión de lo que Dios quiere y tiene para nosotros. Nos olvidamos que Él ve más allá de nuestras circunstancias y solo miramos las cosas desde nuestra perspectiva.

A veces, como a Elías, Dios nos tiene que llamar y sacarnos de la cueva, porque no podrá mostrarnos nada hasta que no nos pongamos delante de Él. Es tiempo de abrir nuestros oídos espirituales y escuchar la voz de Dios que nos invita a seguir adelante, a tener nuevas fuerzas, a renovar nuestra comunión con Él y visualizar el futuro que Él tiene para nosotros. Recordemos esta promesa en Isaías 40:29: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Enfoquémonos de nuevo en Dios para recibir las bendiciones de ser sus hijos y no permitir que el enemigo robe nuestras ilusiones y nos haga vivir bajo el peso de nuestras cargas.  Oración.

«Padre celestial, cuando creo que cualquier intento de salir adelante terminará en un fracaso, cuando mi visión se nubla y no veo mi futuro claro, cuando mis fuerzas se agotan por tratar de resolver las cosas por mí, es cuando necesito ponerme delante de ti y entregarte todas mis cargas. Señor perdóname por perderte de vista y enfocarme en mis problemas trayendo angustia y desasosiego a mi corazón. Enséñame a esperar en ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de enero de 2021

¿Cuánto nos cuesta esperar?

 

¿Cuánto nos cuesta es


perar?

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto”. 1 Samuel 13:8-9

La experiencia del rey Saúl al no esperar el tiempo que el profeta le dijo que esperara le costó su trono. Samuel, que era el sacerdote, le había dicho que esperara una semana para reunirse con él y así juntos, ofrecer los sacrificios a Dios. Pero Saul al encontrarse asediado por los enemigos entró en desesperación al ver que su ejército se debilitaba y en su afán, no quiso esperar más y asumió el lugar de sacerdote, que no le correspondía y ofreció un sacrificio que no fue grato delante de Dios. Justamente después de terminar el holocausto llegó Samuel.

Cuando nos agobia la desesperación, podemos tomar decisiones apresuradas que nos pueden salir mal; pensemos, si Saul hubiera esperado un poco más, las cosas para él habrían sido diferentes. Por eso es una imprudencia tomar decisiones sin consultar la voluntad de Dios en los momentos de crisis. Es cuando debemos respirar profundo, hacer un alto e ir en oración a buscar el rostro de Dios. ¿Cuántas cosas cambiarían en nuestra vida si aprendiéramos a escuchar la voz de Dios?

¿Cuántas decisiones apresuradas nos han llevado al fracaso matrimonial, a la quiebra de nuestro negocio, a destruir nuestra familia, a meternos en un problema mayor tratando de buscar soluciones rápidas a nuestra situación? Nos olvidamos fácilmente que los tiempos son de Dios y que Él tiene el control de todo lo que sucede en nuestra vida y la única forma de permanecer firmes es confiar en Dios y en sus promesas. Recordemos lo que dice el Salmo 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” Oración. Señor Jesús, cuántas veces he tomado malas decisiones por no esperar un poco y he perdido las bendiciones que querías darme. Perdóname por no doblegar mi corazón delante de ti y orar por cada situación de mi vida. Hoy me recuerdas que eres mi ayudador, que nada se sale de tu control y que una vez más debo depender de ti porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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