lunes, 18 de enero de 2021

Dios mira la intención del corazón

 


Dios mira la intención del corazón

“Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”. Génesis 4:2-4

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Génesis 4:6-7

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. 2Corintios 9:7-8    Oración.

«Mi amado Padre Celestial, muestra mis verdaderas intenciones al darte a ti y al servir a otros, haz que mi corazón sea íntegro y examínalo, para no dar con envidia, celos o egoísmo. No permitas que el pecado ciegue mi vida y me impida agradarte. Si estoy en un error, háblame a través de tu Palabra y hazme volver a ti en arrepentimiento. Perdóname mi pecado Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de enero de 2021

Dios da gracia a los humildes

 

Dios da gracia a los humildes

«¿O pensáis que la Escritura dice


en vano: ¿El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.», Santiago 4:5-10

Siempre que hablamos de celos pareciera que es algo normal entre las personas que se aman, pero no siempre es así. Los celos en sentido negativo pueden ser consecuencia de nuestra desconfianza por los demás. Sentimos celos cuando alguien es promovido antes que nosotros, o cuando otra persona recibe un reconocimiento que creemos que nos merecemos y originamos conflictos por hablar irresponsablemente de otros generando dudas sobre ellos. La solución es ir humildemente ante la presencia del Señor para poder expresarle nuestros sentimientos de envidia y celos, y pedirle que quite nuestra vanagloria personal.

Los celos de Dios por nosotros no son los celos humanos egoístas, cuando se dice que nos “anhela celosamente” se refiere a que Él no quiere perdernos por causa del mundo y de nuestros propios deseos carnales. Por eso el apóstol Santiago dice que el Espíritu que Dios ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente, anhela la plena devoción de nuestros corazones.

Moisés oye a Dios decir: “Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios.” (Deuteronomio 32:21), insistiendo en su exclusivo derecho de recibir adoración de sus hijos como dice Éxodo 34:14: “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”.

La palabra española ‘celoso’ viene del griego zélos, que transmite la idea de “calor ardiente”. El sentido es que Dios ama a la humanidad con tan ardiente pasión que no puede soportar ningún otro amor supremo en los corazones de los seres humanos. Y es que Dios nos amó de tal manera que entregó a su Hijo Unigénito por nosotros, para que pudiéramos disfrutar de su presencia y de todas sus bendiciones.

Si Él nos hace una gran demanda de amor, también nos da una gran gracia para poder cumplirla, pero no podemos recibirla hasta que no nos demos cuenta de nuestra necesidad de Dios y acudamos humildemente pidiendo su ayuda, reconociendo nuestro pecado. Pero cuando nos sentimos autosuficientes, que todo lo podemos solos, creemos que no tenemos obligaciones con nadie y mucho menos con Dios. Entonces, no somos conscientes que fuimos creados por Él, para depender absolutamente de su amor y de su gracia, que es lo que realmente nos hace felices.  Oración.

«Señor sé que eres celoso, en el buen sentido de la palabra, porque no quieres compartirme con el mundo en el que puedo hacerme daño. Estás lleno de gracia para llenarme de ella y de tu misericordia. Tu gracia es amor en acción y te complaces en darla a los humildes, a los que reconocemos la gran necesidad de ti y entendemos que no podemos vivir sin tu presencia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 16 de enero de 2021

La vida es un eco

 

La vida es un eco


“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Marcos 8:34-35

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”. Eclesiastés 11:1

Esta parte del evangelio de Marcos es una de las porciones que deberíamos tener más cerca del corazón y como centro de nuestra fe cristiana. Jesús nunca indujo a las personas a seguirlo con falsas promesas, tampoco ofreció un camino fácil, pero sí ofreció su gloria. Decirle a alguien que debe estar dispuesto a cargar una cruz es decirle que su vida no va a ser nada sencilla, que tendrá que sufrir, renunciar y hasta perder cosas por causa de la fe, es quizás ser tratado como lo fue Jesús, como un criminal condenado a muerte.

Implica dar totalmente nuestras vidas, energía, vitalidad, entusiasmo, emociones, motivaciones con generosidad, es decir, todo lo que somos. Cuando nos aferramos a nuestra vida la perdemos, pero cuando nos damos sin reservas, la ganamos. La vida sólo crece cuando es entregada. Por eso no podemos guardarnos la vida o decir que no vamos a amar o servir a otros, porque eso es lo que significa seguir a Cristo. Él no vino a hacernos la vida fácil, vino a hacernos grandes, sirviéndole a Dios. Recordemos Mateo 20:26: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”.

Jesús tiene derecho a pedirnos que asumamos una cruz, porque Él la llevó antes que nosotros. Nunca nos pediría algo que no pudiéramos soportar. El que quiere servirle debe ser capaz de decir como el apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mi”.

En Eclesiastés “el pan sobre las aguas” puede representar vida, dinero, tiempo, afecto, habilidades, talentos, que cuando los ponemos al servicio de los demás se multiplican. Lo que sea que demos es lo que siempre volverá. La vida es un eco, lo que sembramos, eso cosechamos.  Oración.

«Hoy deseo seguirte mi Jesús, entregar mi vida con más amor, alegría, afecto, oración y sacrificio hacia los que me rodean. Me llamas a servir como un gran privilegio para ver mi vida bendecida, porque todo lo que haga aquí, recibirá recompensa no solo en esta tierra, sino en la eternidad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de enero de 2021

Miedo al futuro

 


Miedo al futuro

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 1 Reyes 19:8-10

¿Cuántas veces nos ha pasado lo de Elías? En situaciones difíciles podemos tomar dos decisiones: ir a Dios y encontrar el descanso que necesitamos en Él o huir de nuestros problemas y buscar “cuevas para escondernos de la situación”. Las cuevas son peligrosas porque nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos, lo que impide que Dios y otros puedan ayudarnos, nos hacen caer en desesperanza, en el miedo al futuro, sentir que nada tiene sentido y podemos llegar a tomar decisiones equivocadas, a refugiarnos en algo o en alguien que nos hace daño, a caer en vicios y hasta en pensamientos de suicidio.

Cuando nos metemos en la cueva, perdemos la visión de lo que Dios quiere y tiene para nosotros. Nos olvidamos que Él ve más allá de nuestras circunstancias y solo miramos las cosas desde nuestra perspectiva.

A veces, como a Elías, Dios nos tiene que llamar y sacarnos de la cueva, porque no podrá mostrarnos nada hasta que no nos pongamos delante de Él. Es tiempo de abrir nuestros oídos espirituales y escuchar la voz de Dios que nos invita a seguir adelante, a tener nuevas fuerzas, a renovar nuestra comunión con Él y visualizar el futuro que Él tiene para nosotros. Recordemos esta promesa en Isaías 40:29: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Enfoquémonos de nuevo en Dios para recibir las bendiciones de ser sus hijos y no permitir que el enemigo robe nuestras ilusiones y nos haga vivir bajo el peso de nuestras cargas.  Oración.

«Padre celestial, cuando creo que cualquier intento de salir adelante terminará en un fracaso, cuando mi visión se nubla y no veo mi futuro claro, cuando mis fuerzas se agotan por tratar de resolver las cosas por mí, es cuando necesito ponerme delante de ti y entregarte todas mis cargas. Señor perdóname por perderte de vista y enfocarme en mis problemas trayendo angustia y desasosiego a mi corazón. Enséñame a esperar en ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de enero de 2021

¿Cuánto nos cuesta esperar?

 

¿Cuánto nos cuesta es


perar?

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto”. 1 Samuel 13:8-9

La experiencia del rey Saúl al no esperar el tiempo que el profeta le dijo que esperara le costó su trono. Samuel, que era el sacerdote, le había dicho que esperara una semana para reunirse con él y así juntos, ofrecer los sacrificios a Dios. Pero Saul al encontrarse asediado por los enemigos entró en desesperación al ver que su ejército se debilitaba y en su afán, no quiso esperar más y asumió el lugar de sacerdote, que no le correspondía y ofreció un sacrificio que no fue grato delante de Dios. Justamente después de terminar el holocausto llegó Samuel.

Cuando nos agobia la desesperación, podemos tomar decisiones apresuradas que nos pueden salir mal; pensemos, si Saul hubiera esperado un poco más, las cosas para él habrían sido diferentes. Por eso es una imprudencia tomar decisiones sin consultar la voluntad de Dios en los momentos de crisis. Es cuando debemos respirar profundo, hacer un alto e ir en oración a buscar el rostro de Dios. ¿Cuántas cosas cambiarían en nuestra vida si aprendiéramos a escuchar la voz de Dios?

¿Cuántas decisiones apresuradas nos han llevado al fracaso matrimonial, a la quiebra de nuestro negocio, a destruir nuestra familia, a meternos en un problema mayor tratando de buscar soluciones rápidas a nuestra situación? Nos olvidamos fácilmente que los tiempos son de Dios y que Él tiene el control de todo lo que sucede en nuestra vida y la única forma de permanecer firmes es confiar en Dios y en sus promesas. Recordemos lo que dice el Salmo 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” Oración. Señor Jesús, cuántas veces he tomado malas decisiones por no esperar un poco y he perdido las bendiciones que querías darme. Perdóname por no doblegar mi corazón delante de ti y orar por cada situación de mi vida. Hoy me recuerdas que eres mi ayudador, que nada se sale de tu control y que una vez más debo depender de ti porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 13 de enero de 2021

Dios conmigo está

 

Dios conmigo está


“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Sofonías 3:17

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras”. Salmo 145:18

Muchas personas tienen la imagen de un Dios muy severo, que está distante y esperando el momento en que nos equivoquemos para disciplinarnos, pero qué concepto más alejado de la Palabra de Dios, porque Dios está más cerca de nosotros de lo que imaginamos, quitó todo abismo que nos separaba de Él a través de su Hijo Jesucristo, que se hizo hombre y vino a morir para reconciliarnos con el Padre. Como dice Efesios 2:13 “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”

Dios se regocija, se goza, se ríe en medio de su pueblo. Preguntémonos: ¿qué ve Dios en nosotros que lo lleve a regocijarse?

Se complace en los que le temen, se regocija cuando nuestra fe permanece a pesar de las circunstancias, cuando le dejamos actuar y transformar nuestros corazones, cuando ve humildad, cuando no halla mentira ni injusticia y encuentra confianza sólo en Él.

Está en medio de nosotros con toda su majestad y poder, esto debería ser suficiente para que experimentemos seguridad, paz y la certeza de que nunca estamos solos, que tenemos al Poderoso de nuestro lado, como dice Jeremías 20:11 “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”.

Su presencia en nosotros a través de su Espíritu es el mayor regalo de Dios, por eso debemos descansar en su amor y aunque no seamos perfectos todavía, o no hayamos madurado lo suficiente, Él nos ofrece los frutos de su amor para que en la medida en que rindamos nuestra vida a Él, su Espíritu nos vaya renovando.

En estos tiempos de pandemia, recordemos que no estamos solos, refugiémonos en su presencia, Él pelea todas nuestras batallas.  Oración.

«Amado Dios, estás tan cerca de mí que mi mente finita no alcanza a comprenderlo, lo sé por fe porque estás cercano a todos los que te buscan de corazón y ponen en ti su confianza. Gracias por enviar a tu Hijo a morir y a quitar toda pared intermedia que me separaba de ti, sé que estás a mi lado con todo tu poder, que te regocijas, que callas de amor para oírme y que me libras de todo lo que se viene contra mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 12 de enero de 2021

Todo en Dios tiene un propósito

 


Todo en Dios tiene un propósito

“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados”. Éxodo 13:17

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9

Cuando el faraón dejó salir a los Israelitas de su territorio, Dios nos los guió por el camino más corto a la tierra prometida, este camino estaba lleno de filisteos enemigos que les harían guerra y temió que se desanimaran y se volvieran corriendo a Egipto, los dirigió por el camino al Mar Rojo. Cuando llegaron allí se quedaron parados en sus orillas con el ejercito egipcio acercándose, algunos pensaron que era su fin, pero Dios que había hecho tantas proezas a través de Moisés para liberarlos de la esclavitud, no los abandonaría ahora, estaba entretejiendo un plan, un puente sobre el agua y ellos tendrían que caminar a través del mar para contar una gran historia de liberación por parte de Dios.

Es cierto que había otra ruta de escape, pero también es cierto que los israelitas tendrían que enfrentarse a batallas en el camino más corto. Dios quiso llevarlos por el camino largo en un suceso que requería de un sorprendente milagro, un milagro sin precedentes, que el Mar Rojo se partiera en dos para que ellos pasaran.

Muchas veces no entendemos los planes de Dios y por qué nos permite caminar por lugares difíciles o pasar por situaciones que no quisiéramos, pero el Dios Soberano que tenemos nunca se equivoca, si permite que estemos ahí, es porque Él sabe lo que necesitamos. Cada circunstancia que sucede en nuestra vida es para fortalecer nuestro carácter, para tratar nuestro corazón, para aprender y continuar el camino que nos ha trazado. Además, a través de ese difícil proceso quiere manifestar su grandeza para que hablemos de su poder y gloria y siempre nos llevará a un puerto seguro. Él sabe lo que hace y seguirá siendo fiel con nosotros como dice el Salmo 119:90 (NTV) “Tu fidelidad se extiende a cada generación, y perdura igual que la tierra que creaste”. Nuestra vida en manos de Dios tiene un rumbo asegurado y un destino eterno. No temamos los tratos de Dios, Él tiene un propósito para cada situación.  Oración.

«Señor, gracias porque todas las situaciones de mi vida tienen un propósito en ti, por eso me suelto en tus manos, porque sé que tus planes son más altos que los míos. Gracias por cada proceso que me permites pasar para moldear mi vida. Haz tu perfecta voluntad en mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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