sábado, 16 de enero de 2021

La vida es un eco

 

La vida es un eco


“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Marcos 8:34-35

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”. Eclesiastés 11:1

Esta parte del evangelio de Marcos es una de las porciones que deberíamos tener más cerca del corazón y como centro de nuestra fe cristiana. Jesús nunca indujo a las personas a seguirlo con falsas promesas, tampoco ofreció un camino fácil, pero sí ofreció su gloria. Decirle a alguien que debe estar dispuesto a cargar una cruz es decirle que su vida no va a ser nada sencilla, que tendrá que sufrir, renunciar y hasta perder cosas por causa de la fe, es quizás ser tratado como lo fue Jesús, como un criminal condenado a muerte.

Implica dar totalmente nuestras vidas, energía, vitalidad, entusiasmo, emociones, motivaciones con generosidad, es decir, todo lo que somos. Cuando nos aferramos a nuestra vida la perdemos, pero cuando nos damos sin reservas, la ganamos. La vida sólo crece cuando es entregada. Por eso no podemos guardarnos la vida o decir que no vamos a amar o servir a otros, porque eso es lo que significa seguir a Cristo. Él no vino a hacernos la vida fácil, vino a hacernos grandes, sirviéndole a Dios. Recordemos Mateo 20:26: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”.

Jesús tiene derecho a pedirnos que asumamos una cruz, porque Él la llevó antes que nosotros. Nunca nos pediría algo que no pudiéramos soportar. El que quiere servirle debe ser capaz de decir como el apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mi”.

En Eclesiastés “el pan sobre las aguas” puede representar vida, dinero, tiempo, afecto, habilidades, talentos, que cuando los ponemos al servicio de los demás se multiplican. Lo que sea que demos es lo que siempre volverá. La vida es un eco, lo que sembramos, eso cosechamos.  Oración.

«Hoy deseo seguirte mi Jesús, entregar mi vida con más amor, alegría, afecto, oración y sacrificio hacia los que me rodean. Me llamas a servir como un gran privilegio para ver mi vida bendecida, porque todo lo que haga aquí, recibirá recompensa no solo en esta tierra, sino en la eternidad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 15 de enero de 2021

Miedo al futuro

 


Miedo al futuro

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 1 Reyes 19:8-10

¿Cuántas veces nos ha pasado lo de Elías? En situaciones difíciles podemos tomar dos decisiones: ir a Dios y encontrar el descanso que necesitamos en Él o huir de nuestros problemas y buscar “cuevas para escondernos de la situación”. Las cuevas son peligrosas porque nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos, lo que impide que Dios y otros puedan ayudarnos, nos hacen caer en desesperanza, en el miedo al futuro, sentir que nada tiene sentido y podemos llegar a tomar decisiones equivocadas, a refugiarnos en algo o en alguien que nos hace daño, a caer en vicios y hasta en pensamientos de suicidio.

Cuando nos metemos en la cueva, perdemos la visión de lo que Dios quiere y tiene para nosotros. Nos olvidamos que Él ve más allá de nuestras circunstancias y solo miramos las cosas desde nuestra perspectiva.

A veces, como a Elías, Dios nos tiene que llamar y sacarnos de la cueva, porque no podrá mostrarnos nada hasta que no nos pongamos delante de Él. Es tiempo de abrir nuestros oídos espirituales y escuchar la voz de Dios que nos invita a seguir adelante, a tener nuevas fuerzas, a renovar nuestra comunión con Él y visualizar el futuro que Él tiene para nosotros. Recordemos esta promesa en Isaías 40:29: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Enfoquémonos de nuevo en Dios para recibir las bendiciones de ser sus hijos y no permitir que el enemigo robe nuestras ilusiones y nos haga vivir bajo el peso de nuestras cargas.  Oración.

«Padre celestial, cuando creo que cualquier intento de salir adelante terminará en un fracaso, cuando mi visión se nubla y no veo mi futuro claro, cuando mis fuerzas se agotan por tratar de resolver las cosas por mí, es cuando necesito ponerme delante de ti y entregarte todas mis cargas. Señor perdóname por perderte de vista y enfocarme en mis problemas trayendo angustia y desasosiego a mi corazón. Enséñame a esperar en ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 14 de enero de 2021

¿Cuánto nos cuesta esperar?

 

¿Cuánto nos cuesta es


perar?

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto”. 1 Samuel 13:8-9

La experiencia del rey Saúl al no esperar el tiempo que el profeta le dijo que esperara le costó su trono. Samuel, que era el sacerdote, le había dicho que esperara una semana para reunirse con él y así juntos, ofrecer los sacrificios a Dios. Pero Saul al encontrarse asediado por los enemigos entró en desesperación al ver que su ejército se debilitaba y en su afán, no quiso esperar más y asumió el lugar de sacerdote, que no le correspondía y ofreció un sacrificio que no fue grato delante de Dios. Justamente después de terminar el holocausto llegó Samuel.

Cuando nos agobia la desesperación, podemos tomar decisiones apresuradas que nos pueden salir mal; pensemos, si Saul hubiera esperado un poco más, las cosas para él habrían sido diferentes. Por eso es una imprudencia tomar decisiones sin consultar la voluntad de Dios en los momentos de crisis. Es cuando debemos respirar profundo, hacer un alto e ir en oración a buscar el rostro de Dios. ¿Cuántas cosas cambiarían en nuestra vida si aprendiéramos a escuchar la voz de Dios?

¿Cuántas decisiones apresuradas nos han llevado al fracaso matrimonial, a la quiebra de nuestro negocio, a destruir nuestra familia, a meternos en un problema mayor tratando de buscar soluciones rápidas a nuestra situación? Nos olvidamos fácilmente que los tiempos son de Dios y que Él tiene el control de todo lo que sucede en nuestra vida y la única forma de permanecer firmes es confiar en Dios y en sus promesas. Recordemos lo que dice el Salmo 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” Oración. Señor Jesús, cuántas veces he tomado malas decisiones por no esperar un poco y he perdido las bendiciones que querías darme. Perdóname por no doblegar mi corazón delante de ti y orar por cada situación de mi vida. Hoy me recuerdas que eres mi ayudador, que nada se sale de tu control y que una vez más debo depender de ti porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 13 de enero de 2021

Dios conmigo está

 

Dios conmigo está


“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Sofonías 3:17

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras”. Salmo 145:18

Muchas personas tienen la imagen de un Dios muy severo, que está distante y esperando el momento en que nos equivoquemos para disciplinarnos, pero qué concepto más alejado de la Palabra de Dios, porque Dios está más cerca de nosotros de lo que imaginamos, quitó todo abismo que nos separaba de Él a través de su Hijo Jesucristo, que se hizo hombre y vino a morir para reconciliarnos con el Padre. Como dice Efesios 2:13 “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”

Dios se regocija, se goza, se ríe en medio de su pueblo. Preguntémonos: ¿qué ve Dios en nosotros que lo lleve a regocijarse?

Se complace en los que le temen, se regocija cuando nuestra fe permanece a pesar de las circunstancias, cuando le dejamos actuar y transformar nuestros corazones, cuando ve humildad, cuando no halla mentira ni injusticia y encuentra confianza sólo en Él.

Está en medio de nosotros con toda su majestad y poder, esto debería ser suficiente para que experimentemos seguridad, paz y la certeza de que nunca estamos solos, que tenemos al Poderoso de nuestro lado, como dice Jeremías 20:11 “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”.

Su presencia en nosotros a través de su Espíritu es el mayor regalo de Dios, por eso debemos descansar en su amor y aunque no seamos perfectos todavía, o no hayamos madurado lo suficiente, Él nos ofrece los frutos de su amor para que en la medida en que rindamos nuestra vida a Él, su Espíritu nos vaya renovando.

En estos tiempos de pandemia, recordemos que no estamos solos, refugiémonos en su presencia, Él pelea todas nuestras batallas.  Oración.

«Amado Dios, estás tan cerca de mí que mi mente finita no alcanza a comprenderlo, lo sé por fe porque estás cercano a todos los que te buscan de corazón y ponen en ti su confianza. Gracias por enviar a tu Hijo a morir y a quitar toda pared intermedia que me separaba de ti, sé que estás a mi lado con todo tu poder, que te regocijas, que callas de amor para oírme y que me libras de todo lo que se viene contra mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 12 de enero de 2021

Todo en Dios tiene un propósito

 


Todo en Dios tiene un propósito

“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados”. Éxodo 13:17

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9

Cuando el faraón dejó salir a los Israelitas de su territorio, Dios nos los guió por el camino más corto a la tierra prometida, este camino estaba lleno de filisteos enemigos que les harían guerra y temió que se desanimaran y se volvieran corriendo a Egipto, los dirigió por el camino al Mar Rojo. Cuando llegaron allí se quedaron parados en sus orillas con el ejercito egipcio acercándose, algunos pensaron que era su fin, pero Dios que había hecho tantas proezas a través de Moisés para liberarlos de la esclavitud, no los abandonaría ahora, estaba entretejiendo un plan, un puente sobre el agua y ellos tendrían que caminar a través del mar para contar una gran historia de liberación por parte de Dios.

Es cierto que había otra ruta de escape, pero también es cierto que los israelitas tendrían que enfrentarse a batallas en el camino más corto. Dios quiso llevarlos por el camino largo en un suceso que requería de un sorprendente milagro, un milagro sin precedentes, que el Mar Rojo se partiera en dos para que ellos pasaran.

Muchas veces no entendemos los planes de Dios y por qué nos permite caminar por lugares difíciles o pasar por situaciones que no quisiéramos, pero el Dios Soberano que tenemos nunca se equivoca, si permite que estemos ahí, es porque Él sabe lo que necesitamos. Cada circunstancia que sucede en nuestra vida es para fortalecer nuestro carácter, para tratar nuestro corazón, para aprender y continuar el camino que nos ha trazado. Además, a través de ese difícil proceso quiere manifestar su grandeza para que hablemos de su poder y gloria y siempre nos llevará a un puerto seguro. Él sabe lo que hace y seguirá siendo fiel con nosotros como dice el Salmo 119:90 (NTV) “Tu fidelidad se extiende a cada generación, y perdura igual que la tierra que creaste”. Nuestra vida en manos de Dios tiene un rumbo asegurado y un destino eterno. No temamos los tratos de Dios, Él tiene un propósito para cada situación.  Oración.

«Señor, gracias porque todas las situaciones de mi vida tienen un propósito en ti, por eso me suelto en tus manos, porque sé que tus planes son más altos que los míos. Gracias por cada proceso que me permites pasar para moldear mi vida. Haz tu perfecta voluntad en mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 11 de enero de 2021

Elegidos para ser diferentes

 


Elegidos para ser diferentes

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Colosenses 3 :12-15

Hemos sido elegidos para ser diferentes en un mundo donde el común denominador es la exaltación personal y los intereses personales. Revestidos de una naturaleza nueva para ir renovándonos en la medida en que conozcamos a Jesús. En esta nueva vida no es importante lo que somos, sino lo que Cristo es, viviendo en nosotros y a través de nosotros.

El Señor nos eligió para ser un pueblo santo y amado por Él, por eso nos identificamos con su carácter lleno de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. La compasión se aprende cuando aprendemos a ser tolerantes y a tener empatía con los demás a pesar de sus fallas, perdonando siempre como lo hizo el Señor con nosotros. Pero la característica más importante, es el amor que es el que nos une en perfecta armonía.

¿Qué tan fuerte es nuestra convicción para permitir que Dios nos moldee a su manera? Si vivimos con convicciones sólidas y fuertes, cuando vengan las grandes pruebas podremos sostenernos y mostrar esa naturaleza divina en nosotros; o de lo contrario, nos dejaremos llevar por nuestras cambiantes emociones y no seremos testimonio de su amor.

Todos los que hemos creído estamos llenos de Él y hemos sido hechos completos en Él. Todo lo que necesitamos para nuestra vida cristiana la encontramos en Jesús y su Verdad nos conducirá a la santidad personal y a la santidad en nuestras relaciones con otros, pues vivir como escogidos, es vivir la plenitud de Cristo en nuestra conducta, nuestra profesión y nuestras relaciones. Los elegidos de Dios están vestidos con la justicia de Cristo. Las vestiduras que Pablo enumera aquí realmente son el fruto del Espíritu Santo, que no podemos producir por nosotros mismos, sino con su ayuda. Y la motivación que nos inspira cada día está en Colosenses 3:17 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Oración.

«Señor Jesucristo, que maravillosa posición que tengo en ti, al mirarme, reconozco que soy débil, que no tengo ningún poder, que soy incapaz de vestirme con las ropas del fruto del Espíritu por mí mismo. Necesito de ti y entiendo que he sido colocado en Cristo, en ese lugar en que el Espíritu de Dios actúa y me capacita para vivir bajo su control. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

domingo, 10 de enero de 2021

Un corazón sincero

 

Un corazón sincero


“Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez”. Marcos 7:18-22

“Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Hebreos 10:22

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24

Los fariseos y escribas hicieron una acusación a los discípulos de Jesús porque los vieron “comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas” (Marcos 7:2). Era una excusa para mostrar sus verdaderas intenciones de condenar a Jesús, pues creían que siguiendo tradiciones y reglas estaban agradando a Dios, su devoción no era sino apariencias y mandamientos de hombres, pero su corazón estaba distante de Él. Los judíos afirmaban que la contaminación real era la física, pero Jesús dijo que la verdadera contaminación era la moral y espiritual.

Cuando Dios se refiere al corazón, en el libro de Jeremías 17:9 dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Está mostrando la verdadera condición del hombre afectado por el pecado, cuando rompe la relación con Él y vive bajo su propio razonamiento. Ese desajuste hizo que toda la raza humana se corrompiera por el pecado, dejando de vivir en el Espíritu y dando paso a los deseos de la carne.

Las consecuencias de nuestra separación trajeron todas las cosas que Marcos menciona aquí, que provienen de nuestro interior y que es lo que realmente nos contamina. La Palabra de Dios es el espejo que refleja la verdadera condición de nuestro corazón, pues nos muestra nuestra ambición egoísta que quiere hacer su voluntad y no la de Dios.

Después de dos mil años, sigue arraigado en el corazón del hombre que la verdadera pureza espiritual tiene que ver con cosas externas. En muchas religiones sigue habiendo innumerables ritos de lavamientos para alcanzar la pureza del alma y listas de alimentos prohibidos que si los consumen, verán estropeada su relación con Dios, pero Jesús dijo muy claro «nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar». El Llamado de Dios es más bien acercarnos a Él sinceramente, para escuchar su voz y poder transformar nuestro interior, purificando nuestro corazón de pensamientos y acciones que nos contaminan ante sus ojos.  Oración.

«Amado Jesús, que bueno, en esta mañana, acercarme a ti con un corazón sincero, contrito y humillado, reconociendo la condición de mi ser, entendiendo que todos los malos deseos salen de mi interior. Hoy necesito que cambies mi corazón y me permitas vivir agradándote, andando en el Espíritu para hacer tu voluntad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.