jueves, 7 de enero de 2021
miércoles, 6 de enero de 2021
Permanecer en el amor de Dios
Permanecer
en el amor de Dios
“Si
guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado
los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10
“Este es mi
mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Juan 15:12
Amar a Dios
es guardar sus mandamientos y su mandamiento es que nos amemos unos a otros.
Amarnos unos
a otros es básicamente vencer al mundo. (1 Juan 5:2-4)
Vencer al
mundo es batallar con los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la
vanagloria de la vida.
Deseos de
los ojos: avaricia, ambición, codicia y cosas semejantes.
Deseos de la
carne: apetitos desenfrenados; gula, fornicación, adulterio, idolatría,
borracheras, pleitos, orgías y actos similares.
Vanagloria
de la vida: egoísmo, orgullo, arrogancia y actitudes parecidas.
Finalmente,
¿quiénes son los vencedores? 1 Juan 5:5 dice “¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
Hermanos,
nuestra fe en Cristo nos hace más que vencedores de los deseos del mundo porque
todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Entonces estamos llamados a no
satisfacer los deseos de la carne, sino a amar al prójimo y permanecer en el
gran amor de Dios. Nuestra fe en el Señor es nuestra victoria. Oración.
«Papito
Dios, tus mandamientos no son gravosos, sé que me amas y quieres que los
obedezca para que me vaya bien en todo lo que emprenda y para tener una buena
relación contigo y con los demás, permíteme, Señor, permanecer en ti y en tus
palabras y así llevar mucho fruto para que tú seas glorificado, en el nombre de
Cristo Jesús, amén. Difundiendo el
mensaje de Jesucristo.
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viernes, 25 de diciembre de 2020
El Señor sea enaltecido
El Señor sea
enaltecido
“He anunciado justicia en g
rande congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.” Salmos 40:9-10
El Señor es
único, fiel, poderoso y misericordioso como ningún otro.
Nuestro Dios
y padre ha creado los cielos y los mares, su entendimiento no hay quién lo
alcance, alienta a los que en Él esperan (Isaías 40:28-29). Su misericordia es
mejor que la vida, bajo su sombra y sus alas está nuestra protección, sobre la
roca nuestro refugio y salvación. (Salmos 62:6-7)
Iglesia,
esperemos en el Dios eterno en todo tiempo, derramemos sobre Él nuestro
corazón, bienaventurado el hombre que su confianza está en Dios, pues suyo es
el poder y suya la misericordia (Salmos 62:11-12).
Iglesia,
cantemos para Él, en su nombre levantemos nuestras manos, pronuncien alabanza
nuestros labios, y como con gran banquete será saciada nuestra alma (Salmos
63:3-5). No ocultemos su salvación, su fidelidad, su misericordia y su verdad
en las congregaciones, porque el Señor ha aumentado sus maravillas hacia
nosotros, y todo aquel que lo vea temerá al señor y confiará en Él.
El amor del
Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo sean con todos
nosotros, amén. Oración.
«Dios
todopoderoso y eterno, la gloria, la honra y la alabanza sean siempre para ti a
través de mí; eres digno de toda alabanza y confianza, tu fidelidad
incomparable es; te exalto en este día y te doy gracias porque si no es por tu
misericordia y fidelidad, hoy no estaría en pie; yo me acosté y dormí y
desperté porque tú me sustentabas, gracias Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 24 de diciembre de 2020
miércoles, 23 de diciembre de 2020
Generosidad y amor
Generosidad
y amor
“Bienaventurado
el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo
guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás
a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor;
mullirás toda su cama en su enfermedad.” Salmos 41:1-3
Son grandes
y poderosas las promesas que Dios tiene para aquellos que hacen misericordia
con los más necesitados, esas personas que muy probablemente no van a poder
devolver o recompensar aquello que se les ha dado; dice la Palabra de Dios que
será bienaventurado, afortunado, bendecido, aquel que así haga.
¿Y tú,
piensas en el pobre, el cojo, el ciego, el manco? ¿Hacen ellos parte de tus
invitados a la boda, el banquete, el cumpleaños, la navidad?
Hermanos, es
momento de dejar de cuestionar a los demás por su situación económica, personal
o matrimonial, es algo que solo nos llevará a criticar y a juzgar; la palabra
de Dios sencillamente nos dice que proveamos, que ayudemos, que vistamos al
desnudo, demos de comer al hambriento, refugiemos al errante, saciemos al
afligido (Isaías 58:6-7); nos dice que si damos al pobre es a Dios mismo a
quien prestamos (Proverbios 17:19), como también nos dice que si despreciamos a
nuestro prójimo, pecamos (Proverbios 14:21).
Entonces,
decidamos lo mejor, proveer con generosidad y amor, que de lo demás se
encargará Dios. Oración.
«Dios bueno,
mi alma te alaba y te bendice por tu infinita misericordia, eres perfecto y no
te puedo cuestionar. Padre, te doy gracias por el sustento que me das cada día
en cada área de mi vida, y te pido que para tu gloria me permitas abundar en
toda obra de generosidad y amor, especialmente con las personas más
necesitadas, amén. Difundiendo el
mensaje de Jesucristo.
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martes, 22 de diciembre de 2020
Hijos de Dios – Parte 2
Hijos de Dios – Parte 2
“En él
también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra
salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de
la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la
posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14
Decíamos en
el devocional del día de ayer que, al creer en el Señor Jesucristo y recibirlo
en nuestra vida, somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13, Romanos 10:9-10);
pues bien, si tu así lo has hecho, es fundamental que también conozcas la
siguiente verdad:
El Espíritu
Santo está en ti. La tercera persona de Dios está en ti. Como dice el versículo
de hoy, Dios como parte de su obra salvadora para con nosotros, nos ha sellado
con su Santo Espíritu, nos ha puesto sello Espiritual y nos ha dicho: mi morada
eres tú. (Efesios 2:22).
Esta
afirmación es una verdad que puede transformar nuestras vidas, pero es
necesario que pidamos a Dios en oración íntima y sincera que sea Él a través de
su Santo Espíritu quien nos revele la increíble grandeza de su poder para con
nosotros los que creemos.
Hermanos,
verdaderamente nuestra mente es limitada para entender la esperanza, las
riquezas o la supereminente grandeza de Dios hacia nosotros, pero el Espíritu
que escudriña lo profundo de Dios nos revela lo que Él nos ha concedido (1
Corintios 2:12). Veamos tan solo una de sus tantas promesas, 1 Corintios 2:9
“Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han
subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le
aman.”
Es
espectacular, a nosotros solo nos queda orar con fe pidiendo la revelación de su
sabiduría a través de su Espíritu Santo.
Oración.
«Padre de la
gloria, es por tu amor y tu favor que me has hecho tu hijo, hace poco era tu
enemigo y ahora me dices que soy tu hijo, que me amas con amor eterno e incondicional,
que nada me arrebatará de tu mano, y como si fuera poco me das tu Espíritu;
Señor, ahora solo quiero alabarte y seguir viviendo ese gran amor, gracias
Dios, amén. Difundiendo el mensaje de
Jesucristo.
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lunes, 21 de diciembre de 2020
Hijos de Dios - Parte 1
Hijos de
Dios - Parte 1
“Mas a todos los que le recibie
ron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13
Si estás
leyendo o escuchando este devocional, con seguridad haces parte de cualquiera
de los dos siguientes grupos:
Primer
grupo: hijos de Dios, quienes han aceptado la paternidad de Dios.
Segundo
grupo: quienes han rechazado a Dios y su paternidad.
Ahora que
sabes a qué grupo perteneces, presta atención a tu mensaje.
Para los que
somos parte del primer grupo, los hijos de Dios, preguntémonos: ¿también son
hijos de Dios mis familiares y amigos? Como leíamos en el versículo de hoy,
esto depende si ellos han creído en Jesús y lo han recibido en su corazón, pero
como dice la Escritura en Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el
cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo
oirán sin haber quien les predique?” Hijos de Dios, nuestra tarea es hacer que
estas personas escuchen el mensaje de salvación, ese mismo que nos compartieron
a nosotros, debemos predicar la fe en nuestro Señor Jesucristo para que,
escuchando ellos crean y sean hechos hijos de Dios.
Si haces
parte del segundo grupo, aquellos que todavía no son hijos de Dios y recibiste
este devocional, te invito para que recibas al Señor Jesús en tu vida; confiesa
con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tu corazón que Dios le levantó de
los muertos, así serás salvo, lo dice la Escritura en Romanos 10:9-11; al igual
que nosotros pasarás a ser un hijo de Dios, como un bebé que podrá crecer sano
y fuerte espiritualmente si permite que su nuevo Padre lo alimente diariamente,
Jesús lo dijo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Así que, es tu decisión. Oración.
«Papito
Dios, me has adoptado como tu hijo, tu gracia y misericordia me han alcanzado,
te alabo Señor y te doy gracias porque me has hecho ciudadano del cielo, bendigo
tu poderoso nombre y me inclino ante ti en actitud de reverencia pidiéndote que
bendigas mi vida, haciendo de mí conforme tu voluntad y propósito, gracias
Padre. Amén. Difundiendo el mensaje de
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