miércoles, 25 de noviembre de 2020

Emociones bajo el control del Espíritu Santo - Parte 1

 

Emociones bajo el control del Espíritu Santo - Parte 1


“porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Santiago 1:20

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. Efesios 5:18

Cuando obra la justicia de Dios en nosotros, obra por medio de la fe en Cristo, pero a veces retrocedemos (Hebreos 10:38), no que perdamos el don de justicia que nos ha sido dado en Cristo (Romanos 5:17), sino que permitimos que nuestras emociones nos controlen, y nos lleven a pensar y a actuar como lo haría el viejo hombre, ya crucificado en la cruz (Romanos 6:6), esto trae como consecuencia que perdamos el control, o mejor, que no cedamos el control al Espíritu de Dios, que nos guía a ser y practicar esa justicia de Dios.

Podemos perder el control de nosotros mismos (dominio propio), en alguna situación de la vida cotidiana, y esto es evidencia de que hemos cedido el control a nuestras emociones y no al Espíritu. La ira, el enojo, las malas respuestas, nos muestran que algo sucede, esto no significa que debamos permanecer de esta manera, o que no podamos con la ayuda del Espíritu Santo, volver a tener amor, paz y dominio propio.

La Palabra de Dios nos enseña a adornar nuestra vida, teniendo un espíritu suave y apacible, lo cual tiene mucho valor ante Dios (1 Pedro 3:3-4), y esto se trata, de no permitir que los falsos adornos de la vanidad, los placeres momentáneos, ni las emociones descontroladas, nos embriaguen, nos vuelvan insensibles para escuchar la voz de su Espíritu, adormeciendo nuestra conciencia espiritual.

Así que, no perdamos el control, cedamos toda situación, todo pensamiento, toda acción a la guía del Espíritu de Dios que ilumina nuestra conciencia y nos ayuda a corregir nuestro rumbo, y nos recuerda que somos hijos del Altísimo y si hijos, ya no esclavos de nuestras emociones, sino herederos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:16-17) Oración.

«Gracias Señor, porque por la fe en Cristo, has colocado tu Santo Espíritu en mí, para vivir en comunión y que mis emociones no decidan mi vida, sino tu buena, agradable y perfecta voluntad, manifestada en tu Palabra. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 24 de noviembre de 2020

Lo que hace la Palabra de Dios en nosotros - Parte 2

 


Lo que hace la Palabra de Dios en nosotros - Parte 2

“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.” Santiago 1:18

 Cuando creemos y recibimos al Señor Jesucristo, como salvador (Juan 1:12), volvemos a nacer, pero no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan 1:13). Este nuevo nacimiento ocurre cuando escuchamos y aceptamos el mensaje poderoso de la Palabra de Dios, ya que el evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree (Romanos 1: 16a). La misma Palabra poderosa con la que creó Dios el universo, ahora crea en nosotros un nuevo ser, con un nuevo corazón que le obedece y le adora.

Ahora, el Señor nos pide, que nos vistamos de esta nueva criatura, la cual, en la semejanza de Dios, ha sido creada en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:24), para que andemos en santidad y justicia, hablando y practicando la verdad con nuestro prójimo. No es hacer para ser, sino ser para hacer, porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. (Efesios 2:10).

Como podemos ver, todo surge con la Palabra de Dios; no solo un nuevo nacimiento espiritual con herencia de eternidad, sino también un plan maravilloso para vivir una vida haciendo lo que agrada a Dios, una vida abundante en buenas obras, preparadas de antemano por Dios para nosotros, con el fin de hacer su voluntad y ser usados en sus propósitos. Lo que hace la Palabra de Dios, luego de hacernos renacer es también instruirnos para cumplir ese propósito y andar conforme a una esperanza cierta, así que, no dudes hoy en tomar la instrucción diaria que ofrece la escritura para ir paso a paso cumpliendo las buenas obras que Dios tiene para nosotros.  Oración.

«Gracias Jesús, porque al morir en la cruz por mis pecados, me diste vida y me diste un propósito; no soy un accidente, sino que, en ti, tengo la confianza de ser un nuevo hombre creado para ejecutar las buenas obras que el Padre preparó de antemano para su gloria. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 23 de noviembre de 2020

Lo que hace la Palabra de Dios en nosotros. Parte 1

 


Lo que hace la Palabra de Dios en nosotros. Parte 1

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el

La palabra de Dios es espíritu y es verdad, no son palabras comunes, sino que tienen el poder de recrear en nosotros una nueva vida que durará para siempre.

Y este nuevo nacimiento, ocurre gracias a escuchar y creer en la buena noticia de salvación por medio de la fe en Cristo.

Por esta razón, necesitamos persistir diariamente en escuchar, estudiar y entender cada mensaje que nos es dado por Dios por medio de las escrituras, pidiendo sabiduría para aplicar cada principio, pues si los practicamos, somos prudentes y sabios, y todo lo que construyamos será de bendición y permanecerá (Mateo 7:24). También la Palabra de Dios nos guía en nuestras decisiones diarias, previniendo que hagamos cosas que no nos convienen, nos corrige en las cosas que hacemos mal y nos prepara para afrontar todas las adversidades de nuestra vida (2 Timoteo 3:16).

Las escrituras nos han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús (2 Timoteo 3:16), pero también sostienen día a día nuestra vida, para que todo lo que hagamos sea para la gloria de Dios.

Así que, no menospreciemos cada palabra de Dios que nos es enviada, cada edificación que nos es compartida, valoremos cada versículo y cada predicación que Dios nos comunica por medio de siervos que Él ha levantado para nuestro bien. Reflexionemos en cada enseñanza, discerniendo cada detalle y sobre todo, dos cosas importantes tengamos en cuenta, apliquemos cada principio a nuestra vida y compartamos con otros la Palabra viva de nuestro Dios.

En resumen, escuchar, estudiar, practicar y compartir su Palabra de verdad, es lo más importante que podemos hacer cada día.  Oración.

«Señor, me levanto esta mañana con toda la disposición de mi corazón para estar atento a tu voz, por medio de las escrituras, quiero que me des la fuerza y el entendimiento para poner en acción tus enseñanzas. También, Señor, guíame a compartir tu mensaje a todos mis familiares y amigos, para que sea conocido tu nombre y todo el amor que anuncias por medio del evangelio. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 22 de noviembre de 2020

Buenos administradores de la gracia de Dios

 

Buenos administradores de la gracia de Dios


“Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las Palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo, sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”, 1 Pedro 4:7-11

Han transcurrido alrededor de dos mil años, desde cuando Pedro escribió esta epístola, y como él mismo escribió: “que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”, pues dos mil años equivaldrían a dos días que no son nada comparados con la eternidad, por eso Pedro escribe “el fin de todas las cosas se acerca”, pues cada día que pasa se acerca aún más el regreso del Señor Jesucristo, por tanto, debemos asegurarnos de estar cumpliendo con los mandatos de su Palabra, la Biblia dice: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”. (Mateo 24:42).

No olvidemos, hay un día señalado para esa gloriosa venida de Cristo, que pude ser hoy, puede ser mañana o cualquier día, así que los creyentes debemos vivir cada día como si fuera el último, siendo sobrios, sabios, hospitalarios, velando en oración, teniendo un ardiente amor entre los que nos rodean y expresándonos con palabras sazonadas que edifiquen a los oyentes.

Es extraordinaria la multiforme gracia de Dios que nos ha sido dada, pero qué gran responsabilidad es ser buenos administradores de esa gracia divina e incomparable, la cual solo se logra con el poder y fuerza que Dios da, para que en todo sea glorificado por Jesucristo.

Hermano, debemos dar prioridad a las cosas eternas e invisibles, conscientes de que hoy pudiera ser el día de la venida de Cristo. También, vivir la vida que Dios nos llama a vivir al preservar nuestra comunión con él, profesar el amor a los hermanos y concentrarnos en el servicio a Dios. Oración.

Padre eterno, mientras espero la gloriosa venida de Jesucristo, viviré en sobriedad, velando en oración y acción de gracias. Ayúdame Señor a profesar un ferviente amor por los demás, a ser caritativo y buen administrador de la Gracia divina que me ha sido dada, pues tuyo es el honor, la honra y la gloria por los siglos de los siglos, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 20 de noviembre de 2020

¡Ya viene!

 


¡Ya viene!

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 1 Tesalonicenses 4:16-17

Pronto viene el Rey de reyes por su iglesia, por aquellos que tienen la garantía del Espíritu Santo en su corazón, que han creído y recibido al Señor de señores, a Cristo mismo.

Y algunos piensan que no vendrá o que se demora en venir, pero, Él es paciente, esperando que ninguno se pierda (2 Pedro 3:9), que todos cambien su forma de pensar escuchando y creyendo en el evangelio, que acepten su Palabra y reciban el amor de la verdad para ser salvados. (2 Tesalonicenses 2:10).

Pero, el día y la hora están en el corazón del Padre, y en un abrir y cerrar de ojos, estaremos con Jesús y cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es. Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro (1 Juan 3:2-3).

Qué hermosa promesa, cuantas cosas maravillosas tiene el Señor reservadas para los que lo amamos, para aquellos que hemos colocado nuestra esperanza en nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y tú ¿esperas su venida?   Oración.

«Gracias Señor, tengo mis ojos puestos en ti, te espero, ¡ven pronto Jesús! Tú eres mi esperanza y mi seguridad en todo tiempo, mientras llegas, quiero agradarte en todo y hacer tu voluntad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 19 de noviembre de 2020

Venid, comprad sin dinero y sin precio

 

Venid, comprad sin dinero y sin precio


“A todos los sedientos: venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.” Isaías 55:1-3

Todos estamos sedientos sin Cristo, el mundo no puede llenar ni satisfacer la sed que tenemos debido al pecado, pero si tan solo supiéramos y aceptáramos el regalo que Dios tiene para nosotros por medio de Cristo, le pediríamos ese regalo, y Él nos daría agua viva (Juan 4:10).

Lo mejor de todo es que es gratis, como enseña su Palabra: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24).

No creas entonces, cuando los religiosos colocan condiciones y cargas para tener una relación personal con Dios, que ni ellos mismos pueden cumplir ni llevar (Lucas 11:46); recuerda que su Palabra nos dice “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma;” (Isaias 55:3a). Se trata del anuncio de las buenas nuevas, de la única noticia buena que resuena hoy en día y que debemos prestar total atención, ya que la fe viene como resultado del oír el mensaje, y el mensaje que se escucha es el de salvación por medio de la fe en Cristo (Romanos 10:17), del perdón de pecados y del amor de Dios que recibimos gratuitamente por medio de Jesús.

Y cuando nos dice “y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.”(Isaias 55:3b), se trata del pacto eterno de la sangre de Cristo, derramada por nuestros pecados, un pacto incondicional, que todo aquel que cree en Cristo puede acceder y ser sellado con la promesa del Espíritu Santo. (2 Corintios 1:21-22).

Así que, vayamos a Cristo a comprar sin dinero y sin precio, a disfrutar del regalo de Dios; si corremos para aprovechar una promoción de productos materiales que se desgastan y que por mucho que acumulemos a la larga no nos satisfacen completamente, cómo no vamos a ir a tomar de aquello que nos llena verdaderamente y nos da vida eterna. Es gratis, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz. ¡Vamos y hagamos tesoros en el cielo! (Mateo 6:19-21).  Oración.

«Señor, te doy gracias por tu misericordia, que derramaste abundantemente por medio de Cristo, nos diste un camino nuevo y eterno, por medio del pacto hecho con la preciosa sangre de tu hijo amado; te ruego que sean abiertos mis ojos espirituales para tomar y gozar de este beneficio de amor verdadero. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 18 de noviembre de 2020

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ

 

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ


“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo y en el trono, uno sentado”, Apocalipsis 4:1

El apóstol Juan fue transportado al cielo en forma sobrenatural, con el fin de recibir una revelación acerca de sucesos futuros y miró la puerta que da acceso a Dios, por medio de Jesucristo. Cuando Juan entró por la puerta del Cielo vio el trono que simboliza la soberanía y la autoridad absoluta de Dios.

En tiempos anteriores, hombres usados por Dios tuvieron el privilegio de mirar en visión los cielos abiertos; dice la Biblia: "Los cielos se abrieron y vi visiones de Dios" (Ezequiel 1:1), manifestando su soberanía y su verdad a los que le buscan, luego, cuando Jesús fue bautizado por Juan, Jesús vio los cielos abiertos, y al Espíritu descender sobre Él. Esto muestra que cuando una persona abre su corazón y su alma a las cosas de arriba, el Espíritu de Dios desciende a su encuentro. Jesús le anunció a Natanael: “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (Juan 1:51). El profeta Isaías también dice: “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Is.6:1-3).

Ahora, la adoración genuina de un corazón en santidad provoca la apertura del cielo sobre la tierra y las bendiciones hasta que sobreabunden, la adoración nos lleva al trono de Dios y prepara el ambiente para que su presencia se manifieste. Y es cierto que algún día los cielos se abrirán para mostrar la gloria de Cristo; y ese día traerá un fuego de gozo a los que le hayan aceptado y obedecido, y un temor indescriptible a los que le hayan rechazado.

Dios está buscando adoradores, corazones con hambre de Dios, con un apasionado deseo de conocerle, y Él responderá manifestándose en la intimidad de tu adoración, Él te hablará, los cielos se abrirán y el Espíritu Santo vendrá sobre ti, conocerás los secretos y diseños de Dios y entenderás con mayor plenitud el precio que Jesús pagó por ti.  Oración.

"Señor, quisiera tener las palabras más hermosas y sublimes, el lenguaje celestial en mis labios para decirte que eres digno de recibir gloria, honra y honor. Quiero expresarte todo mi amor y gratitud, porque has abierto cielos al paso de mi caminar, he visto tu bondad aquí en la tierra de los vivientes. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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