lunes, 12 de octubre de 2020

 


No vuelvo atrás. Segunda parte

Oración.

«Amado Jesús, qué bueno entender que sólo tú tienes palabras de vida eterna, me ofreces esperanza y un futuro seguro en tu presencia. Cuando me enfrento con tu cruz, me revelas el verdadero carácter de tu misión y el costo que implica seguirte, sé que no va a ser fácil, pero quiero hacerlo, no quiero volver atrás, sino estar contigo hasta el fin, pase lo que pase. Amén»“Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios”. Lucas 22:15-16

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”. Juan 6:51

“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. 1 corintios 5:7

El mismo Señor Jesucristo explicó que su muerte en la cruz del calvario, sería el cumplimiento de la pascua que el pueblo de Israel había celebrado en Egipto y el cumplimiento definitivo para la humanidad, ya que no sólo sería realizado en favor de los judíos, sino que tendría el valor suficiente para salvar al mundo. El apóstol Pablo lo ratificó cuando dijo que: “la pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”.

Aunque este sacrificio sustitutorio libraría a los pecadores de la ira de Dios y les traería libertad, es necesario que el ser humano se apropie de él por medio de la fe en Jesucristo. Y parece una paradoja, pero para tener vida eterna es necesario creer en un Cristo que fue sacrificado, murió y resucitó. La resurrección de Cristo por muerte en la cruz es una base de la esperanza y garantía de inmortalidad.

Cuando el Señor dijo: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”. El Señor no estaba instituyendo aquí la Santa Cena, sino que usó este símbolo para que los que oyeran entendieran que no se trataba de comer o beber su sangre literalmente, sino de creer en Él y en el sacrificio que iba a realizar en la cruz.

El Señor nos está llamando a un grado mayor de compromiso con Él. Esto genera diferentes reacciones, pues no todos están dispuestos a seguir a Jesús. Recordemos que un grupo de seguidores regulares se volvieron atrás, los judíos y sacerdotes se escandalizaron ante las profundas verdades que apuntaban a su muerte en la cruz y los apóstoles vieron en sus palabras la vida eterna y se quedaron con Él, como lo dice Juan 6:68-69 “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” Oración.

«Amado Jesús, qué bueno entender que sólo tú tienes palabras de vida eterna, me ofreces esperanza y un futuro seguro en tu presencia. Cuando me enfrento con tu cruz, me revelas el verdadero carácter de tu misión y el costo que implica seguirte, sé que no va a ser fácil, pero quiero hacerlo, no quiero volver atrás, sino estar contigo hasta el fin, pase lo que pase. Amén» Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 11 de octubre de 2020

VIVIENDO EN LA GRACIA DE JESUCRISTO

 

VIVIENDO EN LA GRACIA DE JESUCRISTO


“Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”, 1 Corintios 1:4-9

Fuimos llamados a estar en comunión con Jesucristo por medio de su obra que cambió totalmente nuestra relación con Dios. Ahora podemos entrar con confianza a su presencia, a su trono de gracia. Y sólo podemos hacerlo a través del Espíritu Santo derramado en nuestros corazones. Cristo hizo realidad la promesa de Joel 2:28-29 “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”.

Nos dio la salvación, como un regalo inmerecido del amor de Dios y que nos coloca en una relación perfecta con Dios, algo que no podíamos lograr por nosotros mismos. Y fuera de eso nos dotó de dones como un depósito para usarlos como Él nos diga, para la gloria de Dios y bien de los demás.

Hemos sido consagrados a Dios mediante el sacrificio de Cristo, esto hace que pertenezcamos a Dios de una manera muy especial, por eso hemos sido llamados a ser un pueblo dedicado a Dios, recibiendo su llamamiento y mostrando en nuestra vida un carácter santo. El cristiano debe ser diferente a las demás personas porque pertenece a Dios y está a su servicio.

Hemos sido enriquecidos en Cristo con todos los dones espirituales en Palabra y conocimiento, es el poder que nos ha dado para servirle y testificar hasta que Él vuelva. Regocijémonos como Pablo en la gracia de Dios que obra en nuestro pasado, presente y futuro y que nos garantiza los propósitos eternos de Dios para con nosotros. Permanezcamos en comunión con Jesucristo, privilegio de todo aquel que ha creído y lo ha recibido en su corazón. Oración.

"Qué privilegio tan grande haber recibido tu gracia por medio de tu obra redentora, de haber sido dotado de dones espirituales para revestirme de tu poder y ser testimonio en esta tierra. Y mayor privilegio poder tener una comunión contigo Señor, una relación perfecta donde me uno a ti por tu Santo Espíritu para crecer en santidad y ser confirmado hasta el fin. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 10 de octubre de 2020

No vuelvo atrás. Primera parte

 


No vuelvo atrás. Primera parte

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. Juan 6:35

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. Juan 6:63-67

El verdadero pan del cielo nos fue dado en Jesucristo, por eso debemos ir a Él con la plena certeza de que calmará nuestra hambre y nuestra sed espiritual. Sin embargo, así como en tiempos de Jesús la mayoría de las personas sólo querían satisfacer sus necesidades materiales y forzaban al Señor a ser un líder terrenal que les resolviera todas sus expectativas económicas, políticas y religiosas; cuando Él no estuvo dispuesto a complacerlos, lo rechazaron. Hoy también muchos no entienden que Él es el Pan de Vida para el espíritu y el alma, lo rechazan y se niegan a creer.

Mientras que los Israelitas comieron el maná y murieron, Cristo promete que quién come de Él viviría eternamente, tanto espiritual como físicamente. Cristo es el que da vida y restaura nuestra relación con Dios y esa vida comienza aquí y ahora, porque Él “tiene la vida eterna”. Como dice Juan 6:54 “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”. Este lenguaje les resultó a muchos muy difícil de entender porque tenía un sentido espiritual que aludía a su muerte en la cruz y no había otro modo de lograr la salvación para los hombres si no era dando su vida por ellos.

Entonces hermanos, “comer y beber” sirve para enfatizar el grado de intimidad que tenemos con el Señor, habla de nuestra relación personal con Él. En nuestra vida diaria cuando comemos o bebemos algo, eso no sólo aporta energía y vida a nuestro organismo, sino que forma parte inseparable de nosotros mismos. Y de la misma manera, cuando creemos en Cristo, somos unidos con él en una comunión vital y existencial, de la misma manera que Él está unido al Padre Celestial.

Al oír el evangelio se repite nuevamente la pregunta de Jesús: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” Será que como Pedro podemos contestarle: “¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”  Oración.

«Amado Jesús, tú eres mi única esperanza y garantía de inmortalidad, gracias por haber descendido del cielo, por ser el maná que sustenta mi vida, quiero permanecer en comunión contigo cada día, para ser fortalecido en mi espíritu. Ilustraste por medio del pan la necesidad de creer en ti como aquel que fue enviado por el Padre para que disfrutara de la vida eterna. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 9 de octubre de 2020

Señor, refléjate en mí

 

Señor, refléjate en mí


“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”. 2 corintios 5:15

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. Gálatas 5:25

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. 2 corintios 3:18

Ya que vivimos en el Espíritu, nuestra prioridad es seguir su guía en cada aspecto de nuestra vida. La palabra griega “stoijéo” significa “andar ordenadamente”, y la única manera de lograrlo es andando junto al Espíritu Santo. Los que hemos recibido la nueva vida ya no debemos vivir más para nosotros mismos, sino vivir para Aquel que murió y resucitó por nosotros. Colocando nuestros ojos en Jesús con una actitud de gratitud y alabanza por todo lo que hizo. Recordemos Hebreos 12:1-3: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”.

En la vida cristiana tenemos una meta y una inspiración. Nuestra meta es la semejanza con Cristo que debemos forjar con ayuda del Espíritu Santo. Nuestra inspiración es que estamos inmersos en una nube invisible de testigos; que han testificado con su vida, nos han inspirado con su fe en Jesucristo y ya son vencedores. Ahora nos toca a nosotros, en esta generación, inspirar a otros, corriendo la carrera espiritual tal como ellos lo hicieron, con esfuerzo, renuncia y consagración.

Cuando andamos en el Espíritu, los problemas que roban nuestro gozo empezarán a desvanecerse y sólo en Él encontraremos el verdadero deleite y fortaleza para nuestra vida. Quizás nos preguntamos a menudo ¿cuándo van a cambiar las cosas?, ¿cuándo veré respuesta a mis peticiones? Dios sabe el tiempo y lo hará, tengamos ánimo y continuemos la carrera que tenemos por delante andando en el Espíritu.  Oración.

«Señor Jesucristo, eres digno de que viva una vida extraordinaria para ti. Enséñame a andar en el Espíritu y así poder glorificarte con todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo. Aviva la llama de tu Espíritu para que sigas transformando mi vida y reflejando tu gloria en mí y así servir de inspiración a otros, siendo testigo de tu gracia y de tu amor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 8 de octubre de 2020

 


¿Tomo en serio tu Palabra?

“Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella”. Deuteronomio 32:45-47

“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Hebreos 4:11-13

Moisés a través de este cántico recitó las palabras de la ley de Dios una y otra vez, con el fin de animar a su pueblo a no olvidarla y ser firmes en buscar el rostro de Dios. La existencia de Israel dependía de la obediencia a la Palabra de Dios, que no es vana, es vida y tenemos que recordar que el creyente vive de toda palabra que sale de la boca de Dios, como dice Deuteronomio 8:3b “para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

La Palabra de Dios no es algo trivial, sino que es cuestión de vida o muerte, porque obedecerla trae vida eterna, pero rechazarla trae muerte espiritual. Recordemos que Jesús es la Palabra de Dios hecha carne, como dice Juan 1:14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Siempre tenemos la opción de escoger.

Si hago la Palabra de Dios parte vital de mi vida, debo dedicar regularmente un tiempo para estudiar y conocer a Jesucristo a través de ella. Entonces descubriremos toda la sabiduría de Dios para vivir conforme a lo que Él quiere. El profeta Isaías le oyó decir a Dios que la Palabra que salía de su boca no sería nunca ineficaz, sino que realizaría aquello para lo que Él la destinaba. (Isaías 55:11).

Así como al pueblo de Israel, se nos hace una advertencia en el libro de Hebreos donde se nos dice que nos esforcemos por entrar en el reposo o en la paz de Dios que ofrece a través de Jesucristo, porque la Palabra de Dios está llena de vida y es efectiva para escudriñar y descubrir lo más oculto de nosotros, y para discernir nuestros pensamientos y las intenciones del corazón, porque nada está escondido a los ojos de Dios y a Él debemos rendirle cuentas algún día y nos da la opción de vivir para Él.

Si la Palabra de Dios es un tema vivo para las personas de todos los tiempos, ¿qué lugar ocupa ella en nuestro corazón? ¿Ya tomaste la decisión de aceptar a Cristo como tu Señor y Salvador?  Oración.

«Amado Dios, gracias por tu Palabra que no es solamente un libro que se puede leer y estudiar, sino que es tu Palabra viva que debo poner por obra, que siempre me escudriñará y pondrá a prueba mi existencia terrenal y mi vida espiritual, enfrentándome contigo tal como soy, porque conoces lo más secreto de mi corazón, y tarde o temprano tengo que enfrentarme a tu mirada Señor y elegir qué es lo mejor para mí. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 7 de octubre de 2020

UNA CAMINATA HASTA LA ETERNIDAD

 


UNA CAMINATA HASTA LA ETERNIDAD

“Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion”, Salmo 84:4-7

La vida cristiana es una caminata diaria que comienza desde el momento en que Jesucristo llega a nuestro corazón y camina a nuestro lado. Pero a veces la enfermedad, las malas noticias, el rechazo, los ataques del enemigo y los problemas nos quieren hacer rendir y parar. Es cierto que somos peregrinos a la ciudad celestial y tenemos que pasar por más de un valle de lágrimas y más de un desolado desierto, pero Dios está con nosotros por medio de su Espíritu, quien hará brotar manantiales para sustentarnos y nos dará fuerzas para nuestro cansancio.

Recordemos cuando Jesús se encontró con el hombre recostado junto al estanque y que hacía mucho tiempo que su vida había entrado en un estado de pausa en el que no podía avanzar, le pregunta si quiere ser sano y si quiere salir de su postración. A veces nuestra vida entra también en ese estado de inercia y sentimos que ya no podemos avanzar más. Pero hoy el Señor quiere darnos nuevas fuerzas para que empecemos a caminar de nuevo y para que lo hagamos sin cansarnos, pero para eso necesitamos avivarnos en el espíritu.

Levantar el vuelo como las águilas y quedarnos conectados a la corriente de aire del Espíritu Santo implica esforzarnos por entrar en la presencia de Dios. Como dice el pasaje “bienaventurados los que habitan en tu casa y bienaventurado aquel que tiene en ti sus fuerzas”.

En la medida que caminemos por donde el Señor nos lleve, nuestras fuerzas seguirán aumentando y seremos capaces de transformar nuestro valle de lágrimas en un lugar lleno de manantiales y bendición, porque Él, Todopoderoso, es el que camina a nuestro lado. Cuando nuestras limitadas fuerzas se encuentran con un Dios ilimitado, el cansancio y el agotamiento ya no dominarán nuestra vida, sino el poder de Dios.

Nuestro crecimiento espiritual estando en la presencia de Dios a menudo lo precede el viaje a través de los áridos lugares de nuestra vida, cuando pasamos por dificultades y necesitamos depender de Dios. Cuando nos deleitemos en pasar tiempo con Él, veremos toda la adversidad como un motivo para volver a experimentar su fidelidad.

Si hoy andamos por un valle de lágrimas tengamos la seguridad de que nos conducirá hacia Dios, busquemos su presencia y permitamos que el Espíritu Santo refresque y reavive nuestro corazón y que cambiemos nuestra tristeza por ríos de deleite. Recibamos diariamente la fuerza espiritual de la gracia de Dios y continuemos nuestro camino hacia la eternidad, anhelando cada día más y más de Él.  Oración.

"Señor, gracias por esta promesa de bendición, ayúdame a permanecer en tu presencia y que tu Santo Espíritu me impulse a volar por encima de las circunstancias como un águila. Quiero más de ti, llenarme de tu plenitud, es la única forma de caminar hacia la eternidad, avívame y dame las fuerzas en este peregrinaje. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 6 de octubre de 2020

La iglesia un regalo de amor

 

La iglesia un regalo de amor


“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Romanos 12:4-5

“De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”. 1 corintios 12:26

La iglesia cristiana es un regalo de amor de nuestro amado Jesús, ya que es más que un edificio, es un organismo vivo, creado por Dios mismo para cumplir su propósito de extensión de su Reino en esta tierra. La iglesia es cada creyente en Cristo y cuando estamos juntos es para amarnos, perdonarnos y animarnos unos a otros.

El Señor nos llama de diferentes formas:

Su rebaño, en Hechos 20:28 “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”. Nos ha ganado con su preciosa sangre por eso debemos ser vigilantes y cuidarnos los unos a los otros.

Nos llama familia, en Gálatas 6:10 “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” y por eso debemos gozar de nuestras relaciones personales, entendiendo que por medio del Espíritu Santo tenemos una conexión divina que dice que somos “hermanos”, unidos por la sangre preciosa de Jesús que nos redimió.

Nos dice que somos un cuerpo, en Romanos 12:5 “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Por eso nos gozamos cuando un miembro recibe honra, cuando crece espiritualmente, cuando logra algo para su vida y nos dolemos cuando enferma, o pasa por un momento de dificultad. Cuando un miembro sufre todo el cuerpo sufre.

También nos llama su casa espiritual, en 1 Pedro 2:5 “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. Nuestra piedra angular es Jesucristo y Él quiere que como piedras vivas crezcamos fuertes cada día, en su gracia, amor y conocimiento, para no derrumbarnos ante la adversidad.

Dios nos ha conectado unos a otros a través de su iglesia con propósitos grandes y debemos estar agradecidos porque eso ayuda a nuestro espíritu, somos mejores juntos. Nunca subestimemos la importancia y el poder de las personas que Dios ha colocado en nuestra vida. No olvidemos a los que sembraron la semilla en nosotros, los que la regaron y edificaron influenciado con su testimonio nuestra existencia.  Oración.

«Señor Jesús, oro por mi iglesia local, por mis pastores y hermanos, nos creaste para vivir en comunidad y ser de bendición los unos con los otros. Gracias por las personas que han sido claves para influenciar mi vida con su testimonio personal, por su colaboración y oración para desarrollar los ministerios. Gracias por que la vida cristiana es mejor cuando estamos juntos y por la iglesia universal porque un día estaremos todos reunidos delante de ti sin distinciones, en un mismo amor y sentir. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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