lunes, 3 de agosto de 2020

La tumba está vacía


La tumba está vacía

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” 1 Corintios 15:14, 17
“por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Hechos 17:31
La resurrección de Cristo es el hecho más extraordinario sucedido en la historia, y es la prueba de lo que Dios hizo por nosotros, la muerte había entrado por el pecado de un hombre, Adán, pero por un hombre, Jesucristo, la resurrección de los muertos. Como dice la escritura: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.” (1 Corintios 15:21).
Esto quiere decir que ahora nosotros tenemos la promesa de vida eterna, “Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:22), entonces podemos identificarnos con este hecho: Así como Cristo murió, yo morí al pecado, y así como Cristo resucitó, yo resucité para vida eterna (Romanos 6:4).
Nuestra fe es completa y no hay sombra de duda en nuestra salvación, porque la tumba está vacía, como garantía de que así como Él fue levantado de entre los muertos, nosotros hemos sido resucitados espiritualmente y luego será también transformado nuestro cuerpo para estar juntamente con Él (1 Tesalonicenses 4:14-17).  Oración.
«Padre, gracias porque al levantar a Cristo me diste fe, la garantía y seguridad de que ya no vivo en mis pecados, porque fueron colocados sobre Él, y ya no vivo para mi sino para aquel que murió y resucitó por mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 2 de agosto de 2020

Un cambio de nombre, un cambio de propósito


Un cambio de nombre, un cambio de propósito

“Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).” Juan 1:42
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6:20
En las escrituras encontramos muchos ejemplos donde Dios a algunos de sus llamados a servirle, les realiza un cambio de nombre, de acuerdo al propósito que Dios ejecutará por medio de su vida.
Por ejemplo, Dios cambió el nombre de Jacob, que significa «suplantador» o “engañador”, por el de «Israel», que significa «tener poder con Dios» (Génesis 32:28). Así mismo, cambió el nombre de Abram, que significa «padre enaltecido», por el de «Abraham», que significa «padre de una multitud» o “padre de muchos” (Génesis 17:5)
También el Señor Jesús cambió el nombre de Simón, que significa «Dios ha escuchado», por el de «Pedro», que significa «piedra» cuando se refirió a él como «Pedro» y dijo que la declaración de Pedro era la base, o la «roca» sobre la cual él edificaría su iglesia (Mateo 16:17-18), es decir que todos los pertenecientes a su iglesia universal, serían aquellos que creyeran en el hijo de Dios (Hechos 16:31, Hechos 4:12).
Más que un cambio de nombre literal, lo que Dios está enfatizando es un cambio de vida y de propósito, por eso nosotros fuimos comprados de la misma forma con su sangre preciosa; antes éramos esclavos del pecado y ahora somos esclavos de Cristo, para vivir en su libertad por medio de la fe. (1 Corintios 7:22-23).
Y con el cambio de propósito que el Señor nos ha dado, ha establecido una nueva identidad como hijos de Dios, y por tanto al ser llamados así, vivamos como hijos obedientes de Dios. No tenemos por qué volver atrás, a nuestra vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer nuestros propios deseos y estar nuevamente esclavos del pecado. Antes lo hacíamos por ignorancia, pero ahora, debido a nuestra nueva naturaleza como hijos de Dios, podemos y debemos ser santos en todo lo que hagamos, tal como Dios, quien nos eligió, es santo. (1 Pedro 1:14-15). Oración.
«Señor, gracias porque por tu muerte en la cruz y por tu resurrección me diste una nueva identidad, para vivir como hijo tuyo y andar en tus caminos, esclavo de Cristo soy, para ser libre del mundo y del pecado. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 1 de agosto de 2020

TENIENDO LA MENTE DE CRISTO


TENIENDO LA MENTE DE CRISTO
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, tod
o lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”, Filipenses 4:8
Es sorprendente la manera sutil y casi imperceptible como el mundo actual, con los medios de comunicación y las redes sociales, nos adoctrinan hacia una manera de pensar trivial y llena de impurezas, llevándonos a pensamientos, sentimientos y actitudes deshonrosas; como creyentes no podemos desenfocarnos del verdadero propósito para el cual Dios nos creó.
La Biblia muestra que nuestro corazón es engañoso y es malo, por tanto fácilmente podemos ser arrastrados a la corriente del mundo, si no ponemos un guardián en nuestro cerebro y nuestro corazón que deseche lo inmoral y deshonroso. Pablo se preocupa de que nuestros pensamientos deben estar enfocados de manera sana y segura, ya lo había expresado: renueven su mente, no se acomoden a la corriente de este mundo, pues para Dios es importante que sus hijos vivan en la plenitud de su voluntad agradable y perfecta, por eso Él nos dio el privilegio de una mente capaz de encaminar todo pensamiento hacia esta plenitud.
Pablo define en este verso la mente de Cristo, pues Cristo es la Verdad, la honestidad, el único Justo, puro, amable, misericordioso, compasivo y Él es aquel a quien debemos alabar y adorar. Ahora la Biblia nos dice: “Más nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16b) es decir que todo aquel que ha confesado que Jesús es su Señor y Salvador poseen su mente, esto significa que deberíamos pensar como él piensa, amar como él ama, valorar como él lo hace y ser transformados a la manera de Jesús.
Por tanto “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos” (Isaías 55:7), o sea nuestros pensamientos deben estar enfocados en aquello que aporta a una vida abundante; no podemos tener la mente de Cristo si no nos educamos en tener una mente pura y una vida de oración.  Oración.
"Amado Dios, ayúdame a renovar cada día mis pensamientos, para que mi mente se enfoque en todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre. Quiero hacer tu voluntad y glorificar tu nombre a la luz de tu Palabra. Te amo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 31 de julio de 2020

Dios fortalece al cansado. Parte 1


Dios fortalece al cansado. Parte 1

“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.”
Isaías 40:29
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28
Cuántas veces nos hemos sentido cansados y agotados, ya sea por el trabajo o por una situación compleja que no mejora, y cada día nos causa mayor angustia.
El Señor Jesús hace un llamado, para que descansemos en el poder de su fuerza: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” (Efesios 6:10), y tomemos fortaleza, aún en medio de situaciones difíciles, esto demuestra el gran amor y compromiso con cada uno de nosotros. No solo nos dio su vida para salvarnos del pecado, sino que se compadece y nos ayuda en nuestras debilidades, porque Él cuando estuvo en la tierra, fue tentado en todo, pero no cayó en pecado (hebreos 4:15).
Así que, podemos ir a Jesús, todos los que estemos cansados y con cargas pesadas, Él nos promete que nos dará su paz indecible, que supera todo entendimiento; que guardará nuestro corazón y nuestros pensamientos, en Cristo Jesús nos dará descanso (Filipenses 4:7). Un trato muy favorable para nosotros, le llevamos nuestras cargas pesadas y llenas de dolor, Él nos da descanso verdadero y nos dará fortaleza para no rendirnos en medio de los retos que presenta la vida diaria.  Oración.
«Señor Jesús, hoy vengo a ti, me nutro de tu Palabra, que es verdadero alimento para renovar mis fuerzas, para fortalecer mi alma, me gozo en tu presencia y te entrego todas mis cargas. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 30 de julio de 2020

Doce hombres comunes como nosotros. Parte 3


Doce hombres comunes como nosotros. Parte 3

“Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.” 1 Corintios 1:25-29
Podemos ser comunes y corrientes, en un mundo lleno de orgullo y prepotencia, pero el llamado de nuestro Dios, en Cristo, no es común, es extraordinario, es sobrenatural, es transformador y es liberador.
Así como llamó a 12 hombres, en su mayoría pescadores, ahora en el presente tiempo nos llama a nosotros a servirle y a ser testigos en toda la tierra, cuando recibimos por fe en Jesucristo a su Espíritu Santo, entonces sucede lo que dice la escritura: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). Recibimos el Espíritu Santo, para que habite en nosotros y transforme radicalmente nuestra vida, dándonos a través de Él, el poder, amor y dominio propio, para proclamar la verdad de Jesucristo y para que, en el último lugar de la tierra, que es donde cada uno de nosotros está localizado, seamos testigos del amor de Cristo.
Si Dios tomó la vida de estos hombres comunes y corrientes, los transformó en hombres llenos de amor y los usó para impactar el mundo entero, a través de la revelación de Jesucristo, también confiemos que con nosotros puede hacer su obra maravillosa y estemos dispuestos a ser usados para sus propósitos, según el poder de su abundante gracia que actúa en nosotros (1 Corintios 15:10-11, Efesios 3:20). Porque Dios hace cosas extraordinarias, en aquellos que confían verdaderamente en Él (Isaías 64:4). Oración.
«Gracias Padre porque en la confianza que tengo en Jesús, me has tomado para ser testigo de tu gran amor y para que mi vida sea transformada en el poder de tu Santo Espíritu, para gloria y honra de tu nombre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 29 de julio de 2020

AMA A TU PRÓJIMO


AMA A TU PRÓJIMO
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”, Mateo 22:37-40
Todos sabemos que estos dos son los más grandes mandamientos y hasta los repetimos de memoria, pero como dice el refrán: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. En ocasiones, existe mucha distancia entre lo que uno dice y lo que hace, por lo que conviene no hacer promesas que uno no puede cumplir. En este caso nosotros no sabemos cómo demostrar el amor que nos pide la Palabra de Dios. Se nos hace más fácil expresar nuestro amor a un Dios intangible que a las personas que nos rodean. 1 Juan 4:19-20 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.
Pensamos de pronto que vamos a ser rechazados o queremos que primero nos demuestren amor para nosotros expresarlo después, podemos quedarnos largo tiempo esperando esto y nunca tendremos la oportunidad de dar amor a otros.
Jesucristo demostró su amor aún sin esperar nada a cambio. Su sacrificio en la cruz fue un regalo de amor para la humanidad, aunque muchos no lo acepten y lo rechacen. ¿Dónde estaríamos si Jesús hubiera escogido reservar su acto de entrega hasta que alguien le demostrara que lo amaba y lo aceptara primero? Ninguno de nosotros sería salvo. Dice: 1 Juan 4:10 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.
Lo mismo nos pide Dios a nosotros: que amemos por completo a nuestro prójimo, aunque éste no lo haga, ni sea bueno con nosotros. Jesús lo hizo durante todo su ministerio, amó sin medida y lo demostró con hechos. Necesitamos aprender a expresar el amor por otros no sólo con palabras sino con acciones concretas. Aún amar a aquellos que nunca habrán de amarnos recíprocamente.
El amor que Dios nos pide es un amor “agape”, sin condiciones y sin conveniencias. Amar va entonces en contra aún de nuestros sentimientos, de que nos guste o no. Reflejar al Cristo Vivo va más allá de las palabras, debe mostrarse con nuestro comportamiento y acciones hacia los demás.
Hoy comienza con un paso de amor y de acción haciendo algo por alguien que te ha costado amar.  Oración.
"Señor Jesucristo, dame un corazón semejante al tuyo, moldéalo y transfórmalo para que pueda amar a otros como tú lo haces. Quebrántalo si es necesario para poder demostrar con acciones cuán dispuesto estoy a hacer tu voluntad, ayudando, soportando, perdonando y sirviendo a los que me rodean sin condiciones. Quiero reflejar tu presencia en mi diario caminar. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 28 de julio de 2020

Doce hombres comunes como nosotros. Parte 2


Doce hombres comunes como nosotros. Parte 2
“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Filipenses 3:4-7
Una persona estrictamente religiosa que está convencida de que su dogma está en lo correcto y que lo defiende con la misma escritura, le falta algo fundamental: nacer de nuevo. Esta misma experiencia la tuvo otro religioso, Nicodemo, y la enseñanza del Señor Jesús fue que tenía que nacer de nuevo para ver el reino de Dios (Juan 3:3-4), porque su entendimiento estaba enceguecido por la religión, tratando de acercarse a Dios mediante las obras de la ley y no mediante la fe en Jesucristo (Gálatas 2:16).
Saulo, también religioso, enceguecido perseguía a la iglesia, un hombre estricto en sus costumbres, pero tuvo un encuentro personal con el Señor Jesús, fue tumbado de su orgullo religioso y estuvo ciego por varios días, hasta que por medio de Ananías, Dios le sanó y fue lleno del Espíritu Santo (Hechos 9:17). Pasó de perseguidor a ser perseguido por causa de aquello que al principio perseguía y de hacer sufrir, a sufrir por amor a aquel que lo salvó de la oscuridad y lo llevó a la luz verdadera, (Gálatas 1:23). El que en otro tiempo perseguía a los que creían en Cristo, ahora predica la fe que en un tiempo quería destruir. (Colosenses 1:13)
Así también nosotros, necesitamos de ese encuentro personal para ser transformados y liberados de la oscuridad de nuestros sentidos, para que sean abiertos nuestros ojos espirituales y podamos entender con claridad la revelación de su poder, gloria y majestad en el conocimiento de Cristo Jesús (Efesios 1:17).
Muchos necesitamos caer del caballo de nuestro orgullo y ser liberados del velo de la religiosidad, para que como Pablo podamos decir “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6).  Oración.
«Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo, porque tu luz me hizo caer de mi orgullo y prepotencia, de creerme sabio en mi propia sabiduría, y me llevó a recibir tu amor, que día a día me sostiene y me transforma en una persona nueva conforme a tu carácter. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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