sábado, 4 de abril de 2020

Apresúrate a restaurar tu relación con Dios (Primera parte)


Apresúrate a restaurar tu relación con Dios (Primera parte)
 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9
Qué maravilloso es recibir la libertad después de estar en una prisión, y ser liberados de la ley del pecado y de la muerte, para quienes hemos creído en la obra extraordinaria de Jesús en el Calvario, siendo perdonados por medio de la sangre derramada en la cruz. Pero, si aún a pesar de esta gran verdad, estás en pecado, apresúrate, corre hacia Jesucristo, arrepiéntete y encontrarás el perdón.
Colosenses 3:5-9 dice: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, […] Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Esto de despojarse o de hacer morir en nosotros, parece algo fácil pero siempre se termina haciendo lo opuesto, y por consiguiente alejándose de Dios para continuar en el pecado. Cuando esto suceda, no huyas de Dios, confiesa tu pecado y vuelve al Camino que es Jesucristo.
Dice la biblia que “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:9) y aún más, nos limpia de toda maldad y nos hace nuevas criaturas. Pero ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? Tenemos que arrepentirnos, lo cual es un cambio de mente, sentimientos y de voluntad en cuanto al pecado. Esto implica dejar nuestro estilo de vida pasado, abandonar intencionadamente el pecado y volvernos a Dios. Es un cambio de actitudes. Es tomar decisiones radicales una a una, pues no se puede cambiar de un solo golpe toda la vida, pero hay que comenzar ya.
Hermano, si andas en malos caminos, confiésalo ante Dios y Él te ayudará a cambiar tu manera de pensar y de actuar. Confesar los pecados es un paso importante en nuestra restauración y santificación para tener una relación íntima con Dios. Oración.
«Padre Amado, me presento delante de ti con un corazón contrito y humillado, reconociendo mi pecado y mi maldad; me confieso delante de tu presencia con firme arrepentimiento, pues hoy dejo morir lo terrenal en mí y me apropio de tu inmenso perdón para restaurar mi relación contigo. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 3 de abril de 2020

Con Cristo la tristeza se convierte en gozo


Con Cristo la tristeza se convierte en gozo

“También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”. Juan 16:22
¿Quién no ha vivido momentos de crisis?, quizás ahora mismo estés pasando por tristeza, ansiedad, sentimientos de vacío, pérdida de interés, desesperanza, pesimismo, culpa e inutilidad, pero no permitas que aniden en tu corazón, pues son señales de peligro que pueden causar depresión. Hay algo que comenzó a adueñarse de tu vida, de tus acciones, tus emociones y tu mente. Muchos se apasionan por las finanzas, por un deporte, una relación, aún su pasado, etc., hasta el punto de llegar a la obsesión, luego a la frustración seguida de la depresión.
Las estadísticas dicen que más de trescientos millones de personas en el mundo sufren de depresión, y muchos llegan al suicidio. Esto es también una pandemia de la humanidad, con una gran diferencia de otra enfermedad, porque la depresión la ocultamos o no se ve y nos encerramos a llorar a solas, no la manifestamos como se hace con cualquier otra enfermedad. En el siglo veintiuno la soledad va en aumento, cada día trae más ansiedad, pues priorizamos más el hacer que el ser. Surge la pregunta ¿Cómo nos liberamos de esto? Muchos buscan un libro tras otro sin encontrar solución definitiva a su problema.
La verdad, es que la mayoría de las personas no logran superar su depresión, y se refugian en el alcohol, las drogas y mucho más. Pero Jesús promete transitar el camino de la vida junto contigo, y promete que nunca te dejará, ni se olvidará de ti. Él te dice: “aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo”. Juan 16:20b.
Jesús comprende las preocupaciones de la vida. Sabe que muchas veces cometemos errores y vivimos con las consecuencias de ello, y como Él entiende la profundidad de nuestro dolor, ofrece guiarnos a través del camino de la vida.
1 Pedro 5:7 dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Al entregar tus preocupaciones a Jesús, la tristeza se convertirá en alegría y tu lamento en baile.
Dios nos da el espacio para expresar nuestra queja, pero esa queja debe tener un límite porque la queja no es una oración. Cuando oramos sin queja, descubrimos que el gozo viene de Dios y es un gozo que permanece para siempre. Oración.
«Amado Jesús, en momentos de tristeza viene a mí tu Palabra y me dice: “Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre”; y se alienta mi alma y mi corazón se regocija en ti, el Dios de mi Salvación, pues te has llevado mi tristeza y me has colmado de tu gozo, Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 2 de abril de 2020

Dios nos libra de toda esclavitud


Dios nos libra de toda esclavitud
“Después Samuel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa, y dijo a los hijos de Israel: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron. Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: No, sino pon rey sobre nosotros”. 1 Samuel 10:17-19a
En el Antiguo Testamento Dios habló a su pueblo a través de profetas, en este caso, Samuel es la voz de Dios a Israel y es impactante que Dios mismo tenga que recordarles, los prodigios hechos para sacarlos de la dura esclavitud bajo los egipcios y de todo reino que a ellos los oprimían. Y esto nos sucede con frecuencia a nosotros, luego que nos ha dado la libertad del pecado y la tribulación ha pasado, olvidamos fácilmente la bondad y la misericordia de Dios; cada día está lleno de milagros, cada día la mano del Señor se abre para colmarnos de bendiciones, pero por el afán y la ansiedad de nuestra vida, pasan desapercibidos los favores de Dios.
Vemos aún más, que su pueblo había desechado a Dios, adorando ídolos cananeos, por eso Samuel les viene diciendo: “Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid” (1 Samuel 7: 3a).
Esta palabra escrita hace más de tres mil años, es tan fresca el día de hoy y nos habla a nosotros para que examinemos a quién tenemos en nuestro corazón ocupando el primer lugar en nuestra vida, qué cosas, situaciones o personas se han convertido en nuestros ídolos. La biblia dice en Santiago 4:5 “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: ¿El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” Dios nos quiere para Él en total consagración y adoración, así que no pongamos condición como el pueblo de Israel, pues Él nos guarda de todas nuestras aflicciones, temores y angustias. Oración.
«Padre amado, bendeciré tu nombre eternamente y para siempre y no olvidaré ninguno de tus beneficios, tú perdonas todas mis maldades, sanas mis dolencias, rescatas del hoyo mi vida, me liberas de toda esclavitud, me coronas de favores y misericordias, pues nueva es cada mañana tu bondad, grande es tu amor. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 1 de abril de 2020

Como ser Verdaderamente Felices.


Como ser Verdaderamente Felices.

1. Debemos conocer lo que tenemos que vivir. Juan 16: 1-2 “Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.” muchas personas prefieren ignorar que las cosas son difíciles y no se preparan para ellos.
Conocer lo que nos va a pasar nos permite estar preparados y de esta forma evitamos que los problemas nos cojan por sorpresa.  V 4 “Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.”
2. Creer Que los Problemas son Normales. Lucas 17: 1 “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!” que vengan problemas es normal lo que no es normal que nosotros mismos nos provoquemos problemas o se los provoquemos a los demás.
3. Haciendo de los Problemas oportunidades para Corregir y avanzar. 2 corintios 4: 8-9 “que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;”
4. Creyendo que no somos los únicos que tenemos Problemas. 1 Pedro 5: 9 “al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.” Esto no debe servirnos para convertirnos en personas resignadas. Esto debe servirnos para no hacernos las víctimas.
5. Vive cada día a la vez y no te preocupes por el mañana. Mateo 6: 34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” esto no quiere decir que no debemos planificar Nuestras Actividades. Jesús nos dice que debemos planificar lo que queremos hacer. Lucas 14: 28-29 “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,”
6. Ama lo que haces. La única forma de disfrutar la vida es cuando realizamos actividades que amamos. Colosenses 3: 23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
7. Rodéate de personas positivas y felices. La felicidad y la infelicidad es algo que se contagia. Tú decides como quieres vivir. 1 corintios 15: 33 “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”
8. Cambia tu manera de Pensar. De la forma como pienses será tu actitud y tu actitud determina si eres feliz o infeliz. Filipenses 4: 8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”
La verdadera felicidad no es la carencia de problemas. La verdadera felicidad consiste en aprender a controlar los problemas y darles un uso que te permitan avanzar y no retroceder, no son los demás los que te hacen feliz eres tú quien decide ser feliz.
Oración. Padre celestial ayúdame a que yo me esfuerce hacer guiado por tu Espíritu para cuando vengan las pruebas pueda ha resistí sabiendo que tu tienes el control de todo. Y que en todo lo que haga te de la gloria a ti, te lo pido en el nombre de Jesucristo tu Hijo Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 31 de marzo de 2020

Si se convirtiere mi pueblo


Si se convirtiere mi pueblo

“sí se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14
La conversión es el verdadero arrepentimiento y cambiar la forma en que hacemos las cosas. El que robaba no lo haga más y que no salgan malas palabras de su boca (Efesios 4:28-29). Debemos abandonar toda conducta que haga mal al prójimo, en pocas palabras, practicar el amor.
La conversión implica que nuestra forma de pensar sea transformada, para que cambie nuestra forma de actuar y que las consecuencias de vivir de manera independiente sean cambiadas por la buena, agradable y perfecta forma de vivir que Dios quiere para nosotros (Romanos 12:1-2).
La conversión inicia cuando nos es anunciada la Palabra de Dios, si escuchamos su Palabra sucede lo que dice 1 Pedro 1:23: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
En Juan capítulo 3, vemos una conversación muy importante entre el Señor Jesús y Nicodemo, donde Cristo le explica a este maestro de la ley que debe nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios, por medio de su Palabra y por el Espíritu Santo (Juan 3:6), concluyendo que este nacimiento es por la fe en su nombre, cuando dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16).
Dios envió la cura a la enfermedad más contagiosa y mortal: el pecado, y esta medicina es su hijo Jesucristo. Por tanto, nos está llamando a volver a Él, a traerlo a nuestra vida, a creer en Jesús para tener vida eterna, a abandonar el mal camino fijándonos en Jesús el autor y consumador de la fe. (hebreos 12:2) Oración.
«Señor, quiero volverme a ti de todo corazón, andar en tus caminos, obedecer tu Palabra, no quiero vivir más en mis propios deseos sino vivir para agradarte a ti y amar a mi prójimo. Amén» Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 30 de marzo de 2020

Soldados de guardia en la noche


Soldados de guardia en la noche
“Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.” Ezequiel 33:6-8
Dios no quiere la muerte del que no cree, sino que no siga su mal camino, que vuelva a Él (Ezequiel 33:11) y tenga vida eterna en Cristo. Ante las dificultades, muchas personas piensan que el Señor no actúa o se tarda, pero como dice 2 Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
Aunque muchos aun viendo el anuncio de las cosas por venir, acerca de guerras, plagas y otros sucesos (Mateo 24), es decir, las consecuencias del pecado, no se arrepienten, sino que siguen su vida como si no pasara nada (Apocalipsis 9:20-21), nuestra responsabilidad como creyentes es anunciar la Palabra de Dios, a tiempo y a destiempo, con toda precisión y sobre todo con amor.
Porque Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación, somos embajadores de Cristo y Él hace su llamado por medio de nosotros: «¡Vuelvan a Dios!». (2 Corintios 5:20)
Al tener la Palabra de Dios, el creyente está en un lugar alto, porque puede ver con los ojos espirituales, lo que ha de venir. Al ver que el enemigo se toma la vida de las personas, que la mentira prevalece en el corazón de nuestro prójimo, que por alejarse de Dios el hombre se hace su propio dios y se autodestruye. Si no anunciamos el mensaje de salvación, somos entonces responsables de la muerte espiritual de las personas, por omisión.
Por lo tanto, no nos quedemos dormidos en este tiempo donde debemos estar como soldado de guardia en la noche, vigilantes, en oración constante, creciendo en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo y hablando con toda amabilidad la Palabra de Dios a nuestros vecinos, familiares y amigos. Oración.
«Señor, lléname de toda capacidad y diligencia para anunciar con todo amor, el mensaje de salvación por medio de la fe en Cristo a todas las personas, lléname mi Señor de tu Espíritu para que irradie la luz de tu verdad y sean convencidos de abandonar el pecado y se conviertan a ti. Amén» Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 29 de marzo de 2020

Adoremos a Dios aún en tiempos de adversidad


Adoremos a Dios aún en tiempos de adversidad

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.” Hechos 16:25-34
Pablo y Silas se presentan ante los magistrados romanos, son azotados cruelmente y encarcelados en lo más profundo, por enseñar cosas que no eran conforme a las costumbres del mundo (Hechos 16:20-21), y la actitud de estos discípulos luego de suceder esto, allí en medio del encierro, del dolor por los azotes es: “…cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”, (Hechos 16:25), podrían haber tomado el camino fácil, quejarse o lamentarse, pero creyendo la Palabra de nuestro Salvador, prefirieron ser bienaventurados al ser perseguidos y maltratados por causa de su nombre (Mateo 5:11-12).
El efecto de adorar a Dios en medio de la aflicción, fue que desataron el poder de Dios sobre sus vidas y las vidas de los que estaban alrededor de ellos. El carcelero y su casa se convirtieron al Señor, porque Pablo no quiso huir, sino que esperó la voluntad de Dios, luego fueron liberados por los mismos magistrados (Hechos 16:35, 39).
Esta es la misma actitud que debemos tener nosotros, en medio de las circunstancias difíciles, adorar a Dios, en medio de la noche más oscura, levantar nuestras manos caídas y darle a Dios toda gloria, honra y honor. Demostrarle que confiamos en sus designios y esperamos en Él. La verdad es que aun los creyentes tenemos grandes aflicciones pues vivimos en un mundo caído, pero Jesús nos dijo que: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33). Es decir, Jesús en medio de cualquier situación difícil nos dará su paz y la fuerza para resistir, nuestra actitud debe ser mientras tanto, adorar al Rey. Luego, como sucedió con Pablo y Silas, se desatará el poder de Dios en nuestra vida y en la vida de los que nos rodean. Así que, ¿cómo manejas la adversidad en tu vida?  Oración.
«Aun en medio de la aflicción, te adoraré mi Señor Jesús, porque tú has vencido a la muerte y me diste vida eterna, si tú venciste, también en tu nombre puedo vencer mi desánimo, mis quejas y mala actitud ante las circunstancias al esperar en tu voluntad. Se que tienes un plan maravilloso para mi vida. Amén» Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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