sábado, 14 de marzo de 2020

El espejo retrovisor espiritual


El espejo retrovisor espiritual

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;” Isaías 46:9-10
Los espejos retrovisores nos permiten direccionar un coche hacia el lugar correcto, cuando tenemos que parquear en reversa, si vamos a hacer un giro o cambiar de carril, los usamos para estar atentos a otros vehículos que vengan detrás. Pero, tenemos que estar preparados y alertas para no chocar.
Así mismo, necesitamos tomar muchas decisiones que no sabemos si nos convienen, porque debemos entender que cualquier cambio de dirección en nuestra vida trae consecuencias y para ello es necesario estar preparados en la Palabra de Dios, la cual es ese espejo retrovisor que nos permite mirar hacia dónde y cómo conducir correctamente.
La Biblia nos permite ver el ejemplo de otros siervos que debieron tomar decisiones trascendentales para su vida, pero que confiaron en Dios a pesar de circunstancias difíciles. (hebreos 11:8)
También, Dios a través de las escrituras nos ha dicho con siglos de anterioridad, lo que ocurriría y lo que está ocurriendo en el mundo actual, para que creamos, tengamos confianza y nos aferremos a sus promesas en estos momentos de dificultad y conmoción mundial; porque como dice la escritura “La comunión íntima del Señor es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.” (Salmos 25:14).
Si Dios ha sido capaz de revelarnos todo el porvenir, ¿le consultamos cuando vamos a tomar una decisión?, ¿buscamos la Palabra de Dios cuando vamos a iniciar un proyecto, o a hacer un cambio de dirección?  Oración.
«Padre, tú lo sabes todo y eres todo poderoso, conoces cada detalle de lo que va a pasar en mi día, por eso en el nombre de Jesús, guíame en cada actividad de hoy y muéstrame por medio de tu Palabra los principios que debo tener en cuenta para tomar cualquier decisión. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 13 de marzo de 2020

DIOS EL ESTÁ DE MI LADO


DIOS EL ESTÁ DE MI LADO

“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, Éxodo. 1:12
En esta época del Antiguo Testamento, José, el hijo de Jacob, había muerto y se levantó un nuevo rey en Egipto que no conoció a José. El pueblo de Israel se había multiplicado y eran numerosos y fuertes en extremo. El rey egipcio los sometió a trabajos pesados, haciendo ladrillo y edificando ciudades. Sin embargo “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban”, y así sucedía en varias ocasiones de la historia del pueblo de Dios.
La Biblia dice: “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (1 Pedro 4:14). Así pasó cuando la iglesia del primer siglo fue intensamente perseguida, sin embargo, logró impactar el mundo, pues la unción de Dios era mayor, manifestándose en milagros, prodigios y señales sobrenaturales. Jesús dijo: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.
La frase “de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, nos señala que el respaldo sobrenatural de Dios sobre su pueblo, generaba temor en sus enemigos, pues Dios actuaba poderosamente para cumplir lo que había prometido: “no temas descender a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación” (Génesis 46.3). Dios hará su voluntad por encima de todo.
Los planes de Dios con sus hijos son grandes y majestuosos. Sin embargo, el enemigo del pueblo de Dios intenta por diversos medios obstaculizar los propósitos del cielo, pero Dios se arremanga su brazo a nuestro favor, y definitivamente lo que Él se ha propuesto se cumple.
El Salmista decía: “Dios cumplirá su propósito en mí”. Por eso, avanza, camina, no te desalientes, sigue su Palabra y se cumplirá el plan divino diseñado en el cielo para ti.     Oración.
"Señor, hoy no sufro tanta persecución humana por profesar mi fe, pero hay una perversa persecución maligna a través de medios de comunicación y redes sociales, por eso te ruego me guardes de todo mal y peligro, cúbreme con tu sangre preciosa y rodéame de tu favor, pues quiero permanecer irreprensible para ti. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 12 de marzo de 2020

Amarás a tu prójimo como a ti mismo - Parte 1


Amarás a tu prójimo como a ti mismo - Parte 1

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Filipenses 2:3-4
¿Cómo demuestras el amor a ti mismo? Según la Palabra de Dios, el amor verdadero viene de Dios, cuando por fe en Cristo, él coloca en nosotros su Espíritu, que nos da la capacidad de amar, de tener dominio propio y vencer todo temor. (2 Timoteo 1:7)
Una forma práctica de demostrar el amor a Dios y el amor al prójimo es no entrar en contiendas. Es decir, al obedecer a los deseos de la carne, nos dejamos llevar en muchas ocasiones, por discusiones, tratando de imponer nuestra razón sobre el otro, pero terminamos ofendiendo a nuestro prójimo y eso no edifica, sino que destruye.
A esto se refiere la Biblia, cuando nos dice que “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29). Estas palabras corrompidas no son necesariamente insultos o palabras groseras, sino aquellas que se dicen sin amor, sin amabilidad, aquellas que no edifican, que se dicen por contienda, al final, por querer ganar una discusión. En este contexto, el mejor acto de amor, es callar.
Así que, en esta semana coloquemos en práctica Filipenses 2:3-4, estemos atentos a cada situación donde podamos poner en práctica la enseñanza de no contender con el prójimo, y reflexionemos en qué situación fallamos, en aplicar este principio. Si lo colocamos por obra, seremos grandemente edificados, así como será bendecido y amado nuestro prójimo. Oración.
«Padre, lléname cada vez más de amor y comprensión hacia mi prójimo, para tratarlo con amabilidad, colocando en práctica la piedad y esa gran misericordia que tú me demostraste en Cristo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 11 de marzo de 2020

Dios ya me conocía desde antes de nacer


Dios ya me conocía desde antes de nacer
“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” Salmos 139:16
Es increíble leer este pasaje y saber que todavía hay personas que dudan de la existencia de Dios. El proyecto Genoma humano, se realizó por parte de varios investigadores e institutos en el mundo con el objetivo de determinar la secuencia y componentes genéticos del ser humano, se descubrió que este mapa contiene millones de datos organizados. Según el Instituto Nacional para la investigación del genoma humano (National Human Genome Research Institute), el genoma: “contiene las instrucciones genéticas necesarias para desarrollar y dirigir las actividades de todo organismo” (1). Y este salmo habla de que estaba escrito (codificado) en un libro todas las cosas que luego fueron formadas, ¿se parece esta definición a la que los investigadores encontraron siglos después de que se escribiera este pasaje?, ¿quién colocó o programó esta información estructurada? Por supuesto que el Dios todopoderoso.
Así que esta verdad, escrita en la Biblia, es contundente, Dios nos planeó en su mente. Cada momento fue diseñado, antes de que un solo día pasara ya había determinado nuestra existencia, porque somos fruto del amor de Dios y no de un error. Él nos formó en el vientre de nuestra madre, y no se quedó allí, ahora nos demuestra su amor mediante el evangelio, el anuncio de la muerte y Resurrección de Jesús, para que el pecado no more en nosotros, sino que seamos renacidos y salvados mediante la fe en su hijo Jesús.
Es una razón poderosa, saber que nuestro Dios en su infinito amor, no sólo diseñó nuestra existencia, sino que además nos salvó del poder del pecado que nos destruía. Esto nos debe llevar a cumplir el mandamiento más importante: amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos (Mateo 22:36-40). Oración.
«Gracias Señor porque no soy fruto de una casualidad ni de un error, sino que soy fruto de tu inmenso amor, que en Cristo me hizo una nueva creación y si estoy en Cristo soy nueva criatura, creado para darte gloria, honra y honor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 10 de marzo de 2020

NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO


NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO
  “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, [Jesús] comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”, Lucas 12:1-3
Muchas veces actuamos erróneamente pensando en que nadie nos ve, pero si quedamos en descubierto esto avergüenza, el Señor dice que “nada hay encubierto, que no haya de descubrirse” y además todo lo que hablemos con fingimiento y mentira en cualquier momento seremos afrentados. Vemos cómo Jesús tachó de hipócritas a los fariseos porque aparentaron ser piadosos.
Son graves las consecuencias de actuar y hablar con mentiras, pues es una de las abominaciones de Dios, la Biblia dice: “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: […], la lengua mentirosa, […], el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19)
¿Quién no ha sido víctima de un engaño y de mentiras, y que no haya dolido en lo profundo del alma el sentirse defraudado? Por eso es difícil volver a confiar en las personas, por tanto, no hagamos a otros lo que no nos gusta que nos hagan. La Biblia dice: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12)
Decir la verdad a veces cuesta trabajo; nos engañamos llamando a las pequeñas mentiras “mentiras piadosas”, obviamente ésta se tiene que sostener con otra mentira y así nos llevará a otra más. Otra falsedad es mostrar o aparentar lo que realmente no somos y por eso se ha escuchado la frase: “no era como yo pensaba” lo que lleva a vivir muchas desilusiones.
La sinceridad es un valor que debemos cultivar para ser dignos de confianza, y que debe caracterizarnos como creyentes, siendo coherentes en lo que pensamos, hablamos y actuamos. Esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia; recordemos que Dios ama la verdad en lo íntimo. Dios busca nuestra sinceridad, que reconozcamos lo que somos, Él puede sanar un corazón sin importar lo enfermo y pecaminoso que esté, restaurando nos
, dándonos de su gracia, su perdón y su amor.
Hermano, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (hebreos 10:22)            Oración.
"Amado Dios, me propongo con firmeza delante de ti, desechar toda mentira y en tu presencia impregnarme de la virtud de la sinceridad. Quiero tener un corazón recto y veraz, pues nada hay oculto a tus ojos, por tanto, caminaré en rectitud y verdad. Mis actitudes las someto a la prueba de la verdad, seré sincero contigo, conmigo mismo y con todos los demás. Te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 9 de marzo de 2020

Mantengamos la calma y la compostura - Parte 2


Mantengamos la calma y la compostura - Parte 2
“Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” Daniel 3:23-25
El decreto del rey Nabucodonosor, obligaba a todos a adorar una estatua o ídolo, levantado por él al oír el sonido de cualquier instrumento musical. Esta práctica era para todos los pueblos, naciones y lenguas (Daniel 3:4-5), sin embargo, tres hombres no obedecieron este mandato porque iba en contra de Dios y su Palabra, prefirieron obedecer a Dios antes que a mandatos de hombres.
Lo más importante, es que confiaron en Dios, aun en medio del fuego, prefirieron entregar sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios y en recompensa a esta confianza Dios los libró y los mostró como ejemplo a todas las naciones de ese tiempo para mostrar su gloria y poder. (Daniel 3:28-29).
El mismo rey Nabucodonosor reconoció que no hay dios que pueda librar como el Dios de estos jóvenes y este es el Dios que tenemos, todos los que hemos creído en Jesucristo. Ahora, ¿cómo reaccionamos cuando estamos sometidos a una situación extrema? Una deuda, un insulto por parte de otra persona, una enfermedad, un rechazo, todas son situaciones difíciles que nos quieren quemar o ahogar, pero, tomando ejemplo de la situación descrita en Daniel capítulo 3, debemos ser como estos jóvenes y demostrar con valentía nuestra confianza en Dios.
Ellos demostraron con hechos y determinación, su confianza en Dios, por tanto, tengamos nosotros la misma actitud y correspondencia ante un Dios todopoderoso que nos promete que: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” ( Isaías 43:2)  Oración.
«Padre, puedo confiar plenamente en ti en toda situación, aunque sea extrema y ésta alcance los límites de mi vida, sé que allí estarás para darme la salida y valor, no me dejarás, ni me abandonarás. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 8 de marzo de 2020

Mantengamos la calma y la compostura - Parte 1


Mantengamos la calma y la compostura - Parte 1
“Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” Marcos 4:35-40
Cuántas veces en nuestra vida las tormentas se desatan en el momento menos esperado. Sentimos temor, o reaccionamos con enojo, nos desesperamos y terminamos tomando malas decisiones o actuando de forma incorrecta, empujados por el ruido de la tormenta.
Jesús nos enseñó con la situación narrada en este pasaje, a no tener temor y a conservar la calma, porque Él está en control. Les enseñó a sus discípulos a enfrentar la tormenta usando la fe, pues precisamente ésta tiene el poder de detener tormentas. Él nos ha dado su Espíritu Santo, para que no tengamos temor, seamos valientes y llenos de amor para enfrentar cualquier situación que se nos presente. (2 Timoteo 1:7).
Cuando escuchamos el ruido de una dificultad, somos como los discípulos en la barca que preguntan a Dios: ¿no tienes cuidado que perecemos?, o ¿por qué me ocurre esto a mí? ¿Somos de los que confiamos plenamente en Dios porque sabemos que Él tiene poder para ayudarnos en cualquier situación y mantenemos, por tanto, la calma y la compostura?   Oración.
«Señor, ayúdame a confiar en ti aún en la tormenta más oscura, lléname de tu Espíritu y aleja todo temor de mí, porque sé que tú tienes el poder para socorrerme y llenarme de paz. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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