domingo, 2 de febrero de 2020

La unción divina. Parte 1


La unción divina. Parte 1

“Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes de que sea quitado de ti. Y él le respondió: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. Y tomando el manto, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo”
Ser ungido por Dios no es sólo ser elegido, sino ser revestido del poder de Dios, para realizar la tarea a la cual Él lo ha llamado. La unción proviene de Dios y fluye en un corazón quebrantado y humilde delante del Señor.
Leemos en la Biblia, Eliseo siguió y sirvió a Elías hasta el fin, y antes de que Elías fuera arrebatado por el Señor para ir al cielo, le dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes de que sea quitado de ti. Y él le respondió: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido.
¿Ese afable anhelo de Eliseo esta en nuestro corazón?
La unción requiere humildad. Eliseo fue lo suficientemente humilde para aprender de su maestro y pedirle una doble porción de su unción. Eliseo siguió los pasos de su maestro.
La Biblia dice que Eliseo alzó el manto de Elías e inmediatamente fue al Jordán, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Eliseo golpeó las aguas del Jordán de la misma manera que lo hizo Elías, y después resucitó un muerto utilizando el mismo método. El poder de Dios vino a reposar sobre la humildad de Eliseo para hacer el doble de milagros que había hecho Elías. Dios usa a unas personas más que a otras, porque son los suficientemente humildes para aprender de otros.
Dios no va ungir a nadie que no es capaz de agacharse, de doblegar la cerviz y recoger el mando que otro dejó tirado. El maestro Elías le enseño que el manto era para hacer milagros, no para jactarse del poder del mismo.
Hermano: ¿Quieres la unción de Dios sobre tu vida? Desarrolla en ti el carácter de Cristo. Y esa Unción nos capacita para llevar fruto, y fruto en abundancia. Oración.
Señor Jesús, examina mi corazón y consume todo rasgo de orgullo o prepotencia que pueda haber en mí, quiero aprender de ti que eres manso y humilde de corazón, quiero doblegar mi cerviz, para que tu santa unción repose sobre mi vida. Quiero doble porción de su Santo Espíritu. Te anhelo mi Señor. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 1 de febrero de 2020

El que busca constantemente a Dios está lleno de entusiasmo


El que busca constantemente a Dios está lleno de entusiasmo
“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová”, 2 Crónicas 15:7-8
El pueblo de Judá gobernado por Asa, se había mantenido por largo tiempo sin enseñanza espiritual y esto los había llevado a la idolatría y a la infidelidad con Dios. El Señor levanta al profeta Azarías con un mensaje de ánimo y exhortación para que salieran de su estado. Al oír la profecía el rey Asa reaccionó y dice la Palabra que “cobró ánimo”, en otras palabras fue confortado y se convirtió en un reformador, quitando los ídolos que habían llevado a su pueblo a cultos cananeos llenos de inmoralidad y a la decadencia espiritual, reparó el altar del templo para volver a la verdadera adoración.
A veces nos podemos sentir como el pueblo de Judá, cansados de nuestra rutina diaria, cansados de nuestro trabajo en la obra del Señor. Ese cansancio viene cuando nos enfrentamos a pruebas y perdemos la motivación de buscar a Dios y su Palabra y empezamos a actuar en nuestra carne. El problema es cuando otras cosas empiezan a ocupar el lugar de Dios y se vuelven nuestros ídolos. A veces nuestro mismo trabajo en la obra del Señor puede robarnos nuestra comunión con Dios, lo que es ilógico, porque la obra del Señor debemos hacerla llenos y controlados por el poder del Espíritu Santo, de lo contrario, será sólo activismo, un trabajo más y los resultados no son los de Dios.
El Señor, de alguna manera interviene para que seamos reconfortados y recuperemos nuestra comunión con Él, usando su Palabra que nos levanta el ánimo y nos recuerda que hay recompensa para nuestra obra. Así como el apóstol Pablo insta a que estemos firmes y constantes en la obra del Señor, diciéndonos: “Sabiendo que vuestro arduo trabajo en el Señor no es en vano” 1 Corintios 15:58.
Nunca debemos permitir que lo más importante, nuestra relación y comunión con Dios sea reemplazada por otra cosa. El Señor dice en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
El secreto de Rut fue refugiarse en la presencia de Dios, por eso todo lo que hizo tuvo recompensa. Rut 2:12 “Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”.
Cuando rendimos totalmente nuestra vida a Dios y dependemos de Él, nuestra vida tendrá una motivación permanente al escuchar su Palabra y al hacer su voluntad. Oración.
Padre mío, permíteme refugiarme bajo la sombra de tus alas, escuchar tu Palabra para que me des el ánimo que necesito para continuar con mi ardua tarea en esta tierra. Déjame oír de tu misericordia y de tu amor, hazme saber el camino por donde debo andar y enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios, tu Santo Espíritu me guíe cada día. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 31 de enero de 2020

La diferencia entre la obediencia y la desobediencia


La diferencia entre la obediencia y la desobediencia
“Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. No, hijos míos, porque no es buena fama lo que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir”, 1 Samuel 2:22-25
“El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye”, 1 Samuel 3:1, 9-10
Qué gran diferencia entre los que entran a la presencia de Dios para oír y obedecer a Dios y aquellos que entran y no hacen caso a su voz y le desobedecen. Aquí hay un paralelo entre los hijos de Elí y el joven Samuel.
Los hijos de Elí no seguían las instrucciones dadas por Dios, servían en la carne, trataban las ofrendas con irreverencia y su conducta era inmoral dando mal ejemplo al pueblo, llevándolo a pecar. ¿Qué pasaba con ellos? No escuchaban la amonestación de su padre, que era el sacerdote en ese entonces, y vivían su vida espiritual a su manera, haciendo cosas desagradables delante de Dios.
Hay dos observaciones aquí, sobre Elí, que debemos tener en cuenta: la primera es que estaba viejo, cansado, le faltaba autoridad sobre sus hijos porque no los reconvenía para sacarlos de su error; y la segunda es que descuidó su comunión con Dios, no leía la Palabra y ya no tenía visión espiritual, por eso había ausencia y desconocimiento total del mensaje de Dios que lo llevó a una crisis espiritual.
Cuando nos alejamos de Dios y de su Palabra, es evidente que el fuego del Espíritu se apaga en nuestro interior y perdemos nuestra comunión, nuestra adoración, dejamos de escuchar su voz y no recibimos la revelación de su Palabra. ¿Cuántas veces dejamos para Dios lo que debemos hacer nosotros? La educación y la enseñanza a nuestros hijos es indelegable y Dios nos llamará a cuentas por ello.
Que diferencia la vida del pequeño Samuel, ministraba en la presencia de Dios, se deleitaba en ofrecer su mejor adoración y servía en el templo, quizás con tareas apropiadas a su edad, encendiendo las velas, cumpliendo diligencias, cerrando las puertas, etc. Pero todo lo hacía con amor y un corazón dispuesto.
El Señor vio a Samuel como un instrumento limpio que podía usar, por eso lo llamó tres veces y él responde tres veces “Heme aquí” y se presenta ante el sacerdote que se da cuenta que es Dios quien le está llamando y le enseña cómo debe contestar: “habla, que tu siervo escucha”. Cuán importante es disponernos para Dios, tener un corazón humilde para ser enseñados, escuchar su voz y ser iluminados por su Santo Espíritu para obedecer lo que nos dice.
Recordemos lo que dice el Salmo 25:14 “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”. El deseo de cada creyente y adorador de Dios debe ser reflejar la luz divina, siendo testimonio para otros. Oración.
Señor, es tiempo de levantarme y escuchar tu llamado, dispón mi corazón para ofrecerte la mejor adoración y poder llevar tu mensaje, porque estamos viviendo tiempos donde tu Palabra escasea y la visión está ausente, que mi boca no transmita lo que la gente quiere oír, sino lo que tú dices en tu Palabra. Aviva el fuego de tu Espíritu en mí para ser tan diligente como Samuel. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 30 de enero de 2020

La principal piedra del ángulo Jesucristo mismo


La principal piedra del ángulo Jesucristo mismo

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”, Efesios 2:20-22
“Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en Él, no será avergonzado”, 1 Pedro 2:6
Todo el énfasis de estos versículos recae sobre la gloriosa persona de Jesucristo. No solamente nos dio salvación por medio de su sacrificio en la cruz, sino que también trajo la paz y creó un vínculo indisoluble con todos aquellos que hemos creído en Él. Derribó toda barrera que nos separaba de los judíos e hizo un sólo pueblo santo para que le honrara y le sirviera. Al ser unidos ambos en Cristo, hubo paz y no sólo por la existencia de una nueva posición, sino también porque algo nuevo había comenzado a existir. Algo que Pablo llamó: la iglesia.
La unidad verdadera la constituyen todos los que han sido redimidos y unidos en Cristo. Cuando ambos grupos, judíos y gentiles, vienen a la cruz como pecadores, son convertidos en una nueva creación, un nuevo hombre, el cuerpo de Cristo, el templo del Espíritu Santo. La cruz disolvió todas las barreras que nos separaban de la presencia de Dios, como en el templo del Antiguo testamento donde habían divisiones y no se podía entrar al lugar santísimo. Cristo, con su muerte, retiró el velo y fue el Camino para llegar al Padre. «Porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.» Efesios 2:18.
Hoy el evangelio es predicado a judíos y no judíos, por eso el mensaje del amor de Dios revelado en Jesucristo, llega a todas las personas y a todas las naciones para que formemos parte de ese edificio espiritual que Dios está edificando. «Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.» Efesios 2:19-20.
Ahora, todos somos sus hijos y tenemos la misma ciudadanía en el cielo. El Señor Jesucristo, mismo siendo la principal piedra del ángulo, revela que Él es la Roca sobre la cual se edificó la Iglesia. El apóstol Pablo lo dijo en 1 Corintios 3:11: «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo». Pedro también llamó a Jesucristo ‘la piedra angular’ sobre la cual su iglesia sería constituida. La obra todavía no ha sido terminada, por eso debemos seguir creciendo como el templo viviente del Señor y cada uno de nosotros, como piedras vivas, ser el templo permanente para Dios en el Espíritu, que está presente cada vez que nos congregamos. Nuestro deber es revelar la presencia y la gloria de Dios al mundo. Oración.
Señor Jesucristo, tú que eres la cabeza de la iglesia, te pido que todos los creyentes del mundo seamos fortalecidos en lo más íntimo de nuestro ser, para que comprendamos toda la dimensión de tu amor revelado por tu sacrificio en la cruz y que ahora nos permite estar unidos en un mismo Espíritu, en un edificio espiritual que tú construyes cada día en esta tierra, para manifestar tu amor y tu presencia al mundo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 29 de enero de 2020

Mantener el vínculo de la paz


Mantener el vínculo de la paz

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, Efesios 4:1-3
Si pertenecemos a una sociedad, tenemos tanto deberes como derechos, y tenemos la obligación de vivir conforme a las normas establecidas en ella. Igualmente, cuando entramos en comunión con la iglesia de Cristo debemos vivir la clase de vida que corresponde a un verdadero hijo de Dios, andando conforme al llamado que Dios nos hizo.
Ser dignos de ese llamado implica cultivar ciertas virtudes en nuestro corazón que nos lleven a mantener la unidad en el Espíritu y a estar enlazados mediante la paz. Se nos invita a ser humildes y amables, mansos de espíritu, pacientes, tolerantes por amor.
En la antigüedad se consideraba la humildad como una cualidad cobarde, servil e innoble; pero cuando Jesús vino a la tierra, la colocó por encima de todas las virtudes. La humildad nos lleva a reconocer nuestra propia indignidad, a vernos tal como somos con todas nuestras debilidades y nuestro egoísmo. Por eso, necesitamos el ejemplo de Cristo, que se despojó a sí mismo de su deidad y vestidura real para hacerse un simple hombre y poder alcanzarnos.
A veces como cristianos nos falta la mansedumbre, que es la misma amabilidad y cortesía, en nuestro trato con otros. El que tiene esta cualidad vive totalmente bajo el control de Dios y somete todos sus instintos y pasiones a Él, de manera que no se deja dominar de ningún sentimiento, sino que es manso frente a cualquier circunstancia.
La paciencia es el espíritu que soporta los insultos y las injurias sin amargura ni queja. Es el fruto del Espíritu que puede soportar a las personas molestas con cortesía, y sin irritarse. Dios es paciente, lo dice varias veces en su Palabra, por eso nos dio la oportunidad de arrepentirnos y acercarnos a Él.
Y no podemos dejar de hablar de la virtud que encierra las otras tres, el amor. No es el amor humano egoísta y calculador, es el amor cristiano ágape que se da sin condición. Es la habilidad de mantener una buena voluntad con los que no la tienen con nosotros, ni son amables, ni nos gustan, es el amor que busca siempre hacer el bien.
Todas estas virtudes nos llevan a la paz, a una debida relación con otras personas y a la unidad. ¿Qué comportamiento o actitud tenemos que cambiar? ¿En qué situación debemos ser más tolerantes? ¿Con quién debemos desarrollar más paciencia? ¿Qué necesitamos para soportar a los demás con amor y crear vínculos de paz?  Oración.
Señor Jesucristo, he entendido que debo morir a mi yo, y permitir que tú vivas a través de mí, sólo así podré vivir de una manera digna a tu llamado y desarrollar las virtudes de tu carácter, como la humildad, la mansedumbre, la paciencia y el amor que necesito en mi trato con los demás. Lléname del fruto de tu Espíritu para poder lograrlo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 28 de enero de 2020

El Señor me ha dado lo que necesito


El Señor me ha dado lo que necesito
“Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en un número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían”, Juan 6:8-11
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”, 2 Corintios 12:9
A veces pensamos que no tenemos nada que ofrecer a Dios, pero Él no necesita de grandes cosas para usar nuestra vida para su gloria, sólo necesita un corazón dispuesto. No sabemos lo que Dios es capaz de hacer cuando le entregamos lo que tenemos, nuestra insignificante vida, nuestro talento, nuestra habilidad, nuestro don, nuestro tiempo e incluso nuestros faltantes.
Recordemos cuando Dios le ordenó a Moisés liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, Moisés sacó excusas para evadir la responsabilidad, diciendo que no sabía hablar, que no era nadie para que el pueblo le hiciera caso, prácticamente le dijo a Dios ‘no tengo lo que necesitas’. Hasta que en Éxodo 4:2 le habla: “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara”. No necesitaba más. Esa vara era la vara de pastor, representaba la autoridad que Dios le daría delante de su pueblo, con esa vara haría grandes demostraciones del poder de Dios.
Moisés no entendió sino hasta el momento en que la usó, todo lo que el Señor haría con una simple vara: señales y milagros, abrir el mar, sacar agua de la roca, derrotar a los enemigos que enfrentaba, etc. Quizás como Moisés todavía no nos damos cuenta que tenemos todo lo que necesitamos para lograr lo que Dios ha dispuesto a través de nosotros. El pastorcito David con una honda y una piedra, derrotó al gigante Goliat que lo superaba en fuerza y en estrategia militar, porque sabía que Dios era su respaldo y nunca dudó de esto.
¿Qué hay de ese sueño, esa meta o ese proyecto que no hemos podido lograr porque nos ha faltado la fe para empezar? No necesitamos una fe demasiado grande, sólo necesitamos creerle a Dios. Recuerda estas palabras: “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” Mateo 17:20
Si empezamos a caminar en fe con lo que tenemos Dios multiplicará las cosas, dará oportunidades, abrirá las puertas que necesitamos y hará algo extraordinario a través de nuestras vidas e inclusive se glorificará en nuestras debilidades.
¿Qué tenemos en nuestra mano, en nuestro corazón o en nuestra mente para entregarle hoy al Señor? ¿Qué talento, habilidad o don tenemos escondido? El Señor sólo está esperando que se lo presentemos en sus manos y Él hará el resto. Oración.
Señor Jesucristo, dame la fe suficiente para creer que puedes usar mi vida para manifestar tu gloria. Pongo a tu disposición todo mi ser, lo poco que tengo, mis talentos, habilidades, dones y mi tiempo, para que te siervas de ellos. Aun mis debilidades y falencias para que repose sobre mí tu poder. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 27 de enero de 2020

Como ovejas sin Pastor


Como ovejas sin Pastor

“Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. Pero muchos los vieron ir, y les reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a Él. Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas”, Marcos 6: 30-34
Jesús y sus discípulos querían descansar después de una larga jornada y no pudieron. La multitud los siguió hasta el lugar donde querían apartarse para el descanso. Nosotros en esa situación nos hubiéramos molestado muchísimo porque estarían invadiendo nuestra privacidad, pero Jesús se conmovió y tuvo misericordia, olvidándose de su propia necesidad, se concentró en la necesidad de la multitud, sintió compasión por ellos al verlos tan desamparados que parecían ovejas sin pastor.
En el mundo, las personas están desesperadas en sus conflictos, necesitadas y andan errantes como ovejas perdidas.
Una oveja sin pastor no puede encontrar el camino. Esa es la realidad de la vida, sin Dios fácilmente nos perdemos y andamos confundidos y sin rumbo. Sólo cuando encontramos a Cristo encontramos el camino y su guía para seguir.
Una oveja sin pastor no puede encontrar pastos y aguas. Buscar el sustento para vivir agota nuestras fuerzas, la vida se hace dura cuando sólo dependemos de nosotros mismos y siempre estaremos insatisfechos. Sólo podemos encontrar lo que necesitamos cuando nos acerquemos a Cristo, porque Él es el pan de vida, el que satisface toda necesidad, el que llena nuestros vacíos interiores, el que calma nuestra sed y hambre espiritual.
Una oveja sin pastor no puede defenderse del peligro. La vida nos enseña que no podemos vivir solos. Sólo caminando con Jesús, nuestro Pastor, podemos andar por el mundo y librarnos del mal, Él es nuestro defensor y nuestro refugio.
Jesús es el Pastor por excelencia, nos conoce y nos llama por nuestro nombre, nos da su amor sin condición, para que en su presencia podamos recargar nuestras energías y renovar nuestra fuerza espiritual. Podemos recibir nuevas fuerzas si buscamos su presencia con tranquilidad y a solas. Recordemos Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”.
Si nos sentimos como ovejas errantes sin pastor, es el tiempo de escuchar la voz de Jesús, nos conoce y quiere que le sigamos, para tener una relación personal y eterna con Él, porque nadie nos podrá arrebatar de su mano. Juan 10:27-28 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.
Como creyentes que hemos entrado ya al redil (la iglesia), tenemos que sacrificar nuestro descanso y comodidad como lo hicieron Jesús y sus discípulos, para ir a buscar las ovejas perdidas y llevarlas a Cristo, Él es el único que puede saciar el vacío de sus almas. Oración.
Gracias Jesús porque tuviste compasión de mí cuando andaba errante, como oveja perdida, me llamaste por mi nombre y me invitaste a tu redil para ser mi Pastor. Quiero permanecer en comunión contigo y escuchar tu voz cada día, seguirte y encontrar pastos de descanso y fuentes de agua para calmar mi sed. Gracias por ser mi refugio seguro y mi protector. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.